Las plantas insurrectas de Nieves Torralba

‘Respiracion botánica’, de Nieves Torralba
Gabinete de Dibujos
Literato Azorín 33, València
Hasta el 11 de diciembre
Lunes 5 de octubre de 2020

“Los poemas son ceremonias mágicas del lenguaje”. Con esta frase del filósofo Byung-Chul Han, el comisario de la exposición ‘Respiración botánica’, Sebastián Nicolau, nos introduce en la obra que Nieves Torralba muestra en Gabinete de Dibujos. Una frase que luego tiene su lógica continuación en el libro ‘La desaparición de los rituales’ y que dice lo siguiente: “El principio poético devuelve al lenguaje su gozo al romper radicalmente con la economía de la producción de sentido. Lo poético no produce. Por eso lo poético -citando aquí a Jean Baudrillard- es la insurrección del lenguaje contra sus propias leyes”.

Las plantas que Nieves Torralba ha dibujado primorosamente, siguiendo los principios del más apasionado botánico, en simbiosis con el igualmente fervoroso orfebre -de hecho, botánica y orfebrería parecen ir de la mano en el minucioso trabajo de la artista-, tienen ese carácter insurrecto de las plantas que no aceptan ser categorizadas. Tienen sus nombres de raigambre botánica, pero Torralba, conteniendo la respiración aludida en el título de la exposición, parece soltar el grafito una vez dibujadas, para manifestar su sorpresa por el hallazgo.

Nieves Torralba
Nieves Torralba, junto a una de sus obras en la exposición ‘Respiración botánica’ de Gabinete de Dibujos. Foto: MAKMA.

Son plantas conocidas (“tengo un botánico, amigo y profesor de la Universidad de Granada, que me aconseja y me asesora”), todas con su etimología, pero que Nieves Torralba transforma en seres vivos que acaban formando parte de una naturaleza extraña. “Me encanta crear formas diferentes y darles nombres. Tengo seis familias de plantas y busco en la etimología de las palabras el sentido de las propias plantas. Cuando viajo, fotografío mucho, porque me interesa la geolocalización. La gente que vive con esas plantas para mí es como si fueran las mismas plantas”, explica la artista.

Nieves Torralba, junto al comisario de la exposición, Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Gabinete de Dibujos.

“Sus dibujos”, señala Sebastián Nicolau, “podrían situarse en un espectro indeterminado y extenso entre la belleza de la Botánica naturalista descriptiva y la magia de las formulaciones de sus esencias”. Esa magia, a veces próxima al cuento fantástico de naturaleza naif despojado de colorismo, y ese espectro, ahora evocado en su sentido fantasmal, sin duda entreverados con el naturalismo descriptivo, terminan dibujando el perfil gozoso de un ecosistema extraño, más próximo a la ciencia ficción que a la realidad de la que parte.

Obra de Nieves Torralba en la entrada de la exposición ‘Respiración botánica’. Imagen cortesía de Gabinete de Dibujos.

“No quiero que las plantas que dibujo sean blanditas”, apunta Torralba. Entre el encuadre (“es muy importante”) y la escala (“me interesa mucho”), lo cierto es que las piezas dibujadas exhalan, por seguir con esa respiración atinadamente empleada por el comisario como título del conjunto expositivo, un misterio que sin duda tiene que ver con ese carácter gozoso del lenguaje, en este caso pictórico, que quiebra la lógica del sentido.

“En los dibujos de Nieves Torralba se trataría de formulaciones alineadas con el ámbito poético, tan cercano a la alquimia de las fórmulas perfectas, con las proporciones exactas en cada uno de sus elementos: la idea, la línea, el trazo, la textura, el tono, el mensaje y la interpretación del receptor”, explica el comisario. Y, frente a esa formulación perfecta, cierto exceso que transforma las plantas de Torralba en seres vivos de rasgos sobrenaturales.

Vista de la exposición ‘Respiración botánica’, de Nieves Torralba. Imagen cortesía de Gabinete de Dibujos.

Byung-Chul Han incide en ello en el mismo apartado del libro dedicado al imperio de los signos, aludiendo a los poemas breves japoneses, los haikus, definidos “por el exceso del significante”. “Apenas tienen en cuenta el significado. No comunican nada. Son un puro juego con el lenguaje”, añade el filósofo. Juego al que también se suma la propia artista cuando dice que le interesa mucho “la distorsión óptica, que pienses que lo has visto todo y, al moverte, se vuelva borroso”. “Eso me encanta. Lo hago adrede. Quiero ver hasta dónde puede llegar la percepción del espectador y la mía”, apostilla Torralba.

Y puestos a forzar esa percepción, tanto el montaje, dispuesto de manera que la vista tenga que alzarse por encima de lo previsto, como la escala de los dibujos y su expansión más allá del marco que los acoge, dotan a la muestra de ese carácter extraño. “Siempre me he salido del formato, expandiéndome por la pared. Siempre”, remarca la artista, para añadir a continuación que le molesta mucho “el dibujo pequeño; no es que me moleste, pero ver un gran dibujo me gusta”.

Dos obras de la exposición ‘Respiración botánica’, de Nieves Torralba. Imagen cortesía de Gabinete de Dibujos.

Como le gusta la cita de Hannah Arendt (“es cosa de Paco [Sebastián Nicolau], que me ha parecido muy oportuna”) y que dice: “Todo declina. El lubricán asciende. Nada me domina. Es el curso de la vida”.

“Es un verso de un poema, ‘Cansancio’, y lo pongo porque relaciono los dibujos de Nieves con la poesía en general, pero, en el caso de este verso, con el ciclo de la vida. Con la naturalidad con la que la naturaleza nace, vive, crece, muere y se regenera sin diferenciar etapas”, señala el comisario, concentrando en ese curso de la vida la importancia del inhalar, exhalar y respirar que, en el caso de Torralba, adscribe al acto mismo de dibujar: “Contener la respiración. Ejercitar una apnea de concentración hasta separarnos del papel”.

Respiración tan profunda que, a punto de faltar el aire, provoca cierta alteración de la mirada. Sin necesidad de sustancias psicotrópicas, Nieves Torralba, de tanto forzar escalas, distorsionar la óptica y jugar con la etimología, logra que sus plantas adquieran formas insólitas. Partiendo del dibujo, en diálogo con la botánica, trasciende los límites de la percepción naturalista para adentrarse en el misterio de las cosas. La mirada, siguiendo a Han, desviándose del contenido, para remitirnos a una extraña fastuosidad del continente que la acoge. 

 

Detalle de la exposición ‘Respiración botánica’, de Nieves Torralba, en Gabinete de Dibujos. Foto: MAKMA.

Salva Torres

Contra la somnolencia de las rectas

Duplum / Aequilibrium, de Sebastián Nicolau
Gabinete de Dibujos
Gris Magatzem d’Art
C / Literato Azorín, 16. Valencia
Hasta finales de junio de 2016

Sebastián Nicolau (Valencia, 1956) lleva años analizando dobleces, observando el comportamiento y la forma de las telas, los cartones y las chapas al ser manipulados, cortados y doblados. Han pasado más de dos décadas desde sus primeros pliegues, el de las mangas al cruzar los brazos. Desde entonces ha fijado su interés en estructuras arquitectónicas escalonadas, cubiertas de fábricas y grandes naves industriales a través de cartones y chapas que manipula para realizar bocetos escultóricos, hules que cubren las puertas de los talleres y telas de cortinajes.

Duplum/Aequilibrium, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Duplum/Aequilibrium, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Ha estudiado escrupulosamente las formas y las ha ido sintetizado con minuciosidad en óleos, dibujos y esculturas. Su estudio de los efectos lumínicos le ha llevado en los últimos años a jugar con lo ficticio y lo real, a fundir sus límites y confundir la mirada. Sus últimos trabajos tejen un engaño de hilos sobre chapas onduladas y texturadas, de luces y sombras que aparecen y desaparecen. Así es la serie expuesta actualmente en Shiras Galería, serie a la que esta pieza Duplum/Aequilibrium pensada para el Gabinete de dibujos, pertenece.

«Duplum (Doblando) no es sólo el modo en que las planchas metálicas sobre las que trabajo adquieren su aspecto último como obras. Es la actitud ejercida sobre cada pieza, la manera en que trato de abordar la idea sobre cada una de ellas, el esfuerzo con el que intento conformarlas como la consecuencia de un pliegue más sobre sí mismas, sobre la anterior, sobre las anteriores, sobre cualquier otra obra hecha tiempo atrás. Duplum tiene también algo de azar, de incrementar la apuesta sobre la jugada, duplicar el riesgo en el que puedes perder el envite-doble o nada-, y tratar de seguir sentado a la mesa, en la partida», explica Sebastián Nicolau.

Duplum/Aequlibrium, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Duplum/Aequlibrium, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

«También es doblar la esquina, ver qué hay detrás, intentar adivinar qué sucede en el patio trasero en donde habitas y participar en ello. Duplum es girar en el recodo como parte del camino evitando la somnolencia que producen las rectas. Duplum es el nombre propio de cada dibujo y escultura realizados entre 2014 a 2016 y el título de la pieza que he preparado especialmente para Gabinete de Dibujos, como un doble más, como una forma más de plegar y ordenar el espacio, en este caso el que dedico a la amistad, la colaboración, la diversión y el juego, un espacio que intento conservar para mantener cierto Aequilibrium», concluye el propio artista.

Sebastián Nicolau. Gris Magatzem d'Art.

Duplum/Aequilibrium, de Sebastián Nicolau. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Riots Panorama o el paisaje urbano caótico

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao
Gabinete de Dibujos
Gris Magatzem d’Art
C / Literato Azorín, 14. Valencia
Marzo-abril de 2016

«¡El dibujo reacciona al mundo! ‘Riots Panorama’ representa un paisaje urbano caótico generado por varios acontecimientos en distintas ciudades del planeta, desde las manifestaciones de la “Primavera Árabe”, los motines suburbanos de París, Vancouver, Atenas y, principalmente, los hechos ocurridos en Londres en agosto de 2011, llevando la metrópolis a un estado de alarma caracterizado por violencia, desorden y terror en varios barrios (Hackney, Brixton, Walthamstow, Peckham, Battersea, Croydon, Lewisham…), la violencia juvenil puesta en escena a través del racismo, la guerra de clases, la crisis económica, la criminalidad, la ruptura moral y social asociada a la cultura de pandilla (en esta ocasión fueron detenidas cerca de 3.100 personas).

Drop City, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Drop City, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Este dibujo, como construcción, permite deslindar un paisaje artificial de la urbe agotada, postrevolucionaria y deshabitada, en otros tiempos, un lugar de hechos y protestas populares por parte de sus ciudadanos. El momento ahora es congelado por la tinta en puro fetichismo entre lo real e imaginado, subrayando referencias sensuales del sistema “starchitecture” (30 St Mary Axe de Foster + Partners o todavía las torres gemelas del World Trade Center de Minoru Yamasaki) que constituyen el enaltecimiento de la ciudad gloriosa que persigue la utopía de la “ciudad ideal”. ‘Riots Panorama’ conmemora a modo de postdesastre simbólico el fracaso de la vida urbana y capitalista.

Banks, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Banks, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

Le acompaña la serie de dibujos ‘City Delicatessen’, que se desarrolla por parentesco a la serie de grabados Carceri d’Invenzione (1749) de Giovanni Battista Piranesi, recreando una arqueología de un presente incierto, y que consiste en una amalgama de rastros contemporáneos, donde sobresalen referencias a Drop City (el primer poblado hippie) y a los domos geodésicos de Buckminster Fuller, pero también a ciudades imaginadas desde el entorno de la actual crisis económica internacional, como por ejemplo Banks, dibujo que presenta de forma anecdótica a la banca como patéticas esculturas parlantes».

Así describe Duarte Encarnaçao (Funchal, Madeira, 1975), autor de ‘Riots Panorama’, su intervención en el Gabinete de dibujos, un conjunto de cinco piezas meticulosamente dibujadas con tinta china, algunas de las cuales participaron anteriormente en la muestra de la Universidad de Zaragoza ‘7×1 Usos’, comisariada por el grupo de investigación de esta Universidad con el que Duarte Encarnaçao colabora en ‘Los Usos del arte’. Caos urbano y crisis de ideales.

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d'Art.

Riots Panorama, de Duarte Encarnaçao. Imagen cortesía de Gris Magatzem d’Art.

El (nuevo) traje de chaqueta de Gris

El traje de chaqueta, de Manuel Antonio Domínguez
Gabinete de dibujos
Gris. Emmarcació professional i artesanal
C / Literato Azorín, 14. Valencia
Inauguración: jueves 28 de mayo, a las 20h

El Gabinete de dibujos comenzó siendo una colección ficticia de dibujos, un proyecto personal que buscaba reunir obra de dibujantes simplemente por compartir su disfrute en la red.

Igual que en el siglo XVIII los ilustrados creaban gabinetes de dibujos en las academias, en el XIX los gabinetes se formaban en los recientes museos, y ya que en el XXI cualquiera puede elaborar su propia colección virtual sin cajoneras, este Gabinete de dibujos se dedicó a seleccionar obras libremente tomando el dibujo como un término muy abierto, inclusivo de múltiples facetas y de posibles circunstancias: dibujos anónimos, de aficionados y de profesionales de muy distinta ralea.

Taxonomías, de Ernesto Casero, en el Gabinete de dibujos de Gris. Imagen cortesía de Gris.

Taxonomías, de Ernesto Casero, en el Gabinete de dibujos. Imagen cortesía de Gris.

En 2011 este proyecto, con la colaboración de Gris (enmarcación profesional y artesanal), encontró un espacio real: un pequeño escaparate en el barrio de Ruzafa en Valencia que fue inaugurado con Max. Independiente y autogestionado, ha funcionado desde entonces como un laboratorio de experimentación del dibujo, un singular prisma vacío a disposición de los dibujantes: Carmen Segovia, Carmela Mayor, Paco Roca, Juan Cuéllar y Roberto Mollá han sido varios de los que lo han intervenido desde sus diferentes campos de trabajo.

Hasta ahora el Gabinete de dibujos ha llevado a cabo una programación continua, permanentemente abierta a recibir nuevas propuestas. En mayo de 2014, coincidiendo con la intervención ‘Taxonomías’ de Ernesto Casero, se transformó en un espacio más neutro, mejor adaptado técnica y estéticamente a cánones expositivos, casi un m3 de galería.

Javier Sáez Castán en el Gabinete de dibujos de Gris.

Animalario, de Javier Sáez Castán en el Gabinete de dibujos. Imagen cortesía de Gris.

Tras los seres imaginados por Ernesto Casero, las intervenciones de Cheles Martínez, Ana Roussel, Javier Sáez Castán y Nuria Ferriol han ido ocupando el espacio. 
Ahora estrena imagen, diseñada por EPB (Bea Bascuñán y Albert Jornet), una imagen que se basa en las características del Gabinete de dibujos, pequeño espacio de arte, variado y cambiante y una nueva web, en la que además de los contenidos habituales habrá una galería virtual con obra disponible de los artistas que van interviniendo el Gabinete de dibujos, un m3 de galería.

El artista Manuel Antonio Domínguez, antes llamado el Hombre Sin Cabeza, será quien inaugure esta nueva etapa con el proyecto ‘El traje de chaqueta’. El andaluz de las composiciones complejas y de la prodigiosa técnica en acuarela investiga hace años sobre la identidad masculina, sus tópicos, sus estereotipos, sus fallas y grietas, sus equilibrios difíciles y los andamiajes precarios que la sustentan.

En ‘El traje de chaqueta’ desarrolla aspectos que unen la construcción de la masculinidad y la historia reciente de Valencia, mediante un políptico de diferentes técnicas: acuarela, collage e intervención pictórica sobre fotografía.

Él mismo introduce así su intervención: “Hace algún tiempo que la cultura política ‘made in Spain’ viene trajeada como uniforme regalado, como si se tratase de una boda sin facturas en donde nadie conoce la persona que paga el enlace. Valencia es el lugar del encuentro y el traje parte de su historia reciente”. Con la colaboración de Ingredients y Tyris, la inauguración será el jueves 28 de mayo.

El hombre del traje, de Manuel Antonio Domínguez. Imagen cortesía de Gris.

El hombre del traje, de Manuel Antonio Domínguez. Imagen cortesía de Gris.