“Lo fantástico va a más con la modernización del país”

Mystic Topaz, de Pilar Pedraza
Editorial Valdemar

La escritora Pilar Pedraza vive hace años en el barrio del Carmen. En medio de un entramado de callejuelas, plazas, recodos y recovecos en los que, a ciertas horas del día, el tiempo parece haberse detenido. Los edificios históricos y nobiliarios se alternan con los ruinosos y primorosamente rehabilitados. Los  ángulos muertos, con pasadizos secretos y laberintos mágicos. Pedraza se camufla en esa atmósfera y en un rincón del salón de su casa teje y entreteje brillantes tramas con las que captura a sus lectores. Su último libro, Mystic Topaz, una colección de relatos, se inspira en un curioso establecimiento del barrio dedicado a piedras exóticas y actividades esotéricas que frecuenta, aunque no crea ni deje de creer en tales cosas.

Cubierta de 'Mystic Topaz'.

Cubierta de ‘Mystic Topaz’.

Mystic Topaz. ¿El título del libro encierra algún significado esotérico? 

Mystic Topaz es el nombre de la tienda de objetos esotéricos donde se desarrolla la mayoría de las acciones del libro. Los topacios místicos son una variedad de gema tratada tecnológicamente añadiendo una finínisima capa de titanio a una pieza de topacio o de cuarzo de buena calidad, con lo que se logra un brillo y una gama de colores extraordinaria. Los topacios son las piedras de la alegría, para quien crea en esas cosas. No seré yo, desde luego.

Lo inició como una serie de cuentos que se publicaban cada semana en la revista digital desaparecida, El Butano popular. ¿Cómo llevó esa obligada periodicidad? ¿Cuál es el hilo conductor del libro?

Al comienzo, un relato a la semana me resultó demasiado y me agobió un poco, pero pronto pareció crecer en mi interior como una planta, mis fuerzas aumentaron y fui feliz cumpliendo el plazo, sobre todo cuando el hilo conductor del libro se marcó y tomó forma por sí mismo. Esto ocurrió al consolidarse las protagonistas, Delirio Presencia y Geles, y la comunicación entre ellas en el universo mágico de la tienda. Y cuando a lo fantástico se unió el humor.

Lo insólito, lo extraordinario y prodigioso impregnan la mayoría de los relatos. Sus lectores deben preguntarse en qué misteriosa y tal vez oscura biblioteca cosecha tales conocimientos.

Los relatos de Mystic Topaz  son de género fantástico, tanto los referidos a la naturaleza y los monstruos como los que tienen que ver con la literatura gótica. Hay que leer mucho, ciertamente, para escribir algo coherente y gracioso sobre los zombis que aparecen en la trastienda, sobre los retratos de muertos o sobre determinados temas tibetanos. Hay mucha fuente libresca, pero también muchas impresiones de viajes y sobre todo el aprendizaje directo en la propia tienda, con los materiales en la mano y los personajes exóticos a la vista. He conocido personalmente a algunos de ellos, como el chamán Sergio Magaña, el cabalista Eduardo Madirolas o el cátaro Laurel, de los que he aprendido mucho, sobre todo a respetar lo que no pertenece a mi cultura.

Pilar Pedraza en la Feria del Libro de Madrid. Imagen cortesía de la autora.

Pilar Pedraza en la Feria del Libro de Madrid. Imagen cortesía de la autora.

Emilio Bueso y usted son los únicos escritores españoles incluidos en el catálogo de la editorial Valdemar, ambos, por cierto instalados en la Comunidad Valenciana. ¿Por qué cree que apuestan por ustedes dos?

Porque somos los mejores. Bromas aparte, creo que Emilio y yo damos el perfil ideal de Valdemar por nuestra acentuada y fiel especialización en la literatura fantástica y de terror, y porque personificamos dos de sus más notables generaciones, yo la más antigua y clásica, y Emilio la más juvenil. También, supongo, publicamos en Valdemar por pura chamba y porque les gustamos a los editores, que son muy suyos.

Hace años se consagró como autora de culto con unos fieles seguidores. ¿Cuál es el perfil de sus lectores?

Por lo que veo en las redes y en la Feria del Libro de Madrid, suelen ser frikis de entre veinte y cuarenta años, mucha chica con aire independiente –alguna con un halcón en el puño, como te lo digo- y madurotes que empezaron a leerme al comienzo y no me han abandonado. Cuando los conozco, me encantan, porque son gente ilustrada, amable y genuinamente amiga de lo raro, como yo misma.

La literatura fantástica en España no gozó nunca de gran predicamento pero hoy parece que despega y atrae a los jóvenes. ¿Qué piensa de la evolución del género estas últimas décadas?

Sin duda va a más con la modernización del país. Cuanto más civilizado es un sitio, más se cultiva y se degusta en él la cultura Dark, por su carácter trasgresor y libertario. Hay que desconfiar totalmente de la gente palurda a la que no le interesan los vampiros porque no existen o a los que abominan de la tinta roja. En España la ignorancia está de parte de la Inquisición, como en todas partes, y la Inquisición de la inteligencia y del humor de cualquier color que sea éste. En el fondo pienso que la única literatura es la fantástica. Y Zola, claro.

El próximo otoño visitará la Feria Gótica de Madrid para cosechar el Premio de Literatura Fantástica a su trayectoria en el Museo Romántico. ¿Ya sabe qué atuendo va a lucir para la ocasión?

El de siempre. Soy de los que piensan que el hábito no hace al monje.

Portada de 'Lobas de Tesalia', de Pilar Pedraza.

Portada de ‘Lobas de Tesalia’, de Pilar Pedraza.

Si fuera bruja, ¿en qué tipo de hechizos y sortilegios le gustaría especializarse?

En lo concerniente a la resurrección de los muertos, como en Lobas de Tesalia, y también en la ayuda a los mismos a alcanzar la luz si están despistados, sobre todo a las víctimas de los accidentes. Pero lo cierto es que no soy bruja ni se espera que vaya a serlo.

El Papa Francisco quiere que las mujeres casen y bauticen. ¿Algún comentario al respecto?

A mí lo que quieran los papas me tiene sin cuidado. No pertenezco a su grey. Lo que sí me gustaría es que la Iglesia nos devolviera todo el patrimonio que nos ha robado.

¿Qué proyectos tiene entre manos?

Varios. Estoy terminando un estudio sobre la vida y obra del extraordinario creador Jean Cocteau (La Bella y la Bestia, Orfeo), para el que ya tengo una buena editorial, y maquino los inicios de una novela romana gore que completará la trilogía de La perra de Alejandría y Lobas de Tesalia. Me gusta mucho el mundo grecorromano. Actualmente colaboro con una revista digital llamada ‘La Charca literaria’ con pequeños relatos sobre las travesuras de Eros y otros niños del Olimpo. Espero que, como Mystic Topaz, se conviertan en un libro.

¿Cómo espera que salga el país tras el 26-J?

Trasquilado, pero peor de lo que ya está, imposible. Me gustaría que los partidos de izquierdas se unieran y nos sacaran del estercolero en el que nos ha hundido el bipartidismo; que la derecha heredera del franquismo desapareciera definitivamente y que nuestro país dejara de ser una monarquía bananera. Ya sé que son muchas cosas. Con una de ellas me conformaría, porque las otras irían detrás.

¿Le preocupa que GB abandone Europa?

Me tiene sin cuidado GB. Inglaterra no me merece ningún respeto. No contenta con no arreglar sus propios problemas e ir a la suya ilegítimamente en la Unión, incluido servirse de su propia, se está deteriorando económica y socialmente, y nos manda los peores turistas. Lo único que siento es que van a salir perjudicados los emigrantes, incluidos los españoles.

Pilar Pedraza. Imagen cortesía de la autora.

Pilar Pedraza. Imagen cortesía de la autora.

Bel Carrasco

Lirio entre espinas: de la sensualidad y sus corazas

Lirio entre espinas
Guillermo Weickert compañía de danza
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Viernes 17 de octubre 2015, a las 20.30h
Tras la función, los protagonistas y el director tendrán un encuentro con el público

Guillermo Weickert cía de danza dirige Lirio entre espinas, un montaje inspirado en el libro El Cantar de los cantares. Las bailarinas Iris Heitzinger y Natalia Jiménez y el actor Sandro Pivotti comparten escenario con los cantaores El Niño de Elche y Charo Martín, quienes interpretan los versos de amor del Cantar de los cantares a ritmo de la música del portugués Vitor Joaquim.
La primera traducción de la Biblia que se realizó al castellano fue realizada en San Isidoro del Campo (Santiponce, Sevilla) por unos monjes que trabajaron en secreto para evitar la acusación de herejía por parte de la Inquisición.

Conocida como la Biblia del Oso, contiene una de las versiones más carnales y sensuales de El Cantar de los cantares, una exaltación del amor repleto de arrebatadoras imágenes y referencias sensoriales que chocan con la vida de renuncia de los placeres mundanos de aquellos que lo tradujeron.

Lirio entre espinas parte de esta anécdota histórica para rescatar algunos de sus versos y devolverles la forma de canciones y danzas de celebración que fueron su origen; se pretende construir desde la música, el canto y la danza (quizás las artes que más apelan a la emoción directa) un universo propio que hable del cuerpo, de lo sensorial, de la sensualidad, como canal de conocimiento, pero también de la coraza que cada uno se construye con él.

Como dice Bill Viola, se trata de “resistir a uno de los estados más delicados y conmovedores que existen: la rendición a un amor absoluto, devastador: desde los excitados, ingenuos latidos del primer amor adolescente hasta la comprensión expansiva de un amor más grande como principio universal fundamental, intuido más tarde a lo largo de la vida y descrito en detalle por santos y místicos de todas las culturas a lo largo de la historia”.

Venta de entradas AQUÍ

Lirio entre espinas, de Guillermo Weickhart compañía de danza. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

Lirio entre espinas, de Guillermo Weickert compañía de danza. Imagen cortesía de Espai Rambleta.

 

Vicent Marco: miramos, pero ¿vemos?

INvidenteS, de Vicent Marco Puig
Imprevisual Galería
C / Doctor Sumsi, 35. Valencia
Inauguración: viernes 12 de diciembre
Hasta el 26 de enero de 2015

¿Vemos? ¿Qué vemos? Todo el tiempo miramos, pero ¿vemos? Según Aristóteles la vista es el más importante de los cinco sentidos. A través de los ojos captamos la realidad: las formas, las dimensiones, los colores. La mirada es la llave que abre el cofre del mundo. Por ella sabemos de sus insondables misterios, intuimos sus oscuros secretos.

Obra de Vicent Marco en la exposición 'INvidenteS' de Imprevisual Galería. Imagen cortesía de Imprevisual.

Obra de Vicent Marco en la exposición ‘INvidenteS’ de Imprevisual Galería. Imagen cortesía de Imprevisual.

La pintura es el arte de la mirada. Mirar es interrogar. Aunque el cuadro no es la respuesta, el cuadro es la pregunta. ¿Pero cómo saberlo, si ya no miramos? Distraídos con el móvil, paseando por la sala como turistas, ensimismados y ajenos… hemos devenido auténticos invidentes.

La pintura de Vicent Marco es una inquisición sobre la no ­mirada de hoy, sobre nuestra actual invidencia. Pintor cartesiano, disocia en el cuadro lo interno y lo externo, el cuerpo y el alma, el mundo y la mente. Afuera seres extraños y ajenos deambulan abstraídos y perdidos. En su mente solo hay un caos indescifrable. No miran, y si miran ya no pueden interpretar lo que ven. En el mundo del arte perdido, Vicent Marco apuesta por romper los límites tradicionales del cuadro, abrir el espacio a la imaginación y golpear nuestra ceguera con esta inquietante pregunta: ¿Vemos?

Obra de Vicent Marco en la exposición 'INvidenteS' de Imprevisual Galería. Imagen cortesía de Imprevisual.

Obra de Vicent Marco en la exposición ‘INvidenteS’ de Imprevisual Galería. Imagen cortesía de Imprevisual.

Manuel Turégano

bibrramblabookburning en Granada

Rogelio López Cuenca. Bibrramblabookburning
Plaza de Bibarrambla, Granada
De noviembre 2014 a marzo 2015

La plaza de Bibarrambla (Birrambla o Bib-rambla: de Bab-ar-ramla[1], Puerta del Arenal) ocupa un espacio central en el imaginario de Granada –de la propia ciudad acerca de sí misma más que de aquel construido hacia afuera y marcado por una visualidad cargada de exotismo romántico y de preferencia orientalizante–.

Tras la conquista cristiana, Bib-rambla sería escogida, a pesar de sus reducidas dimensiones pero a causa de su excelente ubicación –al lado del mercado y la Madraza y la Mezquita Mayor– como espacio idóneo para ejercer el papel de plaza mayor, por lo que conocerá sucesivas ampliaciones ya desde 1495, en que se derribaron casas y se construyeron en ella nuevos edificios.

El modelo de plaza mayor castellana constituye el núcleo fundamental de la vida urbana, un espacio emblemático en el que se concentran elementos clave de los poderes civiles, como la residencia del corregidor –el representante de la Corona en la ciudad–, o la de destacadas familias de la élite local, así como las casas del cabildo –símbolo de la autoridad de esa oligarquía–, o del poder eclesiástico. En Bibarrambla se van a encontrar el edificio consistorial de la Casa de los Miradores, otra casa de la Universidad y el Palacio Arzobispal junto a edificios más explícitamente vinculados al control y la represión, como una casa de la Inquisición o la Cárcel Real.

La plaza, rodeada de ventanas y miradores privilegiados, se convierte en el teatro principal de las más importantes manifestaciones públicas, celebraciones sacras o profanas de exhibición, de ostentación, de propaganda y de fomento de fidelidades: juegos ecuestres, de toros y cañas, procesiones, el Corpus, recibimientos de arzobispos, proclamaciones regias, ejecuciones públicas y autos de fe. Es el espacio ritual por excelencia, un dispositivo capital de difusión del programa ideológico de la monarquía católica y las élites locales.

Uno de los más célebres autos de fe celebrados en Bibarrambla tiene lugar en una imprecisa fecha entre finales de 1499 y principios de 1500, cuando el cardenal Cisneros, en palabras de su amigo y biógrafo Juan de Vallejo, «para desarraygarles del todo de la sobredicha su perversa y mala secta, les mandó á los dichos alfaquís tomar todos sus alchoranes y todos los otros libros particulares, quantos se pudieron aver, los quales fueron más de IIII ó V mill volúmines, entre grandes y pequeños, é hazer muy grandes fuegos é quemarlos todos».

Proyecto Bibrramblabookburning, en Granada

Proyecto Bibrramblabookburning, en Granada

La destrucción por el fuego, de entre «tres o cinco mil volúmenes», no fue ni de lejos el más cruel de los acontecimientos de que fue testigo Bibarrambla –que se llamó también arco de las Orejas y puerta de las Manos, porque en ella se exhibían, según se dice, los miembros mutilados de los ajusticiados–, ya que era el escenario preferido para el ahorcamiento público. La pena de muerte se aplicaba con largueza, y el patíbulo reunía a verdaderas masas de curiosos espectadores. En todo ello hay una correlación; dejó escrito Heinrich Heine que «donde se queman libros, pronto acabarán quemando también a seres humanos», casi cien años antes de que, en pleno ascenso del nazismo, en 1933, su propias obras ardieran, junto a otros veinte mil volúmenes, en Berlín, primero en la Opernplatz, delante de la Universidad Humboldt, e inmediatamente en más de veinte universidades más a lo largo de toda Alemania. El gesto, que sería repetido luego en el Madrid del año 39 y en el Chile del golpe militar de Pinochet, provocaría un comentario irónico de Freud, cuyas obras también ardieron en la pira: “Cómo ha avanzado el mundo, en la edad media me habrían quemado a mi”. No se puede evitar la imagen de los hornos crematorios y los campos de exterminio. Tampoco el primer emperador y unificador de China, Quin Shi Huang (el mismo que enterró para que vigilaran su mausoleo a miles de guerreros de terracota) se paró en demasiadas distinciones a la hora de quemar sean libros, sean personas. Algo en que alcanzará, como es sabido, eminencia la Sagrada Congregación de la Romana y Universal Inquisición, y donde destaca la especial persecución de las mujeres, que Silvia Federici relaciona con la aparición en Europa, en los albores de la Edad Moderna y los inicios del capitalismo, de una nueva división del trabajo que condenó a las mujeres al confinamiento en el dominio del trabajo reproductivo; uno de los periodos más sangrientos de la historia más sórdida de Europa: cuando para escapar a la tortura, las condenadas se suicidaban, los cadáveres eran igualmente quemados en la pira.

Proyecto Bibrramblabookburning, en Granada

Proyecto Bibrramblabookburning, en Granada

El siglo XX ha sido especialmente devastador en cuanto a destrucción de libros y bibliotecas (las últimas, la de Sarajevo, la de Bagdad, la de el Cairo) pero en esto no hace sino continuar una estela de infamia en la que se destacan la falò delle vanità de Savonarola o la quema de códices mayas y aztecas por los piadosos frailes españoles. A lo largo de esta historia de vergüenza han sido condenados a la hoguera desde libros religiosos y novelas, a ensayos y tratados políticos, y hasta tebeos. O bibliotecas enteras. Atribuye la leyenda –sin mucho fundamento, la verdad- al califa Omar la decisión de quemar la biblioteca de Alejandría (que ya había sido incendiada anteriormente por Julio Cesar, en el 48 a. C.) con el siguiente argumento: “si se trata de libros que coinciden con lo que dice el Corán, son inútiles puesto que lo repiten, y si dicen otra cosa, serán malos, luego quemémoslos todos”.

La quema de libros hoy nos repugna como algo abominable, lo mismo que un degüello o una lapidación. Solo minorías de fanáticos celebran tales actitudes. El secuestro o la desaparición forzada de la memoria, su depauperación, su desprecio y su trivialización, la deliberada construcción sesgada de las identidades, la invención de la tradición, su mixtificación, el control y la manipulación del archivo, el culturicidio, se ejecutan mediante otros procedimientos menos aparatosos. Los planes de exterminio no arrasan y exterminan sino en casos extremos, en los límites, en las fronteras donde se levantan –como la Gran Muralla de Quin Shi Huang- las murallas de la fortaleza de la banalidad. Como ha dicho Ray Bradbury, el autor del personaje del bombero pirómano en su novela distópica Fahrenheit 451: «No es necesario quemar libros para destruir una cultura. Basta con que la gente deje de leer».

 «No es necesario quemar libros para destruir una cultura. Basta con que la gente deje de leer»

«No es necesario quemar libros para destruir una cultura. Basta con que la gente deje de leer» Ray Bradbury en Fahrenheit 451

No hay piras en las plazas, ni cadalso; el orden se impone por otros medios, por otros miedos: la lógica neoliberal aplicada a la ciudad provoca la mutación de la plaza. Un espacio intermedio, de mezcla, de usos múltiples, pasa a serlo de uso único; privatiza un recurso público, lo homogeniza para su explotación mercantil y lo tematiza en torno al tópico. Las marcas comerciales se adueñan del espacio. No hay más que una elección: pasar de largo o consumir. Muy revelador de la restricción de usos a que Bibarrambla ha sido sometida es el hecho de que el más significativo acto de recuperación del espacio público por parte de la ciudadanía en los tiempos recientes, el movimiento del 15-M en 2011, un espacio de tan marcado valor simbólico no fuera elegido ni utilizado como lugar de acampada.

Salvo interrupciones como la señalada, la ciudad, integrada en la industria del consumo cultural, se reduce a su imagen, a sólo imagen, y a una ajustada a las pautas de simplificación del tópico como objeto del turismo de masas, especializada y sintetizada en su peculiaridad, y a la vez sometida a las exigencias de estandarización del consumo masivo: la ciudad, mero espacio comercial. Los excluidos globales y los locales son uno y el mismo: los desconectados del consu(mis)mo disciplinante, los insolventes.

Rogelio López Cuenca MAKMA

Con bibrramblabookburning planteamos un proyecto de intervención temporal en este significativo espacio público, en este depósito de memorias, con la intención de hacer hablar al lugar, de introducir el debate e introducirnos en él, insertándonos en la tradición otra de la plaza, la de su tráfago cotidiano –la de su condición de múltiple y poliédrica–; en su polifonía disonante que en ningún momento se ha logrado someter a la univocidad, al sueño unísono del control absoluto; incluso en el corazón de las celebraciones oficiales –el carnaval, las sátira irreverente de las carocas, el latido de la sumisión fingida del discurso subalternizado.

El proyecto se desarrollará entre los meses de noviembre de 2014 y marzo de 2015, mediante la inserción de una cartelería específicamente concebida para ocupar los espacios originariamente destinados a albergar publicidad comercial de un kiosco central de Bib-rambla. Proponemos crear una suerte de monumento efímero que, a lo largo del tiempo de duración del proyecto y a través de la cambiante, intermitente  instalación de imágenes y textos –como un libro también, una especie de novela por entregas– plantee un diálogo con los lectores, habituales o esporádicos, con los paseantes, con los vecinos y con los turistas, y con el lugar mismo, con su pasado y con su actualidad, con nuestro inevitablemente compartido tiempo presente.

Rogelio López Cuenca 2 MAKMA

Rogelio López Cuenca / Elo Vega

 


[1] Vamos a utilizar indistintamente una u otra denominación, como reflejo de la diversidad de transcripciones y pronunciaciones a partir del nombre árabe original.
También como alusión a la multiplicidad de valores, usos y significados de la plaza.Integrando en el título el inglés, como lengua patrón global de la experiencia turística.Y en minúscula, en referencia a la dimensión cotidiana, doméstica, del espacio.Y de corrido, como de ordinario se habla.

Rutas vivas de Luis Vives

Paseo por Valencia de la mano de Juan Luis Vives
Francesc Hernàndez

Todo el mundo ha oído hablar del filósofo y humanista valenciano Juan Luis Vives, pero pocos conocen los interesantes avatares de su vida en la Europa de siglo XV, dignos de una película o serie de televisión. Juan Luis Vives (Valencia, 1492) se exilió a París hacia 1509, debido a la persecución que sufrió su familia judía, estudió en La Sorbona y, en 1514, publicó sus primeros libros en los que ya exponía la línea maestra de su pensamiento básico, que mantiene una absoluta vigencia. El poder del rey es relativo y, por tanto, debe ser aconsejado por los hombres sabios.

Dictó cursos en las principales universidades europeas (Lovaina, Oxford, La Sorbona), fue preceptor de la princesa María de Inglaterra, hija de Enrique VIII, y de Mencía de Mendoza, marquesa de Zenete. Amigo y colaborador de los humanistas más notables de su tiempo, como Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro y Guillermo Budé, escribió más de sesenta obras de filología, filosofía, teoría social y política, ética y religión. Pese a este brillante currículo, el filósofo pasó épocas de penuria en las que sobrevivió económicamente comerciando con vinos. También sufrió en su propia carne la ira de la Inquisición; su padre fue condenado a la hoguera y los restos de su madre desenterrados y quemados, en 1528.

Jardín de la Batllía, una de las rutas de Luis Vives. Imagen cortesía de Francesc Hernàndez.

Jardín de la Batllía, una de las rutas de Luis Vives. Fotografía de Helena Dobón por cortesía de Francesc Hernàndez.

El gran pensador revive este otoño en Valencia. Por una parte, la Universitat acaba de recuperar  la Asociación de Amigos de Luis Vives, fundada en 1927 para difundir sus ideas mediante diversas actividades. Por otra, el profesor Francesc Hernández recupera un texto que escribió poco antes de fallecer en un ejercicio de nostalgia y demostración de excelente memoria.

Vives hizo un recorrido virtual por su ciudad natal a través de diálogos de tres personajes imaginarios, en ‘Las leyes del juego’. Hernàndez sigue este itinerario histórico en un libro ilustrado publicado por Carena: ‘Paseo por Valencia de la mano de Juan Luis Vives’. Los diálogos de Vives se intercalan con media docenas de rutas por el centro, desde la plaza Nápoles y Sicilia a la de la Virgen. Pese al paso del tiempo y a la voracidad de la piqueta destructiva, el trazado de estas vías se mantiene intacto.

“Vives abandonó Valencia en 1509, cuando era un joven de unos 17 años. Treinta años después y uno antes de morir, aquejado por las enfermedades, publicó su obra más célebre, que incluye un coloquio con un sentido recuerdo de su ciudad y una defensa de la justicia.  Mi libro es una invitación a leer ese diálogo, recorriendo a la vez las mismas calles por las que Vives imaginó que deambulaban sus personajes. Todas ellas han conservado el mismo trazado. Al hacer este paseo, el lector descubre muchas cosas sobre Valencia y sobre su intelectual más universal”.

Portada del libro de Francesc Hernàndez 'Paseo por Valencia de la mano de Juan Luis Vives'.

Portada del libro de Francesc Hernàndez ‘Paseo por Valencia de la mano de Juan Luis Vives’.

Personajes nobles

Borja, Cabanilles y Centelles. Los tres personajes creados por Vives, con nombres muy valencianos, están inspirados en parte en personas reales apreciadas por él. “Borja, por ejemplo, se inspira en Juan II Borja, pero con la edad de un hijo o un sobrino, como Francisco de Borja”, señala Hernàndez. “En cierto sentido estos personajes representan la nobleza que él hubiera deseado para sí,  con un personalidad cosmopolita, defensora de la universidad, amante del saber, de la justicia y la moderación. Por cierto, el Francisco de Borja real se estableció la Universidad de Gandía, la primera que utilizó los diálogos de Vives como libro de texto”.

En su libro Vives se refiere además a sus hermanas, a discípulos como Honorato Juan, a Ángela Zapata, una dama que tenía un círculo literario, al duque de Calabria y virrey de Valencia y a Mencía de Mendoza, la marquesa del Zenete, que protegía a Vives en su palacio de Breda. “La relación entre el filósofo y la marquesa es apasionante”, dice Hernàndez. “Se admiran mutuamente. Cuando la marquesa dejó Breda y vino a vivir a Valencia, trajo consigo un retrato en miniatura de Vives, que la casa editorial Mey-Huete copió en una xilografía. Precisamente un siglo después del nacimiento de Vives, esa tipografía se trasladó junto a San Martín, a poquísimos metros de la casa natal. Es una sorprendente casualidad”.

El título de la obra original de Vives, ‘Las leyes del juego’ hace referencia a los distintos juegos de pelota que se practicaban en la Valencia de su tiempo, y las reglas que debían seguir los jugadores. “Siguiendo el itinerario propuesto por Vives se advierte la coincidencia de trinquetes y restos romanos. Parece que los valencianos comenzaron a jugar al trinquete allí donde las vías enlosadas facilitaban el rebote de la pelota”.

Texto recuperado de Luis Vives. Imagen cortesía de Francesc Hernàndez.

Texto recuperado de Luis Vives. Imagen cortesía de Francesc Hernàndez.

Intelectual universal

Hernández reclama que se reponga el busto de Vives que se instaló en la plaza de Brujas. “Tampoco estaría de más señalar el lugar donde estuvo su casa natal, en la actual plaza de Margarita Valldaura, o que tuviera un espacio propio en la Ciudad de las Artes y las Ciencias”, añade.

Desde el punto de vista intelectual, Vives es sin duda el valenciano más universal, al nivel de Maquiavelo, Erasmo de Rotterdam o Tomás Moro. “Su tratado ‘Sobre las disciplinas’ se adelanta a la filosofía moderna”, afirma Hernàndez. “Se puede considerar un precursor de la antropología, de la psicología y de la pedagogía. También, un defensor de la formación de las mujeres y del trabajo social. Fue un modelo para el humanismo posterior. Su defensa apasionada de la paz, de la conciliación entre los países europeos, de la justicia, de las instituciones civiles, tienen plena vigencia”.

La interpretación de su pensamiento se beneficia además de investigaciones recientes y relevantes. Las aportaciones del profesor Calero sobre obras no latinas de Vives o las ediciones críticas que se preparan sobre su correspondencia, así como nuevas investigaciones sobre los conversos valencianos, permiten contemplar con una gran ilusión el futuro de los estudios vivistas. “Hay mucho que indagar todavía. Espero que ‘Paseo por Valencia de la mano de Luis Vives’ colabore en esta dirección”, concluye Hernàndez.

Plaza en la que nació Lluis Vives. Imagen cortesía del autor.

Plaza en la que nació Lluis Vives. Fotografía de Helena Dobón por cortesía de Francesc Hernàndez.

Bel Carrasco