Lo barroco y lo simbólico: “Gods, Animals and Death”

Josep Tornero. “Gods, animals and Death”. Processi 143.
Real Academia de España en Roma
Hasta el 30 de septiembre de 2016

Una propuesta interesante que invita a la reflexión podemos encontrarla en el proyecto “Gods, animals and Death” que forma parte de la exposición ”Processi 143” en la que Josep Tornero ha participado apostando por una visión introspectiva y personal que busca hacer florecer en cada espectador aquello que lleva dentro, sombras y múltiples formas que surgen de un mismo objeto representado.

La exposición ha sido realizada por diversos artistas dotados de la beca de pintura de la Real Academia de España en Roma. “Gods, animals and Death” profundiza en lo barroco y lo dionisíaco, buscando aspectos como la metamorfosis y la memoria a través de un juego de apariencias donde la imagen adquiere un dinamismo espectral. Estas imágenes evocan ideas que llevan al espectador a reconocer la materia original a través de una imagen distinta, fruto de la “desfiguración de la figura” que realiza el artista, la alteración de unas imágenes que parecen moverse y transformarse.

Las obras presentadas en formatos y dimensiones variadas, son tratadas con técnicas de claroscuros y la predominancia de ausencia de color en pos de una gama de grises que refuerzan la simbología de los elementos tratados, conformando un lenguaje subjetivo y estimulante para el imaginario del espectador. En ocasiones se añaden tonos aislados en trazados vaporosos que refuerzan el carácter enigmático de las mismas. Un juego de formas que investiga en las posibilidades de la desfiguración de la materia para lograr una interpretación desde lo real en algunos casos, o desde lo imaginario. Este proyecto de investigación resulta interesante para aquellos que deseen descubrir aquellas experiencias que el artista es capaz de despertar en cada uno de nosotros.

El tratamiento de elementos cotidianos a través del desenfoque y la presentación de puntos de vista subjetivos que destacan elementos concretos del objeto representado, hace de estas obras unas que nos muestran parte de la mirada de Tornero pero a su vez conceden plena libertad interpretativa al impactar en nuestra consciencia individual y emociones más íntimas. Esta mirada del artista se nos muestra a través de la selección de las escenas representadas y su forma de trabajarlas que dotan de importancia a aspectos que pueden pasar desapercibidos pero que cobran fuerza y protagonismo, articulando un interesante diálogo que conforman nuevas imágenes y nuevas experiencias.

Fotografía de una de las obras de Josep Tornero en "Gods, Animals and Death".

Fotografía de una de las obras de Josep Tornero en “Gods, Animals and Death”.

Tornero extrae de escenas y objetos cotidianos un lenguaje simbólico a través de un abandono de la imagen sujeto a un azar formal, creando como él denomina espectros “nuevos pero a la vez familiares”. Según el propio artista apunta, su trabajo “desemboca en el interés por el tránsito de la imagen, su movimiento implícito y su metamorfosis, capaz de retornar desde diferentes contextos ante la preocupación del elemento matérico de la pintura como síntoma, emitido a veces desde lo real, o como movimiento centrífugo y dispar, emitido desde lo imaginario”.

Josep Tornero (Valencia, 1973) estudió en la Escola Superior de Ceràmica de Manises y posteriormente en la Facultad de Bellas Artes Sant Carles de Valencia, (2004). En Murcia realizó el Máster de Producción y Gestión Artística (2010) en la facultad de Bellas Artes de esa ciudad y en febrero de 2016 finalizó su tesis doctoral. La amplia trayectoria académica y el trabajo artístico de Josep durante estos años, avalan los diferentes procesos creativos que emprende, es evidente.

La exposición estará vigente hasta el 30 de septiembre del 2016 por todos aquellos que visiten Roma y deseen conocer el talento que artistas españoles trasladan a otros países.

Citas extraídas del ‘statment’ del proyecto “Gods, animals and Death”.

Obra de Josep Tornero.

Obra de Josep Tornero en ‘Gods, animals and death’.

Raquel Andrade

¡¡¡Que vienen los marcianos!!!

La guerra dels mons 2.0, de L’Horta Teatre
Teatro Principal
C / Barcas, 15. Valencia
Hasta el 7 de febrero

El 30 de octubre de 1938, todavía bajo los efectos de la crisis económica, muchos habitantes de Nueva York y Nueva Jersey  creyeron por un rato que los marcianos invadían la tierra. Se trataba de una lectura dramatizada de La guerra de los mundos de H.G. Wells realizada con tal realismo por Orson Wells que desató el pánico traspasando la barrera que separa lo imaginario de lo real.

Escena de 'La guerra dels mons 2.0', de L'Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘La guerra dels mons 2.0′, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Han pasado 70 años desde aquel suceso que anunciaba el tremendo poder de los medios de comunicación hoy multiplicado por mil a través de internet y las redes sociales. La mítica emisión radiofónica de Wells puede considerarse como el primer fenómeno viral de la historia. Sobre ello reflexiona La Guerra dels mons 2.0 (La Guerra de los mundos 2.0) de la compañía L’Horta Teatre, que se representa en valenciano en el Teatro Principal hasta el 7 de febrero.

El espectáculo supone la culminación de las celebraciones de los 40 años de la compañía que nació en los setenta en la Huerta Sur como grupo amateur y luego se profesionalizó bajo la dirección conjunta de Alfred Picó y Carles Alberola.  “Un proyecto importante para celebrar nuestras cuatro décadas estaba por encima de nuestras posibilidades”, dice Picó. “Dentro del Plan de coproducciones de CulturArts hemos podido crear un gran espectáculo. Incluye tres músicos en directo, con una composición original de Andrés Valero, audiovisuales, y la posibilidad de estar por primera vez y durante nueve días en el Teatro Principal».

Escena de 'La guerra dels mons 2.0', de L'Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘La guerra dels mons 2.0′, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Arropados por la música de Valero sólo tres actores; Verónica Andrés, Álvaro Báguena y Jordi Ballester, crean una atmósfera de intriga que envuelve al público. “Existe un inquietante paralelismo entre los Estados Unidos de aquella época y la Europa de hoy”, dice el autor y director de la pieza Roberto García. “Dos sociedades que salen de una depresión económica,  sensibles al miedo. Antes de una gran guerra y ahora a amenazas terroristas, la crisis del ébola, convulsiones financieras, etcétera. Todo esto está presente en nuestro espectáculo, al igual que la figura de Orson Welles, que podría ser un cuatro personaje”.

El trabajo de los actores “añaden un plus emocional a un espectáculo ya de por sí sugerente y estimulante”, añade García. El equipo artístico, íntegramente valenciano, lo completa: Luis Crespo, responsable de la escenografía, Ximo Rojo, de la iluminación, Pascual Peris, el vestuario y Assad Kassab de la imagen gráfica.

L’Horta Teatre traslada ese primer ‘fenómeno viral’ que fue la emisión radiofónica de Wells a la época actual. Con una trama adictiva y una intriga creciente sumerge al espectador en un juego de espejos, como los que le gustaban a Orson Welles. Un espectáculo hipnótico de plena actualidad que habla de la confusión que genera no saber qué es verdad y qué es mentira, y del  miedo como la más efectiva arma de manipulación masiva.

Escena de 'La guerra dels mons 2.0', de L'Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Escena de ‘La guerra dels mons 2.0′, de L’Horta Teatre. Imagen cortesía de la compañía.

Bel Carrasco

El Pop Feminista de Ángela García

Pop Feminista, de Ángela García
Galería Punto
C / Barón de Cárcer, 37. Valencia
Inauguración: viernes 20 de noviembre, a las 20.00h

Dentro de la línea que Galería Punto dedica a la revisión de la historia del arte contemporáneo, la exposición Pop Feminista comisariada por Isabel Tejeda reúne las obras realizadas por la pintora Ángela García Codoñer durante la década de los años 70.

Tres series, Morfologías, Misses y Labores, que han cobrado una especial visibilidad con la participación de la artista en las presentes exposiciones ‘The World Goes Pop’ de la Tate Modern de Londres y en la de ‘Colectivos Artísticos en Valencia bajo el Franquismo’ del IVAM.

Obra de Ángela García Codoñer en la exposición Pop Feminista. Imagen cortesía de Galería Punto.

Obra de Ángela García Codoñer en la exposición Pop Feminista. Imagen cortesía de Galería Punto.

Durante los años 60 y 70, coincidiendo con el llamado Feminismo de la Segunda Ola, se produjo una imparable incorporación de las mujeres a la esfera pública. Muchas españolas se formaban en las universidades, un gran número en Bellas Artes, si bien sufrían el llamado “techo de cristal” que en el caso de las artistas se tradujo en invisibilidad.

Lo que se esperaba de las mujeres por parte del régimen franquista, que alentaba el estereotipo de bella y sumisa esposa y madre a través de todos sus instrumentos de influencia, no coincidía con lo que muchas mujeres españolas deseaban ser.

La resistencia llegó por medio de  la lucha clandestina, nuevas actitudes en el entorno doméstico y también en la generación de un nuevo imaginario. El pop, en manos de los valencianos Equipo Crónica, había abierto caminos en la creación de una figuración crítica, a los que Ángela García Codoñer realizó aportaciones mordaces para revertir desde sus entrañas la imaginería de hembra que se proyectaba desde el pop art anglosajón y la cultura popular.

Obra de Ángela García Codoñer en la exposición Pop Feminista. Imagen cortesía de Galería Punto.

Obra de Ángela García Codoñer en la exposición Pop Feminista. Imagen cortesía de Galería Punto.

 

Carlos Sebastiá hace Memoria en Beijing

Memory
Carlos Sebastiá, Huang Xiaoliang, Jonah Calinawan, Wendy Sacks, Susan Kae Grant
See Gallery
B10, 798 Art Zone No.2 Jiuxianqiao Road
Chaoyang District. Beijing. China
Hasta el 11 de julio, 2015

“Las huellas de la dedicación, el sacrificio, el amor y los afectos en nuestras memorias construyen nuestra libertad individual”

Carlos Sebastiá, artista castellonense que reside en la actualidad en Beijing (China), expone en See Gallery de la mencionada ciudad asiática una serie de trabajos en torno a la memoria. De hecho, ‘Memory’ es el título del conjunto expositivo en el que, junto a Sebastiá, exhiben igualmente sus trabajos Huang Xiaoliang, Jonah Calinawan, Wendy Sacks y Susan Kae Grant.

Obra de Carlos Sebastiá en la exposición 'Memory' en See Gallery de Beijing. Imagen cortesía del autor.

Obra de Carlos Sebastiá en la exposición ‘Memory’ en See Gallery de Beijing. Imagen cortesía del autor.

El interés artístico de Carlos Sebastiá gira en torno a la evolución y la modulación de lo individual y su comportamiento, tal y como explica el propio artista. “Se trata de las huellas dejadas en el interior por su constante esfuerzo por adaptarse al rechazo social o la confrontación. Estoy muy de acuerdo con el hecho de que ciertos valores considerados inmutables han desaparecido y que, en consecuencia, volvemos a refugiarnos en los valores más básicos que nos dan la fuerza para seguir en el camino”, agrega Sebastiá en el catálogo de la muestra.

Obra de Carlos Sebastiá en la exposición 'Memory' en See Gallery de Beijing. Cortesía del autor.

Obra de Carlos Sebastiá en la exposición ‘Memory’ en See Gallery de Beijing. Cortesía del autor.

Tras el análisis de la conducta social afectiva -sigue afirmando el artista-, “creo que cada persona siente su entorno de una manera única y genera espacios internos donde el subconsciente se mezcla con la subjetividad de su realidad”, lo cual lleva “a crear nuestras propias historias en las cuales las experiencias, los sueños, los miedos y esperanzas se mezclan, reproduciendo un estado ideal de cosas. Creamos espacios imaginarios internos que se manifiestan consciente o inconscientemente de acuerdo con nuestro entorno”.

“En mis trabajos -concluye Sebastiá- uso pintura, dibujo y fotografía. Experimento además con diversos materiales como el papel de arroz, el metacrilato, metales, colas y procesos fotográficos como el cianotipo”.

Obra de Huang Xiaoliang en la exposición 'Memory'. See Gallery. Beijing. China.

Obra de Huang Xiaoliang en la exposición ‘Memory’. See Gallery. Beijing. China.

Obra de Jonah Calinawan en la exposición 'Memory'. See Gallery. Beijing. China.

Obra de Jonah Calinawan en la exposición ‘Memory’. See Gallery. Beijing. China.

Obra de Susan Kae Grant en la exposición Memory. See Gallery. Beijing. China.

Obra de Susan Kae Grant en la exposición Memory. See Gallery. Beijing. China.

Obra de Wendy Sacks en la exposición Memory. See Gallery. Beijing. China.

Obra de Wendy Sacks en la exposición Memory. See Gallery. Beijing. China.

Obra de Carlos Sebastiá en la exposición 'Memory' en See Gallery de Beijing (China). Imagen cortesía del autor.

Obra de Carlos Sebastiá en la exposición ‘Memory’ en See Gallery de Beijing (China). Imagen cortesía del autor.

 

 

 

 

Inma Femenía: sensorial y cognitiva

Inma Femenía: Graded Metal
Área 72
C / Barón de Cárcer, 37. Valencia
Inauguración: viernes 15 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 30 de julio, 2015

La coyuntura actual se encuentra marcada, por un lado, por el revisionismo del capitalismo tardío y del impacto de sus poderes en la esfera de lo social; y por otro, por la reconfiguración de los imaginarios y las estructuras de relaciones que instauran la noción de realidad en la llamada sociedad de la información.  Podría decirse que habitamos un intersticio histórico, mecánico, cognitivo, e incluso cosmogónico, en el constructo general de la civilización, plausible también en los lineamientos que determinan el carácter del individuo contemporáneo.

La artista Inma Femenía pertenece a la primera generación de la escisión electrónica, marcada por la fractura con las generaciones anteriores, que no crecieron con la presencia cotidiana de los entornos digitales. Esta ruptura es el punto de partida desde el cual Femenía aborda su práctica, vinculando las instancias analógicas y las digitales, las materiales y las intangibles, en un juego de territorialidad superpuesta donde los tiempos históricos del arte y la sociedad establecen un diálogo a partir de sus síntomas visibles.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Área 72.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Área 72.

Centrándose en la luz como leitmotiv, genera transferencias entre las lógicas formales de la percepción, incidiendo en el fenómeno óptico como suceso y como sujeto capaz de devenir objeto. Intentando superar las limitaciones de las leyes físicas que rigen el hecho lumínico, buscando la materialización, la tangibilidad, del instante de luz, en su obra materia, luz, tiempo, espacio y movimiento aparecen encriptados; un ilusionismo más relacionado con cierta crónica del espíritu del tiempo que con la estricta voluntad compositiva de las formas físicas.

Suplantar, restituir, decodificar, resignificar… En sus protocolos de materialización del espectro lumínico Femenía aborda por igual lo sensorial y lo cognitivo, remarcando además las analogías entre los distintos materiales y sus cargas simbólicas. Un espacio de relación crítica, reflexiva, entre los estados mentales y los sustratos físicos del destello incandescente. Una gestión consciente, pero también intuitiva, de la traducción de lenguajes –informáticos, físicos, visuales- que intervienen en la presencia de la luz como territorio de sentido, más allá del estadio perceptivo, en la actualidad.

Procurando desplazamientos constantes que rindan cuenta del condicionamiento y la contaminación que supone el estadio virtual en la esfera de lo real, ha abordado fenómenos como la transparencia, la aleatoriedad, el errorismo, el simulacro, la huella o el reflejo. Una investigación continua que rastrea, a través de la especulación estética, las transferencias dialécticas entre representación y sustantividad que se instauran con la disolución de fronteras entre el espacio físico y el virtual.

Obra de Inma Femenía en la exposición 'Graded Metal'. Cortesía de Área 72.

Obra de Inma Femenía en la exposición ‘Graded Metal’. Cortesía de Área 72.

Tras un recorrido que conjuga imagen fija y en movimiento, materiales rígidos, flexibles, opacos y translúcidos, soportes y fuentes electrónicos y mecánicos, Femenía ha abordado en los últimos meses las posibilidades de la superficie metálica, refractante, como receptáculo físico de sus señalamientos. De allí surge Graded Metal, en la que áreas específicas de la gama de colores degradados de softwares para tratamiento de imágenes son impresas digitalmente sobre láminas de metal que luego son moldeadas de forma artesanal (mejor de “forma manual”). El resultado es una serie de instantáneas cromáticas del cuerpo exterior, más bien la piel, del macroorganismo sistémico de la red (evitaría ésta referencia a la red), donde la combinación binaria de datos funciona como ente consitutivo, homologable a la unidad celular de la materia biológica.

Procurando transferencias entre la abstracción compositiva y las convenciones técnicas de la producción del color –entendida como despliegue cromático del haz luminoso-, en Graded Metal la autora combina con preciosismo el gesto sinuoso y la rigidez estructural. En un juego de pulsión entre la autonomía del material y el control de su conducta, perfila y depura correspondencias entre múltiple y único, fluido y estático, plano y volumétrico. Una estrategia que le permite recuperar también, cual desdoblamiento, espejismo o transmutación, la mineralidad inherente a los dispositivos de gestión de la información en la sociedad de redes.

El resultado es una secuencia de cuadros-escultura-objeto y una intervención específica en el espacio que funcionan como naturalezas muertas de la mise en scène contemporánea. Paisajismos escultóricos a partir de los paisajes virtuales que infundan el imaginario post-Internet que apuestan por trascender, a través de la noción de masa, la cosmética electrográfica.

Un delicado equilibrio que es también un balance semiótico y formal. Hablamos de la suspensión serena, condensada, en medio de la velocidad y lo efímero del dato, de la violencia implícita en las transformaciones sociales provocadas por el carácter expansivo, casi esteroide, de la dualidad analógico-digital; aquella cuya progresiva imbricación en el imaginario instaura los cimientos de un renovado régimen de lo real, en un incipiente e impredecible s. XXI.

Obras de Inma Femenía en 'Graded Metal'. Área 72.

Obras de Inma Femenía. ‘Graded Metal’. Área 72.

Alex Bahim

El chequeo a la muerte de Óscar Gual

Los últimos días de Roger Lobus, de Óscar Gual
Aristas Martínez

La muerte del padre es un tema recurrente en todas las artes que se nutre de los complejos sentimientos que identifican y singularizan  la naturaleza humana. A partir de su experiencia personal, la pérdida del progenitor, Óscar Gual ha creado un artefacto literario que desborda los límites del relato convencional para constituir un tratado filosófico, un manifiesto o declaración de intenciones. ‘Los últimos días de Roger Lobus’ (Aristas Martínez), su tercera novela, es un chequeo a la muerte y un certero diagnóstico de los temores que nos inspira. “Todos alojamos una bomba en el interior de nuestro cuerpo”, dice. Claro que no todas son iguales; unas son sofisticados aparatos y otras unos cuantos cartuchos con mechas húmedas.

Roger Lobus, ex alcalde de la imaginaria ciudad de Sierpe, agoniza en un hospital acompañado por su hijo Junior, politoxicómano que intenta redimirse. A su alrededor un doctor que se parece a Christopher Walken, un camarero ruso que no aguanta los rollos ajenos y una atractiva doctora pelirroja. Mientras asiste al último viaje de su padre, un ex gánster salvado por la política, Junior revive los episodios más intensos de su azarosa vida.

Óscar Gual. Imagen cortesía del autor.

Óscar Gual. Imagen cortesía del autor.

Gual (Almazora, 1976) es ingeniero informático por la Universidad Jaime I de Castellón donde trabaja en la actualidad. ‘Los últimos días de Roger Lobus’  mantiene una relación de continuidad con sus anteriores títulos: ‘Cut and roll’ y ‘Fabulosos monos marinos’. En ellos construye un universo personal, en una zona fronteriza entre lo real y lo imaginario, y un lenguaje muy elaborado impregnado de un humor sarcástico con un punto macabro. En suma, una lectura exigente de la que deben abstenerse los que únicamente se acercan a los libros como evasión.

La cubierta del ilustrador Sergio Mora adelanta el contenido del texto. Una imagen en principio inocente que remite a un juego infantil, pero que si se observa con atención produce un inquietante efecto. “Al principio nos enamoramos de otra ilustración suya, pero después no había forma de que quedase bien como cubierta del libro”, comenta Gual. “Buceando en su obra, nos topamos con esto de los hombres-bomba, que encaja muy bien con el libro, por el tema padre hijo, por el paisaje lunar y por la metáfora de la bomba que es recurrente en la novela”.

¿De dónde surge la ciudad de  Sierpe y por qué  has vuelto a ella?

Mi segunda novela, ‘Fabulosos Monos Marinos’, la concebí como una especie de biografía/historia de esta ciudad, desde su formación como centro penitenciario hasta su desaparición con el resto del planeta Tierra. Tiene rasgos de la historia de España del siglo XX, aunque sus personajes son principalmente de origen levantino. Y me siento muy cómodo en Sierpe, porque, aunque es principalmente una ciudad “normal”, en ella pueden pasar cosas extraordinarias de vez en cuando, y eso me encanta. Además, me interesa mucho entrelazar mis textos y mis personajes en un todo, y para eso una ciudad ficticia es el mejor marco.

¿Es posible llevarse bien con el padre o hay que matarlo?

Bueno, yo creo que es posible llevarse bien, pero es que llevarse bien con el padre no es lo mismo que llevarse bien con un colega o con tu pareja. Opino que las relaciones padre-hijo (así como las relaciones madre-hija) contienen una violencia (latente o no) que no contienen las relaciones padre-hija o madre-hijo. Hay algo de disputa y de relevo que resulta violento, aunque no necesariamente en el plano físico. Esta violencia no implica que la relación sea mala, sino que es una relación real, sin falsedades.

¿Cómo influye el hecho de que sea científico, informático por más señas, en  su manera de escribir?

En mi caso, el rasgo de mi formación científica que más noto que afecta a mi escritura es la lógica, pues la lógica es la base de la programación. Aunque cualquier lector pudiera pensar que a veces se me va la pinza, puedo asegurar que cuido la lógica y la coherencia interna de los pensamientos, acciones, flujos de conciencia y narradores. Todo esto ocurre porque, por deformación profesional, a veces veo el texto como un código, y si no encaja todo me salta la alarma de error.

Portada del libro.

Portada del libro ‘Los últimos días de Roger Lobus’, de Óscar Gual. Editorial Aristas Martinez.

Muerte, religión, crionización…Las digresiones del relato configuran una especie de Manifiesto personal. ¿Le interesa más lo que dice o cómo lo dice? 

Las digresiones del relato están todas relacionadas con el principal atractor del libro, que es la muerte. Esa es la justificación, pienso que la digresión es una de las herramientas más poderosas de la literatura y, en concreto, a mí me encanta usarla, siempre relacionándolo con el tema principal. El arte radica precisamente en unir forma y contenido. A mí, interesarme, me interesa lo que digo, aunque para decirlo ya aparece la literatura de cada uno, y, bueno, acepto que la mía no es una forma de narrar demasiado habitual.

¿Qué le sedujo del personaje del gánster y alcalde Roger Lobus para ponerlo en el título?

Me interesaba de Lobus su conversión a la inversa, de alguien con un pasado de maleante a un tipo honrado, a través de la política. Al revés de lo que estamos acostumbrados: tipos normales que se corrompen a través de la política.

¿Qué representa este libro en el conjunto de su obra? 

Es mi obra más personal. Lo es porque, en cierto modo, es la primera vez que una obra mía se basa, más o menos, en mis vivencias. Pero también lo es, y esto es lo importante, porque a nivel literario creo que es una obra muy propia, y mucho menos influenciada por cualquier otra cosa. A medida que la carrera de uno avanza, va encontrando su universo propio y su voz, y este libro ha sido un paso adelante en ese sentido.

¿Sin drogas es posible la literatura?

Las drogas son un elemento cultural muy presente en la cultura valenciana, nos guste o no, y esconderlo sería un acto de cursilería. Además me interesan como modo de alterar la conciencia de las personas, de los personajes, y en mi caso, que trabajo bastante con los procesos mentales de mis personajes, me proporciona una versatilidad brutal en este aspecto.

¿Le gustaría ganar el Planeta o será nocillero hasta la muerte? 

Me gustaría ganar el Planeta, bueno, en realidad lo que me gustaría es ganar el dinero que dan con el Planeta para dedicarme a escribir novelas que jamás ganarían el Planeta. No me planteo para quién ni para cuántos escribo. En cuanto me lo plantee debería dejar de escribir.

Oscar Gual en el centro de la imagen.

Oscar Gual, en el centro de la imagen, micrófono en mano. Cortesía del autor.

Bel Carrasco

“Jose Haro es como Frankenstein”

El sueño de Andrómina, de Jose Haro
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 10 de mayo

El Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat de la Diputación de Valencia exhibe la exposición del fotógrafo Jose Haro ‘El sueño de Andrómina’ hasta el próximo 10 de mayo. La muestra plantea una reflexión sobre la esencia del cine y forma parte de ‘De cine. Universos cinematográficos’, la ambiciosa producción del museo de la Diputación que exhibe cuatro exposiciones simultáneas sobre el cine y que contó con el respaldo de numerosos profesionales del séptimo arte en su inauguración.

Entre ellos, Daniel Monzón y María León, que se declararon “amigos y admiradores de Jose Haro”. A Monzón, la exposición de Jose Haro le parece “maravillosa porque descubre cosas de mi propio trabajo”. “Cuando uno está rodando está muy a lo suyo, pero hay un montón de historias alrededor, tantas como miradas de la gente que participa y la de Jose es excepcional”, explicó.

Fotografía de Jose Haro. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de Jose Haro. Imagen cortesía del MuVIM.

“La exposición es interesantísima porque a partir de elementos cinematográficos de un montón de películas, Jose Haro ha construido una propia historia atmosférica. Es como un monstruo de Frankenstein a partir de las múltiples miradas que él ha hecho en las películas en las que ha intervenido”, dijo Monzón.

El director de cine señaló que “Jose no es sólo mi amigo, sino que forma parte de las películas que he hecho. Gran parte de la fuerza de ‘Celda 211’, que hicimos juntos, también reside en su mirada, la que hizo de ese Malamadre, que fotografió y fue directamente el cartel de la película, un cartel rotundo, de los más poderosos de mis películas y de muchas películas de las últimas etapas del cine español”.

Captar el proceso de la magia

En la misma línea opinó la actriz María León, también amiga de Jose Haro y a quien calificó de “profesional maravilloso”. “Jose tiene el saber estar y la sensibilidad artística para captar la vida propia de un rodaje, el proceso de la magia y eso se ve en esta exposición”, añadió.

Según el propio Haro, la muestra “es un viaje intimista por los universos de diferentes cineastas realizado a fuego lento a lo largo de más de diez años, donde realidad y ficción se entrelazan constantemente como mundos reales e imaginados que conviven y engendran el sueño mágico del cine”.

Fotografia de Jose Haro en 'El sueño de Andrómina'.

Fotografia de Jose Haro en ‘El sueño de Andrómina’.

La idea de hacer esta exposición surgió a raíz de un trabajo de encargo, “la promoción de las películas”. “Todos los universos, espacios y sensaciones que rodean un rodaje de cine me llevaron a acometer este proyecto que se ha producido expresamente para el MuVIM”, explicó Haro.

Jose Haro está considerado uno de los fotógrafos más relevantes que han trabajado en cine en nuestro país. Directores como Alejandro González Iñárritu, Julián Schnabel, Pedro Almodóvar, J. A. Bayona y Daniel Monzón han confiado en su sensibilidad para fotografiar los universos de sus películas. Paralelamente, ha desarrollado un intenso trabajo personal frecuentemente vinculado al mundo del cine, fotografiando los personajes, los espacios y las atmósferas, que ha sido expuesto en los trabajos ‘Los Invisibles’ (Instituto Cervantes 2010), y ahora en ‘El Sueño de Andrómina’, su visión más íntima y personal sobre los universos del cine.

Fotografía de Jose Haro. Imagen cortesía del MuVIM.

Fotografía de Jose Haro. Imagen cortesía del MuVIM.

 

‘Colectiva’ de Expósito y Núñez en Lametro

Colectiva, de José Expósito y Antonio Núñez
Sala Lametro José Ramón García-Antón
Estación de Metro de Colón. Valencia
Hasta el 31 de marzo, 2015

La sala Lametro-José Ramón García-Antón de la estación de Colón de Metrovalencia acoge, hasta el 31 de marzo, la exposición de pintura y escultura ‘Colectiva’ de José Expósito García y Antonio Núñez, dos artistas que retoman el contacto con el público tras un periodo al margen de la actividad artística.

En la obra de José Expósito García (Camas, Sevilla, 1954, y residente en Valencia desde 1972) se puede contemplar esculturas en talla de piedra y madera, con el cuerpo humano como tema principal, torsos masculinos y cuerpos femeninos, con diferentes enfoques y tallados con diversos tipos de maderas y acabados.

Obra de José Expositivo en la exposición 'Colectiva'. Imagen cortesía de Lametro.

Obra de José Expositivo en la exposición ‘Colectiva’. Imagen cortesía de Lametro.

Además, exhibe pinturas sobre tabla en las que predomina la investigación y la búsqueda para expresar sensaciones mediante la textura y el color, tomando como fuente de inspiración temas que siempre le han motivado, como son los volcánicos, los relacionados con el agua y fondos marinos, las manifestaciones artísticas  primitivas y aborígenes.

También se pueden admirar cuadros realizados en acrílico inspirados en la técnica de su admirado Manolo Millares, componiendo formas y expresando sensaciones, con la combinación de arpilleras de distintas texturas, así como pinturas de un estilo más realista inspiradas en viajes reales e imaginarios.

Obras de Antonio Núñez en la exposición 'Colectiva'. Imagen cortesía de Lametro.

Obras de Antonio Núñez en la exposición ‘Colectiva’. Imagen cortesía de Lametro.

En el trabajo de Antonio Núñez (Puerto de Sagunto, 1963), se puede contemplar esculturas realizadas en técnica mixta, buscando combinaciones de mármol, madera y en algunos casos toques de acero inoxidable, todo ello unidos entre sí en una sola pieza. En cuanto a su estilo, se inspira en el conocimiento de la forma y la materia, creando figuras humanas en su mínima expresión. Otras veces, simplemente se deja llevar por trazos sugerentes y toques conceptuales.

Su obra busca contrastes visuales de frío y calor, el mármol, la madera…., así como motivos claros para distorsionar la realidad, con materiales que se doblan y desean huir de sus atributos más naturales.

Obras de Antonio Núñez en la exposición 'Colectiva'. Imagen cortesía de Lametro.

Obras de Antonio Núñez en la exposición ‘Colectiva’. Imagen cortesía de Lametro.

La sala, que permanece abierta al público de martes a viernes de 11:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas, y los sábados en horario de tarde, cuenta desde su inicio con el patrocinio de Vossloh, empresa radicada en Albuixech y dedicada a la fabricación de unidades ferroviarias.

Con esta sala de exposiciones, FGV quiere consolidar como habituales en el conjunto de las estaciones de la red propuestas culturales y otras, como actuaciones musicales o campañas de sensibilización como las que desarrolla Línea 0. Estas iniciativas se ofrecen con el objetivo de conseguir que las estaciones de Metrovalencia sean algo más que un simple lugar de paso.

Obra de José Expósito en la exposición 'Colectiva'. Imagen cortesía de Lametro.

Obra de José Expósito en la exposición ‘Colectiva’. Imagen cortesía de Lametro.