La memoria quebrantada

Memoria: El bombardeo del 25 de mayo de 1938 del Mercado Central de Alicante
Entrevista a Alex Guillén y Sergio Lombarte
Centro Cultural Las Cigarreras, Alicante

“La memoria es como un don maravilloso y una maldición implacable”, dijo Aharon Appelfeld, novelista israelí que en esta frase ya sentencia el potencial y la relación entre memoria, identidad e historia. La productora Letra & Frame presentó el pasado viernes 25 de mayo en el Centro Cultural Las Cigarreras de Alicante, ‘Memoria’, un corto documental que reconstruye el terrible suceso que este año cumple 80 años. Se trata de recuperar en un retrato audiovisual la Guerra Civil en Alicante a través de una combinación de testimonios y material gráfico de la época.

Entrevistamos a Alex Guillén director y escritor de ‘Memoria’, y a Sergio Lombarte, director de fotografía, edición y posproducción de este proyecto.

¿Qué motiva a Letra & Frame a llevar a cabo este documental? ¿Cuál es el objetivo?

Alex Guillén (AG): Nosotros, en nuestra productora Letra & Frame, tenemos un lema, que es el de contar historias. Y nos pareció que esta tenía que contarse y no caer en el olvido por todo el impacto que tuvo en la ciudad y en su historia. No obstante, estamos hablando de un bombardeo en el que murieron 300 personas que fueron enterradas en su mayoría en una fosa común. Y cuya memoria por distintos acontencimientos que pasaron se diluyó en el tiempo convirtiéndose en un rumor o una leyenda que pocos conocían a ciencia cierta.

Sergio Lombarte (SL): Son muy pocas las personas de nuestra generación, o incluso de la de nuestros padres, que saben que esto ocurrió. Mi familia lleva en Alicante más de 20 años y no habían oído hablar de bombardeos durante la guerra civil hasta que comenzamos este proyecto.

En el documental aparecen diferentes personas, desde una testigo hasta un periodista. ¿Qué os llevo a centraros en esos testimonios?

(AG): La brevedad del formato que hemos escogido nos obligaba a seleccionar pocos perfiles muy concretos que tuvieran un conocimiento profundo del tema. Y que al mismo tiempo, se complementaran entre sí para cohesionar la narración. De esta forma seleccionamos un periodista experto en la historia de Alicante que nos aportó imparcialidad, un historiador y arqueólogo que nos dio datos precios, un investigador experto en el tema que nos brindó análisis…Y una testigo que nos ofreció su memoria y que es la auténtica protagonista del relato.

Una de las escenas del documental. Imagen cortesía Letra & Frame.

Magdalena Oca, testigo que aparece en el documental. Imagen cortesía Letra & Frame.

¿Por qué este formato de documental corto?

(AG): Nuestra productora apuesta por el reportaje o documental corto porque creemos que es un format que gracias a su duración es capaz de enseñar y entretener sin aburrir. Y en los tiempos que vivimos donde todo es rápido y va a la velocidad de la luz, tenemos que adaptarnos a la realidad audiovisual del mundo.

(SL:)  No obstante, Hemos querido darle una estética cinematográfica que suma mediante un juego estético más dramatismo y permite que el espectador se sumerja en el relato.

¿Cómo ha sido el proceso de montaje?

(SL): Para un proyecto de esta embergadura son necesarias muchas horas de dedicación. Nuestra pasión por el formato documental, así como la carga histórica del mismo han sido nuestro principal combustible. Como director de fotografía, me he volcado por conseguir una estética que acompañe a la narrativa. Del mismo modo que la producción y guion realizados por Alex sin duda fueron sublimes y factores clave para desarrollar este documental.

(AG): Ha sido un proyecto exhaustivo realizado en tiempo record, pues en apenas tres meses lo hemos completado. Al ser un proyecto independiente no se ha contado con financiación externa, pero aun así, nada nos ha frenado a la hora de llevarlo a término. La implicación de Mister Barceló , Kurtys Flow y Rebecca Wasser también ha sido un factor determinante para que todo saliera según lo previsto.

Una de las escenas del documental, Mercado Central de Alicante. Imagen cortesía Letra & Frame.

Una de las escenas del documental, Mercado Central de Alicante. Imagen cortesía Letra & Frame.

‘Memoria’ ha implicado varias disciplinas artísticas y a varios agentes culturales de la ciudad, ¿era algo premeditado o han ido surgiendo necesidades?

(AG): Desde el primer momento Sergio quiso darle un efoque muy artístico al proyecto, no quedándose meramente en la realización de un documental: Estudiamos los planos, el color y el resultado que queríamos, apostando por una línea gris que acompañara la tristeza de la historia y al mismo tiempo la objetividad y la neutralidad. Esta no es una historia que acabe bien. En cuanto a las colaboraciones, fueron surgiendo de manera espontánea conforme fuimos desarrollando el proyecto hasta que creamos nuestro pequeño universo.

(SL): Conforme avanzaba el documental vimos claro que teníamos que crear un proyecto transmedia, que fusionara varias disciplinas. El primer paso fue plantearnos una fusión de reportaje y documental, con una visión cinematográfica. La primera colaboración externa fue la composición de la canción 25 de Mayo, escrita e interpretada por Mister Barceló y producida por Kurtys Flow. La canción la reservamos para los créditos del documental, dándole a las víctimas una despedida digna. Además realizamos un videoclip para esa misma canción que siguiese la misma estética que el documental. También decidimos contar con la colaboración de Rebecca Wasser, artista alicantina autora de ‘Ecos’, el óleo que cierra el documental. Su cuadro aporta un valor que no podíamos conseguir de otra manera consiguiendo combinar producciones audiovisuales con música y pintura.

Queríais desde el principio que ‘Memoria’ fuera un proyecto independiente, ¿en todos los sentidos?

(AG): Sí al 100 %. La idea desde el primer momento ha sido realizar una producción  didáctica, amena, neutral y objetiva.

(SL:) Pura historia basada en testimonios de testigos y expertos.

‘Memoria’ está publicado en la web de Letra & Frame y se puede disfrutar aquí. Próximamente se irá proyectando en colegios o en eventos. La programación se puede consultar en el siguiente enlace: letrayframe.com.

Maria Ramis

“La guerra civil es una herida todavía por limpiar”

El color del silencio, de Elia Barceló
Editorial Roca

Elia Barceló (Elda, Alicante, 1957) es un caso singular en el panorama literario español. Con 25 títulos de ficción traducidos a 18 idiomas y mas de 500.000 ejemplares vendidos, tiene más lectores fuera que dentro de nuestras fronteras, algo que se explica en parte por el hecho de residir en Innsbruk (Austria). Eso no significa que carezca de reconocimiento y proyección en España. De hecho, en 2015, recibió el Premio de la Crítica Literaria Valenciana por su libro de relatos, ‘La Maga y otros cuentos crueles’. Con su último trabajo, ‘El color del silencio’,  publicado recientemente por Roca, la autora busca la complicidad del lector español con un relato que abarca desde los albores de la guerra civil a la actualidad y que combina la resolución de un antiguo crimen con una denuncia de las miserias del franquismo.

La acción se desarrolla en tres tiempos. Los momentos previos a la sublevación franquista, la noche del 20 de julio  de 1969 que el hombre llegó a la Luna y la actualidad. ¿Por qué precisamente esas tres momenos? “La historia que quería contar sobre la recuperación de la memoria y las heridas del pasado, tanto a nivel personal como familiar como nacional me llevaban directamente a hablar de la guerra civil como trasfondo porque es nuestra herida común, la peor curada y la que aún está por limpiar”, dice Barceló.

Portada de 'El color del silencio', de Elia Barceló.

Portada de ‘El color del silencio’, de Elia Barceló.

“Pero lo he hecho con delicadeza, más con insinuaciones que con descripciones crudas. La llegada de la humanidad a la luna es, para mí, un momento crucial del siglo XX porque para muchos significó el comienzo del futuro, de la era de Acuario, del momento en que nuestra generación iba a tomar las riendas y a hacer un mundo mejor. Me equivoqué. Nos equivocamos. Ese futuro esplendoroso que deseábamos se torció en lo social, aunque en el aspecto técnico hayamos dado pasos de gigante. El presente era necesario para poder hablar del pasado y del futuro”.

Helena Guerrero, una artista plástica septuagenaria de éxito que vive en Australia, regresa a Madrid para asistir a la boda de su nieta. Allí, el hallazgo de unos papeles le lleva a reconstruir el pasado de su familia y resolver la misteriosa muerte de su hermana ocurrida muchos años atrás. ¿Que la protagonista sea una mujer mayor se puede interpretar como una reivindicación del papel de estas mujeres en la sociedad?

“No lo hice a propósito como reivindicación desde el principio”, responde Barceló. “Era necesario que Helena fuera mayor para poder haber vivido ciertas cosas que la historia necesitaba. Pero me fui dando cuenta de que era muy importante visibilizar a las mujeres de más de cincuenta años, que son personas fuertes, luchadoras, trabajadoras, con experiencia. Sin embargo, la sociedad les da de lado, las ignora, las aparta. Muy pronto empecé a darme cuenta de que, con mi novela, yo tenía la posibilidad de hacer algo en contra de esa injusticia”.

Elia Barceló. Fotografía de Pau Sanclemente por cortesía del autor.

Elia Barceló. Fotografía de Pau Sanclemente por cortesía de la autora.

Uno de los puntos de partida de la trama es un hecho histórico que relata Ángel Viñas en su ensayo, ‘La conspiración del general Franco’ en torno a la muerte del general Amado Balmes. En esa figura se inspira el personaje de Goyo, el padre de Helena, que según dice Barceló, le cae mejor como ser humano que la protagonista pese a su ideología fascista.

“Con el proceso de la novela, fui entendiendo también a Goyo, pese a que está tan lejos de mi forma de pensar”, comenta Barceló. “Tanto en la derecha como en la izquierda hay gente decente y gente deshonesta. No quiero caer en el cliché y, para eso, me parecía importante dibujar unos personajes lo más reales y complejos posibles, no marionetas que poder manejar ni personajes planos buenos o malos”.

El envejecimiento de la población, el cambio climático, los atentados yihadistas, las crecientes desigualdades sociales…¿Cuales son los temas que más le procupan? “Todos esos y muchos más: la genética, la robótica, las inteligencias artificiales, la libertad del ser humano en un mundo controlado por monopolios gigantes, el desastre ecológico, la libertad de elegir una muerte digna, la violencia por razones religiosas. Soy escritora de ciencia ficción o literatura prospectiva y, por lo tanto, me interesa enormemente todo lo que vaya a afectar al futuro de nuestro planeta y de nuestra especie, y que está empezando ya. Ya Woddy Allen dijo muy certeramente: ‘Claro que me interesa el futuro. Es allí donde voy a pasar el resto de mi vida’”.

Para ella el futuro anuncia una jubilosa jubilación en la que piensa aprovechar la suerte de tener dos países, dos culturas y dos lenguas y seguir viviendo a caballo entre ambas. “Pero tengo previsto pasar más tiempo en mi tierra, entre Elda, Elche, Alicante y Santa Pola, donde están mis raíces, y los montes tienen nombre. Y luego volver a los Alpes y a mis dos hijos”. Mientras tanto echa de menos “el mar, el poder mirar al horizonte, a lo lejos, sin que haya una enorme montaña que te lo impida; me encanta nuestra vegetación maravillosa, la alegría de la gente, la lengua, el tapeo, las noches al aire libre”, concluye Elia Barcelo.

Elia Barceló. Fotografía de Pau Sanclemente por cortesía de la autora.

Elia Barceló. Fotografía de Pau Sanclemente por cortesía de la autora.

Bel Carrasco

“El desconocimiento es razón para contar una historia”

Recordarán tu nombre, de Lorenzo Silva
Ediciones Destino
Librería Estvdio
C / Burgos, 5. Santander
Jueves 15 de junio de 2017

Lorenzo Silva (Madrid, 1966) cogió un tren desde Madrid para presentar horas después en Santander su último trabajo, ‘Recordarán tu nombre’. Una novela que muchos tacharán como “otra  novela más” sobre la Guerra Civil, pero que dista mucho de ello. En ella, Silva se centra en la figura del General Aranguren, el gran olvidado, al que pocos recuerdan y que el escritor ha conseguido resucitar tras ocho años de trabajo.

Lorenzo Silva en su presentación del libro 'Recordarán tu nombre'. Imagen cortesía de Librería Estvdio.

Lorenzo Silva en su presentación del libro ‘Recordarán tu nombre’. Imagen cortesía de Librería Estvdio.

Hay quien podría pensar que ya se han escrito demasiadas novelas sobre la Guerra Civil, sin embargo Lorenzo Silva contesta con un rotundo NO. No son suficientes, no porque su número sea reducido, sino porque “existen enormes lagunas sobre el tema”, subraya. Son muchos los autores que más que ahondar en los hechos, buscan ensalzar una ideología escribiendo “sin ambición de verdad, plasmando ideas muy someras sobre el enfrentamiento”. Las ideologías son más fuertes que la verdad y esto, en temas tan sensibles como la Guerra Civil, son aún más patentes. “Hay mucho desconocimiento hacia el tema y esta es una buena razón para contar una historia”, señala.

El General Aranguren no fue escogido por Lorenzo Silva solo por ser aquel que no quiso ir contra la República desoyendo órdenes; su figura va más allá de eso. Silva vio en él la misma mirada que su abuelo Manuel vio en aquel General que prefirió moverse por su deber antes que por conveniencia, la figura del héroe que fue fusilado, como tantos otros, como si de un delincuente se tratara.

Lorenzo Silva en un momento de la presentación de su novela 'Recordarán tu nombre', en la Librería Estvdio. Foto: Danae N

Lorenzo Silva en un momento de la presentación de su novela ‘Recordarán tu nombre’, en la Librería Estvdio. Foto: Danae N

No es ningún secreto la admiración o, por lo menos, la atracción que siente el autor por la Guardia Civil y es esa admiración la que le lleva a aclarar que esta institución fue creada sobre valores liberales en 1844, algo que pocos sabemos porque, durante el Régimen franquista la Guardia Civil sufrió un lavado de cara, renaciendo acorde a la ideología del Régimen.

‘Recordarán tu nombre’ no es una novela más acerca de la Guerra Civil, al igual que él no es un escritor más. Silva es el tipo que te cuenta una historia compleja con palabras sencillas que te envuelven en la trama. Un tipo que, sin ningún esfuerzo y sin que tú te des cuenta, hace que te cuestiones todo lo que sabías hasta ahora sobre el tema.

Cercano y propenso a la reflexión, Lorenzo Silva es un contador de historias cuya aspiración no es otra que lanzar una mirada que permita al lector tomar sus propias decisiones y, si todo sale bien, saldrás con más preguntas que respuestas.

Lorenzo Silva.

Montaje con la portada del libro de Lorenzo Silva. Ediciones Destino

Danae N.

La tela de araña de la Guerra Civil

Incerta Glòria, de Agustí Villaronga
Con Marcel Borrás, Núria Prims, Oriol Pla, Bruna Cusí, Terele Pávez
y Juan Diego
España, 2017

La guerra arropa las  historias de las películas más reconocidas por la crítica de la filmografía de Agustí  Villaronga: la II Guerra Mundial  en la espeluznante y fascinante opera prima A través del cristal (1987)  y la Guerra Civil Española en Pa negre (2010 –Concha de Plata en el Festival de San Sabastián y nominada a catorce Goyas  y premiada con nueve-)  El mar (2000 -ganadora de dos Goyas y  selección oficial del Festival de Berlín donde obtuvo el premio de cine independiente y de nueva creación-) y en Incerta Gloria.

En el universo diegético de estas películas, la guerra es, obviamente,  el espacio verosímil para hacer visible la pulsión. Pulsión de muerte, esa fuerza indomable destructiva y autodestructiva, que habita en el interior de cada sujeto, junto a esa energía creadora, la pulsión de vida. Una pulsión de muerte que convive en una batalla siniestra con la pulsión de vida. Pulsión de vida y pulsión de muerte, Eros y Tánatos moran en cada individuo, en cada civilización. Una pulsión de muerte que acecha en erigirse sobre la pulsión de vida, sin que ninguna cultura haya sido capaz de ilustrar, tal y como Freud argumentó.

Fotograma de Incerta Glòria, de Agustí Villaronga.

Fotograma de Incerta Glòria, de Agustí Villaronga.

La fuerza narrativa y visual del cine de Villaronga reside en esa batalla siniestra entre el Eros y el Tánatos. Ciertos personajes del cine de este director están abrasados por la pulsión de muerte. La pulsión de muerte les atrae hasta obnubilar todo atisbo de lucidez. Por eso, la guerra, al ser  un espacio y un tiempo donde la pulsión de muerte se desata con total legitimidad, configura la estructura dramática del cine de Villaronga. La guerra es el fondo metonímico para sustentar  la pulsión de muerte de estos personajes.

‘Incerta glòria’, la última película, no está al margen de esta reflexión. La historia  ambientada en la Guerra Civil española, en concreto en 1937 en el Frente de Aragón, es la época histórica que Villaronga utiliza como  pretexto narrativo para representar a unos personajes masculinos atrapados por la pulsión de muerte. Así, Juli está arrastrado por Tánatos a una pasión amorosa que no puede consumar; Lluís queda fascinado por el siniestro y misterioso personaje femenino de “la Carlana”, la mujer araña, tal y como es nombrada en la película. Una figura femenina que encarna de manera metafórica la pulsión de muerte que habita en los personajes y atraviesa la historia de ‘Incerta glòria’.

Fotograma de Incerta Glòria.

Fotograma de Incerta Glòria.

Begoña Siles

La obrera de la fotografía Kati Horna

La mirada de Kati Horna. Guerra y Revolución (1936-1939)
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 22 de enero de 2017

El Centre del Carme acoge la exposición ‘La mirada de Kati Horna. Guerra y Revolución (1936-1939)’, comisariada por José María Oterino. Horna es sin duda una de las creadoras más inusuales y auténticas del siglo XX, “una obrera de la fotografía” como se definía ella misma. Feminista, solidaria y libertaria, la artista nacida en Budapest en 1912 y participante de las vanguardias de entreguerras, fue llamada a documentar y dar testimonio del trabajo transformador que estaban llevando adelante la CNT y la clase trabajadora durante la Guerra Civil.

La secretaria general del sindicato CGT-PV, Emilia Moreno, señaló que “a diferencia de otros fotógrafos, Kati Horna transmitió el trasfondo de las retaguardias” y  explicó que “en el momento actual es importante destacar uno de los bloques de la exposición que habla sobre los refugiados que fueron acogidos por hombres y mujeres de ciudades como Valencia en un ejemplo de generosidad”. “Si queremos cambiar el mundo y desarrollar el pensamiento crítico, esta exposición es una buena herramienta para llevarlo a cabo”, concluyó.

Fotografía de Kati Horna. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Fotografía de Kati Horna. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Oterino destacó por su parte “los fotomontajes que entroncan con el pasado de Kati Horna influenciada por el surrealismo, que recuperaría también en la última etapa de su vida. Estos fotomontajes permiten mostrar lo que la realidad no enseña”.

La Guerra Civil española fue la primera guerra profusamente registrada en los principales medios de comunicación de la época. La cobertura de esta guerra no tenía precedentes. La aparición de cámaras más rápidas, la Leica, pero también el deseo de un compromiso antifascista por parte de numerosos reporteros, hizo que periodistas y fotógrafos de todo el mundo vinieran a contar esta guerra. Brigadistas, intelectuales, artistas, escritores, poetas, fotógrafos. Y también mujeres. Pioneras como Gerda Taro, Tina Modotti y Kati Horna acudieron a la llamada antifascista.

Horna estuvo siempre en la retaguardia, no llegó a pisar el frente. Retrató con su Rolleiflex maravillosas imágenes de lo cotidiano, siempre con una mirada tierna hacia los niños, las mujeres y las víctimas de los bombardeos. Al contrario de los fotógrafos de la época (Capa, Centelles, Taro, Cartier-Bresson…) no le interesaba publicar en los grandes medios internacionales, sino poner su cámara al servicio de la CNT-FAI y del anarquismo.

Fotografía de Kati Horna. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Fotografía de Kati Horna. Imagen cortesía de Centre del Carme.

Muchas de sus imágenes fueron publicadas en revistas como Libre studio, Tierra y libertad, Mujeres libres y Umbral. Parte de esa producción de Kati Horna, que sólo consiguió salvar 279 negativos al salir de España en 1939, ha sido reeditada ahora por el sindicato CGT. Según Oterino, “Kati Horna sólo concedió una entrevista en toda su vida, de manera que lo que sabemos de ella es casi leyenda. Se habla de una lata de hojalata en la que salvó los negativos”.

Tal y como explica la fotógrafa Eva Máñez, en uno de los textos de la exposición, “sus fotografías son muy diferentes a las de sus compañeros. No le interesa la muerte ni la crueldad, que nunca se muestran abiertamente, sino la dignidad de la población que resistía la guerra. Frente al espectáculo de los cuerpos desmembrados, la sangre y el campo de batalla, Horna plantea un espacio de reflexión sobre la guerra y sus consecuencias sobre los civiles”.

Pacifista y anarquista, su fotografía representa la memoria de lo cotidiano. De 1937 a 1939, esta “obrera de la fotografía”, amiga de Robert Capa y otros fotógrafos reconocidos, viajó por las provincias controladas por la República tomando imágenes de las gentes, los mercados, las calles, los escaparates de las tiendas, el desabastecimiento, las cartillas de racionamiento, los bombardeos sobre la población civil, los refugios antiaéreos, las iglesias transformadas en hospitales y almacenes, la acogida a los refugiados, etc.

En esa cotidianidad, explica Eva Máñez que está “siempre la presencia de las mujeres: las madres combativas, las milicianas, las niñas y las ancianas. El universo femenino exhaustivamente retratado, que a través de sus imágenes da un aliento de humanidad a tanta barbarie”.

En este sentido el director del Consoci de Museus de la Comunitat Valenciana, José Luis Pérez Pont, recordó “la importancia de hacer una relectura de género de nuestra historia construida sólo desde el punto de vista masculino. Para ello estamos trabajando en una convocatoria pública que dé vida a proyectos de investigación en torno a esa otra mirada, tan necesaria para comprender nuestra realidad”.

Kati Horna. Guerra y Revolución (1936-1939). Imagen cortesía de Centre del Carme.

La mirada de Kati Horna. Guerra y Revolución (1936-1939). Imagen cortesía de Centre del Carme.

“Los maquis no fueron héroes ni villanos”

La España del maquis (1936-1965), de José Antonio Vidal Castaño
Punto de Vista Editores

La figura del guerrillero inspira simpatía y admiración. Un hombre decidido que, impulsado por sus ideales y convicciones más profundas, se enfrenta a una fuerza notablemente superior. España es tierra de guerrilleros. Aquí surgió esa palabra durante la Guerra de la Independencia cuando brotaron numerosas partidas y grupos de combatientes irregulares, como las de Juan Martín El Empecinado o El cura Merino. A esa estirpe de osados luchadores  pertenecen los maquis, los últimos republicanos que, una vez finalizada la guerra civil, combatieron el franquismo en grupos que actuaban de forma clandestina en zonas agrestes casi siempre amparados por la población local.

Los maquis han inspirado numerosos relatos de ficción en la literatura y el cine, así como diversos ensayos históricos que estudia el tema desde diversos ángulos y enfoques. La obra del valenciano José Antonio Vidal Castaño, ‘La España del maquis (1936-1965)’ (Punto de Vista Editores) que presentó Justo Serna el 14 de octubre en la librería Ramón Llulll, puede considerarse una novedad historiográfica destinada tanto a los expertos como a  los lectores no especializados interesados por este fascinante episodio. “Un libro necesario, un libro que no existía todavía, a medio camino entre la rigurosa investigación historiográfica y la no menos rigurosa divulgación histórica”, escribe Mercedes Yusta en el prólogo.

Portada de 'La España del maquis'.

Portada de ‘La España del maquis’.

“Hasta ahora la historia de los maquis se ha contado de manera parcializada o regionalizada, pero mi libro pretende, justamente, lo contrario”, dice Vidal Castaño. “Es el único intento de reflejar las contradicciones políticas, sociales, de la vida cotidiana y  las costumbres de la sociedad española durante un período de tiempo que abarca desde la guerra civil hasta buena parte de la inmediata posguerra, incluyendo el exilio de los republicanos españoles y su participación como resistentes antinazis en la Segunda Guerra Mundial”.

La obra refleja el fenómeno maqui en el conjunto de España pero da mayor protagonismo a la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA),  derivación del  XIV Cuerpo de Guerrilleros que se formó y actuó entre 1937 y 1939  cuya primera escuela para formación de mandos estuvo en Benimámet.

“La AGLA se desarrolló en un territorio bastante extenso que abarcaba las zonas de serranía de la provincia de Valencia, y buena parte de las de Teruel, Castellón, Cuenca, e incluso algunas zonas de Tarragona, siendo tal vez la más nutrida y bien preparada formación guerrillera de las muchas que se distribuyeron por el territorio español”, dice Vidal Castaño. “Fue la que acumuló más expectativas y generó mayores estudios y valoraciones de todo tipo”.

En ‘La España del maquis’ el autor hace un planteamiento global que abarca desde  la génesis y las causas de la violencia política y malestar social que suelen dar origen a las rebeliones, a la lucha armada, pasando por su desarrollo interno, hasta su evolución cultural en relación con la sociedad que le rodea y el contexto histórico en el que se desenvuelve.  “El libro abunda en penetraciones culturales. Por sus páginas desfilan no solo guerrilleros, militares, políticos y agentes secretos, sino también escritores como Hemingway, Céline, Muñoz Molina o Almudena Grandes. Periodistas como Félix Azzatti o Manuel Chaves Nogales; gentes del cine, como Fernán Gómez, Banderas, Marisol, Mario Camus o Gregory Peck; cantantes como Joséphine Baker, Celia Gámez, Antonio Machín y Conchita Piquer”, concluye Vidal Castaño.

José Antonio Vidal Castaño.  Fotografía de Biel Aliño.

José Antonio Vidal Castaño. Fotografía de Biel Aliño.

Bel Carrasco

Rambova/Rampova o el furor exótico de ‘Las ahijadas’

‘Las ahijadas’, de William James
Observatori
Es Baluard, Museo de Arte Moderno y Contemporáneo de Palma
Plaza de la Puerta de Santa Catalina 10, Palma
Hasta el 20 de noviembre de 2016

El Observatori de Es Baluard presenta el proyecto ‘Las ahijadas’, un trabajo en proceso del investigador y artista William James, que se vehicula en primera instancia en forma de instalación audiovisual, basada en una amplia búsqueda documental donde se confrontan dos historias apenas registradas. Para ello, se utilizan la grabación en vídeo, los testimonios orales y de archivos a partir de los lugares que sirvieron de referencia y escenario para el tránsito de dos seres excepcionales: Natacha Rambova y Natacha Rampova.

Natacha Rambova nació en 1897 en Salt Lake City (Utah) y murió en Pasadena (California), en 1966. Fue bailarina de ballet, diseñadora de vestuario y decorados en el Hollywood de los años 20, segunda esposa de Rudolph Valentino y, más tarde, testigo observador del estallido de la Guerra Civil en Mallorca, donde vivió entre los años 1931 y 1936.

Natacha Rambova, en una instantánea de su archivo personal.

Natacha Rambova, en una instantánea de su archivo personal.

Natacha Rampova nació en Valencia en 1956. Artista de cabaret transgénero y activista pre-queer, tomó su alias de Natacha Rambova, imitando el estilo exótico de sus diseños para el espectáculo. Encarcelada bajo la ley de peligrosidad social tres veces, entre 1971 y 1974, su lucha política y social forma parte de la historia de la transición a la democracia, cuando los abanderados de los estilos de vida y las sexualidades alternativos, previamente marginados, lucharon para encontrar sus múltiples voces y sus formas de auto-expresión, y, así, consolidar su presencia como parte de la nueva sociedad española. Una lucha que aún prosigue. El proyecto ‘Las ahijadas’ las vincula a través de una simetría histórica –el antes y el después de la dictadura franquista– y la mitificación de la original Rambova por parte de su álter ego.

Natacha Rampova, en una imagen perteneciente al proyecto 'Las ahijadas', de William James. Fotografía: Almudena Soullard.

Natacha Rampova, en una imagen perteneciente al proyecto ‘Las ahijadas’, de William James. Fotografía: Almudena Soullard.

A propósito de William James, creador británico afincado en Valencia, cabe reseñar su trabajo basado en la investigación documental, cuyo resultado se plasma en instalaciones concebidas para contextos y espacios específicos, con las cuales se plantea a menudo una reflexión sobre las relaciones complejas entre la construcción del género y la construcción del espacio urbano  (véase The Gendered City).

De esta manera, James contempla nuestras relaciones con el entorno (socio-político, espacial y de género), aseverando que, en parte, lo construimos nosotros y, en parte, nos construye. Algo esencial en épocas de cambio drástico –como afirma “Las ahijadas”–, cuando lo personal no puede ser otra cosa que político.

‘Las ahijadas’ es un proyecto en Es Baluard que se presentará igualmente en Valencia, del 28 de octubre al 11 de diciembre, en colaboración con el Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana (Centro del Carmen), fructificando, de este modo, la primera colaboración entre ambas instituciones.

Natacha Rampova y Natacha Rambova en una imagen promocional del proyecto 'Las ahijadas'. Fotografía cortesía de los organizadores.

Natacha Rampova y Natacha Rambova en una imagen promocional del proyecto ‘Las ahijadas’. Fotografía cortesía de los organizadores.

 

Contra el olvido y el silencio

Donde germinan los silencios. Abel Azcona, Alejandro Mañas, Art al Quadrat, Marie-Pierre Guiennot, Pepe Bea
Sala de Exposiciones del Centro Social de Teruel
C / Yagüe de Salas, 16. Teruel
Hasta el 27 de mayo de 2016

El arte es una herramienta de sensibilización frente a cualquier abuso. Un lenguaje que otorga palabra al silencio y presencia a lo extinguido, además de un instrumento de sensibilización en torno a la defensa de los derechos humanos de mujeres y hombres.          Desde 1936 hasta la actualidad, una parte de la historia de España ha sido en primer lugar perseguida, para ser posteriormente silenciada y borrada de nuestra memoria. La vida de los muertos y de las muertas habita en nuestro pensamiento, sin embargo, hasta el franquismo quiso matar esa memoria. Acabar con la memoria de un pueblo con la estrategia sibilina del paso del tiempo, ha sido la manera más burda de mostrar desprecio por los ciudadanos y ciudadanas, víctimas de la represión franquista.

En la actualidad, España es el segundo país del mundo con mayor número de fosas tras la Camboya de Pol Pot. Todavía muchas personas siguen sin saber qué sucedió con sus familiares desaparecidos, mientras que los responsables de aquellos hechos, considerados crímenes de lesa humanidad(1), siguen impunes. El juez Baltasar Garzón considera que hay más de 150.000 personas que permanecen enterradas en fosas comunes repartidas por toda la geografía española. Los olvidados y las olvidadas por el franquismo, no olvidan, por lo que sus tragedias, no pueden ser borradas de nuestra memoria, a pesar de que la historia oficial ha considerado que el pasado no debe ser removido. Su escudo protector ha sido la ley de Amnistía del 15 de octubre de 1977, a través de la cual se exoneraban todos los crímenes cometidos en España desde el 15 de diciembre de 1936 hasta el 15 de junio de 1977, lo que supuso el gran triunfo del franquismo, hasta el momento, evitando que fueran juzgados por crímenes contra la humanidad(2).

Cartel de la exposición.

Cartel de la exposición.

La Transición se ha construido sobre el olvido de los desaparecidos y de las desaparecidas. Los familiares fueron condenados al silencio durante el franquismo, mientras que durante la Transición, han sido abandonados y abandonadas por la mayoría de los políticos al ser dadas por buenas las condenas dictadas por los consejos de guerra franquistas(3). Dichas muertes han sido borradas de nuestra memoria al ser consideradas unas muertes pasadas que no afectan nuestro presente(4) porque no entran dentro del marco dominante de lo humano. En 2013, Naciones Unidas instó a España a investigar las desapariciones durante la Guerra Civil y el franquismo, además de neutralizar la ley de Amnistía de 1977. Mientras, la ley de Memoria Histórica aprobada en diciembre de 2007, la cual contribuía a cerrar las heridas y a eliminar cualquier elemento de división entre los ciudadanos y las ciudadanas, ha sido “paralizada” por el Partido Popular.

“Donde germinan los silencios” es una exposición relacionada con la vida y la tierra, la misma que cubrió los cuerpos y que redime a quienes los cubrieron. Por otra parte nos habla de sanación, reparación y construcción de la memoria que pretendemos contribuya a cerrar heridas, a abrir políticas del perdón, a mantener viva la memoria y sobre todo a recordar. Aragón y el País Valenciano de donde proviene la asociación Pozos de Caudé y el lugar de nacimiento de la galería Coll Blanc, respectivamente, nos ofrecen la posibilidad con esta exposición, de restar protagonismo a la frontera de ambos territorios, la misma línea divisoria que tanto protagonismo tuvo durante la Guerra Civil, sinónimo del Frente de Aragón y de la Ofensiva de Levante, que culminó con la división de la zona republicana en dos partes y finalmente con la caída de Valencia.

Al mismo tiempo, los y las artistas, con sus respectivas obras van a proponernos a través de diferentes trabajos y lenguajes contemporáneos, un encuentro traumático a la vez que real, con la memoria invisibilizada y con el silencio, impuesto por la fuerza de las armas. La exposición dará inicio este viernes día 6 de mayo de 2016 a las doce del mediodía con la macroperformance Desafectos de Abel Azcona (Pamplona, 1988) a partir de la cual, el artista pretende llamar la atención sobre la ceguera de una sociedad que ha permanecido adormecida demasiado tiempo. Tanto durante la Guerra Civil española como en la época franquista, se asesinó a una cantidad brutal de personas, la mayoría de las cuales yacen en fosas comunes todavía sin identificar. Sus cuerpos fueron olvidados literal y metafóricamente porque al privarles de identidad, de liturgia, de duelo, se les condenó al olvido. Exiliados, fusilados, calumniados, deshonrados, mutilados, maltratados, heridos, muertos, enterrados.

Aquellos seres humanos sobreviven en el recuerdo pleno de su humanidad a través de parientes descendientes que el artista, en su labor de investigador, sirviéndose de las redes sociales y los recursos de internet, localiza y convoca para esta ceremonia performativa en que consiste Desafectos, la mayor macroperformance que se haya realizado hasta ahora de estas características y con este valor activista, que bien podría parecer de inspiración accionista de los años 70, pero no. Marie Pierre Guiennot (Dijon – Francia, 1970) interpreta, de una manera abstracta, el dolor y el sufrimiento inspirados en los testimonios de los habitantes de la zona de Teruel en sus dos obras Sólo habremos muerto si vosotros nos olvidáis, frase que está en la actualidad junto al monumento levantado en Pozos de Caudé donde fueron fusilados y fusiladas según diversas estimaciones, casi mil personas, y en El estruendo del silencio, trece piezas a través de las cuales homenajea a las trece mujeres fusiladas en Villarquemado y enterradas en los Pozos de Caudé, así como a las trece jóvenes fusiladas en Cella, una de ellas embarazada, enterradas en el cementerio de Albarracín. Alejandro Mañas (Castellón, 1985) recoge en sus dos trabajos el sufrimiento de los represaliados y de las represaliadas.

En Mi última noche, el artista rescata testimonios epistolares de despedidas llenas de sufrimiento ante el inminente fusilamiento, mientras que en Sonidos a la libertad recoge palabras de recuerdo, angustia e impotencia, las cuales surgen del recuerdo de las personas entrevistadas en la población de Cella. El colectivo Art al Quadrat formado por las hermanas Mónica y Gema del Rey Jordà (Sagunt, 1982), relatan la historia de seis mujeres reales en el video Jota de las olvidadas, mujeres que por otra parte sufrieron la represión franquista en carne propia y en cuyos lugares donde dicha violencia aconteció, es cantada, sacándolas del olvido y del silencio. Pepe Beas (Córdoba – Argentina, 1955) en la instalación De hijas y madres nos muestra el dolor de los vivos y el dolor de los muertos. El dolor de los padres, muertos en vida, ante el fusilamiento de los hijos e hijas.

Sus obras pretenden recuperar la memoria de los desaparecidos y de las desaparecidas, contando la historia no escrita y visibilizando la historia perseguida. La obra de todos estos artistas nos habla de resistencia. Sus obras no nos dejan indiferentes ante una realidad aterradora borrada por la dictadura, cuya historia fue reescrita con la intención de que se adecuase a la cosmogonía franquista. En ellas cobran protagonismo las mujeres republicanas, las grandes olvidadas por la represión franquista, víctimas de violaciones tumultuarias y de escarnios públicos en los que fueron rapadas y obligadas a beber aceite de ricino(5), lo cual les provocaba diarreas constantes, porque encarnaban la mujer no sumisa. Las violaciones en base al género fueron constantes durante la Guerra Civil y la posterior represión franquista, siempre al amparo de la misoginia establecida por Antonio Vallejo-Nájera, psiquiatra del régimen quien ha pasado a la historia por ser uno de los impulsores de la segregación entre las madres rojas y sus hijos e hijas, con el objetivo de evitar que se “contagiaran” de su ideología.

Centro Social Teruel.

Donde germinan los silencios. Centro Social de Teruel.

Lamentablemente, todavía en la actualidad no hay ningún registro oficial documental sobre la represión franquista a las mujeres torturadas en base al género, pues fueron violadas, sometidas a abortos forzados, a descargas eléctricas en sus genitales y a los robos de sus bebés hasta bien entrados los años ochenta. Ellas han sido doblemente invisibilizadas: por ser mujeres y por ser rojas o compañeras de rojos, esposas de rojos o hijas de rojos. Y todavía, son las grandes olvidadas de la memoria histórica. Por otra parte esta exposición pretende recuperar la figura de los desaparecidos y desaparecidas, quienes se ha considerado, como dijo Videla, el dictador argentino, no tienen entidad: ni están muertos o muertas, ni están vivos o vivas(6).

España es la única democracia que no ha abierto ninguna comisión para esclarecer los horrores del franquismo. Nuestro país, en su momento, optó por el olvido. En la actualidad, es en Argentina donde se lleva a cabo la única querella contra el franquismo en base a la jurisdicción internacional y la única querella por la represión sufrida por las mujeres en base al género, desde marzo de este mismo año. Los represaliados y las represaliadas buscan justicia frente a la impunidad otorgada por la propia ley de Amnistía que otorgó perdón a los asesinos(7). Después de cuarenta años de la muerte del dictador Franco, es necesario visibilizar la memoria, la verdad y la justicia.

 

1 Este tipo de delitos según la legislación internacional siempre son perseguibles, independientemente del tiempo transcurrido. Lizundia, Fernando I.: El exterminio de la memoria. Una comisión de la verdad contra el olvido de las víctimas del franquismo, Editorial Catarata, Madrid, 2015, p. 99

2 Basterra, Mauricio: “Ley de Amnistía: cómo apuntalar los pilares de una dictadura”, Diagonal Saberes, 16 de octubre de 2012

https://www.diagonalperiodico.net/saberes/ley-amnistia-como-apuntalar-pilares-dictadura.html 24-4-2016

3 Lizundia, Fernando I: Op. cit, p. 105

4 Butler, Judith: Marcos de guerra. Vidas lloradas, Ediciones Paidós, Madrid, 2009, p. 79

5 González Duro, Enrique: Las rapadas. El franquismo contra la mujer, Siglo XXI Editores, Madrid, 2012

6 Carlos, Carmen de: <La Pantera Rosa” Videla: “No están vivos ni muertos, estás desaparecidos”>, ABC Internacional, 18 de mayo de 2013

http://www.abc.es/internacional/20130518/abci-videla-vivos-muertos-desaparecidos-201305181314.html 24-4-2016

7 Martínez, Isabel: “Anna Mesutti: con las víctimas del franquismo no sirve borrón y cuenta nueva”, La Vanguardia, 29 de enero de 2015

http://www.lavanguardia.com/vida/20150129/54424032617/ana-messuti-victimas-franquismo.html 25-4-2016

Irene Ballester Buigues

Comisaria de la exposición

 

La irreflexiva creatividad de Juanjo Hernández

Automatic Tales, de Juanjo Hernández
Casa de Cultura de El Campello
Plaça de la Constitució, 4. El Campello (Alicante)
Hasta el 11 de junio de 2016

A esta cita con la Casa de Cultura de El Campello, el artista, ilustrador y diseñador gráfico Juanjo Hernández (Alicante, 1961) acude con su ‘Automatic tales’, una serie de obras realizadas en diferentes formatos y técnicas en las que prima el gesto, la rapidez del movimiento, la inmediatez del dibujo realizado sin una idea preconcebida, sin un orden preestablecido, con absoluta libertad creativa, a través de la que Juanjo Hernández narra de manera irreflexiva diferentes escenas que se unen bajo un mismo soporte -como en las lonas de más de dos metros- en lo que el autor ha denominado Cuentos automáticos o Automatic Tales.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Siguiendo la trayectoria de este artista, podemos distinguir en sus obras muchas de las novedades del arte de la segunda mitad del siglo XX, como los soportes, técnicas o materiales utilizados por los grandes informalistas. Formas similares de ejecutar una idea a la que, en esta ocasión, se llega por percepción y convicción. Técnicas como el grattage o el driping utilizadas en sus obras nacen en torno a 1950, al igual que la pintura sígnica y gestual, que presta gran importancia a la velocidad de ejecución, al impulso personal, cinético e irreflexivo. Cuadros con signos que parecen indescifrables y que surgen de manera automática, recordando las caligrafías orientales, y que refuerzan la expresividad del creador y su libre proyección corporal sobre el soporte pictórico. Las obras se realizan directamente sobre el suelo, al igual que pinta Juanjo Hernández los grandes formatos.

Automatic Tales, de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Automatic Tales, de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Entre los movimientos incluidos por el crítico de arte Michel Tapié, en 1952, dentro del Art Autre, se encuentran el Informalismo, el tachismo, la pintura matérica, el espacialismo o el art brut surgidos tras las devastadoras consecuencias y el horror de la II Guerra Mundial, una época de crisis, de profunda transformación de la concepción del mundo, en la que el artista se vuelca en su interior para encontrar respuesta a todas sus preocupaciones, claves en la fuerza expresiva de estos movimientos, que encuentran su paralelismo en la serie Bombardeig, dedicada por Juanjo Hernández a uno de los episodios más tristes acaecidos en Alicante durante la Guerra Civil transmitido por su padre, que lo vivió en primera persona.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

Obra de Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello. Imagen cortesía del autor.

En esta exposición, el artista nos muestra obras grandes, pintadas sobre lonas, otras de menor formato realizadas sobre papel, en blanco y negro o color. Obras mayoritariamente figurativas, creadas entre 2010 y 2016 bajo la técnica de pintura automática, en las que predomina el dibujo, la velocidad de ejecución, el gesto espontáneo y la libertad de trazo. Obras divertidas, con un lenguaje llano, accesible, directo, con una iconografía que se nutre de elementos del mundo cotidiano, de imágenes procedentes de la fotografía, del cómic, de las revistas, la publicidad, el cine o la televisión y que entroncan con aspectos del Pop-art y de las primeras manifestaciones del graffiti como arte urbano.

Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello.

Juanjo Hernández. Casa de Cultura de El Campello.

Pilar Tébar
Comisaria y Vicepresidenta (Alicante) de la Associació Valenciana de Crítics d’Art –AVCA-

 

Aquellas ¿mamás? Belgas

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens
Investigación: Sven Tuytens y Joan Torró
Producido por la Diputación de Valencia

“Las mujeres aparecen muy poco y, cuando aparecen, lo hacen como acompañantes de sus esposos o como ´ángeles’ que curan enfermos”. La historiadora Renée Lugschitz lo dice para referirse al papel de las mujeres en conflictos bélicos como la Guerra Civil, adonde acudieron cientos de ellas como brigadistas y de las que da cuenta en su libro ‘Luchadoras en España. Mujeres extranjeras en la Guerra Civil Española’. El documental ‘Las Mamás Belgas’, de Sven Tuytens, producido por la Diputación de Valencia fruto de la investigación del propio Tuytens y Joan Torró, pudiera pensarse que va en esa dirección.

Fotograma de 'Las Mamás Belgas', de Sven Tuytens.

Fotograma de ‘Las Mamás Belgas’, de Sven Tuytens.

La película, presentada recientemente en el Teatro Echegaray de Ontinyent, narra las peripecias de las 21 mujeres belgas que trabajaron como enfermeras en el Hospital Militar de dicha localidad valenciana entre 1937 y 1939. Pero ni fueron ‘mamás’ en el estricto sentido que se le supone, ni ejercieron únicamente de ‘ángeles’ curando enfermos. Lo explican Tuytens y Torró por separado, pero al unísono: “Es la propia gente de Ontinyent que las llamaban así de forma cariñosa y coloquial, por la actitud positiva y de cuidado que tenían con los enfermos”.

“Para el Ontinyent de entonces, la llegada de aquellas mujeres liberales, cultas y muy politizadas era algo revolucionario”, subraya el director. Mujeres que procedían de Amberes, ciudad adonde a su vez llegaron procedentes de países del este, en su mayoría judías y comunistas que huían del fascismo. “Sabían que el nazismo iba a invadir Europa, que existían campos de concentración y por tanto estaban advertidas del peligro existente, de ahí que decidieran luchar contra ello”. Y su lucha consistió en venirse a España en el marco de las Brigadas Internacionales. “Me interesaba hablar de ellas, porque se suele olvidar que muchas brigadistas fueron mujeres”.

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens.

María Rosario Llin Belda en ‘Las Mamás Belgas’, de Sven Tuytens.

Las Mamás Belgas recoge esa lucha diaria por cuidar a los numerosos heridos que llegaban al Hospital Militar de Ontinyent durante la contienda bélica. Lucha narrada con voz en off, imágenes de archivo de la Filmoteca de Valencia y del documental ‘Víctimas de vida’, de Cartier Bresson, así como “ficción dramatizada”, según explica Torró. La historia parte de las pesquisas iniciadas por Sven Tuytens tras una entrevista con el historiador Rudy Van Doorslaer en su despacho de Bélgica. “Me contó la historia de la novia de un famoso brigadista, lo del hospital belga de Ontinyent y me mostró la foto de unas mujeres tomada en la Plaza de Cataluña en mayo de 1937”. En el centro de la imagen destacaba Vera Luftig.

“Era la líder, una mujer muy comunista, siempre en el centro de todas las historias y que entró en la resistencia mediante la red de espionaje ‘La orquesta roja’, que planeaba el asesinato de Hitler y en la que Vera se ocupaba de los mensajes codificados”. Tuytens señala que todas esas mujeres aguantaron hasta el último momento en el Hospital Militar, a pesar de las advertencias: “Si queréis ir a Francia, es el momento”, les dijeron ante el avance de las tropas nacionales. Finalmente, salieron en avión hacia Argelia, entonces colonia francesa, de ahí a Francia y Bélgica, donde fueron buscadas por los nazis. “Su historia termina mal: persecuciones, vidas rotas y caída en el olvido”.

Fotograma de 'Las Mamás Belgas', de Sven Tuytens.

Fotograma de ‘Las Mamás Belgas’, de Sven Tuytens.

Para que tal cosa no suceda, es por lo que Sven Tuytens realiza Las Mamás Belgas, ahora de camino a festivales internacionales de cine, en trámites para su pase por televisión y a la espera, tras la nueva documentación aparecida, del libro que escribirá junto a Joan Torró. María Rosario Llin Belda, enfermera superviviente de aquella lucha en el hospital, es de los pocos testimonios vivos: “Hay que aprovechar porque dentro de poco no quedará nadie que haya vivido todo aquello”. ‘Una historia de mujeres en tiempos convulsos’, como reza el subtítulo de la película, protagoniza no por ‘ángeles’ sino por mujeres que sufrieron en sus carnes el peligro del fascismo.

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens.

Las Mamás Belgas, de Sven Tuytens.

Salva Torres