Tramo final de la 49 Feria del Libro de Alicante

49 edición de la Feria del Libro de Alicante
Hall Séneca
Antigua Estación de Autobuses
Plaza Séneca, Alicante
Hasta el 7 de abril de 2019

La Feria del Libro de Alicante encara la recta final de su 49 edición con una repleta agenda de autores que acuden a firmar sus obras a Plaza Séneca, el nuevo emplazamiento de la cita literaria de la ciudad que este año tiene por lema “Mujeres de palabra”.

En este último fin de semana está previsto que acudan a la feria a firmar sus obras plumas del renombre de Pilar Blanco, Pablo Auladell, José Luis Ferris o Luis Larrodera, entre otros, además de una completa gama de actividades para el público infantil entre talleres, firmas y cuentacuentos.

La Feria del Libro de Alicante, organizada por el Ayuntamiento de Alicante, en colaboración con la Diputación de Alicante y con el patrocinio de diferentes empresas e instituciones, cierra sus puertas este domingo 7 de abril de 2019.

Feria del Libro de Alicante. MAKMA

PROGRAMACIÓN SÁBADO 6 DE ABRIL

‘El sistema Hanasaki’ es el título de la primera obra que se firma en la mañana del último sábado de la Feria del Libro 2019, del autor Marcos Cartagena. Le siguen la firma de obras de los autores Manuel Benítez, Fernando Ruiz, Guillermo Rubio, así como toda la obra de la poetisa Pilar Blanco.

Debido a problemas de salud, el escritor Javier Moro ha debido cancelar su asistencia a la feria, por lo que no firmará sus obras ni impartirá la conferencia que estaba prevista. El ganador del Premio Planeta ha acudido ya en varias ocasiones a las citas literarias alicantinas, y se espera poder contar con él en la siguiente edición.

Para la tarde, los lectores alicantinos podrán solicitar las firmas de Ramón Bascuñana, Daniel H. Chambers, Alejandro hermosilla, Alberto Toldrá, Francisco P. Sala y Jose María Cremades, o Marina Pérez Zambrana. Además, está prevista la firma del alicantino Pablo Auladell, autor de ‘El sueño de Malinche’.

PROGRAMACIÓN DOMINGO 7 DE ABRIL

El domingo 7 de abril comienza con la firma por parte de José Luis Ferris de toda su obra a las 11:30, seguida de las de las obras de Gerardo Muñoz y de Llanoa Caro y Julián Martínez Isla. A las 12:00, Luis Larrodera presentará su obra ‘Un tuitero enamorado’.

La última tarde la Feria del Libro prevé las firmas de ‘Paella Lovers’, de David Montero, ‘El arte de morir’, de Jorge Chillon, ‘Pura casualidad’, de Alfonso García, ‘El sueño de la tortuga’, de Alberto Celdán, así como ‘Factbook’, de Diego Sánchez, ‘Prímula Prim’, de Catalina González y toda la obra de Carlos Sillero. Por su parte, a las 18:00, Amaya San Martín dirigirá un taller de ‘Ilustración como medio de expresión’.

La clausura de la feria se realizará tras el visionado del documental ‘Las sinsombrero’ y un coloquio posterior con Tania Balló.

El Hall Séneca, de la Antigua Estación de Autobuses, acoge la 49 edición de la Feria del Libro de Alicante. Fotografía cortesía de los organizadores.

El Hall Séneca, de la Antigua Estación de Autobuses, acoge la 49 edición de la Feria del Libro de Alicante. Fotografía cortesía de los organizadores.

PROGRAMACIÓN INFANTIL SÁBADO 6 DE ABRIL

Para el sábado se han programado distintas actividades para incentivar a que los pequeños se enganchen a la lectura, como por ejemplo el taller para padres, a las 11:15, sobre ‘Cómo motivar a tus hijos a leer’, mientras los niños pueden asistir al cuentacuentos ‘Mis pequeñas alegrías’, a las 11:30. A continuación, a las 12:00, se llevará a cabo la presentacion del libro de Guillermo Caballero ‘Carlota es feliz’ ,y poco después, los bebecuentos, con Cristina Guti.

Ya en la tarde del sábado, a partir de las 17:30, están previstas la firma de los libros infantiles ‘Llegó el Ratoncito Pérez’, del autor Pedro Martínez, ‘Supercity 2.0’, de Bruno Francés, ‘Nicolás, ¿y tu casa?’, de Mar Benegas, y de toda la obra de Juan Antonio Urbano.

Además, habrá un cuentacuentos del famoso libro ‘El monstruo de colores’, y un taller de ilustración infantil a cargo de Boris Ramírez.

PROGRAMACIÓN INFANTIL DOMINGO 7 DE ABRIL

La programación infantil del domingo comienza a las 11:30, con el cuentacuentos Cabello Rizado, y el bebecuentos Chus Seva, y la firma de ‘Cuentos para Manolillo’, de Pako Gómez Mínguez, y termina con el cuentacuentos ‘Otra vez’, a las 18:00.

En esta edición, la feria se encuentra en el Hall Séneca, el recinto de la antigua Estación de Autobuses situado en la Plaza Séneca, hasta el domingo 7 de de abril, en horario de 10:30 a 14:00 y de 17:00 a 21:00, y las casetas ofrecen un 10 por ciento de descuento en la compra de libros.

Semana Negra: imaginario colectivo

XXXII Semana Negra
Antiguo astillero naval de Gijón
Del 5 al 14 de julio de 2019

Como cada verano, y van treinta y dos, la Semana Negra se reinventa para seguir siendo el festival literario, cultural, reivindicativo, festivo y popular más longevo de España. El mismo espíritu iconoclasta y comprometido nos lleva a proponer nuevas ideas para el debate y a retomar argumentos que la actualidad nos incita a llevar a las mesas de discusión.

Más de un centenar de autores participarán con sus propuestas y obras en esta edición del festival. Ahora solo adelantaremos algunos nombres y propuestas. Se irán añadiendo autores y temas en sucesivas entregas.

El cartel anunciador de la XXXII Semana Negra, siguiendo la tradición de que un año lo realice un artista extranjero y el siguiente uno español, será obra del dibujante español Víctor Santos, conocido internacionalmente por sus obras en el cómic, con títulos tan significativos como ‘Polar’ o ‘Filthy Rich’. Recientemente ha visto una de sus obras (‘Polar’) producida por Netflix y llevada a la pantalla por el director Jonas Ackerlund. Sigue la estela de Eduardo Risso, Carme Solé, Lorenzo Mattotti, Peret, José Muñoz, Miguel Calatayud, Jacques Loustal, Miguelanxo Prado…

Numerosos serán los temas y propuestas que compondrán las actividades y los debates del encuentro de escritores en esta nueva edición de la Semana Negra. Contaremos con tres carpas de actividades simultáneas, lo que nos permitirá ofrecer un elevado número de presentaciones de libros, debates y encuentros con los lectores donde el público asistente tendrá que elegir entre la interesantísima oferta literaria y cultural.

Volveremos a tener espacios y mesas de debate dedicados a analizar las últimas aportaciones en la novelística negra, en especial la escrita en español. También contaremos con apartados específicos para los géneros de novela histórica, la ciencia ficción y la fantasía, el libro de no ficción, la poesía y lenguajes como el cómic, el cine documental y la plástica.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen aérea de la distribución morfológica de la Semana Negra de Gijón en el antiguo astillero naval. Fotografía cortesía de los organizadores.

Federico García Lorca y Antonio Machado, los dos escritores españoles más reconocidos del siglo XX, serán recordados en sendas mesas redondas y actividades.

Se cumplirán 75 años del final de la Segunda Guerra Mundial y la Liberación de París. Al frente de los soldados que desalojaron a los nazis de la Ciudad de la Luz estaban los republicanos españoles de La nueve. Historiadores, novelistas y narradores hablarán de estos héroes españoles de la lucha contra el fascismo.

La novela negra es el eje troncal de este festival. Contaremos con la presencia de autores y autoras de probada trayectoria y que han estado muy activos en los últimos tiempos, así como con nuevos valores que están surgiendo o empezando a desarrollar su obra en la narrativa negra en español. José Luis Muñoz, Tatiana Goransky, Francisco Bescos, Berna González Harbour, Javier Valenzuela, Enrique Llamas, Jorge Eduardo Benavides, Carmen Mola, Paco Gómez Escribano, Carme Chaparro o Graziella Moreno son el comienzo de una larga lista que recogerá lo más importante de lo que se está escribiendo y leyendo ahora mismo en el género policíaco en nuestra lengua común.

Insistiremos en el apartado que denominamos ‘Novela negra española ¿demasiada policía?’, que pondrá en tela de juicio la actual tendencia en la novela de crímenes a situar como protagonistas a agentes del orden en lugar de al investigador privado. Valores de primer nivel de la novela española como Eugenio Fuentes, Marta Sanz, Andreu Martín o Lorenzo Silva se encontrarán con nuevos nombres que pisan fuerte: Marta Robles, Noelia Lorenzo Pino o Carlos Bassas del Rey son algunos de ellos. El thriller sigue siendo un género en alza y volverá a contar con su propio espacio. ‘Thriller: la ficción paranoica’ es el título que englobará esta sección.

La novela histórica, además del fallo y entrega del prestigioso premio Espartaco, volverá a contar con una amplia representación en las actividades literarias del festival. La presencia de algunos de los más significativos autores de este género como Alfonso Mateo-Sagasta, Fermín Goñi, Fritz Glockner o Pilar Sánchez Vicente se unen a Empar Fernández, José María Espinar o Jesús Maeso de la Torre, primeros de una lista que se alargará y que abordará temas tan interesantes como ‘Novela histórica, ¿luz o sombra sobre la Historia?’.

La Ciencia Ficción y la literatura fantástica tendrá nutrida representación de autores que llegarán a la SN con sus últimos libros bajo el brazo como finalistas del premio Celsius, que se fallará el último viernes del festival, o para debatir y acercar al público las últimas novedades. Nombres como Rosa Montero, Elia Barceló, Luis Artigue, Cristina Higueras, Victoria Álvarez o Ricardo Vigueras abren la lista de participantes en este apartado. Uno de los temas que dará lugar a homenajes y mesas de debate será el nombre propio más importante de la literatura de Ciencia Ficción de los años sesenta y pilar de la novelística norteamericana: ‘Philip K. Dick’.

La literatura italiana, la francesa, la nórdica, la checa o la anglosajona volverán a estar presentes en el recinto del festival de la mano de algunos de sus más prestigiosos representantes, que más adelante os anunciaremos.

La poesía llenará un par de madrugadas la Carpa del Encuentro de la Semana Negra. Las ya clásicas veladas: una dirigida por el poeta y novelista Carlos Salem, con las últimas tendencias en la revitalizada poesía joven, de difusión tecnológica o tradicional, y la ya histórica explosión de versos que, bajo la dirección de Luis García Montero, nos traerá a algunos de los mejores poetas en la noche del encuentro literario gijonés. Aunque no solo las veladas poéticas, la poesía, los recitales y presentaciones, como viene sucediendo en los últimos años, llenaran varias tardes las carpas del festival.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir 'A Quemarropa' sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen del logotipo de cabecera del periódico noir ‘A Quemarropa’ sobre un collage mural ubicado en el recinto del festival. Fotografía cortesía de los organizadores.

El lenguaje del cómic es uno de los que, desde su primera edición, la SN ha potenciado con notable éxito de público y resonancia. En esta edición tendremos ejes muy diferentes a lo largo del festival. Aquí os anunciamos el primero. La presencia del autor español más versado en la actualidad sobre el género negro, Víctor Santos, cuya obra ‘Polar’, decíamos, acaba de ser adaptada a la pantalla por Netflix y que cuenta con una amplia trayectoria en títulos del género negro, de los que hablaremos con él largo y tendido.

Contaremos con una sólida representación de lo que se está haciendo en Latinoamérica en el mundo de las viñetas, con la presencia del colombiano José Campoh, la boliviana Alexandra Ramírez y el mexicano Luis Gantús.

La puesta de largo de la nueva obra del escritor Carlos Salem junto al artista argentino Iñaki Echeverría nos permitirá presentarla y hablar con uno de los más interesantes dibujantes actuales de la Argentina. El guionista Pepe Gálvez nos hablará de sus últimas novelas gráficas y el vasco Kike Infame presentará sus nuevos trabajos. Este apartado seguirá aumentando gloriosamente. Seguiremos informando.

Pero la Semana Negra no solamente es narración, también es ensayo y discusión social.

Por cuarto año consecutivo impulsamos el espacio Aula Universitaria Semana Negra / Extensión Universitaria de la Universidad de Oviedo, con la colaboración del Vicerrectorado de Extensión Universitaria y Proyección Internacional de la Universidad de Oviedo y bajo la dirección del profesor Rubén Vega. Hacemos crecer este espacio, que tan buena acogida ha tenido. Este año las charlas versarán sobre propuestas tan diferentes como ‘Los superhéroes y el derecho’ o ‘La violencia sobre la mujer en la novela negra en México’. Más adelante ampliaremos la información sobre los diferentes temas y charlas del programa.

Nuevamente volveremos a tratar asuntos como la justicia, la corrupción y la investigación policial con responsables de informativos de diversos medios, escritores y jueces. Entre otros ponentes estarán el escritor y periodista especializado Carles Quílez, los periodistas de investigación Nacho Carretero, Manuel Marlasca o Alfonso Egea.

Revisaremos la ‘Memoria de los niños de la guerra’ con la presencia de uno de ellos, Paco Robles y el libro de Miguel Ángel Fernández.

A los 15 años del 11M traeremos a debate las consecuencias del mayor atentado terrorista de la historia de España aprovechando el reciente libro -y la presencia- de Marisol Pérez Urbano.

La música, sus historias negras y blancas formarán parte de una mesa de debate en la que también presentaremos la novela de Julio Castejón, líder de la banda ‘Asfalto’ y buen conocedor de la música y su intrahistoria en nuestro país.

Volveremos a prestar la máxima atención a los lectores más jóvenes y las secciones de literatura infantil y juvenil regresarán a la Semana Negra más potentes que nunca. ¿Qué mejor modo de fomentar la lectura que involucrando a niños y jóvenes? Para ello contaremos con cuentacuentos infantiles, autores juveniles de los que arrasan, booktubers… Estén atentos porque la programación que preparamos va a sorprender.

La Semana Negra es universal, pero no olvidamos a los autores asturianos y en asturiano, y tendrán voz, igualmente, las asociaciones culturales y sociales cercanos para que sigan participando en las actividades del festival.

La SN pondrá, como siempre, en manos de los asistentes un número diario del periódico decano de la prensa negra mundial, ‘A Quemarropa’, que, además de colaboraciones temáticas de firmas de prestigio, contendrá el programa diario definitivo y mantendrá a los lectores al tanto de lo que sucede en el encuentro de escritores y demás actividades del festival. Será gratuito hasta final de existencias. Coleccionistas, estén atentos para no perderse ningún número.

La SN regalará a los asistentes libros únicos, que luego se volverán objeto de búsqueda y codicia. Y en este apartado anunciamos ya que se obsequiará a los presentes con el catálogo de la exposición ‘Víctor Santos’. Esta publicación recogerá íntegra la exposición y contendrá una larga entrevista con el artista a cargo del dibujante y teórico Kike Infame. Se regalará en la exposición y en el acto central de la charla con Víctor, en la Carpa del Encuentro. No serán las únicas publicaciones que los asistentes podrán conseguir. Anunciamos que habrá más. Y continuaremos la actividad, entre festiva y divulgadora, que iniciamos el año pasado con los remates de libros por sorpresa en las tres carpas de actividades.

La programación musical, una de las piezas fuertes de la Semana Negra, volverá a traer los míticos conciertos nocturnos, gratuitos como siempre, con algunas sorpresas que muy pronto podremos anunciar.

El apartado de exposiciones no estará descuidado. En el cómic tendremos la dedicada a la obra del artista Víctor Santos, un recorrido a través de 40 de sus mejores originales que devuelve el género negro a las muestras de cómic de la SN.

Michel Suárez y Alex Zapico iluminarán la Carpa del Encuentro con otra de sus maravillosas y sorprendentes exposiciones de fotografía, que acompañarán con mesa de debate. El tema: ‘Dandis’.

No faltará fotoperiodismo ni proyecciones y estrenos de cine, documentales de reciente elaboración y complicada visualización en los circuitos habituales, con la presencia de sus autores.

Y más exposiciones, y más Feria del Libro, y más terrazas, y más mercadillo interétnico, y mas atracciones de feria, y más… que seguiremos contando.

Semana Negra de Gijón. Makma

Semana Negra

“Sé lo que es valorar la libertad”

#LetrasDelMediterráneo con Nativel Preciado
Fundación Cañada Blanch y Casa Mediterráneo
Miércoles 6 de febrero de 2019

Fundación Cañada Blanch y Casa Mediterráneo continúan el año cultural con un encuentro con la escritora Nativel Preciado en la sede de la fundación. La periodista charló con el público asistente sobre su trayectoria profesional y algunas vivencias en épocas clave de la historia de España.

Nativel Preciado ha ejercido como cronista parlamentaria y ha sido una de las pocas mujeres presentes en el 23F. De niña soñaba con ser Pinito del Oro, fascinada por su historia deseaba unirse al circo. Pero, sobre todo, Preciado se siente una mujer privilegiada: “soy una privilegiada histórica, he vivido muchas experiencias y he tenido la suerte de ir, por ejemplo, a un colegio laico durante el franquismo”.

La escritora ha realizado un repaso por su historia personal, recordando que en su época universitaria era un poco radical. “Hoy día soy socialdemócrata. Trato de ser moderada y equilibrada. Y me llena de orgullo y satisfacción una frase que Ángel Gabilondo ha dicho hoy: ‘para ser moderado tienes que ser valiente’”.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch) y Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch) y Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Aunque su vida personal la ha contado en el libro ‘Hagamos memoria: Políticos y periodistas de la Transición a nuestros días’ (Fundación José Manuel Lara, 2016), la escritora no dudó en comentar anécdotas sobre sus inicios y cómo ya de muy joven quería ser escritora. “Soy grafómana, así que cuando quería ser escritora descubrí que la manera más sencilla era ejerciendo el periodismo, por lo que decidí dedicarme a ello, aunque también estudié Ciencias Políticas. Frecuentaba los cafés de la época, como el Café Gijón, y acabé en Diario de Madrid. Allí aprendí a escribir entre líneas”.

Preciado ha relatado cómo se podía superar la censura en una época en la que se ejercía de forma “desgarbada”. “Se escribía sobre problemas laborales, lo que hacía Francisco Camacho… pero sabíamos que no lo podíamos publicar a causa de la censura. Lo que hacíamos era contárselo a los corresponsales de Le Monde diplomatique o el New York Times y luego publicarlo nosotros”. Nativel Preciado recuerda con cariño que fue a “una buena escuela”.

Sobre estos inicios, sorprende que justamente sus primeros libros fueran unas biografías sobre boxeadores. La escritora no dudó en contar cómo había terminado escribiéndolas: “Los de arriba nos tenían algo de manía a los jóvenes y me enviaban a distintas secciones cada poco. En deportes, mi jefe me preguntó cuál era el deporte que menos me gustaba y dije el boxeo. Por lo que fui a combates y me hice amiga de grandes boxeadores de la época. Me hice una experta e hice las biografías de Cassius Clay y de Legrá”.

Preciado ha comentado en más de una ocasión que se siente una privilegiada por poder ejercer el periodismo en la época que lo ha hecho: “Tuve mucha suerte. No viví una guerra. He conocido lo que es una dictadura. Sé lo que es valorar la libertad, que no es solamente tener derechos políticos, sino reunirte con quien quieres, ir a conciertos y hablar de lo que te apetece. La gente no sabe el valor que tiene la democracia. La Transición fue un camino lleno de dificultades, quienes la critican creen que fue muy fácil, pero no. Todos los días había que negociar y calmar los ánimos, pero había muertos y montones de obstáculos. Me siento una privilegiada. No sé si se me acabará ahora, pero que me quiten lo bailao”.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Sobre el nuevo periodismo, Preciado opina que no le gusta hablar en términos generales, porque “en todas las profesiones hay minorías. Las cosas ahora están muy mal, pero hay jóvenes que lo están haciendo muy bien en pequeñas ciudades, jugándose el puesto para contar los problemas de corrupción que están aconteciendo allí, un robo, un problema en un hospital… Esa gente se merece todo el respeto del mundo, porque se la juegan. Sigo encontrando gente valiosa”. 

Sin embargo, afirma con rotundidad que la época actual se ha desmadrado, “donde el que más habla es el que más chilla e insulta. En las tertulias es un espectáculo”.

Uno de los puntos más candentes de la tarde fue el momento que la periodista narró los acontecimientos que vivió en primera persona durante el 23F: “En esa época había muy pocos periodistas. No había esa selva de micrófonos que empujan. El día del 23F ya había soñado que algo así sucedía. Estaba en tribuna y entró Tejero y el resto de la comitiva, pensé que si iba al despacho de Gómez Llorente podría tirarme del primer piso y escapar. Listos como yo eran los escoltas de los diputados, quienes tuvieron la misma idea. Pero no era viable aquella estrategia”.

La periodista pone los pelos de punta al público relatando aquella experiencia: “estaba allí tirada en el suelo, con Muñecas (Jesús Muñecas Aguilar, excapitán de la Guardia Civil) apuntando con el rifle. Pero ese día no hubo ningún tiro. Empecé a pensar y dije que me encontraba muy mal; alguien dijo que estaba embarazada y me dijo que me sentase al lado de una alfombra enroscada. Comenté que necesitaba ir al baño. El golpe fue tan chapuza que no sabían dónde estaba nada. Pasé por el hemiciclo y en el despacho estaba Tejero con Suárez. Tuve el privilegio de vivir un poquito más que los demás esa conversación. Y después de todo el periplo, conseguí salir gracias a un general golpista”.

Unido a la experiencia del 23F, el público le ha preguntado por su experiencia con Adolfo Suárez, al cual tuvo el privilegio de entrevistar. “Fui muy crítica con él. Un tipo con camisa azul era imposible que fuese demócrata. Con el tiempo lo entrevisté y lo valoré. Creo que fue muy consciente del ejercicio del poder y eso lo hizo mejor, porque creo que a partir de esa experiencia fue capaz de darse cuenta de que para lo que lo habían elegido le superaba y decidió dimitir a pesar de estar solo, los problemas con su partido y de salud que tenía.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Juan Viña y Paula Sánchez (presidente y directora, respectivamente, de la Fundación Cañada Blanch), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Juan Viña y Paula Sánchez (presidente y directora, respectivamente, de la Fundación Cañada Blanch), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Preciado considera que su dimisión “fue un acto de generosidad para evitar un golpe y que los militares lograsen llevar a cabo un gobierno de concentración. En su ejercicio de poder fue consciente de que la democracia merecía la pena. Es algo que valoro. Al final, los políticos tienen que ser los instrumentos para conseguir los objetivos del pueblo. Y Suárez consiguió muchas cosas en poco tiempo, contra todo viento y desamparo. Valoré al personaje mucho después”.

Cambiando de tercio, pero continuando con la política, el público le preguntó sobre los debates televisivos. En cuanto a los debates comentó que no hay un escenario preparado. Ellos conocen los temas pero no las preguntas. Son debates acalorados en los que después algunos tertulianos se marchan a cenar juntos. “Nada que ver con los debates políticos de los jóvenes líderes, se odian y creo que estamos envenenados. Hemos luchado por una democracia imperfecta, porque lo es. Pero esta época da mucho miedo porque hay una sensación extendida de que los jóvenes no soportan ni confían en la política. Desde Felipe González, creo que estamos viviendo uno de los momentos más delicados. Me pregunto si no será posible ponerse más de acuerdo, más allá de la búsqueda de apoyos. Los jóvenes líderes de los partidos solo piensan que van a ser el próximo presidente del Gobierno”.

Para finalizar el encuentro, la periodista habló sobre la prensa escrita: “Creo que el papel no tiene mucho futuro. Los periódicos tal como los concebimos no tienen mucho sentido. Todo es muy vertiginoso, como los periódicos online. Pero tampoco creo que sea el envoltorio de la próxima década”. Sin embargo, “a mí me gusta escribir porque me hago responsable de lo que escribo, pero me encanta la radio y creo que es el medio con más futuro. Es muy directo y natural porque se ha de prestar atención a la palabra”.

Con todas las anécdotas y vivencias de Nativel Preciado, Casa Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch cerraron una tarde de #EscritoresdelMediterráneo, que continuará con una nueva actividad el próximo 21 de marzo de 2019, mediante un encuentro con Carmen Posadas.

La periodista y escritora Nativel Preciado durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Andy Chango: El hombre nada…para no ahogarse

El hombre nada. Andy Chango
Sala Clan Cabaret
Calle del Capitán Segarra, 16. Alicante
Sábado 26 de enero de 2019, a las 23.00h

El polifacético artista argentino Andy Chango lleva a la sala Clan Cabaret, en Alicante, su espectáculo unipersonal ‘El hombre nada’, el sábado 26 de enero. La obra estrenada en Madrid ha contado con una gran acogida del público, y Chango ha girado con ella por Argentina y por numerosas ciudades de España.

‘El hombre nada’ es un espectáculo difícil de definir ya que combina diferentes facetas de un solo artista: los textos -quizás surgidos a raíz de la publicación de ‘Indianápolis’, su primera novela (Ed. Planeta/2016)-, el humor verbal, potenciado por su experiencia televisiva en los últimos años en argentina por la que fue nominado a los premios más importantes de dicha televisión (Martín Fierro) y su ya conocida trayectoria como cantante y compositor.

Andy Chango actúa en la sala Clan Cabaret de Alicante.

Andy Chango actúa en la sala Clan Cabaret de Alicante.

‘El hombre nada’ se ríe de casi todo: sus orígenes, el Alzheimer, Dios, la impotencia sexual, la paternidad, la inmigración, la monarquía, el alcohol, las enfermedades psiquiátricas, el rock, la vagancia y el patetismo humano en general. Con su pequeño órgano electrónico, Andy Chango nos lleva a pasear por un universo de música y palabras destinadas a borrar con una sonrisa todos los males de este mundo. La mordacidad de los textos, la composición musical y la despreocupada honestidad con la que este artista inclasificable nos cuenta sus verdades convierten a ‘El hombre nada’ en un espectáculo lúcido y disparatado, como su autor.

Este primer unipersonal inédito ha sido dirigido por el conocido director teatral Pepe Miravete. Es un espectáculo muy interactivo y con mucho humor, con el que sin duda hará reír a carcajadas a todos los asistentes.

Andy Chango. Sala Clan Cabaret de Alicante.

Andy Chango actúa en la Sala Clan Cabaret de Alicante.

Andy Chango necesita poca presentación teniendo en cuenta su trayectoria: como músico y compositor ha publicado cinco discos, con los que ha girado a ambos lados del charco, además de componer bandas sonoras para diferentes largometrajes.

Su faceta televisiva se forja en 2001 a raíz de una serie de entrevistas televisivas que provocaron una inesperada popularidad en su país. Empieza a colaborar en programas como ‘El Intermedio’ en España y se consagra en su país natal, participando durante dos temporadas en el popular programa ‘Duro de Domar’ en la televisión en Argentina, con su sección ‘Chango Feroz’, por la cual fue nominado a los importantes premios ‘Martín Fierro’.

Su faceta mediática la combina con su trabajo radiofónico, iniciado con Radio 3 RNE (con el programa ‘Andy y Amigos’), luego en Radio Nacional Argentina (‘La espuma de las noches’) y actualmente en el programa ‘Futuro Rock’. A su vez acaba de publicar su primer libro ‘Indianápolis’ (Ed. Planeta) y su primer espectáculo unipersonal, ‘El hombre nada’.

Andy Chango o 'El hombre nada'.

Andy Chango o ‘El hombre nada’.

Lorena Riestra

“El lector ideal es el lector con orejas”

#LetrasdelMediterráneo con Benjamín Prado
Casa Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch
21 de noviembre de 2018

Casa Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch han llevado a cabo el segundo encuentro #LetrasdelMediterráneo, protagonizado por el novelista, ensayista y poeta Benjamín Prado. El autor se reunió con el público asistente en un diálogo distendido en el que hubo tiempo para hablar de libros, historia y diversas anécdotas emparentadas con el escritor madrileño.

El encuentro comenzó focalizando la atención sobre su polifacética escritura, acerca de la que comentó que “no soy polifacético, sino un humilde pluriempleado”. Con el público ya en el bolsillo, se habló de poesía. Prado confesó no tener una idea clara de qué es, aunque sí determinó que la concibe como “una manera de enfocar el lenguaje, al igual que el director de cine planta la cámara para crear un plano. Cambia la idea de leer las cosas, así como las odas elementales a la cebolla, los calcetines y las tijeras los hacen cambiar; al menos la idea que se tiene de ellas”.

No está claro si se puede aprender a pensar como un poeta: “Yo escribo para intentar saber lo que escribo. Los que somos polifacéticos también escribimos artículos, participamos en mesas de debate… pero siempre procuro saber lo que quiero decirme a mí mismo. Lo educado, lo responsable y lo honesto es prepararlo, y con los libros es exactamente lo mismo. Además, los libros deben enseñar algo”.

Benjamín Prado habló sobre el proceso de creación de sus personajes y el componente didáctico que cree que debe tener toda obra. Por ello, en ocasiones, procura que sus protagonistas  desempeñen tareas, oficios o profesiones que el escritor desconoce: “me lo tomé tan en serio que me hice macrobiótico cuatro años por uno de mis personajes”.

El escritor Benjamín Prado, durante un instante del encuentro organizado por Casa del Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch. Fotografía: Merche Medina.

El escritor Benjamín Prado, durante un instante del encuentro organizado por Casa del Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch. Fotografía: Merche Medina.

Además, el escritor tiene la creencia de que leer es escuchar por escrito y un libro es “un espacio en el que alguien tiene algo que contar y los otros algo que escuchar”. Por tanto, el creador expone todos sus sentidos.

De ahí que Prado confiese su predilección por el papel: “No se lee solo con los ojos; el sonido y el olor de las páginas forma parte del proceso. Escribir es como leer, pero de otra manera. Un libro siempre tiene que ser el camino a otros libros”, por aquel componente didáctico en el que ha insistido. “Juan Urbano es profesor de literatura porque así puede reivindicar a los clásicos que no se leen y, así, puedo escribir versos como los de Lope de Vega y comentar que este ya escribió sobre que ‘detrás de cada gran fortuna hay un crimen escondido’ mucho antes que lo hiciera Balzac”.

Entrando en un terreno más íntimo, Prado recuerda su amistad con Rafael Alberti, al que tuvo la suerte de conocer de muy joven: “Me enseñó mucho, quizás más de la vida que de literatura. Pero aprendí algunas cosas muy importantes de él. Por un lado, que el gimnasio de la escritura es la lectura. Si no lees, no puedes escribir. También su idea de la importancia de lo civil. Conocemos más de la Roma o la Grecia clásica por lo que escribieron Horacio, Homero o Aristóteles, que por los propios historiadores”.

El escritor utilizó una frase de Balzac a modo de síntesis: “La novela cuenta la historia privada de las ciudades”, pero sin olvidar el componente del entretenimiento. “No como lo entendemos hoy, como sinónimo de Belén Esteban, sino la idea noble de escribir sobre la historia de los negreros o la construcción del ferrocarril, y debe entretener. El lector ideal es el lector con ojeras”.

Continuando con los distintos formatos en los que se mueve su escritura, Prado no está muy seguro de por qué escribe una cosa u otra, en tanto que “escribo a partir de una idea y en el momento que la tengo ya sé si será una poesía, una novela o un ensayo. Cuando empecé con Juan Urbano dije que iban a ser diez libros, para acercarse cada uno a un género”.

Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch), Marina Vicente (Casa Mediterráneo) y el autor Benjamín Prado, durante un instante del segundo encuentro #LetrasdelMediterráneo. Fotografía: Merche Medina.

Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch), Marina Vicente (Casa Mediterráneo) y el autor Benjamín Prado, durante un instante del segundo encuentro #LetrasdelMediterráneo. Fotografía: Merche Medina.

A partir de aquí, la cita se centró en ‘Los treinta apellidos’, una historia vertebrada, en este caso, por la aventura. Prado adelantó que la siguiente será de estilo gótico. “En esta quiero que la gente se lo pase bomba”. Sobre la idea de esta novela comentó que, en un encuentro de un empresario con periodistas hace unos cinco años, habló sobre el IBEX 35: “nosotros lo llamamos el 30+5, porque el cinco es lo que entra y sale como las gallinas de José Mota y los otros treinta son las familias que llevan doscientos años gobernando España. Pensé que tenía ahí una novela y, después de visitar varios palacetes, pensé que Juan Urbano debía tener una investigación siempre del pasado, con un pie en el presente en esta historia”.

Comenzó a surgir, así, una novela en la que el protagonista buscaba el abolengo de una familiar catalano-gallega, acerca de cuyo pasado desconocía si habían sido negreros, pero sí con raíces familiares en Cuba. En la novela aparecen, además, dos personajes reales, lo que dota de un contexto fidedigno a toda la aventura.

“Toda Europa está construida sobre el colonialismo y esto se refleja también en esta novela. Pero cuando ya tienes hecho el carácter de los personajes, también hay que hacerles evolucionar. Por eso la cronología es fundamental para construir una historia que sea posible. Y contar todos esos hechos reales a través de la ficción es maravilloso”.

La cita concluyó tras una conversación fruto de diversas interrogantes suscitadas por el público, rubricando una actividad que se enmarca dentro de la apuesta por la cultura mediterránea que promueven Casa del Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch.

Programación conjunta

El primer acto de este espacio de encuentros tuvo lugar el pasado 15 de octubre con la presencia de la escritora israelí Galit Carlebach, y la intención es continuar, a lo largo del venidero 2019, con este tipo de actividades para dar a conocer a distintos creadores del mundo de la música, la literatura y de las artes. No obstante, la programación de 2018 atesora una nueva cita el próximo 14 de diciembre en Convent Carmen, con la celebración del concierto ‘Llum del Mediterráneo’.

Una acción de colaboración con la que se establecen vínculos, convirtiendo en referentes culturales a Fundación Cañada Blanch y Casa Mediterráneo para mejorar el conocimiento sobre España y los países mediterráneos.

Benjamín Prado. MAKMA

 

La literatura que alimentó el cine de terror

‘TerrorVisión. Relatos que inspiraron el cine de horror moderno’, de VV.AA. (Valdemar Editores)
56º Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX)
Centro de Interpretación del Cine en Asturias (CICA)
Casino de Gijón
Fernández Vallín s/n, Gijón
Martes 20 de noviembre de 2018 a las 17:00

El próximo martes 20 de noviembre de 2018, dentro de las actividades paralelas del 56º Festival Internacional de Cine de Gijón (FICX), a las 17:00 h. de la tarde, en el Centro de Interpretación del Cine en Asturias (CICA), sito en el Casino de Gijón, tendrá lugar la presentación del libro ‘TerrorVisión. Relatos que inspiraron el cine de horror moderno’, publicado por Valdemar Editores.

Valdemar-Cartel-FB copiaLa presente antología, elaborada por el crítico de cine y especialista en literatura popular Jesús Palacios, reúne dieciséis relatos que, de una u otra forma, han servido de inspiración para algunos de los títulos más representativos del cine de terror moderno.

Desde la época del cine mudo son numerosas las películas inspiradas en relatos góticos clásicos o historias de terror más modernas. En los años treinta, los estudios Universal llevaron al cine la práctica totalidad de los mitos literarios del género: ‘Drácula’ (1931), ‘El doctor Frankenstein’ (1931), ‘El hombre invisible’ (1933) y muchas otras. En los años cuarenta toma el relevo la RKO con títulos como ‘La mujer pantera’ (1942) o ‘El ladrón de cuerpos’ (1945). Pero a partir de la década de 1950, los mitos clásicos del terror han ido dando paso a otros temas más propios de la ciencia ficción, como los monstruos mutantes, las invasiones alienígenas o los zombis, así como a la aparición de nuevos personajes como el científico loco. Finalmente, en los años sesenta se produce una revisión iconoclasta de estos mitos de la mano de productoras como la Hammer o directores como Roger Corman o Mario Bava.

La selección reúne relatos clásicos llevados al cine, como ‘El gato negro’, de Poe, o ‘La pata de mono’, de Jacobs, y otros menos conocidos, como ‘La plaga de los muertos vivientes’, de Hyatt Verrill, precursor de ‘La noche de los muertos vivientes’, de Romero; ‘El hombre elefante’, crónica del doctor Frederick Treves, que inspiró a David Lynch la película del mismo título; ‘No mires ahora’, de Daphne du Maurier, que se adaptó al cine como ‘Amenaza en la sombra’ (1973), dirigida por Nicolas Roeg, o ‘Destructor negro’, de A.E. Van Vogt, en el que el lector descubrirá la opresiva historia de horror cósmico que hay detrás de ‘Alien, el octavo pasajero’, de Ridley Scott.

Fotograma de la película 'La noche de los muertos vivientes', de George A. Romero (1968).

Fotograma de la película ‘La noche de los muertos vivientes’, de George A. Romero (1968).

¿Es posible hablar de las películas que no se han visto?

¿Es posible hablar de las películas que no se han visto?
A propósito del film ‘En busca del Oscar’ (Octavio Guerra, 2108)

“Nunca leo los libros que debo criticar para no sufrir su influencia”, ese es el lema de Oscar Wilde que sirve como frontispicio al célebre ensayo del profesor de literatura y psicoanalista Pierre Bayard ‘Cómo hablar de los libros que no se han leído’. El trabajo de Bayard, brillante y alegre al mismo tiempo, es todo menos un conjunto de trucos o una selección de imposturas para darse aires haciéndose pasar uno por más leído de lo que se es. Lo que plantea ‘Cómo hablar de los libros que no se han leído’ es, por el contrario, una estimulante reflexión a propósito del significado de la lectura. Una exigente reflexión a partir de algunas formas de no-lectura (libros olvidados o que conocemos de oídas, libros que leímos a medias, libros hojeados o vagamente referidos) donde la cuestión principal es pensar mejor acerca de la dimensión creativa de la lectura.

De las posibilidades de esa dimensión creativa, y no sólo recreadora (o recreativa), dan cuenta insignes escritores que fueron a la vez finos lectores: Musil, Wilde, Valéry, Montaigne, Borges o Lodge. Entre las distintas formas y situaciones en las que acontece la posibilidad de hablar de los libros que no se han leído, la más hermosa es la de quien puede hablar de cualquier libro (lo haya leído o no) porque ha adquirido con la práctica una visión de conjunto, esto es, porque conoce a fondo, al modo del personaje de ‘El hombre sin atributos’, en medio de los problemas que entrelaza la cultura y el infinito, los secretos de la gran biblioteca.

Cartel de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra.

Cartel de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra.

Un postulado implícito en nuestra cultura consiste en considerar que es necesario haber leído (o visto) un libro (o una película) para hablar de él (o de ella) con algo de precisión, por eso el libro de Bayard fue el primero que nos vino a la cabeza cuando hace unos años el escritor y crítico cinematográfico Oscar Peyrou (Buenos Aires, 1945) comenzó a publicar ‘Déjà vu’ en la Revista de arte, literatura y filosofía (del colmillo) Canibaal, una sección de crítica cinematográfica en la que más que de un tipo de paramnesia del reconocimiento de experiencias que sentimos como si se hubieran vivido previamente, se hablaba alegremente de una película que (y eso se reconocía claramente) no se había visto. ¿Haría falta una suerte de cobertura teórica a la idea de Peyrou? ¿Llegará el día en que alguien se atreva a pedirnos cuentas?

La revista está a punto de desaparecer después de cinco años y diez números de andadura, tras haber desfilado por ella escritores y artistas de primera talla: de Raúl Zurita a Vila-Matas, de Isabel Muñoz a Carmen Calvo. Con ella también desaparece la sección ‘Deja vu’, aunque al menos quedará la falsa impresión de familiaridad con su recuerdo. Ha sido la sorprendente película de Octavio Guerra, que ahora se estrena en España (y participa en la sección Rellumes del 56 FICX), la que ha situado a Oscar Peyrou en el centro de la polémica, y por tanto de la actualidad.

‘En busca del Oscar’ es una mezcla de documental y ficción basada en la vida del escritor y crítico argentino Óscar Peyrou, presidente de la Asociación Española de la Prensa Cinematográfica y delegado de la Federation Internationale de la Presse Cinematographique (FIPRESCI) en Madrid. Durante el filme seguimos a Peyrou por algunos de los festivales de cine que visita como crítico o jurado. El film, rodado en Chicago, San Sebastián, Buenos Aires, República Dominicana, La Palma y Valladolid, es, según lo veo, una suerte de comedia dramática, por momentos muy sofisticada, cínica, más caustica que irónica, una película iconoclasta que a uno le recuerda enseguida al cine polaco de los años 60, al Monsieur Hulot de Tati, a la compañía teatral polaca Crickot, al cine y a la literatura de personas desubicadas, a los preludios mudos del slapstick de Buster Keaton.

En lo que más nos interesa aquí, la película de Guerra sobre Peyrou, siendo muchas cosas a la vez, es también, lo hemos adelantado ya, un film sobre la crítica y en el seno del amplísimo (al menos en teoría) campo de la crítica, un film a propósito de un crítico de cine del que apenas se apuntan, de forma intencionadamente vaga, problemas de visión, quizás una tragedia. Un individuo singular que reconoce abiertamente que no ve (o que apenas ve, porque no quiere) las películas que ha de criticar.

Fotograma de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Fotograma de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Reténganse ya dos aspectos de lo dicho anteriormente: uno, se trata de una película (de una ficción de aspecto documental); dos, se trata de una película que, entre otras cosas, aborda la cuestión de la crítica. Y ahí, planteamos de nuevo, mutatis mutandi, el interrogante inicial: ¿es posible hacer la crítica de las películas que se han dejado de ver? El interrogante no es, insistimos, el leitmotiv de la historia sobre Peyrou, lo cual dice mucho del talento del director de este largometraje. Y es que Octavio Guerra (Las Palmas 1976) ya fue nominado al Goya al mejor cortometraje de no ficción en 2015. Su documental ‘Agua Bendita’, también dirigida por el grancanario, estuvo presente en más de 50 festivales internacionales de 30 países, ganó cinco premios internacionales y fue seleccionada en festivales tan importantes como Chicago, La Habana o Toulouse.
Guerra abre con ‘En busca del Oscar’ el abanico de temas de una forma superficial (en un sentido no degradado del término), esto es, de una forma epidérmica, como intuyendo que de profundizar en cualquiera de los asuntos que Peyrou se trae consigo, ello significaría romper un raro encanto. El espectro de situaciones es suficientemente amplio y está sugerido más que apuntado. Entre ellas: ¿es posible hablar de películas que no se han visto?

Si contestamos desde la observación del mundo circundante, la respuesta es que es así como ya se habla de muchas películas, desde el texto que acompaña la promoción de su estreno, a la publicidad televisiva de las cadenas que han participado en su producción. El Hollywood clásico ofrece multitud de ejemplos de información proporcionada por los estudios, desde el frívolo anuncio de un affaire entre los protagonistas a los micro-textos de la cartelería publicitaria. El mismo Oscar Peyrou ya hablaba de hecho de las películas que no había visto, en la sección de la revista que mencionábamos atrás. El ámbito cinematográfico, por cierto, no sería el único lugar donde se hablase e incluso se hiciera crítica de un producto cultural sin haberlo visto o leído. En el seno de mi profesión más específica, mi labor como profesor e investigador en la universidad, es habitual que la crítica de un trabajo se haga a partir de elementos del paratexto (aquí, básicamente bibliografía y citas a pie de página).

Otra cuestión es: ¿resulta o puede resultar interesante hablar de películas que no se han visto a partir de intuiciones, elementos periféricos (cartelería, banda sonora, casting, título, etc.) y fondo de armario cinematográfico? La respuesta, según lo veo, es también afirmativa. Y trataré de poner algún ejemplo de las posibilidades de la aproximación superficial (o epidérmica). Ya hay toda una serie de disciplinas que han acabado por estudiar lo más profundo desde la superficie, en medicina el sudor tiene un enorme potencial para detectar de forma temprana y poco invasiva numerosas enfermedades de hígado; recientemente, científicos norteamericanos han descubierto en la saliva diversos tipos de ARN que funcionan como biomarcadores del cáncer y de la diabetes, entre otros trastornos. ¿Es posible hablar de una película desde fuera, como si se tratara de la membrana epitelial que recubre el cuerpo de un artefacto cultural?

En realidad, podemos formular mejor la pregunta: ¿cómo podemos hablar de las películas que no se han visto o se han visto superficialmente? Yo creo que en el ámbito específico en el que nos movemos, el de la crítica cultural, una buena respuesta sería: podemos hablar de las películas que no hemos visto siempre que lo que digamos de ellas sea interesante.

Fotograma de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Fotograma de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Desde la experiencia de Bayard, “resulta perfectamente posible mantener una conversación apasionante a propósito de un libro que no se ha leído, incluso, y quizás de manera especial, con alguien que tampoco lo ha leído […]. A veces, para hablar con rigor de un libro es deseable no haberlo leído del todo, e incluso no haberlo abierto nunca”. ¿Resultan extrapolables las consideraciones de Bayard al ámbito de la crítica, y, concretamente, al ámbito de la crítica cinematográfica?

La respuesta aquí es, una vez más, afirmativa, porque, tarde o temprano, la cuestión de adónde vamos a parar es: ¿qué es una crítica? (aquí, qué es una crítica de cine). Relacionado con esto, está lo que mi colega, el filósofo Daniel Innerarity, dice en su último libro a propósito de la crisis de las profesiones de mediación (el crítico es un intermediario entre la película y el espectador, de forma análoga a cómo media el médico entre el paciente y la enfermedad o el profesor entre el estudiante y el conocimiento). Mientras Proust ya defendía la separación entre la obra y el autor, (para comprender una obra no es interesante informarse acerca del autor), Valéry no se contentaba con eliminar al autor del horizonte de la crítica literaria y aprovechó para desembarazarse también del texto: “la práctica de la crítica sin autor ni texto no es absurda. Descansa, en el caso de Valéry, sobre una concepción argumentada de la literatura”, reconoce Bayard. Y añadimos nosotros, volviendo a la crisis de las profesiones de mediación, que la crítica actual no solo puede (o debe) desembarazarse del autor y de la historia, sino que le es lícito asumir que el texto crítico no puede descansar en la mera cronología de los hechos (algo que puede consultarse en Filmaffinity o Imdb), o en la nueva redacción de la ficha técnica, sino más bien en la habilidad de un autor para transmitir experiencias subjetivas (de vocación intersubjetiva), emociones particulares e impresiones singulares. Nótese que me gustaría hacer descansar en el término “singularidad” la posibilidad de decir algo sutil, interesante y distinto, y no algo cierto, científico y definitivo, y mucho menos una suerte de reproducción fidedigna de los valores de la obra de acuerdo con una intención análoga a la de Pierre Menard, el conocido personaje de una de las ‘Ficciones’ de Borges, cuya aspiración vital era reescribir ‘El Quijote’ exactamente tal como lo escribió Cervantes.

Y es que, si incidimos en la pregunta ¿qué es una crítica de cine?, y tratamos de responderla de una forma sincera y mínimamente realista, no podemos dejar de señalar el actual acrecentamiento de algunos problemas típicos de la crítica tradicional. El poeta Auden ya señalaba que es imposible hablar mal de un libro sin pavonearse. ¿Nos suena de algo esa actitud? Otro problema tradicional de la crítica apunta a un lastre aparejado a las relaciones entre críticos y autores, un entorno demasiado estrecho que conlleva todo un aparato de complicidades, guiños y códigos internos, todo un sistema coactivo de obligaciones y prohibiciones débiles que podría seguir teniendo como consecuencia suscitar una simulación generalizada sobre las películas, sobre los libros (aquí me refiero tanto a los libros o a las películas efectivamente leídos como a los vistos o leídos en condiciones de parcialidad). En el contexto de los especialistas, un tipo de simulacro es general y proporcional a la importancia que en dicho contexto ocupa el producto cultural.

Vendrían aquí también a colación argumentos muy diversos, por ejemplo, las conocidas tesis de Tom Wolfe –y su antecedente, Rodolfo Walsh– y el nuevo periodismo, esto es, la explosión de nuevas formas de narrativa periodística, la integración de fórmulas de la literatura de ficción a la crónica de los hechos, el cultivo de textos preciosistas en las descripciones, en nuevos géneros informativos donde el juego con el punto de vista es esencial. Lo realmente divertido de todo esto es que Peyrou no pretende, ni mucho menos, la inauguración de una nueva crítica cinematográfica de forma análoga a cómo Walsh, Gay Talese, Capote, Joan Didion o el mismo Wolfe, sentaron las bases del nuevo periodismo. Lo que tanto el filme de Octavio Guerra como la personalidad del propio Peyrou apuntan es que se trata de un juego cultural tan honesto como cargado de interés.

Al modo del bibliotecario de la inmensa novela de Musil, hay quien conoce no el contenido, sino la situación de un libro; en nuestro caso, el modo en que una película se dispone en relación con otras películas, o lugar que ocupa en la gran filmoteca colectiva. Probablemente, nosotros tampoco hablemos, cuando hablamos de cine, de una sola película, sino de toda una serie de películas a la vez, serie que interfiere en el discurso a través de tal título concreto, cada uno de los cuales remite al conjunto de una concepción de la cultura de la cual solo es símbolo temporal. Cargamos con una filmoteca interior llena de cintas reales e imaginarias que determinan la recepción de nuevas historias. Somos la totalidad de películas acumuladas tanto las vistas como las no vistas: un amontonamiento heteróclito de fragmentos de filmes. Por otro lado, Peyrou no dice (insistimos en ello) haber visto la película (tampoco asume no haberla visto), tampoco su crítica es caricaturesca, sino que a menudo se refiere al filme de forma vaga para colocarlo como objeto abierto de comentarios privilegiados que aportan una originalidad que, sin duda, no habría alcanzado de haber visionado el filme. Y si se nos vuelve a admitir la transposición, ¿no defendía el mismo Valéry que es suficiente haber hojeado un libro para consagrarle todo un artículo y que, incluso, sería inconveniente, para ciertos libros, proceder de modo distinto? “En última instancia, es cerrando los ojos ante ella y pensando lo que podría ser como el crítico tiene la ocasión de percibir lo que le interesa para precisamente superarlo: aquello que no es pero que comparte con otras”. La búsqueda de un singular punto de perspectiva implica procurar no perderse en tal o cual pasaje y, por tanto, mantener respecto al libro una distancia razonable, aunque sólo sea para permitir apreciar su significación verdadera.

Sugiero, pues, admitir que tanto la crítica literaria como la cinematográfica tiene (puede tener) un sentido, no solo explicativo o comprensivo, sino también lúdico y recreativo. Y que, asimismo, a través de estas dos últimas actividades se puede comprender mejor una obra. Apoyándose en Umberto Eco, razona Bayard que el libro aparece como un objeto aleatorio sobre el cual discurrimos de manera imprecisa; un objeto con el que interfieren permanentemente nuestras ilusiones y nuestros fantasmas. La lectura es una recreación. La película es también un objeto reconstruido. La reconstrucción es un juego abierto que trasciende la actualidad del film, un ensayo. Y fue, precisamente, Montaigne uno de los primeros en pensar sobre la relación entre la adquisición de cultura y la falta de memoria. Al hilo de una serie de reflexiones sobre los límites de nuestra naturaleza, quedaba claro al lector de los ‘Ensayos’ que no hay una diferencia tan grande entre lo que se ha visto o leído y lo meramente ojeado. Montaigne olvidaba los libros que había leído. Olvidaba incluso el motivo concreto por el que se había encaminado a la biblioteca. Con sus experiencias reiteradas de eclipse de sí mismo, escribe Bayard, da la sensación de eliminar todo límite entre lectura y no lectura. Para el filósofo francés, no conservamos en nuestra memoria libros homogéneos, sino, antes bien, fragmentos arrebatados a lecturas parciales, a menudo mezclados entre sí, y, por si fuera poco, remodelados por nuestros fantasmas personales: vestigios de libros falsificados, análogos a nuestros recuerdos-pantalla mencionados por Freud, que sobre todo desempeñan la función de disimular otros. Bien podría suceder que tanto los libros como las películas no fueran más que el soporte transitorio de una sabiduría impersonal. ¿No es así? Vale para el cine lo que sobre los libros estimaba Montaigne, que es propio de la lectura no producir más que un conocimiento frágil y temporal. ¿Vimos las películas que hemos olvidado por completo? Si nos damos cuenta, al fin y al cabo, pensar sobre estas cuestiones nos conduce irremediablemente a una posición desdoblada. ¿Y no es precisamente el desdoblamiento, el agente secreto que obtiene todo su poder de lo que oculta, uno de los temas más recurrentes en la literatura de Oscar Peyrou?

Portada de 'Al entrar en el río', de Oscar Peyrou (Canibaal, 2017).

Portada de ‘Al entrar en el río’, de Oscar Peyrou (Canibaal, 2017).

Hace un año pude, junto con Pablo Miravet y Ximo Rochera, editar con Canibaal el libro de Oscar Peyrou, ‘Al entrar en el río’. Se trataba de una estupenda antología de relatos que abarcaba casi 50 años de ejercicio de la ficción escrita. Por jugar con el título de este volumen, en él, lo recuerdo bien, se sucedían relatos y micro-relatos que recogían, en un nadar a contracorriente subiendo el cauce de un río de vida al modo del salmón, el extenso campo semántico, literal y metafórico de la muerte. La muerte es lo que vemos durante el día, dejó escrito Heráclito. Y un frío y turbador misterio que cubre los primeros planos de un cuadro, añadimos entonces nosotros, pensando en la pintura que sirvió de ilustración a la antología de Peyrou y luego (o a la vez) a ‘En busca del Oscar’, la película de Octavio Guerra sobre Peyrou. Muchos de los relatos de ‘Al entrar en el río’, como el tipo de crítica al que nos estamos refiriendo aquí, ocurren en el lapso de tiempo que media entre el amanecer y los crepúsculos: la noche, las ruinas, la palidez, el silencio, el gran pájaro negro, los ríos y los ruidos nocturnos, la atracción por el suicidio, la oscuridad, las sombras, la soledad y los suspiros; la desaparición callada de las puertas, las partidas, los lagos, la autopista, el olvido y la extrañeza, la rendición y los andenes, el cansancio, los resplandores funestos, la niebla gris y las luces cenitales. El lector encuentra en ‘Al entrar en el río’ luces de muchas clases, ciudades como mares, análisis de la cautela y el disimulo, micro-relatos inmensos en su exigente brevedad, cuadros donde se reflejan las miradas del espectador y la mirada misma de la noche, pinceladas sinestésicas sobre el color de la música, sobresaltos nocturnos, odiseas en el pasillo, críticas del fustigante crítico de la impostura y de la sonrisa de los idiotas; recreaciones: horas adversas en las que ese fingidor, probable autor de esos relatos, se queda solo y quieto, mirando la luz que oscurece todo.

Los que lo conocemos sabemos que Peyrou se parece a un agente secreto trufado de vida (y pantalla) interior y de vidas imaginarias a la manera de Marcel Schwob: el hombre poderoso –lo hemos dicho-  no es el que sabe, sino el que sabe y oculta lo que sabe. Con todo su misterio expresado en mil formas, el crítico cinematográfico es también un artista de la simulación cultural, un sofisticadísimo aparecido, un alma que ríe con Kipling y con Kafka, con Conrad y con Chesterton, con Borges y con Wallace Stevens.

Creo, en definitiva, que Peyrou juega un juego muy sutil y que su crítica creativa, hábil en el manejo de estilemas singulares capaces de escuchar las virtualidades de la obra, aprovecha el transcurrir de un río con meandros cuya forma de plantear la cultura desapareció de forma sigilosa. Las consideraciones de Peyrou –por muy alejadas que en apariencia puedan estar del desarrollo original de una película (pero ¿qué significa estrictamente estar cerca?) aportan al encuentro con ella una originalidad sugerente y abierta que, sin duda, no habría alcanzado si hubiera emprendido de forma ortodoxa su visionado. El estilo festivo (incidentalmente iconoclasta) de su crítica no sería posible, por ejemplo, sin los cambios de contextos de Duchamp, pero tampoco sin la jocosidad con la que asumimos, desde las últimas décadas del siglo XX, que habríamos de tratar con los tics más simples de la posmodernidad. El espectador de ‘En busca del Oscar’ como el lector de ‘Al entrar en el río’ percibirá las posibilidades imaginativas de la prolepsis o anticipación, figura en que se previenen las objeciones que pudieran hacerse dándoles una respuesta anticipada. El film de Guerra, al igual que el libro de Oscar Peyrou, no hacen explícito el discurso, pero tampoco caen en la sensiblería. Peyrou, maestro del understatement, como el buzo que deserta de una armada antigua, explora —sin darle apenas importancia– las profundidades de la muerte y de la vida con una sigilosa emoción intensa y sumergida.

Fotograma de la película 'En busca del Oscar', de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Fotograma de la película ‘En busca del Oscar’, de Octavio Guerra. Fotografía cortesía del director.

Jesús García Cívico

Arpajonda pulsa la cuerda en Convent Carmen

Concierto de arpa de Ana Crismán Arpajonda
Fundación Cáñada Blanch y Casa del Mediterráneo
Convent Carmen
Plaça del Portal Nou 6, València
Viernes 9 de noviembre de 2018 a las 20:00

La programación conjunta de Fundación Cañada Blanch y Casa de Mediterráneo continúa este mes con un concierto de arpa. La artista Ana Crismán Arpajonda deleitará al público con su característico sonido el viernes 9 de noviembre a partir de las 20:00, en Convent Carmen.

Ana Crismán. MAKMAEste concierto será una cita muy particular en la apuesta por ambas instituciones de  fomentar actividades que den a conocer la cultura mediterránea a través del compromiso social, el diálogo y el intercambio de otros puntos de vista.

La artista Ana Crismán (Jerez de la Frontera, 1983) es pianista de formación y profesora de música desde hace más de diez años. Comenzó a descubrir las posibilidades del arpa, desarrollando de forma autodidacta un lenguaje original y con un objetivo puramente flamenco. De hecho, ha creado un repertorio de composiciones, arreglos y adaptaciones de piezas flamencas, diseñados por ella misma, para el arpa.

La arpista flamenca ha encontrado, así, nuevos matices que le han permitido proponer por primera vez el arpa como instrumento solista y de acompañamiento al cante. Entre sus piezas realiza un recorrido por tarantas, rondeñas, seguiriyas, granaínas, soleá, bulerías, alegrías, guajiras, tientos, tangos, fandangos…

Benjamín Prado. MAKMA

Con esta propuesta ambas entidades amplían el tipo de actividades de carácter cultural que llevan a cabo conjuntamente, estableciendo vínculos a través de la música, la literatura y las artes en general. Asimismo, la programación no termina aquí, sino que el próximo 22 de noviembre, a las 19:30, se realizará un encuentro con el novelista, ensayista y poeta Benjamín Prado en la sede de Fundación Cañada Blanch.

El escritor charlará de forma distendida con los asistentes, permitiendo conocer y profundizar en su polifacética y versátil carrera como escritor, así como sobre los diversos premios que ha recibido, como el Hiperión, el Premio Internacional de Poesía de Melilla o el Premio Andalucía de Novela y Generación del 27.

Fundación Cañada Blanch y Casa Mediterráneo consolidan así su colaboración, convirtiéndose en referentes para mejorar el conocimiento sobre España y los países mediterráneos.

La arpista Ana Crismán Arpajonda durante uno de sus conciertos. Fotografía: Esme Cote (cortesía de Fundación Cañada Blanch).

La arpista Ana Crismán Arpajonda durante uno de sus conciertos. Fotografía: Esme Cote (cortesía de Fundación Cañada Blanch).

Sótano de excelsos: Francisco Umbral

Transita por el mapa del olvido una neblina vallisoletana de helechos arborescentes, de genéticas espurias e inviernos sempiternos. Foulard en las faringes y laringes para sortear las pulmonías de los ateneos, gran galpón de la tisis y de los juegos florales venidos, otrora, de provincias.

Acumula polvo eximio por las librerías de lance Francico Alejandro Pérez Martínez, Francisco Umbral para los desconocidos. Cumplido ya un decenio desde su huida cardiorespiratoria en el Montepríncipe, apenas quedan rescoldos de conmemoración activa y escasos lectores de su excesiva y prolífica obra, henchida de sagrados males. Innumerables páginas adheridas al presente pretérito para los ociosos lectores de ficción, necesitados de espuma y distópicas guías de la posmodernidad.

Se recibe Umbral en los alveolos como un salbutamol acerbo que dilata las viejas cañerías de los urinarios, cisterna cacofónica de los grandes Cafés de ventanales madrileños, con vistas de invierno al spleen y plúmbea nicotina en la canícula interior, calimas de pensión, Argüelles lácteo y coctelería de jardín en las afueras nobles y la periferia heterodoxa donde fagocita su crónica la jet.

Francisco Umbral. Makma

Sorteando el artículo -edificio capital de la popularidad, escritura perpetua salpicada de mordaces urgencias, negrillas y pan-, permanece, inhumado, el hiperbólico autorretrato de un ilegítimo, amamantado en los hospicios de Embajadores -artería de manolerías y casticismo- con el calostro de la ignominia y el hedor de los arroyos, bajo las lejanas faldas castellanas de la “tía May” y la caligrafía etérea de Ana María Pérez en los cuadernos de Luis Vives. Sea la deshonra quien alimente al niño de derechas, al joven malvado, al desnortado dandy anatómico con ninfas e impostura, para beber, después, del inagotable caño de la memoria fantasmal, como un socialista sentimental manoseando las secas entrañas, hechas cecina, con el fin de llenar la crónica de lírica y jugar con estilo autodidacta a los aditamentos, en imperecedera búsqueda de la belleza convulsa.

Y ahí radica, ya tuberculosa, la excelsa distinción de la palabra, la amarilla y virtuosa vestimenta con botines blancos de piqué sobre el plomizo overol literario del funcionariado, herido ya de relato audiovisual en la inmediatez de los diccionarios pobres.

Francisco Umbral. Makma

Aún habita en el paríso artificial el sonido de la prosa y otras cosas, la noche del Gijón y el mentolado cuplé de las redacciones en los días felices, el orín enginebrado y Gordon’s que desciende por el lodazal setentón y turbio de las trilogías madrileñas, como un cadáver exquisito y encelado con el vientre convexo de Camilo José.

Amado siglo XX el de un Umbrales abstemio sobre la barras dipsómanas de giocondos y acero inoxidable, entre césares visionarios y señoritas de alcoba que duermen al mediodía los amores diurnos en el edificio España, mientras aquella otra y marital consiente al felino mecanógrafo, retornado al mimbre con palabras de la tribu con las que aliviar su capital del dolor, hecho trizas rosáceas y mortales.

Francisco Umbral. Makma

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

 

“Trato el desfase entre lo masculino y lo femenino”

‘Ninguna mujer ha pisado la luna’, de Kike Parra (Relee. Red Libre Ediciones, 2018)
Entrevista con el escritor con motivo de su cuarta publicación

Hay narradores que necesitan muchas páginas para desarrollar su idea. A otros, en cambio, les basta con unas líneas. Entre la novela caudalosa y el microrrelato (aunque también lo practica) se encuentra Kike Parra (Alzira, 1971), que acaba de publicar ‘Ninguna mujer ha pisado la luna’ (Relee. Red Libre Ediciones, 2018), su cuarto libro de cuentos, con prólogo de Jon Bilbao.

Ocho relatos de temas muy diversos inspirados en noticias publicadas en 2014 y 2015, que formaban parte de un proyecto literario realizado por el autor valenciano en el taller de escritura de Isabel Cañelles. “Esas noticias tan solo sirvieron de arranque, pues ningún cuento es una crónica de lo sucedido”, matiza Parra. “Quería alejarme de este género, pues prefiero inventar, trabajar las historias desde la imaginación, puesto que lo que me interesa es el tema que se esconde detrás de lo sucedido o, al menos, el tema que más me atrae o incomoda”.

¿Cómo surgen sus peculiares títulos?

Cuando me pongo a escribir un cuento opto por la primera palabra que se me ocurre; está ahí, en el borrador del cuento, por simple referencia. Es en la etapa última de corrección y revisión cuando le asigno el definitivo. Casi siempre suele ser por una especie de combustión espontánea. En el caso del libro, fue mi editora, Isa Cañelles, quien dio con él.

¿De qué habla en ‘Ninguna mujer ha pisado la luna’?

Fue también Isa quien detectó en estos cuentos una preocupación mía que ya estaba presente en mi anterior libro, ‘Me pillas en mal momento’, y que tiene que ver con el desequilibrio entre lo masculino y lo femenino. Los personajes masculinos de mis historias necesitan, para encauzar o solucionar sus problemas, que esa parte femenina esté presente, tanto lo femenino que puede haber en el hombre, como lo propio que aportan las mujeres de los relatos. El hombre —ya hablo de la vida— tiene el poder en casi todos los aspectos y, sin embargo, el mundo, la sociedad, sigue siendo injusta e imperfecta. Pienso que hasta que no se dé ese equilibrio entre mujeres y hombres, seguirá existiendo esa imperfección.

Kike Parra. Makma

Un crucero por el Mediterráneo, la caída del Muro, Las Vegas, Nueva York… Se diría que el cosmopolitismo y el afán viajero es otro común denominador.

No he pisado ni Berlín, ni Las Vegas, ni Nueva York, ni Islandia, ni siquiera he hecho un crucero por ningún mar. Me pasa como a las mujeres, que no han pisado la luna. Como el punto de partida de los relatos fueron noticias periodísticas, mantuve la ambientación originaria. Creo que, actualmente, hay mucho cosmopolitismo de salón. Nuestra cabeza puede serlo e ir donde quiera, pero no por eso tiene que concordar con nuestro yo viajero.

¿Cree que hay escritores más propicios a los cuentos que a las novelas? ¿Tiene alguna empezada?

Si pienso en mi caso, así es. La inmensa mayoría de historias que se me han ocurrido tienen a un personaje haciendo o diciendo algo. Es una acción tan concreta, un instante tan perfectamente condensado, que no me hace falta explayarme mucho para intentar darle un sentido. Además, soy compulsivo y, a la hora de escribir, impaciente. Aunque, al final, la disciplina me ha ayudado a controlar más o menos mis imperfecciones. En cuanto a la segunda pregunta, la respuesta es sí, estoy escribiendo una historia que tiene cuerpo de novela.

Ha participado en varios talleres literarios y también los imparte. ¿Qué es lo que se puede y no se puede enseñar en ellos?

Se puede enseñar todo, pero no todos los que se inscriban a un taller van a llegar al mismo punto. Mi idea es que en un taller literario se incida sobre tres pilares fundamentales: el trabajo, la técnica y el talento. Al alumno se le puede dar pautas para que planifique mejor el tiempo que dedica a escribir. Se le puede hablar, por ejemplo, de cómo mejorar la verosimilitud en una historia; y se le dice que la inspiración y el talento no sirven, aisladamente, para hallar el texto que buscan. Trabajar estos tres aspectos le ayuda a mejorar lo que escriba.

¿Por qué el cuento es un género minoritario en España?

Tiene que ver con dos razones: la primera es que no hay tantos lectores de relatos como de novela. La segunda viene dada por la propia iniciativa editorial, que apuesta, mayoritariamente, por novelas. En ningún caso pienso que sea porque no haya colecciones de relatos con una gran calidad. Podría hacerte en un par de minutos una lista extensa de escritoras y escritores españoles que tienen libros de cuentos que son una maravilla. Pero esto es porque llevo toda mi vida leyendo libros de cuentos al mismo ritmo que de novelas.

Me he planteado la pregunta que me hace a lo largo de mi vida y suelo responderme con otras preguntas: ¿Por qué en Latinoamérica el cuento está tan bien considerado? ¿Por qué en Estados Unidos los relatos tienen tantos lectores? Sé que es una anécdota dentro de todo el contexto, pero el último premiado en uno de los más prestigiosos concursos literarios, el Concurso Internacional de Cuento Gabriel García Márquez, es español y ha sido publicado por una editorial española.

Imagen del autor alcireño Kike Parra. Fotografía cortesía del escritor.

Imagen del autor alcireño Kike Parra. Fotografía cortesía del escritor.

Bel Carrasco