Fascinantes, tristes metrópolis

Perdidos en la ciudad
Institut Valencià d’Art Modern IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 4 de junio de 2017

“Las ciudades son como los sueños, están construidas de deseos y de miedos”. Al igual que Italo Calvino, muchos otros escritores van subrayando a lo largo de la exposición Perdidos en la ciudad lo que piensan del hecho urbano. José Miguel Cortés, director del IVAM, quiso puntualizar que el término perdidos se refería no tanto a la sensación de abandono como a lo señalado por Walter Benjamin, otro de los autores citados: “Perderse en la ciudad para descubrir nuevas formas de entender y de experimentar esa ciudad”, señaló Cortés.

Fotografía de Gregory Crewdson en 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Fotografía de Gregory Crewdson en ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

A pesar del matiz, lo cierto es que la muestra que reúne más de 200 obras, entre pinturas, esculturas, fotografías, videos y una instalación con los libros evocados a lo largo del recorrido, termina produciendo cierto desasosiego. El que va de la “fascinación de la metrópoli” con la que arranca en la sala 1 la exposición, a la “ciudad deshumanizada” que va atravesando el conjunto de las diez salas.

El propio Cortés señaló esta circunstancia al final del recorrido: “Son las propias obras las que han impuesto esa visión”. De manera que la lectura “positiva”, derivada de la técnica y el progreso “que supuestamente nos haría libres”, va dejando paso a esa otra más desencantada al haberse “trastocado” todo eso. J. G. Ballard, citado junto a Ricardo Piglia en los ‘Paisajes globales’ de la sala cinco, lo enuncia así: “El fracturado horizonte de la ciudad parecía el encefalograma zigzagueante de una crisis mental irresuelta”.

Escultura de Julian Opie en 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Escultura de Julian Opie en ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

Y es a base de zigzagueos, propios de esa crisis irresuelta, como va dando tumbos esa ciudad mostrada desde diversos ángulos en el IVAM. Comisariada por el propio Cortés, con la ayuda de María Jesús Folch, la exposición se adentra en las fascinadas metrópolis de principios del siglo pasado, para enseguida transitar por espacios banales, paisajes globales, multitudes diversas, ciudades imaginadas, urbes desnudas, mundos extraños y, por último, a modo de concluyente derivada, arquitecturas del miedo; todos ellos, epígrafes de cada una de las salas.

La música y el cine también sirven de guía por ese deambular urbano. “La música de fondo es un elemento a destacar, porque las ciudades no son silenciosas, de ahí la importancia del sonido”, precisó Cortés. Secuencias de películas como Alphaville, de Jean Luc Godard, Smoke, de Wayne Wang o Caché, de Michael Haneke, arropan el conjunto, del que igualmente sobresalen los 458 minutos de Empire, de Andy Warhol: “Pueden verla”, ironizó el comisario, describiendo la película del artista pop como aquella “donde no ocurre nada u ocurre mucho” en ese plano repetitivo del Empire State Building. En esa misma sala, se pasaba de “lo más luminoso” (Valerio Adami) a “lo más alienante” (Warhol).

Escultura de John Chamberlain en 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Escultura de John Chamberlain en ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

Perdidos en la ciudad invita a que “la gente se pierda y haga su propio recorrido”, precisó Cortés, mientras iba repasando algunas de las obras expuestas: de artistas valencianos como Javier Goerlich, Equipo Crónica, Gabriel Cualladó, Miquel Navarro, Anzo o Mira Bernabeu, a nacionales e internacionales como Eduardo Arroyo, Antoni Muntadas, Miguel Trillo, Horacio Coppola, Gordon Matta-Clark, John Baldessari o Thomas Ruff. Todos ellos evocando lo que Rafael Chirbes manifiesta en la sala urbes desnudas: “Hay gentes, libros o ciudades que no entendemos, pero que nos atrapan y nos obligan a visitarlas una y otra vez”.

Esa visión se acentúa a medida que se avanza por la exposición, hasta desembocar en esas arquitecturas del miedo que Cortés adjetivó como de “control y vigilancia”, ejemplificadas precisamente en las Torres de Vigilancia de Sigmar Polke. “Tras la caída del muro de Berlín, igual hay ahora más muros que nunca en el mundo”, señaló Cortés. Una cita de Christa Wolf cerraba el recorrido a modo de epitafio: “La ciudad había pasado de ser un lugar a ser un vacío”.

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Vista de una de las salas de 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Vista de una de las salas de ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

Obra de Mira Bernabeu en la exposición 'Perdidos en la ciudad' del IVAM.

Obra de Mira Bernabeu en la exposición ‘Perdidos en la ciudad’ del IVAM.

Salva Torres

Radiator: ¿La familia? Mal, gracias

Radiator, de Tom Browne
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Largometraje inaugural
Del 19 al 26 de junio de 2015

Radiator, la película de Tom Browne que inauguró Cinema Jove en el Teatro Principal, debe su título a un chiste. Un chiste macabro. Radi es un león de circo. A Radi no le gustan las mujeres. Radi devoró a su domadora. De ahí lo de Radiator. El chiste se lo cuenta Leonard (Richard Johnson) a su mujer Maria (Gemma Jones) y lo recuerda Daniel (Daniel Cerqueira), hijo de ambos que acude a la casa familiar en auxilio de la madre debido a la enfermedad y actitud cada vez más agria del padre.

“En todas las familias no se sabe bien quién doma a quién”, respondió Browne tratando de desentrañar los entresijos del título. Lo que sí sabe el director inglés, que perdió a sus padres mientras rodaba la película, es que “hay bromas que no tienen ni pizca de gracia, salvo que se digan en el contexto familiar”. Tom Browne recuerda ese chiste pronunciado por su padre, incluido en su primer largometraje que a través de Cinema Jove hace su estreno en España.

Tom Browne, director de Radiator, durante la presentación de su película. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Tom Browne, director de Radiator, durante la presentación de su película. Imagen cortesía de Cinema Jove.

A partir de su experiencia personal, Browne radiografía ese universo familiar repleto de acritud, silencios crispados y amores mal entendidos, al tiempo que indaga en la vejez y las difíciles relaciones de pareja y paterno filiales. “No se juzga a los personajes, si son ángeles o demonios, sino que se muestra la complejidad de las relaciones humanas”, explicó Cerqueira. “En la película hay cariño, pero nunca se expresa”, agregó.

Esa impotencia para expresar el amor, ya sea entre marido y mujer o entre el padre y su hijo, hace de Radiator una película amarga, áspera, sin concesiones. Amarga por lo que narra; amarga por la muerte de los progenitores de Browne y, para más inri, amarga por el fallecimiento de Richard Johnson, que firmó así su testamento cinematográfico. Comparada con Amor, la igualmente dura película de Michael Haneke sobre la vejez, Radiator se sitúa en otro lugar.

Daniel Cerqueira y Gemma Jones en un fotograma de 'Radiator', de Tom Browne, película que inaugura la 30 edición de Cinema Jove.

Daniel Cerqueira y Gemma Jones en un fotograma de ‘Radiator’, de Tom Browne, película que inauguró la 30 edición de Cinema Jove.

“Me encanta Haneke, pero no tienen nada que ver, porque allí la acción transcurre en una vivienda fantástica, en medio de una relación estupenda, mientras que en Radiator se da una visión más excéntrica”. Daniel Cerqueira se refirió no sólo a la casa llena de trastos, desordenada y con ratas que sirve de oscuro escenario, sino al hosco clima sentimental que rodea a sus protagonistas. “La casa antigua donde vivían los padres de Tom era de 1727, de estilo georgiano y en la cual vivían tal cual aparece en la película”. Cerqueira recordó la “inmensa sorpresa” que se llevó la actriz Gemma Jones cuando la vio al comenzar el rodaje. “Esa forma especial de vivir en aquella casa es lo especial a su vez que tiene la película”.

Fotograma de Radiator (Radiador), de Tom Browne, película con la que se inaugura la 30 edición de Cinema Jove.

Richard Johnson, recientemente fallecido, en un fotograma de Radiator, de Tom Browne, película con la que se inauguró la 30 edición de Cinema Jove.

Tom Browne, a pesar de todo, he ahí la paradoja, alumbró su primer largometraje gracias a la ayuda de los amigos, entre ellos la actriz Rachel Weisz (Ágora, El jardinero fiel), y la herencia por la muerte de sus padres. “Circunstancias afortunadas”, reconoció el director, que también contó con la colaboración de todo el equipo: “Cobraron todos, pero poco, y eso sólo lo puedes hacer una vez”.

El cortometraje Jingle, de Marta Aledo, también su primer trabajo e igualmente amargo, en este caso, sobre la muerte de fotoperiodistas, acompañó a Radiator en la inauguración de Cinema Jove. “Me conmovió lo de José Couso, a quien tuve en mente todo el rato a la hora de hacer el corto”, señaló Aledo, que además de actriz (Águila Roja, Vis a Vis) tiene pensado continuar con la recién iniciada carrera cinematográfica.

Gemma Jones en un fotograma de 'Radiator', de Tom Browne, película con la que se inaugura la 30 edición de Cinema Jove.

Gemma Jones en un fotograma de ‘Radiator’, de Tom Browne, película con la que se inauguró la 30 edición de Cinema Jove.

Salva Torres

Radiator inaugura Cinema Jove

Radiator, de Tom Browne
Inauguración de Cinema Jove
30 edición del Festival Internacional de Cine de Valencia
Del 19 al 26 de junio, 2015

Radiator (Radiador), del director inglés Tom Browne, será la película encargada de dar el pistoletazo de salida a la 30 edición del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove, que convierte de nuevo a Valencia en punto de encuentro de cineastas de todo el mundo del 19 al 26 de junio.

Gemma Jones en un fotograma de 'Radiator', de Tom Browne, película con la que se inaugura la 30 edición de Cinema Jove.

Gemma Jones en un fotograma de ‘Radiator’, de Tom Browne, película con la que se inaugura la 30 edición de Cinema Jove.

La película seleccionada para inaugurar el festival es un drama en tono de comedia ácida, que  parte de la situación insostenible que vive un matrimonio anciano por culpa de la edad y el carácter agrio del hombre mayor. La mujer se verá forzada a llamar a su hijo Daniel para que intervenga, con el fin de enderezar el caótico rumbo de la pareja anciana.

Protagonizada por Richard Johnson, Gemma Jones y Daniel Cerqueira que, junto al director, está previsto que acuda a la gala inaugural de Cinema Jove, Radiator fue Premio del Público en el Festival de Glasgow, siendo presentada oficialmente en el London Film Festival a finales de 2014.

El largometraje de Browne guarda cierto paralelismo con Amor (Amour), dirigida por Michael Haneke, igualmente centrada en una pareja anciana interpretada por Jean-Louis Trintignant y Emmanuelle Riva. Ancianidad tratada de manera diametralmente opuesta por el director inglés, que localiza el drama en una casa llena de trastos, frente a la aristócrata de Haneke, y en un tono, paradójicamente, menos áspero que el del film al que en cierta forma evoca.

Daniel Cerqueira y Gemma Jones en un fotograma de 'Radiator', de Tom Browne, película que inaugura la 30 edición de Cinema Jove.

Daniel Cerqueira y Gemma Jones en un fotograma de ‘Radiator’, de Tom Browne, película que inaugura la 30 edición de Cinema Jove.

Radiator pondrá el broche a la gala inaugural de Cinema Jove, conducida por la actriz Ana Álvarez el viernes 19 de junio y en la cual se entregará el premio Luna de Valencia al cineasta Vuk Jevremovic, uno de los grandes maestros del cine de animación europeo.

Además, se contará con la presencia de cineastas tanto internacionales como españoles, entre ellos, Ginés García Millán, Enrique Urbizu, Gonzalo Suárez, José Mota, Jaume Balagueró, Paco Manzanedo, Gracia Querejeta, Antonio Mercero, Marta Aledo, Olimpia Melinte, Lolita Chammah, Jorge Roelas, Pau Durá, Mahmoud Reza Sani y Anna Kazejak, entre otros.

Fotograma de Radiator (Radiador), de Tom Browne, película con la que se inaugura la 30 edición de Cinema Jove.

Richard Johnson en un fotograma de Radiator (Radiador), de Tom Browne, película con la que se inaugura la 30 edición de Cinema Jove.

Obietnica, una palabra tuya bastará…

Obietnica, de Anna Kazejak
Sección oficial de largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

Aquella creencia bíblica en la palabra, una sola bastará para sanar, se torna en la película Obietnica (The Word), de la directora polaca Anna Kazejak, palabra maldita. Porque será la palabra a la que alude el título del film, pronunciada por la joven Lila (Eliza Rycembel), la que desencadenará la pulsión asesina de Janek (Mateusz Weiclawek). La perversa nínfula, que recuerda en esto la retorcida representación de la infancia en La cinta blanca, de Michael Haneke, pedirá a su novio infiel que si quiere volver a tener su amor mate a quien ha osado robarle el cariño: la atractiva Angelika (Luxuria Astaroth).

Eliza Rycembel y Mateusz Wieclawek en un fotograma de 'Obietnica', de Anna Kazejak. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

Eliza Rycembel y Mateusz Wieclawek en un fotograma de ‘Obietnica’, de Anna Kazejak. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

Esa transformación de la palabra sanadora, que hasta hace bien poco servía igualmente para sellar acuerdos sin necesidad de papeles, aparece rebajada en Obietnica a palabra deudora de muerte. Habrá otras, pero serán de rango policial, sin duda necesarias para descubrir a los autores del crimen, pero incapaces de detener el mal de amores de los jóvenes adolescentes. Como sucede en la gran mayoría de películas a concurso en Cinema Jove (lo cual daría para un análisis más profundo), las familias apenas sirven de marco impotente a tamaña crispación juvenil.

Los padres, tanto en Obietnica como en Ártico, Nagima o Violet, por citar algunas de las ya presentadas a concurso, aparecen como meros comparsas de la desnortada vida de sus hijos, los cuales vagan como almas en pena en contextos, no por diferentes, igualmente vacíos de sentido. Anna Kazejak narra la desolación de Lila, tras descubrir la infidelidad de su novio, y su posterior sed de venganza, con la cámara pegada a los rostros de sus protagonistas. Resulta claustrofóbico ese seguimiento y, al hilo de las últimas tendencias, repetitiva esa manera de colocarse a sus espaldas, pero aunque plásticamente no haya aportaciones dignas de encomio, la narración crece en intensidad a medida que se va desvelando la autoría criminal.

Fotograma de la película 'Obietnica', de la directora polaca Anna Kazejak. Cinema Jove.

Fotograma de la película ‘Obietnica’, de la directora polaca Anna Kazejak. Cinema Jove.

Lila lo fiará todo a la palabra con la que Janek ha sido abducido: jamás revelará que fue ella quien le indujo a cometer el vil asesinato. Lila se sabe fuerte, a pesar del llanto que sigue a su particular versión de los hechos, porque Janek la tiene por diosa de un amor eterno. Diosa que impone cierto sacrificio de muerte, que su novio cumplirá como fiel devoto; devoción imaginaria a la que sucumbe vía internet mostrándole Lila su desnudo cuerpo. La masturbación será el lógico desencadenante de su frustrada relación con aquella que le demanda muerte en lugar de encuentro amoroso.

Aceptado el lugar residual de los padres, patéticos adultos reflejo de la inmadurez de sus propios vástagos, sólo queda la red social como alternativa del sufrido amor esquivo o la crispación derivada de su imposible consumación. Obietnica es un ejemplo más, sin duda clarividente, del malestar juvenil en tiempos de indolencia paterna. Tachada la institución familiar de conservadora, por ese marchamo de rancio autoritarismo, el cine se llena de jóvenes perdidos que optan por la violencia o el crispado desencanto. Lo muestra la directora polaca Anna Kazejak, pero es el síntoma reflejado en otro buen puñado de películas y cortometrajes de Cinema Jove, sin duda magnífico escaparate para un posterior análisis sociológico.

Eliza Rycembel en un fotograma de 'Obietnica', de Anna Kazejak. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

Eliza Rycembel en un fotograma de ‘Obietnica’, de Anna Kazejak. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

Salva Torres

Juventud, maldito tesoro

‘Artico’, de Gabri Velázquez, y ‘Safari’, de Gerardo Herrero
Inauguración del Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Teatro Principal
C / Barcas, 2. Valencia
Viernes 20 de junio, a las 22.00 horas
Hasta el 27 de junio

La vida, y cuanto más larga mejor, por encima de todo. De manera que la juventud, símbolo de energía y vigor, es la estación de la vida por antonomasia, superando en puntuación a la infancia, la edad adulta y no digamos la vejez. Pero resulta que ese divino tesoro poetizado por Rubén Darío tiene su lado oscuro, menos glamuroso y, en ocasiones, detestable y detestado. Como sucede en las dos películas que sirven para inaugurar la 29ª edición de Cinema Jove: el largometraje Ártico, de Gabriel Velázquez, y el corto Safari, de Gerardo Herrero.

Juanlu Sevillano (con escopeta) y Víctor García en una secuencia de 'Ártico', de Gabriel Velázquez, película que inaugura el festival Cinema Jove.

Juanlu Sevillano (con escopeta) y Víctor García en una secuencia de ‘Ártico’, de Gabriel Velázquez, película que inaugura el festival Cinema Jove.

Ninguno de los dos directores acertó a explicar qué les pasa a los jóvenes de sus películas para estar tan crispados. Velázquez apeló a su inclinación por los quinquis, aquellos jóvenes de los 80 retratados por Eloy de la Iglesia (Navajeros, El Pico) o José Antonio de la Loma (Perros callejeros, Yo el Vaquilla). Y Herrero explicó que le atraía la violencia (“me fascinan las situaciones extremas”), y que no le interesaba el análisis de la violencia en la juventud, sino “la violencia en sí”.

De manera que ahí están, campando a sus anchas, los quinquis del siglo XXI de Ártico y el joven asesino de Safari, recreando la masacre de la escuela secundaria de Columbine. Todos ellos crispados, incapaces de hacer otra cosa que trapichear en la vida o planear una estruendosa venganza por acoso escolar, en un contexto social de familias desarticuladas o ignorantes de la impotencia de sus vástagos; impotencia que suele llevar aparejada una desproporcionada descarga pulsional.

Secuencia del cortometraje 'Safari', de Gerardo Herrero, incluido en la inauguración del festival Cinema Jove.

Secuencia del cortometraje ‘Safari’, de Gerardo Herrero, incluido en la inauguración del festival Cinema Jove.

Gabriel Velázquez narra la situación de sus jóvenes y crispados protagonistas sin mostrar directamente su violencia. Prefiere hacerlo de forma indirecta, mediante planos de una naturaleza tan bella como hiriente por el vacío al que convoca. También las fábricas, por oposición, revelan esa prisión en la que están encerrados Jota, Debi, Simón, Lucía y Alba. Jóvenes que se debaten entre dos de los postulados que aparecen en pantalla, a modo de citas de sus personajes: “Sin familia no eres nadie” y “Tener un hijo a los 16 años fue una ruina”. Esa búsqueda de una familia distinta a la que cada cual posee resultará trágica.

Gerardo Herrero reconoció la dificultad de mostrar en 15 minutos “algo tan complejo como la posesión de armas y el bullying”. Y más que hacerlo siguiendo los pasos de Gus Van Sant en Elephant,  dijo haberse fijado más en el cine de Michael Haneke. Sea como fuere, lo cierto es que Herrero logra transmitir esa desazón del adolescente que decide vengarse del acoso escolar tirando por la calle del medio, y tirando de verdad: escopeta en mano y a las bravas. Eso sí, lo hace desconcertando al espectador acerca de quién es el verdugo y quién la víctima.

Helen Kennedy, asustada, en una secuencia del cortometraje 'Safari', de Gerardo Herrero, en la inauguración de Cinema Jove.

Helen Kennedy, asustada, en una secuencia del cortometraje ‘Safari’, de Gerardo Herrero, en la inauguración de Cinema Jove.

Ártico, por aquello de la frialdad y la distancia con la que se cuenta la historia, y Safari, por aquello de narrar una cacería en la que se confunden los papeles del agresor y del agredido, abren el Festival Internacional de Cine de Valencia mostrando las contradicciones de una juventud asfixiada. Una juventud a la que le falta el aire que ni la familia, desestructurada, ni la educación, incapaz de discernir entre el autoritarismo y la autoridad, se muestran capaces de insuflar.

Así arranca Cinema Jove, a golpe de violencia juvenil, proyectando en la gala inaugural del Teatro Principal ambas películas, después de que se entreguen los Premios Luna de Valencia a Joachim Lafosse y Ferenc Cakó. Enrique Urbizu, Rodrigo Sorogoyen, Paco Plaza, Rosana Pastor y Gonzalo Suárez, entre otros, figuran entre los invitados a una gala que será presentada de nuevo por la actriz Ana Álvarez. La cita, un año más, promete buen cine y acalorados debates.

Deborah Borges (izquierda) y Lucía Martínez en una secuencia de 'Ártico', de Gabri Velázquez, película con la que se inaugura Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Deborah Borges (izquierda) y Lucía Martínez en una secuencia de ‘Ártico’, de Gabri Velázquez, película con la que se inaugura Cinema Jove. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia.

Salva Torres

Cinema Jove, de ‘Safari’ en Cannes

Safari, de Gerardo Herrero
Semana Internacional de la Crítica del Festival de Cannes
Sábado 17 de mayo
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Viernes 20 de junio

El cortometraje Safari de Gerardo Herrero, premiado cuando aún era un proyecto en el Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove de 2013, compite este año en Cannes. Se proyectará el sábado 17 de mayo durante la Semana Internacional de la Crítica, sección que el certamen francés dedica a primeras y segundas obras de realizadores emergentes, y opta a dos premios: Sony CineAlta Discovery Prize y Canal + Award.

Safari, que se adentra en el horror de las matanzas ocurridas en institutos como el de Columbia o Sandy Hook, recibió el Premio Proyecto Corto Canal + Pecera Estudio en la pasada edición de Cinema Jove. Este reconocimiento apoya la producción de cortometrajes con un premio valorado en 12.000 euros. Además, ese galardón sitúa Safari en un lugar destacado de Cinema Jove este año, ya que se proyectará el día de la inauguración el próximo 20 de junio en Valencia.

Gerardo Herrero, premiado en el Festival Internacional de Cine de Valencia. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Gerardo Herrero, premiado en el Festival Internacional de Cine de Valencia. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Rafael Maluenda, director del Festival Internacional de Cine de Valencia, afirma: “La selección de Safari para Cannes nos llena de satisfacción al tratarse de un reconocimiento que viene del festival más importante del mundo. Gerardo Herrero sigue la suerte de otros directores que en su momento también ganaron este premio en Cinema Jove y hoy son cineastas muy reconocidos como Jorge Torregrosa, León Siminiani o Esteban crespo, candidato al Oscar en esta última edición”.

El joven asturiano Gerardo Herrero denuncia en Safari un problema que ha causado multitud de muertes en centros de enseñanza de Estados Unidos: el acceso a las armas. Asegura que le atraía el “desafío de representar lo claustrofóbico, violento, surrealista y deshumanizado que puede llegar a ser un suceso sin caer en el morbo fácil”.

En Safari destaca la presencia del acto Leonard Proxauf, quien protagonizó La Cinta Blanca (2009), aclamada película de Michael Haneke. Los actores Helen Kennedy, Tabitha Wells y Joey Jarossi completan el reparto internacional. El corto está producido por Dynamite Films y rodado en inglés. Eso sí, se filmó íntegramente en Madrid, en institutos del barrio de San Blas y El Escorial, con la participación de más de 200 extras de entre 16 y 20 años.

Con su anterior trabajo, Picnic, Herrero consiguió más de 80 galardones internacionales incluyendo los premios al Mejor Cortometraje en el Festival de Málaga de 2011 y en la Seminci de Valladolid del año 2010.

Fotograma de 'Safari', cortometraje de Gerardo Herrero. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

Fotograma de ‘Safari’, cortometraje de Gerardo Herrero. Imagen cortesía del Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove.

«En Occidente estamos fascinados por el mal»

Mujer y Cine: En torno al deseo femenino. Conclusiones
Jornadas organizadas por la Asociación Cultural Trama y Fondo y Obra Social CAM
Colaboraron: iVAC-La Filmoteca, Universidad Cardenal Herrera-CEU, MuVIM, ESAT, MAKMA
Ponentes: Carmen Carceller, Jesús González Requena, Luis Martín Arias
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Celebradas los días 10 y 11 de diciembre de 2013

“Hay un buen goce sublime frente a un mal goce siniestro”. Y ahora, según Jesús González Requena, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid, predomina en los textos de nuestra contemporaneidad ese goce maligno que desemboca en la más pura crispación aniquiladora. “En Occidente, estamos fascinados por el mal”, por eso “Michael Haneke triunfa, porque nos convoca a disfrutar de esa maldad en su cine”. Tal y como sucede, por ejemplo, en La pianista, que junto a Jules y Jim, de François Truffaut, y Su juego favorito, de Howard Hawks, fueron las películas que permitieron anclar el debate en las jornadas que sobre el deseo femenino se celebraron esta semana en el Aula de Cultura La Llotgeta de Valencia.

Jeanne Moreau en un fotograma de 'Jules y Jim', de François Truffaut

Jeanne Moreau en un fotograma de ‘Jules y Jim’, de François Truffaut

“Cuando una civilización deja de creer en sus relatos fundadores tiende a desaparecer”, insistió González Requena, para quien los textos [los buenos relatos] “son las Arcas de Noé con las que surcamos lo real”, lo caótico del mundo. Y en el centro de ese caos, sitúa el catedrático de la Complutense a la diosa que emerge omnipotente en buena parte de las narraciones posmodernas. Luis Martín Arias, profesor de la Cátedra de Cine de la Universidad de Valladolid, puntualizó que el amor consistía en “contener la pulsión”, mientras que el deseo estaría “del lado de lo imaginario”. Deseo que en la mujer histérica le llevaría, según la psicoanalista Carmen Carceller, “a la insatisfacción”, mientras que al hombre le conduce al “deseo imposible”. Sólo hay amor allí donde “el goce condesciende al deseo”, precisó Carceller.

Fotograma de 'La pianista', de Michael Haneke

Fotograma de ‘La pianista’, de Michael Haneke

Mujer y Cine: En torno al deseo femenino reunió a los tres ponentes de la última jornada en una mesa redonda, que clausuró el encuentro y permitió abrir el debate al público. Que la mujer, en dos de las películas proyectadas (Jules y Jim, y La Pianista), se colocara del lado de ese goce siniestro, mientras una tercera (Su juego favorito) necesitara de todas sus artimañas femeninas para “pescar” al hombre que deseaba, suscitó en ocasiones encendida polémica. Pero lo cierto es que, tal y como apuntó Carmen Carceller, “el sujeto, para amar, tiene que estar en falta; caerse de su narcisismo”. Lo cual no es nada fácil, como se pudo comprobar en los diferentes análisis de las películas.

Fotograma de 'Su juego favorito' de Howard Hawks.

Fotograma de ‘Su juego favorito’ de Howard Hawks.

Películas que, en tanto textos que despliegan la subjetividad humana, revelaron esa tendencia al goce siniestro de la mujer colocada en el lugar de la reina o la diosa omnipotente. Diosa que es un eco de la madre naturaleza y de la madre patria, que tantas adoraciones y crispaciones provocan actualmente. “El estalinismo y el nazismo, que en el fondo venían a decir ‘si tú no eres la esencia del alemán o del comunista, entonces eres nuestro enemigo, son ejemplos que ahora vuelven a aflorar en diversas formas de adoración tribal”, admitieron, desde ángulos distintos, Martín Arias y González Requena. En lo que no estaban de acuerdo es en esa maldad que parece fascinar a nuestros contemporáneos. “No hay datos objetivos que lo confirmen y, en todo caso, vivimos gracias a la ciencia mejor ahora que hace años”, subrayó Martín Arias, insistiendo en todo momento que había que centrarse en “lo poético” y dejar de lado “lo ideológico”, en tanto fuente de prejuicios y escaso rigor de pensamiento.

Fotograma de 'Jules y Jim', de François Fruffaut.

Fotograma de ‘Jules y Jim’, de François Fruffaut.

“Del deseo femenino se parlotea, se hace palabrería ideológica”, que conviene evitar “siendo rigurosos ateniéndonos al análisis de los textos”. En todo caso, precisó que “deseamos lo que nos falta”, por lo que la mujer “está en falta” y desea lo que tiene el hombre, mientras que éste, “en tanto lo tiene, teme perderlo”. De ahí que el hombre pase “del horror a la adoración” de lo femenino. “En el romanticismo cundió el suicidio de varones fascinados por el adoramiento de esas diosas femeninas”, señaló González Requena. En el fondo de todo ello, anida la siguiente experiencia: “Fracasados en el amor que entran en pánico cuando se acercan a la mujer inalcanzable”. Y es que la mujer, en tanto “imago primordial” para ambos sexos, ya que ambos quedaron magnetizados por esa figura materna “suscitadora de todas las sinestesias y bálsamo para todas las excitaciones”, requiere de cierta “mascarada”. Carmen Carceller situó esta mascarada del lado de la industria de la moda, mientras González Requena apuntó hacia otro lado: “La mascarada es el fundamento de lo femenino, en tanto permite recubrir lo real y conformar esa figura deseable para el hombre”.

Rock Hudson y Maria Perschy en un fotograma de 'Su juego favorito', de Howard Hawks.

Rock Hudson y Maria Perschy en un fotograma de ‘Su juego favorito’, de Howard Hawks.

 

El deseo femenino a debate en La Llotgeta (y III)

Mujer y Cine: En torno al deseo femenino
XIII Jornadas de Hª y Análisis Cinematográfico
Luis Martín Arias, Profesor de la Universidad de Valladolid
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Martes 10 y Miércoles 11 de Diciembre

Pregunta.- Mujer y cine, en torno al deseo femenino. ¿Es diferente al masculino? ¿En qué sentido?

Respuesta.- La mujer, o mejor dicho, lo femenino, es un tema que ha apasionado siempre a los mejores artistas en todos los ámbitos, incluido por supuesto el cine. Es uno de los grandes temas de la estética y de lo poético. La ventaja de explorar estas cosas en el arte es que podemos intentar alcanzar un conocimiento que, sin dejar de ser subjetivo, esté más cerca de la verdad y del mandato socrático – platónico del «conócete a ti mismo»; siempre y cuando pongamos en juego instrumentos de análisis que nos permitan desembarazarnos de la ideología y de la política, que lo contaminan todo y lo embarullan hasta un punto en el cual es imposible el más mínimo razonamiento.

Fotograma de 'Su juego favorito', de Howard Hawks.

Fotograma de ‘Su juego favorito’, de Howard Hawks.

El problema es que un análisis riguroso se encuentra con que el concepto de «deseo» es muy impreciso, incluso, o especialmente, en psicoanálisis; pero aún así podemos decir que ni para Freud ni para Lacan el deseo femenino es diferente del masculino. Para Freud en ambos sexos es siempre inconsciente y sólo se realiza en la fantasía del sueño o en el síntoma, mientras que para Lacan el deseo de uno es el deseo del Otro y dicho deseo además no tiene objeto, a diferencia de la necesidad (hambre, sed o excitación sexual), por eso esta la podemos colmar y aquel no, que por tanto queda siempre insatisfecho.

Fotograma de 'Su juego favorito' de Howard Hawks.

Fotograma de ‘Su juego favorito’ de Howard Hawks.

Pregunta.- El incomprendido deseo femenino por parte de los hombres, que desemboca en muchos casos en la llamada violencia de género, ¿se soluciona con más educación o intervienen otros factores a tener en cuenta? ¿Como cuáles?

Respuesta.- Mi opinión es que el deseo de la mujer no es ni más ni menos comprensible que el del hombre. La mal llamada violencia de «género» es un concepto puramente político e ideológico y por tanto puede y debe quedar completamente fuera de una poética del deseo. No quiero ni estoy cualificado para opinar de este asunto, que inevitablemente sería en términos políticos e ideológicos, pero en todo caso este problema debería enfocarse no con apriorismos interesados sino con datos científicos, serios y objetivos; por ejemplo debería estudiarse a fondo por qué donde hay más muertes atribuidas a ese tipo de violencia es en países muy avanzados socialmente como Finlandia o Suecia.

Jeanne Moreau en 'Jules y Jim', de François Truffaut.

Jeanne Moreau en ‘Jules y Jim’, de François Truffaut.

 

El deseo femenino a debate en La Llotgeta (II)

Mujer y Cine: En torno al deseo femenino
XIII Jornadas de Hª y Análisis Cinematográfico
Carmen Carceller, psicoanalista
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Martes 10 y Miércoles 11 de diciembre

Pregunta.-Mujer y cine, en torno al deseo femenino. ¿Es diferente al masculino? ¿En qué sentido?

Respuesta.-Si tomamos las fórmulas de la sexuación que Lacan escribe en Encore (72) podemos decir que el deseo masculino es perverso estructuralmente. El varoncito para separarse de la madre y procurarse objetos debe parcializar el cuerpo femenino y ahí tenemos toda la imaginería e industria que gira alrededor del cuerpo de la mujer parcializado (pornografía, moda).

El deseo dividido entre la madre y la prostituta. Esta división se mantiene en los varones por eso la infidelidad masculina tan clásica.

Fotograma de 'Su juego favorito', de Howard Hawks.

Fotograma de ‘Su juego favorito’, de Howard Hawks.

El deseo siempre se dirige a una parte del cuerpo: los senos, las nalgas o sencillamente a «ese brillo en la nariz» que aísla el propio Freud para hablar del fetichismo. Por eso, y hay que insistir en este punto, el fantasma masoquista femenino es un fantasma netamente masculino. Tanto Freud como Lacan exploran estos temas para concluir que se trata del varón. Y muchas mujeres ceden por amor  o dinero a colocarse en el lugar de objeto en el fantasma del hombre.

El deseo es fetichista. Se dirige a la mujer en el lugar del pequeño objeto «a». El macho fetichiza su objeto imponiéndole cierto número de condiciones tipificadas. El deseo masculino requiere el plus de gozar. El deseo femenino, aquí se trata del amor, de este lado no hay serie. Y el amor tiene diferencia con el fetiche, la condición fetichista, puede tener soportes múltiples, mientras que el amor no está del lado de lo múltiple. La niña aspira a obtener el reconocimiento y el amor del padre esa es su salida edípica.

Si oponemos plus de gozar y amor en su definición lacaniana: dar lo que no se tiene, se apoya en la anulación completa del tener y es así como se puede apuntar al ser. Este más allá del tener nos introduce en lo ilimitado, infinito, en la demanda sin fin, el amor loco, el estrago como reverso del amor, en la erotomanía…Lacan en su texto «Ideas directivas para un Congreso… «coloca la perversión del lado masculino y la erotomanía del lado femenino.

Fotograma de 'La pianista', de Michael Haneke.

Fotograma de ‘La pianista’, de Michael Haneke.

Bien, hasta aquí algunas consideraciones y, por supuesto, hay que tener en cuenta que son dos modalidades que a veces corresponden a los dos sexos pero no siempre.

Respecto al cine, dos ejemplos: por una parte, un director emblemático por sus planos de detalle y su forma de filmar me parece podría ser Hitchcock que encarne el modo masculino, y Kechiche,  que es un hombre, con su «Vida de Adele» que encarna un hacer femenino. Son hipótesis. Y me viene a la cabeza Agnes Varda con su finura a la hora de filmar tan femenina.

Pregunta.-El incomprendido deseo femenino por parte de los hombres, que desemboca en muchos casos en la llamada violencia de género, ¿se soluciona con más educación o intervienen otros factores a tener en cuenta? ¿Como cuáles?

Respuesta.- Los malos tratos estan muy ligados a ese no entender «el otro goce» femenino y a resultar insoportable, pero justamente al golpear a la mujer, golpean el odio a su propio goce, a eso desconocido. Igual al racismo se intenta eliminar lo que en el Otro aparece como lo más intimo e ignorado de uno mismo.

También la caída de los ideales y la caida estrepitosa del Nombre del Padre hace que los hombres más indefensos e inseguros maten por miedo, por eso luego se suicidan. Algunos. El feminicidio habla de la fragilidad masculina en muchos casos. Es la prueba  de su debilidad, no hablamos de fuerza bruta.

Fotograma de Jules y Jim, de Fraçois Truffaut.

Fotograma de Jules y Jim, de Fraçois Truffaut.

El deseo femenino a debate en La Llotgeta (I)

Mujer y Cine: En torno al deseo femenino
XIII Jornadas de Hª y Análisis Cinematográfico
Jesús González Requena, Catedrático de la Universidad Complutense de Madrid
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4
Martes 10 y Miércoles 11 de diciembre

Pregunta.- Mujer y cine, en torno al deseo femenino. ¿Es diferente al masculino? ¿En qué sentido?

Respuesta.- Haciendo la salvedad obligada de que entendemos el deseo femenino no como el de toda mujer sino como el de la mujer heterosexual (y lo mismo por lo que al masculino se refiere), formularé así el deseo de la mujer: alcanzar ese extremo del goce que sólo le es dado a quien se entrega a (y en) la posición pasiva. Y el masculino: tomar a la mujer y, por esa vía, saber, a través de ella, de ese extremo del goce que solo en ella es posible. Podemos sintetizarlo, todavía, así: el hombre toma a la mujer. La mujer, tomada por el hombre, es. Pero claro está, para poder hablar de esto de una manera sensata es necesario poner en cuestión el enfermizo (e inculto) rechazo que nuestra sociedad siente hacia la pasividad.

Fotograma de 'Su juego favorito', de Howard Hawks.

Fotograma de ‘Su juego favorito’, de Howard Hawks.

Pregunta.- El incomprendido deseo femenino por parte de los hombres, que desemboca en muchos casos en la llamada violencia de género, ¿se soluciona con más educación o intervienen otros factores a tener en cuenta? ¿Como cuáles?

Respuesta.- Para poder abordar con éxito la llamada violencia de género sería necesario:
a) eliminar esta absurda denominación (los géneros no son violentos,
los son las personas) y retornar a una antigua y más sensata: «crimen
pasional». Pues nos ayudaría a recordar que las cosas que suscitan
pasión (y el sexo es una de las primeras entre ellas) son en sí mismas
peligrosas y hay que manejarlas con cuidado.
b) Percibir el problema en sus justos términos: cada vez hay menos
crímenes machistas, la mayor parte de los crímenes que padecen las
mujeres hoy en día son cometidos por varones infantiles e incapaces
con controlar sus emociones. La prueba es fácil: el antiguo asesino
machista no lloraba nunca: mataba a su mujer y se iba al bar,
orgulloso de sí mismo, a contárselo a los amigos. El actual asesino de
mujeres las mata con los ojos llenos de lágrimas y luego se suicida o
se entrega a la policía, dado que (tal es su percepción subjetiva) se
ha sentido previamente aniquilado (en el plano psicológico) por ella.

Fotograma de 'La pianista', de Michael Haneke.

Fotograma de ‘La pianista’, de Michael Haneke.

c) Educación: convendría asumir que es útil educar al varón en la
exigencia de un suplemento de autocontrol, dada su superior masa
muscular y, por tanto, su mayor capacidad de ejercer violencia física.
Algo de ese orden estaba implícito en la antigua máxima «los hombres
no lloran». Convendría, igualmente, educar a las mujeres en la
conciencia de su poder psicológico sobre los hombres, dado que su
menor masa muscular busca su compensación en un más hábil dominio de
la violencia psicológica.
c) Cuando más se denigre y desprestigie la posición viril, más
crímenes pasionales acabarán produciéndose. O dicho de manera breve:
nada menos machista y más positivo para la mujer que un hombre que,
cuando ella le abandona, puede seguir cantando eso de «Pero sigo
siendo el rey». Pues obsérvese que ella le ha abandonado y él, porque
es capaz de seguir sintiéndose el rey y no un niño desesperado que se
vive abandonado por una figura materna a la que acaba odiando, es
capaz de aceptar ese abandono y no trata de imponerle a ella su
sometimiento.
c) Y claro está: reivindicar el lugar del padre. Pues, como decía
hace un momento, la mayor parte de los hombres que hoy matan a las
mujeres siguen siendo niños que proyectan en las mujeres el fantasma
de una madre omnipotente que nunca llegó entregarse a un padre con el
que ellos pudieran identificarse. Lo que, a su vez, puede sintetizarse
en la inversión de una célebre frase de Bataille: no es cierto que el
sexo sea una parodia del crimen. Es exactamente al revés: el crimen es
la parodia (impotente) del acto sexual.

Fotograma de 'Jules y Jim', de François Fruffaut.

Fotograma de ‘Jules y Jim’, de François Fruffaut.