Medussa Collective: experimentación y creación

‘The Medusa collective experiment’
Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
C/ San Fernando 44, Alicante
Del 12 de Julio al 6 de septiembre de 2016

El colectivo artístico Medusa collective presenta su primera exposición en el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert bajo el título ‘The Medusa collective experiment’ dentro del ciclo Arte en la Casa Bardin. Este colectivo coordinado por Cynthia Nudel reúne a varios artistas multidisciplinares cuyo trabajo, inédito hasta la fecha, muestra los diversos caminos por donde puede discurrir la experimentación.

Medusa collective surge como respuesta a las inquietudes de diversos artistas que entienden la investigación y la plasmación del proceso creativo como algo indispensable en la comunicación con el espectador. Nuevos modos de acercamiento visual y emocional a unas obras que se apoyan en la potencialidad del momento, acompañado todo ello de una puesta en escena un tanto peculiar, de aquellas que juegan con la manera de acercarnos los procedimientos de ensayo y error dentro de un entorno expositivo.

El propio título ya nos deja entrever que la exposición encierra otro experimento, un elemento que sólo será descubierto por el espectador dentro de este tiempo y este espacio, algo que al ser revelado dará un giro a cómo se asimilan los contenidos.

Obra de Eliasz Edelman. Imagen cortesía Diana Guijarro, comisaria.

Obra de Eliasz Edelman. Imagen cortesía Diana Guijarro, comisaria.

El colectivo se gesta bajo una filosofía unitaria, un conjunto de principios que independientemente de lenguajes o técnicas empleadas, terminan guiando todos y cada uno de sus trabajos. Entienden la fusión entre el arte contemporáneo y las técnicas más tradicionales como medio de vanguardia y con ello buscan conectar con los procesos, mostrar lo que casi nunca se deja ver y compartir el método experimental como un nuevo camino de avance. Una dinámica en la que se dejan contaminar por los materiales y buscan ante todo no condicionar al espectador, eliminando lo textual para que de ese modo ni títulos ni textos se lleven el protagonismo.

En palabras de su comisaria Diana Guijarro: “Al fin y al cabo, ser partícipes de la narración es todo un reto. Ser conscientes de cómo leemos la exposición un atractivo paso hacia algo más”.

En esta exposición los artistas buscan reflexionar sobre la exploración y el trabajo intuitivo y experimental, intentando transmitir las emociones que supone devolverle la mirada a lo participativo en la construcción de una historia experiencial, más abierta a interpretaciones paralelas.

Una muestra que juega con los planos de lectura, con la simulación, la transmisión de identidades y el instante en la asimilación de lo que percibimos dentro de la exposición. Los creadores dentro del colectivo adscritos a la exposición son: Eliasz Edelman, Anders Vogt, Elaine Porter, Joanna Lemay, Hans Ristenblatt y Lara Badía.

El martes 12 de julio tendrá lugar la inauguración y el viernes 22 de julio, dentro de las actividades programadas para la Noche en Blanco, el Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert organizará visitas guiadas y encuentros entre la comisaria y los artistas.

Lo imperceptible cotidiano de Luis Úrculo

Ornamento y delito, de Luis Úrculo
Espai Tactel
C/ Denia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 6 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 17 de junio de 2016

“Los astrólogos tienen encuentros secretos dentro de un cuarto del emperador como panal de miel donde construyen sucesos anticipados al futuro…” (Tristan Tzara)
‘Ornamento & delito’ de Luis Úrculo es un ambiguo acuerdo de contrarios, una disección de algunas ideas desarrolladas por Adolf Loos en el ensayo del mismo título, para ser convertidas en conceptos más flexibles, es decir, fieles y en réplica a los postulados del arquitecto vienés. Loos invita a deshacerse del ornamento (elemento que considera un freno a la evolución, pues no es expresión de nuestra cultura), y a preocuparse por las cualidades de los nuevos materiales.

Lo que realmente señala el arquitecto en su texto es que el delito no es tanto del ornamento, como del hombre que no usa su capacidad para confeccionar nuevos adornos. Se trata de un eje estratégico que convierte a  Loos en un continuador de la senda iniciada por el clasicismo postbarroco de Ledoux o Schinkel, y que desemboca en el racionalismo arquitectónico.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Luis Úrculo presenta una antítesis que enlaza con la lista de contradicciones vertidas en algunos escritos y proyectos que Loos nos ha legado (recordemos cómo se adaptó a las necesidades de Tristan Tzara, un poeta diametralmente opuesto al racionalismo, cuando este le encarga su residencia francesa). Una reflexión sobre lo decorativo que contribuye, como otros trabajos del artista, a un mejor conocimiento de lo doméstico-arquitectónico.

Estamos ante una propuesta expositiva que continúa el proceso de registro del comportamiento de los materiales, iniciado con Reconstructions (2015) y en el que  Úrculo prescinde del cuerpo (de aquellas manos anónimas que coprotagonizaban el vídeo) para concentrarse, citando a Heidegger, en lo “cósico”. La exploración del potencial de lo imperceptible-cotidiano, se lleva ahora a cabo a través de unos fragmentos ficticios que reproducen las tramas abstractas presentes en un material arquitectónico real, cuyo proceso de obtención, a veces, también es fingido.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

El artista acude de nuevo a la variedad de formas artísticas. Haciendo uso del dibujo (tengamos en cuenta que el arquitecto vienés se oponía a imitar mediante una tintura el material subyacente), o la fotografía (recordemos que Loos cuestionó la capacidad de este medio para representar la arquitectura, pues consideraba que los inquilinos no podían reconocer sus casas cuando las veían fotografiadas), Luis Úrculo crea un enviroment con el que anula la “alternancia wölffliniana” en favor de la coincidencia entre lo “clásico” (homenajeando la preocupación de Loos por las cualidades del material), y lo “barroco” (a través de la filiación romántica del paisaje presente en la abstracción).

‘Ornamento & delito’ supone una paradójica contribución a los estudios que desde el siglo XVIII, se han llevado a cabo sobre los comportamientos del adorno. Una investigación que propone la huida del ornamento (el freno a la evolución según Adolf Loos), como regreso a lo decorativo.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Francisco Ramallo

El recolector Eduardo Hurtado

Recolectar, de Eduardo Hurtado
Galería Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 15 de enero, a las 20.00h
Hasta el 26 de febrero de 2016

La exposición ‘Recolectar’ de Eduardo Hurtado podrá verse en la Galería Espai Tactel de Valencia hasta el día 26 de febrero. “El propio Eduardo Hurtado (Valladolid, 1986) presenta un proyecto de sobreexposición. Una puesta en escena autofocal e introspectiva, que tiene que ver con la mirada ajena y la propia, con la posición frente al otro, con el reflejo, los afectos y las zonas de intensidad”, según explica Juan Canela.

Recolectar, de Eduardo Hurtado. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Recolectar, de Eduardo Hurtado. Imagen cortesía de Espai Tactel.

La primera parte del proyecto, ‘Recolectar’, es un ejercicio expositivo, formal, metodológico y procesual, de desarrollo específico en el espacio de la Galería Espai Tactel. En esta primera parte, Hurtado trasladará el taller al espacio expositivo, generando una serie de materiales, registros y piezas específicas.

En la segunda parte, ‘Cazar’, Hurtado reinterpretará todos los restos de su trabajo y los interrogará a partir de un elemento relator del “deseo” y “la falta” (una acción fotográfica en colaboración con la artista mejicana Elssie Ansareo) en la sala de exposiciones de la Torre de Ariz, en Basauri.

'Recolectar', de Eduardo Hurtado. Imagen cortesía de Espai Tactel.

‘Recolectar’, de Eduardo Hurtado. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Finalmente, ‘Vibrar’, como nota gráfico/performativa, cerrará el proyecto en LaTaller (Bilbao). El proyecto se articula en torno a las dos exposiciones, un seminario/conferencia, un taller, una serie de conversaciones privadas (y nunca desveladas) que tensionan el proceso, dos acciones performativas cimentadas en la lectura y un reader acumulativo de textos (tanto relativos al proyecto como relacionados con la trayectoria de Hurtado).

'Recolectar', de Eduardo Hurtado. Imagen cortesía de Espai Tactel.

‘Recolectar’, de Eduardo Hurtado. Imagen cortesía de Espai Tactel.

 

Un MuVIM para comérselo

Quique Dacosta. Paisajes Transformados
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 29 de noviembre

Como apuntó Paco Molina, director de MuVIM, “la gente se extraña de que no haya recetas”. Y no las hay en la exposición Quique Dacosta. Paisajes Transformados, porque el universo del cocinero asentado en Denia (Alicante) va más allá del escueto corolario de ingredientes con los que preparar un plato de comida. Es un universo repleto de olores, sabores, texturas y formas que trascienden la simple deglución de alimentos para alcanzar la categoría de arte. Por eso está en el MuVIM hasta el 29 de noviembre, después de que haya sido prorrogada un mes su exhibición que tenía previsto concluir el 27 de septiembre.

Quique Dacosta en su exposición. Fotografía de Raquel Abulaila, cortesía del MuVIM.

Quique Dacosta en su exposición. Fotografía de Raquel Abulaila, cortesía del MuVIM.

Algunos dirán que se exagera metiendo en un museo la gastronomía. Pero la sociedad del bienestar, en su punto álgido, hace ya tiempo que viene considerando el acto de comer una cuestión estética. De manera que una vez superada la subsistencia, en aquellos lugares que tienen tamaña suerte, se busca alcanzar la plétora de los sentidos por vía no sólo oral, sino también visual, táctil e incluso auditiva. De todo ello se hace cargo la exposición de Quique Dacosta mediante paneles explicativos, escenografías, videos, fotografías de Sergio Coimbra y reproducciones de algunos platos.

El proceso creativo del famoso cocinero se enmarca en tres paisajes relacionados con su singular actividad culinaria: el Montgó, la Marjal de Pego y el Mediterráneo. Del primero derivan una infinidad de aromas; del segundo, su inigualable arroz, y del tercero, la gamba roja como uno de sus productos estrella. Tres grandes fotografías, medio estáticas medio dinámicas, alusivas a esos tres espacios de referencia reciben al visitante nada más acceder a la exposición. Luego, una especie de túnel ideado a modo de ‘Tránsito espiral’, va mostrando ese proceso creativo ligado a territorios transformados en estados de ánimo.

Fotografía de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Fotografía de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Quique Dacosta lo recordó el día de la inauguración: “Con el lenguaje de la cocina cuento mi vida y mis recuerdos”. En lugar de utilizar los platos, que también, el chef valenciano se sirve de las paredes del túnel construido en el interior del MuVIM, para desplegar toda esa imaginación culinaria que le ha valido el título de doctor honoris causa en Bellas Ares, amén de sus tres estrellas Michelín por el restaurante que posee en Denia.

Comisariada por Beatriz García, de QB Arquitectos, en colaboración con el Estudio 2E+1L, Quique Dacosta. Paisajes Transformados es una exposición recreativa del alto valor alcanzado en los últimos años por la gastronomía en manos de cocineros artistas. Aquí no es que esté señalado como peyorativo lo de comer con los ojos, sino que es condición indispensable para adentrarse en el universo creativo de Quique Dacosta. Basta para ello detenerse en la reproducción de platos como Salmonetes azafrán Mark Rothko, Cuba libre de foie, Ostra Guggenheim o La gamba [roja de Denia], para entenderlo. También las 43 fotografías de Coimbra ayudan, y de qué forma, a consumir por la vista el universo de formas, colores, sabores y olores de Dacosta. La gastronomía convertida definitivamente en un nuevo espectáculo.

Fotografía de uno de los platos de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Fotografía de Sergio Coimbra de uno de los platos de Quique Dacosta en la exposición del MuVIM.

Salva Torres

Las maderas a la deriva de Álvaro Tamarit

Driftwood, de Álvaro Tamarit
Set Espai d’Art
C / En Grenyò, 7. Jávea (Alicante)
Inauguración: sábado 8 de agosto, a las 20.00h
Hasta el 5 de septiembre de 2015

Driftwood es una palabra de origen inglés que significa madera a la deriva y es el nombre que da título a la muestra de Álvaro Tamarit (Xàvia, 1976) en Set Espai d’Art, donde el rescate de fragmentos y la reutilización se convierten en técnicas de la escultura.

Los elementos encontrados son reordenados, generando una nueva vida a los materiales, este proyecto ofrece a sí una mirada crítica y más objetiva sobre el comportamiento del ser humano con el entorno natural.

“Materiales encontrados en la orilla del mar, piezas de madera encontradas en mi camino diario o donadas por amigos son trabajados mediante procesos constructivos como el encofrado, el ensamblaje y el encolado para así dar forma a las obras definitivas. Además han sido cortadas, talladas, lijadas y pulidas sutilmente a mano para darles un mejor acabado intentando que conserven la esencia que la propia deriva les ha conferido”.

“Uno de los motivos que me impulsa a trabajar con madera erosionada y a construir objetos funcionales es el hecho de invitar al espectador a disfrutar del contacto directo con los elementos que conforman la exposición, dándoles plena libertad a la hora de sentir las formas con el tacto. De este modo podrán contemplar las obras no tan sólo con la mirada, sino sintiendo la superficie suave y pulida de la madera, fruto de la fricción del tiempo y del trabajo humano”, según explica el propio artista.

Esta exposición agrupa dos series de piezas, instalaciones y objetos funcionales realizados por el artista en Cambridge, U.K. y en su estudio de Jávea (Alicante).

Obra de Álvaro Tamarit.

Obra de Álvaro Tamarit en la exposición Driftwood. Cortesía de Set Espai d’Art en Jávea.

Hugo Martínez-Tormo. Arde, dispara, golpea

Hugo Martínez-Tormo. Interlinks
Sala de Exposiciones del edificio Rectorado y Consejo Social del campus de Elche de la Universidad Miguel Hernández (UMH)

La desesperación es una realidad que se ha instalado en nuestro entorno más cercano. No son ya cuestiones subjetivas las que argumentan ese estado, sino circunstancias reales que los gobernantes tratan de disolver ante la opinión pública, a través de la narración estadística y la argumentación macroeconómica. Durante demasiado tiempo la sociedad adoptó una actitud pasiva y finalmente las consecuencias corren a su cargo, recayendo el mayor peso sobre las ramas más débiles.

Hugo Martínez-Tormo reúne en Interlinks siete instalaciones audiovisuales en las que aborda, de diferentes modos, la destrucción y la autodestrucción como reflejo del abandono y la desesperanza de una parte creciente de la ciudadanía. Cada uno de los proyectos desarrollados por el artista llevan consigo un código autorreferencial que toma al autor como medida de representación de la masa, como eslabón de una cadena que se hunde y arrastra tras de sí al resto de eslabones. La reflexión se conduce hacia la singularidad del individuo, como proyección de una constante relación de causa-efecto, que proporciona a su vez un espejo en el que verse reflejado.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El arte moderno ha llevado a cabo un proceso de transfiguración de lo banal, desacralizando la obra clásica, la escultura, el lienzo, con la incorporación de objetos y materiales más humildes que arranca del uso cotidiano para someterlos al extrañamiento en el territorio del arte. Martínez-Tormo huye de lo rico y lo pomposo, para elevar lo desechado a una categoría en la que corresponde al artista mostrarnos que lo cotidiano es cualquier cosa menos corriente. Cada una de las instalaciones audiovisuales que el artista presenta en esta muestra parte de experimentaciones realizadas en primera persona, a partir de acciones o elementos cercanos que tienen el objetivo simbólico de representar diferentes formas de llevar a cabo un suicidio.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Broken bubble, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Broken Bubble (2014) aborda la desesperación de millones de personas tras el estallido de la burbuja económica, causada en parte por la sobredimensión del sector inmobiliario y por las ansias de enriquecimiento veloz. El artista comienza por realizar una pintura mural sobre el lateral de una construcción semiderruida, creando la escena de un tren de alta velocidad que se aproxima mientras sobre las vías yace en espera el propio autor. Una vez finalizada la pintura, desde la parte interior de la construcción, el artista echa a bajo a mazazos los 230 x 230 cm. de pared que ocupa el mural. Todo el proceso de creación y destrucción, costoso en ambos casos, es registrado en vídeo y reproducido en la sala, junto a diez sacas de escombros con 250 k. de los restos del muro.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Just passing through, 2014. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El ser humano posee una gran capacidad para inventar y crear, a la vez que parece proyectar la misma energía en sentido inverso, siendo capaz de hacer saltar por los aires cualquier lógica que garantice el equilibrio. Con Just Passing Through (2014) el artista muestra cinco autorretratos de grafito sobre papel, en los que ejemplifica –literalmente- cinco manera de pegarse un tiro. Se plantea un símil del suicidio con la acción destructora de la especie humana sobre el planeta. Sucesivamente cada uno de los dibujos acaba roto en numerosos pedazos, dentro de cinco urnas de metacrilato, mientras una proyección de video nos hace testigos silenciosos del proceso. Testigos silenciosos de la tragedia, durante nuestro paso.

Partiendo de la Teoría del Todo, que unifica desde la ciencia todas las teorías hasta ahora formuladas, simplificando la complejidad de la naturaleza y sus leyes, Hugo Martínez-Tormo lleva a la práctica su investigación a través de un juego físico en torno a las dimensiones. Hace converger distintas disciplinas artísticas, que habitualmente se emplean por separado, para romper la artificialidad de unas fronteras que no existen. La cuarta dimensión aportada por el tiempo, a través de la acción, modifica las dos dimensiones del plano o las tres dimensiones del volumen. El diálogo entre disciplinas y dimensiones es una seña de identidad de esta serie de trabajos, que relaciona metafóricamente la forma en la que las tecnologías de la comunicación y la velocidad en los medios de transporte han fulminado las tradicionales barreras de tiempo y espacio, haciéndonos cargar con todo lo que la globalización lleva consigo.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Dimensional game, 2013. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

En Dimensional Game (2013) el artista se representa en una pintura sobre poliestireno expandido, tras ingerir una sobredosis de cápsulas. En el vídeo vemos como lleva a cabo la destrucción del material que sirve de soporte al autorretrato, hasta quedar desmigado, esparcido sobre una superficie en una disposición que recuerda a la imagen –ahora deshecha- de las cápsulas caídas alrededor del personaje. Una acción tan letal como los efectos que el uso indiscriminado de ciertos materiales tiene sobre el equilibrio ambiental.

Unos moldes de arcilla, colgados de la pared, han servido para reproducir los brazos del artista en ese débil material. Una fotografía sobre aluminio nos muestra la imagen de esos brazos cubiertos de cortes, en tentativa suicida. Dialogo & Materia (2012) se completa con una plataforma que sostiene el mazo con el que se ha llevado a cabo la destrucción y los restos de arcilla. La pieza When X cuts Y (2012) relata cuando X corta con Y. En este caso Hugo Martínez-Tormo opta por un arma blanca para mostrar una nueva manera de autodestrucción, cortando consigo mismo. Un cristal transparente pintado con su retrato, en el que se refleja él mismo mientras cae a pedazos tras una serie de golpes secos. La acción, reproducida a cámara lenta, tiene a sus pies los restos afilados del cristal. En cada uno de los casos, la intervención del artista tiene efectos en el estado dimensional de los materiales, así como en su función y la interpretación que nos brinda.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. When X cuts Y, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

El artista, dibujado con un kimono sobre papel negro, lleva a cabo un harakiri como forma ceremonial de buscar la muerte. Global Sepukku (2012) se compone de ese mismo dibujo, tras sufrir los efectos de las cuchillas de una trituradora de papel, mientras la proyección documenta el proceso de fragmentación del dibujo. El tiempo, y su capacidad de triturar la vida, se confronta con el afán devorador del fuego en Trialogue (2010). Un individuo, siempre sintetizado en la figura del autor, aparece sentado ardiendo junto a una garrafa de combustible. La acción, el tiempo, se ocupa de hacer arder la propia pintura hasta dejar a la vista el esqueleto chamuscado del bastidor. Las cenizas, reunidas en una urna, reposan como testimonio.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Global Seppuku, 2012. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo viene desarrollando desde 2005 esta serie de trabajos, de los que aquí se muestra una selección, en los que la fragilidad del individuo y la fugacidad de la vida se brindan a la determinación del ser humano por llevar a cabo aquello que se propone. El resultado de los trabajos rebosa serenidad, a pesar de la dureza de las narraciones. La capacidad transformadora que nos caracteriza como especie encuentra sus sombras en los extremos, en los polos que hacen tambalear nuestro equilibrio.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

Hugo Martínez-Tormo. Trialogue, 2010. Instalación audiovisual. Cortesía del artista.

José Luis Pérez Pont

La razón poética de Marusela Granell

Marusela Granell
Razón poética
Galería Walden Contemporary
C / Denia, 74. Valencia
Hasta el 9 de enero de 2015

La Galería Walden Contemporary presenta la exposición  La razón poética de la artista Marusela Granell. Una suerte de homenaje al pensamiento y nuestra condición de seres orgánicos a través de la mirada de la poeta y pensadora María Zambrano.

A diferencia de trabajos anteriores, en los que la artista siempre ha reconocido y reivindicado un arte enteramente formalista, alejado aparentemente de lo conceptual, y donde la importancia de lo decorativo es reivindicado a través de la naturaleza e investigación de los materiales. Ahora profundiza precisamente en la necesidad de la investigación del texto, que al igual que en el disfrute de su lectura plantea la importancia del disfrute de la forma. En este sentido, Granell, presenta como primer retrato, de una serie de cerebros-retrato a María Zambrano y su razón poética. Y de ahí la importancia de que los cerebros sean formalmente bellos.

Hay una búsqueda de lo esencial a través del uso de los mínimos elementos que nos acerca a una pintura a caballo entre lo formal y el paisaje orientalista.  Un proceso de trabajo donde los materiales en bruto recrean grandes espacios de silencio y serenidad donde descifrar el sentir de lo oculto. Papeles casi desnudos, apostillados en el tiempo, desgastados, cansados de ser arte se inscriben en una mística de la penumbra, de la metafísica y como expresión poética. Una total desposesión que dan asilo a las realidades que el racionalismo ha arrojado al exilio.

Imagen cortesía Galería Walden Contemporary.

Imagen cortesía Galería Walden Contemporary.

Acompañan a la pieza “cerebro-María Zambrano”, dos grandes paisajes pintados con óleo sobre papel.  Paisajes pintados, rotos, descompuestos que posteriormente han sido unidos en cierto modo de manera casual, como si la idea fuera permitirles ser de otra manera, desposeer la obra para dejarla ser.

La muestra nos introduce a través de la obra “Claro de bosque” una suerte de puerta de grandes dimensiones, cuya enmarcación nos invita a adentrarnos  a través de esta particular cosmovisión, ya que si bien la mística sucede dentro del alma, también está fundada en la naturaleza propia del hombre y en modo alguno es ajeno a lo humano. Gestos, pinceladas, collages, rastros que deja la pintura, paisajes de  nuestro yo más profundo habitados por pájaros. Un lugar donde la obra encuentra finalmente una dimensión casi espiritual.

Granell es doctora en Bellas Artes y recibió el Premio Nacional  Angel Herrera a la Solidaridad  en 1999, y el Premio del Ministerio  de Cultura por la promoción  del arte contemporáneo español   (2000). Ha expuesto en lugares tan variados como la Berliner Kunst (2004), el Museo de la Ciudad, en Valencia (2004) o el Oxid, en Wintertur (2005).

Imagen cortesía Galería Walden Contemporary.

Imagen cortesía Galería Walden Contemporary.

Claudia Martínez.Iloveyou

Claudia Martínez. Iloveyou

Galería CollBlanc, Culla (Castellón)

 

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Nacida en Argentina y afincada en Valencia desde el año 2002,  Claudia Martínez  ha encarado varios proyectos que tienen como núcleo principal el mundo del textil; a partir de allí desarrolló propuestas  tanto individuales como colectivas con una  alta implicación por parte de colaboradores que se suman al proyecto, como en caso de su último trabajo que  puede verse actualmente en la sala La Gallera (Valencia), hasta noviembre de 2013.

 

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

El trabajo de Martínez, que combina escultura, instalación y dibujo,  investiga las relaciones existentes entre espacio y materia poniendo el acento en la sensualidad de los materiales, la relación de la obra con el tiempo (el de su ejecución y el de su permanencia) la paciencia como motor, la fragilidad y la precariedad como cualidades de la cosa.

 

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Iloveyou es un conjunto de piezas bordadas unas en papel y otras en tela de diferentes superficies y texturas, donde el hilo y la línea son eje y motivo. El título es un juego de palabras, un cruce de pensamientos, una declaración de amor y una reafirmación de sentido a la investigación sobre las diferentes posibilidades que ofrece la línea/hilo, como conductora del pensamiento de la mano y la memoria.

Se trata de un recorrido por el camino de las labores artesanales y su relación con el tiempo de las mujeres. El hilo es tratado como joya, como adorno, un material versátil que es fantasía y ornamento, una “bijou”.

 

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

En esta investigación, la línea del lápiz se comporta como un encaje bordado y el bordado, en diferentes superficies, habla del dibujo. La artista, a la vez, narra e interpreta otros dibujos, haciendo pequeños guiños de complicidad con el espectador con la intención evidente de citar algunos amores del arte, en una apuesta por la memoria táctil de las superficies. Así, el trabajo en su conjunto es un despliegue de las posibilidades de lo simple y los pequeños trazos.

 

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Claudia Martínez. Iloveyou. Imagen cortesía Galería CollBlanc

Bernhard Lehmann. Pan y agua

Bernhard Lehmann. Wasser und Brot – Pan y Agua
Galería Cànem
C/ Antonio Maura, 6, Castellón
Hasta el 22 de octubre de 2013

Cuando no queda mas que el Pan y el Agua (el minimo vital) se avecinan malos tiempos. Y es sobre esta pareja de elementos que proyecta el autor su vision, invitándonos a participar en el juego de la vida. Pan y Agua: principio o final.

Durante el SXX se han llevado a cabo, en el campo de la escultura, grandes cambios conceptuales. Y estos, formales, materiales y conceptualeas, desplazan los anteriores planteamientos, generando una nueva expresion, para una sociedad cambiante en un mundo nuevo.

La experimentación tridimensional,desarrollada por el autor, le conduce a un concepto nuevo de espacio : activo, abierto y organico; espacio virtual que facilita el despliegue de las formas, y que la dinamica visual ocupa y completa; consiguiendo de esta manera una nueva forma de ”corporeidad”. En esta escultura “construida”, de carácter conceptual, subyace un compromiso social, político y cultural. Los materiales con los que trabaja nos hacen releer la cotidianidad.

Bernhard Lehmann. Imagen cortesía Galería Cànem

Bernhard Lehmann. Imagen cortesía Galería Cànem

Bernhard Lehmann (1944, Bad Sudebode, Alemania), adscrito a los “Nuevos Comportamientos Artisticos” ligados al arte conceptual, se ha concretado en el desmembramiento de los materiales, utilizacion de los elementos residuales y los vestigios recuperados; que ensamblados, formalmente metamorfoseados, caminan hacia una via descontextulizadora: por una parte el significado intrinseco del objeto en si mismo y, por la otra, la carga simbolica que adquieren tan desconcertantes y perturbadores montages. Estos objetos pobres, vestigios de la civilizacion actual, son los restos urbanos, caducos y temporales, que transmutandolos crean una nueva relación de similitudes y significados.

Todas sus propuestas, inconformistas, ironicas y criticas, nos invitan a la reflexion, la participacion activa y el compromiso; siendo el resultado de la reflexion del mismo autor sobre la intencion de la mirada y los aspectos visuales que se esconden detrás de la imagen.

Estos objetos acentúan la decrepitud humana y la desolación; tras ellos esta la poetica de la vida que cambia lo humilde en sublime y la sencillez en trascendencia. Nuestras vivencias, memorias, reivindicaciones… quedan reflejadas gracias a las posibilidades metaforicas de los elementos en juego, recuperando el objeto para una nueva lectura poetica.

La aproximación irónica a unos paraisos artificiales, un mundo, que libre de su envoltura, se nos aparece con toda su miseria… es la profunda reflexiónn que nos propone el autor.

Bernhard Lehmann. Imagen cortesía Galería Cànem

Bernhard Lehmann. Imagen cortesía Galería Cànem