Estuvimos dentro del Cabaret

Cabaret, de Jaime Azpilicueta
Teatro Olympia
C / San Vicente Mártir, 44. Valencia
Del 4 de marzo al 9 de abril de 2017

Una vez más el mejor musical de Broadway llega a Valencia, un espectáculo sin parangón, estrenado en 1966 y dirigido por Harold Prince. El musical tuvo entonces tamaña repercusión que a los pocos años, en 1972, se decidió adaptarlo al cine. El resultado fue ‘Cabaret’, dirigida por Bob Fosse, el cual ganó el Oscar al mejor director, aunque no fue el único, ya que también se alzaron con las estatuillas Liza Minnelli y Joel Grey como protagonistas, pero, hablando de un musical, no podemos olvidarnos que el Oscar a la banda sonora adaptada fue para el compositor Ralph Burns. En total 8 premios que coronaron a la película como una joya del género. Y después de este repaso, un poco sucinto, por la historia del musical, nos vamos a detener en lo que vimos en el Teatro Olympia de Valencia.

Estamos ante la versión del director Jaime Azpilicueta, que estrenó la obra en Madrid (Teatro Rialto) en 2015 con un presupuesto de dos millones de euros, gran parte para acondicionar el teatro para el musical. Hasta Valencia no llegaban algunos de los mismos actores que en su primer año en la capital: el personaje de Emcee pasaba de las manos de Edu Soto a las de Armando Pita o Clifford, interpretado por Daniel Muriel, aquí con la maestría de Alejandro Tous. Como actriz principal seguía siendo Cristina Castaño.

Escena de Cabaret en el Teatro Olympia. Fotografía: Malva.

Escena de Cabaret en el Teatro Olympia. Fotografía: Malva.

Un cartel circular enorme cubría todo el escenario con un luminoso rojo, muy cercano al Molino Rojo, donde se podía leer Kit Kat Klub. Un fantástico Armando Pita, prácticamente irreconocible en su papel de maestro de ceremonias, nos introduce en el Cabaret berlinés al son de ‘Wilkomen, Cabaret’, canción que se repetiría en varias ocasiones en la función.

Dos escaleras de caracol doradas, situadas en las esquinas del escenario, servían para que aparecieran los protagonistas para cantar sus partes. Un joven Cliff Bradshaw, escritor norteamericano, llega a Berlín en busca de tan ansiadas musas para escribir una nueva novela; en el tren se encuentra a Ernst, un hombre alemán que le recomienda una pensión para su estancia. Una vez en Berlín descubrirá el Kit Kat Klub, donde su mayor figura, Sally Bowles, le hechizará y sus vidas cambiarán.  Ambos disfrutarán de un amor que se trunca por los primeros tambores del nazismo. En realidad el amor queda roto por el contexto histórico en el que se desenvuelve la trama.

Escena de Cabaret en el Teatro Olympia. Fotografía: Malva.

Escena de Cabaret en el Teatro Olympia. Fotografía: Malva.

Con una puesta en escena increíble, unos decorados que te transportan hasta 1931, y una canciones tan efectistas como ‘Money, Money’, es difícil que la obra no encantara a todos los asistentes. Sin duda, la elasticidad que demuestra Armando Pita (Emcee) cantando canciones, bailando, interactuando con el público de las primeras filas o dando paso a la función, engancha, haciendo que todo en su conjunto rebose de un halo de credibilidad.

Cristina Castaño (Sally) se desdobla en un alarde de ejercicio interpretativo: por una parte, la alocada bailarina y amante y, por el otro, la cantante, que demuestra sus dotes en cualquier canción.  Una Sally que eriza la piel en los momentos dramáticos y que te emociona cuando sus cuerdas vocales se ponen en marcha. La escenografía nazi está resuelta con brillantez para que el miedo se te pegue al cuerpo y para que te enojes con lo que estaba a punto de suceder.

Un espectáculo que merece la pena verlo: en Madrid arrasaron con todo, trayendo el espíritu de Broadway a España, sin dejarse llevar por el miedo, ni sufrir de mal de altura propio de la adaptación de un clásico.

Entrada al musical Cabaret en el Teatro Olympia. Fotografia: Malva.

Entrada al musical Cabaret en el Teatro Olympia. Fotografia: Malva.

Javier Caro

La magia, de la mano y de la voz de Gisela y Disney

Gisela y el libro mágico
Teatro Olympia
Calle San Vicente Mártir, 44 Valencia
Del 4 al 26 de febrero de 2017

¿Quién diría que una mañana de domingo pudiera haber tantos papás en el teatro?, pero es que, claro, la razón era muy potente: Gisela, la voz de las canciones de Disney, estaba en Valencia con un espectáculo lleno de fantasía y música. Un buena oportunidad para revivir los grandes cuentos de la factoría del ratón. Las butacas estaban llenas, y una vez más, la ilusión se notaba en el ambiente. Y es que lo niños saben cómo contagiar estas sensaciones de emoción y expectativas mejor que nadie.

Escena de Gisela y el libro mágico, en el Teatro Olympia. Fotografía: Malva.

Escena de Gisela y el libro mágico, en el Teatro Olympia. Fotografía: Malva.

Gisela interpreta a la hada Gisel, que tendrá que correr mil aventuras para lograr acabar con la bruja, que desea convertir el reino en un lugar frío y triste. Gisel, gracias a que está guiada en todo momento por el libro mágico, logra recorrer mil mundos, desde el fondo del mar con La Sirenita, hasta la selva de la mano del Rey León. Para tamaña aventura necesitará de mucha ayuda y, claro, el brujo mágico la ayudará a derrotar a la bruja. El brujo también tendrá que recorrer muchos mundos hasta encontrar a la escurridiza Gisel.

El espectáculo, que está plagado de canciones en directo de una belleza y coreografías muy buenas, no para en ningún momento. Gisela se rodea de grandes profesionales para que los más pequeños, y también los mayores, pasen unos 70 minutos de pura diversión. Hay que destacar a Elsa Anka, actriz y presentadora (todos la recordamos del programa El Gran Juego de la Oca) que en esta ocasión hace de bruja mala, y que sabe cómo meterse a los pequeños en el bolsillo.

Escena de Gisela y el libro mágico. Fotografía: Malva.

Escena de Gisela y el libro mágico. Fotografía: Malva.

Por otra parte está el brujo, que es interpretado (a mi juicio, el mejor de la función) por Carlos Gramaje, quien consigue hacernos reír a carcajada limpia y hasta sorprendernos con los trucos de magia que se saca de la manga, petardos incluidos, para que nos quedemos con cara de tontos.

Para terminar la actuación, Gisela, que es una de las cantantes más reconocidas en este país, invita a los niños a subir al escenario para que junto a ella canten la archiconocida canción principal de ‘Frozen’ (Chris Buck y Jennifer Lee, 2013) ‘Suéltalo’, que en su versión original, ‘Let it Go’ (Idina Menzel), se alzó con el Oscar a la mejor canción.

Sin duda, si uno quiere pasar un día divertido con los niños, tiene que apostar por la cultura y por la música en directo.

Escena de 'Gisela'.

Escena de ‘Gisela y el libro mágico’, en el Teatro Olympia. Fotografía: Malva. 

Javier Caro

Todos al desnudo con el musical Full Monty

‘Full Monty, al desnudo’, idea de Rafa Collado bajo la dirección de de Begoña Salido
Intérpretes: Fernando Barber, Ana Burguet, Mónica Zamora, Gil Zorrilla, María Albiñana, César Lechiguero, Patri Martí, Óscar Bustos, Daniel González, Sergio Escribano, Nacho Quiñonero y Juanki Fernández.
Teatro Talía
Calle Caballeros, 31, Valencia
Del 18 al 22 de enero de 2017

Cuando pensamos en grandes musicales nuestra mente vuela hasta Broadway y, con más cercanía, a la Gran Vía de Madrid, pero no solemos pensar en Valencia. Quizás es el momento para espantar ese tipo de arquetipos y lanzarnos en paracaídas a ver las propuestas que están aconteciendo en la ciudad. ‘Full Monty, al desnudo’, es un musical increíble, adaptado a la perfección de la película de Peter Catanneo de 1997, que sin duda estaba muy lejos de la crisis de 2007 en España, pero que satirizaba una situación de crisis, marginalidad obrera y cambio de roles que, de forma muy amarga a la par que cómica, nos mostraba las miserias de un mundo con cada vez menos posibilidades y más incertidumbre.

Pues bien, ¿qué tal si cogemos el espíritu de la superación y el desconcierto de la crisis, lo metemos en una coctelera y lo condimentamos con algo de humor de aquí y sacamos nuestra versión del clásico inglés? Pues Rafa Collado tuvo esa idea. Pero démosle otra vuelta: introduzcamos elementos actuales, como móviles, youtube y los desperfectos de la crisis ladrillera.

Escena de 'Full Monty. Al desnudo'. Fotografía: Malva.

Escena de ‘Full Monty, al desnudo’. Fotografía: Malva.

La aproximación a nuestras vidas actuales, o por lo menos a lo que vivimos atónitos en aquellos primeros momentos de crisis, nos deja perplejos: Dani, Álex y su capataz estaban en la cresta de la ola, como muy bien anuncia el vídeo de introducción que fantásticamente nos mete en la historia; eran años de oropel, dinero y vacaciones extremas. ¿El fallo? Que nada era real. Pero cuando la crisis y la desazón gobiernan nuestras vidas, el ingenio nos salva.

Así, vemos cómo Dani, protagonista coral de este musical, idea hacer un striptease con sus ex compañeros de obra, vamos, despelotarse y subirlo a youtube con la esperanza, cual Rubius, de hacerse muy famosos. Todo ello con el tono jocoso que la empresa necesita, y con una banda que no para de tocar durante casi todo el espectáculo. Banda de música que está presente en cada compás de la obra, que inunda de salsa una trama que se desliza por diferentes estilos con soltura. Un montaje que parece extraído de una película, bien es cierto que es una adaptación, pero ese efecto cinematográfico hace que nos sumerjamos más rápido.

Escena de 'Full Monty. Al desnudo'. Fotografía: Malva.

Escena de ‘Full Monty, al desnudo’. Fotografía: Malva.

Hay humor, pero también drama, nos vemos reflejados en la actitudes, para nada británicas, sino más bien de Benimaclet o Patraix, de los protagonistas, de sus miedos, que son tan universales como lógicos. Los covers son muy divertidos y bien adaptados a las necesidades de cada escena, desde ‘Tell him’ de Vonda Shepard hasta el ‘Maniac’, todo tiene sentido, excelentes coreografías y una pasión y nulo sentido del ridículo que hacen grande la experiencia.

Una historia de cómo se nos trunca la vida por el desempleo, pero cómo las ganas de seguir adelante pueden con todo. Una historia de amor, de humor y de drama. Especialmente buena, y hasta brillante, la escena del casting donde las risas del público son un actor más que hace que la obra se mezcle con el respetable en una simbiosis que pocas historias logran. Pero, en definitiva, toda la representación está por encima de lo que habíamos visto en años y, por qué no decirlo, hecho en Valencia, producción propia.

Como ya hemos dicho, los músicos impregnaban a la obra de una naturalidad necesaria para un musical: la bella voz de Marta Company acompañaba en ocasiones a los actores y daba luz a algunas partes así como el tempo justo entre escenas. Personalmente, Vicente Ausina, Dani en la obra, me gustó mucho, no solo por su vis cómica, sino por su espontaneidad y por cómo ha sabido captar la esencia que le da Robert Carlyle en la película. Por desgracia no estuvo mucho en cartel, algo que la convierte, más si cabe, en una gran perla.

Somos máquinas, máquinas…

Escena de Full Monty. Foto: Malva.

Escena de ‘Full Monty, al desnudo’. Fotografía: Malva.

Javier Caro

El Rocky volvió a La Rambleta

The Rocky Horror Picture Show
La Rambleta
Carrer de Pius IX, s/n. València
Sábado 29 de octubre de 2016

Otro año más el fantástico evento de la película espectáculo ‘The Rocky Horror Picture Show’ llega a La Rambleta. Y otro año más, y ya van tres, la sala de llenó hasta reventar. Por un lado el precio no estaba mal, eso siempre ayuda a contentar al público asistente, pero por otro podían haber incluido el kit de participación en el precio, ya que en otros lugares de la geografía valenciana suelen incluirse. Sea como fuere, el espectáculo comenzó tarde, pero con el calor que había en la sala se olvidaron de la tardanza debido al inicio del show.

Un momento del espectáculo 'The Rocky Horror Picture Show' en Espai Rambleta. Fotografía: Malva.

Un momento del espectáculo ‘The Rocky Horror Picture Show’ en Espai Rambleta. Fotografía: Malva.

Comenzamos con un vídeo de Manolo Escobar proyectado en la pantalla, para proseguir con algo de copla. Nos introducen un poco en ambiente, para que calentemos motores y nos vayamos deshinibiendo. De hecho, en los packs que daban había un papel, y los afortunados que los tuvieran en sus bolsas podían subir al escenario a compartir un chupito con los actores, y así entonarse.

Uno a uno fueron entrando los personajes de la película en el escenario, a excepción de Rocky, que fue elegido entre el público, aunque estaba claro que era uno de los actores del show. Un Rocky de Erasmus, dijo el presentador, a lo que el joven barbudo alegó que era de Massanassa ante la risa del gentío. Para no romper con las tradiciones que rodean a este singular musical, los asistentes que no habían ido nunca al evento sufrieron el “desvirgamiento” de los actores, siendo marcados con una V en la frente de un pintalabios rojo. Así quedaba claro quién era nuevo en el sarao.

The Rocky Horror Picture Show, en Espai Rambleta. Fotografía: Malva.

The Rocky Horror Picture Show, en Espai Rambleta. Fotografía: Malva.

Y así, explicando un poco lo que se nos venía encima y cómo había que usar los elementos del kit de participación, comenzó la proyección. Bailes, risas, agua, y así la película, una vez más, se nos pasó en un suspiro. Para que pudiéramos marcharnos más contentos, el Rocky de Massanassa se marcó a la guitarra española, el estribillo de ‘Science Ficction’, que es la canción que suena al inicio del film, siendo cantada por unos poderosos labios rojos. Se despidieron hasta el próximo año, pero a nosotros nos quedaron ganas de más.

Un instante de 'The Rocky Horror Picture Show', en Espai Rambleta. Fotografía: Malva.

Un instante de ‘The Rocky Horror Picture Show’, en Espai Rambleta. Fotografía: Malva.

Javier Caro

La Cificon se asienta como convención de altura

Cificon. Salón internacional de cine, ficción y coleccionismo
La Rambleta
Carrer de Pius IX, s/n. València
Sábado 8 y domingo 9 de octubre de 2016

Un año más se celebró en Valencia la Cificon, Salón internacional de cine, ficción y coleccionismo, y otra vez más volvía a ser en La Rambleta. En esta edición se amplió el espacio donde se podían disfrutar de exposiciones y videojuegos, algo que ameniza los tiempos muertos cuando la charla o el evento que esté programado no llega a interesar. Aunque eso sucede más bien poco, porque el fuerte, y no me cansaré de decirlo, de Cificon son sus charlas, debates, mesas redondas, o presentaciones.

El sábado por la mañana todavía me encontraba convaleciente de la gripe que me había machacado como a un pelele toda la semana, es por ello que me perdí, para mi propio dolor, lo que tenía a bien contar sobre el apasionante mundo del doblaje Fernando Cabrera, la voz del Kylo Ren o Sheldon Cooper entre otros. También me perdí a Angus Macinnes, actor canadiense que trabajó en ‘Star Wars’ (1977) y en ‘Juez Dredd’ (1995) entre muchas más. También estuvo el español David M. Santana, que ha aparecido en ‘Star Wars: Episodio VII – El despertar de la Fuerza’ (Star Wars: Episode VII – The Force Awakens, 2015) como Stromtrooper y que luego estaba en la planta inferior firmando, haciéndose fotos y sobre todo sonriendo, durante un buen rato.

Una de las mesas redondas de Cificon. Fotografía: Malva.

Una de las mesas redondas de Cificon. Fotografía: Malva.

Por fin, por la tarde, estuve en La Rambleta con un ambiente engrandecido, divertido, lleno de niños y con una programación que quitaba el hipo, y en mi caso el constipado. Lo primero que noté al entrar son las mejoras de la organización, ahora había más espacio para poder caminar y más puestos de venta, que estaban situados estratégicamente en la planta inferior, lugar donde se realizaban las firmas de los invitados y además te podías hacer una foto con ellos. Por desgracia no estaba muy bien señalizado que en la sexta planta habían videojuegos, exposición y algunos puestos de merchan, de hecho yo me enteré al día siguiente.

En el teatro estaba en ese momento la compañía Mos Teatre, con la obra ‘El Turista de las Galaxias’. Personalmente no me fascinó, es más, creo que no era la hora (16.00) para realizar la representación de esa obra, no porque sea subida de tono ni nada parecido, sino porque creo que hubiera quedado mejor por la mañana, ya que estaba destinada a niños, aunque es cierto que los padres también la pudieron disfrutar. A mí no me enganchó, pero me gustó ese guiño final a Bowie.

Imagen del ambiente en Cificon. Fotografía: Malva.

Imagen de la subasta benéfica en Cificon. Fotografía: Malva.

Los organizadores de Cificon demostraron mucha sensibilidad y solidaridad al colaborar con PayaSOSpital, que tenía un puesto en una de las escaleras que daba acceso al teatro, donde aparte de vender sus cosas, también podías comprar un boleto para la rifa del domingo. Lo mejor de esta convención son las charlas, y es por ello que las tratan con mimo e intentan traer siempre a gente que tengan muchas cosas que decir y contar. Los chicos del podcast ‘Carne de videoclub’ nos hablaron de ‘La loca historia de las Galaxias’ (Spaceballs, Mel Brooks, 1987). Creo que dieron en el clavo con la película que habían escogido para diseccionar, ya que en este evento siempre hay un número grande de aficionados a la saga de Lucas. La charla estuvo llena de anécdotas e historias del rodaje, fue dinámica y estuvo llena de gente, lo que sigue confirmando el buen momento que vive el podcasting sobre cine por el que pasa este país.

Una vuelta por el recinto, viendo a cosplayer de todos los colores, aunque en su mayoría de Star Wars, viendo a Angus Macinnes como se fotografiaba con sus fans, previo pago de su importe, y volví al teatro, a ese lugar que se había convertido en el Sancta Sanctorum de las charlas frikis. Continuamos con Salvador Larroca, valenciano que ha trabajado en Marvel desde hace años y que ahora se encarga de Star Wars en la compañía de los Xmen, nos contó anécdotas de su trayectoría, por ejemplo su relación con Stan Lee o cómo desarrolla sus trabajos. Cuando se marchó, ojalá la charla hubiera durado más, llegó otro chico de la Terra, como es Pablo ‘Pabs’ Verdejo, especialista en diferentes películas de la talla de ‘Guerra Mundial Z’ o ‘Guardianes de la Galaxia’. Fue increíble escucharle contar cómo accedió a ese trabajo, los requisitos que piden en Inglaterra para trabajar como stunt y además nos realizó una demostración, por otra parte muy divertida, de cómo saldría despedido un personaje por un manotazo de un monstruo.

Sala de videojuegos de Cificon. Fotografía: Malva.

Sala de videojuegos de Cificon. Fotografía: Malva.

La jornada llegaba para mí, porque luego seguía, a su final con la excepcional mesa redonda sobre “El coleccionismo de la galaxia”, con parte del equipo del podcast de ‘La Fosa del Rancor’. En ella pudimos apreciar los múltiples objetos que pueden ser susceptibles de colección, los precios que se barajan y los lugares donde se pueden encontrar. Con nosotros estuvo Jose M. Arosa que nos habló de los artículos más codiciados por los coleccionistas y de su ingente colección de Star Wars. Muy interesante la charla sobre ese mundo fascinante y desconocido para la mayoría que es el coleccionismo de la saga espacial. Creo que sería interesante una entrevista en profundidad con Arosa para conocer mejor este universo de colecciones.

El domingo había mucha menos gente, era el 9 de octubre, y estaba claro que la asistencia bajaría, pero realmente no esperaba que tanto, quizás se tenían que haber valorado otras fechas, aunque ya se sabe que no hay fecha buena, porque quizás puede surgir un partido de fútbol o Dios sabe qué. A las 16.00 horas estuve en la presentación del fantástico libro ‘Carteles de Cine. Arte en Imágenes’ de Emilo Sanchís, presentación que no se realizó en el teatro sino en una sala llamada para tal ocasión Sala Fricomic. Hablamos de cartelería de cine, de su evolución y cierto declive, y de su importancia en el mundo del séptimo arte.

Una de las imágenes exhibidas en Cificon. Fotografía: Malva.

Una de las imágenes exhibidas en Cificon. Fotografía: Malva.

Luego nos acercamos a la subasta a beneficio de PayaSOSpital, la cual se realizaba en el teatro. Me gustó mucho que un evento de esta índole se solidarizara con un proyecto tan bonito y útil. La puja fue muy divertida, algo larga, pero muy satisfactoria para la ONG pues recaudaron 2.831 euros. Por allí andaba Toni Gómez, actor que ha dado vida a Zape en ‘Zipi y Zape y la Isla del Capitán’ (2016), al que ya pudimos ver en Viva El Ciñe, cuando presentaron la película en la ciudad. Este año habían desfilado, según la organización unos 6.000 visitantes, a mí no me parecieron tantos, pero sí muchos y con mucha ilusión.

En este tipo de eventos, como el los festivales anuales, te reencuentras con personas que no ves en mucho tiempo, con los que compartes una afición y siempre acabas con una sensación de estar en casa. El evento se terminaba y la verdad es que el cansancio afloraba entre todos, a muchos les quedaban horas de camino de vuelta a casa, a otros la sensación ingrávida de estar en un sueño, de vivir una realidad bonita dentro de una ciudad algo gris. Doy la enhorabuena a Cificon por seguir apostando por las estrellas y nos vemos, no les quepa duda, el año que viene.

Cificom. Fotografía: Malva.

Una de las mesas redondas de Cificom. Fotografía: Malva.

Javier Caro

Japón en Silla

Nippon-Go
Nau Jove-Silla (Valencia)
Av. d´Alacant, 63. Valencia
17 y 18 de septiembre de 2016

La cultura japonesa nos ha atrapado, sin duda la irrupción de sus series en los 90 del siglo pasado en las autonómicas fue crucial. Hoy se siguen realizando cientos de eventos por toda la península celebrando nuestro cariño por su tradición, cultura y modo de vida. Nippon-Go es un evento muy divertido, quizás poco promocionado para el nivel que tiene, que sucede en Silla y que durante dos jornadas alegra la vida de miles de personas, para ser más concretos, este año, y según datos de la organización, por allí se han paseado 1.500 personas, 500 más que en su edición anterior.

Nosotros nos acercamos hasta la Nau Jove de Silla, un lugar excelente para organizar este tipo de eventos que precisan de espacios amplios, y en el que presidía todo el tiempo un enorme escenario donde se sucedían las cosas. He de reconocer que tener el escenario en un lugar tan visible y siempre con actividad es una muy buena idea, aunque a priori parezca molesto, en absoluto es así. Se agradece estar siempre con animación y que te inviten a estar en movimiento gracias a la música, que lo que pasa ahí no sea ajeno al evento. Hay otros salones donde el escenario y, por ende, lo que allí acontece, está arrinconado, como si no fuera lo relevante que es.

Joven participante del Nippon-Go de silla. Fotografía: Malva.

Joven participante  en el Nippon-Go de Silla. Fotografía: Malva.

Como íbamos diciendo, fuimos allí el domingo por la mañana, y aunque no estaba a reventar, algo que se agradece, había mucha gente. No tardaron algunos asistentes en decirnos que el sábado estuvo muy lleno y con muchos cosplays por todas partes. El domingo habían menos, pero los que estaban iban muy bien caracterizados. El concurso de dance que sucedía en el escenario nos dejó muy impresionados, como ya he dicho, todo giraba alrededor del mismo y desde cualquier punto lo podías ver. No solo es cuestión de baile, sino de sincronía entre los miembros del grupo, de vestimenta, de mimetismo con el original, sin duda uno de los espectáculos más logrados de Nippon-Go.

Por allí teníamos puestos de comida, de merchan y no comerciales, que estaban fuera, pero que disponían de unas jaimas que les quitaban mucho sol. Los precios eran baratos y la gente de la organización muy amable; en las esquinas del complejo estaban las consolas, y quizás era el lugar más destacable. Allí vimos a abuelas con sus nietos jugando a juegos de lucha, a amigos compitiendo en juegos de carreras y en el otro lado juegos de baile o ritmo, donde un chico caracterizado de spiderman se lo estaba pasando de lujo y se notaba el buen rollo en todo momento.

Nippon-Go es grande, pero no me cabe duda que en unos años se trasformará en algo más grande todavía, ya que si en una edición han metido a 500 personas más, seguro que en breve llegan a las 2000. En nada tendremos el Salón del Manga de Valencia (Japan Weekend), por allí estaremos intentando asistir al mayor número de eventos. Comprobando también su crecimiento.

Os dejamos con unas imágenes de lo que fue Nippon-Go y un vídeo para que aprecieis lo bien trabajado que está.

Ambiente en el Nippon-Go de Silla. Fotografía: Malva.

Ambiente en el Nippon-Go de Silla. Fotografía: Malva.

Joven participante en el Nippon-Go de Silla. Fotografía: Malva.

Joven participante en el Nippon-Go de Silla. Fotografía: Malva.

Javier Caro