Abigail Schaaff (‘L’home dels nassos’)

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‘L’home dels nassos’, de Abigail Schaaff
Con Pablo Derqui, Iván Benet, Sali Diallo y Miranda Munnél, entro otros
90′, España, 2024
Estreno: viernes 19 de enero de 2024

Tras una larga carrera en televisión en la que ha colaborado en series como ‘El Ministerio del Tiempo’ o ‘Cuéntame cómo pasó’, la realizadora Abigail Schaaff da ahora el salto a la gran pantalla con un drama ambientado en la Cataluña rural en el que combina el género de fantasía con un duro retrato costumbrista.

L’home dels nassos‘ cuenta, en principio, la historia de dos amigos, Joan y Pau. La acción nos sitúa en el primer cuarto del siglo XX, en el pueblo de Vallviva, donde ambos crecerán mientras comparten juegos infantiles y sueños de juventud. Pero un hecho traumático los separará para siempre.

Años después, la vida de la villa se vuelve a revolver cuando la familia de Pau, al que han dado por muerto desde hace mucho tiempo, recibe la visita de Clara, la hija de su hermano Enlluc, también fallecido en tierras de Guinea, donde ejercía el sacerdocio. El rechazo social por la historia Enlluc y el color de la piel de Clara despertarán los recelos supersticiosos del pueblo, que revivirá las heridas de su pasado, agitando la cadena de sucesos que terminaron con la vida de Pau.

De trasfondo, encontraremos de nuevo el drama de la Guerra Civil y una leyenda que marcará la vida, tanto de los niños como de los adultos: la historia del hombre de las narices o l’home dels nassos. Esta leyenda relata la presencia de un monstruo que vive en el bosque y que se lleva a los niños que dicen mentiras.

Abigail Schaaff. L’home dels nassos

Este es tu debut para la gran pantalla después de una larga carrera para la televisión. ¿Cómo ha sido ese paso? ¿Qué expectativas tenías?

Pues el paso de la televisión al cine ha sido bastante natural porque lo he hecho junto a dos productores con los que había hecho televisión, como Jorge Velasco, al que conocí cuando yo era ayudante de dirección en series. Entonces, establecimos una muy buena relación, seguimos siendo amigos y ha sido un paso en familia, como un crecer juntos, por eso digo que ha sido muy natural. Ellos me propusieron hacer esta película, que ya tenían avanzada, la idea me gustó mucho y estuve encantada de decirles que sí.

¿De donde viene la leyenda de l’home dels nassos?

Lo que ha quedado de l’home dels nassos en Barcelona, por ejemplo, es lo que me contaba mi padre, y es que, cada 31 de diciembre, hay que salir a la calle a buscar un hombre que tiene tantas narices como días tiene el año. Los niños nos imaginábamos que era un monstruo con 365 narices, pero también se contempla que, al ser el último día del año, solo tenga una nariz, lo que implica que, en realidad, podría ser cualquiera.

Esta es la leyenda que ha llegado. Pero, buscando datos para la historia, descubrimos que, sobre todo en Cataluña central y en parte de Castellón, existía el mito de que, si este ser tiene tantas narices, es porque huele las mentiras, y solo sale el 31 de diciembre para coger a los niños mentirosos y llevárselos al bosque. Este mito nos sirve para sacar a la luz las mentiras y todas esas cosas ocultas que tiene la gente, lo que nos daba un giro interesante para la película.

‘L’home dels nassos’, de Abigail Schaaff. Fotografía cortesía de Filmax.

Con el tiempo nos hemos ido alejando de la religión, especialmente la católica, sin embargo, parece que todavía pervive en nuestra sociedad un poso muy profundo de superstición.

Sí, evidentemente. Todavía hay mucha superstición. Pero, sobre todo, lo que quedan son los mitos. Más que superstición, yo diría que se trata de esa necesidad de tener unos referentes ancestrales que nos guíen en nuestra educación moral. L’home dels nassos lo que te dice, por ejemplo, es que no hay que mentir. No es algo religioso, pero es lo mismo que cuando te decían que mentir era un pecado. Aquí lo que pasa es que, si mientes, se te van a llevar al bosque. Es una forma de educar a los niños a través de estos miedos infantiles.

Es como el cuento de Caperucita, cuando dice que en el bosque hay un lobo que te va a comer. Se cuenta para que los niños no vayan a sitios que no deben. Como digo, es una forma de educación. Y creo que perviven porque estos mitos estaban antes, incluso, que la religión católica. Esto, como digo, es más ancestral.

Hay algo que está muy presente en la película y que hace referencia al hecho de que, además de ese factor educativo, estas leyendas o mitos también sirven como herramienta de organización social. En la película, los personajes apelan todo el tiempo a esa relación entre mentira y castigo como sustento del núcleo de la comunidad, del pueblo.

De hecho, la película muestra una estructura de ascensión social de la gente en función de cómo se adapta a esa realidad impuesta. Esa moral crea la estructura del grupo. Si tú entras en la moralidad del grupo, ascenderás socialmente. Si no estás dentro de esa moral, serás un paria y quedarás expulsado.

En la película, hay un personaje que asciende, precisamente, por ocultar parte de lo que debería haber sido. Siempre escondió la verdad, y es el hecho de esconderla e intentar adaptarse a la moral general lo que hace que suba en la escala social, mientras que la otra familia queda hundida en la miseria, es expulsada.

‘L’home dels nassos’, de Abigail Schaaff. Fotografía cortesía de Filmax.

En relación a esta leyenda, la película confronta dos mundos: el de los niños y el de los adultos. Mientras que para los niños se trata solo de una fantasía, en los adultos la fantasía pervive, pero pervertida por las relaciones sociales.

Sí, para nosotros, los niños representaban la mirada inocente. En el caso de los adultos, aunque también han sido niños (de hecho, los vemos crecer en la película), si al principio esa historia se puede ver como un juego, con el tiempo se convierte en algo más peligroso. La mirada infantil será la que descubra las cosas que hay escondidas y abrirá la mirada de la gente para enseñar que hay que sacarlo todo a la luz porque, mientras se encuentre tapado, no se arreglará nada.

Lo que escondes debajo de la alfombra sigue estando debajo de la alfombra, por mucho que no lo veas. En ese sentido, lo que consiguen los niños es sacarlo a la luz para que aquello que parecía monstruoso, lo oculto, deje al fin de serlo.

Hay una pregunta central en la película que formula el personaje de Clara y que dice: “¿Y qué pasa si la verdad es dolorosa?”. Pues eso, ¿qué pasa?

Muchas veces, ocultamos algo para no hacer daño a otra persona, pero, en el fondo, sigue siendo una ocultación, sigue siendo una mentira. Mira, cuando estábamos viendo la película, le dije a mi chico: “Me puedes decir la verdad…, pero sé empático” [risas]. Si no te gusta, me lo puedes decir, pero ten empatía cuando lo digas. Es decir, hay que decir la verdad, hay que poder decirla, pero también hay que saber decirla. En este caso, para todos los personajes la verdad es dolorosa porque conlleva muchas cosas.

En el caso de Clara, la verdad significará descubrir que su padre tuvo una hija fuera del matrimonio, siendo un religioso. Pero, aun así, hay que saber esa verdad que nos duele para poder sanarla. Si no la sacas, nunca la vamos a sanar. Clara tiene miedo de que el hecho de saber la verdad implique un cambio tan brutal en su vida que se hunda de nuevo. Pero ya digo: las verdades, aunque sean dolorosas, hay que decirlas… con empatía [risas].

Cuando retratamos el mundo rural, siempre aparece esa capa de violencia que parece que lo impregna todo. ¿No nos libraremos nunca de esa imagen?

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Yo creo que todo el mundo es violento. La ciudad, también. Lo que pasa es que, en el mundo rural, todo es más brutal. Pero yo creo que no es tanto el campo como la testosterona. Las mujeres de la película no son violentas. Una es estoica, aguanta; otra está enfadada con la vida por todo lo que le ha pasado; Clara será optimista a pesar de todo… Hay diferentes actitudes.

Los hombres, en cambio, son más viscerales. Pero la violencia es apenas una pincelada en la película. Fíjate que el más violento de todos, que es Joan, fue a su vez maltratado por su padre. Es un chico que ha sido maltratado por cómo es, y esa violencia sigue latente. Pau sacará la violencia cuando le vaya la vida en ello. No es que sea violento, pero la vida lo llevará ahí. “Mírame, en esto me has convertido”, le dice al otro.

Pero también hay una violencia social que está latente y que terminará por provocar una confrontación dentro de esa comunidad.

Claro, hay un odio soterrado por esa tragedia que pasó en el pueblo y por la que hay que responsabilizar a alguien. Es lo mismo que decíamos del dolor. Cada cual lo lleva de una manera distinta y, en este caso, el pueblo ha decidido que necesita un culpable para poder sobrellevarlo. En ese sentido, será violento hacia ese culpable, en la forma que sea, da igual si se trata de una niña pequeña o de la abuela. Ahí la masa siempre es muy valiente. Solos, a lo mejor no habría sido igual. Y luego, siempre hay un agitador.

De alguna manera, ‘L’home dels nassos’ funciona también como una representación del mundo contemporáneo.

Yo creo que se puede hacer el paralelismo, sí. No lo niego.

La película hace una apelación a la familia y a las raíces como refugio de todos los personajes. ¿Qué significa para ti?

La familia es el núcleo, es ese lugar donde debería haber amor. En esta película, la familia consigue sobrevivir, a pesar de todo, porque se quieren entre ellos. Para mí, la familia es algo muy importante. Yo estaba muy vinculada con mi padre, que falleció el año pasado. Éramos una familia muy unida y aún lo seguimos siendo. Para mí es vital.

Aunque la familia nos venga impuesta, en parte, por la vida (tú no escoges a tu padre, te lo impone la genética o la biología), a no ser que se trate de una relación muy tóxica –que no es el caso de la película–, siempre hay un vínculo, eso de hacer cualquier cosa por otra persona, que es insuperable. Pero en la película hay también otra familia que se rompe y que es la de esos dos amigos del alma, de ese amor infinito que se tienen. Para ellos, lo más importante será resolver el conflicto para recuperar ese amor que se tenían.

¿Las mentiras nos persiguen para siempre?

No todas. Te perseguirán las que creas que no deberías haber dicho. Si mientes sobre alguna trivialidad, no pasa nada. Pero si hay un sentimiento de culpabilidad o algo que va más allá y que implica algo emocionalmente, te perseguirá seguramente toda la vida. Y te atormentará.

¿Al final, siempre aparece la sombra del pasado?

Mientras haya memoria, hay sombra del pasado. Uno de los temas que más me han interesado de la película –y desde siempre– es el tema de la memoria: qué queda de una persona cuando muere o desaparece. Lo que queda es lo que recordamos de ella. Solo eso. En ese sentido, mientras haya memoria, quedará.

Abigail Schaaff (‘L’home dels nassos’)
El actor Berner Maynes y la directora Abigail Schaaff durante el rodaje de ‘L’home dels nassos’. Fotografía cortesía de Filmax.