‘Convivium’: el gran banquete de las ciencias humanas, sociales y tecnológicas

Convivium. Arqueología de la dieta mediterránea

¿Qué tienen en común un ‘symposion’ en la antigua Grecia, un banquete romano y una espicha asturiana? La exposición ‘Convivium. Arqueología de la dieta mediterránea’, un ambicioso proyecto del Museo Arqueológico Nacional y el CSIC, despliega en el Palacio Revillagigedo de Gijón una gran mesa del conocimiento sobre el desarrollo histórico de los hábitos alimentarios desde la prehistoria hasta la actualidad.

Arturo Pérez-Reverte. ¿La guerra que todos perdimos?

Arturo Pérez-Reverte. ¿La guerra que todos perdimos?

El lema es conocido, cómodo y ya antiguo. La formulación reaparece ahora, en 2026, en unas jornadas anunciadas en Sevilla bajo el título ‘1936: la guerra que todos perdimos’, coordinadas por Arturo Pérez-Reverte y Jesús Vigorra y financiadas por la Fundación Cajasol. El título, luego corregido para aliviar el escándalo, no es un detalle menor ni un descuido tipográfico. Es la expresión nuclear o axial del encuentro. Y es, también, el problema.

Dipo Faloyin: África no es (ni fue ni será) un país

África no es un país. Dipo Faloyin

Con ‘África no es un país’ (Capitán Swing), Dipo Faloyin disecciona la historia de África, sus porqués, sus de dónde y sus desde cuándo. Y nos sugiere observar con atención. Redescubrir cómo una tierra rica y fértil fue vilmente repartida con escuadra y cartabón.

‘Raza’ y ‘Espíritu de una raza’: Francisco Franco y el antiliberalismo

Raza. Francisco Franco

Lo que Franco hace en ‘Raza’ es mirar melancólicamente a un pasado jamás existente, un tiempo recreado con organicismo y dolor. Condena la traición y la tradición de los liberales, que aceptan como posible una concepción atomística de la sociedad. Ese pasado idealizado es aquel que quiere restaurar, unas reminiscencias y unas concepciones que ya resultaban rancias cuando Franco aún era Cerillita.

Carlo Ginzburg y la microhistoria. Cincuenta años de un clásico

Carlo Ginzburg. El queso y los gusanos

En 2026, se cumple el primer cincuentenario de ‘El queso y los gusanos’, de Carlo Ginzburg, un clásico indiscutible de lo que tiempo después, a comienzos de los años 80, se llamará en italiano ‘microstoria’. Un volumen principalísimo de la cultura historiográfica de las últimas décadas: quizá la obra más influyente del último medio siglo.

¿Para qué sirve el pasado? No hay historia sin público lector (y II)

historia siglo xx

¿Qué defendemos en este artículo? A partir de casos concretos, aquello que mostramos es el placer de leer libros de historia, al menos ciertos libros de historia. ¿Qué persona preocupada por la rivalidad política y bélica o, simplemente, por la conducta humana puede decir que esas vidas y esas tramas no le interesan?

No hay historia sin público lector

Biblioteca. Historia. Segunda Guerra Mundial

¿Quiénes leen a los historiadores? ¿Qué utilidad le ven a esta disciplina? El público lector de los historiadores no se limita a los colegas del mundo académico, abiertos o no al exterior. Ahora bien, no siempre esos colegas nuestros atienden a quienes se dirigen o deberían dirigirse: ese público lector que va más allá de las barreras académicas.

Contra Fernando Savater. Una burla linda en los labios

Fernando Savater. Justo Serna

Justo Serna ha leído a Fernando Savater desde mediados de los años 1970. Al principio, con admiración y agradecimiento. Más tarde, con inquietud, terminó arrojando la toalla. Lo cuenta en ‘Fernando Savater, la derrota del intelectual’. Y lo cuenta con dolor, el que produce descubrir que un hermano mayor intelectual se ha convertido en un canalla.

De veranos y apocalipsis. Cultos y bronceados (XVIII)

Maleta. Verano. Supervivencia

Entre los libros que han satisfecho mi primer anhelo canicular se encuentra ‘Colapso: Por qué unas sociedades perduran y otras desaparecen’, de Jared Diamond, un sesudo ensayo de historia, geografía, ecología y ciencias sociales que nos explica por qué algunas poblaciones y comunidades la liaron parda, hasta su extinción, y por qué otras, las que menos, pudieron sortear su meridiana desaparición.