Tras el velo de la mujer iraní

Como todos los días, de Shadi Ghadirian
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 1 de abril de 2018

“En Irán todos los artistas sabemos las líneas rojas que hay”. Shadi Ghadirian (Teherán, 1974) lleva desde su primera serie fotográfica titulada Qajar, realizada con tan solo 24 años, tratando de burlar esas líneas de flotación que marcan la censura en su país. “Sobre todo centradas en la imposibilidad de atacar a los políticos o de mostrar a mujeres sin velo”, dijo. Mediante el “humor y la ironía”, tal y como advirtió Mario Martín Pareja, comisario de la exposición ‘Como todos los días’, Ghadirian se las arregla para revelar lo que pretende ser velado: esa censura pétrea a las mujeres.

“No he tenido niñez, ni adolescencia”. De manera que ella, madre ahora de una hija, no ceja en su empeño de mostrar esa censura con el fin de restañar ciertas heridas. “Con la revolución iraní se produjo una regresión en mi país”. Regresión de la que va dando cuenta en la diferentes series fotográficas que, a modo de retrospectiva, muestra el Centre del Carme hasta el 1 de abril en la Sala Dormitorio. “Quizás la única percepción de un extranjero sobre la mujer iraní es un chador negro. No obstante, trato de representar todos los aspectos de esa mujer iraní”, cuenta la artista.

Like Everyday, de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Like Everyday, de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Aspectos relacionados todos ellos con ese velo tras el cual se oculta la mujer en Irán. De hecho, la mayor parte del medio centenar de imágenes de la exposición tiene que ver (valga la contradicción) con el ocultamiento y borrado del rostro o de partes del cuerpo femenino. Por eso Martín Pareja, en connivencia con Ghadirian, ha pretendido resaltar en el título de la retrospectiva ese carácter cotidiano de tamaña práctica censora. “Son temas que pertenecen a mi propia biografía”.

Puestos a comparar esa censura practicada contra la mujer iraní y la revuelta del movimiento #MeToo estadounidense, igualmente centrado en la violencia contra la mujer, Ghadirian fue rotunda: “No se puede comparar, porque en Irán las leyes islámicas son mucho más estrictas; se entiende como censura, pero esas mujeres son libres 100% para manifestarse en contra”. Ni siquiera guardaba relación, dijo, con el hecho de que Facebook prohibiera ciertas imágenes de desnudos: “Yo convivo con eso todos los días, pero en Facebook tú puedes decidir salirte de ahí”.

Qajar II (1988), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Qajar II (1988), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

En su serie West by East, recoge imágenes de mujeres iraníes cuyos cuerpos aparecen borrados, al modo en que lo hacen los censores de su país con las revistas occidentales que muestran esos cuerpos femeninos. Y en Ctrl + Alt + Del, utiliza las letras del ordenador para incidir en esa misma veladura de la mujer. “Nos han transformado. Nos han velado…Con un solo clic, a veces somos eliminados…’Ellos’, esos minúsculos iconos de nuestro ordenador. Nos definen de la misma manera que ustedes nos ven ahora, a mí, una mujer de hoy”, apunta con respecto a esta serie, cuyas teclas son de control y supresión. “Sirven para reiniciarlo al pulsar las tres a la vez”.

Y a rebufo de esa explicación, la propia Ghadirian parece buscar con su práctica fotográfica una especie de limpieza del sistema que favorece ese barrido de la mujer en Irán. “Así es como yo trabajo: pienso largo y tendido sobre el tema y en la forma en la que imagino las imágenes antes de empezar”. E imaginando llegó en cierto momento a toparse con la canción de John Lennon Imagine, reflejo de ese universo imaginario donde los seres son libres de los poderes que anulan sus movimientos.

Too Loud A Solitude (2015), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesia del Centre del Carme.

Too Loud A Solitude (2015), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesia del Centre del Carme.

“Las campañas están bien”, apuntó al hilo del #MeToo, “pero ha estado ahí siempre y la única forma de combatirlo es con educación”. La suya le lleva a empuñar con firmeza la fotografía y a disparar imágenes contra ese estado de cosas que, ‘como todos los días’, impera en el régimen iraní. Un audiovisual que completa la exposición sumerge al espectador en ese caminar a solas rodeado de personas. Su más famosa fotografía, de la joven con hiyab y radiocasete en el hombro, muestra al mismo tiempo las contradicciones de ese régimen a caballo entre la tradición y la modernidad.

Martín Pareja se hizo eco de esas contradicciones aludiendo a la representación de Ghadirian, “iluminando con el color zonas de un mundo que de otra manera se antojaría oscuro y usando el humor para derribar tabúes”. Las mujeres veladas y en ocasiones literalmente borradas en el contexto de la revolución iraní, llevó a pensar a la artista que tal revolución, lejos de suponer un avance, ha terminado siendo un retroceso y un confinamiento para las de su género: “Deseo continuar hablando de las mujeres porque todavía tengo mucho que decir”. Y lo seguirá haciendo sin duda a través de fotografías que aúnan estética y reflexión.

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Qajar (1988), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Qajar (1988), de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

El viajante: azar, venganza y humanidad

El Viajante
Título original: Forushande (The Salesman)
Año: 2016
País: Irán
Director: Asghar Farhadi
Guion: Asghar Farhadi
Música: Sattar Oraki
Fotografía: Hossein Jafarian
Reparto: Shahab Hosseini, Taraneh Alidoosti, Babak Karimi, Mina Sadati

Numerosos premios y nominaciones hasta agenciarse con el Oscar a la mejor película de habla no inglesa del año en curso.

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Estamos hablando de una peli con una calidad humana excepcional, de esas que dejan huella en aquellos espectadores que buscan cine inteligente con abundantes elementos emocionales. Ambientada en Teherán, su lenguaje es tremendamente inteligible gracias a unos diálogos muy cotidianos y, sobre todo, a la humanidad que desprende, tan accesible para los nativos iraníes como para cualquier persona con un mínimo de sensibilidad en el resto del planeta.

el viajante

En líneas generales se podría encuadrar en el movimiento cinematográfico neorrealista de mediados del S.XX con origen italiano, al reflejar cierto dramatismo en la realidad social. También convergen ciertas notas de suspense dentro de la trama argumental de una pareja, relativamente feliz, que se ve obligada a salir de su domicilio porque el edificio donde viven tiene peligro de derrumbe. En un nuevo piso alquilado la esposa sufre una agresión por un extraño que entra en la vivienda, quizás buscando a la antigua inquilina, presumiblemente prostituta. El azar de la inesperada situación cambia la armonía de la convivencia conyugal.

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A destacar muy especialmente a mi juicio el trabajo del Shabab Hosseini, actor fetiche del director iraní. Brillantísimo en su papel por el que, tras un aparente fingimiento y cierta benevolencia inicial cara a su pareja, va tejiendo su obsesión por la venganza hacia el hombre que la golpeó e hirió en el cuarto de baño.

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Sí que es cierto que, para el que suscribe, hubieron algunos momentos de monotonía, sobre todo en las secuencias de la paralela obra teatral que los dos actores principales están representando (“Muerte de un viajante” de Arthur Miller), acaso por el ansia de conocer el desenlace del drama principal aunque, todo sea dicho, se trata de historias que se entrecruzan y hasta incluso la ficción de la representación escénica resulta ideal como complemento al eje argumental de una realidad que aflora dentro de una sociedad patriarcal, donde el machismo y los vetos por convicciones religiosas o sociales tienen todavía mucha importancia.

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Asghar Farhadi, cuando sí que recogio el Oscar por “Nader y Simin, una separación”

Asghar Farhadi lo ha vuelto a hacer otra vez tras alzarse con la estatuilla en el 2012 y su film “Nader y Simin, una separación”. No es moco de pavo repetir esa experiencia con la popularidad que ello conlleva. Y es que con “El Viajante” estamos ante otra gran película, extraordinariamente narrada y calculada en todos sus detalles. Para colmo este director puso una acertada puntilla al no acudir a la ceremonia hollywoodiense como muestra de solidaridad con los ciudadanos iraníes que se han visto afectados por el triste veto migratorio de Trump.

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Algunos, los suficientes, nos podemos imaginar que este reconocimiento implique molestias, pero esto es lo que hay, porque un gran puñado de seres humanos estamos a favor de la cultura universal y de la pacífica resistencia por la igualdad entre los seres humanos, sin inventos intolerantes de fobias varias. Pues eso, que Farhadi continúa sumando, le pese a quien le pese.

Juanjo Mestre

La mujer iraní según Shadi Ghadirian

Como todos los días, de Shadi Ghadirian
Sala Municipal de Exposiciones de San Benito
C / San Benito, s/n. Valladolid
Hasta el 16 de abril de 2017

La Fundación Municipal de las Artes de Valladolid y Contemporánea presentan por primera vez en España la exposición retrospectiva ‘Como todos los días’ de la fotógrafa iraní Shadi Ghadirian; muestra comisariada por Mario Martín Pareja y formada por medio centenar de fotografías y una videoinstalación que explora las series más controvertidas de esta artista sobre la mujer iraní y que mezclan tradición y modernidad.

Fotografía de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía de los organizadores.

Fotografía de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía de los organizadores.

A través de las contradicciones en la vida cotidiana, la fotógrafa iraní Shadi Ghadirian se basa en su entorno y cultura, y en su condición de mujer para crear la obra. Nacida en 1974 en Teherán, en la República Islámica del Irán, Ghadirian “cae en fotografiar a la mujer” después de completar una licenciatura en la Universidad de Azad.

Gharidian se ha ganado al público internacional por sus imágenes innovadoras que representan a las mujeres iraníes en marcado contraste con la forma en la que la mayoría de medios de comunicación occidentales las retrata, lo cual es lo que más sorprende al espectador.

Obra de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía de los organizadores.

Obra de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía de los organizadores.

Alejada de ese concepto de retrato occidental, Ghadirian representa a la mujer iraní en todos sus aspectos, iluminando con el color zonas de un mundo que de otra manera se antojaría oscuro y usando el humor para derribar tabúes. Gracias a su habilidad artística, lograr enviar un mensaje sutil y poderoso focalizado en los aspectos sociales e históricos de su propio país, pero con un eco mucho más allá de sus fronteras.

Obra de Shadi Ghadirian.

Obra de Shadi Ghadirian. Imagen cortesía de los organizadores.

Valencia, en el camino de la seda

Valencia Ruta de la Seda 2016
Lonja de la Seda
C/ La Llotja, 2. Valencia
Jueves 8 de octubre de 2015

Fue todo como la seda. Aunque empezó como la lija: “Queremos que se nos trate con justicia y equidad”, dijo el presidente de la Generalitat Ximo Puig, en relación con el modelo de financiación. “No queremos polemizar con ninguna Comunidad Autónoma, lo único que decimos es que la Comunidad Valenciana es la peor tratada de España”. Y a renglón seguido anunció que el sábado 10 de octubre le iba a mandar una carta al presidente Rajoy solicitándole una “reunión inmediata adjuntándole el acuerdo de las Cortes Valencianas”. Luego llegó José Manuel García Margallo, ministro de Exteriores, y limó asperezas: “El tema de la financiación es un tema urgente y necesario que tenemos que resolver entre todos”.

Ximo Puig, presidente de la Generalitat, y José Manuel García Margallo, ministro de Exteriores, en la entrada de la Lonja de la Seda poco después de atender a los medios.

Ximo Puig, presidente de la Generalitat, y José Manuel García Margallo, ministro de Exteriores, en la entrada de la Lonja de la Seda poco después de atender a los medios.

Eso ocurrió junto a la puerta de entrada de La Lonja de la Seda. En su interior aguardaban embajadores de 14 países, para ratificar el liderazgo de Valencia, recién incorporada, en la Ruta de la Seda 2016. Ese mismo año se cumplirá el vigésimo aniversario de la Lonja como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. De manera que una vez dentro de la joya del gótico civil valenciano, Puig y Margallo aparcaron sus diferencias para congratularse del insigne papel otorgado a Valencia, como extremo mediterráneo de esa Ruta de la Seda que comienza en el kilómetro 0 de Xi’an en China.

Margallo, de hecho, arrancó su alocución bajo la Cámara Dorada del Consulado del Mar tirando de un proverbio chino de Lao Tse: “Un viaje de 1000 millas comienza con un primer paso”. Y agregó: “Hoy Valencia está dando ese primer paso”. Todos reconocieron a José María Chiquillo, comisionado de la UNESCO, principal artífice de ese primer paso. Y Chiquillo, en plan Martin Luther King, recogía en el video promocional de Valencia Ruta de la Seda 2016 esta frase: “We have a dream: a world of silk” (Tenemos un sueño: un mundo de seda).

Imagen del encuentro en la Lonja de la Seda de Valencia de los embajadores de 14 países con el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y el Ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo.

Imagen del encuentro en la Lonja de la Seda de Valencia de los embajadores de 14 países con el presidente de la Generalitat, Ximo Puig, y el Ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo.

Valencia se ha metido de lleno en ese mundo. Algo que el teniente de alcalde del Ayuntamiento de Valencia, Joan Calabuig, destacó: “Servirá como la seda de hilo conductor en las relaciones interculturales entre los países” que integran esa Ruta. Para empezar esa recién iniciada singladura, Valencia acogerá los días 10, 11 y 12 de junio del próximo año el segundo encuentro de ciudades de la Ruta de la Seda del programa de la UNESCO. Lo hará coincidiendo a su vez con la inauguración del rehabilitado Colegio Mayor de la Seda, prevista para mayo.

Ximo Puig destacó la importancia del acto que se celebraba en el interior mismo de la Lonja de la Seda: “Es algo más que un apunte en los libros de historia; es una realidad viva que hermana a pueblos diversos”. También: “Puede ser un activo económico, social y cultural residenciar parte de esa Ruta en Valencia”. La participación por turno de gran parte de los embajadores allí reunidos ratificó esa declaración de buenas intenciones. Incluso hubo alguno, como el embajador de Croacia, que recordó el drama de los refugiados aprovechando la cálida entente: “A nuestro país han llegado 100.000 refugiados de Oriente Medio, que sería el equivalente, por población, a millón y medio en España”.

En el video promocional de Valencia Ruta de la Seda, se sucedían los parabienes de la Comunidad Valenciana como extremo mediterráneo de esa ruta; como destino turístico y cultural privilegiado, y como oportunidad de negocio. “La Ruta de la Seda puede ser un elemento fundamental de regeneración económica”, señaló Margallo, que incidió en el “espíritu de futuro” que “ha caracterizado a la Comunidad Valenciana”. Ximo Puig, alargando ese espíritu presente en torno a la seda, lanzó de nuevo el guante: “Vamos a ser leales con el Gobierno de España y sabemos que será de doble dirección”.

La Lonja de la Seda de Valencia.

Interior de la Lonja de la Seda de Valencia.

Salva Torres

¿Luna de Valencia? In your arms o Valley

In your arms, Valley, A minor leap down
Candidatas MAKMA al Premio Luna de Valencia Sección Largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia Cinema Jove
Del 19 al 26 de junio, 2015

La muerte, dice Fernando Savater en La infancia recuperada, “no sabe más que desmentir a la vida”. A partir de ahí, establece una diferencia entre la novela como “género desesperado” y la narración como “género esperanzado y esperanzador”. Si tomamos esta división, diríase que las películas que compiten en la Sección de Largometrajes al Premio Luna de Valencia de Cinema Jove son en su mayoría desesperanzadas. Tan sólo Summer, de la holandesa Colette Bothof, Sworn Virgin, de la italiana Laura Bispuri, y Underdog, del sueco Ronnie Sandahl, arrojan algún rayo de luz en medio de tanta penumbra.

En todo caso, la muerte que habita en los universos de In your arms, del danés Samanou A. Sahlstrom, A minor leap down, del iraní Hamed Rajabi, y Valley, de la francesa Sophie Artus, muestra paradójicamente la vitalidad del cine que acoge las respectivas angustias de sus protagonistas. En las tres, aunque de formas bien distintas, la desazón que provocan una enfermedad terminal, un embarazo fallido por muerte prenatal y una violencia sin sentido, se pulsa con hondura los límites de nuestra existencia cuando ciertos anclajes culturales fallan.

Fotograma de 'In your arms', de Samanou Acheche Sahlstrom. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘In your arms’, de Samanou Acheche Sahlstrom. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Samanou Sahlstrom, a rebufo del cine danés que de manera descarnada ejemplifica Lars Von Trier (cuyo hálito se deja sentir en In your arms), muestra el viaje sin retorno de Niels (Peter Plaugborg), quien acompañado de la enfermera María (Lisa Carlehed) viaja a Suiza en busca de la medicina legal que ponga fin a su vida. Durante el trayecto, el renegado Niels descubrirá que no todo está corrompido por la oscuridad de su enfermedad, al tiempo  que María, incapaz de desear, irá fundiéndose con la naturaleza que precisamente desfallece a su lado. La muerte anunciada desde el principio tendrá un final tan helador como purificante.

Fotograma de 'A minor leap down', de Hamed Rajabi. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘A minor leap down’, de Hamed Rajabi. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

A minor leap down, he ahí su singularidad, muestra la extraña conducta de Nahal (Negar Javaherian)  tras conocer a los cuatro meses de embarazo que el feto está muerto y que tiene dos días para abortar. Ni su pareja (Rambod Javan), si su familia, ni el espectador, comprenden los actos que siguen a esa muerte prematura que Nahal no comparte con nadie. Podrida por dentro y extendiendo esa podredumbre al resto del cuerpo social, Hamed Rajabi seguirá fríamente los pasos de esa mujer cuya sola conducta alumbra pasajes insólitos del cine actual.

Fotograma de 'Valley', de Sophie Artus. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Valley’, de Sophie Artus. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Situada la acción en un pueblo al norte de Israel, Valley va más allá del conflicto palestino israelí, para centrarse en unos jóvenes de instituto habitados por la tensión de cierta violencia mal digerida. Violencia que tiene su origen en el desestructurado núcleo familiar y  que dará pie a consecuencias imprevistas. Sophie Artus, al estilo del cineasta Gus Van Sant, radiografía esa impotencia juvenil, cuyo contrapunto siempre es la prepotencia desafiante, arrojando una luz dura, áspera y sin concesiones de tanto desamparo disfrazado en unos casos de torpe arrojo y en otros de melancólica existencia.

Fotograma de 'Sworn virgin', de Laura Bispuri. Sección de Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Sworn virgin’, de Laura Bispuri. Sección de Largometrajes de Cinema Jove.

A estas tres brillantes representaciones de la vida zarandeada por la muerte, les seguirían en grado de interés las otras tres películas mencionadas, en las que la oscuridad sí deja entrever cierta luz. Así, Sworn Virgin, confusa diatriba en torno a la identidad corporal y su correspondiente libertad, se adentra en las cerradas costumbres de una aldea albanesa, para contraponerlas después con las más permisivas italianas. Hana Doda (Alba Rohrwacher) será primero mujer, después hombre, para poder cargar con un rifle en aquel contexto viril, hasta que el viaje a Italia en busca de su hermana permita articular tan fragmentada identidad.

Fotograma de 'Underdog', de Ronnie Sandahl. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Underdog’, de Ronnie Sandahl. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

En Underdog, el brazo escayolado de la joven sueca Doni (Bianca Kronlöf) sirve de metáfora del lánguido universo descrito por Ronnie Sandahl, porque al tiempo que señala cierta quiebra anatómica, que sin duda entorpece la consecución de un trabajo en Noruega, revela igualmente la tozudez de quien, a pesar de los pesares, intenta nadar a contracorriente. En cierto modo, la escayola que Doni lleva en su brazo es la misma que llevan otros protagonistas de la película, igualmente quebrados por dentro, como sucede con Steffen (Henrik Rafaelsen) o Ida (Mona Christiansen). Universo quebradizo que falla en conjunto.

Fotograma de 'Summer', de Colette Bothof. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de ‘Summer’, de Colette Bothof. Sección Largometrajes de Cinema Jove.

Summer es, de todas las presentadas a concurso, la película más ágil, más fresca. Narrada en off por la joven Anne (Sigrid Ten Napel), discurre en un pueblo holandés dominado por una central eléctrica. Allí, al amparo de esa electricidad que provoca cortocircuitos familiares y tensión sexual entre los jóvenes, Anne descubre un amor inesperado por Lena (Jade Olieberg). Colette Bothof, al ritmo de la pegadiza música de Jacco Gardner, construye un imaginario adolescente plagado de buenos sentimientos.

Salva Torres

‘Desconocido’ gana el Festival La Cabina

Desconocido, Premio al Mejor Mediometraje
VII Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina
Del 6 al 16 noviembre de 2014

‘Desconocido’, del iraní Salah Salehi, se lleva el Premio al Mejor Mediometraje del Festival La Cabina, en pugna con ‘Tierra quemada’, del francés Julien Meynet. La película vencedora narra la historia de un sargento de policía y un soldado obcecados en enterrar el cuerpo sin identificar de un suicida en la frontera entre Irán y Kurdistán. Para llevar a cabo su tarea deberán, sin duda, obcecarse, dada la oposición de los habitantes de las aldeas cercanas. De manera que lo que parecía sencillo, se convertirá en una lucha heroica por sostener contra viento y marea el ritual del enterramiento que nos diferencia de los animales.

Fotograma de Taram Tarambola, de María Castillejo, Premio del Público. Imagen cortesía de La Cabina.

Fotograma de Taram Tarambola, de María Castillejo, Premio del Público. Imagen cortesía de La Cabina.

‘Desconocido’, según el jurado, “aborda dos temas difíciles con delicadeza, como son la muerte y la dignidad humana, que van más allá de cualquier frontera”. También se tuvo en cuenta la sutileza con que se narra la historia, la calidad de la fotografía, la magnífica utilización de los encuadres y el trasfondo del relato. Que dos personas, en medio de un contexto tan hostil, lleven a cabo su tarea de forma casi heroica, resulta edificante en tiempos de desencanto por la crisis económica y de valores que padecemos en las sociedades desarrolladas.

La actriz Julia Kijowska ganó el Premio a la Mejor Actriz por la película Juegos, de Maciej Marczewski, que se llevó el Premio a la Mejor Dirección.

La actriz Julia Kijowska ganó el Premio a la Mejor Actriz por la película Juegos, de Maciej Marczewski, que se llevó el Premio a la Mejor Dirección ex aequo con ‘Por Casualidad’.

Como bien apuntan los responsables de La Cabina en su blog sobre las películas a concurso, refiriéndose a ‘Desconocido’: “Enterrar a los muertos es un ritual que nace con la civilización, un simulacro para dar un lugar a un sujeto que ya no existe, pero al que todavía pensamos como semejante. Desconocido (Namo), además, plantea una interesante cuestión: ¿Qué hacer con la excepción? Si el cadáver de un semejante debe recibir sepultura, ¿qué ocurre con el cadáver de un suicida bajo el dogma de una religión que establece como impuro el suicidio? ¿Qué hacer con el cuerpo? ¿Dónde se encuentra ese pequeño trozo de tierra o ese no lugar en el que habitan las excepciones?”

Vincent Kruger ganó el Premio al Mejor Actor por la película Sunny, de Barbara Ott. Imagen cortesía de La Cabina.

Vincent Kruger ganó el Premio al Mejor Actor por la película Sunny, de Barbara Ott. Imagen cortesía de La Cabina.

El Premio a la Mejor Dirección fue compartido entre Tanja Golic (‘Por Casualidad’) y Maciej Marczewski por su mediometraje ‘Juegos’, película polaca que se llevó igualmente el Premio a la Mejor Actriz, Julia Kijowska, que ya deslumbró por su papel en ‘Loving’, ganadora del Cinema Jove de 2013. El Premio al Mejor Actor fue para Vincent Kruger, que encarna a un joven pandillero que se debate entre tener que cuidar a su hijo recién nacido y buscar un empleo en la película alemana ‘Sunny’, de Barbara Ott.

Por casualidad, de Tanja Golic, logró el Premio al Mejor Guión. Imagen cortesía de La Cabina.

Por casualidad, de Tanja Golic, logró el Premio al Mejor Guión. Imagen cortesía de La Cabina.

El Premio al Mejor Guión fue para el mediometraje croata ‘Por casualidad’, de Tanja Golic, cuya pareja protagonista, Lana Baric y Kresimir Mikic, rivalizó por los galardones interpretativos. El Premio a la Mejor Música se lo llevó la película francesa ‘Los Niños’, de Jean-Sebastien Chauvin, mientras el Premio a la Mejor Fotografía fue para ‘En cierta habitación’, de Pauline Roenneberg. ‘Tierra sobre viento’, del noruego Joern Utkilen, recibió a su vez el Premio a la Mejor Dirección Artística, novedad este año en los premios del jurado.

Los Niños, de Jean-Sebastien Chauvin, fue la ganadora del Premio a la Mejor Música. Imagen cortesía de La Cabina.

Los Niños, de Jean-Sebastien Chauvin, fue la ganadora del Premio a la Mejor Música. Imagen cortesía de La Cabina.

Los 24 mediometrajes presentados a concurso rayaron a un alto nivel, según apreciación de los miembros del jurado, lo que dificultó la selección de premiados. Películas como la mencionada ‘Tierra quemada’, ‘Taram Tarambola’, de María Castillejo, ‘Magma’, de Pawel Maslona o ‘Te amo, decepción’, de Héloïse Haddad, también figuraron entre las candidatas a premios.

Tierra sobre viento, de Joern Utkilen, ganó el Premio a la Mejor Dirección Artística. Imagen cortesía de La Cabina.

Tierra sobre viento, de Joern Utkilen, ganó el Premio a la Mejor Dirección Artística. Imagen cortesía de La Cabina.

De hecho, ‘Taram Tarambola’ fue la ganadora como Premio del Público. La historia de dos niñas, que sufren las consecuencias de la separación de sus padres, conmovió a los espectadores que siguieron día a día las películas a concurso en la Sala Berlanga de la Filmoteca de Valencia. El mundo imaginario que construyen las dos protagonistas para sobrellevar el pueril comportamiento paterno, de trágicas consecuencias, capturó la atención del público. La VII edición del Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina cerró en La Nau de la Universitat de València el certamen que, un año más, se consolida como muestra de referencia para todos aquellos que realizan sus películas en un formato a medio camino entre el corto y el largo.

Fotograma de 'Desconocido', de Salah Salehi, Premio al Mejor Mediometraje de La Cabina. Imagen cortesía del Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Fotograma de ‘Desconocido’, de Salah Salehi, Premio al Mejor Mediometraje de La Cabina. Imagen cortesía del Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina.

Salva Torres