Flumen apuesta por una ‘Pareja Abierta’

Pareja Abierta, de Darío Fo, dirigida por Gabriel Olivares
Teatro Flumen
C/ Gregorio Gea, 15. Valencia
Del 17 al 26 de noviembre de 2017

La palabra teatro significa un «lugar para ver», pero el teatro es más que un edificio donde se representan obras. Es toda abstracción detrás de lo que sucede allí. El teatro es donde los dramaturgos escriben guiones, los directores supervisan los ensayos, los escenógrafos y el personal técnico trabajan detrás de escena, y los actores actúan en el escenario. Todas estas personas tienen un papel importante en el teatro, pero no es verdadero teatro hasta que una audiencia está allí para experimentarlo.

El Teatro Flumen se ha hecho un hueco en las trincheras del panorama cultural valenciano ofreciendo obras de la envergadura de ‘Dinamita’, del guionista, escritor y polifacético Tirso Calero, con actores tan míticos como Guillermo Montesinos, Manuel Tallafé y Fernando Vaquero.

Con una gran previsión y propuestas para acabar el año con un buen sabor de boca, nos ofrece entre otros grandes espectáculos, musicales como ‘Pareja Abierta’, con Marta Valverde y Víctor Ullate Roche; teatro en familia como ‘El Rey León’, con voces en directo y coreografías muy originales o zarzuelas tales como ‘La del manojo de rosas’, un sainete lírico con música de Pablo Sorozábal.

Pareja abierta. Imagen cortesía de Flumen.

Pareja abierta. Imagen cortesía de Flumen.

Musical de Darío Fo

¿Es posible el entendimiento en la pareja? ¿Se puede ser libre dentro de ella? ¿Y fuera de ella? Estas son las preguntas que el Teatro Flumen propone en la sinopsis del espectáculo ‘Pareja Abierta’. «El juego de ser marido y mujer, novios o enamorados, padres, esposos despechados, niños caprichosos o adultos frívolos se revela como un combate en el que las armas son los celos ridículos y la amenaza de suicidio, la política y la inconsistencia del discurso moderno sobre la vida matrimonial».

«Los burlones Rame y Fo -prosigue Flumen en su nota- y sus 50 años de matrimonio real y literario, teatral, saben muy bien de lo que hablan. Ellos hacen de ‘Pareja Abierta’ ese juguete explosivo que es la comedia perfecta. Y en esta versión, la comedia musical perfecta».

La puesta en escena del director Gabriel Olivares convierte esta obra en una comedia musical, que lleva mucho más allá su propia naturaleza, «la redimensiona, profundizando en los aspectos más esencialmente teatrales del texto: la música actúa como elemento distanciador, al servicio de la ironía, de la comicidad y de esa dualidad siempre presente en la obra de Fo-Rame: como parte de la vida, la comedia estará teñida de tragedia y la tragedia será tan cómica que nos hará llorar de risa», concluye.

Pareja abierta. Imagen cortesía de Flumen.

Pareja abierta. Imagen cortesía de Flumen.

Lorena Riestra

No se la puede quitar de la cabeza

Ella en mi cabeza, de Óscar Martínez, bajo la dirección de Gabriel Olivares
Teatro Talía
C / Caballeros, 22. Valencia
Del 25 al 29 de enero de 2017

Adrián (Joaquín Climent) no puede vivir más con Laura, su mujer (Rocío Muñoz-Cobo), pero a la vez no puede vivir sin ella. Las idas y venidas de su mente, con los recuerdos y las conversaciones con ella, ocupan sus días y sus noches.

Escena de 'Ella en mi cabeza'. Imagen cortesía del Teatro Talía.

Escena de ‘Ella en mi cabeza’. Imagen cortesía del Teatro Talía.

Sin embargo, en cada sesión, Adrián asume lo que Klimovsky, su psiquiatra (Patxi Freytez) le va pidiendo, que viva las dos vivencias altamente contadictorias: el amor y el hartazgo con la misma persona.

‘Ella en mi cabeza’, de Óscar Martínez, bajo la dirección de Gabriel Olivares, es una comedia adulta que refleja los desafíos del matrimonio y lanza una pregunta: ¿Somos culpables de nuestros desaciertos? La puesta en escena gira en torno a lo imaginario y lo real, y permite un juego actoral ágil y fluido donde el público puede sumergirse en una expectación permanente.

Escena de 'Ella en mi cabeza'. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Escena de ‘Ella en mi cabeza’. Imagen cortesía de Teatro Talía.

Se trata de un gran texto con un humor muy sutil, que reflexiona sobre la pareja y sus avatares, que estará en el Teatro Talía de Valencia del 25 al 29 de enero. Es el debut teatral como dramaturgo de Oscar Martínez, el gran actor argentino y que supuso un gran éxito de público y crítica en Buenos Aires, obteniendo también numerosos premios.

Ella en mi cabeza.

Imagen promocional de la obra ‘Ella en mi cabeza’. Imagen cortesía de Teatro Talía.

El Nombre o esa cena salvaje

El Nombre, de Mathieu Delaporte y Alexandre de la Patellière
Versión de Jordi Galcerán
Dirección: Gabriel Olivares
Con Amparo Larrañaga, Antonio Molero, Jorge Bosch, Kira Miró y César Camino
Teatro Olympia
C / San Vicente, 44. Valencia
Hasta el 25 de enero

Que la violencia nos habita es un hecho mayor de nuestra existencia. No sólo por la implosión terrorista en el corazón del mundo civilizado. También por las numerosas muestras de crispación, a las que basta una chispa para prender un gran incendio. Los ejemplos se multiplican, en prensa, televisión y cine. Incluso en el teatro. Como es el caso que nos ocupa: ‘El Nombre’, de Mathieu Delaporte y Alexandre de la Patellière.

De izquierda a derecha, Antonio Molero, Jorge Bosch, Kira Miró, Amparo Larrañaga y César Camino, protagonistas de El Nombre. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

De izquierda a derecha, Antonio Molero, Jorge Bosch, Kira Miró, Amparo Larrañaga y César Camino, protagonistas de El Nombre. Imagen cortesía de Teatro Olympia.

Lo de menos es la excusa que proporciona ese nombre. Amparo Larrañaga, Antonio Molero, Jorge Bosch, César Camino y Kira Miró (esta última ausente de la rueda de prensa en el Teatro Olympia) explicaron que tal nombre es el de cierta criatura a punto de nacer. Su revelación será el desencadenante de la crispación entre el grupo de amigos reunidos para cenar. “Por el nombre que le van a poner a esa criatura, salen todas las rencillas y trapos sucios”, subrayó Molero.

Yasmina Reza se encargó de esa misma violencia, a raíz de un hecho insignificante, en sus obras ‘Arte’ y ‘Un Dios salvaje’. A esta última se refirió el propio Molero, como referente de ‘El Nombre’. “El detonante es igual de absurdo, pero permite abordar temas como la guerra de sexos, la política, la hipocresía o la lucha social”. De manera que una cena habitual entre amigos se acaba convirtiendo en una batalla campal.

Una escena de El Nombre. Cortesía de Teatro Olympia.

Una escena de El Nombre. Cortesía de Teatro Olympia.

La referencia a la Navidad también apareció en las explicaciones de los protagonistas de ‘El Nombre’, que se presenta en el Olympia en versión de Jordi Galcerán y dirección de Gabriel Olivares. Larrañaga y Bosch se refirieron a ella como esa fecha en la que se reúne la familia y, al igual que sucede en la obra, puede dar lugar a “situaciones conflictivas” y a “gente que explota después de muchos años”. “En el 90% de las familias y amigos nunca se dice nada. Las cosas se retienen y hace falta una tormenta perfecta para que salga todo”, señaló Molero.

‘El Nombre’, según César Camino, “es una catarsis”. La violencia se desencadena, a partir de un comentario en apariencia intrascendente, y vuelve a su cauce tras arrasar una cena cordial. “Habla de las  miserias humanas”, destacó Bosch. “Más cosas no se pueden decir”, reconoció Larrañaga. Seres civilizados, con las necesidades básicas cubiertas, poniendo en solfa la educación recibida por un “detonante absurdo”.

Una escena de El Nombre. Cortesía de Teatro Olympia.

Una escena de El Nombre. Cortesía de Teatro Olympia.

La obra de Delaporte y De la Palletière, como antes las de Yasmina Reza y tantas otras, no deja de mostrar la violencia que anida en el ser humano, para la cual apenas basta una simple y absurda chispa. “Choca que gente burguesa, o lo que entendamos por burguesa, que defiende la cultura del bienestar, pierda los papeles y se comporte como animales”, indicó Molero. “Es una cena que se sale completamente de madre”, subrayó Larrañaga.

Más que un aviso para navegantes, ahora que las aguas de la democracia vienen turbias, ‘El Nombre’ es la constatación de cuán próximos se hallan civilización y barbarie. “Va de la amistad y de la familia”, y de cómo “amigos que tienen ideologías distintas se terminan desahogando sin más”, insistió Amparo Larrañaga. Y añadió: “Es una función coral, en la que cuentan mucho los gestos y las miradas”. Gestos y miradas como antesala de la violencia desencadenada por un nombre, que los actores prefirieron mantener en secreto.

Una escena de 'El Nombre', versión de Jordi Galcerán y dirección de Gabriel Olivares. Cortesía del Teatro Olympia.

Una escena de ‘El Nombre’, versión de Jordi Galcerán y dirección de Gabriel Olivares. Cortesía del Teatro Olympia.

Salva Torres