Nelo Vinuesa gana la I Bienal Mª Isabel Comenge

I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge
Ganadores: Nelo Vinuesa y Juan Olivares
La Nau de la Universitat de València
C / Universitat, 2. València
Martes 8 de mayo de 2018

Los artistas Nelo Vinuesa y Juan Olivares han sido los galardonados de la I Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge, organizada por la Fundación Juan José Castellano Comenge en el Centre Cultural La Nau de la Universitat de València. Dotada con 22.000 euros, esta bienal supone el mayor premio de la Comunidad Valenciana para esta modalidad artística.

La obra que ha ganado el primer premio (15.000 euros)  ha sido ‘Vent du nord’, un acrílico sobre lienzo (200x280cm) de Nelo Vinuesa Vila (Valencia, 1980). Licenciado en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia, Vinuesa ha organizado siete exposiciones individuales y ha formado parte de más de una decena de colectivas. Además, ha sido distinguido con distintos premios y becas, como la Beca Cam Artes Plásticas de Londres. ‘Vent du nord’ se integra en el proyecto ‘Atlas’ y constituye la síntesis de la búsqueda realizada durante la beca-residencia en la Casa de Velázquez en Madrid que obtuvo el artista en 2016.

El proceso de trabajo del artista valenciano se inspira en la pintura clásica, las miniaturas medievales y manuscritos iluminados, la estética esquemática de los videojuegos Arcade, las imágenes computerizadas, la ciencia ficción o la arquitectura, pero al mismo tiempo cobra una especial relevancia el cromatismo, con atención a la importancia de la dimensión simbólica y psicológica del color desde el punto de vista de la percepción y de sus múltiples significados. Según el pintor y miembro del jurado Horacio Silva, se trata de una pieza de estilo neopop, con una elaboración técnica muy buena y un lenguaje nuevo, “que sorprende”.

Obra de Juan Olivares, segundo premio de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de La Nau.

Obra de Juan Olivares, segundo premio de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de La Nau.

El segundo premio (7.000 euros) ha recaído en Juan Olivares Luque (Catarroja, 1973), con la obra ‘J’aime l’émotion qui corrige la règle III’, una pintura vinílica sobre papel de alto gramaje, enmarcada en metacrilato (166x248cm). Esta obra da título a su última serie de collages, técnica en la que ha centrado su búsqueda plástica en los últimos años. Todo su trabajo conforma un tejido poético que cuestiona los límites formales de lo pictórico y su relación con el espacio que habita.

Además de los dos premios económicos, se han otorgado dos accésits: a la obra ‘Flexible #5’, un acrílico sobre tela (160x160cm) de Carolina Valls (Valencia, 1980), y a una obra de la serie ‘BLOCK BLOCK BLOCK’ de Keke Vilabelda (Valencia, 1986), realizada con cemento, acrílico, silicona y transferencia fotográfica, enmarcada en aluminio (200x140cm).

En la primera convocatoria de la Bienal de Pintura Mª Isabel Comenge se presentaron un total de 122 artistas, de los cuales se seleccionaron 16, con una gran variedad de técnicas y materiales. Esta variedad de técnicas y lenguajes artísticos se debe a que los participantes tenían completa libertad temática. Las obras premiadas pasarán a formar parte de la Colección de Arte de la Fundación Juan José Castellano Comenge, que reúne alrededor de 145 obras de destacados artistas del siglo XX.

La Sala Estudi General del Centre Cultural La Nau de la Universitat de València acoge la exposición colectiva donde se podrán ver las 16 obras seleccionadas. El jurado ha estado integrado por Horacio Silva, catedrático de Pintura de la Universidad Politécnica de Valencia y pintor; José Luis Cueto, vicerrector de Alumnado, Cultura y Deportes de la Universidad Politécnica de Valencia; Antonio Ariño, vicerrector de Cultura y Deporte de la Universitat de València; José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Museus de la Comunitat Valenciana, Elena Gandía, patrona de la Fundación Juan José Castellano Comenge y técnica de museos del Museo del Prado y del IVCR+i i, y el presidente de la Fundación, Juan José Castellano Comenge.

Obra de Nelo Vinuesa, ganador de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de La Nau.

Obra de Nelo Vinuesa, ganador de la I Bienal Mª Isabel Comenge. Imagen cortesía de La Nau.

De la naturaleza en el aula

Aula Naturaleza, de Horacio Silva
Galería Shiras
C / Vilaragut, 3. Valencia
Hasta el 28 de enero de 2017 (prorrogada hasta el 4 de febrero)

“Durante la infancia se vive, y en adelante se sobrevive”, decía Michi Panero. Horacio Silva, sin enmendarle la plana al poeta, recurre a esa infancia vivificante para seguir dándole lustre al tiempo pretendidamente marchito que viene a continuación. Y lo hace a través de la naturaleza, descubriendo en ella los signos y colores que la vida rutinaria va apagando. Por eso ha titulado la serie de obras que exhibe en la Galería Shiras ‘Aula Naturaleza’: “Quería recuperar la infancia del aula, del colegio, donde ibas a observar y aprender a base de una gran curiosidad”, explica el artista.

La veintena de piezas de un cromatismo exultante viene a poner el énfasis en las plantas, las flores y las hojas de esa naturaleza evocada. Naturaleza salpicada de signos con los que a su vez Horacio Silva rastrea lo telúrico haciendo memoria de la huella que en él ha dejado. “Es una loa a la naturaleza, a esa herencia que vamos destrozando, haciendo añicos; un elogio a lo que nos va quedando”, subraya el artista, cuyo aire melancólico enseguida se torna enérgico: “Tiene un punto de optimismo revelado en el cromatismo, en las diferentes gamas de colores”.

3-40 grados, obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de la galería Shiras.

3-40 grados, obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de la galería Shiras.

‘Aula naturaleza’ está integrada por un conjunto de piezas que, como las hojas mecidas por el viento, van de la nostalgia al clamor. Por eso están llenas de signos que vienen a representar los recuerdos que tejen la malla de la naturaleza de Horacio Silva: la naturaleza que se desprende de sus vivencias y la naturaleza que, a su vez, conforma el tejido existencial del artista. Kandinski, citado por Martí Domínguez en el catálogo cuando alude a su ‘Cielo azul’, apuntó en la dirección de lo mostrado en Shiras: “Es una mirada interior a través de un microscopio telescopio”.

Tanto más se aproxima Silva a los elementos que conforman su ‘Aula naturaleza’, tanto más se aleja en perspectiva de aquello en lo que fija su atención. De manera que la vuelta al aula que da pie a su innata curiosidad, fruto de esa evocación nostálgica, le va proyectando bien lejos conectando la superficie terrestre con las capas más altas y bajas de la atmósfera. Su evocación atraviesa sin solución de continuidad, como en los sueños, elementos dispares ofrecidos al espectador para que los interprete a su manera.

Naturaleza en azules, obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de galería Shiras.

Naturaleza en azules, obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de galería Shiras.

Sorprenden también las sutiles geometrías, introduciendo en el caótico universo de signos cierto carácter estable. El neurólogo Oliver Sacks decía que la tabla periódica colgada en el baño de su casa le permitía cada mañana dotar de sentido al mundo. Los elementos geométricos de Silva diríase que cumplen esta misma función, equilibrando la naturaleza. “En la pintura tiene que haber equilibrio; es como los contrafuertes de un edificio, si quitas un elemento se cae todo”. Y cita a Francis Bacon y sus sujetos atormentados, que equilibraba colocando determinados elementos, llenando vacíos.

Desvaneciente, obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de la galería Shiras.

Desvaneciente, obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de la galería Shiras.

Aunque la abstracción domina el conjunto (“pensé en hacerla abstracta porque es que la flor ya es abstracta”), Horacio Silva no puede dejar de hacerle guiños a la figuración: “Hay obra pequeña para no perder la figura humana; me divierte hacerlo”. Como le estimula utilizar diferentes colores: “Cuanto más limitas la paleta es más fácil y cuanto más color, más complicado; en un cuadro nunca se puede repetir un color porque si no parece un cartel”, explica el artista mientras recorre la exposición ofreciendo pinceladas explicativas de su obra.

‘Aula naturaleza’ es un paseo por los colores de una tierra que va dejando rastros emocionales. Una naturaleza equilibrada, alejada de las turbulencias románticas, que Horacio Silva rediseña “para darle vida”. Naturaleza sosegada, intimista, poética, que el artista mete en el aula con el fin de observar las tímidas e intensas tonalidades de lo percibido como si fuera la primera vez.

Horacio Silva delante de una de sus obras. Imagen cortesía de Shiras.

Horacio Silva delante de una de sus obras. Imagen cortesía de Shiras.

Salva Torres

“Creo que inicio una nueva aventura plástica”

Aula Naturaleza, de Horacio Silva
Galería Shiras
C / Vilarragut, 3. Valencia
Hasta el 28 de enero de 2017

A Horacio Silva no se le puede acusar de apoltronarse en el éxito durmiéndose en los laureles. Es un artista currante, un aventajado discípulo de su propio arte con mayúsculas. Tras su monumental Shangri-la, fruto de un viaje a Oriente que se expuso en las salas más nobles del Centro del Carmen, regresa en clave botánica y naturalista con ‘Aula Naturaleza’, una exposición que puede visitarse en la galería Shiras hasta finales de enero.

Reúne en total 25 cuadros, nueve de pequeño formato, uno grande de dos por tres metros y el resto de tamaño medio. Todos ellos realizados en el tiempo récord de un año. Silva deslumbra de nuevo con sus procesos creativos llenos de nuevas realidades, con un repertorio cromático colmado de símbolos, texturas y colorido. “Sus cuadros son característicos, tan trabajados, tan estudiados, que se distinguen de lejos. Aquel mundo caleidoscópico de formas, de signos, de geometrías extravagantes, que flotan en un éter azul, gris o rojizo, lleva su marca”, escribe en el catálogo el crítico Martí Domínguez, que lo define con artista kandiskiano por su capacidad de romper con todo y crear un nuevo mundo. Un mundo lleno de vida y misterio, difícil de abandonar.

Mujer con flor humeante, de Horacio Silva. Imagen cortesía de Shiras Galería.

Mujer con flor humeante, de Horacio Silva. Imagen cortesía de Shiras Galería.

Así lo experimentó el propio Silva cuando, en 2015,  se puso manos a la obra con este proyecto. “No quería reincidir en una obra con el mismo contenido que Sahngri-la”, dice. “Desde el comienzo intenté cambiar de tema, con un registro cromático diferente, y sin perder mi identidad gestual. Resultó muy difícil al principio pero, poco a poco y, a pesar de las dificultades iniciales una nueva serie, mucho más colorida y con temática diferente, casi rayando la abstracción, fue abriéndose paso hasta desembocar en el contenido de esta exposición. Creo que esta serie es el comienzo de una nueva e interesante aventura plástica”.

‘Aula Naturaleza’ remite al mundo más imaginario de Horacio Silva, tan fértil y desconcertante”, señala Martí Domínguez.  “Incluye alusiones explícitas a la “naturaleza”, como el par de lienzos deslumbrantes de lirios. Pero incluso en estas obras lo que más nos conmueve y cautiva es ese enjambre de formas que los sobrevuelan, esa iconografía tan singular, esa biodiversidad horaciana. Cada una de esas formas lleva sus genes, su ADN”.

Sobre un paisaje de color uniforme Silva enhebra un conjunto de microcuadros que configuran una especie de código indescifrable, un enjambre de objetos variopintos que reflejan sus obsesiones. El color y el formato enmarcan el resultado final.

Obras de 'Aula Naturaleza', de Horacio Silva. Imagen cortesía de Shiras Galería.

Obras de ‘Aula Naturaleza’, de Horacio Silva. Imagen cortesía de Shiras Galería.

Color y formato

“El color es algo que suelo decidir al iniciar el cuadro y tiene que ver, en parte, con el tema a pintar pero, sobre todo, como consecuencia de la anterior obra pintada”, explica Silva. “Si acabo de hacer un trabajo con armonías en azules, procuro buscarme un motivo que me dé la posibilidad de utilizar otra gama cromática que me haga disfrutar en su realización, evitando de esta forma el aburrimiento por reiteración.  El formato depende también del tema que se me ocurra en el momento de emprender un nuevo proyecto pictórico. Si el tema lo requiere por los elementos de su composición, que duda cabe que emplearé el tamaño que sea necesario”.

Más allá de esos dos parámetros y completándolos su manera peculiar de tratar los materiales, la pintura en este caso, para conseguir que la mirada profundice en la tela. “El efecto que consigo de tridimensionalidad aparente lo obtengo mediante una técnica que considero bastante personal”, confiesa. “Es difícil de explicar sin extenderme demasiado, pero puede resumirse de esta forma. Sobre diversos materiales, utilizo varias capas de texturas superpuestas realizadas a base de pigmentos con látex para luego, sobre esos empastes, aplicar múltiples veladuras que producen esos efectos que podemos ver en el cuadro”.

Horacio Silva, en pleno proceso creativo. Imagen cortesía de Shiras Galería.

Horacio Silva, en pleno proceso creativo. Imagen cortesía de Shiras Galería.

(Hay videos en YouTube en los que el artista muestra, con más o menos detalle, el procedimiento)

Horacio Silva es pintor y catedrático de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad Politécnica de Valencia. Su obra ha sido mostrada en numerosas galerías y museos tanto nacionales como internacionales.

La importancia de su trabajo ha sido avalada por la multitud de reconocimientos recibidos y por la cantidad de obras en colecciones privadas e institucionales como el Museo de Ibiza, Museo de Sevilla, Museo de Vilafamés, Museo de Rotterdam, Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM), etcétera.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

Horacio Silva. Fotografía de Mónica Varela por cortesía de Shiras Galería.

Horacio Silva. Fotografía de Mónica Varela por cortesía de Shiras Galería.

Bel Carrasco

Pequeñas obras para causas mayores

I edición Anónimos
Fundación San Antonio Benagéber
Espai Rambleta
Bulevard Sur, esq. Pio IX. Valencia
Del 30 de junio hasta el 2 de julio

Más de 400 obras originales en formato postal  (20×15 cm) invadirán el centro cultural La Rambleta. La razón tiene nombre propio o no, según se mire: ‘Anónimos’, una iniciativa pionera convocada por la Fundación San Antonio de Benagéber con el objetivo de recaudar fondos para la residencia de mayores que gestiona. Esta entidad sin ánimo de lucro trabaja por la atención de personas de la tercera edad con un alto grado de dependencia o sin recursos desde hace casi cuatro décadas.

Un concepto pionero en la ciudad

En concreto, bajo el lema ‘pequeñas obras para causas mayores’, ‘Anónimos’ ha reunido a 250 artistas, tanto consagrados como emergentes. Así, pintores, ilustradores, poetas, cocineros, escultores, etc. han plasmado su trabajo empleando postales como soporte. Pero más allá de esta particularidad, la singularidad de la convocatoria reside en que la autoría de las creaciones no se descubre al público hasta que se adquieren, por lo que se invita a dejarse llevar por una suerte de flechazo artístico.

Imagen cortesía Talemtum.

Imagen cortesía Talemtum.

Originales únicos al acceso de todos

Las postales se pondrán a la venta con un precio inicial de 20 euros el primer día, mientras que el segundo se bajará a 15 euros y el último, a 10 euros. De este modo, los visitantes de la exposición en La Rambleta podrán adquirir obras originales de figuras de primer nivel, como Paco Roca, Horacio Silva, Sento Llobell, Miquel Navarro, Francisco Nicolau, Artur Heras, Calo Carratalá, Ricard Camarena, Luis Eduardo Aute o Carles Sans, entre otros. Paralelamente, además, se ha querido contar con la participación de artistas noveles.

Arte y música para una buena causa

Con todo, la primera edición de ‘Anónimos’ dará su pistoletazo de salida el jueves 30 de junio a las 20 horas en La Rambleta con un acto que también comprenderá conciertos gratuitos: Barón Dandy y sus Rumberos a las 22 horas y Twise a las 23:30 horas. Este proyecto se ha puesto en marcha gracias a María Aranguren y a la complicidad de Mac Diego, así como a un esfuerzo de meses que ha comprendido la toma de contacto con decenas de artistas de toda España. La mayoría de ellos han respondido a esta llamada con trasfondo solidario: posibilitar que la Residencia de Mayores de la Fundación San Antonio de Benagéber pueda seguir garantizando unas condiciones de vida digna a la tercera edad.

Keke Vilabelda gana el XIX Premio Nacional de Pintura Fundación Mainel

XIX Premio Nacional de Pintura
Fundación Mainel

El pintor valenciano Keke Vilabelda ha sido galardonado con el XIX Premio Nacional de Pintura convocado por la Fundación Mainel en colaboración con Galeria9, por el jurado formado Román de la Calle, Manuel Martínez Torán, Amparo Puig, Horacio Silva, Alicia Ventura y Jorge Sebastián.

Además de la obra ganadora, se han concedido diez menciones de honor a los artistas Diego Benéitez, Emilio Cárdenas, Juan Gil Segovia, María González Garrigues, Di+La Group (Diana Lozano y Álvaro Jaén), Almudena Millán, Natalia Ocerin, Juan Carlos Rosa Casasola, Alejandra de la Torre e Ira Torres.

La obra ‘Night Flow’ de Vilabelda podrá contemplarse junto al resto de obras seleccionadas en la exposición que se inaugurará el jueves 23 de junio a las 20 horas en la sede de la Fundación Mainel, y que permanecerá abierta al público hasta el 8 de julio de 2016, en horario de lunes a viernes 10 a 14h y de 16.30 a 20h.

Night Flow de Keke Vilabelda. Imagen cortesía Fundación Mainel.

Night Flow de Keke Vilabelda. Imagen cortesía Fundación Mainel.

Keke Vilabelda (Valencia, 1986) es licenciado en Bellas Artes por la Universitat de Politécnica de València. Completó sus estudios con un Master en Bellas Artes en la prestigiosa Universidad Central Saint Martins de Londres. Desde entonces ha expuesto su obra, tanto individual como colectivamente, en más de 10 países. Pese a su juventud, destacan en su currículum reconocimientos como el Saatchi New Sensations de Victoria House, la ayuda INJUVE a la creación joven o la Beca a la investigación pictórica de BMW. Además, Vilabelda ya había sido seleccionado por el jurado del Premio de Pintura Fundación Mainel como mención de honor en anteriores ediciones.

Con el Premio Nacional de Pintura para artistas menores de 35 años, la Fundación ha ido desarrollando una de sus líneas principales: el patrocinio y estímulo del arte más joven, contribuyendo a encauzar el talento de los creadores en esa difícil etapa de transición entre sus estudios y la profesionalización en el mercado.

La mirada de Madoz

Coloquios de Cultura Visual
Fundación Mainel
Plaza Porta de la Mar, 6. Valencia
Todos los viernes de noviembre, 2015, a las 19.30h

Las nuevas formas del coleccionismo de arte, la peculiar mirada del fotógrafo Chema Madoz y una retrospectiva de los últimos 100 años de cultura artística valenciana. Es el programa de los Coloquios de Cultura Visual, organizados por la Fundación Mainel, que se celebran todos los viernes de este mes de noviembre y reúnen a artistas, profesionales, estudiosos y amantes de la cultura visual, para reflexionar acerca del papel que ésta tiene en la sociedad actual.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

En esta vigésima edición destaca la sesión del día 13 dedicada a Chema Madoz, uno de los fotógrafos más relevantes del panorama actual. La mirada de Madoz convierte los objetos cotidianos en algo extraordinario, creando un juego de metáforas que ha llevado a calificar su fotografía como poesía visual. Premio Nacional de Fotografía en el año 2000, Madoz (Madrid, 1958) ha realizado numerosas exposiciones individuales, tanto en España  como en el extranjero, y en su obra destacan los trabajos surrealistas en blanco y negro.

Capta imágenes extraídas de hábiles juegos de imaginación, en los que perspectivas y texturas crean un impactante efecto visual. En el encuentro de Valencia el fotógrafo madrileño conversará con el profesor Luis Vives-Ferrándiz sobre esta peculiar mirada del fotógrafo.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

En la primera mesa, que tendrá lugar el viernes 6, intervendrán Rosina Gómez-Baeza y Alicia Ventura, expertas en arte y coleccionismo, quienes con el artista y galerista Mira Bernabeu tratarán desde un prisma profesional el papel de los nuevos mecenas y el nuevo coleccionismo en el arte contemporáneo.

El día 20 de noviembre, última sesión, se dedicará a hacer un viaje por los últimos 100 años de la cultura artística valenciana. El encargado de este recorrido es el historiador del arte José Francisco Yvars, quien fuera director del Instituto Valenciano de Arte Moderno (IVAM).

Cartel de los Coloquios de la Fundación Mainel.

Cartel de los Coloquios de la Fundación Mainel.

Los Coloquios de Cultura Visual es una de las actividades culturales más longevas y mantenidas en el tiempo de todas las que tienen lugar en Valencia. Comenzaron en 1997, año en el que se celebraron dos ediciones en el Colegio Mayor Universitario La Alameda. Tras la buena acogida de la iniciativa, la Fundación Mainel estableció los viernes de noviembre como la fecha a señalar en el calendario, y no ha faltado nunca a la cita.

Importantes nombres de las artes y de la docencia de nuestro país han dejado su huella en los Coloquios. Antonio López, Román de la Calle, Tomás Llorens, Felipe Garín, Venancio Blanco, Julio López, Horacio Silva, María Corral, Alberto Corazón, Kosme de Barañano, Eva Lootz, Isidro Ferrer o Jaime Rosales son sólo algunos de estos nombres. Todas las sesiones se celebran a las 19.30 horas en la sede de la Fundación Mainel y son de acceso libre hasta completar el aforo.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a Fundación Mainel.

Fotografía de Chema Madoz, invitado a los Coloquios de Cultura Visual de la Fundación Mainel.

 

La felicidad completa de Horacio Silva

Shangri-La, de Horacio Silva
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 20 de septiembre de 2015
Prorrogada hasta el 30 de octubre 2015

Shangri-La es el paraíso imaginado por James Hilton en su novela Horizontes perdidos, después trasladada al cine por Frank Capra. Paraíso, utopía, tanto da. Un mundo ajeno a la codicia humana, donde la felicidad es una mezcla de vivir el presente proyectando hacia el futuro la armonía conciliadora del hombre bondadoso que también imaginó Rousseau. Horacio Silva viajó hace unos años a ese Shangri-La y lo que encontró fue una felicidad contradictoria, que ahora muestra en la Sala Ferreres (“no hay sala más bonita en España”) con obras de gran formato que vienen a cerrar un ciclo existencial.

Obra de Horacio Silva en 'Shangri-La'. Centro del Carmen.

Obra de Horacio Silva en ‘Shangri-La’. Centro del Carmen.

“Shangri-La para mí es el Centro del Carmen, porque aquí pasé los mejores años de mi vida como estudiante, de manera que esta exposición es el colofón, el cierre a un ciclo de mi vida”. Por eso Horacio reconoció que se trataba de la exposición “más importante de mi vida”. Shangri-La, aunque cerca del lugar bautizado con ese nombre, se refiere al espacio donde el artista valenciano trabajó durante su estancia en Pekín hace siete años. Nada que ver con la utopía evocada por Hilton en su novela.

“China es un país de muchos contrastes”, destacó Felipe Garín, director del Centro del Carmen. Contrastes como los que señaló el propio Silva, recordando las fachadas cubiertas de pan de oro de algunos edificios, junto a otras plagadas de mugre en el perímetro del aeropuerto alejado del centro de Pekín. Contrastes que pueden verse en el video que acompaña la muestra titulada precisamente Shangri-La. “Al principio pensé en el título de Ciudad Prohibida, incluso pensé en dividir la exposición teniendo en cuenta los pabellones que uno encuentra en esa ciudad, pero finalmente lo deseché con buen criterio”.

Obra de Horacio Silva en 'Shangri-La'. Centro del Carmen.

Obra de Horacio Silva en ‘Shangri-La’. Centro del Carmen.

Más que trasladar ya sea la Ciudad Prohibida o el Shangri-La de Pekín a Valencia, lo que Horacio Silva hace es recrear sensaciones de ese viaje a Oriente. “No hace falta recurrir a Cavafis o a Ítaca para hacer un elogio del viaje”, estimó Garín, poniendo el acento en el trayecto más que en el propio destino, y subrayando cómo Horacio Silva “no se ha dejado llevar por el mimetismo de lo tópico”.

Sí es cierto que hay rostros de mujeres chinas, algunos mayúsculos y de un colorido desbordante, lo mismo que hay jinetes, relojes, piedras y joyas evocando aquellos pabellones por los que transitaba el emperador. Pero Silva, lejos de reproducir aquel ambiente vivido, esculpe sus sensaciones a base de colores bien distintos a los utilizados en su obra más reciente. “Hay verdes, rojos, rosáceos y violetas que no aparecen en mi pintura anterior”. Colores que vienen a reflejar igualmente el cambio social que se experimenta en el país asiático, donde el gris “debido al control ejercido por el régimen político”, va dejando paso a “colores fuertes y vibrantes en las fachadas”.

Obra de Horacio Silva. Shangri-La. Centro del Camen.

Obra de Horacio Silva. Shangri-La. Centro del Camen.

El Shangri-La de la Sala Ferreres destila esa felicidad contradictoria del viaje como depósito de intensas sensaciones que el tiempo almacena. “La sala no se come la exposición”, precisó Garín. Puntualización que sirve a su vez para explicar la tensión entre el grandilocuente escenario evocado, nada menos que el lejano Oriente, y el materialismo poético de la obra expuesta. Melancolía del viaje, que el avión representa, pero que en el caso de Silva se abre en dos: “Como las lágrimas que aparecen en algunos de los cuadros, pueden aludir a momentos de tristeza pero igualmente de alegría”. He ahí la completa felicidad del Shangri-La de Horacio Silva.

Obra de Horacio Silva en 'Shangri-La'. Centro del Carmen.

Obra de Horacio Silva en ‘Shangri-La’. Centro del Carmen.

Salva Torres

Shiras, nuevo escaparate del arte valenciano

Galería Shiras
C / Vilaragut, 3. Valencia
Próxima apertura: 15 de octubre de 2015

Con un plantel de artistas “diverso y estimulante”, por utilizar las palabras de José Saborit, uno de sus integrantes, arrancará en octubre Shiras. La nueva galería, ubicada en la céntrica calle de Vilaragut, junto al Hotel Astoria, pretende ser un nuevo escaparate del arte valenciano. Luis Fernández, otro de los artistas del plantel, ve con este nacimiento la recuperación de “un concepto de galería que se está perdiendo”, a causa de lo que él entiende como “abuso del mercadeo”. Shyras viene a poner en valor la obra de artistas valencianos de consolidada trayectoria, con otros más noveles.

Nuria Rodriguez charla con Javier Chapa (a su izquierda Ana Vernia), en la galería Shiras, todavía en obras. Imagen cortesía de Shiras.

Nuria Rodriguez charla con Javier Chapa (a su izquierda Ana Vernia), en la galería Shiras, todavía en obras. Imagen cortesía de Shiras.

Reunidos en el Astoria, antes de visitar la galería todavía en obras, la gran mayoría de los artistas que forma parte del nuevo proyecto intercambió impresiones y parabienes. De nuevo Saborit: “No hay nada tan estimulante como un nacimiento”. Y agregó: “Estamos todos queriendo salir de una etapa en la que se plegaron velas”. A rebufo de ese aire nuevo, Sara Joudi, responsable de Shiras junto a Antonio Barroso, no paraba de animar a unos y a otros con el fin de estrechar lazos en pos de la aventura recién iniciada.

La travesía empezará el 15 de octubre con una exposición colectiva de Rafael Calduch, Javier Chapa, José Luis García Ibáñez, Silvia Lerín, Joel Mestre, Nuria Rodríguez, José Saborit y Horacio Silva. Daniel Schweitzer será el artista novel que arrancará a su vez el proyecto destinado a los más jóvenes. Lo hará en el ‘Espacio Refugio’ con que cuenta la galería en su planta inferior, donde también se tiene previsto la realización de talleres y diversas proyecciones audiovisuales.

Entrada a la galería Shiras, en la calle Vilaragut de Valencia.

Entrada a la galería Shiras, en la calle Vilaragut de Valencia.

Luego vendrá otra exposición colectiva en Navidad, todavía por concretar en cuanto a los artistas intervinientes. Ana Vernia será la encargada, allá por febrero, de inaugurar las muestras individuales de una galería que pretende ir abriéndose paso en las ferias nacionales e internacionales. Porque lo que tienen claro Sara Joudi y Antonio Barroso es que los artistas por ellos representados deben de tener proyección más allá del ámbito local.

El plantel de artistas que tuvo su primera toma de contacto ayer en el espacio en obras de la nueva galería son: Rafael Calduch, Victoria Cano, Javier Chapa, Raúl Dap, Alejandra de la Torre, Luis Fernández, José Luis García Ibáñez, Fernando Jiménez, Roberto López, Alexandra Martorell, Joel Mestre, Nuria Rodríguez, José Saborit, Mery Sales, Daniel Schweitzer, Horacio Silva, Gerardo Stübing y Ana Vernia. Artistas de diferentes disciplinas, temáticas y formas de ver la vida, en suma, de “todos los colores y edades” (Mestre), que se mostraron ilusionados con la aparición de Shiras en el marco de unas galerías valencianas a punto de cerrar temporada y pensando ya en el Abierto Valencia del mes de septiembre.

Aspecto de la galería Shiras, todavía en obras.

Aspecto de la galería Shiras, todavía en obras.

Horacio Silva, que inaugura exposición en el Centro del Carmen, se sumó al carácter festivo del nacimiento, adoptando eso sí las cautelas propias del alumbramiento que, como recordó Saborit, necesita de “toda nuestra energía”, gracias a la cual “todo es posible”.

Shiras, cuyo nombre evoca las raíces sirias de Sara Joudi, nace con esa vocación mediterránea de compartir sentimientos y experiencias a través del arte. No confundir, en todo caso, con la uva syrah utilizada para crear el vino shiraz. Tampoco con la ciudad iraní Shiraz. Y, mucho menos, con la cadena de televisión árabe Al-Yazira, tal y como recordó entre bromas Calduch. Shiras, cuyo logotipo juega con las dos ‘eses’ del nombre, ya estará presente en la Feria Marte de Castellón que se celebra en septiembre. Será el preludio de su puesta de largo en octubre.

Sara Joudi, responsable de Shiras, junto a Rafael Calduch, Roberto López y Horacio Silva. Imagen cortesía de Shiras.

Sara Joudi, responsable de Shiras, junto a Rafael Calduch, Roberto López y Horacio Silva. Imagen cortesía de Shiras.

Salva Torres

Un Russafart ‘apoteósico’

Balance de Russafart 2104
Más de 80 espacios del barrio de Russafa en Valencia
Del 30 de mayo al 1 de junio

“Se han superado con creces las expectativas”. Arístides Rosell, coordinador de la bienal artística Russafart, valoró esa superación en torno a los 60.000 visitantes que acudieron a los cerca de 90 espacios abiertos al público durante los tres días. En la anterior edición, rondaron los 40.000. Pintores, escultores, fotógrafos, videoartistas y performers, que abrieron las puertas de sus estudios y talleres, pudieron sentir ese interés de la gente por el arte que se hace fuera de los circuitos comerciales. Ya sea directamente en sus espacios de producción e incluso a pie de calle, los miles de visitantes (“público diferente, respetuoso e interesado por el arte”: Arístides) comprobaron la agitación artística de un barrio cuya bienal no para de crecer.

Imagen tomada en el estudio de Anna Sanchis durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada en el estudio de Anna Sanchis durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

“Ha sido apoteósico”, recalca el coordinador de Russafart, que ha tenido como lema este año ‘Comunicando arte’. Galeristas, gestores culturales y coleccionistas pudieron tomar nota de esa ingente comunicación, difícil de cuantificar económicamente, dada la discreción en las ventas, pero que Rosell valora muy positivamente a nivel de contactos y futuros proyectos. “Se han tramitado exposiciones con artistas y el menudeo del mercado se ha movido”.

Obras del estudio de Miguel Ángel Aranda. Fotografía: Maite Bäckman.

Obras del estudio de Miguel Ángel Aranda. Fotografía: Maite Bäckman.

La participación, por primera vez en Russafart, de artistas internacionales invitados, en esta ocasión procedentes de la Asociación Llave Maestra de Río de Janeiro, también ha contribuido a elevar la capacidad de intercambio cultural de la bienal. “Es un proyecto que se gestó hace tres años y del que ahora se recogen sus frutos”. Los 10 artistas brasileños participantes, que llevan 24 años haciendo su Russafart en el barrio de Santa Teresa, aportaron sus obras y su experiencia en la organización de un evento similar.

Imagen tomada del estudio de Araceli Carrión en Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada del estudio de Araceli Carrión en Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Tráfico “colapsado” durante los tres días de la bienal (“no se podía aparcar”, subraya Arístides), estudios abiertos de par en par, gente entrando y saliendo de los diferentes espacios, animación cultural en todo el barrio, dejan la sensación, apuntada por el catedrático Román de la Calle, de hallarnos ante “un proyecto inductivo, no institucional”. Un proyecto que nace de abajo hacia arriba y que sirve de “imán para ayudar a la transformación” de un arte que De la Calle entiende como esencial para el enriquecimiento social, lejos del carácter decorativo que suele atribuírsele.

Acto de clausura de Russafart 2014 en Sporting Club Russafa con Julio Montalvo Collectiva. Fotografía: Maite Bäckman.

Acto de clausura de Russafart 2014 en Sporting Club Russafa con Julio Montalvo Collectiva. Fotografía: Maite Bäckman.

Con un presupuesto exiguo, más que integrado por dotación económica compuesto por ayudas en la producción o en materia de seguridad ciudadana, Russafart sigue haciendo valer el altruismo de cuantos colaboran, cuyo “ingente trabajo” Arístides Rosell recordó que no tenía precio. “Todo esto si se cuantifica son miles de euros, pero finalmente es low cost”, señaló durante la presentación de la bienal. La tarea pendiente de alcanzar (el presupuesto necesario para que tamaña creatividad tenga la recompensa que se merece) resulta complicada. “Cada año partimos de cero; es como volver a empezar”, concluyó Rosell. He ahí la apuesta, de nuevo sobre la mesa, de la próxima bienal. Porque Román de la Calle lo tenía claro: “El año que viene alzaremos la mano”. La quinta edición de Russafart ya está en marcha.

Artistas brasileños de Asociación Llave Maestra durante Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Artistas brasileños de Asociación Llave Maestra durante Russafart. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada en el estudio de Miguel Ángel Aranda durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Imagen tomada en el estudio de Miguel Ángel Aranda durante los días de Russafart 2014. Fotografía: Maite Bäckman.

Salva Torres

Russafart, en cuarto creciente

Russafart: Comunicando arte
280 artistas, 84 espacios
Barrio de Russafa. Valencia
Del 30 de mayo al 1 de junio

“Partimos de cero. Es como volver a empezar”. Arístides Rosell, coordinador general de Russafart, lo dijo refiriéndose al presupuesto con el que cuenta una iniciativa cultural que gana adeptos, participación y nivel artístico año tras año. En su cuarta edición, que el catedrático y ex director del MuVIM Román de la Calle afirmó como preludio de la quinta (“el año que viene alzaremos la mano”), serán 280 artistas y 84 espacios los que participen en una bienal que convierte el barrio de Russafa en el “gran escaparate de la ciudad” (Rosell), entre el 30 de mayo y el 1 de junio.

Obra de Alex Marco. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Alex Marco. Imagen cortesía de Russafart.

De la Calle, evocando cierto dictum romano en forma de pregunta (“¿hasta dónde estarías dispuesto a llegar por Roma?”), trasladó la cuestión al evento a punto de arrancar: “¿Qué podemos hacer por el barrio?”. La respuesta: Russafart. “Es un proyecto inductivo, no es institucional”. Viniendo de abajo, en lugar de arriba, “puede ser, no la guinda del pastel que se le atribuye al arte, sino el imán para ayudar a la transformación”. Y Román de la Calle apeló a ese sentimiento colaboracionista de los artistas, espacios privados y talleres para lanzar su máxima: “Nula ciudad, sin ética”.

Obra de Alejandro Casanova. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Alejandro Casanova. Imagen cortesía de Russafart.

Rebeka Catalá, coordinadora artística y convaleciente por una enfermedad, dejó dicho en un escrito que leyó Arístides Rosell, que a Russafart no se venía a ver, “sino a vivirlo”. A vivir la apertura de talleres, de estudios y espacios expositivos, en los que una larga nómina de artistas mostrarán sus obras de primera mano, ‘Comunicando Arte’, según el lema de esta cuarta edición, sin redes sociales de por medio, sino “de forma directa con la gente”, subrayó Rosell, para quien el éxito del encuentro cultural estaba en la riqueza de su carácter colaborativo.

Obra de Elena Martí. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Elena Martí. Imagen cortesía de Russafart.

El Ayuntamiento de Valencia, con una exigua dotación, que suple con aportación en materia de seguridad ciudadana, permisos y licencias, Imprenta Romeu, Ideo o Real Academia de Bellas Artes son los que cubren de cierta forma las necesidades presupuestarias, que nunca llegan a compensar el “ingente trabajo” (Rosell dixit) de cuantos colaboran de manera altruista en Russafart. La creatividad tiene su precio, pero no se paga. “Todo esto si lo cuantifican son miles de euros, pero finalmente es low cost”, destacó el coordinador general del evento artístico presentado en la galería Imprevisual.

Obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Horacio Silva. Imagen cortesía de Russafart.

Russafart, como novedad, contará en esta edición con la participación de diez artistas brasileños de la Asociación Llave Maestra de Río de Janeiro, que permitirá cierto intercambio cultural todavía por cerrar. Los artistas serán presentados el 27 de mayo en las Escuelas de Artesanos de Russafa. Pintura, fotografía, poesía, proyección de videos, música, lecturas teatralizadas y performances coparán las exposiciones y actividades previstas en espacios tan dispares y fecundos como Espacio 40, Café Berlín, Arquitécnica Ruzafa, Canguro Verde, Café Dublín o Sporting Club Russafa, junto a diferentes estudios y talleres.

Obra de Emanuela Tringali. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Emanuela Tringali. Imagen cortesía de Russafart.

El “indisimulable centro comercial” en el que lleva camino de convertirse el barrio de Russafa, a juicio de José Saborit, artista de Russafart, cuenta con la amortiguación de un evento artístico que “surgió de abajo como trama de afinidades” que para Saborit constituye su mayor fuerza. A falta del presupuesto necesario que dignificara el esfuerzo creativo de tantos artistas, valga ese espíritu colaboracionista como prueba fehaciente del vigor cultural de un barrio a prueba de lastimera crisis.

Obra de Teresa Arcos. Imagen cortesía de Russafart.

Obra de Teresa Arcos. Imagen cortesía de Russafart.

Salva Torres