Todos los nombres

La pasión y el tormento, de María José Marco
Fundación Antonio Pérez
C / Julián Romero, 20. Cuenca
Del 10 de mayo al 10 de junio de 2018

«No quiero que te vayas, Dolor, última forma de amar» (Pedro Salinas)

La literatura y el arte nos han puesto frente al espejo de nuestros propios placeres. De nuestro propio dolor. Leyendo poesía hemos aprendido que el dolor y el placer se tocan en sus extremos, y que el éxtasis se puede alcanzar antes de la muerte y también en el orgasmo. Esa pequeña muerte que nos transporta más allá de nosotros mismos solo unos segundos, como aquéllos muertos que vuelven antes de esfumarse con la luz que les guía. Es un tránsito, algunas veces lo cruzamos por completo, otras regresamos como si no hubiera sido suficiente el dolor y el placer, y volvemos a empezar, como si estuviéramos destinados a ser eternamente torturados por un desalmado especialista.

Hemos aprendido que el placer y el dolor van juntos como las dos caras de una sola moneda con la que pagamos nuestras experiencias. El tormento y el éxtasis. El sexo se ha convertido en un camino simbólico, pero más allá del sexo es de los cuerpo de lo que va esta historia. Al parecer el dolor abre una de las puertas más oscuras en nuestro laberinto de sentidos, experiencias y sensaciones.

Detalle de una de las obras de María José Marco. Imagen cortesía de la autora.

Detalle de una de las obras de María José Marco. Imagen cortesía de la autora.

La historia de la humanidad está contada en fragmentos deshilvanados. Es una historia llena de muertos, en la que las víctimas  y los asesinos se suceden a sí mismos, sin culpa ni castigo. La sangre, el miedo, el dolor, los tormentos insufribles llenan nuestros museos. Siempre es el dolor de otros lo que contemplamos, tanto en los museos, en el arte antiguo, como en las noticias de los informativos, tan lejos de nosotros. Pero en la historia, como en el arte, la figuración lega hasta un punto concreto.

Hasta  ese momento los hechos se suceden con  cierta estructura, se entiende el argumento, reconocemos a los protagonistas, a los actores principales y a los secundarios. Pero llega un momento en que el dolor nos nubla, los cuerpos derrotados se esfuman detrás de la melancolía del color y la abstracción formal y la narración experimental lo cambian todo. ¿Cómo hablar del tormento después de esas guerras que nos dejan cuerpos destrozados, que enseñan un horror general y profundo? ¿Cómo hablar del tormento si ya no encontramos el placer en esa misma narración?

El arte ha tratado siempre de los sentimientos, de las experiencias, es el artista el gran explorador de ese territorio inhóspito. Y si el poeta ha actuado como buceador en las profundidades, el artista visual, el pintor, el escultor, y ahora el fotógrafo, han sido los cartógrafos encargados de construir un mapa imposible más allá de una escala 1/1, más allá de la representación de cualquier realidad de las variables del sufrimiento.

Obra de María José Marco. Imagen cortesía de la autora.

Obra de María José Marco. Imagen cortesía de la autora.

Hemos crecido con el dolor de los santos y de los mártires. Sus caras, sus cuerpos deformados, su sangre y sus heridas se han ido transformando en los cuerpos, las caras y la sangre de poblaciones enteras.  Guerras y migraciones, naufragios, accidentes, enfermedades nos ha hecho ver los martirios y los castigos de los dioses y de los héroes como algo lejano, como algo ya olvidado. Hoy el mapa del dolor que los artistas construyen es un mapa difícil de reconocer, lleno de lagunas, de zonas vacías. Las mujeres han ido llenando algunas de esas lagunas, una de esas mujeres es Maria José Marco, con una obra que insiste en las diferentes formas del tormento y de su vínculo con la pasión. Un trabajo que pretende nombrar todos los nombres de un dolor individual que a través del arte se convierte en universal, en global.

Decía Kant que lo único que el arte nunca podría representar es lo que nos resulta asqueroso, lo repugnante. Se equivocó, hoy hasta la mierda se ha convertido en tema de una obra de arte que se llegó a exponer en una de las Documentas (el autor fue Wim Delvoye), pero  es evidente que lo desagradable no obtiene una gran respuesta.  Por eso los artistas buscan y experimentan, porque el horror, lo terrible está presente en nuestras vidas, nadie se libra del sufrimiento en mayor o menor medida. A través de la abstracción, de una actuación simbólica, los artistas van desarrollando su trabajo rodeando a la fiera, a lo innombrable. Marco utiliza para ello todos los soportes, todos los lenguajes, la pintura, la fotografía, incluso la acción.

Cartel de la exposición 'La pasión y el tormento', de María José Marco.

Cartel de la exposición ‘La pasión y el tormento’, de María José Marco.

También recurre a la fuerza de la materia, de los objetos y del tratamiento de las superficies, pero es en el color en lo que este trabajo se apoya más decididamente. El rojo y el negro, la sangre y el abismo, la carne, la muerte.  La fuerza de los colores sobresale en unas imágenes abstractas, en movimiento, de difícil definición formal. Masas de color que se expresan con violencia, y que curiosamente superan su diferencia del soporte, para demostrarnos que finalmente la fotografía y la pintura son una misma cosa, que el lenguaje está al servicio de lo que expresa y que si por una parte es cierto aquello de que la forma es también el contenido, esta forma está definida por lo que contiene y no al revés.

La fuerza de este trabajo está en su origen, ese desconocido lugar de donde parte el dolor que Marco quiere mostrar. La dificultad es poder transmitir el dolor, el tormento y la pasión, de una forma no narrativa, alejada de la figuración. Es ahí donde la artista recurre a todo su conocimiento de las posibilidades de la técnica, y también de la mezcla de soportes, llegando incluso a la presencia de la acción. Interesante resaltar esa capacidad de movimiento, que induce a la violencia, a la sensación de velocidad, tanto de su pintura como de su fotografía. En toda la obra se mantiene ese regusto barroco, que se recrea en el exceso, en la locura de la expresión, en la libertad de la mano, de la mirada, hasta la obsesión, que es el último límite del barroco.

El peligro es que es dolor, esa brutalidad que Marco quiere expresar no supere los límites de la pasión, se ajuste a un propósito artístico. El objetivo, demostrar que aún en una sociedad cada vez menos religiosa, mas ajena a la realidad de nosotros mismos, el tormento y la pasión, la violencia, el tormento, el dolor, siguen estando presentes en el arte que se hace. Si hoy ya no se ilustra al pueblo con imágenes desgarradas, si ya el ejemplo de los castigos en el cuerpo y en el alma no es más que una retórica clásica, pervive el dolor y el sufrimiento. Y no solo el puramente físico, sino sus secuelas de miedo, inestabilidad. Seguimos siendo víctimas de la carne, sigue siendo la muerte el gran miedo. Y aunque son pocos y muy diferentes los artistas que siguen centrados en este territorio, hay que destacar que mantienen la idea de ese camino entre el miedo y el placer, entre el tormento y el éxtasis.

Tríptico de María José Marco. Imagen cortesía de la autora.

Tríptico de María José Marco. Imagen cortesía de la autora.

Rosa Olivares

Tras la sombra origámica de Geldenhuys

‘Elogio de la sombra. Tras la in’ei de los shojis origámicos’, de Pierre Louis Geldenhuys
Comisarios: Merche Medina y Jose Ramón Alarcón
Fundación Antonio Pérez
Centro de Arte Contemporáneo
Calle de Julián Romero 20, Cuenca
Del 15 de septiembre de 2017 al 7 de enero de 2018
Inauguración: viernes 15 de septiembre a las 19h

El Centro de Arte Contemporáneo de la Fundación Antonio Pérez de Cuenca acoge la exposición ‘Elogio de la sombra. Tras la in’ei de los shojis origámicos’, un proyecto en torno de la obra del artista sudafricano, afincado en España, Pierre Louis Geldenhuys, comisariado por Merche Medina y Jose Ramón Alarcón (Ecomunicam), cuya inauguración tendrá lugar el viernes 17 de septiembre a las 19h.

Su génesis parte del concepto estético desarrollado por el escritor japonés Junichiro Tanizaki, quien, en uno de los ensayos más celebrados del siglo XX, ‘Elogio de la sombra’ (1933), se aproxima al concepto de la in’ei (sombra), en el que ésta no sólo asume un rol de obscuridad proyectada por un cuerpo opaco, sino que determina por completo el raquis de la perspectiva asumida por Tanizaki, para desarrollar una insólita argumentación estética del costumbrismo nipón -emparentado con lo telúrico-, y fiscalizar la irrefrenable injerencia tecnológica de Occidente, cuyo sentido clínico y refulgente de la armonía pervierte y metamorfosea los espacios de introspección y desnorta el territorio tradicional japonés tanto en la cosmogonía cultural como en la doméstica.

Imagen trasera de la pieza 'Kimono', de Pierre Louis Geldenhuys, presente en la exposición. Fotografía: Espacio de Luz.

Imagen trasera de la pieza ‘Kimono’, de Pierre Louis Geldenhuys, presente en la exposición. Fotografía: Espacio de Luz.

Las diferentes técnicas de origami textil desarrolladas por Pierre Louis Geldenhuys en la obra de su última etapa proponen una combinación de piezas transparentes, opacas y retroiluminadas, que permiten revelar al espectador sus complejas formulaciones geométricas, actuando como exentos shojis –paneles correderos de los vanos en la arquitectura tradicional japonesa- que proyectan sombras y trascienden las composiciones sobre el plano, cuya luz permite revelar, a modo de radiografía, el concepto de belleza matemática proveniente de las teselaciones -formas repetitivas bi/ tridimensionales que encajan entre sí, desprovistas de espacio entre los bordes-, suponiendo el vehículo idóneo para reflexionar en torno de la matemática aplicada a la representación geométrica, inspirada en las denominadas ‘Leyes de la Gestalt’, generosamente popularizadas por el eximio artista neerlandés Maurits Cornelis Escher, que deben ser entendidas como aquellas reglas que perfilan la génesis de la percepción a partir de los estímulos, cuyos principios elementales de organización perceptiva se sustentan en dos leyes generales y una teoría de contigüidad de la formas -decisivas para la comprensión teórica de la obra del grabador y dibujante holandés y, por ende, de la praxis de Geldenhuys-, denominadas ‘Ley de la figura y fondo’, ‘Ley de la buena forma’ y ‘Metamorfosis’.

Imagen de la pieza 'Metamorfosis 3', de Pierre Louis Geldenhuys, presente en la exposición. Fotografía: Espacio de Luz.

Imagen de la pieza ‘Metamorfosis 3’, de Pierre Louis Geldenhuys, presente en la exposición. Fotografía: Espacio de Luz.

‘Elogio de la sombra. Tras la in’ei de los shojis origámicos’ dota de preeminencia a los fundamentos sistemáticos que, a la par de posibilitar el desarrollo tras la gestación del concepto, iluminan el horizonte de la razón metodológica que habita en el raquis mismo de la obra, reportando sentido concluyente al acervo técnico empleado por el creativo sudafricano y erigiéndose en sincronía con el lirismo propio de la razón estética, en sempiterno equilibrio y consanguíneo rumbo. No cabe, por tanto, desarrollar una estrategia reflexiva acerca de cuantos elementos se concitan en su tarea origámica sin el vigor simultáneo de ambas hechuras de la razón. Por tanto, methodus ergo aesthetica.

Pierre Louis Geldenhuys. Makma

 

Open Natura se va a la Fundación Antonio Pérez

Desechos encontrados
Certamen Open Natura 2015
Fundación Antonio Pérez
C / Julián Romero, 20. Cuenca
Viernes 16 de octubre, a las 20.00h
Hasta el 29 de noviembre de 2015

La iniciativa Open Natura surge hace cuatro años desde la Galería Imprevisual, en Valencia (Russafa), de la mano de Arístides Rosell y José Juan Gimeno. Este año tiene como particularidad, el traslado de sus instalaciones artísticas, habitualmente en la naturaleza, a los espacios de la Fundación Antonio Pérez (Cuenca).

La exposición con el título Desechos Encontrados se inaugurará el 16 de octubre del 2015, a las 20 h. Las obras permanecerán expuestas hasta el 29 de noviembre para todas aquellas personas que quieran acercarse a disfrutar de esta extraordinaria fusión entre arte y el espacio que le rodea, Site-specific art.

Clorofila, de Inma Abarca. Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

Clorofila, de Inma Abarca. Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

En esta ocasión los artistas son retados por los extraordinarios patios y espacios de exposición de la Fundación Antonio Pérez. Artistas: Aracelí Carrión, Bichobola-Creativo, Dilena Díaz, Elena Martí, Ferrán Capilla, Inmaculada Abarca, Jordi Arnal, José Juan Gimeno, Mario Molins, Miguel Ángel Aranda, Vicent Marco y Arístides Rosell.

La filosofía de Open Natura, según su coordinador José Juan Gimeno: Open Natura arranca desde el respeto hacia el medio ambiente, pero afianza su intervención en la naturaleza de una forma fundamentalmente artística. Con el precepto de que la obra instalada dialogue con el paisaje o espacio que le rodea, su particularidad medioambiental y su contexto social.

Open Natura quiere invadir el espacio desde la individualidad artística, con una propuesta de grupo ecléctica y materiales variados, que en ningún caso perjudiquen el medio natural. Algunos de estos materiales, en ocasiones, se desintegran en el tiempo de exposición o, por el contrario, sus características crean un valor de descontextualización. Open Natura nace con el objeto de la creación fuera del atelier, vinculado a la galería Imprevisual y a la vocación altruista de los artistas participantes.

Las especiales características del Paraje Rural la Ermita en Paracuellos de la Vega, Cuenca, ha sido siempre el enclave idóneo, donde discurrieron sus tres primeras ediciones, albergando diferentes artistas de la geografía española y de fuera de nuestras fronteras. El momento estético de las instalaciones artísticas adquiere relevancia entre árboles, viento o lluvia, el contacto entre lo creado y la magnificencia de la naturaleza pone en claro si el trabajo es aceptado por el medio, cuando ocurre, la naturaleza acepta la obra integrándola para ella misma y la magia se apropia del lugar.

El huerto de la sabiduría, de Arístides Rosell. Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

El huerto de la sabiduría, de Arístides Rosell. Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

El proyecto monográfico, con el título Desechos Encontrados, retoma esta vez el ámbito del objeto reutilizado, donde lo residual y el desperdicio son reinterpretados por la vía del arte. Al reutilizar lo que parece inservible, los artistas participantes confieren otro valor a lo despreciado para recontextualizar el valor objetual del desecho en una nueva configuración artística. El objeto como desecho y su posterior intervención justifican el objetivo de dicho proyecto expositivo.

¿Qué es arte y qué no? La eterna controversia donde el significado de la obra de arte se desestructura según los criterios de quien critica, de quien cura, de quien dictamina las tendencias del mercado o de quien valoriza el objeto de arte. Siendo éste uno de los temas recurrentes en diferentes contextos donde la critica juega un papel decisivo para definir el concepto “arte”.

¿Puede un simple objeto ser una obra de arte? La duda fue aclarada cuando se acuñó por vez primera el término de “arte encontrado”, a partir de las intervenciones reveladoras de Marcel Duchamp, a principios del siglo XX. En francés “objet trouvé”, en inglés found art” o “ready-made”, éste se describe como el arte realizado mediante el uso de objetos que normalmente no se consideran artísticos, a menudo porque no tienen una funcionalidad artística.

Árbol de la vida, de Ferran Capilla. Certamen Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

Árbol de la vida, de Ferran Capilla. Certamen Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.

Cuando este “arte encontrado” entra por primera vez a los cotos de las galerías y los museos, provoca una verdadera catarsis y encuentra enormes resistencias. Se trataba de una renovación conceptual que en el contexto de esa época era una impostura, una provocación “intolerable”. Concedía valor a lo que habitualmente no encontraba espacio en los ámbitos expositivos. Distinguía y dignificaba un objeto “sin ningún valor”. Y aunque despectivamente surgió un discurso crítico calificándolo de “no arte”, la realidad es que no se trata de una mera transposición o mudanza. Se trata de una relectura en la que interviene con intensidad la actitud creativa del artista. Lo modifica, lo utiliza para modelar nuevos discursos, y el “objeto encontrado” puede aparecer como sujeto, como actor en un contexto diferente o integrado en un conjunto donde se palpa de primera mano el trabajo artístico.

El paralelo que da título a la exposición Desechos encontrados, alude por similitud a la Fundación Antonio Pérez, que alberga la muestra. Su creador Antonio Pérez, precursor del Museo del objeto encontrado, constituye el referente insoslayable. La delgada línea que separa los conceptos tanto para el objeto como para el desecho en su sentido de búsqueda o de encuentro son los referentes para configurar esta muestra expositiva.

Obra de en Open Natura. Imagen cortesía de la organización.

Objeto inteligente, de Elena Martí. Certamen Open Natura 2015 en la Fundación Antonio Pérez. Imagen cortesía de la organización.