«El cine debería ser una asignatura»

Entrevista con Javier Fesser
Premio de Honor de FICIV
I edición del Festival Internacional del Cine Infantil de Valencia

El director y guionista madrileño Javier Fesser visita la ciudad de Valencia, junto con su productor, Luis Manso -cofundadores de Películas Pendelton en los albores de los años noventa-, invitado por FICIV, con el objetivo recibir el reconocimiento a una trayectoria cinematográfica de inconfundible sello personal y laureados refrendos académicos.

Tras la proyección, en los Cines Lys, de su último trabajo -‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo’- y someterse a un implacable tercer grado por parte de la numerosa audiencia infantil que poblaba las butacas de una de las salas, Makma conversa con el director con la pretensión de desentrañar de primera mano alguno detalles capitales de su filmografía y, en consecuencia, de la perspectiva y modo de concebir su particular microcosmos.

El director Javier Fesser responde a las preguntas del público infantil, tras la proyección de 'Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo'. Fotografía: Merche Medina.

El director Javier Fesser responde a las preguntas del público infantil, tras la proyección de ‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo’. Fotografía: Merche Medina.

¿Qué supone enfrentarse a preguntas en ocasiones ingenuas, curiosas o carentes de filtro, de una audiencia infantil?

Los niños preguntan por auténtica curiosidad, no porque se vean obligados a preguntar nada. Sin embargo, en una rueda de prensa con adultos es más difícil encontrarlas. Aquí, en cambio, cada chaval tenía una e imagino que muchos de los seiscientos niños se habrá que quedado sin poder hacerla. Como he aprendido tanto haciendo esta película me apetece mucho compartirlo y está muy bien que todos ellos, te pregunten lo que te pregunten, se vayan habiendo aprendido algo. La forma de contar cómo has hecho la película siempre lo tratas de hacer para que lo entiendan y, tal vez, pueda despertar algo creativo en alguno de ellos en un futuro.

¿Consideras que hacer un cine no exclusivamente para niños se revela en una de las claves para granjearse su atención?

A los niños les encanta ver lo que está hecho para mayores y, sin embargo, a estos no les gusta ver lo que está hecho para niños. Aquí trabajamos con un material (el universo de Ibañez) que no tiene edad y ello es gran parte de su éxito. Pertenece a tres o cuatro generaciones y funciona con público de cinco y de ochenta años.

¿Qué papel juegan en esta película las portadas de los tebeos de Ibañez?

Las portadas han sido una fuente de documentación esencial para fabricar esta película, porque en éstas es donde se recrea Ibañez. En el resto de las viñetas hay cosas muy sugeridas como, por ejemplo, la suciedad y la mugre generalizada en cualquier rincón, pero sin embargo no está dibujada. Todos entendemos que las paredes están sucias, gastadas y agrietadas, pero no necesariamente está así retratado. Es en las portadas donde, de repente, descubres que Filemón tiene cuarenta pares distintos de zapatos y cordones prototípicos, donde aparecen mucho más detallados personajes secundarios o ese mundo paralelo, tan rico y tan alucinante, que tiene Ibañez en cada uno de sus dibujitos.

En el modo de concebir el resto de tu filmografía presumo que habrán influido tus lecturas de cómic infantes, amén de ‘Mortadelo y Filemón’.

Desde luego. Hoy en día los chavales han nacido con una cámara debajo del brazo y manejan el lenguaje audiovisual, pero para nuestra generación el cómic y el tebeo eran la primera escuela de contar historias con imágenes, en la que había maestros muy distintos. Hergé con ‘Tintín’ contaba un cine clásico que podía ser de John Ford, sin embargo Ibañez y Bruguera tenían un trabajo sobre el gag visual no necesariamente narrativo, sino impactante y brutal en cada dibujo.

Debo decir que te revelas en un gran amante de la ucronía tecnológica, tal vez ésta proveniente de una estampa del universo del cómic más castizo, empleando en la mayor parte de tus filmes rudimentos domésticos reconvertidos.

Es una forma de no marcar las películas en un tiempo determinado. De algún modo, así me parecen más modernas, pero también es una decisión estética. A un gramófono lo pones delante de la cámara y entra solo por el objetivo, mientras que a un teléfono móvil debes buscarle el reflejo, etc.

En esto tiene mucho que ver César Macarrón, director artístico de ‘P. Tinto’, del primer ‘Mortadelo’, de ‘Camino’ y todos los cortos que he hecho. Se trata de una forma de trabajar en la que se recicla. La máquina de copiar gente de ‘Mortadelo y Filemón’ es una fotocopiadora unida a un fotomatón con una bombona de butano. Al final, como hace Ibañez también, creas un objeto que no existe pero que resulta totalmente reconocible. Por eso los marcianitos de ‘El milagro de P. Tinto’ aparecen en un ovni que es como un Seiscientos. Todo es nuevo, pero sabemos cuánto pesa, cómo huele y la textura que tiene.

Igualmente, otro elemento decisivo en tu trabajo es el sonido. La cacofonía de cualquier elemento, la respiración de los personajes o el ruido de los artilugios cobran un generoso protagonismo.

Aquí me gustaría resaltar el trabajo de James Muñoz, montador de sonido, con quien he trabajado  desde ‘El milagro de P. Tinto’. El sonido para todas nuestras producciones siempre ha sido tan importante como la imagen. Nunca hemos tenido la tentación de utilizar uno ya enlatado. En ‘Mortadelo y Filemón’ todos ellos han sido recreados. En la película hay una cantidad ingente de máquinas, trastos, golpes y resbalones, por ejemplo, para los que puedes ir a una librería en la que hay sonidos maravillosamente grabados, pero hemos preferido idearlos y recrearlos.

¿Cómo suena el helicóptero de ‘Jimmy el Cachondo’? Para ello hemos utilizado un cortacesped averiado, una máquina de afeitar, etc.; todo menos el sonido de un helicóptero para que al final tenga algo que no hayamos oído en ninguna otra pieza. En ‘P. Tinto’ el director de sonido colaboró conmigo en buscar los cachivaches que iban a provocarlos. Es un trabajo que tiene mucho que ver con la creación.

El director Javier Fesser conversa con Jose Ramón Alarcón durante un instante de la entrevista. Fotografía. Merche Medina.

El director Javier Fesser conversa con Jose Ramón Alarcón durante un instante de la entrevista. Fotografía. Merche Medina.

¿Lo que en tus películas suele estimarse comúnmente como humor surrealista no debería considerarse, más bien, una visión, en todo caso hiperbólica, del costumbrismo?

Estoy de acuerdo, a mí no me parece nada surrealista. Encuentro surrealistas los anuncios de perfume. Las personas que aparecen en ellos no las he visto en mi vida. Cuando te enfrentas a la pregunta de dónde me encuentro estos personajes, replico con que nos miremos en un espejo. Tengo la tendencia natural a fijarme en lo que en teoría es menos importante, en lo que no sea titular. Ahora mismo, si se nos cruza el coche oficial del Rey Felipe, de una forma u otra, me voy a fijar en el chófer para ver qué “careto” tendrá, si será extremeño, por ejemplo.

A la postre, secundarios que componen un retrato esencial.

Lo que hacía maravillosamente Berlanga. Fijarte en los personaje que no saldrían en el periódico.

Compartes con Berlanga, entre otras cuestiones, una predilección por la figura de Luis Ciges.

Ciges tuvo una carrera con Berlanga maravillosa. Yo tuve la suerte de tenerlo como protagonista en ‘El milagro de P. Tinto’. Ciges venía con toda esa mochila de muchas cosas que a mí me encantan. Es como tomar prestado de otro y subirte a un carro que te gusta. Bautizó a P. Tinto (personaje pensado en exclusiva para él) como “transrealista”. Igualmente, en el primer ‘Mortadelo’ trabajé con María Isbert, de la que me enamoré. Ella me hizo cumplir un sueño imposible, que era haber trabajado con Pepe Isbert (hubiera dado un brazo por colaborar con él). Su hija tenía mucho de él, no sólo su personalidad. Estaba tan presente en su carrera y su vocación que era algo parecido a trabajar con el propio Pepe Isbert.

Atendiendo a tus referentes y al poso estilístico de tu filmografía, ¿eres consciente del prisma o la peculiar construcción radiográfica de la realidad que tu lenguaje cinematográfico aporta, ante una posible y ulterior revisitación de tu trabajo?

Me hace ilusión pensar que lo que hago tiene personalidad. No es que sea ni mejor ni peor, sino que, realmente, hago las películas que me gustaría ver y cuento las historias como me gustaría que me las contaran a mí. No tengo nunca como objetivo ni el número de gente que la va a ver ni lo que van a decir mis primos. Mis referencias son eclécticas y variopintas, no necesariamente del cine. Comparto con Ibañez esta falta de pudor con el rigor. Eso lo llevo bastante al límite con el uso de la música, no podría dar una clase de cómo la he elegido para un momento determinado. Sí creo que eso invita a otros a explorar su propio mundo. Me sentiría muy satisfecho con haber inspirado eso.

En relación a ello, la inspiración y la imaginación no dejan de ser consecuencia de conectar lo que otros han hecho, pero enlazándolos de manera única. El problema es si lo conectas como otros ya lo han hecho antes. Por eso lucho contra la estandarización de los productos, no me gusta repetirme a mí mismo con una fórmula fundamental. Me encuentro siempre en búsqueda de proyectos ante los que no sepa cómo enfrentarme, de lo contrario sería muy aburrido conocer el resultado y el final de lo uno va a hacer.

Como cineasta, y adentrándonos en un territorio más común y de rigurosa actualidad política, ¿cuál sería tu diagnóstico y aportación respecto del panorama de gestión cultural que afecta directamente a tu trabajo?

Desde luego, en estos momentos hacer cine en España es muy complicado, porque no existe la sensibilidad por parte de quien hace y ejecuta las leyes, en tanto que el cine es una herramienta esencial para que una sociedad mejore. La sociedad evoluciona de un modo vertiginoso, la forma de producir, de consumir, de contar y transmitir historias. Debemos adaptarnos a un modelo nuevo que aún no sabemos muy bien cuál es, lo que es apasionante. Hará falta siempre contar historias y hacerlo del mejor modo posible.

¿Y a nivel educativo?

Después de mi experiencia como alumno en el colegio y en la universidad, como padre de tres hijos y a nivel personal, veo esenciales cosas que el colegio tendría que aportarte. Sin duda, las artes escénicas y, en concreto, el cine. Debería ser una asignatura, más ahora que el lenguaje audiovisual es aquél que todos consumimos y con el que nos estamos manejando. Otra debería ser la cocina, la cultura en torno a la comida. Enseñarnos a alimentarnos correctamente desde que somos pequeños, teniendo en cuenta que es una necesidad a la que atendemos tres veces al día. Fruto de mi oportunidad de viajar a numerosos lugares, advierto que a través de la cocina se encuentra un vínculo para que culturalmente entiendas mucho mejor otras formar de vivir.

Y dentro de las formas de expresión, creo que la tercera pata fundamental es la música. Cuando yo era pequeño era la asignatura tonta. Posteriormente todo ha evolucionado, pero creo que yo habría tenido acceso a muchas otras cosas, las habría disfrutado antes mucho mejor y habría sacado mucho más partido de mis otras capacidades si realmente hubiera tenido esa preparación natural, al igual que los idiomas que son aprendidos desde pequeño. Si la música forma parte de tu vida durante la infancia creo que te ayudará en otros campos, desde las matemáticas, al equilibrio personal y la posibilidad de entender otras culturas. A través de la música, de la comida y del cine es mucho más fácil viajar y entender, aunque no hables una lengua.

El director Javier Fesser posa con su premio/homenaje, otorgado por FICIV. Fotografía: Merche Medina

El director Javier Fesser posa con su premio/homenaje, otorgado por FICIV. Fotografía: Merche Medina

Jose Ramón Alarcón

 

 

 

Nace FICIV, escaparate de la mejor animación

Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia. FICIV
Cines Lys y Ateneo Mercantil de Valencia
Del 26 al 31 de octubre de 2015

“Tenemos un mercado potente”. Marcos Campos, director del Festival Internacional de Cine de Valencia (FICIV), cuya primera edición arranca el lunes 26 de octubre, se refería al nivel de la animación en la Comunidad Valenciana. Algo que ya quedó sobradamente probado hace dos años en la exposición del MuVIM Stop Motion. Don’t Stop, que reunió trabajos de Javier Tostado, Sam y Pablo Llorens. Su comisario entonces, MacDiego, habló de Valencia como la “California de la Stop Motion en plastilina”. Y lamentó que todo ese talento brillara fuera: “Lo que molaría sería traer a toda esa gente aquí y crear una auténtica industria de la animación en Valencia”.

Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, de Javier Fesser. Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia.

Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, de Javier Fesser. Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia.

Marcos Campos, recogiendo ese guante y el “nicho que nos dejó la Mostreta”, pretende a través de FICIV canalizar toda esa creatividad y mostrarla en el escaparate de un festival que arranca con seis películas, talleres, mesas redondas y exposiciones. El cineasta Daniel Monzón (Celda 211), sabedor de ese potencial, apadrina un certamen que también contará con la presencia de Javier Fesser, de quien se proyectará Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, y del que fuera director del Festival de Cine de San Sebastián, Luis Gasca, en cuyo honor se inaugurarán tres exposiciones relacionadas con Alicia en el País de las Maravillas, Robin de los Bosques y Los chicos traviesos.

Cartel del I Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia, presentado por Cuadernos Rubio.

Cartel del I Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia, presentado por Cuadernos Rubio.

La comedia infantil Clay Kids, del ya mencionado Javier Tostado y cuya primera temporada se emitió en Clan TV, es otro de los platos fuertes del festival, que proyectará algunos capítulos de su segunda temporada en los Cines Lys, junto al Ateneo Mercantil, sede del certamen. Las otras películas de la Sección Oficial son: Bella y los Bulldogs, Paddington, Astérix y Lego. Para la clausura de FICIV, que tendrá lugar el sábado 31 de octubre, se contará con la actriz Yohana Cobo, quien actuara a las órdenes de Almodóvar en Volver y asidua en muchas series de televisión.

Como señaló Silvino Puig, responsable de los Cines Lys, “habrá críos que nunca han ido a una sala de cine”. De manera que el festival será una puerta privilegiada para todos ellos: chicos de entre 3 y 11 años a los que va dirigido FICIV. “La respuesta de los colegios ha sido tremenda”, subrayó Carmen Chaves, directora de Programación del Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia. Un festival dedicado a la animación que, como apuntó Campos, no existía “ninguno ni en España ni en el mundo”. Y en cuanto al más genérico cine infantil, también recordó que los festivales eran “escasos”.

FICIV nace con la idea de que tenga “largo recorrido”, destacó su director. Y para ese largo recorrido ya cuentan con el apoyo inicial del Ayuntamiento de Valencia, El Corte Inglés, Vasauto, Hoteles Meliá o las propias sedes de los Cines Lys y Ateneo Mercantil, por citar algunos. “Pero hay muchos otros patrocinadores que por falta de tiempo no han podido estar”. Lo que demuestra, a juicio de los responsables del festival, su “buena acogida”.

Claykids, de Javier Tostado. Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia.

Claykids, de Javier Tostado. Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia.

Salva Torres

FICIV: La irrupción de un nuevo festival de cine infantil

FICIV (Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia)
Sedes: Cines Lys y Ateneo Mercantil
Del 26 al 31 de octubre de 2015

El centro de la ciudad de Valencia acogerá, del 26 al 31 de octubre, la primera edición de FICIV (Festival Internacional de Cine Infantil de Valencia), bajo la dirección del promotor  cinematográfico y teatral Marcos Campos, gestado con la voluntad de convertirse en un encuentro de referencia para profesionales del sector y, a la par, como plataforma de visibilidad y promoción del celuloide de género infantil valenciano, tras un dilatado período de ausencia en la ciudad de proyecciones de estas características. El festival se perfila con la pretensión de entender el cine como herramienta educativa y vehículo de aprendizaje lúdico de conocimientos y fundamentos éticos.

Logo FICIV

FICIV rendirá homenaje y contará con la presencia del director y guionista madrileño Javier Fesser -del que se proyectará su más reciente trabajo, ‘Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo’- y del escritor y editor donostiarra, Luis Gasca, en cuyo honor se inaugurarán tres exposiciones emparentadas con ‘Alicia en el país de las maravillas’, ‘Robin de los bosques’ y ‘Los chicos traviesos’.

Así mismo, durante las seis jornadas del certamen se llevarán a cabo numerosas actividades y talleres vespertinos. FICIV, se presenta como un festival cuya idiosincrasia sin ánimo de lucro determina la donación de sus beneficios a diversas ONGs locales e internacionales, y confía en contar con el refrendo institucional, dado el cariz innovador, pedagógico y dinamizador del sector infantil de este festival internacional creado y desarrollado en la ciudad de Valencia.

Los Cines Lys albergarán las proyecciones de la programación de FICIV -que también cuenta con la colaboración de Vasauto-, cuyo cartel será escogido a través de una convocatoria, promovida por Rubio, en formato de concurso abierto y orientado a niños de 6 a 11 años, como punto de partida de un festival cuya columna vertebral y objetivo se centra en focalizar la atención sobre la cultura cinematográfica infantil.

http://ficiv.com

 

 

Elena López, de Cannes a su Cinema Jove

Programación de Cinema Jove
Festival Internacional de Cine de Valencia
Del 19 al 26 de junio de 2015

Sucedió porque sí. Jamás se pretendió que ocurriera a la fuerza. Lo cierto es que la 30 edición del Festival Internacional de Cine de Valencia ha batido su récord en cuanto a la presencia de cortometrajes españoles, al tiempo que hay un 50% de largometrajes dirigidos por mujeres. Entre ellas, una muy singular: Elena López Riera, cuyo corto ‘Pueblo’, con el que se presenta a Cinema Jove, fue seleccionado en la Quincena de Realizadores nada menos que del Festival de Cannes.

Fotograma de 'Pueblo', de Elena López Riera, cortometraje a concurso en Cinema Jove 2015.

Fotograma de ‘Pueblo’, de Elena López Riera, cortometraje a concurso en Cinema Jove 2015.

Vieja conocida de la casa, puesto que durante años formó parte del certamen valenciano en calidad de programadora, vuelve a Valencia dentro la Sección Oficial de Cortometrajes. La centenaria revista Variety, por si fuera poco, la considera una de los diez cineastas españoles con mayor proyección. ‘Pueblo’ narra la vida de unos jóvenes, a caballo entre las procesiones religiosas de Semana Santa y las procesiones nocturnas en busca de emociones más terrenales. Aunque entre unas y otras el límite a veces se confunda.

Fotograma de 'Bienvenidos', de Javier Fesser, cortometraje a concurso en Cinema Jove.

Fotograma de ‘Bienvenidos’, de Javier Fesser, cortometraje a concurso en Cinema Jove.

Como vuelve 20 años después, Javier Fesser, esta vez con Bienvenidos, el corto con el que ha logrado ya varios premios. Aún se le recuerda en Cinema Jove por sus trabajos Aquel ritmillo y El secdleto de la tlompeta. En esta ocasión, regresa para contarnos las dificultades de algunos niños para llegar a su escuela, situada a más de tres horas de camino. Difícil lo tiene el jurado compuesto por el actor y director alcoyano Pau Durà, el escritor y productor iraní Mahmoud Reza Sani y la directora polaca Anna Kazejak, para otorgar el premio al mejor corto, de entre los 56 seleccionados de 28 nacionalidades.

No menos dura es la competencia por lograr el Premio Luna de Valencia al mejor largometraje. Diez películas, todas ellas atravesadas por una misma lucha, la de reinsertarse en “un mundo carcomido por la crisis, ya no sólo económica sino de valores”, según describen sus programadores (César Campoy, Jorge Castillejo y Antonio Llorens), optan al galardón. “La mitad de esas diez películas ha sido realizada por mujeres”, explicó Rafael Maluenda, director de Cinema Jove. Eso sí, quiso dejar claro que las películas se seleccionan “por su calidad, al margen de que luego detrás de la cámara haya un hombre o una mujer”.

CIMA Valencia, Asociación de Mujeres Cineastas y de Medios Audiovisuales, otorgará por primera vez un premio al mejor largo o corto realizado por una mujer. Paqui Méndez, en representación de la asociación, adelantó que para esta primera cita en colaboración con el certamen valenciano se contará con la presencia de Josefina Molina, Presidenta de Honor de CIMA.

Fotograma de 'A Minor Leap Down', de Hamed Rajabi, largometraje a concurso en Cinema Jove 2015.

Fotograma de ‘A Minor Leap Down’, de Hamed Rajabi, largometraje a concurso en Cinema Jove 2015.

Las actrices Olimpia Melinte y Lolita Chammah y el actor Jorge Roelas deberán elegir como jurado entre películas de diferentes países y directores, algunos de los cuales presentan su ópera prima, como el sueco Ronnie Sandahl (Underdog), el iraní Hamed Rajabi (A Minor Leap Down), la italiana Laura Bispuri (Sworn Virgin), la sueca Carolina Hellsgard (Wanja) o la francesa Sophie Artus (Valley). Películas realizadas muchas de ellas en coproducción, “signo de los tiempos”, subrayó Maluenda.

El director de Cinema Jove, para periodistas no especializados y público en general, advirtió que aunque muchos de estos realizadores son “menos mediáticos” que los de otros festivales, son “cineastas brillantes” sobre los que el Festival de Valencia “pone el foco” para darlos a conocer en España. He ahí el espíritu de Cinema Jove, en consonancia con las cualidades de la juventud: “Riesgo, inconformismo formal y temático, directores que buscan su propio camino”, concluyó Maluenda.

Fotograma de 'Pueblo', de Elena López Riera, cortometraje a concurso en Cinema Jove.

Fotograma de ‘Pueblo’, de Elena López Riera, cortometraje a concurso en Cinema Jove 2015.

Salva Torres