“La ficción puede utilizarse como fuente histórica”

‘Miedo y deseo. Historia cultural de Drácula’ (1897), de Alejandro Lillo
Editorial Siglo XX
Diciembre de 2017

Si los novelistas parten de la historia para levantar monumentos de ficción, ¿por qué los historiadores no van a poder utilizar las novelas para estudiar el tiempo en el que fueron escritas? Este innovador planteamiento es el que aplica el historiador valenciano Alejandro Lillo en su ensayo ‘Miedo y deseo. Historia cultural de Drácula’ (1897) (Editorial Siglo XX), producto de cuatro años de trabajo a partir de su tesis doctoral. Lillo se centra en los principales personajes de la novela: el pasante Jonathan Harker, su novia Mina Murray y el psiquiatra John Seward. A partir de sus diarios y dictados, considerándolos personas que existieron en un mundo real, reconstruye las identidades sociales de su tiempo en torno a conceptos esenciales como la libertad, la tolerancia, los roles masculinos y femeninos, etcétera. Analizando cada palabra, frase a frase, párrafo a párrafo, teniendo en cuenta incluso los signos ortográficos, Lillo hace una labor de arqueología entre literaria e histórica para adentrarse  en la atmósfera y mentalidad pretérita que gestó al monstruo.

Alejandro Lillo. Imagen cortesía del autor.

Alejandro Lillo. Imagen cortesía del autor.

Fascinado desde niño por los relatos de terror, Lilló eligió esta obra para desarrollar su tesis y su ampliación posterior. “Los motivos que inspiran este trabajo tienen que ver con la fascinación que la obra de Stoker ejerce sobre pensadores, escritores, críticos literarios y cineastas, así como por el impacto causa en el público en general”, dice Lillo. “El propósito principal de la investigación es averiguar si, sometida a un enfoque crítico adecuado, Drácula puede proporcionar algún tipo de conocimiento sobre el pasado que enriquezca lo ya sabido a través de otras fuentes. Atendiendo al contenido de la novela y a las voces que en ella se escuchan, se trata de conocer mejor la sociedad que la produjo y en la que se despliega. Qué ideas imperaban sobre la organización social y del mundo, la situación de las mujeres, las obligaciones de los hombres, etcétera”.

La sombra del vampiro planea desde la noche de los tiempos pero fue el Conde Drácula quien le dio carácter literario y universal. “Tuvo un eco descomunal la adaptación teatral de la novela realizada por Hamilton Deane, en 1924”, cuenta Lillo. “La obra se estrenó en el Grand Theatre de Derby, el 5 de agosto de 1924. En 1927, se llevó a Londres, donde se realizaron 391 funciones a pesar de la pésima opinión de los especialistas. Ese mismo año fue llevada a Broadway, protagonizada por  actor desconocido por entonces nacido en Transilvania, un tal Bela Lugosi. La versión americana causó gran impacto entre el público asistente. A partir de ahí, el éxito el malvado conde fue imparable”.

Fotograma de 'Drácula', de Todd Browning.

Fotograma de ‘Drácula’ (1931), de Tod Browning.

Aunque resulta innegable que Drácula encierra una considerable carga erótica, esta dimensión sexual no se percibió al principio como tal. “Las lecturas sexuales de la obra surgieron a partir de los setenta, quizá influidas por las versiones cinematográficas y por determinadas lecturas psicoanáliticas”, afirma Lillo. “La insistencia que muchos estudios muestran hacia el sexo, indica más sobre las obsesiones de la crítica académica que sobre las de la propia narración. Lo cierto es que la obra de Stoker, por su simbología y ambigüedad, corre constantemente el riesgo de ser sobreinterpretada. Por ejemplo, que la figura del vampiro y el acto de succionar la sangre y la vida de las personas se ajuste, como metáfora, a determinados comportamientos propios de la explotación capitalista, no quiere decir que en la novela de Stoker esta idea esté presente”.

Escrito con un lenguaje claro y sencillo, libre de terminologías complejas, el libro, aún siendo un ensayo de enjundia se puede leer como una novela. “He procurado que tuviera distintos niveles de lectura”, comenta Lillo. “En primer lugar está dirigido a toda la comunidad de historiadores, pues en este ensayo demuestro que la literatura de ficción puede y debe utilizarse como fuente histórica. Por otra parte, al abordar la vida en el Londres de finales del siglo XIX y retratar de manera atractiva aquella sociedad victoriana repleta de peligros y tentaciones, el ensayo interesará a todos los amantes de la historia en general. También a los aficionados a la buena literatura”.

Efectivamente, Drácula se ha convertido por derecho propio en un clásico de la literatura occidental y en el libro se analiza con profusión, subrayando siempre su carácter universal. Interesará también a los amantes del cine de terror, así como a los apasionados del mundo de los vampiros. Y sobre todo, y de una forma especial Miedo y deseo es una lectura provechosa para  las personas receptivas a las ideas feministas y a la reivindicación de los derechos de las mujeres.

Portada del libro 'Miedo y deseo', de Alejandro Lillo.

Portada del libro ‘Miedo y deseo’, de Alejandro Lillo. Editorial Siglo XX

Bel Carrasco

Frankenstein. Relación umbilical entre ciencia y literatura

‘Frankenstein o el moderno Prometeo. Diálogos entre ciencia y literatura’
Palau de Cerveró
Plaza Cisneros 4, València
Inauguración: miércoles 22 de noviembre de 2017 a las 19:00
Hasta el 23 de febrero de 2018

Coincidiendo con la celebración de los doscientos años de la publicación de la novela más famosa y conocida de Mary W. Shelley, el Palau de Cerveró de la Universitat de València acoge la exposición ‘Frankenstein o el moderno Prometeo. Diálogos entre ciencia y literatura’. La exposición, producida por el Vicerrectorado de Cultura e Igualdad de la Universitat de València y el Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero, se inaugura el miércoles 22 de noviembre de 2017 a las 19 horas y podrá visitarse hasta el 23 de febrero de 2018.

De acuerdo con el profesor de la Universitat de València y comisario de la exposición, Pedro Ruiz Castell, la exposición “pretende mostrar la relación entre la ciencia y la literatura, que se consolidó sobre todo a lo largo del siglo XIX, momento en que se articularon una serie de discursos, en el marco del Romanticismo, que pretendían armonizar entendimiento e imaginación, al mismo tiempo que desafiar las normas de objetivación, incluso en la literatura especializada y entre la comunidad científica”.

Célebre ilustración de uno de los experimentos galvánicos implementados por el físico italiano Giovanni Aldini en los albores del siglo XIX. Imagen cortesía de los organizadores.

Célebre ilustración de uno de los experimentos galvánicos implementados por el físico italiano Giovanni Aldini en los albores del siglo XIX. Imagen cortesía de los organizadores.

El título de la exposición evoca a cómo la ciencia y la literatura, lejos de poder ser consideradas como culturas independientes, han mantenido un diálogo constante a lo largo de la historia. De hecho, la manera en que la literatura ha representado históricamente la actividad científica ha sido fundamental para seducir y preparar al público lector para asumir determinadas propuestas científicas y tecnológicas, al mismo tiempo que ha sido una herramienta privilegiada a través de la que facilitar una reflexión crítica sobre las implicaciones éticas y sociales de la ciencia. En este sentido, la obra de Mary W. Shelley se muestra como un sugerente estudio de caso a partir del que abordar todas estas cuestiones.

La exposición está estructurada en cuatro partes. En primer lugar, la introducción reflexiona acerca de la ciencia y la literatura en el Romanticismo europeo, y aborda la cuestión de la autoría de la obra, publicada en un primer momento en 1918 de forma anónima. La segunda parte está dedicada a los debates científicos que influyeron en la elaboración de la novela de Mary W. Shelley: desde la importancia de las expediciones científicas y la cuestión anatómica, hasta la consideración de la electricidad como fluido vital. En la tercera parte se puede encontrar un montaje expositivo que juega visualmente con el momento de la creación, tanto de la obra como de Victor Frankenstein. De hecho, los objetos aquí expuestos invitan a reflexionar alrededor de la última parte de la exposición, dedicada a explorar el impacto y las consecuencias de esta obra, tratando cuestiones relacionadas con la construcción de la identidad, la responsabilidad del científico y el desarrollo de áreas como la fisiología y la electromedicina.

‘Frankenstein o el moderno Prometeo. Diálogos entre ciencia y literatura’ muestra más de una treintena de piezas originales, incluyendo libros de autores, entre los que se encuentran obras de Alexander von Humboldt y aparatos de gran valor histórico, como una encantadora máquina de Wimhurst y un ingenioso aparato electromédico, algunos perturbadores instrumentos de cirugía y un imponente aparato de Rayos X de principios del siglo XX. La mayor parte de las piezas proceden de los fondos de la Universitat de València, con una presencia especialmente importante de obras procedentes de la Biblioteca Historicomédica Vicent Peset Llorca y de los instrumentos científicos de la colección cientificomédica que alberga el Instituto de Historia de la Medicina y de la Ciencia López Piñero.

Frankenstein. Makma

Cartel de la película ‘Frankenstein. The man who made a monster’, dirigida por James Whale en 1931 y protagonizada por Boris Karloff y Colin Clive, entre otros. Imagen cortesía de los organizadores.

 

“La jubilación es el mejor invento del siglo”

La función perdida, de María García Lliberós
Editorial Sargantana
Librería Soriano
C / Xàtiva, 15. Valencia
Miércoles 22 de noviembre de 2017

Emilio Ferrer, un viudo de 70 años, funcionario de alto nivel que detentaba un gran poder en la Administración, acaba de jubilarse y se siente invadido por sentimientos de vacío, inutilidad y abatimiento. Su teléfono permanece mudo, nadie le llama para pedirle consejo ni siquiera su sustituto en el puesto que ocupaba. Incapaz de gestionar las incontables horas de ocio, teme convertirse en un cascarrabias, en  un viejo amargado y chocho. Pero la misma inteligencia y capacidad de adaptación que le permitió sobrevivir a los vaivenes de la política le ayudan ahora a encauzar la última etapa de su vida.

Emilio Ferrer es el narrador y protagonista de la última novela de María García-Lliberós, ‘La función perdida’ (Sargantana), que se presenta el día 22 de noviembre en la librería Soriano. En este libro, el octavo de su trayectoria literaria, da un giro sorprendente para combinar su proverbial sutileza psicológica a la hora de perfilar los personajes con una trama repleta de  comicidad que suscita la sonrisa e incluso la carcajada. Una fina ironía, al estilo de las novelas ligeras de Eduardo Mendoza impregna el texto que, además de ameno, reflexiona sobre asuntos claves como la mejor forma de afrontar la vejez.

María García-Lliberós. Imagen cortesía del autor.

María García-Lliberós. Imagen cortesía del autor.

Junto a su inseparable amigo Guillermo, el pequeño Willy, el cínico y algo prepotente Emilio inicia un proceso de liberación y reconocimiento a través del disfrute los pequeños placeres cotidianos, amoríos incluidos. Clases de cocina, un viaje a Malta, la relación Scarlett, una atractiva  estudiante que se gana la vida como scort. Mientras, espía una de sus vecinas tejiendo una red en la que caerá su enemigo, el villano Palacios, empresario sin escrúpulos.

“Los hombres en general llevan peor la jubilación que las mujeres”, dice García-Lliberós. “Hay quien cae en una depresión o se empeña en volver a trabajar porque el trabajo ha sido su pasión exclusiva y no encuentra nada que los satisfaga del mismo modo. Las mujeres tenemos más capacidad para buscar ocupaciones alternativas, como se puede ver en la mayoría de actividades que se organizan, desde talleres de lectura a cursos de cocina”.

En casi todas sus novelas, excepto Equívocos, García-Lliberós plasma el universo femenino dejando en bastante mal lugar a los hombres, como le reprochan a veces sus lectores. En ésta, sin embargo les concede todo el protagonismo tratándolos con cariño.  “Meterme en la piel y en la mente de Emilio y Guillermo me ha costado un gran esfuerzo, pero ha resultado muy gratificante”, confiesa. “También ha sido complicado conseguir esa aparente sencillez, la fluidez en los diálogos y situaciones, tiene detrás incontables horas de trabajo”.

Portada de la novela 'La función perdida', de María García-Lliberós.

Portada de la novela ‘La función perdida’, de María García-Lliberós.

Emilio es la personificación del funcionario ejemplar que, a lo largo de trienios acumula gran influencia y poder. “Hay muchos como él en la Administración”, apunta García-Lliberós. “Resultan imprescindibles para los políticos por la experiencia que acumulan, los datos que conocen y los resortes que manejan”. También encarna al hombre consagrado a su función, abrumado por ella, que no comunica con sus allegados. Al librarse del corsé de su función, consigue conectar mejor con las personas que le rodean y logra que la llamada eufemísticamente edad dorada sea una apacible senda.

Por su parte Guillermo es un alma cándida y sensible, atrapado entre una despótica esposa súper obesa y una hija egoísta, que se deja guiar por su amigo hasta que encuentra su personal fórmula de felicidad en los bailes de salón. A partir de este par de septuagenarios ansiosos de aprovechar sus últimos años,  la tradicional pareja cervantina, la autora reflexiona sobre las relaciones y conflictos familiares poniendo el dedo en muchas llagas. También refleja cuestiones de plena actualidad, como el acoso que sufren algunos adolescentes a través de las redes sociales.

“La jubilación es el mejor invento del siglo”, afirma García Lliberós, “Sólo tiene un problema, que inicia la última etapa de la vida. Bueno, en realidad dos problemas debido al insostenible sistema de pensiones. En vez de estar dándole vueltas y vueltas al tema de Cataluña los gobernantes deberían sentarse a la mesa y no levantarse hasta no resolver algo esencial para nuestro futuro”.

María García-Lliberós quería estudiar Ciencias Exactas pero al acabar Preu esa carrera no se impartía en Valencia, así que optó por Económicas, una carrera comodín. Ha tenido una trayectoria laboral muy intensa y variada que, según dice, le ha ayudado como escritora a conocer ambientes y personas muy distintas para alimentar sus ficciones. Trabajó en la Dirección General de Medios de Comunicación, en Televisión Española en Valencia (Aitana) y en el Consell Metropolità de l’Horta. Los últimos 20 años en el Servicio Económica y Financiero del Ayuntamiento de Valencia. Recientemente jubilada sigue al pie de la letra el consejo que trasciende su última novela. “Cuando se llega a esta edad hay que tomarlo todo sin dramatismos, con sentido del humor. Intentar gozar de la vida hasta el último aliento”.

María García-Lliberós. Imagen cortesía del autor.

María García-Lliberós. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Sótano de excelsos: Francisco Umbral

Transita por el mapa del olvido una neblina vallisoletana de helechos arborescentes, de genéticas espurias e inviernos sempiternos. Foulard en las faringes y laringes para sortear las pulmonías de los ateneos, gran galpón de la tisis y de los juegos florales venidos, otrora, de provincias.

Acumula polvo eximio por las librerías de lance Francico Alejandro Pérez Martínez, Francisco Umbral para los desconocidos. Cumplido ya un decenio desde su huida cardiorespiratoria en el Montepríncipe, apenas quedan rescoldos de conmemoración activa y escasos lectores de su excesiva y prolífica obra, henchida de sagrados males. Innumerables páginas adheridas al presente pretérito para los ociosos lectores de ficción, necesitados de espuma y distópicas guías de la posmodernidad.

Se recibe Umbral en los alveolos como un salbutamol acerbo que dilata las viejas cañerías de los urinarios, cisterna cacofónica de los grandes Cafés de ventanales madrileños, con vistas de invierno al spleen y plúmbea nicotina en la canícula interior, calimas de pensión, Argüelles lácteo y coctelería de jardín en las afueras nobles y la periferia heterodoxa donde fagocita su crónica la jet.

Francisco Umbral. Makma

Sorteando el artículo -edificio capital de la popularidad, escritura perpetua salpicada de mordaces urgencias, negrillas y pan-, permanece, inhumado, el hiperbólico autorretrato de un ilegítimo, amamantado en los hospicios de Embajadores -artería de manolerías y casticismo- con el calostro de la ignominia y el hedor de los arroyos, bajo las lejanas faldas castellanas de la “tía May” y la caligrafía etérea de Ana María Pérez en los cuadernos de Luis Vives. Sea la deshonra quien alimente al niño de derechas, al joven malvado, al desnortado dandy anatómico con ninfas e impostura, para beber, después, del inagotable caño de la memoria fantasmal, como un socialista sentimental manoseando las secas entrañas, hechas cecina, con el fin de llenar la crónica de lírica y jugar con estilo autodidacta a los aditamentos, en imperecedera búsqueda de la belleza convulsa.

Y ahí radica, ya tuberculosa, la excelsa distinción de la palabra, la amarilla y virtuosa vestimenta con botines blancos de piqué sobre el plomizo overol literario del funcionariado, herido ya de relato audiovisual en la inmediatez de los diccionarios pobres.

Francisco Umbral. Makma

Aún habita en el paríso artificial el sonido de la prosa y otras cosas, la noche del Gijón y el mentolado cuplé de las redacciones en los días felices, el orín enginebrado y Gordon’s que desciende por el lodazal setentón y turbio de las trilogías madrileñas, como un cadáver exquisito y encelado con el vientre convexo de Camilo José.

Amado siglo XX el de un Umbrales abstemio sobre la barras dipsómanas de giocondos y acero inoxidable, entre césares visionarios y señoritas de alcoba que duermen al mediodía los amores diurnos en el edificio España, mientras aquella otra y marital consiente al felino mecanógrafo, retornado al mimbre con palabras de la tribu con las que aliviar su capital del dolor, hecho trizas rosáceas y mortales.

Francisco Umbral. Makma

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

 

La faceta más bibliófila de Juan Negrín

La biblioteca errante. Juan Negrín y los libros
Centre Cultural La Nau
C / Universitat, 2. Valencia
Hasta el 30 de noviembre de 2017

El Centre Cultural La Nau de la Universitat de València inaugura su temporada de exposiciones con ‘La biblioteca errante Juan Negrín y los libros’. La muestra, que puede visitarse en la sala Duc de Calàbria hasta el próximo día 30 de noviembre, descubre la pasión bibliófila y literaria del que fuera presidente del Gobierno de la II República española.

Antonio Ariño, vicerrector de Cultura de la Universitat de València, aseguró que con esta muestra pretenden “inaugurar una línea de exposiciones para poner en valor un nuevo espacio de La Nau, la sala Duc de Calàbria, que se destinará a exposiciones que muestren el valor bibliográfico y documental de la Universitat de València y de otras entidades”. Asimismo, anunció que cada año se programarán dos o tres exposiciones en este lugar, que además acogerá una exposición permanente con una selección de los mejores códices de la institución, que podrá visitarse a través de visitas guiadas. Esto ha sido posible, según explicó Victoria García, directora del Servicio de Bibliotecas, por el traslado de 100.000 incunables y libros a otros depósitos de La Nau y la recuperación de este espacio para exposiciones.

Una de las intervenciones más emotivas fue la de la nieta de Negrín, Carmen Negrín, que describió a su abuelo como “un hombre elegante con los bolsillos deformados porque estaban llenos de libros, así era su pasión por la lectura”. Desde la Fundación Juan Negrín, su presidente José Medina señaló que esta exposición suponía “el mejor regreso de Negrín a Valencia”.

Responsables de la exposición 'La biblioteca de Juan Negrín y los libros'. Imagen cortesía de La Nau.

Responsables de la exposición ‘La biblioteca errante. Juan Negrín y los libros’. Imagen cortesía de La Nau.

Carmen Amoraga, directora general de Cultura y Patrimonio, también quiso destacar al personaje de Negrín: “No era un político al uso y con esta exposición se cierra un círculo para conocer no solo su dimensión como político y como médico sino como persona, a través de sus intereses literarios”.

El origen de ‘La biblioteca errante Juan Negrín y los libros’ se remonta a 2015, cuando Juan Manuel Bonet y Salvador Albiñana presentaron en el Instituto Cervantes de París y en la Fundación Juan Negrín una exposición con idéntico título. Ahora Salvador Albiñana, comisario de la exposición, propone una versión revisada y ampliada de la muestra en la que se ha documentado mejor la imprenta republicana durante la guerra, la dimensión académica de Negrín, y el importante catálogo de la editorial España (1929-1935), fundada por Juan Negrín, Luis Araquistáin y Julio Álvarez del Vayo.

Según Albiñana, la importancia científica y política de Juan Negrín López, creador de una prestigiosa escuela española de fisiólogos y presidente del Gobierno de la República desde mayo de 1937, ha dejado en una zona de sombra su interés por los libros y la lectura. Una pasión iniciada en sus años de estudiante de medicina y profesor en Leipzig, que le acabó convirtiendo en un bibliófilo. Era frecuente encontrarlo en los cafés leyendo libros y revistas en el escaso tiempo libre que le permitían sus obligaciones, recordó el pintor e ilustrador Luis Quintanilla, uno de sus amigos más cercanos.

En la exposición se muestran alrededor de 150 títulos ordenados por la fecha de edición. Una elección de los libros, las revistas y los folletos publicados en los años que vivió, conservados en el que fue su domicilio en París y que su nieta, Carmen Negrín, ha conservado. Presentada en tres secciones cronológicas (1914-1936, 1936-1939 y 1939-1956), muestra los intereses de Negrín como lector: académicos, políticos, arquitectónicos, artísticos, literarios… Se pueden ver piezas muy singulares de su biblioteca personal como el primer libro de poemas de Pedro Salinas con dedicatoria a Negrín y uno de los pocos ejemplares que se conservan en el mundo de ‘España en el corazón’ de Pablo Neruda.

Las ciencias, las letras, las artes y la política se confunden en su biblioteca porque se confundieron en su vida. Karl Jaspers o Blas Cabrera, gran divulgador de la relatividad einsteniana, convivían con Valle Inclán, George Grosz o Pedro Salinas, cuyo primer libro,‘Presagios’, le dedicó el poeta en 1924. Ese año su nombre aparecía junto a los de Azorín, Enrique Díez-Canedo, José Moreno Villa, Ramón Gómez de la Serna, Max Aub, José Bergamín o Luis Buñuel en la lista de suscriptores. La exposición también recoge libros por su inclinación por la nueva arquitectura: ‘Internationale Architektur’ (1925), de Walter Gropius; ‘Paris de nuit’ (1933), de Paul Morand y Brassaï, entre otros.

Responsables de la exposición 'La biblioteca errante. Juan Negrín y los libros'. Imagen cortesía de La Nau.

Salvador Albiñana, comisario de la exposición ‘La biblioteca errante. Juan Negrín y los libros’, ofreciendo explicaciones durante la presentación de la muestra. Imagen cortesía de La Nau.

También de esta época, se recogen ejemplares de la editorial que él inauguró, junto con sus amigos, Luis Araquistáin y Julio Álvarez del Vayo. El sello ‘España’, fue un ejemplo del afán modernizador de la Generación del 14 -la primera universitaria y europeísta. La editorial se inauguró con la novela pacifista de Erich M. Remarque ‘Sin novedad en el frente’ (1929). Fue un gran éxito que pronto alcanzó nueve ediciones. Del variado catálogo -activo hasta 1935- pueden mencionarse ‘Mis peripecias en España’ (1929), de Leon Trotski; ‘Vieja y nueva moral sexual’ (1930), de Bertrand Russell, con Manuel Azaña como traductor, o‘¡Écue-Yamba-Ó!’ (1933), la primera obra de Alejo Carpentier.

La biblioteca de Negrín ofrece un amplio registro de las prensas republicanas. Entre otras destacan las ediciones del Ministerio de Instrucción Pública y Sanidad y los austeros impresos de la Dirección General de Bellas Artes, a cuyo frente estaba Josep Renau; a esa serie pertenece la ‘Memoria de la Oficina de Adquisición de Libros’ (1937), redactada por María Moliner, entonces directora de la Biblioteca de la Universidad de Valencia.

También ‘Hommage à Federico García Lorca, poète fusillé à Grenade’, presentado en la Exposición Internacional de París de 1937; una versión francesa del discurso pronunciado por Manuel Azaña en la Universidad de Valencia el 18 de julio de 1937;  folletos como ‘Les 13 points pour lesquels combat l’Espagne’ (1938), programa del gobierno Negrín, cuyo traductor fue André Malraux y ‘España en el corazón, de Pablo Neruda’, que se acabó de imprimir en noviembre de 1938 en las viejas prensas del monasterio de Montserrat, al cuidado de Manuel Altolaguirre. Muy valioso ejemplar -el número nueve de una tirada de quinientos- de un libro registrado en escasas bibliotecas.

 

La memoria melanítica de la XXX Semana Negra de Gijón

XXX Semana Negra de Gijón
Antiguo astillero de naval de Gijón
Del 7 al 16 de julio de 2017

Con cronológica regularidad estival, el antiguo astillero naval de Gijón acoge la trigésima edición de la Semana Negra, vertebrando un cronograma de diez jornadas que transitan desde el inmediato viernes 7 al domingo 16 de julio de 2017, a través de las que conmemorar implícitamente tres décadas erigidas en referencia del mapa noir peninsular y transoceánico, a partir de cuyos mimbres el festival literario se ha ido nutriendo de territorios y extremidades consanguíneos al género negro y consolidando una morfología excepcional que responde a todas las acepciones del término.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales junto al cartel de su trigésima edición, obra de Carme Solé Vendrell, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales junto al cartel de su trigésima edición, obra de Carme Solé Vendrell, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

En un encuentro con los medios en la ‘Carpa del Encuentro’, aún con los paños menores propios de las ultimaciones del montaje, José Luis Paraja -director del comité organizador- y Ángel de la Calle -director de contenidos del festival- han rubricado los definitivos acentos que conformarán la presente edición, en compañía institucional de Jesús Martínez Salvador -concejal de Turismo del Ayuntamiento de Gijón- y de José Ramón Tuero -Director General de Deporte en el Gobierno del Principado de Asturias-, amén de la presencia de Monserrat López -concejala de Cultura- y diversos representantes políticos de la ciudad, como Mario del Fueyo -XSP-, Aurelio Martín -IU-, Lara Martínez y José María Pérez -PSOE- y Joaquín Merediz -Ciudadanos-.

Provisto con el lirismo propio que reporta la efeméride del presente julio, José Luis Paraja ha apelado a los vestigios, al pulso de la memoria asentada bajo el curso de veintinueve ediciones, recordando que el noir “era un género sin consolidar y en busca de espacio”, allá por 1988, año en el que se incoaba un encuentro que ha contemplado una “diáspora de festivales” ulteriores, ramificados como “hijos de la Semana Negra”.

Quizás por ello (e igualmente fruto de las incertidumbres y vicisitudes económicas que han singularizado los últimos meses), la programación prevista pretende “emular aquel espíritu”, invitando a referentes del género que entonces principiaban, como Juan Madrid o Lorenzo Silva, quienes se aventuraban por el territorio en compañía de un ignoto Leonardo Padura, convertido en la actualidad en paradigma indubitable que “aquí encontró su camino”.

Imagen del poeta asturiano Ángel González, fallecido en 2008, a quien la Semana Negra rinde homenaje, Fotografía cortesía del festival.

Imagen del poeta asturiano Ángel González, fallecido en 2008, a quien la Semana Negra rinde homenaje. Fotografía cortesía del festival.

Uniformada con la melanítica ilustración de Carme Solé Vendrell -quien firma el cartel del presente año- y los tejados de la incertidumbre sobre los que toca el violín el emblemático Rufo -gestado por el diseñador Kike Herrero-, la XXX Semana Negra de Gijón traza un horizonte de un centenar de actividades con el sello de más de ciento treinta autores nacionales e internacionales -mayoritariamente de habla hispana-, con los que procurar una aproximación a diversos órdenes temáticos, tales como la justicia en la novelística negra -con Carlos Quílez y Graciella Moreno Graupera-, la ecología, el medioambiente y el cambio climático -con Euginio Fuentes y María Inés Krimer, entre otros-, la ciencia ficción y la fantasía -entre los que destacan con emergencia Miguel Aguerralde y Alberto Caliani-, así como la novela histórica -en compañía de Javier Azpeitia o Luis García Jambrina- y la fonética internacional de Sophie Hénaff o Cecilia Ekbäck.

La prosodia que nutre el género negro latinoamericano se encontrará representada por imprescindibles e ínclitos como Paco Ignacio Taibo II -creador y director in arsentia de la Semana Negra-, Tatiana Goransky, Fernando López -responsable del festival argentino Córdoba Mata-, Vladimir Fernández o Jorge F. Hernández, quienes procurarán compañía literaria a representantes de la literatura oriunda de Asturias -como Alejandro M. Gallo, Miguel Barrero, Pilar Sáncehz Vicente o Julio Rodríguez- y del consagrado orbe peninsular -como Rosa Montero, Ramón Pernas, Marta Robles o los mencionados Juan Madrid y Lorenzo Silva-.

El pulitzer asturiano Javier Bauluz refrenda un nuevo ‘Encuentro de Fotoperiodismo’, mientras que cuarenta originales producidos en Francia, Argentina, Gran Bretaña y España -gestados por Marika Vila, Susanna Martín o Iñaki Echeverría- posibilitan la exposición ‘Visualizando el maltrato: la violencia de género en el cómic’. Por su parte, los poetas Carlos Salem y Escandar Algeet, acompañados de Olaia Palacios, María Nieto y Andrés Treceño, procuran la lírica sabatina y nocturna habitual a una Semana Negra que, memoria mediante, rinde homenaje a la figura y vestigios del vate asturiano Ángel González, quien durante las venturosas ediciones de mediados de los noventa posibilitó la injerencia de su voz poética, tan radiográfica como los meandros dipsómanos y prosaicos del género.

De este modo, la XXX Semana Negra de Gijón, uniformada con el mixto overol de la cultura popular se asienta durante diez jornadas “en un erial convertido en una celebración cultural” que “nunca ha perdido de referencia el contexto social ni el compromiso” y determina su propedéutica con la “tentación de mirar atrás” para refrendar la idiosincrasia de su presente.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes institucionales frente a la figura de Rufo, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Miembros de la organización de la Semana Negra y representantes políticos e institucionales frente a la figura de Rufo, durante el encuentro con los medios celebrado en la Carpa del Encuentro. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

30 Mujeres al límite

Treinta mujeres fascinantes en la historia de Valencia
Generación Bibliocafé
Vinatea Editorial

La mujer fue relegada durante siglos a papel de comparsa, personaje secundario en el gran teatro de la historia. Sólo se le permitía adquirir cierto protagonismo en función del varón al que estuviera vinculada. Madre, hija, hermana, esposa o amante. Excepto un puñado de mujeres que lograron hacer oír su voz por encima de la mordaza del androcentrismo, la mayoría quedó acallada e invisible. Pero las tornas han cambiado y en los últimos años asistimos a un movimiento espontáneo de recuperación de estas féminas ninguneadas en distintos campos, tanto en el arte como en la ciencia, tanto en tiempos de paz como en la guerra.

Las autoras del libro junto al editor de 'Treinta mujeres fascinantes en la historia de Valencia'. Imagen cortesía de Vinatea Editorial.

Las autoras del libro junto al editor de ‘Treinta mujeres fascinantes en la historia de Valencia’. Imagen cortesía de Vinatea Editorial.

A este movimiento corresponde un libro de relatos que sorprendió como uno de los éxitos de venta en la pasada Fira del Llibre, ‘Treinta mujeres fascinantes en la historia de Valencia’ (Vinatea Editorial). Un trabajo coral de una treintena de autoras, parte de ellas miembros del colectivo Generación Bibliocafé, que recrean las vicisitudes de personajes femeninos del pasado desde reinas y santas a putas y asesinas. Mujeres que vivieron vidas más o menos novelescas, al límite. Con este libro se estrena la nueva editorial Vinatea a cargo de Salvador Raga, artífice de un proyecto literario con cariz solidario, pues tanto la editorial como las autoras ceden sus derechos a la Penya Valencianista presidida por José María Tomás y Tío, que tutela a niños y adolescentes en riesgo de exclusión social.

Las mujeres fascinantes no fueron elegidas según criterios de excelencia moral, sino atendiendo al interés e intensidad de sus vidas, a su carácter novelesco. Así, aparecen por riguroso orden cronológico, desde la época romana a nuestros días, reinas y aspirantes a reinar, artistas y científicas, pero también dementes, brujas, prostitutas y asesinas. La única viva es la química Pilar Mateo famosa por sus investigaciones contra el mal de Chagas y otras enfermedades endémicas.

Cada relato incluye una ficha sobre el personaje y la autora correspondiente. “Todas las mujeres que incluye el libro vivieron al límite del abismo sin conformarse con aquello que el destino les tenía reservado”, dice Raga. “Remitiéndome al título, puedo decir que todas las historias que recoge son fascinantes, aunque no todas las mujeres fuesen admirables. Fueron hijas de su tiempo y relatan la Valencia que para bien o para mal vivieron”.

Marisol Sales. Imagen cortesía de Vinatea Editorial.

Marisol Sales. Imagen cortesía de Vinatea Editorial.

Con apenas 16 años Marisol Sales es la benjamina del grupo de escritoras, estudiante de Bachiller y creadora de la saga fantástica ‘Las Crónicas del Ángel’. Demuestra sus magníficas dotes de narradora en su relato ‘Providencia sobrenatural’ en el que describe los sucesos ocurridos tras el hallazgo, en abril de 1447, del cuerpo incorrupto de una joven, Angelina Bertran en el cementerio de la parroquia de San Lorenzo.  “Salva Raga me propuso el caso de Angelina y de  lo que ocurrió tras su exhumación y luego tuve que documentarme para poder escribir la historia, siendo fiel a la Valencia de la época”, cuenta Sales.

“No fue fácil ya que Angelina no fue conocida en vida, sino que la quisieron convertir en santa después de desenterrar su cuerpo incorrupto ocho años después de haber fallecido. Fui a la biblioteca Nicolás Primitiu a buscar toda la información posible. Me sumergí en un montón de libros de la época medieval en Valencia y después de cuatro horas tomando notas de calles, forma de vida sociocultural, influencia religiosa, etcétera me fui a casa y con toda la información empecé a darle forma a la historia y a meterme en la piel de cada personaje. Cuando terminé quedé muy satisfecha con el resultado y esta nueva experiencia quizá de pie en un futuro que me atreva a escribir alguna novela histórica”.

Patricia Conde. Imagen cortesía de Vinatea Editorial.

Patricia Conde. Imagen cortesía de Vinatea Editorial.

La polifacética Patricia Conde, licenciada en Comunicación Audiovisual, piloto y futbolista recrea el ambiente de los burdeles valencianos que en la Edad Media fueron célebres en todo el orbe cristiano. Su relato se titula ‘Las tres mujeres del burdel: Maria, Foytama y Nuzeya’, nombres de tres musulmanas, que ejercieron la prostitución durante la Edad Media. “Me hablaron de estas tres valientes y no pude resistirme a sumergirme en su realidad e intentar comprender las decisiones que tomaron y su forma de vida”, dice Conde.

“Parece que la Edad Media es algo del pasado pero yo veo referencias a esa época cuando se produce una matanza, un hecho primitivo, o algún acto de intransigencia. Además, el legado medieval configura nuestras ciudades, nuestras costumbres, nuestras tradiciones, nuestras lenguas y nuestra manera de vivir. Siempre podemos aprender muchísimo del pasado, aunque viendo nuestra historia da la sensación que inevitablemnte repetimos los mismos errores”, concluye Conde.

María Tordera. Imagen cortesía de Vinatea Editorial.

María Tordera. Imagen cortesía de Vinatea Editorial.

Eva García Guerrero y María Tordera son las escritoras que más se han remontado hacia atrás en el tiempo. La primera con Aras y Estelas que cuenta la vida de la liberta romana Viria Acte. En ‘La ciudad del paraíso’ Tordera se centra en la figura de la poeta Alarudhia que vivió hacia la mitad del siglo XI. “Aunque existen muy pocas referencias históricas, según fuentes de la época era una erudita, una mujer sabia, con una gran memoria y gran capacidad para enseñar a los demás”, dice Tordera.

“Tenía discípulos hombres, lo que llama mucho la atención. En 1009 las tensiones internas de Al-Ándalus desembocan en una guerra civil y Alarudhia tuvo que vivir estos cambios históricos y adaptarse a ellos. Era mawlá, cuya traducción sería cliente en el sentido romano, pero su situación sería probablemente más parecida a una sierva. No se conserva ningún poema de Alarudhia, así que pensé que debía visibilizarla poniendo en primer lugar aquello que amó, la poesía. Es la razón por la que utilicé en el relato una prosa poética inspirada en los grandes cantores árabes de los jardines de Balansiya: al-Zaqqaq, Ibn Jafaya y al-Russafí”.

Desde famosas artistas como Lucrecia Bori a oscuras asesinas como la envenenadora Pilar Peña, la última mujer ajusticiada por garrote vil. Y así, hasta una treintena de figuras femeninas muchas de ellas rescatadas de las sombras del olvido. Una encomiable tarea que tendrá continuación en un segundo volumen.

Portada del libro.

Portada del libro. Vinatea Editorial.

Bel Carrasco

Dicker y Kerr invitados de lujo en VLC Negra

VLC Negra
28 espacios de Valencia
Del 5 al 14 de mayo de 2017

Consolidarse y expandirse. Es el doble objetivo que en sólo cinco años ha logrado el festival más negro y rojo entre los muchos que se celebran en Valencia a lo largo del año: VLC Negra. Un buen motivo para celebrar ese primer lustro con mucho lustre y un brindis de buen vino. Un intenso programa con un total de 103 actos que se celebrarán en 28 espacios, entre el 5 y el 14 de mayo. La Sala Russafa concentrará el mayor número de actividades y el resto se diseminará por otros enclaves: el Ateneo Mercantil, Fundación Bancaixa, Centro Octubre, Las Naves, FNAC, Casa del Libro o Bartleby.

Los organizadores de VLC Negra han echado la casa por la ventana para conmemorar sus cinco añitos y presentan un programa más extenso y variado que en ediciones anteriores. Encuentros con autores, firmas de libros, clubes de lectura, teatro, poesía, ciclo de cine negro, nuevo formato de certamen de cortometrajes, ciclo de conciertos, exposición fotográfica, cenas literaria, videojuegos, talleres de guión cinematográfico, premios de novela, premio González Ledesma, y el concurso #140 tirs, que atrae cada año a más de 500 participantes, premiará con libros a los tuiteros que sean capaces de condensar en 140 caracteres sus mejores microrelatos de género negro. También celebra la llegada del vino Icono, que de la mano de Anecoop y la Bodega La Viña de la Font de la Figuera se ha convertido en el principal patrocinador del festival para esta edición y las dos siguientes.

Los organizadores de VLC Negra durante la presentación del festival. Imagen cortesía de VLC Negra.

Los organizadores de VLC Negra durante la presentación del festival. Imagen cortesía de VLC Negra.

Joël Dicker y Philip Kerr son las estrellas más refulgentes que participan en esta edición que junto a otros atores internacionales como Bernard Minier, Sandrone Dazieri o Ian Manook la convierten la más cosmopolita de las celebradas hasta el momento Entre los españoles: Víctor del Árbol, Rosa Ribas, Carlos Zanón, Fernando Marías, María Oruña, César Pérez Gellida o Mikel Santiago. También estarán autores valencianos y en lengua catalana como Sebastià Benassar, Silvestre Vilaplana, Esperança Camps, Xavier Aliaga y Anna Maria Villalonga.

Entre las novedades, una cena literaria con el sello de Arzak, el certamen de cortos 360VLC Negra o una jornada de videojuegos, así como la firma de un convenio de colaboración con el festival Toulouse Polars du Sud. Por primera vez el festival sale de Valencia y visitará otros municipios como La Font de la Figuera o Ribarroja. Por otra parte, Arden Producciones estrena en Valencia su montaje Shakespeare en Berlín, que ya ha triunfado en Barcelona y Sevilla.

El festival dedica un ciclo de cuatro películas al tándem que formaron el director Fritz Lang y la actriz Joan Bennett: Man hunt (1941), The woman in the window (1944), Scarlet Street (1945) y Secret beyond the door (1947),  que se proyectarán en la Filmoteca Valenciana. También se celebrarán un total de 30 conciertos de diferentes estilos musicales. En esta edición colaboran cinco de las mejores salas de la capital: Black Note, Wah Wah, 16 Toneladas, El Loco Club y La Edad de Oro. Destaca la presencia del mítico grupo Inmaculate Fools.

La imagen fotográfica está representada por Laura Muñoz con su exposición Rehenes, una colección de retratos de novelistas noir, muchos de los cuales estarán en la quinta edición de Valencia Negra, que podrá verse en el Ámbito Cultural del Corte Inglés. Por otra parte, Las Naves y Octubre CCC acogerán sendos talleres de guión cinematográficos, impartidos por Gabi Ochoa y especialistas de Escriptors de l’Audiovisual Valencià, para un total de cinco sesiones de trabajo.

El librero Paco Camarasa recibirá el Premio Francisco González Ledesma. Afincado desde hace décadas en Barcelona, ha sido librero de referencia del noir nacional con su librería Negra y Criminal, que cerró sus puertas en 2015 después de trece años de actividad. También fue comisario de BCN Negra desde sus inicios, en 2005, hasta la edición de este año, en la que ha anunciado su retirada. Ha recogido sus vivencias de estos años en el libro Sangre en los estantes (Destino, 2016).

Cartel de VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

Cartel de VLC Negra. Imagen cortesía de la organización.

Bel Carrasco

“Nunca te aburres de Cocteau”

Jean Cocteau. El gran ilusionista, de Pilar Pedraza
Editorial Shangrila

La escritora Pilar Pedraza disfrutaba y hacía disfrutar a sus alumnos de Historia del arte cada vez que abordaba en sus clases de Vanguardia la figura de Jean Cocteau. “Siempre me han fascinado su ligereza y su profundidad”, dice. “Es como un estanque de aguas transparentes en el que se pueden coger peces de un exotismo deslumbrante y  al mismo tiempo objetos cotidianos como una bota vieja. Y de vez en cuando pasa un ángel o se atraviesa un espejo y va uno a parar a la Zona, la región que separa el mundo de los vivos del Hades. Nunca te aburres con Cocteau”.

También tiene este autor mucho que aportar a las nuevas generaciones de  cinéfilos. “Su vigencia es total debido a la modernidad no estrictamente epocal de su cine”, afirma Pedraza. “A los cinéfilos más jóvenes puede interesarles la originalidad de sus películas, siempre marginales con respecto a la moda y a la industria, siempre autorales. Sus mejores títulos son La sangre de un poeta, La Bella y la Bestia, Orfeo, Los padres terribles y  El testamento de Orfeo. Entre las dirigidas por otros cineastas sobre textos suyos destacan: Los niños terribles (Jean-Pierre Melville), Las damas del Bois de Boulogne (Robert Bresson   ) o Tomás el Impostor (Georges Franju ), todas ellas obras maestras”.

Portada del libro Jean Cocteau. El gran ilusionista, de Pilar Pedraza.

Portada del libro Jean Cocteau. El gran ilusionista, de Pilar Pedraza.

Por todos esos motivos no lo dudó un instante cuando la prestigiosa editorial santanderina Shangrila, especializada en temas de cine, le propuso enriquecer la escasez de estudios originales en español sobre cineastas europeos. Eligió a su adorado creador parisino y así nació  ’Jean Cocteau. El gran ilusionista’, que presentará en la próxima Feria del Libro en el Retiro de Madrid. “He disfrutado mucho con este trabajo al que he podido dedicarme a fondo tras mi jubilación como catedrática después de más de 30 años en la docencia”, dice Pedraza. “No he querido hacer una monografía académica, sino acercarme al creador y sus obras y hacer compartir su originalidad, su anarquía y su incómoda libertad de heterodoxo no iconoclasta”.

Con un prólogo de Luis Pérez Ochando, su “compañero de fatigas intelectuales”, el libro se divide en dos partes. Una dedicada a la biografía  y otra a sus películas con el complemento de los habituales instrumentos críticos. “Para documentarme he visto innumerables veces la cinematografía de Cocteau, incluidas películas y cortometrajes desaparecidos del mercado que me han proporcionado mis amigos, he leído en francés sus obras de teatro, novelas, poesía y ensayo, y he utilizado gran cantidad de bibliografía francesa y anglosajona. Escribir este libro me ha costado una pequeña fortuna, pero el objeto lo merece”.

Interior del libro 'Jean Cocteau. El gran ilusionista', de Pilar Pedraza.

Interior del libro ‘Jean Cocteau. El gran ilusionista’, de Pilar Pedraza.

Jean Maurice Eugène Cocteau nació en Maisons-Laffite, cerca de París, el 5 de julio de 1889, en el seno de una familia acomodada de la burguesía. Su padre se suicidó cuando tenía nueve años y quedó al cargo de su bella y glamurosa madre. Fue mal estudiante y precoz en su vida mundana con amantes famosas como la actriz Madelaine Carlier. Refinado, enfermizo, polifacético, opiómano y creador inagotable, fue el principal protagonista de su vida y de sus filmes. Además de escribir, tarea que solía ejecutar tumbado, pintaba, dirigía películas y hasta se dedicó a la cerámica. “El hilo que enhebra todas esas facetas es la poesía”, apunta Pedraza. “Cocteau se definía como un poeta de la poesía, del cine, del teatro…No se limitaba a narrar o poner en escena, sino que transfiguraba la realidad y la convertía en algo profundamente poético, con visos angélicos y gran transparencia, utilizando procedimientos como el intervalo entre dos mundos, tanto en cine como en teatro y otras artes”.

Sobre todo era un trabajador infatigable, a pesar de sus achaques. “No podía vivir sin trabajar, aunque tuviera que hacerlo en malas condiciones, como durante el rodaje de La Bella y la Bestia, cuando sufrió de ántrax y de una dolorosa infección dental, y a menudo tenía que abandonar el rodaje para acudir a curas en el hospital. Sufrió además varias curas de desintoxicación de opio a lo largo de su vida, una de ellas sufragada por Coco Chanel. Pero en plena desintoxicación escribía, y durante uno de esos lances compuso en pocas semanas la novela  Los niños terribles”.

Su vida sexual también fue atípica, pues entabló romances con mujeres y luego tuvo un par de relaciones estables con sendos actores, Jean Marais y Édouard Dermit. “Amó libremente a quien le gustaba, aunque es innegable que su homosexualidad prevaleció a lo largo de su vida. En su juventud tuvo un sonado romance con una actriz famosa y otro con una aristócrata rusa de la familia de los Romanov, pero las parejas que marcaron su vida fueron Jean Marais, su salvador en momentos de dificultades con la droga y Dermit, al que adoptó como hijo y fue heredero de sus bienes, materiales y de derechos. También fue introducido por Cocteau en el cine, en películas tan importantes como Los niños terribles, Orfeo y El Testamento de Orfeo”, concluye Pedraza.

Pilar Pedraza.

Pilar Pedraza con su libro ‘Jean Cocteau. El gran ilusionista’.

Bel Carrasco

Literatura & Alcohol: el canibaal en el matadero

‘Literatura & Alcohol’
Ciclo organizado por la revista Canibaal
Slaughterhouse
Denia 22, Valencia
Miércoles alternos de cada mes a las 19:30

El ciclo ‘Literatura & Alcohol’ organizado por la revista valenciana de arte, literatura y filosofía (del colmillo) Canibaal, que se celebra quincenalmente en el local Slaughterhouse del barrio de Ruzafa (una antigua carnicería, precisamente), ha cumplido un año y sigue adelante con su programación.

Todo comenzó con la novela ‘Bajo el volcán, del escritor inglés Malcolm Lowry, y, en particular, con el hechizo dipsomaníaco de su mítico y bebedor protagonista, Geoffrey Firmin, un ex-cónsul británico tierno y alcohólico.

El poeta y novelista británico Malcolm Lowry supuso la génesis del ciclo 'Literatura & Alcohol', alumbrado por la revista Canibaal.

El poeta y novelista británico Malcolm Lowry supuso la génesis del ciclo ‘Literatura & Alcohol’, alumbrado por la revista Canibaal.

Sin embargo, la idea de hablar de forma distendida, pero sobria, de la relación entre el alcohol y la literatura, tuvo éxito y se sucedieron, una tras otra, breves charlas como copas de saber, con la parafernalia típica de la revista y del local que lo cobija bajo el tema de Tom Waits, ‘The piano has been drinking, a propósito de escritores y escritoras asociadas al alcohol (de Bukowski a Tenesse Williams, de Lope de Vega a Dylan Thomas, de Patricia Highsmith a John Fante).

‘Michi Panero’, por Pablo Miravet; ‘Charles Bukowski’, por Ximo Rochera; ‘Anne Sexton’, por Luci Romero; ‘Jay Gatsby: la luz verde al otro lado del botellón’, por Jesús García Cívico; ‘Gil de Biedma’, por Carmen Herrando; ‘Maldito malditismo: Celine’, por Cristina Llamedo; «Roland Topor’, por Aldo Alcota; ‘La cama de Tracey Emin’, por Sara Trujillo; ‘La taberna de Roque Dalton’, por Paco Inclán, ‘Dorothy Parker’, por Eva Peydró; ‘Borges que bebía agua’, por Oscar Peyrou; ‘Alejandra Pizarnick: el canto de una leprosa’, por Arturo Borra; ‘Marguerite Duras’, por Éncar Reig; ‘Sátira política italiana’, por Francesco Biondo; ‘Taneda Santoka’, por Danny Blackwell; ‘Teatro nipón y sake’, por Marinela Forcadell, ‘¿Es el talento inflamable? Dipsomanía y literatura’, por Bárbara Blasco.

Literatura & Alcohol. Makma

Las próximas citas previstas son:

‘Ilustrando entre bebedizos: sobre literatura, cómic y alcohol’, por Carlos Maiques (22 de marzo).

‘Migajas de pan etílico: Mohamed Chukri’, por José Ramón Alarcón (5 de abril).

‘¿Por qué los poetas beben como si no hubiera mañana? El caso de la Escuela de Barcelona bajo la lente de la microsociología interaccionista’, por David Barberá (19 de abril).

Instantánea doméstica del escritor rifeño Mohamed Chukri, cuya dipsomanía será objeto de aproximación en el ciclo 'Literatura & Alcohol'.

Instantánea doméstica del escritor rifeño Mohamed Chukri, cuya dipsomanía será objeto de aproximación en el ciclo ‘Literatura & Alcohol’.