De fronteras y pasos clandestinos

Al otro lado, de Moisés Yagües
Sala El Brocense
C / San Antón, 17. Cáceres
Inauguración: jueves 13 de diciembre de 2018

La Sala El Brocense de la Diputación de Cáceres inaugura el próximo 13 de diciembre la exposición ‘Al otro lado’, en la que se aborda la realidad social de las fronteras y los problemas migratorios. El artista Moisés Yagües ha contado con la colaboración de cerca de 600 niños de infantil y primaria (3 a 12 años). Una exposición que nos sumerge en  una realidad marcada por el mayor movimiento de masas humanas de la historia y por una de las época más oscuras de la historia de la humanidad. Una época en la que se cierran fronteras, se deportan o se hacinan a los refugiados en campos de internamiento y en la que los efectos devastadores de la globalización y de las guerras no han hecho más que alentar estos flujos de personas.

‘Al otro lado’ es una exposición y también  un proyecto multidisciplinar de educación artística donde seprofundiza en el conocimiento del mundo en que habitamos. Incluye xilografías en blanco y negro, y una serie de obras realizadas en colaboración con más de 600 niños de infantil y primaria de varios centros educativos de la Región de Murcia.

Obra de Moisés Yagües. Imagen cortesía del autor.

Obra de Moisés Yagües. Imagen cortesía del autor.

Un mundo lleno de fronteras, de líneas imaginarias que se convierten en barreras que atravesar, aunque ello resulte peligroso. Los sucesos diarios en distintos lugares del mundo; el terrible éxodo sirio, afgano o iraquí; las vallas en Ceuta, Melilla, Hungría, Serbia o Chipre…; los muros al sur de los Estados Unidos y los túneles en México, en Israel y los territorios ocupados palestinos; los cayucos, las pateras y los barcos a la deriva en Lampedusa; los campos de refugiados en Calais, el abandono en Lesbos o los contenedores repletos de personas en Reino Unido: todas estas imágenes, y muchas más, nos dejan la representación caleidoscópica de un mundo en doloroso movimiento. Un mundo en el que el Mediterráneo aparece como una gran frontera en donde se ahogan las almas que intentan llegar a Europa —aunque no es la única, pues también sucede en México con los  que intentan cruzar a los Estados Unidos, y en otras latitudes menos visibles—. En definitiva, millones de personas están dispuestas a morir en el mar o en el desierto para llegar «al otro lado».

Obra de Moisés Yagües, en colaboración con alumnos de infantil y primaria. Imagen cortesía del autor.

Obra de Moisés Yagües, en colaboración con alumnos de infantil y primaria. Imagen cortesía del autor.

La idea del proyecto surgió en 2006 de un fragmento de  la  novela ‘El lápiz del carpintero’, de Manuel Rivas, cuando uno de los personajes dice: «Lo único bueno que tienen las fronteras son los pasos clandestinos. Es tremendo lo que puede hacer una línea imaginaria trazada un día en su lecho por un rey chocho o dibujada en la mesa por los poderosos como quien juega al póker». De ese fragmento fueron surgiendo una serie de obras mediante la técnica de la xilografía. Algunas fueron  seleccionadas en 2008 para la 28 Bienal de Arte Gráfico de Ljubljana (Eslovenia) dentro de la exposición ‘The matrix: una realidad inestable’.

Entra si puedes, de Moisés Yagües. Imagen cortesía del autor.

Entra si puedes, de Moisés Yagües. Imagen cortesía del autor.

‘Al otro lado’ nos sumerge en una realidad complicada en la que se cierran fronteras, se deportan o se hacinan a los refugiados en campos de internamiento y en la que los efectos devastadores de la globalización,  las guerras, las persecuciones religiosas, la corrupción crónica, el cambio climático,  no han hecho más que alentar estos flujos de personas. Un proyecto donde los alumnos que han colaborado en la exposición han  conocido la historia de  personas que huyen del horror, algunas de sus causas, y las situaciones y los peligros a los que se enfrentan durante sus viajes para llegar «al otro lado».

Es también un proyecto para luchar contra el miedo y los prejuicios xenófobos y racistas que van tomando auge en muchos países, consecuencia de la dura crisis económica, política y social vivida estos últimos años, donde el ‘otro’, el que es distinto, se convierte en el enemigo, en el objeto de desprecio e incluso de persecución. El arte puede ayudar a preparar para una sociedad multicultural. Como decía Günter Grass, “Europa no debería tener tanto miedo de la inmigración: todas las grandes culturas surgieron a partir de formas de mestizaje”.

A la deriva, de Moisés Yagües. Imagen cortesía del autor.

A la deriva, de Moisés Yagües. Imagen cortesía del autor.

Sobre los muros fronterizos

En tierra de nadie
Centre Cultural La Beneficència
C / Corona, 36. Valencia
Hasta el 23 de diciembre de 2018

El Centre Cultural La Beneficència acoge la exposición ‘En tierra de nadie’ inaugurada el miércoles 5 de diciembre, que contó con la participación de representantes del área de Cultura de la Diputació de València, del Museu Valencià d’Etnologia y de CEAR-País Valencià.

No es la primera vez que el área de Cultura de la Diputació de València ha manifestado su especial sensibilidad a la hora de abordar los problemas sociales derivados de las migraciones, con diversas muestras y exposiciones sobre la temática en el Museu Valencià d’Etnologia o  el MuVIM. Ahora, el área encabezada por el diputado Xavier Rius, colabora con CEAR, organismo impulsor de la muestra, acogiendo en las dependencias de La Beneficència la exposición ‘En tierra de nadie’, que se podrá visitar hasta el 23 de diciembre de 2018.

Representantes institucionales en la inauguración de la exposición 'En tierra de nadie'. Imagen cortesía de la Beneficència

Representantes institucionales en la inauguración de la exposición ‘En tierra de nadie’. Imagen cortesía de la Beneficència

‘En tierra de nadie’ es una instalación que traslada a los visitantes a un lugar, el de las fronteras, donde la violencia y la impunidad quedan por encima de los derechos y las vidas de las personas. En un momento en el que cerca de 65 millones de personas se ven obligadas a abandonar sus hogares, el alambre y el hormigón dominan un paisaje con más de 70 muros fronterizos, donde los derechos humanos son sistemáticamente vulnerados.

Esta exposición es el resultado de cuatro misiones de observación llevadas a cabo por CEAR en Grecia, Italia, la frontera sur de España con Marruecos y México, y forma parte del ‘Observatorio del derecho de asilo, las migraciones forzadas y las fronteras’, financiada por la Agencia Extremeña de Cooperación Internacional (AEXCID).

Vista de la exposición 'En tierra de nadie'. Imagen cortesía de La Beneficència.

Vista de la exposición ‘En tierra de nadie’. Imagen cortesía de La Beneficència.

Retratos de fronteras

14, 24. The space between, de Juan Fabuel
Fundación Bancaja
Plaza de Tetuán, 23. Valencia
Hasta el 21 de mayo de 2017

Vivimos una época en la que palabras y expresiones como: acogida, permiso de residencia, asilo político, refugiado o frontera son constantes en nuestra crónica diaria. Lo que parecía un vago recuerdo de la barbarie de la Segunda Guerra Mundial, vuelve a nuestros ojos en una sociedad tibia que se acostumbró demasiado pronto a ver tanta miseria. Sin embargo, algunos artistas han puesto su foco en esta situación y desarrollan un espacio de reflexión constante desde diferentes formatos.

En la actualidad, Juan Fabuel muestra un escenario de la migración en el Mediterráneo a través de una treintena de fotografías presentadas en la Fundación Bancaja. El proyecto 14,24. The space between toma su nombre de un número simbólico: la distancia más corta que separa África de Europa. Las imágenes evocan un escenario neutro de noche. El drama no aparece explícitamente en ellas, quizás porque el autor nos acerca a una serie de fotografías sin gente, donde el espacio tampoco permite reconocer ningún punto de la geografía.

Fotografía de Juan Fabuel. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Fotografía de Juan Fabuel. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Como resultado, un conjunto de paisajes extraños, bañados con la iluminación de la luna, dibujan territorios solitarios que, paradójicamente, revelan muchas historias de hombres y mujeres que buscaron sobrevivir. Según afirma la comisaria de la exposición, Tana Capó, la pregunta común que recorre estas imágenes sería: ¿qué perciben las personas cuando llegan a Europa, en la noche, a través del mar?

Otros artistas como Ignacio Evangelista o Taysir Batniji han trabajado el retrato de la frontera vacía como testimonio de un territorio olvidado, convertido en tierra de nadie. Mientras el primero fotografía los puestos fronterizos europeos convertidos en lugares fantasmagóricos, Batniji recoge en su serie Watchtowers las torres de vigilancia que el ejército israelí construyó en Cisjordania, para controlar la población palestina.

Portalet, de Ignacio Evangelista.

Portalet / España-Francia, 2013,  del proyecto After Schengen, de Ignacio Evangelista.

En los tres casos, el relato de las imágenes nos acerca a lugares siniestros donde las personas desaparecen de la escena. Como punto de conexión de estos artistas estará siempre el viaje, el tránsito y la esperanza, pero también el sentido de una línea que aparece y desaparece, en el mar o en la tierra, construyendo las coordenadas de una distancia que puede cambiar tu destino. La meta suele conducir a una zona imprecisa. En palabras del cineasta griego Theo Angelopoulos: “Hemos atravesado la frontera, y estamos aún allá. ¿Cuántas fronteras debe uno atravesar para llegar a su casa?”

La exposición de Fabuel, abierta hasta el próximo 21 de mayo, contiene una tercera parte dedicada al paisaje lunar. De esta forma, la estética de la naturaleza en la noche se complementa con un cielo abierto que, teóricamente, no conoce espacio político. Una imagen que supera cualquier frontera, tal y como reflejaron las siete jóvenes sirias que contaron su vida en el campo de refugiados de Za’atari, en Jordania. Cada una de ellas utilizó la cámara para grabar su entorno gracias al proyecto de la directora de cine Laura Doggett. Siete cortos donde un elemento se repetía con frecuencia: La cámara hacia arriba, enfocaba la luna.

Fotografía de Juan Fabuel. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Fotografía de Juan Fabuel. Imagen cortesía de Fundación Bancaja.

Maite Ibáñez

Del mito al espanto

Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto
Comisario: José Miguel Cortés
IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 3 de julio de 2016

En la parte de la exposición que corresponde al mito se puede leer esta cita de Rilke: “Lo bello no es sino el comienzo de lo terrible”. La cita no recoge lo que viene justamente después: “lo terrible…que todavía podemos soportar”. Entre el mito y el espanto. El Mediterráneo como conflicto, que hasta el 3 de julio permanecerá en el IVAM, reúne 100 piezas de 30 artistas reveladoras de esa belleza como antesala del horror desplegado en el más amplio espacio destinado al conjunto expositivo. Espanto, eso sí, amortiguado para que pueda ser soportable y, por tanto, objeto de estudio. “No queríamos imágenes truculentas, sensacionalistas, sino aquellas otras que invitaran a la reflexión”, indicó José Miguel Cortés, director del IVAM.

Imagen de Adrian Paci. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Imagen de Adrian Paci. Entre el mito y el espanto. IVAM.

De manera que “más que un puñetazo en el rostro”, la muestra pretende motivar con sus imágenes poéticas a una indagación profunda acerca de ese Mediterráneo conflictivo, “con muchas aristas y de difícil solución”, precisó Cortés. De la visión cálida, amable, con la que se entra en la exposición, a través de las obras de Benlliure, Pinazo, Sorolla o Muñoz Degraín, se pasa al espanto “más contemporáneo” que ofrecen las imágenes de Xavier Arenós, Adrian Paci, Zineb Sedira, Montserrat Soto, Sergio Belinchón, Yto Barrada o Ursula Biemann.

Como explicó José Miguel Cortés, en calidad igualmente de comisario de la exposición, por un lado está el mar de finales del siglo XIX y principios del XX como espacio de “tranquilidad, sosiego y búsqueda del placer” y, por otro, ese Mediterráneo más problemático de nuestra contemporaneidad relacionado con la migración, los refugiados, las fronteras y las guerras. “El desarraigo está muy presente en toda la exposición”. El desarraigo y, con él, esa sensación de “melancolía por lo perdido”, abundó Cortés.

Fotografía de Mohamed Bourouissa. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Mohamed Bourouissa. Entre el mito y el espanto. IVAM.

“Queríamos huir de la simple denuncia y que las imágenes fueran de gran belleza poética”, señaló el comisario. Más que impactar, Entre el mito y el espanto establece un pacto lleno de fisuras entre lo imaginario y lo real; entre el mito de las tierras luminosas bañadas por el Mediterráneo, y el horror que contienen esas mismas tierras anheladas por cuantos buscan una vida mejor. Aunque el mar que protagoniza la exposición ha sido durante siglos objeto de disputas, “nunca como ahora ha sido lugar de fronteras e inmensa tumba”, recordó Cortés.

Fotografía de Nicolas Muller. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Nicolas Muller. Entre el mito y el espanto. IVAM.

A esa tumba se llega después de atravesar el más florido jardín que propone el mito del Mediterráneo, en cuya entrada está Kavafis con su ‘Viaje e Ítaca’. “Que Kavafis nos acompañe en este viaje placentero”, señaló el comisario. Las palabras del poeta sirven de introducción a la muestra, corroborando las de Cortés: “Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje”. Y así, cadenciosamente, fue Cortés desgranando el cambio en la visión del Mediterráneo que se ha producido en menos de dos siglos.

Fotografía de Yto Barrada. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Yto Barrada. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Rogelio López Cuenca, insertado en el mito, desvela lo que se oculta tras esa visión amable. Es la primera advertencia de lo que nos aguarda. Enseguida empiezan a aparecer las imágenes de refugiados (Biemann), de límites y fronteras (Arenós), de personas hacinadas en las escalinatas que conducen a un avión que jamás llega (Paci), de hombres mirando a un horizonte imposible (Sedira), de interminables esperas (Barrada), de lugares fantasmales (Montserrat Soto) y de simple supervivencia (Mohamed Bourouissa).

Debates, talleres, jornadas, un ciclo de cine y diversas actividades completan la exposición Entre el mito y el espanto, con el fin de profundizar en tan controvertido Mediterráneo. Un mar al que se abocan 22 pueblos en busca de felicidad no exenta de melancolía muchas veces siniestra. Cortés apuntó en todo momento su intención de “huir de las visiones fáciles, sensacionalistas”, para que mediante fotografías “menos evidentes pero más profundas” la reflexión fuera posible.

Ver la noticia en El Mundo Comunidad Valenciana

Fotografía de Zineb Sedira. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Fotografía de Zineb Sedira. Entre el mito y el espanto. IVAM.

Salva Torres

After Schengen, las fronteras de los europeos

Ignacio Evangelista, After Schengen
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza del Horno de San Nicolás, 4. Valencia

«En Europa han muerto 40 millones de personas. Pero la comodidad de atravesar las fronteras sin papeles ha hecho olvidar todo eso» (Umberto Eco, 2013)

La inmigración, ha sido la raíz de las revueltas en Siria, un tema candente. Los refugiados, han sido protagonistas en las políticas europeas, desde el éxodo masivo a los que se han visto abocados. La serie After Schengen muestra antiguos pasos fronterizos entre varios estados de la Unión Europea. Así pues, miramos al pasado que parece tan lejano a raíz del tratado Schengen, que hizo que la mayoría de los pasos quedaran abandonados y en desuso.

Mörbisch am See - Fertörákos A-H. Cortesia de Ignacio Evangelista.

Mörbisch am See – Fertörákos A-H. Cortesia de Ignacio Evangelista.

La serie nos invita de forma directa a reflexionar, coincidiendo con el momento álgido en el que la acción de la Unión Europea frente a este éxodo está siendo cuestionada. Estos espacios, anteriormente, han delimitado los territorios y han supuesto para los europeos un lugar de control en el que habían de detenerse y mostrar la documentación.

Hoy en día se pueden ver como espacios abandonados. Fuera del uso y del tiempo en que fueran concebidos, ahora tan solo son una niebla que reprimía la libre circulación de las personas. Hemos de remarcar que los pasos fronterizos, no solo son una delimitación geográfica, sino que también desarrollan la función coercitiva.

Estamos delante de una dimensión cartográfica, de espacios con memoria y con reminiscencias históricas, económicas y políticas. Sin embargo, la delimitación en sí no desaparece. En definitiva, estos viejos pasos fronterizos han podido ser renovados, cambiado el uso, o incluso destruidos. Pero a pesar de todo, de aquí a pocos años, no habrá posibilidad de presenciar estos fuertes símbolos de la reciente historia europea.

Rattersdorf - Köszegcs A-H. Cortesia de Ignacio Evangelista.

Rattersdorf – Köszegcs A-H. Cortesia de Ignacio Evangelista.

Ignacio Evangelista es un artista nacido en Valencia afincado a Madrid. Licenciado en Psicología por la Universidad de Valencia. En las series fotográficas que realiza, se muestra la relación, a veces contradictoria, entre lo natural y lo artificial, entre lo animado y lo inanimado. A pesar de que las series entre sí puedan ser bastante diferentes formalmente, siempre subyace la huella de lo humano.

Sus exposiciones individuales se encuentran a lo largo de diferentes países, como Estados Unidos, Alemania, Francia o España, y ha participado en exposiciones colectivas en Estados Unidos, Canadá, Alemania, Reino Unido y España. Sus trabajos se han visto publicados también en diversos medios de comunicación, de los diferentes países mencionados.

«Tenía solo cinco años cuando atravesó la primera frontera, la de Francia y Suiza, y le va a impresionar no ver la línea roja y lila que en los mapas, tan atentamente escrutados y que fueran su primer juego, marcaba el límite entre ambos países» (Enrique Vila-Matas. Historia abreviada de la literatura portátil)

David de las Heras: La ilustración como refugio

Refugio, de David de las Heras
Pepita Lumier
C / Segorbe, 7. Valencia
Hasta el 14 de noviembre de 2015

David de las Heras, bilbaíno afincado en Barcelona, está de paso en Valencia, adonde ha venido a exponer su serie de ilustraciones en torno a la idea del refugio. Lo hace en la galería Pepita Lumier. Y para hacerlo utiliza el singular, Refugio, tanto para dar título al conjunto expositivo, como para ofrecer toda una declaración de intenciones de su propuesta. Porque David de las Heras no piensa en un solo refugio para referirse a esa sensación de protección que confiere el término y, por supuesto, la materialidad misma del espacio que lo propicia. Piensa en muchos, pero todos ellos terminan resumiéndose en uno: el propio proceso creativo en torno a la ilustración.

Ilustración de David de las Heras. Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Pepita Lumier.

De manera que lo que propone en Pepita Lumier es un recorrido por algunas de sus últimas obras. Recorrido que le lleva a identificar el refugio “con el hogar en tanto sentimiento”, dice, para redondearlo así: “La ilustración como metáfora de ese refugio”. Ilustraciones que en el caso de ‘Hertog y Nassau’ le lleva a relacionar su obra con esa otra idea de frontera. “Hertog y Nassau son dos ciudades que se hallan entre Bélgica y Holanda”. De manera que su demarcación fronteriza, explica el ilustrador, complica la idea de conocer su pertenencia a uno u otro país. “La misma ciudad con fronteras repartidas”, subraya.

De las Heras juega con ello, volviendo borroso el rostro que ilustra la obra ‘Hertog y Nassau’, al tiempo que otorga cierta duplicidad a la imagen. “Es como si fueran dos gemelos, que saben lo que es compartir espacio en el útero materno”. A David de las Heras esa idea le subyuga; ese sentimiento de pertenencia al que aluden las fronteras. Fronteras que el artista concluye “son relativas”. Lo que cuenta, siguiendo el hilo de Rilke que ubicaba la patria en la infancia, es “el lugar metafórico donde cobijarse”. Y David de las Heras lo encuentra en el interior mismo de su obra.

Obra de David de las Heras. Pepita Lumier.

Obra de David de las Heras en Pepita Lumier.

Una obra por la que tanto pronto transitan mujeres con flores en la cabeza, refiriéndose el artista a un verso de Gabriel García Márquez, como figuras sin esa misma cabeza de cuyo cuerpo vuelven a brotar flores, o su serie de cuerpos humanos con cabeza de pájaro (“forma parte del libro ‘¿Cómo se visten los pájaros?’ todavía por publicar”). Cuerpos metamorfoseados o gestando alguna transformación interna que convierten esos mismos refugios, a los que alude la exposición, como lugares cuando menos inquietantes. Espacios, pues, de cobijo, mas un cobijo inestable, nada seguro.

Obra de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

Obra de David de las Heras. Cortesía de Pepita Lumier.

La joven que a caballo parece huir hacia algún sitio, y que sirve de tarjeta de presentación de la muestra, también ilustra lo que quiere transmitir el artista. “Es una alusión al viaje, al movimiento de búsqueda”. Una especie de transición, de refugio que no se encuentra en ningún lugar concreto (de nuevo la idea de frontera difusa), de cobijo que únicamente alcanza cierta condición fija en el acto mismo de ilustrar. También se suceden la alusiones artísticas: la mirilla de Duchamp, los objetos de Magritte. Todo ello para terminar dando forma a esa percepción quebradiza del Refugio como espacio metafórico del que únicamente puede dar cuenta quien sabe ilustrarlo, narrarlo, contarlo, como hace David de las Heras en Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Pepita Lumier.

Ilustración de David de las Heras. Pepita Lumier.

Salva Torres

La Cabina ilustrada por Escif

Festival Internacional de Mediometrajes La Cabina
Del 5 al 15 de noviembre de 2015

Alrededor de 200 personas arroparon la noche del viernes 11 de septiembre en Las Naves Centro de Creación Contemporánea la I Fiesta de Presentación de La Cabina-Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia, organizado por el Aula de Cinema de la Universitat de València.

Un gran éxito de público que, además de asistir a la proyección de dos mediometrajes y una sesión de CinemaScupe, vio en primicia el cartel de esta VIII Edición firmado por Escif, que muestra a una niña a lomos de un pony. Un cartel en principio sencillo pero que encierra un gran significado (como todas las obras de Escif) y promulga la idea que defiende La Cabina en cada Edición: “El mediometraje es una obra completa, no es la mitad de una película, al igual que el pony no es medio caballo, es un animal completo”.

Presentación de La Cabina en Las Naves. Imagen cortesía de la organización del Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia.

Presentación de La Cabina en Las Naves. Imagen cortesía de la organización del Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia.

El cartel sigue la línea rompedora del Festival, que cada año apuesta por el diseño y la ilustración de artistas valencianos como Littleisdrawing (Carla Fuentes), Paula Bonet o Luis Demano. Este año ha sido el turno de Escif que “aceptó desde el principio trabajar con nosotros”, asegura Carlos Madrid. Escif es uno de los artistas valencianos más internacionales y que últimamente ha sido noticia por exponer varias obras en el Dismaland de Banksy, versión satírica del parque temático Disneyland.

A la hora de escoger a un artista, Carlos Madrid comenta que lo que se busca es que apoye los valores de La Cabina, que son “inquietud, innovación, que diga algo nuevo y explorar, al igual que hace el mediometraje, nuevas fronteras y conceptos”.

“En La Cabina buscamos cambiar la imagen y la técnica en cada edición”, asegura el director. “Un festival de cine no tiene por qué centrarse sólo en cine. Nuestro público es un público que aprecia la cultura en general, el cine y el diseño, y nos gusta contribuir a mostrar diferentes técnicas y artistas. Hemos tenido collage, acuarela, etc., y ahora creíamos que le tocaba el turno al arte urbano y tenemos la suerte de tener en nuestra ciudad a un gran referente en esta disciplina: Escif”.

Cartel de Escif para la VIII edición de La Cabina. Imagen cortesía de la organización del Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia.

Cartel de Escif para la VIII edición de La Cabina. Imagen cortesía de la organización del Festival Internacional de Mediometrajes de Valencia.

 

Arte cubano en Kir Royal y la UPV

La Tercera Orilla: Arte Cubano Contemporáneo
Kir Royal Gallery
C / Reina Doña Germana, 24. Valencia
Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia
Universitat Politècnica de València (UPV)
Hasta el 29 de marzo, 2015

Hay sexo, a veces bien explícito (Los Carpinteros). Y hay, siguiendo ese mismo rastro, cuerpos desnudos asaeteados (Carlos Martiel, Lázaro Navarrete). Por ese mismo lado, conexiones con cierta violencia (José Bedia). También hay críticas, más o menos veladas, a la identidad (Glauber Ballestero), a la sociedad del camuflaje y la mascarada (Wilber Aguilera), a las fronteras (Guibert Rosales) al tiempo dilapidado (Glenda León). Hablamos del mejor arte cubano que acaba de desembarcar en Valencia de la mano de Kir Royal Gallery y la Facultad de Bellas Artes de la UPV.

Obra de Carlos Martiel en la exposición 'La tercera orilla'.

Obra de Carlos Martiel en la exposición ‘La tercera orilla’. Kir Royal Gallery.

Un total de 14 artistas mostrando su particular visión del mundo, a la espera de que la isla caribeña abra definitivamente sus puertas. Con todo, el arte cubano está aquí, en ‘La tercera orilla’ a la que alude el título de la exposición. Una tercera orilla que empieza en el propio lugar de origen (‘revolución o muerte, valga la redundancia’), pasa por Estados Unidos o México y desemboca en España. “En Cuba no existe mercado interno del arte, lo cual nos obliga a sacarlo fuera”, explicó Rafael Acosta de Arriba, que participó en una mesa redonda sobre arte cubano en la UPV, al tiempo que presentaba en Valencia su libro ‘La seducción de la mirada’.

Instalación de Glenda León en la exposición 'La tercera orilla'. Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Instalación de Glenda León en la exposición ‘La tercera orilla’. Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Un arte cubano representado por artistas de distintas generaciones, que abarca creaciones de las tres últimas décadas. Creadores que mediante la pintura, fotografía, escultura, instalación y video, viajan “con comodidad desde la estética del arraigo a la estética nómada”. Estéticas que siembran Kir Royal y la sala Josep Renau de Bellas Artes de “lo real maravilloso”, término de Alejo Carpentier utilizado por Guibert Rosales, comisario junto a Eleonora Battiston y Ricardo Forriols de ‘La tercera orilla’.

Obra de José Bedia en la exposición 'La tercera orilla'. Kir Royal Gallery.

Obra de José Bedia en la exposición ‘La tercera orilla’. Kir Royal Gallery.

Lo real, pues, y lo maravilloso desplegado en dos espacios, porque uno resultaba insuficiente para mostrar algunas de las propuestas. Por ejemplo, las de Glenda León (que acaba de inaugurar en Matadero de Madrid) y Lázaro Navarrete. La primera, por su reloj de arena que se amontona como metáfora de cierto tiempo desaprovechado. El segundo, por su tributo de gran medida al hombre suspendido y mortificado por múltiples pinchos. Pero si alguien reúne lo real y lo maravilloso, como resumen de ‘La tercera orilla’ es el colectivo Los Carpinteros, con sendos videos.

Obra de Carlos Quintana en la exposición 'La tercera orilla'.

Obra de Carlos Quintana en la exposición ‘La tercera orilla’.

‘Pellejo’, proyectado en Kir Royal, da cuenta de lo real del cuerpo, de su materia, en plena combustión sexual. Dagoberto Rodríguez que, junto a Marco Castillo, representa a Los Carpinteros, explicó que no era un “video porno”, por mucho que la explícita sexualidad así lo diera a entender. ‘Polaris’, exhibido en la sala Josep Renau, aborda todo lo contrario: el esfuerzo agónico de un hombre por subir tres tumbadoras hasta la cima de una gran montaña nevada, para gozar finalmente con su percusión.

El actual entramado de las artes visuales cubanas se halla magníficamente representado en todos ellos: Aguilera, Ballestero, Bedia, Martiel, Navarrete, además de Alexis Esquivel, René Francisco, Eduardo Ponjuán o Carlos Quintana. Todos ellos apropiándose de forma “indiscriminada de otras poéticas, todo ello mezclado, copulando y en interacción”, tal y como apunta Acosta. De ahí que haya algún ‘Venado guerrero’, algún que otro ‘Cuervo’, sangrientas ‘Simientes’ o gente ‘Por las ramas’, radiografiando ese arte cubano que se debate entre lo siniestro y lo maravilloso poético. Una oportunidad única para ver de cerca la Cuba que algunos idolatran y otros simplemente aguardan que abra definitivamente sus puertas. Sueños y pesadillas en Kir Royal y la UPV.

Obra de Lázaro Navarrete en la UPV.

Obra de Lázaro Navarrete en la exposición ‘La tercera orilla’. Sala Josep Renau de la Facultad de Bellas Artes de Valencia.

Salva Torres