1050 Discos Cardinales, Lapido, LGEB, Dr.Divago…en 16 Toneladas

Sala 16 Toneladas
C/Ricardo Micó, 3. Valencia
16 de Noviembre
Presentación libro ’1050 Discos Cardinales’ de Juanjo Mestre
19:30 h. Entrada Gratuita
Concierto de José Ignacio Lapido + La Gran Esperanza Blanca
22:00 h. Entrada 15 € anticipada (movingtickets aquí). 19 € taquilla

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Imagen recortada de la contraportada del libro ’1050 discos cardinales’ de Juanjo Mestre

Con motivo de la publicación del libro “1050 discos cardinales” de Juanjo Mestre, editado por Makma, se ha organizado un evento especial en la sala 16 Toneladas de Valencia.

El libro cuenta con ilustraciones originales de Cristina Benavente, y está teniendo una excelente acogida de público y entre crítica alternativa especializada.

“…El texto es de una independencia que nunca, y lo repito: nunca, había visto antes en ningún libro sobre discos, demostrando que se puede comer caviar y sopa borsch con la chupa de cuero puesta…” (Jorge García, Rock & more by Addison de Witt)

“…1050 discos cardinales es la mejor guía escrita en castellano sobre el rock and roll y los discos que le han ido dando forma…” (Gonzalo Aróstegui, Ragged glory)

“…Disfruto cada página y, después de esto, pienso que tal vez debería irme a una isla lejana a escuchar toda esa música que no ha pasado por mi reproductor…” (Juan Aybar, Being Vain)

“…Una perfecta guía de campo para un fascinante viaje por el cosmos de eso que se llama rock and roll…” (Bernardo de Andrés, Rock the best music)

“…Aquesta guia s’adverteix imprescindible per a tot aquell amant de la bona música de qualitat i el bon rock, de les guitarres i sense prejudicis d’estils…” (Chals Roig, No sé viure sense rock)

“…Si no es único en su género, sí es al menos un libro tan exhaustivo como singular en su planteamiento…”  (Salva Torres, El Mundo)

Y es que el contenido del libro responde a una selección de discos en orden cronológico que podría considerarse como un manual imprescindible de historia del rock desde un perspectiva muy personal de su autor, Juanjo Mestre, colaborador habitual de MAKMA y del que es fácil encontrar reseñas y críticas también en otros medios como Exile SH Magazine o el Espacio Woody/Jagger.

Mestre, con su peculiar estilo nos introduce en el mundo discográfico a través de obras muy reconocidas (Elvis, Beatles, Rolling Stones, Bob Dylan…) y de bastantes otras que no lo son tanto, sin dejar de lado la actualidad, ni por supuesto, a grandes músicos representantes del panorama español que podrían considerarse menos conocidos, y todo ello con el objetivo de generar afecto y despertar interés por esa faceta del arte y del entretenimiento a la vez que ayuda a depurar el criterio personal del lector.

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Cartel del evento con horarios de presentación del libro ’1050 discos cardinales’ de Juanjo Mestre

Junto al autor compartirán mesa como ilustres invitados en el coloquio dos nombres de reconocido prestigio nacional en el mundo de la música y que están muy presentes en el libro, concretamente ambos son compositores, guitarristas y vocalistas en sus respectivos proyectos musicales, por una parte el granadino José Ignacio Lapido -que tras su paso por 091 tiene una destacable trayectoria en solitario-, y por otra Cisco Fran, líder de la banda valenciana La Gran Esperanza Blanca. A ellos hay que sumar un tercer invitado, el bilbaíno Joserra Rodrigo, crítico musical, autor del muy recomendable libro “Pasión no es palabra cualquiera” y que también participa con un prólogo en “1050 discos cardinales”.

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La Gran Esperanza Blanca: Chuso, Fede Ferocce, Luis y Cisco Fran

Con el fin de hacer más ameno este acto participarán con canciones en formato acústico Manolo Bertrán y Antonio Chumillas ‘Chumi’, miembros del grupo valenciano Doctor Divago, otra de las bandas que ocupan un hueco importante entre esos “1050 discos cardinales”.

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Manolo Bertrán y Chumi de Doctor Divago

Después, para rematar una jornada con el mejor rock español de los últimos tiempos la sala 16 Toneladas abrirá nuevamente sus puertas a partir de las 22 horas. Será el momento de disfrutar primero con las nuevas canciones de La Gran Esperanza Blanca junto a otras más antiguas de su trayectoria.

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Cartel concierto en 16 Toneladas de José Ignacio Lapido + La Gran Esperanza Blanca

Finalmente el maestro José Ignacio Lapido, que se halla a punto de acabar la gira de su último álbum “El alma dormida”, culminará un evento que para los seguidores más exigentes ya está considerado como la reunión musical más prometedora e interesante de este año en la capital del Turia.

Vicente Chambó

JazzEñe ya tiene sus músicos seleccionados

JazzEñe
Teatro Rialto
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 29 de septiembre al 1 de octubre de 2016

Ya se conocen los músicos seleccionados que participarán en JazzEñe 2016, que se celebrará del 29 de septiembre al 1 de octubre en el Teatro Rialto de Valencia. La muestra, organizada por la Fundación SGAE, con la colaboración de Culturarts Música  de Generalitat Valenciana, Acción Cultural Española (AC/E) y Radio 3, tiene como objetivo la internacionalización del jazz de nuestro país.

Chiqui Cienfuegos Trío, Ernán López-Nussa, Ernesto Aurignac Quintet, Javier Vercher, Joan Monné Trío, Joaquín Chacón “Skytrain”, Luis Verde, Marta Sánchez Quintet, Noesis Trío, Ramón Díaz Group, Sinouj y Verónica Ferreiro han sido los músicos elegidos de un total de 158 propuestas recibidas. Destaca la presencia de dos grupos valencianos: el del saxofonista Javier Vercher y Noesis Trío, el nuevo proyecto del saxofonista Perico Sambeat.

Jazz Eñe. Imagen cortesía de Fundación SGAE.

Jazz Eñe. Imagen cortesía de Fundación SGAE.

El comité artístico -formado por el compositor y arreglista Joan Albert Amargós, en representación de la Junta Directiva de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) y el Patronato de la Fundación SGAE; el compositor y músico Miguel Ángel Chastang, miembro del grupo de trabajo de jazz de la SGAE; el director de JazzEñe, Javier Estrella; Jorge García, en representación de CulturArts Música – Generalitat Valenciana; y la fundadora de la revista Cuadernos de Jazz, María Antonia García- ha destacado la “gran calidad de las propuestas recibidas” y que se “ha primado la diversidad, la confluencia de propuestas consagradas y emergentes, así como la viabilidad de las propuestas”.

A lo largo de tres días, los autores y los grupos de jazz participantes ofrecerán conciertos en formato showcase al público asistente, del que formarán parte un total de 15 directores y programadores de festivales europeos, interesados en conocer la realidad del jazz español.

Además, se organizarán encuentros entre directores de festivales y programadores de jazz europeos, invitados por la Fundación SGAE, y managers de autores y grupos, para fomentar así nuevas vías de colaboración entre ellos. La edición 2015 de JazzEñe, una iniciativa que arrancó en 2014 en la Sala Berlanga de Madrid, contó también como sede con el Teatro Rialto de Valencia.

Festival Jazz Eñe. Imagen cortesía de Fundación SGAE.

Festival Jazz Eñe. Imagen cortesía de Fundación SGAE.

Encuentro con el jazz ‘Perdido’

Valencia Jazz. Perdido Club y otras voces de una eclosión musical
Centro Cultural Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 8 de mayo de 2016

Ahí está, en medio de un centenar de piezas, la corneta antigua utilizada en la decoración del club Perdido. Y, como tocando a rebato, provocando la estampida de un sinfín de emociones. Todas ellas relacionadas con el jazz que vivió su época de esplendor en Valencia en la década de los 80 y 90. La Fundación Bancaja se hace eco de todo ello en la exposición Valencia Jazz. Perdido Club y otras voces de una eclosión musical. Medio centenar de fotografías, diversos carteles, objetos, revistas, folletos, recortes de prensa y antiguas entradas a conciertos, conforman la crónica visual de toda aquella explosión jazzística.

Cartel de la exposición 'Valencia Jazz' en el Centro Cultural Bancaja.

Cartel de la exposición ‘Valencia Jazz’ en el Centro Cultural Bancaja.

“Casi se rompen las puertas durante una actuación de Stan Getz en el Teatro Principal”, recordó Jorge García, comisario de la exposición junto a Toni Picazo. El club Perdido, aglutinante del esplendor vivido esos años, tenía conciertos en directo cinco días a la semana, algo insólito no sólo en Valencia sino en el conjunto de España, según destaca una de las publicaciones que integran la muestra. Perdido abrió sus puertas en la calle Sueca del barrio de Ruzafa en 1980 y las cerró en 1995 asfixiado por la falta de ayudas.

En torno a esa intensa actividad del club Perdido gira la memoria visual de tan brillante época. “No es una exposición sólo de fotografía, sino el relato y la crónica del jazz que eclosionó en la ciudad de Valencia con la llegada de la democracia y los nuevos aires de libertad”, explicaron los comisarios. “Es la primera vez que el público va a tener la oportunidad de ver esa historia contada de manera visual”, subrayaron García y Picazo.

Video de la exposición 'Valencia Jazz' en el Centro Cultural Bancaja.

Video de la exposición ‘Valencia Jazz’ en el Centro Cultural Bancaja.

La exposición, más que un ejercicio de nostalgia, pretende rescatar aquel momento inolvidable con vistas a su proyección futura. De hecho, Jimmy Glass, desde 1993,  y Mercedes Jazz, una vez arrancado el siglo XXI, son fieles continuadores de aquel legado, por mucho que el esplendor se haya apagado. “No tiene el brillo de esos años, pero el jazz en Valencia sigue siendo un referente a nivel nacional”, aseguró Picazo. “Cada imagen y cada objeto de la exposición está pensado para narrar esa historia”, indicó García.

Imágenes de conciertos y festivales, ilustraciones de Daniel Torres y Micharmut, llamativos carteles, además del audiovisual que recoge la grabación de los seminarios de Bancaja en los 90, destacan la efervescencia vivida esos años dorados del jazz en Valencia.  Años que acogieron conciertos señeros, como los del citado Stan Getz, Dexter Gordon, Bill Evans, Chick Corea o Art Blakey, a los que hay que sumar los del Perdido, por el que pasaron Lou Bennet, Steve Lacey, Woody  Shaw, además de Pedro Iturralde, Tete Montoliu o Jorge Pardo.

Ilustración y fotografías de la exposición 'Valencia Jazz' en el Centro Cultural Bancaja.

Ilustración y fotografías de la exposición ‘Valencia Jazz’ en el Centro Cultural Bancaja.

Las fotografías de José Aleixandre, Pepe y Rafa Aparisi, José García Poveda, Antonio Porcar o Esther Cidoncha reflejan aquel brillo. “El jazz siempre ha tenido una imagen atractiva”, apuntó García. Atractivo no siempre correspondido económicamente. Como ha repetido en más de una ocasión el promotor Julio Martí, responsable del Festival de Jazz del Palau, el jazz para la industria ha sido maldito desde el punto de vista económico. Perdido Club aguantó 15 años hasta que la crisis y la falta de ayudas acabó con él.

Paralelamente a la exposición, el Centro Cultural Bancaja acogerá una serie de conciertos coloquio a cargo de Joan Soler & Ramón Cardo Quartet, el jueves 25 de febrero, Tino Gil & José Luis Granell Quartet (3 de marzo) y Steady Jazz Trio (7 de abril). Todo ello pensado para recuperar la memoria jazzística de aquellos años, al tiempo que pone en valor la escena todavía influyente del jazz en Valencia hoy día. Porque, como recordó Toni Picazo, “Valencia fue una referencia entonces y lo sigue siento todavía”. Según Jorge García, “quedan los 20 años posteriores que igual se pueden contar en otra exposición”. Continuará…

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Fotografía de la exposición de Bancaja.

Fotografía de Lou Benet por Pepe y Rafa Aparisi en la exposición ‘Valencia Jazz’ en el Centro Cultural Bancaja.

Salva Torres

Hinterlandmark y El Pabellón

Hinterlandmark y El Pabellón
Addaya Centro de Arte Contemporáneo
C/ Alexandre Rosselló, 10. Alaró Mallorca
Inauguración: 26 de abril a las 20:00 h.
Hasta el 14 de junio de 2014

Hinterlandmark celebra los primeros diez años de trayectoria de Addaya Centro de Arte Contemporáneo. La exposición está comisariada por Alex Brahim a partir de la colección de Addaya, que incluye obras desarrolladas por los artistas durante sus residencias en el centro, obras realizadas por artistas residentes pero concebidas fuera de su estancia, así como obras de otros autores, adquiridas a lo largo de estos años.

Jorge Fuembuena, "Serie Holidays". Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Jorge Fuembuena, “Serie Holidays”. Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Hinterlandmark surge de un juego de palabras donde se entrecruzan los vocablos ingleses hint (pista, indicio, alusión…) y landmark (hito, punto de referencia), con el alemán hinterland (tierra posterior), en una clara alusión a la situación y la trayectoria de Addaya: un lugar periférico, en un pueblo de cinco mil habitantes dentro de una isla, pero que reviste un particular valor y gran peso simbólico para los artistas, coleccionistas y público que se relacionan con su iniciativa. Un área de influencia que ha facilitado el paso de autores nacionales y extranjeros y que ha permitido a Addaya, en tanto que galería y centro de arte, abrirse a las ferias nacionales y a nuevas alianzas con distintos agentes y entidades.

Mariana Sarraute, "El milagro del pan y los peces". Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Mariana Sarraute, “El milagro del pan y los peces”. Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Jennis Li Cheng Tien, "Counterforce". imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Jennis Li Cheng Tien, “Counterforce”. imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Esta muestra expositiva recoge una selección representativa del espectro de trayectorias, temáticas y formatos artísticos que han acompañado una construcción siempre en proceso abierto. La muestra está dividida en dos bloques: no sólo ocupa las instalaciones de Addaya, sino también tiene sede en Casal Son Tugores.

Aurelio Ayela, "Kylie Minogue". Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Aurelio Ayela, “Kylie Minogue”. Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

No se trata de un inventario razonado, pero es una amplia muestra de las obras que a lo largo de esta década han ido añadiéndose a la colección. Entre ellas pinturas, fotografías, instalaciones, dibujos, esculturas y vídeos. Obras que nos narran la historia del centro, estableciendo marcos de relación entre las piezas, permitiendo conocer los patrones y variaciones, tanto temáticas como formales.

Gabriela Bettini. Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Gabriela Bettini. Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Vicky Méndiz. Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Vicky Méndiz. Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

La primera parte de la muestra, bajo el título de Hinterlandmark, ocupa todas las salas de exposición de Addaya, trazando un recorrido por diversas visiones acerca de la relación entre espacio físico y presencia humana. De exteriores abiertos a entornos domésticos, de la ausencia del sujeto a la autorepresentación, de la documentación a la puesta en escena, del anonimato o la ubicuidad a referencias específicas del entorno y las personas de Alarò y Mallorca, Hinterlandmark enfatiza en la construcción de todo fenómeno abarcado por la representación –incluso la corporalidad o el paisaje, presuntamente naturales- como un artefacto cultural.

Xavi Muñoz, "Naufragio". Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Xavi Muñoz, “Naufragio”. Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Por su parte (el) Pabellón, ubicado en el Casal Son Tugores, hace con su título un guiño a la amplitud del espacio que le acoge y a la idea misma de pabellón, recurrente en los magnos eventos artísticos de representación oficial. Allí se reúne una selección de piezas que, entre lo literal y lo alegórico, versan sobre instancias concretas entendidas de antemano como construcción social y cultural: el consumo, lo bélico, los medios, el deporte, lo popular, lo intelectual o las referencias propiamente meta-artísticas.

Eduardo Infante, "Aterrizaje entre nenúfares". Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Eduardo Infante, “Aterrizaje entre nenúfares”. Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Participan en Hinterlandmark:

Aggetelek / Alba Navas / Alberto García Alix / Arantxa Boyero / Aurelio Ayela / Toni Crabb / Dionísio González / Eduardo Infante / Fernando Bayona / Florencia Rojas / Gabriela Bettini / Gisela Ràfols / Hugo Alonso / Miguel Ángel Molina / Vicky Méndiz / Bettina Bachem /Juan Carlos Martinez / Jennis Li Cheng Tien / Santiago Ydáñez / Sergio Belinchón / Ting Ting Cheng / Jorge Fuembuena / Llorenç Ugas Dubreuil / Sito Mújica / Manuel Antonio Domínguez / Paco y Manolo / Rita Rodríguez / Yin Xiuzhen / Nauzet Mayor / Xavi Muñoz / Rocío Verdejo

Sergio Berlinchón, Serie "Venus in grotto". Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Sergio Berlinchón, Serie “Venus in grotto”. Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Participan en El Pabellón:
Andrés Senra / Radamés “Juni” Figueroa /Juan Pablo Meneses / Toni Crabb / Carlos Pazos / David Crespo / Javier Chozas / Jorge García / Mariana Sarraute / Santiago Morilla / Ting Ting Cheng / Yaiza Nicolás / Fermín Díez de Ulzurrun / Paz Alcoverro

Santiago Morilla, "Fin". Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Santiago Morilla, “Fin”. Imagen cortesía del artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Arantxa Boyero, "Buganvilia". Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

Arantxa Boyero, “Buganvilia”. Imagen cortesía de la artista y Addaya Centro de Arte Contemporáneo.

La historia del jazz, en discos y carteles

Con acento. Memoria gráfica del jazz en España
Comisarios: Jorge García y Toni Picazo
La Nau de la Universitat de València
C / Universidad, 2. Valencia
Hasta el 12 de enero

Decía Charlie Parker que la vida siempre había sido cruel con los músicos. Y ponía el siguiente ejemplo: “He oído decir que Beethoven, al encontrarse en su lecho de muerte, cerró el puño contra el mundo porque no lo entendía. Nadie comprendió verdaderamente en los tiempos de Beethoven lo que éste escribía. Pero eso es música”. Una música, centrándonos ya en la de jazz, que, según el sociólogo y vicerrector de Cultura de la Universitat de València, Antonio Ariño, “llega al 2% de la población”. Un porcentaje que contrasta con el 21% del IVA cultural. En semejante contexto, cuasi inmemorial, el jazz se ha ido abriendo paso contra viento y marea, para reclamar ahora su atención gracias al recientemente clausurado Congreso Internacional: El Jazz en España celebrado en Valencia.

Detalle de la portada del disco 'The Crazy World of Jess Franco' en la exposición 'Con acento. Memoria gráfica del jazz en España'. La Nau.

Detalle de la portada del disco ‘The Crazy World of Jess Franco’, ilustrado por Jordi Labanda, en la exposición ‘Con acento. Memoria gráfica del jazz en España’. La Nau.

La Nau de la Universitat de València acogió el encuentro entre músicos y expertos del mundo del jazz, que todavía hoy guarda su eco en la Sala Oberta. En ella, una exposición de carteles, discos, revistas, ilustraciones, partituras y folletos publicitarios, pertenecientes a diversas colecciones públicas y privadas, recoge la historia del jazz en forma de memoria gráfica. Un audiovisual completa la muestra precisamente titulada Con acento. Memoria gráfica del jazz en España, comisariada por Jorge García y Toni Picazo.

'Gracias, Pedro', ilustración de Chema Peral e Inma Lorente, en la exposición 'Con acento. Memoria gráfica del jazz en España. La Nau.

‘Gracias, Pedro’, ilustración de Chema Peral e Inma Lorente, en la exposición ‘Con acento. Memoria gráfica del jazz en España. La Nau.

Los carteles anunciadores de diversos eventos y festivales llenan una de las paredes de entrada. Previo al espacio poblado de discos y folletos publicitarios, hay un audiovisual que recoge testimonios relacionados con la historia del jazz. Una historia plagada de obstáculos que saltar y que, quizás por ello, parece la historia de unos aventureros en busca de un territorio donde pastar una música destinada a ese 2%. Entre esos aventureros destaca Juan Claudio Cifuentes y su Jazz entre amigos de la 2 de Televisión Española. Aquel programa, que se sostuvo en antena entre 1984 y 1991, fue como un oasis en el desierto de la música de jazz televisiva. El propio Cifu aguanta, ahora en radio, con su longevo Jazz porque sí, demostrando que los porcentajes valen de poco cuando predomina la pasión. “Durante siete años hicimos una labor de difusión del jazz bastante correcta”, explica con modestia Cifu en el video.

Detalle de uno de los carteles de la exposición 'Con acento. Memoria gráfica del jazz en España'.

Detalle de uno de los carteles de la exposición ‘Con acento. Memoria gráfica del jazz en España’.

Ya en el espacio dominado por las portadas de discos, partituras, folletos publicitarios, así como libros y revistas expuestos en vitrinas, se puede contemplar esa memoria gráfica del jazz a la que alude el título de la muestra. Tete Montoliu,  Nuria Feliu y Lou Bennett, Jordi Sabatés, Pedro Iturralde, Juan Carlos Calderón, Jorge Pardo o Carles Benavent son algunas de las figuras que encabezan esas portadas, entre las que destaca la ilustrada por Jordi Labanda para el disco The Crazy World of Jess Franco, director de cine fallecido este año que, además de su larga y singular trayectoria cinematográfica, también hizo sus pinitos en el mundo de la música.

Carteles de la exposición 'Con acento. Memoria gráfica del jazz en España'. La Nau de la Universitat de València.

Carteles de la exposición ‘Con acento. Memoria gráfica del jazz en España’. La Nau de la Universitat de València.

Folletos de los años veinte y treinta, junto a otras portadas de vinilos de corta duración y alguna que otra ilustración, como la dedicada a Pedro Iturralde, conforman el grueso de la exposición que permanecerá en la Sala Oberta de La Nau hasta el 12 de enero. Memoria gráfica del jazz que a más de uno le arrancará cierta sonrisa cómplice y la sensación de que el jazz sigue vivo, a pesar o gracias a ese 2% de público entregado a su música. Y como viene diciendo Juan Claudio Cifuentes, Cifu, en sus ya legendarias despedidas de Jazz porque sí: “Besos, abrazos, carantoñas y achuchones múltiples para todos y todas”.

Detalle de uno de los carteles de la exposición 'Con acento. Memoria gráfica del jazz en España'. La Nau de la Universitat de València.

Detalle de uno de los carteles de la exposición ‘Con acento. Memoria gráfica del jazz en España’. La Nau de la Universitat de València.

Salva Torres

“La Administración para el jazz es un muro”

Congreso Internacional: El Jazz en España
La Nau de la Universitat de València
Celebrado entre los días 28 y 30 de noviembre de 2013

“La Administración pública es un muro para el jazz”. Así de rotundo se manifestó el pianista y profesor de la Escuela Superior de Música de Catalunya, Ignasi Terraza. No fue el único. El contrabajista y compositor Baldo Martínez aseguró que la ley, refiriéndose al régimen de contratación de músicos para eventos públicos, “la incumple la totalidad de Administraciones”. “Tienen que darnos de alta y no lo hacen”, agregó, como tampoco hay “inspección alguna para que se cumpla la ley”. Por eso Terraza apostilló que el problema estaba en la propia ley. “Hay que replantear el sistema de autónomos para que los músicos coticen según el trabajo que se haga”, de manera que la ley no fuera “tan agresiva como la actual”.

Detalle del cartel del Congreso Internacional: El Jazz en Valencia.

Detalle del cartel del Congreso Internacional: El Jazz en Valencia.

Todo esto y más se pudo escuchar durante los tres días del Congreso Internacional: El Jazz en España, celebrado el pasado fin de semana en La Nau de la Universitat de València y que reunió a músicos, profesores, responsables de sellos discográficos, dueños de clubs de jazz y periodistas especializados. Tres intensos días de conferencias y debates que sirvieron para poner en valor una música que, según el análisis de Antonio Ariño, sociólogo y vicerrector de Cultura de la Universitat de València, llega “al 2% de la población”, aunque posee “una gran capacidad de mutar entre generaciones”. A su juicio, el hecho de que no vivamos “en la sociedad de los objetos, sino en la sociedad de flujos”, obliga al sector del jazz, como a otros muchos sectores, a adaptarse “a los nuevos modos de consumo”.

Gerardo Pérez, dueño del Café Central de Madrid, dijo que le preocupaba trabajar “tan sólo con el 2% de la población”, y señaló como los grandes enemigos de los clubs de jazz el verano, “porque nos echa el público hacia las terrazas”, y el fútbol, “porque al parecer es lo único que funciona”. De todas formas, Gerardo Pérez subrayó que el club de jazz “está continuamente en la cuerda floja”, del mismo modo que el jazz “ha estado en crisis desde que empezó”.

Imagen del archivo fotográfico de Jimmy Glass, por cortesía de Chevi Martínez.

Imagen del archivo fotográfico de Jimmy Glass, por cortesía de Chevi Martínez.

Pero como no sólo priman los aspectos crematísticos, sino que el corazón también cuenta y mucho cuando hablamos de música, y no digamos nada si se trata de jazz, Jordi Pujol, responsable de Fresh Sound Records, recordó que cuando compras un disco, “compras placer”, y que la crisis no sólo afectaba a España, “porque en Los Ángeles están llegando los músicos a tocar en Big Bands por la cena”. El promotor Julio Martí afirmó que habíamos pasado “de Benny Goodman, más conocido por aquel entonces que el presidente de Estados Unidos, a la desaparición de los grandes”. “Ahora hay más muertos que vivos”, subrayó con ironía. Ariño apuntó que había “elementos condicionantes” que hacían, por ejemplo, “que el público de la ópera no aumente, aunque la actividad sea gratuita”.

El saxofonista Jorge Pardo, quizás haciéndose eco de todo ello, lanzó una interrogación desesperada: “¿Hay alguien ahí fuera que nos pueda ayudar?”. Ayudar a los músicos de jazz a mejorar su estatuto laboral, y ayudar a la cultura para que ese porcentaje de público aumente, no sólo con respecto al jazz, sino en relación con otros eventos que por su riesgo creativo quizás necesitan el apoyo público. Por eso Pardo aseguró que “quien tiene un local y defiende a sus músicos es un héroe”. Francisco Blanco Latino puso un ejemplo elocuente del daño que supone, sin ir más lejos, el incremento del IVA y demás impuestos: “De una taquilla de 16.000 euros en el Festival de Jazz del Palau, para una gran orquesta, al final te quedas con 8.000, después de descontar el IVA, servientrada y demás”.

Juan Zagalaz, en una de las  conferencias del Congreso Internacional: El Jazz en España. Fotografía: Andrés Castillo. Imagen cortesía de SGAE Valencia.

Juan Zagalaz, en una de las conferencias del Congreso Internacional: El Jazz en España. Fotografía: Andrés Castillo. Imagen cortesía de SGAE Valencia.

El panorama dibujado por los asistentes al Congreso Internacional, lejos de resultar desalentador, sirvió para poner en valor su música y plantear entre todos cierto horizonte de futuro. El más inmediato ya se ha dejado notar. La Fundación SGAE y CulturArts de la Generalitat Valenciana, organizadores del congreso, en colaboración con la Universitat de València y la Universidad Politécnica, han anunciado la creación en Valencia de un centro de difusión y estudio del jazz. Aunque faltan por concretar muchos aspectos, la iniciativa ya supone la mejor prueba de que este primer encuentro ha dado sus frutos. Las conclusiones del Congreso Internacional: El Jazz en España serán asimismo recogidas en un acta en 2014, documento que permitirá igualmente definir estrategias futuras. Entre ellas, poner en marcha la segunda edición para que este singular encuentro, dirigido por Jorge García, Iván Iglesias y Antonio Onetti, no sea una aislada jam session.

Imagen del archivo fotográfico de Jimmy Glass, por cortesía de Chevi Martínez.

Imagen del archivo fotográfico de Jimmy Glass, por cortesía de Chevi Martínez.

Salva Torres

¿Quién enciende la mecha del jazz en Valencia?

Congreso Internacional ‘El Jazz en España’
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. Valencia
Del 28 al 30 de noviembre

Hace dos años la UNESCO promovió el 30 de abril como Día Internacional del Jazz. La Academia de Jazz de Francia designó a principios de este año como Mejor músico europeo de 2012 al saxofonista Jorge Pardo. Con anterioridad, el batería alicantino Ramón López ya había sido condecorado Caballero de las Artes y las Ciencias por el gobierno francés. Otro síntoma, este mucho más cercano, vendría a cerrar el círculo de la efervescencia última del jazz: la celebración en Valencia del primer Congreso Internacional “El Jazz en España”. Que Valencia sea la sede de tamaño encuentro en La Nau, del próximo día 28 al 30, no deja de ser igualmente sintomático. Como lo fue el hecho de que la Berklee eligiera la capital del Turia como única sede fuera de Estados Unidos.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Hasta aquí las buenas noticias. Mejores incluso si tenemos en cuenta lo que nos dicen Francisco Blanco ‘Latino’, responsable de Sedajazz, Chevi Martínez, al frente de Jimmy Glass, y el “principalmente músico” pero igualmente responsable de Mercedes Jazz, Mario Rossy: que la afición al jazz en Valencia ha crecido “muchísimo” en los últimos años. Toda esa brillante eclosión, de la que darán cuenta los invitados al congreso sobre el jazz en España, arroja paralelamente una luz sombría: el enorme potencial de los músicos valencianos no se ve correspondido con el debido apoyo institucional. “El 95% de ese potencial se dilapida”, asegura el contrabajista Mario Rossy.

UN HERMOSO JARDÍN DESCUIDADO

Vayamos por partes. Primero están, o deberían de estar, los músicos por encima de todo. Y los músicos valencianos están a un nivel de primer orden internacional. ¿Entonces? “Hay más de 30 big bands en Valencia, pero no hay espacios para que toquen”, subraya Rossi, quien, apropiándose de una frase del pianista Albert Sanz, sostiene que la institución pública “no cuida nada su hermoso jardín”. Un jardín repleto de excelentes músicos que la Administración apenas riega con buenas palabras. “La ayuda institucional no tiene por qué ser económica, puede ser de tipo propagandístico o mediante protección cultural”, señala Chevi Martínez, que sin ir más lejos reunió la semana pasada a diez músicos valencianos, encabezados por Perico Sambeat, para rendir un sobresaliente homenaje al 50 aniversario de The Black Saint and The Sinner Lady de Charles Mingus.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Blanco ‘Latino’, que lleva 20 años al frente del colectivo de músicos Sedajazz, pide a las instituciones públicas “que se tomen esto más en serio”. Porque no es de recibo que “los de fuera toquen a caché, mientras los de aquí tengamos que cobrar a taquilla”. “Faltan hábitos culturales saludables”, apostilla Rossy. Hábitos como los de crear un circuito estable de jazz, que a los músicos se les pague como merecen o de que haya más espacios en condiciones donde tocar durante todo el año. “Lo importante es que, de una vez por todas, el jazz se convierta en algo cotidiano”, argumenta Chevi Martínez. “El jazz no es cuestión de dos veces al año, sino de que sea algo vivo todos los días”, añade.

FUGA DE TALENTOS

“¿Alguien conoce el Festival de Jazz de Nueva York? No tiene relevancia conocerlo porque allí prima el jazz que se hace en los clubs durante todo el año, y cuando no existe ese tejido cultural de base entonces se tienen festivales”, indica Rossy. De manera que menos festivales “dedicados a traer figuras que resultan rentables” (Chevi) y más “programación estable” que evite la “fuga de talentos” (Rossy) que se viene produciendo en la Comunidad Valenciana. “Antes, cuando estaba el SARC de la Diputación, te llamaban de Casas de Cultura, pero es que ahora ni eso”, precisa Latino.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Hay coincidencia en señalar la importancia de que se haga, por primera vez, un congreso para debatir acerca del jazz en España. Y, de nuevo, teniendo a Valencia como protagonista. Ahora bien, ¿el encuentro teórico dejará algún tipo de semilla práctica? “Yo tengo esperanzas”, dice Rossy, teniendo en cuenta que “el jazz cada vez va a mejor” y que “la demanda del público es innegable”. A su juicio, se necesita, sobre todo, poner en valor a los músicos y que estos, a su vez, “dejen de pasar la gorra, porque eso hace daño al sector”. Como hace daño que un festival como el de la Universidad Politécnica de Valencia, “que se hace con las mejores intenciones”, sea gratis.

Para Chevi Martínez, cuyo Jimmy Glass es la puerta de entrada en Valencia del mejor jazz neoyorkino, dado que la Administración “no está en situación de apoyar a la cultura, que al menos no ponga trabas a su desarrollo”. Latino, en este sentido, apunta el daño que ha hecho el 21% de IVA. “De una taquilla de 16.000 euros en el Festival de Jazz del Palau, para una gran orquesta, al final te quedas con 8.000”. Mario Rossy sólo pide un cambio en la política cultural, de manera que todo ese potencial de músicos que atesora Valencia sea debidamente explotado. ¿Quién se atreve, de verdad, a encender la mecha?

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Imagen del archivo de Jimmy Glass.

Salva Torres