Sótano de excelsos: Francisco Umbral

Transita por el mapa del olvido una neblina vallisoletana de helechos arborescentes, de genéticas espurias e inviernos sempiternos. Foulard en las faringes y laringes para sortear las pulmonías de los ateneos, gran galpón de la tisis y de los juegos florales venidos, otrora, de provincias.

Acumula polvo eximio por las librerías de lance Francico Alejandro Pérez Martínez, Francisco Umbral para los desconocidos. Cumplido ya un decenio desde su huida cardiorespiratoria en el Montepríncipe, apenas quedan rescoldos de conmemoración activa y escasos lectores de su excesiva y prolífica obra, henchida de sagrados males. Innumerables páginas adheridas al presente pretérito para los ociosos lectores de ficción, necesitados de espuma y distópicas guías de la posmodernidad.

Se recibe Umbral en los alveolos como un salbutamol acerbo que dilata las viejas cañerías de los urinarios, cisterna cacofónica de los grandes Cafés de ventanales madrileños, con vistas de invierno al spleen y plúmbea nicotina en la canícula interior, calimas de pensión, Argüelles lácteo y coctelería de jardín en las afueras nobles y la periferia heterodoxa donde fagocita su crónica la jet.

Francisco Umbral. Makma

Sorteando el artículo -edificio capital de la popularidad, escritura perpetua salpicada de mordaces urgencias, negrillas y pan-, permanece, inhumado, el hiperbólico autorretrato de un ilegítimo, amamantado en los hospicios de Embajadores -artería de manolerías y casticismo- con el calostro de la ignominia y el hedor de los arroyos, bajo las lejanas faldas castellanas de la “tía May” y la caligrafía etérea de Ana María Pérez en los cuadernos de Luis Vives. Sea la deshonra quien alimente al niño de derechas, al joven malvado, al desnortado dandy anatómico con ninfas e impostura, para beber, después, del inagotable caño de la memoria fantasmal, como un socialista sentimental manoseando las secas entrañas, hechas cecina, con el fin de llenar la crónica de lírica y jugar con estilo autodidacta a los aditamentos, en imperecedera búsqueda de la belleza convulsa.

Y ahí radica, ya tuberculosa, la excelsa distinción de la palabra, la amarilla y virtuosa vestimenta con botines blancos de piqué sobre el plomizo overol literario del funcionariado, herido ya de relato audiovisual en la inmediatez de los diccionarios pobres.

Francisco Umbral. Makma

Aún habita en el paríso artificial el sonido de la prosa y otras cosas, la noche del Gijón y el mentolado cuplé de las redacciones en los días felices, el orín enginebrado y Gordon’s que desciende por el lodazal setentón y turbio de las trilogías madrileñas, como un cadáver exquisito y encelado con el vientre convexo de Camilo José.

Amado siglo XX el de un Umbrales abstemio sobre la barras dipsómanas de giocondos y acero inoxidable, entre césares visionarios y señoritas de alcoba que duermen al mediodía los amores diurnos en el edificio España, mientras aquella otra y marital consiente al felino mecanógrafo, retornado al mimbre con palabras de la tribu con las que aliviar su capital del dolor, hecho trizas rosáceas y mortales.

Francisco Umbral. Makma

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

 

“Trato el desfase entre lo masculino y lo femenino”

‘Ninguna mujer ha pisado la luna’, de Kike Parra (Relee. Red Libre Ediciones, 2018)
Entrevista con el escritor con motivo de su cuarta publicación

Hay narradores que necesitan muchas páginas para desarrollar su idea. A otros, en cambio, les basta con unas líneas. Entre la novela caudalosa y el microrrelato (aunque también lo practica) se encuentra Kike Parra (Alzira, 1971), que acaba de publicar ‘Ninguna mujer ha pisado la luna’ (Relee. Red Libre Ediciones, 2018), su cuarto libro de cuentos, con prólogo de Jon Bilbao.

Ocho relatos de temas muy diversos inspirados en noticias publicadas en 2014 y 2015, que formaban parte de un proyecto literario realizado por el autor valenciano en el taller de escritura de Isabel Cañelles. “Esas noticias tan solo sirvieron de arranque, pues ningún cuento es una crónica de lo sucedido”, matiza Parra. “Quería alejarme de este género, pues prefiero inventar, trabajar las historias desde la imaginación, puesto que lo que me interesa es el tema que se esconde detrás de lo sucedido o, al menos, el tema que más me atrae o incomoda”.

¿Cómo surgen sus peculiares títulos?

Cuando me pongo a escribir un cuento opto por la primera palabra que se me ocurre; está ahí, en el borrador del cuento, por simple referencia. Es en la etapa última de corrección y revisión cuando le asigno el definitivo. Casi siempre suele ser por una especie de combustión espontánea. En el caso del libro, fue mi editora, Isa Cañelles, quien dio con él.

¿De qué habla en ‘Ninguna mujer ha pisado la luna’?

Fue también Isa quien detectó en estos cuentos una preocupación mía que ya estaba presente en mi anterior libro, ‘Me pillas en mal momento’, y que tiene que ver con el desequilibrio entre lo masculino y lo femenino. Los personajes masculinos de mis historias necesitan, para encauzar o solucionar sus problemas, que esa parte femenina esté presente, tanto lo femenino que puede haber en el hombre, como lo propio que aportan las mujeres de los relatos. El hombre —ya hablo de la vida— tiene el poder en casi todos los aspectos y, sin embargo, el mundo, la sociedad, sigue siendo injusta e imperfecta. Pienso que hasta que no se dé ese equilibrio entre mujeres y hombres, seguirá existiendo esa imperfección.

Kike Parra. Makma

Un crucero por el Mediterráneo, la caída del Muro, Las Vegas, Nueva York… Se diría que el cosmopolitismo y el afán viajero es otro común denominador.

No he pisado ni Berlín, ni Las Vegas, ni Nueva York, ni Islandia, ni siquiera he hecho un crucero por ningún mar. Me pasa como a las mujeres, que no han pisado la luna. Como el punto de partida de los relatos fueron noticias periodísticas, mantuve la ambientación originaria. Creo que, actualmente, hay mucho cosmopolitismo de salón. Nuestra cabeza puede serlo e ir donde quiera, pero no por eso tiene que concordar con nuestro yo viajero.

¿Cree que hay escritores más propicios a los cuentos que a las novelas? ¿Tiene alguna empezada?

Si pienso en mi caso, así es. La inmensa mayoría de historias que se me han ocurrido tienen a un personaje haciendo o diciendo algo. Es una acción tan concreta, un instante tan perfectamente condensado, que no me hace falta explayarme mucho para intentar darle un sentido. Además, soy compulsivo y, a la hora de escribir, impaciente. Aunque, al final, la disciplina me ha ayudado a controlar más o menos mis imperfecciones. En cuanto a la segunda pregunta, la respuesta es sí, estoy escribiendo una historia que tiene cuerpo de novela.

Ha participado en varios talleres literarios y también los imparte. ¿Qué es lo que se puede y no se puede enseñar en ellos?

Se puede enseñar todo, pero no todos los que se inscriban a un taller van a llegar al mismo punto. Mi idea es que en un taller literario se incida sobre tres pilares fundamentales: el trabajo, la técnica y el talento. Al alumno se le puede dar pautas para que planifique mejor el tiempo que dedica a escribir. Se le puede hablar, por ejemplo, de cómo mejorar la verosimilitud en una historia; y se le dice que la inspiración y el talento no sirven, aisladamente, para hallar el texto que buscan. Trabajar estos tres aspectos le ayuda a mejorar lo que escriba.

¿Por qué el cuento es un género minoritario en España?

Tiene que ver con dos razones: la primera es que no hay tantos lectores de relatos como de novela. La segunda viene dada por la propia iniciativa editorial, que apuesta, mayoritariamente, por novelas. En ningún caso pienso que sea porque no haya colecciones de relatos con una gran calidad. Podría hacerte en un par de minutos una lista extensa de escritoras y escritores españoles que tienen libros de cuentos que son una maravilla. Pero esto es porque llevo toda mi vida leyendo libros de cuentos al mismo ritmo que de novelas.

Me he planteado la pregunta que me hace a lo largo de mi vida y suelo responderme con otras preguntas: ¿Por qué en Latinoamérica el cuento está tan bien considerado? ¿Por qué en Estados Unidos los relatos tienen tantos lectores? Sé que es una anécdota dentro de todo el contexto, pero el último premiado en uno de los más prestigiosos concursos literarios, el Concurso Internacional de Cuento Gabriel García Márquez, es español y ha sido publicado por una editorial española.

Imagen del autor alcireño Kike Parra. Fotografía cortesía del escritor.

Imagen del autor alcireño Kike Parra. Fotografía cortesía del escritor.

Bel Carrasco

 

“El ero-guro es un transgénero bastardo”

Entrevista con Jesús Palacios
‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’ (Satori Ediciones)
XXXI Semana Negra de Gijón

Bajo una incivilizada y asfixiante canícula, tan portuaria como insólitamente cantábrica, Jesús Palacios (Madrid, 1964) transita avezadamente por el tórrido asfalto de la XXXI Semana Negra de Gijón, portando en el morral de caza su más rozagante título, ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, una de esas lúbricas publicaciones de Satori que erigen al sello gijonés (y a sus progenitores, Marián Bango y Alfonso García), en una excelsa editorial de referencia para el orbe patrio necesitado de ardor oriental y japonología.

Abanderado por Palacios, en calidad de editor literario, coordinador y ensayista, ‘Eroguro’ se revela como un proyecto de consumación polifónica por el que transitan, en compañía del escritor madrileño, autores como Iria Barro Vale, Daniel Aguilar, Rubén Lardín y Germán Menéndez Flórez –quien secunda por estos lares y a quemarropa al creador de turbios enveses goremaníacos y conspicuos sótanos infernales, zombis y hollywoodienses–.

El volumen –que cuenta con una ilustración en portada de Shintaro Kago (‘Head Explosion’) y la rúbrica de artistas como Miguel Ángel Martín, Sandra Uve, Félix Ruiz, Albert McTorre, Suki, Pablo Morales de los Ríos y Lolita Aldea–, atesora los más inquietantes mimbres y conceptos proposicionales como para situarse frente a uno de esas conjunciones y florilegios que se alumbran, ya de partida, verticales, totémicos y endriagos. Por ello, se antojaba preciso y necesario que MAKMA alzara la mano y cuestionara, supeditados a la fértil prosodia de Jesús Palacios.

eroguro-satori

¿Qué raíces fonéticas y semánticas perfilan el término ero-guro, sin duda un peculiar extranjerismo híbrido?

El ero-guro, como su propio nombre indica, es una corriente cultural, que en Japón surge en las primeras décadas del siglo XX, aunque se pueden trazar sus orígenes hasta mucho tiempo antes, dentro de las grandes tradiciones culturales niponas. Es una costumbre que los japoneses tienen también de adoptar vocablos de otros idiomas, sobre todo del mundo anglosajón, para definir cosas que no forman parte del propio lenguaje y de la tradición concreta japonesa; de ahí que se llame ero-guro-nansensu, siendo erótico, grotesco y sin sentido o absurdo (siendo esta la traducción más adecuada).

Una corriente cultural que se extiende por toda una serie de elementos propios de la cultura japonesa del siglo XX, que caracteriza una forma particular de abordar y mostrar en su literatura y sus artes gráficas y formas de expresión más contemporáneas, como el cine y, sobre todo, el manga; un universo donde lo erótico, lo sensual y lo sexual se mezclan, se da citan y se simbiotizan con un sentido del humor y del horror marcadamente grotesco, que busca la erotización de lo terrible, de la deformidad, de la mutilación, de los elementos que asociamos con la propia fisicidad del horror. Es un concepto que encaja, en cierto modo, con la idea expuesta por Freud acerca del Eros y el Tanatos –de la pulsión de vida y la pulsión de muerte–, de cómo el erotismo y los impulsos aparentemente opuestos de muerte, dolor y destrucción, van inextricablemente unidos en la experiencia humana y en su expresión artística.

A todo ello se le suma ese elemento del nonsense, del absurdo, porque detrás de todas esas expresiones culturales hay una especie de mirada desesperanzada hacia el ser humano, por una parte muy lúdica (e incluso con su dosis de crítica social), pero, sobre todo, es índice del absurdo de la existencia humana; en un mundo donde cosas como la mutilación y la exhibición gráfica de la violencia se convierten en sensualidad pura, en fetichismos eróticos, se convierten en una incitación al carpe diem.

En el prólogo, ‘Eroguro: el lado oscuro de Japón’, haces referencia a sus raíces espurias como género, indicando que es “un producto bastardo de una época y lugar concretos, los años veinte y treinta en Japón”.

El ero-guro es un género de géneros, un metagénero o un transgénero que participa de muchas expresiones culturales distintas y de muchos elementos bastardos; fundamentalmente, es un género bastardo, porque también surge a principios del siglo XX en un momento en el que Japón se está abriendo a Occidente, se está abriendo a la influencia no solo de Estados Unidos, sino también a la que provenía de la URSS y de todos los ámbitos occidentales, con todas sus vanguardias, con todos sus ismos.

 

¿Qué elementos singularizan a esta corriente cultural para radicarse y evolucionar con tal grado de excepcionalidad en Japón?

Se puede pensar que todo ello podemos aplicarlo a, prácticamente, todas las expresiones culturales del mundo entero, de la cultura occidental: sea el Marqués de Sade en Francia y toda la tradición decadentista y perversa de la literatura francesa o de la inglesa, con Oscar Wilde; obviamente, la gran figura central, muy importante para el desarrollo del ero-guro en Japón, es la Edgar Allan Poe (el santo patrón del ero-guro).

A pesar de que eso es cierto y se refiere a una experiencia universal del ser humano, en Japón adquiere unas tonalidades muy propias y distintivas. Japón, por sus características físicas y geográficas, por su aislamiento de Occidente y tardar tanto tiempo en integrarse en su corriente cultural, desarrolla estas inquietudes, esos elementos mórbidos y esta estetización del mal, de la violencia y de lo perverso, de una forma particularmente extrema.

Por una serie de condicionantes, que se abordan y reflexionan en el libro, podemos incluir que Japón es una sociedad muy tradicionalista, una sociedad donde ha habido siempre, salvo en breves períodos de su historia, un gran control jerárquico de los comportamientos sociales y culturales de la población y, por tanto, una especie de censura especialmente potente por parte del Emperador y del Estado. Bajo ese régimen feudal e imperialista, que presionaba tanto sobre las formas de expresión vinculadas con la sensualidad, el erotismo, la violencia, etc., se provocó que esa presión hiciera salir a los fantasmas libidinales de una forma radicalmente perversa, por comparación con la nuestra.

¿En qué territorios de la creación debemos encontrar los antecedentes, causas, motivos e influjos del ero-guro?

En ese momento hay un gran movimiento joven en Japón que quiere modernizar el país en todos los sentidos, y uno de ellos también es el sentido estético y cultural. Recibe con los brazos abiertos el cine expresionista alemán y toda esa serie de películas fantásticas y morbosas, como ‘El Gabinete del Doctor Caligari’, ‘Nosferatu’, etc., ideas del futurismo y el constructivismo, el cubismo, la deconstrucción del cuerpo humano y todo tipo de ideas vanguardistas, pero que al mismo tiempo encaja, que es lo importante –de ahí esa idea netamente bastarda y japonesa del fenómeno, que lo diferencia y lo distancia del resto de esas expresiones erótico-grotescas que podemos encontrar en otras tradiciones culturales occidentales–, en un terreno muy abonado, como el teatro Kabuki, la época dorada de las artes gráficas japonesas, como el grabado Ukiyo-e, que empieza alrededor del siglo XVI y continúa hasta el siglo XIX, donde aparecen dos fenómenos concomitantes con el ero-guro y que lo nutren.

Normalmente, cuando hablamos de Ukiyo-e pensamos en las bonitas vistas del monte Fuji, de Tokio, pero, aparte de esto, existían también los llamados “grabados de primavera”, entendiéndose “primavera” como un eufemismo para sexo, para erotismo, que llegaron a ser terriblemente explícitos, hasta que en un momento determinado el Emperador dictó un edicto que prohibía esas expresiones pornográficas que, sin embargo, el pueblo japonés había asumido, hasta entonces, como perfectamente lícitas.

Bajo inquietantes neones onomatopéyicos de la XXXI Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios posa con un ejemplar de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Bajo inquietantes neones onomatopéyicos de la XXXI Semana Negra de Gijón, Jesús Palacios posa con un ejemplar de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Por otra parte, tenemos los grabados Muzan-e, que vienen a traducirse como “grabados sangrientos”, y que eran la manera en que los artistas gráficos japoneses, cuando no existía la fotografía e, inlcuso, cuando ya empezó –pero era demasiado cara para la mayor parte de los medios periodísticos japoneses–, representaban con todo lujo de detalles los crímenes populares de la época. Era la página de sucesos, pero en lugar de recurrir o utilizar una fotografía, publicaban un maravilloso grabado en madera que representaba, por ejemplo, al samurai que degolló a su mujer y sus dos hijos y, después, se ahorcó, y lo hacían recurriendo a todo tipo de elementos coloristas y truculentos.

Por tanto, ya el propio Japón había generado una serie de tradiciones de lo grotesco, de lo erótico, muy ligadas entre sí; una concepción particularmente exótica a nuestros ojos de todo lo que eso conlleva, muy diferenciada de la occidental, y al choque y la influencia del exterior, de la llegada y recepción de la obra, principalmente, de Edgar Allan Poe, obras divulgativas como las de Freud o como el ‘Psychopathia sexualis’, de (Richard) von Krafft-Ebing –que conoció varias traducciones al japonés–; un aperturismo cuando, curiosamente, en Japón había mucha censura para lo interior, pero lo extranjero en ese momento se veía como particularmente chic, un signo de modernidad, sobre todo en el período Taiso –que fue un período muy corto, de un emperador muy débil (que son los mejores emperadores que se pueden tener)–, que permitió, precisamente, que entraran todas esas influencias modernizantes occidentales.

¿De qué modo se reciben esos céfiros modernizantes en el horizonte de las circunstancias políticas, literarias y artísticas imperantes?

De ese encuentro, de todas esas tendencias, de la novela popular occidental, la novela policial, de crimen y misterio, los primeros atisbos de ciencia ficción, la literatura, sobre todo, decadente, surge una gran reacción contra un realismo social, digamos, de primer cuño que hubo en Japón, a imitación de las novelas y las ideas de (Émile) Zola o del primer (Gustave) Flaubert, etc.; una reacción esteticista y espiritualista, en cierto modo.

Curiosamente, el ero-guro, con todo lo que tiene de fisicidad y perversión, es también un género muy simbolista. De todas esas fusiones surge este gran monstruo maravilloso que es el ero-guro, porque fueron unos aires de libertad absoluta los que se vivieron en esos años 10 y 20 en Japón, hasta incluso los primeros 30 o, prácticamente, hasta la entrada de Japón en la II Guerra Mundial, momento en el que el gobierno japonés pretende resucitar el espíritu imperial y militarista necesario, patriótico, para invadir el resto del mundo y para llevar su idea del orden y del concierto al resto de Asia.

Obviamente, el ero-guro, con toda esa carga de nihilismo, de visión sórdida de la humanidad, de sacar a la luz el lado oscuro de los seres humanos –en relatos, por ejemplo, como ‘La oruga’, de Edogawa Rampo, escritor que se hizo llamar así en honor a Edgar Allan Poe–, era lo que menos convenía a la ideología militarista y totalitaria del Japón que ya se preparaba para entrar en la II Guerra Mundial y para conquistar a sus vecinos asiáticos.

El ero-guro fue algo que transpiraba por toda la sociedad nipona. El término se le atribuye al gran escritor japonés Yasunari Kawabata, –que luego sería ganador del Premio Nobel–, que en su primera novela, muy vanguardista, ‘La pandilla de Asakusa’, dice que en los años 30 todo en Japón transpiraba erotismo, grotesco y absurdo, y de ahí surgió esa etiqueta. El ero-guro propiamente dicho muere con su expansión imperialista y colonial en Corea del Sur y en Manchuria, pero, verdaderamente, no muere nunca, porque en realidad pasa a formar parte del propio riego sanguíneo de la cultura japonesa y se imbrica absolutamente en ella.

Pasada la II Guerra Mundial, la gran catástrofe que dejó a Japón reducida a cenizas, prácticamente –no solo Hiroshima y Nagasaki, con el terror atómico, sino también Tokio, que fue pulverizada por los bombardeos–, fue el escenario ideal para que esas ideas de erotismo desesperado, de revalorizar las experiencias del cuerpo humano y de llevarlo a sus límites, volvieron a surgir no solo en la literatura, sino en nuevas formas que previamente no había podido reflejar el ero-guro de la novela, porque no era el momento adecuado ni desde el punto de vista histórico ni tampoco de las propias capacidades de esos medios de expresión artística, como el cine y el manga.

Germán Menéndez Flórez y Jesús Palacios durante la presentación en la carpa A Quemarropa de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Germán Menéndez Flórez y Jesús Palacios durante la presentación en la carpa A Quemarropa de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

¿Qué papel debe atribuírsele al manga en el fenómeno presente del ero-guro?

El manga ha sido el gran embajador de la cultura popular japonesa y, por tanto, gran embajador del ero-guro, a través de la obra de mangakas como Hideshi Hino, Suehiro Maruo o Shintaro Kago, de quien es la portada del libro, y de los que también se ocupa un artículo del volumen. El cine y el manga van a hacer que el ero-guro llegue hasta nuestros días gozando de un excepcional grado de salud.

¿Cuáles han sido los principales motivos que han refrendado la necesidad de abordar este ensayo polifónico?

Uno de los impulsos principales del que surgió el hacer el libro sobre ero-guro fue que la propia editorial Satori estaba publicando cada más y más autores concretamente de este género, en la colección de ficción, sobre todo, pero también, en algunos casos, en la de clásicos estaban dando a conocer a autores no solo consagrados y más conocidos, como el caso de (Junichiro) Tanizaki –que es un autor que, aunque muchas veces no se dice, más de la mitad de su obra es ero-guro–, sino también obras inéditas de Edogawa Rampo –que como he mencionado, es el gran personaje central del género–, al igual que otros como Kyusaku Yumeno –que estaba inédito en nuestro país– o Ango Sakaguchi, autor de ‘En el bosque, bajo los cerezos en flor’. Todo este tipo de escritores que antes eran prácticamente desconocidos aquí o, en algunos casos, mal traducidos del francés o del inglés, Satori lo estaba dando a conocer.

A través de esas lecturas me di cuenta de que no existía ningún libro que diera el marco referencial para encajar a todos esos autores y los temas de los que hablaban y su universo ero-guro, que además tenía esa extensión, después de la II Guerra Mundial, hacia el cine y hacia el manga. En manga había salido mucho editado, muchas publicaciones que se habían agotado, pero que ahora se están editando; por ejemplo, en Glenat y en otras editoriales se estaba publicando a Suehiro Maruo, que adapta muchas obras de Edogawa Rampo y de Kyusaku Yumeno, etc., pero también otros mangakas cercanos al ero-guro, como Junji Ito, como Hideshi Hino –que, a su vez, también es un director de cine de terror ero-guro–.

También en los festivales de cine y en el mundo de los aficionados al cine oriental, directores muy prestigiados e interesantes, como Sion Sono o como Takashi Miike, en las útimas décadas, habían utilizado el género del ero-guro para muchas de sus obras, adaptando, en algún caso, obras literarias, pero siempre muy cercanos al ero-guro; y otros clásicos de los años 60 y 70, como el propio autor de ‘El imperio de los sentidos’, Nagisa Oshima, y otros menos renombrados, que poco a poco se han ido dando a conocer, como Seijun Suzuki, tenían que ver con ese universo.

Y una vez más, te encontrabas con que no había ninguna obra que permitiera acceder al contexto general que, de alguna manera, unificaba todas esas películas, cómics y obras literarias, y que diera también el marco histórico y teórico para fundamentar la existencia del ero-guro, el porqué era así y no solo las anécdotas del nombre del género, sino la naturaleza particular de la expresión de lo erótico-grotesco en Japón, las vicisitudes históricas a las que se debe su aparición, que tienen que ver con fenómenos como el terremoto de Kanto a principios de siglo XX, hasta cómo desaparece al llegar la II Guerra Mundial por la intromisión, cada vez más brutal, de la censura militar, etc.

¿Qué tipo de publicaciones y ensayos existían sobre la materia hasta el momento?

Había libros en el extranjero, en inglés y en francés, pero fundamentalmente tesis doctorales publicadas en forma de libro y, sobre todo, centrados más en el aspecto sociológico que en literario y cultural. Porque, efectivamente, el ero-guro, más que un género literario en sí mismo, era una corriente histórica, artística, que impregnaba todo. A ese respecto, sí que hay un par de libros que lo abordaban, pero que paraban todos con el final de la era del ero-guro en los años 30 y que dejaban de lado expresiones contemporáneas y populares, como la novela de género, el manga, el anime, el hentai, el porno, etc.

Todo eso faltaba, por eso creo que, realmente, el libro es único (en España, desde luego, al 100%) e, incluso, diría que a nivel internacional no existe ninguna otra publicación que se haya atrevido a abordar el ero-guro desde las distintas ópticas de los distintos medios, géneros, etc., en los que te lo encuentras.

El escritor Jesús Palacios posa con un ejemplar de 'Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa', de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El escritor Jesús Palacios posa con un ejemplar de ‘Eroguro. Horror y erotismo en la cultura popular japonesa’, de Satori Ediciones, en plena XXXI Semana Negra de Gijón. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

Sento crea el cartel de la sexta Mostra Viva

VI edición de Mostra Viva del Mediterrani
Presentación del cartel creado por Sento Llobell
Junio de 2018

La VI edición del Festival multidisciplinar Mostra Viva del Mediterrani ha iniciado su andadura con la presentación del cartel oficial de esta edición, diseñado por el creador Sento Llobell. En unacto organizado en el Centre del Carme Cultura Contemporània, la organización del Festival ha adelantado algunas de las novedades de la programación de este año, entre las que se encuentran la incorporación del propio Centre del Carme como nueva sede de algunas de sus actividades y la creación de un apartado en la programación dedicado a la danza que indagará en los bailes étnicos y sus raíces.

Sento Llobell. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Sento Llobell. Imagen cortesía de Mostra Viva.

El cartel está compuesto por nueve imágenes individuales a modo de página de cómic en el que se reflejan las diferentes áreas escénicas, literarias o musicales que componen la programación del certamen. Con una estética que recuerda a los clásicos socarrats, el diseñador ha señalado que la concepción de la obra fue pensada como un ejercicio “a favor del lector para que se entendiera con facilidad y rápidamente.

Según el autor, la utilización de colores industriales como el negro y el rojo tierra, es un homenaje a la tradición de la cerámica valenciana tradicional. Llobell, autor del icónico parque Gulliver del Jardín del Turia, fue uno de los integrantes de la denominada Nueva escuela valenciana del cómic; durante su larga trayectoria, ha publicado 12 álbumes de cómics, ha ilustrado seis libros y sus dibujos y viñetas han sido editados en las principales revistas del género, según ha recordado Maite Ibáñez, una de las presidentas de la Mostra Viva.

Equipo del festival. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Equipo del festival. Imagen cortesía de Mostra Viva.

Si para el coordinador del Festival Vicent Gregori, “en esta edición se ha reforzado el trabajo de colaboración con entidades y asociaciones culturales valencianas, que poco a poco están haciendo suya la Mostra Viva”; para Giovanna Ribes, también presidenta de la organización, “la colaboración institucional ha permitido convertir a Valencia durante el mes de octubre en un referente de la cultura mediterránea”. Ribes ha anunciado que el certamen de este año tendrá como lema “Un mar de Culturas”.

Mostra Viva 2018 se celebrará este año entre los días 3 y 21 de octubre y ofrecerá exposiciones, narración oral, arte en la calle, música, actividades escolares y familiares, circo, y l’Encontre d’escriptors además del nuevo ciclo de danza.

El Presidente de honor de la organización Vicent Garcés, ha destacado que con estas seis ediciones, Valencia ha conseguido volver a ser referente cultural del Mediterráneo. Prueba de ello es el compromiso con la cultura de los países ribereños, y ahora también, en su calidad de ciudad refugio con la llegada del barco Aquarius al puerto que será previsiblemente mañana sábado. Garcés ha dedicado unas emotivas palabras a los refugiados con las que ha arrancado un estruendoso aplauso.

Cartel realizado por Sento Llobell para la sexta edición de Mostra Viva.

Cartel realizado por Sento Llobell para la sexta edición de Mostra Viva.

“Literatura de crimen y a secas son lo mismo”

Benjamin Black
Festival VLC Negra
Viernes 4 de mayo de 2018

“Nunca había estado en Valencia, aunque sí en otras ciudades de España. La visité por primera vez en los años 60, cuando yo tenía 16. Ha cambiado mucho, y para bien. Como Irlanda, que ha cambiado aún más que España”, señaló Benjamin Black, uno de los autores estrella invitado en el festival Valencia Negra, del que dijo: “Me encanta que haya un festival así, pero me gustaría que no se hiciera distinción entre literatura de crimen y literatura a secas”. trazó un paralelismo: “En uno de sus blocs de notas, Darwin anotó al margen: nunca digas mayor o menor, y eso es lo que yo digo sobre los géneros. No hay ninguno que sobresalga por encima de otro. Daría todas las novelas de Camus y Sartre por una sola novela de Simenon”.

El escritor irlandés ha sido preguntado por las mujeres. “Retrato de una dama, de Henry James, que era un gay reconocido cuyas mejores amigas eran mujeres, es un modelo feminista. Pero no tiene mensaje, si quieres enviar uno mejor ve a Western Union. Durante épocas me han considerado misógino. Pero la realidad es que no veo gran diferencia entre hombres y mujeres, mis personajes son seres humanos, tanto hombres como mujeres. He de decir que como hombre prefiero a las mujeres, no por las razones obvias, sino porque están menos obsesionadas consigo mismas y tienen más sentido del humor. Todo lo que he aprendido de la vida lo he aprendido de las mujeres, empezando por mi madre. Me enseñaron a crecer”.

Benjamin Black. Imagen cortesía de Valencia Negra.

Benjamin Black. Imagen cortesía de Valencia Negra.

Benjamin Black hizo una encendida defensa de la literatura de Raymond Chandler: “Demostró que se podía hacer literatura negra de altísimo nivel. El primer párrafo de ‘El sueño eterno’ es precioso, un poema en prosa. Se trata de una novela completamente literaria”.

El desdoblamiento de personalidad, una característica vital de Black, también salió a relucir en el encuentro con los medios: “Eres una persona diferente en cada rato del día. La idea de que somos la misma persona viene de la religión. En mi mente puedo ser 15 o 20 personas diferentes. Si dejo la cama de mi amante, salgo a la calle y veo a mi peor enemigo no soy la misma persona que ha salido de casa. Todos somos muchas personas”. Y relató una divertida anécdota: “La televisión irlandesa hizo un programa sobre mí y me hice muy famoso. La gente decía que era simpático, agradable… Y mi mujer me dijo al oído: los has engañado a todos”.

Benjamin Black. Imagen cortesía de Valencia Negra.

Benjamin Black. Imagen cortesía de Valencia Negra.

Black también habló sobre la novela sobre la que está trabajando: “Está ambientada en Venecia en 1900, lo que ha sido un grave error porque me ha producido muchos problemas: es oscura, erótica, enfermiza y se llama ‘Vísperas venecianas’. Imaginad la cara de mis editores cuando leyeron el título”.

También fantaseó con escribir una novela ambientada en España, pero tiene sus dudas: “¿Cómo me traigo a mis personajes a España? Me imagino a Quirke con su traje y su camisa negra tratando de soportar el calor, soñando con la lluvia… Conozco poco España, si escribo sobre ella tendría que ser un texto en primera persona, no conozco el idioma, sería un personaje como Gene Hackman en Marsella en ‘French Connection’. Pero no me pondría el sombrero de Hackman en esa película sino uno de borsalino”. Y lanzó una idea al estilo de Woody Allen: “Voy a hacer una subasta, a ver qué ciudad de España quiere ser escenario de una novela de Quirke. Acepto dinero”.

Benjamin Black. Imagen cortesía de Valencia Negra.

Benjamin Black. Imagen cortesía de Valencia Negra.

Saura: “siempre estoy pensando en el futuro”

Entrevista al director de cine, fotógrafo y escritor Carlos Saura, con motivo de la presentación su última novela, ‘Ausencias’, editada por el sello Laborinto
Librería Railowsky
53 Fira del Llibre de València

El eximio director de cine Carlos Saura ha recalado en la ciudad, en compañía del editor Emilio Pascual y del catedrático de la Univesidad de Alcalá de Henares Antonio Fernández Ferrer, para presentar ‘Ausencias’ –cuarta novela del autor, publicada por el sello madrileño Laborinto–, invitado por la Librería Railowsky y en pleno cronograma de la 53 Fira del Llibre de València.

Con tal motivo y tras los encuentros con el público celebrados en La Llotgeta y en la sede de la Librería Railowsky, Makma entrevista en los Jardines de Viveros (entre rúbicras y dedicatorias) al provecto y prolífico autor aragonés con el fin de aventurar una mirada reflexiva sobre algunos aspectos de su cosmogonía metodológica.

Se presenta en Valencia con su cuarta novela, ‘Ausencias’, polarizada en torno de la ausencia fotográfica, de la cámara como germen y elemento vertebrador y, a la par, como enigma.

Sí. Aunque no me gusta desvelar demasiadas cosas de la novela, la asuencia proviene de un libro de Diane Arbus, la fotógrafa americana (por cierto, maravillosa). Me compré un libro sobre su obra en Madrid y tenía una página rasgada, rota, y me pareció como una especie de violación de un libro tan precioso. Lo iba a devolver y entonces pensé: “en vez de devolverlo, voy a pensar qué es lo que había en esta página”. Entonces comencé a escribir la novela.

¿Se advierte usted en la narrativa transitando por un territorio libérrimo, en comparación con otros oficios artísticos?

No. Lo que pasa es que escribir es un proceso solitario, es una maravilla. En el cine escribir un guión es igual, estás solo, pero luego tienes que hacer una película y estás con cuatrocientas personas; es un lío trabajar con un grupo tan grande de gente. En cambio, dibujar, pintar, escribir música (no interpretarla, claro) o escribir una novela son procesos solitarios y todo lo que ocurrre te sucede a ti, no hay nadie que te pueda ayudar; eso me parece muy interesante.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela 'Ausencias', en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, durante un instante del acto de presentación de su novela ‘Ausencias’, en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Sin duda, un concepto que puede ajustarse a su perfil creador es el dilentantismo, en tanto que usted ejerce y se nutre de múltiples campos, influjos e inquietudes.

Es verdad. Yo digo siempre que soy un aficionado de todo. De la fotografía menos, porque he sido profesional y puedo ser un buen fotógrafo si quiero, aunque no me interesa serlo tampoco. Pero en cuanto a todo lo demás, excepto el cine, son cosas periféricas que me sirven, en el fondo, para cultivarme y estar con la cabeza despierta y para hacer alguna película, aunque no siempre. Creo que escribo ahora mucho mejor que antes, porque, como todo en la vida, si escribes todos los días un poco terminas escribiendo bien, como sucede con la fotografía, la pintura, todo; si practicas terminas haciéndolo mejor. Pero bueno, nunca presumo de ser un gran pintor ni escritor, ni me interesa.

¿Encontrarse en permanente ebullición creativa también es un motivo para no volcar la mirada o no revisitarse?

Sí, a mí no me interesa revisitar mi obra, nada. A veces, no tengo más remedio, porque he hecho más de cuarenta películas y, en ocasiones, me reclaman de un festival o me realizan un homenaje y me da vergüenza levantarme y marcharme; no tengo más remedio que verlo. No me gusta nada ver mis películas, siempre estoy pensando en el presente y en el futuro, en lo que vas a hacer, y no en lo que has hecho ya, porque eso es muy aburrido. Es más, a veces las veo y no me parece que sean mías.

¿Qué le ha parecido el trabajo documental sobre su trayectoria implementado por Félix Viscarret en ‘Saura(s)’?

Me pareció bien. Un trabajo muy agradable. Me convenció, vino a mi casa, me habló del proyecto, fue muy simpático y amistoso y dije: “Venga, vamos a lanzarnos a esta aventura”. Lo malo es que ahora hay varias personas que quieren hacer lo mismo y ya me niego. Ese documental está hecho y ya está.

Sobre usted puede componerse un retrato de infatigable y diversificado autor que se adentra en ciertos territorios recurrentes. ¿Qué papel de relevancia concede a la obsesión como elemento de creación?

Creo que eso es muy importante, siempre que eso no te lleve a ausencias. Debe tenerse mucho cuidado con esos límites. Pero las obsesiones son fundamentales en la vida; y no solo eso, sino la pasión por las cosas. Buñuel decía una cosa que a mí me interesaba mucho: “la pasión lo justifica todo”. Si embargo, yo creo que no, que no justifica un crimen, por ejemplo. Para él hasta un crimen, si es pasional, estaba justificado. Yo creo que eso es una barbaridad, sobre todo ahora.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Carlos Saura, en compañía de Juan Pedro Font de Mora, propietario de la Librería Railowsky, y Merche Medina, miembro de la revista Makma y co-directora de Versos y Trazos Editorial, durante la firma de ejemplares del director y escritor aragonés en la 53 Fira del Llibre de Valéncia. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Una de sus pasiones artísticas de fuste profesional, como mencionaba, se encuentra en la fotografía. Sin embargo, no solo le concede relevancia a la composición de la imagen sino a los entresijos de su mecánica, a las entrañas de la cámara fotográfica. 

Sí, siempre he sido muy manitas, muy habilidoso. Durante una temporada construía muebles para mi casa, por ejemplo. Y, sobre todo, llevo muchos años trabajando con los objetivos y las cámaras, desmontándolas, tratando de arreglarlas, aunque a veces no las arreglo, sino que las destruyo (risas). Encuentro fundamental trabajar con las manos, con los dedos. Es una cosa esencial, no solo escribir y pensar, sino que hay que hacer cosas manuales. Esa es una gran ventaja de los pintores, por ejemplo; por eso ellos suelen vivir muchos años en general, porque trabajan de pie, permanecen activos, etc.

¿Qué les aconsejaría al respecto a los nativos digitales?

A los nativos digitales hay que decirles que trabajen con las dos manos. No solamente con la derecha, sino también con la izquierda. Me parece que es muy importante tener ocupadas siempre las dos manos; no perder la manualidad. Es algo que veo en mis propios hijos, especialmente a través de los teléfonos móviles. Aunque he visto a mi hija escribir con las dos manos y no parece una cosa tan fácil.

Esta transformación técnológica aplicada al cine puede convertir a la figura del director en un potencial y verdadero demiurgo, que no solo es capaz de controlar aquellas cuestiones que afectan a la semántica y al contenido de sus creaciones, sino que también se encuentra facultado para dominar todos los elementos técnicos. Sin embargo, usted siempre se ha caracterizado por procurar una férrea autoridad sobre todas las facetas metodológicas que entran en juego durante el rodaje. 

Yo he intentado siempre controlarlo todo. Sobre todo a partir de ‘La caza’, porque yo hice una película anterior, que se llamaba ‘Llanto por un bandido’, que la montaron en Italia y no llevaron a cabo nada de aquello que quería montar. A partir de ahí decidí controlar absolutamente todo, haciendo películas pequeñas que pudiera controlar (aunque he hecho alguna grande); que no se escape nada, ni la música, ni la fotografía. He trabajado con fotógrafos estupendos, pero si hay algo que no me gusta lo digo directamente. No hay nada que no me guste que esté presente en mis películas.

De todos modos, en el cine tienes que delegar. Si tienes un fotógrafo como Vittorio Storaro, que es una maravilla, ya sabes que llegas a un acuerdo con él. Puede haber alguna cosa que no te guste, pero, vamos, pocas cosas, porque ya estamos muy de acuerdo. Es una tranquilidad tener a una persona que es una maravilla iluminando y que sabe iluminar mucho mejor que tú. Yo puedo hacer técnicamente una película en blanco y negro, pero nunca la podría hacer en color; el color es muy complicado.

¿Cómo ha recibido y aplicado esta metamorfosis digital en el universo cinematográfico?

El cine ha cambiado radicalmente, como la fotografía. Las cámaras digitales son cada vez más perfectas. Rodar con cámaras digitales es una comodidad enorme, porque antes se paraba cada diez minutos, había que cambiar el rollo, nunca veías el material hasta que no se positivaba en el laboratorio y, de repente, te llevabas sorpresas, como un micrófono que se veía por ahí y había que cambiar la toma. Ahora con un par de monitores y demás estás viendo y dominando todo ese campo. En ese sentido, como en la fotografía, se ha dado un salto vertiginoso; estoy completamente a favor de estos cambios. No soy como algunos que piensan que todo era mejor antes (eso es una tontería).

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

El director de cine y escritor aragonés Carlos Saura posa frente al Mercado Central de Valéncia en los instantes previos a su encuentro con el público en La Llotgeta. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

 

“10 Sentidos es un festival de participación”

Desayunos Makma en Cafetería La Nau (Centre Cultural La Nau)
‘Invisibles’. Festival 10 Sentidos
Diversas sedes de Valencia
Del 3 al 20 de mayo de 2018
Con Meritxell Barberá e Inma García, directoras del festival
Entrevista realizada por Merche Medina, Salva Torres y Jose Ramón Alarcón, del equipo de redacción de Makma

El Festival 10 Sentidos incoa, a partir del viernes 3 de mayo de 2018, el corpus de su séptima edición, cuya venidera agenda programática se formula bajo el lema ‘Invisibles’. Con tal motivo, desde Desayunos Makma conversamos con Mertixell Barberá e Inma García –responsables de su dirección artística y técnica, respectivamente– con el fin de reflexionar acerca del presente concepto vertebrador y, en consecuencia, desgranar los hitos más relevantes su contenido.

Festival 10 Sentidos. Makma

INVISIBLES

“Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada”
(‘Los Nadies’, Eduardo Galeano)

Tomando como referencia los versos del periodista y escritor uruguayo Eduardo Galeano, ‘Invisibles’ focaliza la atención sobre el velado y turbio horizonte de la exclusión social, cuyas razones deben encontrarse en inicuas y hostiles divergencias económicas y etnográficas, “por condición sexual o de raza”, por motivos físicos, psicológicos o etopéyicos.

Atendiendo a las premisas con las que se enarbolaron los encuentros anteriores, Mertixell Barberá considera que, en cierto modo, “invisibles es un concepto mucho más amplio. Cada año el lema ha ido hacia un colectivo concreto”; es por ello que “podría resumir los lemas de todas la ediciones hasta ahora e, incluso, los futuribles, porque, al fin y al cabo, siempre tratamos de visibilizar a través de propuestas artísticas una cuestión que afecta al avance de cualquier comunidad”. En ‘Invisibles’ se encuentra “toda esa parte teórica y social, los aspectos y nuestras caras invisibles, incluso en el sentido estético” del término, apunta Inma García.

Tal y como reza en su tríptico programático, “están ahí, pero no los vemos. Las prisas, los horarios rígidos y los convencionalismos nos impiden detenernos y valorar su presencia. No es cómodo verlos y por eso lo evitamos. Y si no se ven no existen. No forman parte de eso que llamamos sistema o no ocupan un lugar suficientemente reconocible en nuestra sociedad”.

ACTIVIDADES

Si las dos ediciones precedentes –’A lo caos’ y ‘PorMayores’–, amén de consumar su especificidad argumental, consolidaron una apuesta morfológica por la multiplicidad de sedes, en 2018 no solo se consuma, sino que se incorporan nuevos espacios –como la Biblioteca Valenciana, en el Monasterio de San Miguel de los Reyes, verbigracia– y el festival retorna, a la par, al germen arquitectónico de sus cuatro primeras celebraciones, el Centre del Carme, sumándose a IVAM, MUVIM, Espai Rambleta, Espacio Inestable, Centre Cultural La Nau, Palau de les Arts, La Filmoteca Valenciana, la Galería Pepita Lumier o la Plaza del Ayuntamiento, entre otros.

Imagen del espectáculo ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’, de Roemo Castellucci. Fotografía cortesía de Festival 10 Sentidos.

Imagen del espectáculo ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’, de Roemo Castellucci. Fotografía cortesía de Festival 10 Sentidos.

ROMEO CASTELUCCI

De este modo, serán más de medio centenar las actividades que nutrirán el cronograma del Festival 10 Sentidos, de entre las que destaca, como cabeza de cartel, el artista y dramaturgo italiano Romeo Castellucci, quien retoma y porta al festival uno de sus más ínclitos y convulsos espectáculos, ‘Giulio Cesare, Pezzi Staccati’ –en la Biblioteca de San Miguel de los Reyes (16/17 de mayo)–, inspirado en el texto trágico de William Shakespeare; una pieza de honda y heterodoxa “visibilización de la voz”, acerca de la que Inma García señala que “es tan radical en muchas cosas que es preferible no desvelar nada”.

CONSTANZA MACRAS

Uno de las representaciones más relevantes, ‘Hillbrowfication’ –en Espai Rambleta (19 de mayo)-, porta la rúbrica de la coreógrafa argentina Constanza Macras y su compañía interdisciplinar DorkyPark, quien trabaja y reside en Berlín desde hace varias décadas. Sin duda, un objetivo cumplido para 10 Sentidos, si bien “llevamos años intentando traerla”, señala Barberá.

Constanza, quien habitualmente “trabaja con un colectivo concreto de personas amateur para reflejar algún aspecto social”, procura reflexionar, con ‘Hillbrowfication’, en torno de la violencia y la xenofobia, a través de la puesta en escena de una veintena de niños y jóvenes –de entre los 5 y los 22 años– del Hillbrow Theatre Project de Johannesburgo, un centro cultural gestado “para intentar que los niños pasaran en él el mayor tiempo posible cuando no estuvieran en la escuela, e intentar estar el menor tiempo en la calle”, matiza Mertixell Barberá, quien sintetiza que “hablan de una ciudad invisible que no existe y les gustaría que fuera su ciudad; una ciudad del futuro donde no haya delincuencia, ni violencia, ni droga”; una singular distopía en la que una invasión alienígena procura una metamorfosis del orden social orientado por las habilidades de cada individuo para bailar.

LA SUBTERRÁNEA

A través de la propuesta escénica ‘Ser Visibles’ – en Espacio Inestable (8 de mayo), la formación La SubTerránea comanda un proyecto de trabajo con diversos colectivos invisibles de la ciudad. “Cada año pedimos a un director de escena que trabaje con colectivos que tengan que ver con el lema del festival y que cree una pieza ex profeso en work in progress, para presentearse en el contexto” de 10 Sentidos, indica Barberá.

‘Ser Visibles’ se encontrará vertebrada por ex prostitutas, mujeres que fueron víctimas de violencia de género, adolescentes transexuales e inmigrantas refugiados. “Ahora mismo son diecisiete personas (creo que llegaremos a las veinte), pero el proceso está siendo brutal, porque entre la compañía y nosotrs estamos generando entrevistas con colectivos, con personas de manera independiente”, señala Inma García.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, junto con Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, junto con Jose Ramón Alarcón y Salva Torres, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

SONIA GÓMEZ

La coreógrafa catalana Sonia Gómez, mediante ‘Dancers. Proyecto de Transmisión’ y ‘Bailarina’ – en el Centre del Carme (6 de mayo)–, postula una muestra de su trabajo “en los límites de la performance, no tanto danza ni teatro, con conceptos muy autobiográficos’, recuerda Meritxell.

Si en ‘Bailarina’ se desarrolla “un solo con pautas de movimiento muy básicas, para generar el concepto espacial”, con ‘Dancers’ la performer “contacta con varias bailarinas locales para que se aprendan su solo dos días antes, a modo de transmisión de su trabajo”, recalca Inma. En 10 Sentidos  este proceso de transmisión se vincula con un grupo diletante formado por mujeres de la limpieza.

MARCO CANEVACCI

De entre las diversas proposiciones e intervenciones artísticas debe destacarse ‘Plastique Fantastique’ –en el claustro renacentista del Centre del Carme (a partir del 3 de mayo)–, del reconocido artista del arte efímero Marco Canevacci, quien “instalará una burbuja gigante transparente, jugando con los conceptos de visibilidad/invisibilidad”, perfila Inma García, con el fin de “generar un espacio de arquitectura efímera en el que ocurran cosas”, avanza Barberá, como el concierto inaugural ‘Spectre [LIVE]‘, del artista sonoro Edu Comelles, o el citado proyecto de Sonia Gómez.

DIMITRI DE PERROT

El artista suizo Dimitri de Perrot postulará la instalación sonora con fotografías ‘Dreams & Nightmares’ – en el MuVIM ( a partir del 4 de mayo)–, con la que reflexionar acerca de “lo que queda a nivel sonoro y visual cuando los refugiados pasan por determinados lugares y, posteriormente, abandona”, indica Meritxell Barberá; un oscuro espacio de tránsito por el que conducirse mediante “sonidos, imágenes y sensaciones”.

PLAZA DEL AYUNTAMIENTO

Como ya se ha erigido en habitual, la explanada de la plaza del consistorio acogerá, el sábado 12 de mayo, una dilatada jornada de actividades, a modo de popular y citadina muestra de acción de los principales preceptos del presente año, contando con la participación de Danza Mobile, la compañía de teatro catalana Kamchàtka, el site-specific de Eduardo Guerrero y la “invisibilidad de los artistas callejeros”, o las instalaciones artísticas de Edu Comelles –y su recreación visual y sonora del antiguo diseño de la Plaza del Ayuntamiento proyectada por el arquitecto Javier Goerlich– y Juan Gonzáles, quien en ‘Offine’ visibiliza mediante la fotografía a grupo de personas sin techo y sus respectivas fórmulas de interacción y comunicación, invisibilizadas económica y tecnológicamente.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

Inma García y Mertixell Barberá, directoras del Festival 10 Sentidos, durante los #DesayunosMakma en la Cafetería La Nau. Fotografía: Merche Medina.

CERTAMEN COREOGRÁFICO

Uno de los estribos ineludibles que conforman el cronograma del festival se polariza en torno de su Certamen Coreográfico –en Espai Rambleta (9/10 de mayo)–, para cuya presente edición han recibido casi 300 propuestas nacionales e internacionales. Sin duda, “cada vez nos cuesta más hacer esa selección (de finalistas). Son 10 píldoras de lo que es el mapa internacional de la coreografía más emergente”, si bien “cada vez son más los profesionales que se están llevando y programando piezas que ven aquí”, destaca Barberá.

El Festival 10 Sentidos se completa, además, con la rúbrica de autores y compañías de inquietantes propuestas y discursos contraventores, como Kor’sia, Platform-K & les Ballets C de la B o Stopgap Dance Company, entre otros; la incursión en ‘#Territorio Chirbes. Este hombre tiene en su cabeza un mundo’, espectáculo e instalación escénica a cargo del dramaturgo valenciano Toni Tordera en el Centre del Carme, al igual que la ‘València Invisible’ de Laura Clos y Núria Vila; la cáustica discursiva de Telmo Irureta en el MuVIM; el Ciclo de Cine Invisibles en la Filmoteca Valenciana; la ruta ‘Libros Visibles en las librerías valencianas’; conferencias como ‘La ilustración y la novela gráfica como herramientas de visibilización’, a cargo de Cristina Durán y M. Ángel Giner Bou en Galería Pepita Lumier o las confluencias de ‘Arte y Acció Social’ en el Centre Cultural La Nau, con las que “generar un encuentro con expertos que trabajan en la materia ‘Arte y Solidaridad’ y la conversación expositiva con cinco colectivos, vía convocatoria, que cuentan sus respectivos proyectos artísticos”, manifiestan ambas.

Un vasta y fértil nómina de creadores y materias que auxilian a solidificar su norte reflexivo, en tanto que “el Festival 10 Sentidos siempre va a buscar esa idea de visibilizar la denuncia social, asociado a cómo a través del arte posiblemente no se cambiará el mundo, pero sí propone los debates y la reflexión necesaria para que al final se planteen y se debatan los problemas que sí afectan al avance de una comunidad y a nuestra sociedad”, delibera Meritxell Barberá.

“No sólo es un festival de exhibición, es un festival de participación. Desde lo inicios dijimos que esto tiene que servir para algo, no solo para mostrar cosas, sino para que la gente sea un espectador activo, participativo y se integre en los proyectos”, asevera Inma García.

Sin duda, legítimas ratificaciones para un 10 Sentidos que cuenta, así mismo, con un compromiso renovado por parte de Caixa Popular que asegura su pervivencia durante los próximos tres años. “Estamos convencidas de que el festival tiene mucha vida, porque es diferente, tiene su propia identidad y, además, con el que cada vez nos sentimos más comprometidas”, concluyen.

Más información en Festival10Sentidos.com

Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, instantes previos a la conversación en #DesayunosMakma. Fotografía: Merche Medina.

Meritxell Barberá e Inma García, directoras del Festival 10 Sentidos, instantes previos a la conversación en #DesayunosMakma. Fotografía: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón

 

Valencia Negra dispara sus contenidos

VI edición de VLC NEGRA
Diversas sedes
Del 4 al 13 de mayo de 2018

La sexta edición del festival cultural VLC NEGRA se celebrará entre el 4 y el 13 de mayo en Valencia. Un año más, esta cita con la literatura y otras expresiones artísticas que rodean al género negro crece en número de autores internacionales, actividades, sedes, clubes de lectura y municipios donde se celebrarán eventos. Además de Valencia, el festival visitará las localidades de Aldaia, Benetusser, Burjassot y La Font de la Figuera.

Se celebrarán encuentros con autores, firmas de libros, clubes de lectura, representaciones teatrales –’Un crimen perfecto’, de Noir Productions, en Sala Russafa–, proyecciones de películas, series y documentales –en la Filmoteca Valenciana–, cenas y eventos con menú noir –en El Mercat y Gastroestudio–, exposiciones –en el Museu Etnogràfic de València, de la mano de H Negra–,  28 conciertos, – en 16 toneladas, Wah wah, El Loco Club, La Edad de Oro y Black Note–, masterclass, talleres infantiles y juveniles, se entregarán premios literarios en diferentes categorías y se convocará el concurso de microrrelatos #280 tirs.

En esta edición desaparece el certamen de cortos 360 VLC NEGRA, pero el festival seguirá dirigiéndose a los jóvenes mediante actividades de fomento de la lectura en nueve centros educativos de ESO y Bachiller. En total, se han organizado 115 actividades, 13 más que en la anterior edición.

Un instante de la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Un instante de la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Una de las señas de identidad de VLC NEGRA es su vocación de extender la oferta cultural por toda la ciudad e incluso a otros municipios. Así, tendrá presencia en salas de teatro, cines, librerías, museos, centros culturales, fundaciones, centros educativos, bibliotecas, establecimientos gastronómicos, escuelas de adultos, bodegas o institutos oficiales. En total, serán 40 las sedes de VLC NEGRA en 2018 frente a las 28 de la pasada edición.

Como cabezas de cartel, Donna Leon y Benjamin Black participarán en la VI edición del festival VLC NEGRA. La escritora estadounidense, que actualmente vive a caballo entre Venecia y Zurich, tendrá un encuentro con los lectores el miércoles 9 de mayo, a las 20 horas, en el Teatre Talía. Donna Leon es una de las escritoras de novela negra más leídas en el mundo y ha sido traducida a 23 idiomas. De las 28 novelas que ha publicado desde 1992 —al ritmo de una por año— 27 están protagonizadas por el comisario veneciano Guido Brunetti. Leon compartirá protagonismo con el irlandés Benjamin Black, seudónimo bajo el que John Banville escribe novela negra. Su personaje principal, el patólogo irlandés Quirke, ha protagonizado siete de las 11 novelas que ha publicado Black. Como Banville ha escrito 20 más. Su encuentro con los lectores será el sábado 5 de mayo a las 20 horas en la Fundación Bancaixa.

El festival casi duplica el número de autores internacionales con respecto a la pasada edición. Francia estará representada con cuatro autores: dos de ellos, Bernard Minier y Frank Thillez, están considerados, actualmente, los dos mejores autores de thrillers del país vecino. Les secundarán Romain Puértolas y Marin Ledun. Italia aporta tres: Santo Piazzese, Ben Pastor y Marko Zilahy. También habrá un peruano, Jorge Eduardo Benavides. Leon y Black completan la nómina de extranjeros en VLC NEGRA 2018.

Igualmente, VLC NEGRA vuelve a contar con los dos autores más veteranos y reputados del panorama nacional, algo que ya hizo en su primera edición, en 2013: Juan Madrid y Andreu Martín. También asistirán dos ganadores del premio Mejor Novela VLC NEGRA: Carlos Zanón y Alexis Ravelo, además de Alicia Giménez Barlett (Premio González Ledesma), Víctor del Árbol, Fernando Marías, Espido Freire, José Carlos Somoza, Jerónimo Tristante o Vicente Garrido. Pasqual Alapont, Jordi Colonques i Joan Canela, Susana Hernández, Ariadna Herrero o Martí Dominguez son algunos de los autores valencianos y en lengua catalana que podrá escuchar y ver el público.

Bernardo Carrión, Llordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Bernardo Carrión, Llordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Nominados y promoción

Este año se ha puesto especial énfasis en la promoción de los 15 autores nominados en las tres categorías. Además de la iniciativa del cruce de libros en Metrovalencia, se han grabado videos de los finalistas a Mejor Novela y Millor Novel.la para dar visibilidad a sus autores a través de las redes sociales de VLC NEGRA, así como otra serie de acciones de promoción mediante redes sociales y en librerías. Recordamos los nominados en las tres categorías, que pueden votarse a través de las redes sociales y físicamente en la Fira del Libre de este año:

MEJOR NOVELA

‘Por encima de la lluvia’, de Víctor del Árbol, (Destino, 2017)
‘Morir no es lo que más duele’, de Inés Plana (Espasa, 2018)
‘Taxi’, de Carlos Zanón (Salamandra, 2017)
‘Cuídate de mí’, de María Freixa (Plaza y Janés, 2018)
‘El peor de los tiempos’, de Alexis Ravelo (Alrevés, 2017)

MILLOR NOVEL.LA

‘Males decisions’, de Susana Hernández (Crimscat, 2017)
‘L’assassí que estimava els llibres’, de Martí Domínguez (Proa, 2017)
‘Napalm’, de Joan Canela i Jordi Colonques (Bromera, 2017)
‘Seràs un dels nostres’, de Ariadna Herrero (Llibres del delicte, 2017)
‘El mal que m’habita’, de Pasqual Alapont (Bromera, 2017)

BEST NOVEL

‘La transparencia del tiempo’, de Leonardo Padura (Tusquets, 2018)
‘Años de sequía’, de Jane Harper (Salamandra, 2017)
‘Canción dulce’, de Leila Slimani (Cabaret Voltaire, 2017)
‘El lado oscuro del adiós’, de Michael Connelly (AdN, 2017)
‘Sirenas’, de Joseph Knox (Roja y negra, 2018)

El festival cuenta por segundo año con el patrocinio del Vino Icono, de Bodega la Viña de la Font de la Figuera, que a través de ANECOOP aporta casi la mitad del presupuesto del festival.

Bernardo Carrión, Llordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

Bernardo Carrión, Llordi Llobregat y Santiago Álvarez durante la rueda de prensa de la VI edición de VLC NEGRA. Fotografía cortesía del festival.

 

Una mirada a les ombres, la narrativa d’Antoni Rubio

Black Friday, de Antoni Rubio
I·lustració de coberta de David Buisán
Sembra Libres

Vivim en un embolcall de color de rosa, som preses de les tecnologies i habitem els espais des de la distància que ens proporciona el nostre smartphone, aliens a les ombres que conviuen amb nosaltres. Parle d’un món enfosquit on, al lluny, encara es senten els brogits de les rebaixes, una dimensió a la qual no tots volem mirar però, que està més prop de nosaltres del que potser voldríem. És en aquest àmbit en el qual els relats, abans amagats en la penobra de la societat, ocupen l’espai literari de la mà de l’esciptor Antoni Rubio.

Antoni Rubio i Reverter (Esplugues de Llobregat, 1978) és professor de Llengua i Literatura a les Escoles Sant Josep de València, professió que compagina amb la redacció de la sèrie d’articles ‘Lletra de dona’ sobre la presència femenina a la literatura, publicada cada dos setmanes al suplement cultural ARTS de l’edició valenciana d’El Mundo. Donen fe de la seua passió pel periodisme els diversos mitjans en els quals ha col·laborat durant els últims vint anys, entre els quals es troben El Mundo, El Temps, La Veu, L’Informatiu, Las Provincias, Radio 9 i Cadena SER, entre d’altres. És coautor del llibre ‘Del Sud. El País Valencià al ritme dels Obrint Pas’ i autor de la sèrie de narracions breus ‘Mala lluna’, escrita per al suplement abans citat del diari El Mundo.

El seu últim llibre ‘Black Friday’ ens porta de la mà a conéixer aquests relats d’oblit on la fal·làcia deixa pas a la realitat genuïna a través d’històries que t’obliguen a empatitzar amb els personatges i mirar al revers del món. Contes breus carregats d’emocions que es fonen amb el lector i conviuen amb ell, encara després d’haver tancat les pàgines d’un llibre que té molt més de ‘Black’ que de ‘Friday’.

Antoni Rubio. Fotografia de José Cuéllar

Antoni Rubio. Fotografia de José Cuéllar

Per qué en relat curt?

Perquè és un gènere que m’ agrada molt, com a lector m’agraden els relats de Quim Monzó, els de Rodoreda, és a dir és un génere que crec que està molt treballat des de la literatura catalana. Quan vaig començar a escriure, vaig vore que era un gènere el qual, com a escriptor, em sentia molt còmode. També perquè l’origen o un dels origens del llibre són la sèrie de relats curts ‘Mala lluna’ que feia en el suplement ARTS del diari El Mundo, i ahí estàs condicionat per l’espai. Ja ha- via escrit relat curt abans, per exemple el de ‘Grossa’, que va guanyar el premi de relat curt del Sambori quan estava en la Universitat, que és un format que sempre m’ha agradat. Pense que té la seua dificultat perquè no ha de sobrar res, però al mateix temps diguem-ne que una novel·la seria una carrera de fons i el relat curt és com uns cent metres llisos. De moment a mi este sprint m’agrada més com a lector, i com a escriptor m’he sentit molt còmode. Volia fer una visió global de la societat i aleshores el format del relat curt em permet abordar moltes històries diferents des de molts punts de vista.

Qué et va motivar a escriure?

Va arribar un moment e el qual tenia escrits el conte ‘Grossa’ i els contes de ‘Mala lluna’ i vaig vore que d’alguna manera encara que parlaven d’històries molt diferents tots tenien un nexe comú, d’eixos personatges que estan un poc en el marge de la societat, en les ombres. Hi ha un dels contes, ‘Ombres’, que va ser un dels títols que vaig barallar per a tot el llibre. Eixos personatges que estan al nostre costat de nosaltres i que sembla que no veiem,  en la  part fosca de la societat i vaig vore que podria ser un fil conductor o un nexe dels contes i que podria continuar explotant eixa via. Així, els contes que són  inèdits, escrits expressament per al llibre, els vaig fer  conscientment explorant aquesta via, un poc com una casualitat, jo tenia relats breus esparsos, en principi sense cap conexió, però vaig vore que tenien eixe fil comú i vaig pensar que es podia explotar.

A qui van dirigits aquests contes? Quin és el lector en el qui pensaves quan escrivies?

Jo, si pensava en algú, pensava en qualsevol de nosaltres, qualsevol membre d’esta societat que s’informa, que llig la premsa, que veu el que passa i que sempre ho veu com coses que els passen als altres. Al llibre són tot històries que tenim al costat inclús dins de la nostra família, fins i tot podem ser nosaltres mateixos. D’alguna manera, volia despertar un poc la idea que això son fets que estan ahí i que passen moltes vegades desapercebuts, com la soledat de la gent gran, les persones amb trastorns d’alimentació, la drogadicció etc, i que moltes vegades, no volem mirar. La idea era fer mirar alló que de normal preferim no vore.

Sí que hi ha algun conte que potser  que estiga dirigit a un públic més jove. És inevitable, ja que treballe amb adolescents que hi haja algun conte que l’he fet pensant en este públic, parle de ‘H99: Inadaptació escolar’. Encara que continue pensant que, per exemple, el que relata eixe conte també ho haurien de llegir els adults.

És simplement això, el llibre va dirigit a eixes persones que poden ser qualsevol de nosaltres, jo el primer, que de vegades anem per la societat aliens al que passa.

Com van arribar els teus relats a Sembra Llibres? Per qué eixa editorial?

Sembra llibres és una editorial que, m’agrada per la sua manera de treballar i per com edita els llibres. Des del primer moment vaig pensar en ells, volia una editorial que fora menuda, però professional i potent, per tant van ser els primeres a qui vaig fer la proposta de publicar els contes i, mira la sorpresa, la van acceptar a la primera i, per tant, doncs jo, encantat. Va ser una tria conscient perquè el model d’editorial i la manera de treballar és el que m’agrada.

Exemplars de "Del Sud" i "Black Friday". Fotografia corstesia de l'autor

Exemplars de “Del Sud” i “Black Friday”. Fotografia corstesia de l’autor

Per què triares ‘Black Friday’ com a títol de tot el llibre, que té eixa història de particular per a tu?

No és tant per la història com pel títol. En primer lloc, el conte anomenat ‘Black Friday’ és una de les històries que em representa un poc, el personatge s’anomena Antoni i té unes certes característiques físiques que podrien recordar la meua persona. És ficció, jo mai he entrar a rebentar cap botiga a cops d’un bat de beisbol, però si que ets un personatge que està un poc angoixat pel ritme de la societat, els whatshapss, els problemes amb la tecnologia, amb els bancs, quan toques i et trobes amb una màquina, etc. D’alguna manera em sent molt identificat amb això i per aquest motiu era un dels títols que volia posar.

El llibre té molt a vore amb esta societat de consum ràpida, i, per tant, des d’este punt de vista pense que era adient. ‘Black Friday’ és un nom que té una doble lectura, significa divendres negre com tot el món sap, inclou la paraula negre, una paraula amb molt potencial perquè d’una banda té eixa relació amb el component consumista, de velocitat i societat lowcost, però al mateix temps també té una relació simplement amb la negror i tot alló que implica, és a dir són històries negres, són històries fosques, amagades en la penombra de la societat.

La portada de David Buisán representa molt bé la idea del llibre, un embolcall  de color de rosa amb les rebaixes, etc; on tot sembla que és meravellós i fantàstic com en el món de la publicitat, que t’ho pinta tot perfecte. Enmig, un personatge ennegrit, enfosquit, que sembla perdre’s en aquest embolcall rosa que encaixaria a la perfecció amb el black del Black Friday.

En aquest relat en particular hi ha res personal?

Jo vaig dir en un altra entrevista que sóc un tio normal, amb un treball normal, normal, amb allò que vulga dir “normal”. Allò que potser t’agradaria fer en la vida i no pots fer-ho, ho fas literariament. És una manera de traure els teus… a vore és metafóric, és un trencament amb tot este món… De fet jo sóc el primer que tinc un smartphone a la butxaca, que el miraré quan acabem i tindré vint-i-cinc whatshaps. El primer que estic pendent del rellotge, etc. És una manera molt ligth de rebel·lar-se, hi ha un moment en el qual hem de parar, que hem de trencar amb tot aixó, i pensar que estan les persones primer, abans que els calendars, els whatshaps i els correus sincronitzats. La idea era trencar eixa angoixa, de fet ‘Black Friday’ està contat des del punt de vista de les càmeres de seguretat que et van gravant, precisament per aixó, pel control de tots els punts de vista. Ara mateix si algú vol investigar, mira els moviments que has fet amb la targeta, sap per on has passat gràcies a les càmeres de seguretat, la teua correspondència amb el correu electrònic, els whatshaps, etc. Vull dir una autèntica angoixa.

Està escrit en un to de narració-realitat o més en un to satíric?

És narració seriosa, real, versemblant és més et diré que no tot, però gran part dels contes estan basats en fets reals, absolutament reals. A partir d’ahí, no només en el conte de ‘Black Friday’ sinó en algun altre va haver un moment que sí que vaig vore que el to del llibre, per la temàtica que tracta i per com acaben els contes, estava agafant un to molt negre i vaig pensar que es podia produir l’efecte rebot en el lector. Així sorgí la broma de la meta-realitat de l’últim conte, ‘Final Feliç’, la idea de “no serà per a tant”. Vaig pensar que en algun moment sí que caldria prendre-s’ho amb eixe humor tragicòmic. Per experiència quan a una persona li passen coses roïnes a la vida hi ha dues maneres d’encaixar-ho, el camí de la depressió, o tirar un poc de l´humor com a mecanisme de defensa quan et passen coses que poden ser quasi berlanguianes.Hi ha una expressió al llibre en un moment que diu: “és un monument al despropòsit”, és una expressió que parteix d’un fet real d’una persona que conec, que està en un centre de toxicòmans  en meitat de la Castella profunda a qui li va tocar una barca en un concurs. Li van enviar la barca i, aleshores, la barca estava ahi enmig de la planura de Castella. Un dels que seguia fent el Proyecto Hombre per segona vegada, mirant-la va dir: “és un monument al despropòsit”.

Antoni Rubio. Fotografia de José Cuéllar

Antoni Rubio. Fotografia de José Cuéllar

‘Valhalla’ és un relat que em va costar tancar, sembla que l’angoixa d’aquesta història s’adhereix al lector d’una manera inconscient i empàtica

La idea de ‘Valhalla’, encara que no és una història especialment original, el que volia era explicar els fets en paral·lel i trencar així el discurs entre víctima i botxí, que crec que això pot ser l’angoixant del relat. Si això passara en la vida real, ens ho vomitarén com una informació de neonazis, etc. Tindríem una resposta molt senzilla, m’imagine que la immensa majoria de la gent, tret del “animals” que hi ha pel món, empatitzarien amb la víctima i focalitzarien tot el seu odi contra el botxí. El que volia dir en aquest conte era que el que de veades identifiquem com a botxí també és una víctima, amb això no l’estic exculpant, evidentment, però moltes vegades hem de rascar un poc darrere de les persones que identifiquem com a botxins, que ho són, i que han fet coses per les quals han de pagar, però la societat no és tampoc innocent a eixe respecte. Jo no crec que la gent siga bona per se, però si que moltes vegades és una qüestió d’oportunitats i de situacions vitals. Per exemple, explique als meus alumnes que el meu besavi era analfabet i jo soc llicenciat, però que l’unica diferència que hi ha  entre el meu besavi i jo és una difència d’oportunitats. Probablement la difència que hi ha entre Mika i Omar és una diferència de recorregut vital. El que angoixa del conte és que et veus obligat, a empatitzar amb qui tu directament odiaries.

Qué hi ha d’Antoni Rubio en tots aquests relats? 

El que hi ha de mi en el llibre és que, encara que hi han històries que són ficció pura i dura, la immensa majoria d’alguna manera té una inspiració que parteix de la realitat. Abans de ser docent, vaig estar traballant de periodista encara que no ho he deixat del tot. Diguem-ne que estant en una redacció pura i dura, com activitat principal durant dotze anys  vaig trobar-me amb moltes històries que per unes coses o per altres, no es podien contar o no es podien contar bé als diaris; estes històries potser no resultaven rellevants, o feien referència a personatges que no tenen interés per a la societat. Diuen que este és el meu primer llibre de ficció, jo sempre dic que qualsevol paregut amb la realitat és pura coincidència, o no…

Va ser una manera de parlar de temes que malgrat haver estat dotze anys publicant pràcticament a diari, no havia trobat espai per a tractar-los. El llibre té un altíssim component periodístic, crec que d’alguna manera intenta adoptar una mirada que s’hauria de fer desde els mitjans de comunicació, però no es fa. La història ‘Ombres’, encara que té una gran part de ficció, presenta alguna part basada en fets reals i quan vaig intentar plantejar-la en el diari, la resposta va ser: “Això no l’intersa a ningú”, va ser una frase que va suposar un del meus primers moments de decepció amb el periodisme. D’alguna manera aquest buits del periodisme eren el que jo volia omplir, encara que fora des de la literatura.

Jo crec que més que “Això no interessa a ningú” la resposta hauria d’haver sigut: “Ningú vol llegir açò”, és a dir, no volem sortir del nostre embolcall rosa.

Clar, la història que es titula ‘Ombres’ és per aixó, pereferim que eixes històries romaguen en la penombra.

Aleshores, és un risc fer un llibre que parla de coses que ningú vol mirar o saber, no?

És un risc, efectivamente, però al final és com tot, si haguera volgut fer un bestseller el més fàcil haguera sigut escriure en anglés o castellà al voltant d’algún tema estil “Illuminati”, però la meua idea sempre ha sigut escriure d’allò que jo volia escriure. Al fnal la literatuta com el periodisme té un deute que és el de posar en el focus allò que queda fora, i és un poc el que he volgut fer en aquest llibre.

Per a quan la novel·la?

Tinc en ment fer una novel·la, però reconec que és una cosa que em produeix vertigen. Tinc dos projectes en ment que estan en una fase molt inicial, he de vore quin dels dos arranca primer, però el format que tinc al cap de moment és novel·la. No em marque terminis, vaig escriure “Del Sud” en 2007, ‘Black Friday’ ha eixit en 2017, però no m’agradaria publicar dins de deu anys. D’aquest últim llibre he acabat molt satisfet amb el resultat, no em vaig marcar més terminis que tindre’l quan jo considerara que estava com jo volía, siga encertat o no. I en el seguent vull fer el mateix.

Andrés Herráiz

“La ficción puede utilizarse como fuente histórica”

‘Miedo y deseo. Historia cultural de Drácula’ (1897), de Alejandro Lillo
Editorial Siglo XX
Diciembre de 2017

Si los novelistas parten de la historia para levantar monumentos de ficción, ¿por qué los historiadores no van a poder utilizar las novelas para estudiar el tiempo en el que fueron escritas? Este innovador planteamiento es el que aplica el historiador valenciano Alejandro Lillo en su ensayo ‘Miedo y deseo. Historia cultural de Drácula’ (1897) (Editorial Siglo XX), producto de cuatro años de trabajo a partir de su tesis doctoral. Lillo se centra en los principales personajes de la novela: el pasante Jonathan Harker, su novia Mina Murray y el psiquiatra John Seward. A partir de sus diarios y dictados, considerándolos personas que existieron en un mundo real, reconstruye las identidades sociales de su tiempo en torno a conceptos esenciales como la libertad, la tolerancia, los roles masculinos y femeninos, etcétera. Analizando cada palabra, frase a frase, párrafo a párrafo, teniendo en cuenta incluso los signos ortográficos, Lillo hace una labor de arqueología entre literaria e histórica para adentrarse  en la atmósfera y mentalidad pretérita que gestó al monstruo.

Alejandro Lillo. Imagen cortesía del autor.

Alejandro Lillo. Imagen cortesía del autor.

Fascinado desde niño por los relatos de terror, Lilló eligió esta obra para desarrollar su tesis y su ampliación posterior. “Los motivos que inspiran este trabajo tienen que ver con la fascinación que la obra de Stoker ejerce sobre pensadores, escritores, críticos literarios y cineastas, así como por el impacto causa en el público en general”, dice Lillo. “El propósito principal de la investigación es averiguar si, sometida a un enfoque crítico adecuado, Drácula puede proporcionar algún tipo de conocimiento sobre el pasado que enriquezca lo ya sabido a través de otras fuentes. Atendiendo al contenido de la novela y a las voces que en ella se escuchan, se trata de conocer mejor la sociedad que la produjo y en la que se despliega. Qué ideas imperaban sobre la organización social y del mundo, la situación de las mujeres, las obligaciones de los hombres, etcétera”.

La sombra del vampiro planea desde la noche de los tiempos pero fue el Conde Drácula quien le dio carácter literario y universal. “Tuvo un eco descomunal la adaptación teatral de la novela realizada por Hamilton Deane, en 1924”, cuenta Lillo. “La obra se estrenó en el Grand Theatre de Derby, el 5 de agosto de 1924. En 1927, se llevó a Londres, donde se realizaron 391 funciones a pesar de la pésima opinión de los especialistas. Ese mismo año fue llevada a Broadway, protagonizada por  actor desconocido por entonces nacido en Transilvania, un tal Bela Lugosi. La versión americana causó gran impacto entre el público asistente. A partir de ahí, el éxito el malvado conde fue imparable”.

Fotograma de 'Drácula', de Todd Browning.

Fotograma de ‘Drácula’ (1931), de Tod Browning.

Aunque resulta innegable que Drácula encierra una considerable carga erótica, esta dimensión sexual no se percibió al principio como tal. “Las lecturas sexuales de la obra surgieron a partir de los setenta, quizá influidas por las versiones cinematográficas y por determinadas lecturas psicoanáliticas”, afirma Lillo. “La insistencia que muchos estudios muestran hacia el sexo, indica más sobre las obsesiones de la crítica académica que sobre las de la propia narración. Lo cierto es que la obra de Stoker, por su simbología y ambigüedad, corre constantemente el riesgo de ser sobreinterpretada. Por ejemplo, que la figura del vampiro y el acto de succionar la sangre y la vida de las personas se ajuste, como metáfora, a determinados comportamientos propios de la explotación capitalista, no quiere decir que en la novela de Stoker esta idea esté presente”.

Escrito con un lenguaje claro y sencillo, libre de terminologías complejas, el libro, aún siendo un ensayo de enjundia se puede leer como una novela. “He procurado que tuviera distintos niveles de lectura”, comenta Lillo. “En primer lugar está dirigido a toda la comunidad de historiadores, pues en este ensayo demuestro que la literatura de ficción puede y debe utilizarse como fuente histórica. Por otra parte, al abordar la vida en el Londres de finales del siglo XIX y retratar de manera atractiva aquella sociedad victoriana repleta de peligros y tentaciones, el ensayo interesará a todos los amantes de la historia en general. También a los aficionados a la buena literatura”.

Efectivamente, Drácula se ha convertido por derecho propio en un clásico de la literatura occidental y en el libro se analiza con profusión, subrayando siempre su carácter universal. Interesará también a los amantes del cine de terror, así como a los apasionados del mundo de los vampiros. Y sobre todo, y de una forma especial Miedo y deseo es una lectura provechosa para  las personas receptivas a las ideas feministas y a la reivindicación de los derechos de las mujeres.

Portada del libro 'Miedo y deseo', de Alejandro Lillo.

Portada del libro ‘Miedo y deseo’, de Alejandro Lillo. Editorial Siglo XX

Bel Carrasco