A los pies del Penyagolosa

Enclave, de Miguel Mallol y Andrea Abbatangelo
Residencia artística de Land Art en Vistabella. Castellón
Del 6 al 20 de noviembre de 2016

La localidad castellonense de Vistabella del Maestrazgo acogerá un encuentro creativo pionero en España en el que durante dos semanas once artistas de ocho países diferentes trabajarán en proyectos Land Art por los que han sido seleccionados. Esta residencia artística terminará con un fin de semana en el que se podrá visitar la exposición que contará con fotografías de los proyectos, entrevistas a los artistas y a la población local con la intención de crear una sinergia entre los participantes y el entorno. La ‘volta al pinet’ será la zona en la que se situarán todas las obras y que transformarán el recorrido en un itinerario artístico permanente, ya que las obras serán donadas al Ayuntamiento de Vistabella.

La iniciativa ha sido organizada por el comisario Miguel Mallol y el artista Andrea Abbatangelo y ha contado con el soporte del Ayuntamiento de Vistabella, la UJI y la Conselleria de Cultura y Turismo, entre otras instituciones públicas y privadas que se han adherido a la primera edición de un evento que tendrá carácter bienal.

Intervención pasada de Rosie Leventon.

Intervención pasada de Rosie Leventon. Imagen cortesía de ‘Enclave’.

El Land Art nació a finales de los años sesenta en los desiertos de Estados Unidos, como protesta a la mercantilización del arte y una extensión de las salas expositivas convencionales. A esta corriente se unieron otras ligadas al arte efímero como la performance, el happening o el arte povera que llegan hasta nuestros días como propuestas artísticas alternativas.

El título de la residencia ‘Enclave’ rememora el carácter transitorio del territorio durante la reconquista, que se utilizó sobre todo como paso común de trashumancia de ganado y personas, lo que ha permitido conservar sus vestigios arqueológicos en forma de senderos, caminos y veredas que se pueden encontrar en todo el territorio del Maestrazgo destacando los caminos de peregrinaje de San Juan, la vereda de la Estrella o el puente Romano. Este territorio, debido a la baja densidad de población que hay, se ha visto favorecido para la conservación de fauna y flora así como de sus restos arqueológicos en detrimento del desarrollo humano.

Este es un problema que se extiende a otras comunidades vecinas, pero que en el entorno de Vistabella ha sido una constante contra la que han luchado los habitantes de la zona desde mediados del siglo XX, como consecuencia de la industrialización de la Plana.

Intervención pasada de Emmanuele Panzarini. Imagen cortesía de 'Enclave'.

Intervención pasada de Emmanuele Panzarini. Imagen cortesía de ‘Enclave’.

Gracias a la actuación de varias instituciones y personas, la zona se mantiene viva y la residencia quiere contribuir artísticamente en una repoblación simbólica que traiga gente al territorio e incremente el valor del entorno natural y cultural existente. La residencia de artistas de Vistabella gira alrededor del concepto de convivencia entre personas de todo el mundo y los habitantes locales. El resultado será un legado que represente la materialización de este concepto de comunión entre individuos y el inicio de una relación artística con el territorio.

La “volta al pinet”, un sendero característico que rodea una de las colinas que componen el territorio municipal de Vistabella, será el itinerario en el que se emplazarán las obras creando una propuesta artística con aras de convertirse en un recorrido eco-cultural que establezca el inicio de la comunión local con el arte contemporáneo, uniéndose a iniciativas artísticas como la Senda de l’Art o MIAU, más consolidadas en otras localidades colindantes.

Elenco de artistas

Rosie Leventon es uno de los mayores exponentes británicos de Land Art. Ha trabajado a nivel internacional en países como Polonia, Rusia, República Checa, Suiza, USA, España, Alemania, Francia, Japón, Italia y Dinamarca y tiene obras en varios museos del Reino Unido.

Andrea Abbatangelo es un joven artista italiano que participa en la residencia y co-organiza el evento. Trabaja con instalaciones, escultura y fotografía. A lo largo de su carrera ha producido proyectos y exhibido trabajos para festivales como la Bienal de Venecia (2011), Documenta (2012) y Marsella Provence 2012/Capital Europea de la Cultura, y para diversos espacios públicos. Emmanuele Pazzarini es un artista italiano cuya investigación artística abraza la fotografía, la escultura, el arte digital y la instalación con especial atención a las intervenciones site-specific. Ha expuesto en diversas ciudades en Italia y el extranjero.

Seila Fernández es la única representante española a pesar de trabajar en y vivir en la localidad británica de Bristol. Ha dirigido diferentes proyectos internacionales ligados con al cambio climático además de realizar exposiciones a nivel internacional.

Leonardo Fuiro Cannistrà es un artista italiano que ha participado en numerosas exposiciones y premios internacionales, obteniendo prestigiosos resultados.

Instalación pasada de Hui-Ying Tsai. Imagen cortesía de 'Enclave'.

Instalación pasada de Hui-Ying Tsai. Imagen cortesía de ‘Enclave’.

Hui-Ying Tsai es una de las artistas de origen asiático que participan en la residencia. De origen taiwanés, vive y trabaja en Nueva York y ha realizado exposiciones en diversas ciudades de USA como San Francisco, Nueva York y Colorado, además de en otros países como Corea, Taiwan o Irlanda.

Carmela Cosco cierra el grupo de artistas italianos. Es una artista multifacética que usa gran diversidad de materiales. Ha realizado exposiciones en importantes ciudades italianas como Roma o Bari en incluso a nivel internacional en ciudades como Granada.

Yunrubin es un dúo formado por una artista de Singapur (Joanne Pang Rui Yun) y un artista danés (Jonas Rubin) afincados en Barcelona. Realizan una investigación que se dirige hacia la inmaterialidad y la poética de la cotidianidad, hacen preposiciones en forma de esculturas, instalaciones site-specific e impresiones.

A estos creativos se les unirán la fotógrafa israelita con sede en París Tamara Erde, que realizará un proyecto fotográfico inspirado en el entorno y las obras de Land Art expuestas. Tiene experiencia en varios países en los que ha participado en diversas residencias.

El director de cine colombiano Armando Bolaño, asistido por Raúl Julve en la edición y por Héctor Sierra en la cobertura con dron, realizarán entrevistas a los artistas y gente local. Se hará mediante monitores un seguimiento audiovisual diario de lo que acontece en la residencia que se transformará a la conclusión de la misma en un vídeo-documental que promocionará el territorio y la iniciativa.

Intervención pasada de Rosie Leventon. Imagen cortesía de 'Enclave'.

Intervención pasada de Rosie Leventon. Imagen cortesía de ‘Enclave’.

Creciendo con Monique Bastiaans

La semana pasada, cuando todos paseábamos por la Plaza de la Virgen de la ciudad de Valencia, también caminábamos por un campo de cebada de 500 metros cuadrados de base que parecía caído del cielo. Un conjunto de más de 4.250 espigas de cebada hechas con arcilla por varios ciudadanos.

Algunos decían que se trataba de la ofrena a la verge, otros de les falles, de la mascletà… Era curioso ver cómo muchos transeúntes que paseaban por la plaza y desconocían el origen de esta instalación artística terminaban admirándola, se sentaban entre las espigas o se hacían fotos con la obra. Pero, ¿Quién había transformado ese entorno cotidiano?

Monique Bastiaans es la artista holandesa afincada en Chiva (Valencia) autora de esta obra llamada “Ejercicios para crecer”. Con este proyecto, era la primera vez en 70 años que se permitía el uso de la Plaza de la Virgen para una instalación artística no religiosa, una muestra de los cambios a nivel cultural que están pasando en Valencia. Por este motivo quise saber más sobre su obra y me reuní con ella, casualmente en el IVAM, otro espacio que también está cambiando.

Pregunta: Para alguien que no conozca tu obra: ¿Quién es Monique Bastiaans?

Monique Bastiaans: Soy escultora. Comencé hace muchos años trabajando la escultura en bronce, un material que conlleva un proceso muy lento para obtener la pieza final, y como mi cabeza pensaba más rápido,  comencé a pintar. Estuve un tiempo pintando hasta que llegué a España y volví a mis raíces, que son las tres dimensiones.

Cambiar de país también te cambia por dentro. Por este motivo cambié el material del bronce por otros que me permitían más rapidez en los procesos. Por ejemplo, utilizaba materiales encontrados o materiales sintéticos, aunque los estoy sustituyendo en este momento por materiales más limpios, como el cartón, el hierro y la cerámica.

P: ¿Y por qué ese cambio en tus materiales de trabajo?

M.B : Porque quiero respetar el medio ambiente. Ahora, por ejemplo, trabajo con engrudo que es un material natural que puedo devolver a la naturaleza. Si a mí me da placer trabajar con este material, imagínate a la tierra.

P: En tu obra trabajas en entornos naturales o evocas estos espacios. ¿De dónde viene esa motivación por trabajar en la naturaleza?

M.B: Creo que porque vivo en el campo. Estoy a gusto con las plantas y ese proceso de crecimiento alrededor también forma parte de mi vida y aprendo al observarlo. Además, una de mis frases favoritas es Natura Artis Magistra, es decir, que la naturaleza es la maestra de las artes. Y es cierto. No hay ningún artista que pueda sorprender con tanta variedad. Cada matiz de luz, cada color o cada momento cambia constantemente.

Fotografía de Eva Máñez

Monique Bastiaans. Foto: Eva Máñez.

P: Entonces, ¿podríamos clasificar tu obra dentro del Land Art?

M.B: Sí. En la naturaleza siempre soy muy respetuosa, nunca quedan residuos. A mí me interesa el diálogo entre la obra y el entorno. Por ejemplo, hice la obra “Mediodía se celebra en el interior” con una  red de nailon que no tendría sentido en otros lugares como un centro comercial. En cambio, en la naturaleza juega la luz del sol, el viento, el paisaje… De esta forma, la obra no termina donde físicamente termine la obra sino que forma parte del entorno.

P: ¿Y en qué momento te comienzas a interesar por la escultura en tu trabajo?

M.B: Desde niña. Cuando tenía diez años recuerdo que encontré dos palos de escoba y una cuerda y enseguida le di un nuevo uso. Me gustaba mucho experimentar con formas y materiales.

P: Imagino que hay algunos artistas que te han inspirado o con los que has tenido más relación a lo largo de tu trayectoria… ¿Cuáles serían?

M.B: Más que inspirarme, he fluido en una corriente. Dentro de lo que es el Land Art tengo mi visión particular, aunque obviamente me quedo sorprendida con obras de Christo y Jeanne-Claude o el trabajo con hojas de Goldsworthy.

Por otra parte, para mí Anish Kapoor es un artista magnífico. Así como Louise Bourgeois, de quien vi hace poco una exposición en Málaga con bocetos y dibujos suyos enormes… fue impresionante porque los pintó con casi cien años, poco tiempo antes de morir.

Fotografía de Eva Máñez.

Monique Bastiaans. Foto: Eva Máñez.

 P: Teniendo en cuenta tu trayectoria: ¿Qué temas se repiten en tu obra?

M.B: Podríamos decir que la naturaleza, la fertilidad y la religión son temas que se repiten. Trabajo con símbolos y, por ejemplo, las semillas son un símbolo de fertilidad pero también de optimismo. Soy una persona muy alegre y optimista y eso se impregna en mi obra. Vivimos en unos tiempos difíciles y me parece importante que algunos artistas reflejen esa cruda realidad pero yo no puedo hacerlo, quiero realzar la belleza de la vida y las cosas que podemos disfrutar.

Podría decir que mi trabajo es lúdico reflexivo. Hay mucha filosofía en cada obra y me gusta hacer reflexionar a la gente.

P: En tus proyectos en entorno natural, ¿Cómo llegas al espacio en el que quieres desarrollar tu obra?

M.B: Normalmente por medio de bienales o eventos artísticos. Te ofrecen lugares para trabajar con tu obra por ejemplo en los llamados “parques de escultura”, es algo muy común en Holanda y quizás no tan visto en España. Aunque es interesante que lo digas, porque una vez fui yo misma quien buscó el lugar para “Adeu Tristesa”, una obra sobre un campo con naranjos muertos. Con este trabajo yo tenía un concepto en la cabeza que quería realizar sí o sí , y busqué durante años el sitio adecuado.

P: Entonces, muchas veces el lugar en el que trabajas es el espacio que te ofrecen… Pero, ¿Sueles tener en cuenta la relación que hay entre el lugar, la población y sus tradiciones? ¿Llevas a cabo alguna fase de documentación sobre el espacio en el que trabajas?

M.B: La mayoría de veces sí. Visito el lugar y aprecio detalles que nadie puede contarme. Y si no puedo, Google Earth es algo estupendo para ver dimensiones y elementos del entorno.

Me gusta hablar con las personas, documentarme sobre la historia del lugar…yo creo que es algo muy importante. Además cada sitio nuevo me aporta ideas nuevas.

P: En el caso de “Ejercicios para crecer”, la obra instalada en la Plaza de la Virgen con motivo del Festival Intramurs, ¿Has realizado un proceso de documentación e información sobre el lugar?

M.B: Sí. Conozco bien la plaza. Al ser un espacio tan grande era un reto, pero conozco su historia y las tradiciones como la ofrenda a la virgen, algo que es muy importante para los valencianos. Por este motivo quise hacer una ofrenda a lo sensible, a la naturaleza y a la cultura.

De esta obra me interesa lo que vive y experimenta la gente. La pieza es tuya pero luego es de todos, porque cuando cada uno la interpreta a su manera, la hace suya.

P: Tú has trabajado tanto en espacios naturales, públicos como privados. ¿Dónde te sientes más a gusto?

M.B: Cada uno es diferente pero a mí me interesa más fuera. Una de las cosas más interesantes de trabajar en los espacios públicos es que llegas a un montón de gente que de otra manera no llegarías. Además, cuando expones en una galería la gente que visita tu obra es, normalmente, gente interesada en el arte contemporáneo. En cambio, en el espacio público haces obra para todos y muchas veces me gustaría tener un micrófono en las instalaciones para escuchar después las opiniones o comentarios de la gente, lo que pasa es que nunca tengo tiempo.

Por otro lado,  siempre estará presente el riesgo que corre tu obra en un espacio público. Está expuesta al vandalismo, algo que no ha pasado con “Ejercicios para crecer” y por eso el equipo que ha trabajado conmigo, yo incluida, estamos muy contentos.

Otra de las cuestiones interesantes son los elementos que juegan en la obra, como el sol, el viento, la lluvia… porque yo no sé cómo será el movimiento y a mí me gusta dejarme sorprender por la misma obra.

P: Cuando haces una instalación, ¿Qué efectos quieres provocar en el espectador?

M.B: El asombro. Por ejemplo, en Valencia hice una obra en la Playa de las Arenas instalando unas trece medusas de dos metros de diámetro. Me encanta el desconcierto, esa reacción similar a la de un niño que ve las cosas por primera vez.

En el caso de “Ejercicios para crecer” no había tanto desconcierto porque había cuatro cartelas explicativas, pero ojalá no estuviese ni mi nombre. Quiero que la gente se descubra en sí misma al ver cosas distintas a las que está acostumbrada.

P: Eso es interesante, ya que además “Ejercicios para crecer” es una obra que llama a la participación ciudadana, es una obra abierta al público en el sentido más amplio. ¿Habías trabajado de esta forma previamente?

M.B: Solo una vez, el año pasado y me gustó mucho. El principal motivo fue porque al trabajar con elementos de repetición es más interesante ver lo diferentes que pueden llegar a ser los resultados viniendo de distintas manos y no solo de las mías propias. De esta forma el proceso y la obra en sí vuelve a ser naturaleza, porque nosotros, las personas, somos naturaleza. Cada huella de cada persona es diferente y es más fácil conseguir esa naturalidad a través de la gente.

Por otro lado, creo que al hacer participar a la gente la conciencias mejor y es un proceso en el que todos colaboran. En “Ejercicios para crecer” participó mucha gente y estoy contentísima con el resultado.

Fotografía de Eva Máñez.

Monique Bastiaans. Foto: Eva Máñez

P: La verdad es que ha sido algo impresionante, no solo por la obra y la acogida que ha tenido, sino también por el espacio en el que ha estado: la Plaza de la Virgen. Un lugar simbólico por el que todo el mundo pasa.

M.B: Sí. Muchas personas se han acercado y me han dicho que se han sentido como en un pequeño oasis refrescante y para mí eso es muy gratificante. Los valencianos tienen que saber que hay algo más ahí afuera, además de petardos, que a mí me encantan, pero la apertura no está mal tampoco.

P: Y para terminar, ¿Qué trabajos te esperan y dónde volveremos a ver tu obra?

M.B: Ahora me voy a una Bienal en Lanzarote y si todo va bien haré unas obras en el Jardín Botánico de Valencia. Trabajaré con otros materiales más limpios, como por ejemplo la cerámica. Es un material que me interesa muchísimo por su antigüedad y lo versátil que es. Lo utilizaré a mi manera y le daré un uso nuevo.

En cuanto a festivales de Valencia, creo que no debería de volver a participar en un tiempo. No porque no quiera, sino porque prefiero que otros artistas aprovechen esa oportunidad. Tenemos que dar espacio a nuevos proyectos.

P: Con esta obra, y en general, con Intramurs y el resto de festivales que acoge Valencia, la puerta al exterior se va abriendo lentamente y nos llama a que sigamos trabajando más en esta línea de arte público.

M.B: Exacto, yo creo que si el año que viene otro artista trabajase en la Plaza de la Virgen la gente terminaría acostumbrándose a que el arte contemporáneo esté más presente en sus vidas.

Con Intramurs nos reunimos también para hablar de Holanda como ejemplo de arte público y lo poníamos en relación con Valencia. Fue interesante porque hablamos sobre los límites o la frontera que existe en el arte público y habían dos posturas: la idea de provocar y la de moderar. También vimos la importancia que tiene la efimeridad de las obras públicas. De hecho, hay un proverbio árabe que enlazaba muy bien con “Ejercicios para crecer” que dice: “Las cosas no valen por el tiempo que duran, sino por la huella que dejan.”, y es verdad.

Yo pienso que deberíamos seguir el camino del arte público, de la colectividad y la cooperación. Quizás Valencia termine siendo el ejemplo de arte público del sur de Europa… ¡Quién sabe!

Fotografía de Eva Máñez.

Monique Bastiaans. Foto: Eva Máñez.

Patricia García

 

En el principio no fue el paisaje

Paisajes de dentro afuera
Fernando López 2007-2014
Aula de Cultura La Llotgeta
Plaza del Mercado, 4. Valencia
Hasta el 16 de enero, 2015

Como cualquier otro internetés de primera hornada, es decir, 1.0, antes fui un simple homínido; y el primer día que caí en ello tropecé contra una realidad que no era la mía, mejor dicho, que no era yo, porque llegar a ser cosas mías, o yo del todo, viene mucho más tarde. Ese día del primer tropiezo, que se ha de repetir hasta consolidarse y confirmarlo, ese día supe que afuera no estaba yo, y ese día fui uno.

El lector pensará que eso no es nada nuevo; no lo es, pero ocurre cada vez que un homínido salta de la cuna para abordar la realidad que le circunda, a cada golpe contra el entorno se descubre uno, y aprende que no es lo otro. Aunque existe un momento de importancia mayor, cuando se comprende como individuo autónomo y bien diferente al resto.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

La literatura no se pone de acuerdo sobre cuándo surge la conciencia de lo individual entre nosotros (un nosotros que deberíamos ceñir a los europeos que se expandieron por ahí dando lugar a distintos modos de entender el mundo, pero siempre en nuestro idioma) y, según quien, lo presentan como conciencia alumbrada en el Renacimiento del siglo XII europeo, otros lo trasladan al Renacimiento, que echa los dientes en el XIV, pero no habla con autoridad hasta bien entrado el XV, y resulta llamativo que esa conciencia de individualidad, de un ser yo muy distinto, tanto a la realidad que se nos enfrenta cuanto al resto del mundo, surja y se consolide en el XVI, para después dejarnos ver las cosas del exterior de manera enteramente ordenadas, bajo la forma de paisajes, primero urbanos con la plenitud del Renacimiento, y más tarde naturales, a raíz de su decadencia.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

En ese momento el individuo cobra protagonismo en la historia de Europa, mucho antes de la aparición del burgués por la Francia del XVIII, quien aprende a mirar atrás y verse muy distinto, ya no a lo otro, sino de lo anterior, de nuestro pasado, como bien supo mostrar Giovanni Battista Piranesi, nuestro primer contemporáneo.

¿Por qué me doy una vuelta por el tiempo, a mí que no me interesa nada la historia? Para desandar la mía y explicar mi entusiasmo con el paisaje de datos (el datascape de este internetés de primera hornada).

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

Obras de Fernando López. Imagen cortesía del Aula de Cultura La Llotgeta.

El día que empecé a flipar con el paisaje, y sus representaciones más estáticas, el jardín en todas sus variantes, o dinámicas, paisaje puro más tarde hecho land-art, ese día salí de paseo con Fernando López y comencé conversaciones interminables sobre la naturaleza de la representación y su capacidad para plasmar conceptos; incluso, cuando todavía me permitía tales excesos, llegué a explorar con él las fuentes mismas de la naturaleza en los parajes olvidados de Riópar, en su Albacete natal, bajo la excusa de la exploración de arquitecturas industriales abandonadas, con la carga romántica que tiene asomarte al pasado.

Hoy, cuando los interneteses 1.0 escapamos de la conexión perpetua, volver sobre esos paisajes, que insisten en hallar el mejor acomodo sobre maderas encontradas a las que se pregunta qué imagen podrían recibir; hoy, regresar sobre todo eso, me sigue dejando con idénticos interrogantes y ninguna respuesta, pero me enseña cuándo, por qué, e incluso con quién, comencé a tratar de verme a mí proyectado sobre el orden de formas y colores que es el paisaje y, como contraparte interesada en ahormarme, soy yo como individuo. Porque mirar no es ver; y cuando ves, miras de otro modo.

Detalle de una de las obras de Fernando López. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Detalle de una de las obras de Fernando López. Imagen cortesía de La Llotgeta.

Nilo Casares

Bingyi y la naturaleza

En el interior del muro de Bingyi.
Galería Charpa.
Tapinería 11, Valencia.
Inauguración: 13 de febrero a las 20:30 h.

La Galería Charpa presenta En el interior del muro (tinta sobre papel) de la artista china Bingyi, en la ciudad de Valencia. Bingyi se inspira en los grandes maestros clásicos de la pintura china para evocar experiencias personales muy arraigadas en la naturaleza, a través de intervenciones pictóricas afines al Land Art, entendido desde la óptica del Shan-Shui (montaña-agua), donde los elementos pintan a través del artista, y no al revés.

Bingyi señala: “Yo pinto con el clima, yo controlo la temperatura, la humedad, el propio territorio en el que estoy trabajando. Yo no pinto agua y montañas sino que la montaña y el agua pintan a través de mi.”

Esta exposición es una muestra representativa de los últimos trabajos de la artista, donde recuerda sus viajes a través de las montañas chinas sagradas. Una exposición, en la que encontraremos muestras en diferentes formatos, desde pequeñas dimensiones a enormes composiciones que recubren muros, donde Bingyi despliega juegos de luces y sombras, manchas sutiles y delicadas, con tinta china.

Bingyi es una destacada exponente del panorama artístico chino actual, la artista ha sido formada en Estados Unidos y China. Vive y trabaja entre Oriente y Occidente.

Bingyi, En el interior del muro (sanqing mountain). Imagen cortesía de la Galería Charpa.

Bingyi, En el interior del muro (sanqing mountain). Imagen cortesía de la Galería Charpa.

La conquista del espacio

Galería Del Palau

Dilena Díaz

Valencia

C/Palau, 10

Inauguración: miércoles 27 de febrero, a las 20.00 horas

Hasta el 27 de marzo

No es por la originalidad de su técnica. Ni por su particular combinación de materiales orgánicos e inorgánicos. Tampoco es porque en su obra se fusionen de forma singular los cuatro elementos naturales. Ni siquiera porque nos invite a profundizar en las sensaciones derivadas de nuestros sentidos. Dilena Díaz “habita” sus obras, eso es lo que las hace únicas, las identifica.

Desde siempre influida por el Land Art y sus ramificaciones, la evolución de esta artista es resultado de su necesaria interacción con el entorno, en el que imprime su huella. La naturaleza es humana. Los paisajes muestran su rastro primigenio. El arte es el hábitat. Su obra fusiona géneros y funde técnicas, escultura, música, teatro, arquitectura, poesía, pintura, cine mudo y sonoro. Cualquier manifestación genuinamente artística sirve a esta polifacética creadora para intervenir el espacio, dramatizándolo y abriéndolo a la inmensidad. El tiempo se detiene, se habita el instante.

En esta exposición se muestra un recorrido existencial por la obra de esta reconocida y premiada artista, que además presenta en exclusiva tres intervenciones escultórico-arquitectónicas realizadas para este singular espacio en el centro de la capital valenciana. Una vea más Dilena nos habla de sus principios y líneas, interviene el entorno y nos corresponde a nosotros, visitantes, habitarlo.