“En novela histórica el dato debe producir emoción”

La tierra maldita, de Juan Francisco Ferrándiz
Editorial Grijalbo

El abogado y escritor alicantino Juan Francisco Ferrándiz (Concentaina, 1971) se ha consagrado como autor de novela histórica. Tras ‘Las horas oscuras’ y ‘La llama de la sabiduría’ llega ‘La tierra maldita’ (Grijalbo) ambientada en la Barcelona del siglo IX,  gobernada a distancia por los francos, una ciudad de apenas 1.500 almas asolada por intentos de conquista de los sarracenos y hordas salvajes, y sometida a la tiranía de unos nobles corruptos que explotaban a sus habitantes.

A esa tierra maldita llega el joven obispo Frodoí, nombrado para el cargo por el rey franco, acompañado por una comitiva de colonos que anhelan una nueva oportunidad en la última frontera. Su primera impresión no puede ser más desoladora, pero pronto cae rendido a los encantos de una enigmática dama, la noble Goda, que ama la ciudad por encima de todo. Una docena de editoriales extranjeras desde Portugal a Rusia ya se han interesado por publicar esta obra.

Portada de La tierra maldita.

Portada de La tierra maldita.

“Frodoí es un personaje histórico, en la catedral de Barcelona hay una placa de mármol con su nombre y una historia que oculta un singular misterio”, explica Ferrándiz. “Goda es un personaje ficticio que encierra la esencia del pueblo godo. La alianza de ambos traerá la esperanza a esa tierra pero no será fácil. La novela no sólo la protagonizan ellos, sino que es un tapiz de varias vidas entrelazadas, de hombres y mujeres, nobles y plebeyos, de manera que tenemos varias perspectivas y cada uno con su propia meta personal”.

Ferrándiz escogió ese lugar y esa época del pasado de forma casual. “Quería escribir una novela épica, la más potente que había escrito nunca y encontré mi propia Avalon: la Marca Hispánica. Un puñado de condados pobres y castigados entre los Pirineos y el río Llobregat que separaban el imperio carolingio de Al-Ándalus. Según las crónicas, era uno de los lugares más oscuros y peligrosos del orbe, pero también un manantial de hechos épicos increíbles. Por si fuera poco, en la frontera resistía Barcelona, despoblada y a punto de sucumbir ante el azote sarraceno. Han pasado dos años y aún no he logrado escapar de allí”.

Juan Francisco Ferrándiiz. Imagen cortesía del autor.

Juan Francisco Ferrándiiz. Imagen cortesía del autor.

Remontarse tan atrás en el tiempo no le supuso problema a la hora de documentarse pues hay bastantes estudios históricos. “Además, visitando yacimientos arqueológicos de aquella época la he visualizado en mi mente. Descubrí, por ejemplo, el misterioso origen de los reyes de la Corona de Aragón, la hechicería de la época, la vida en la frontera o historias familiares dignas de la saga de ‘Juego de Tronos’. Sí, la Marca Hispánica era un lugar donde se vivía al límite y así son las historias de sus protagonistas pero no he querido recrearme en la violencia. Procurar que el lector viva aquel tiempo supone mostrarle su cara cruel pero no me regodeo en eso”.

En el año 861 el condado de Barcelona parece al borde de la aniquilación total. Como vasallo de Francia debía proteger la frontera o sucumbir en el intento, pero dos siglos después va camino de su esplendor: ¿Qué ocurrió? “La tierra maldita nos lleva a un tiempo en el que aún no había nada decidido. Todo pudo ser diferente de no ser por la suma de pequeños detalles y grandes proezas. Estaba todo allí, esperando a ser contado. Así cambió el curso de la historia. La novela transcurre en Barcelona y muchos otros escenarios, no es localista sino un universo épico perdido en el tiempo”.

Portada de La llama de la sabiduría.

Portada de La llama de la sabiduría.

Tras sus viajes literarios por el pasado, Ferrándiz opina que el ser humano ha cambiado muy poco en lo que se refiere “a nuestros impulsos básicos: lujuria, ira, codicia… Y al leer las noticias diarias da la impresión de que no tenemos la menor intención de hacerlo. Nunca hasta ahora habíamos tenido tanta información sobre nuestro pasado y sobre la fragilidad del mundo que habitamos, pero sigue siendo casi imposible rectificar y no cometer los mismos errores. Igual que en el siglo IX, hay quien trata de evitar que todo cambie y mejore para la mayoría”.

Como autor de novelas históricas su mayor ambición es aportar detalles, sucesos y hechos insólitos. “Pequeñas historias que para mí son las más grandes, pues son humanas. Siempre he tratado de que el lector viaje a la época donde sucede la novela, que pierda la conciencia de que tiene un libro en las manos y simplemente viva la historia. En ficción histórica el dato debe convertirse en emoción y vida. Si de paso aprendemos cosas de la historia, mucho mejor”, concluye Ferrándiz.

Juan Francisco Ferrándiz. Imagen cortesía del autor.

Juan Francisco Ferrándiz. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Las rarezas espaciales de Luis Úrculo

Paisajes intuidos (parte 1), de Luis Úrculo
Galería Espai Tactel
C / Dénia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 9 de marzo, a las 20.00h
Hasta el 27 de abril de 2018

La Galería Espai Tactel acoge la muestra ‘Paisajes intuidos (parte 1)’ del artista Luis Úrculo (Madrid, 1978). Se trata de la segunda exposición individual en su galería valenciana después de haber expuesto en galerías, museos y ferias de arte nacionales e internacionales.

Paisajes intuidos, de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Paisajes intuidos, de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Úrculo es licenciado en la ETSAM (2006) y becado en el Illinois Institute of Technology y en el Institute of Design de Chicago, y vive y trabaja entre Madrid y Ciudad de México. La formación como arquitecto ha creado siempre una gran influencia en la investigación y desarrollo de su práctica. Está interesado en todo lo periférico a la arquitectura, los procesos, desarrollos y planteamientos que pueden ser manipulados, sampleados y traducidos a otras escalas, adaptándose a la composición del proyecto, creando nuevos escenarios no contempladas anteriormente.

La ficción, la representación y la interpretación de lo doméstico han sido los espacios base para en el desarrollo de su trabajo, que ha sido expuesto en instituciones como el MAXXI (Roma), el Tokyo Wonder Site (Tokyo), el MAC Quinta Normal (Chile), el ArtiInstitute (Chicago), La Casa Encendida (Madrid) o el Museo Metropolitan (New York); y en ferias de arte contemporáneo internacionales como Zona Maco (Mexico), ArteBA (Buenos Aires), NADA Ny (New York) o ARCO (Madrid).

Paisajes intuidos, de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Paisajes intuidos, de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

“Las obras de Úrculo pueden considerarse como rarezas espaciales, en el sentido de deslindarse de la idea de una construcción normativa y/o documental de las misiones espaciales, sino que su trabajo opera sobre la propia extrañeza de estos materiales, a partir de la re-construcción, que no es otra cosa que una ficción sobre lo que ya de por si lo es. Y no es ciencia-ficción, sino la simple idea de la construcción de lo real”, apunta el crítico de arte Jesús Alcaide.

“La luna es un white cube, una sala de baile, una colección de readymades abandonados. La luna es un objeto erosionado, un archivo, una maqueta. La luna es un paisaje intuido, un dibujo a carboncillo, el libreto de una coreografiada opereta. Houston, aquí Tranquility Base, Luis Úrculo ha alunizado en Espai Tactel. Ven a dar una vuelta en mi aeroplano y visitaremos al hombre en la luna”, añade Alcaide.

Paisajes intuidos, de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Paisajes intuidos, de Luis Úrculo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

“La ficción puede utilizarse como fuente histórica”

‘Miedo y deseo. Historia cultural de Drácula’ (1897), de Alejandro Lillo
Editorial Siglo XX
Diciembre de 2017

Si los novelistas parten de la historia para levantar monumentos de ficción, ¿por qué los historiadores no van a poder utilizar las novelas para estudiar el tiempo en el que fueron escritas? Este innovador planteamiento es el que aplica el historiador valenciano Alejandro Lillo en su ensayo ‘Miedo y deseo. Historia cultural de Drácula’ (1897) (Editorial Siglo XX), producto de cuatro años de trabajo a partir de su tesis doctoral. Lillo se centra en los principales personajes de la novela: el pasante Jonathan Harker, su novia Mina Murray y el psiquiatra John Seward. A partir de sus diarios y dictados, considerándolos personas que existieron en un mundo real, reconstruye las identidades sociales de su tiempo en torno a conceptos esenciales como la libertad, la tolerancia, los roles masculinos y femeninos, etcétera. Analizando cada palabra, frase a frase, párrafo a párrafo, teniendo en cuenta incluso los signos ortográficos, Lillo hace una labor de arqueología entre literaria e histórica para adentrarse  en la atmósfera y mentalidad pretérita que gestó al monstruo.

Alejandro Lillo. Imagen cortesía del autor.

Alejandro Lillo. Imagen cortesía del autor.

Fascinado desde niño por los relatos de terror, Lilló eligió esta obra para desarrollar su tesis y su ampliación posterior. “Los motivos que inspiran este trabajo tienen que ver con la fascinación que la obra de Stoker ejerce sobre pensadores, escritores, críticos literarios y cineastas, así como por el impacto causa en el público en general”, dice Lillo. “El propósito principal de la investigación es averiguar si, sometida a un enfoque crítico adecuado, Drácula puede proporcionar algún tipo de conocimiento sobre el pasado que enriquezca lo ya sabido a través de otras fuentes. Atendiendo al contenido de la novela y a las voces que en ella se escuchan, se trata de conocer mejor la sociedad que la produjo y en la que se despliega. Qué ideas imperaban sobre la organización social y del mundo, la situación de las mujeres, las obligaciones de los hombres, etcétera”.

La sombra del vampiro planea desde la noche de los tiempos pero fue el Conde Drácula quien le dio carácter literario y universal. “Tuvo un eco descomunal la adaptación teatral de la novela realizada por Hamilton Deane, en 1924”, cuenta Lillo. “La obra se estrenó en el Grand Theatre de Derby, el 5 de agosto de 1924. En 1927, se llevó a Londres, donde se realizaron 391 funciones a pesar de la pésima opinión de los especialistas. Ese mismo año fue llevada a Broadway, protagonizada por  actor desconocido por entonces nacido en Transilvania, un tal Bela Lugosi. La versión americana causó gran impacto entre el público asistente. A partir de ahí, el éxito el malvado conde fue imparable”.

Fotograma de 'Drácula', de Todd Browning.

Fotograma de ‘Drácula’ (1931), de Tod Browning.

Aunque resulta innegable que Drácula encierra una considerable carga erótica, esta dimensión sexual no se percibió al principio como tal. “Las lecturas sexuales de la obra surgieron a partir de los setenta, quizá influidas por las versiones cinematográficas y por determinadas lecturas psicoanáliticas”, afirma Lillo. “La insistencia que muchos estudios muestran hacia el sexo, indica más sobre las obsesiones de la crítica académica que sobre las de la propia narración. Lo cierto es que la obra de Stoker, por su simbología y ambigüedad, corre constantemente el riesgo de ser sobreinterpretada. Por ejemplo, que la figura del vampiro y el acto de succionar la sangre y la vida de las personas se ajuste, como metáfora, a determinados comportamientos propios de la explotación capitalista, no quiere decir que en la novela de Stoker esta idea esté presente”.

Escrito con un lenguaje claro y sencillo, libre de terminologías complejas, el libro, aún siendo un ensayo de enjundia se puede leer como una novela. “He procurado que tuviera distintos niveles de lectura”, comenta Lillo. “En primer lugar está dirigido a toda la comunidad de historiadores, pues en este ensayo demuestro que la literatura de ficción puede y debe utilizarse como fuente histórica. Por otra parte, al abordar la vida en el Londres de finales del siglo XIX y retratar de manera atractiva aquella sociedad victoriana repleta de peligros y tentaciones, el ensayo interesará a todos los amantes de la historia en general. También a los aficionados a la buena literatura”.

Efectivamente, Drácula se ha convertido por derecho propio en un clásico de la literatura occidental y en el libro se analiza con profusión, subrayando siempre su carácter universal. Interesará también a los amantes del cine de terror, así como a los apasionados del mundo de los vampiros. Y sobre todo, y de una forma especial Miedo y deseo es una lectura provechosa para  las personas receptivas a las ideas feministas y a la reivindicación de los derechos de las mujeres.

Portada del libro 'Miedo y deseo', de Alejandro Lillo.

Portada del libro ‘Miedo y deseo’, de Alejandro Lillo. Editorial Siglo XX

Bel Carrasco

Cificom, escaparate de la ficción y el coleccionismo

Cificom. Festival de Cine, Ficción, Coleccionismo y Merchandising
Espai Rambleta
Bulevar Sur, esquina Pío IX. Valencia
Del 3 al 5 de octubre de 2017

Cuando un Darth Vader se pasea por delante tuyo como si cualquier cosa, es que estás en un lugar donde todo, absolutamente todo, puede pasar. Cificom abría sus puertas a lo fantástico un año más, no temía que nadie lo mirase mal por ser como es y por ir cada año recogiendo a más adeptos de la scifi.

Era el segundo año que acudía al evento y la ilusión era la misma que la anterior: expectación por presenciar un evento único en la ciudad. Se agradece comprobar cómo la organización, ésta sí, se hacía eco de las críticas de la edición pasada y suprimía parte de los stands comerciales de la planta inferior, por más exposiciones y puestecillos no comerciales.

Cificom 2017. Fotografía: Ainhoa Calvillo.

Cificom 2017. Fotografía: Ainhoa Calvillo.

En esta edición se celebraban los 40 años de Star Wars y los 20 de Harry Potter. Además, ha sido muy positivo que no solo se ciñeran a Star Wars, y que se abriera el abanico de las exposiciones del sexto piso. Allí vimos parte de la increíble colección de Barbies de Gloria Díez, que trajo hasta València muñecas y muñecos de diferentes películas, tales como ‘Eduardo Manostijeras’ (Tim Burton 1991), ‘Crepúsculo’ (Catherine Hardwicke, 2008) o ‘Lo que el viento se llevó’ (Victor Fleming, 1962).

En esa misma planta convivían más exposiciones de alto calibre como Dimensión Tortuga, dos vitrinas con diferentes muñecos de la popular serie de quelonios. La Asociación Española de Coleccionable de Playmobil (AES Click) representó algunas escenas de película, como por ejemplo ’300′  (Zack Snyder, 2008), y  por último una exposición de ‘Regreso al Futuro’ con réplicas de la saga. Aunque todos sabemos que el gran fuerte de este evento son las charlas, y en parte, el cosplay.

En cuanto a las conferencias aparecieron por allí Stephen Calcutt (doble de cuerpo de Chewbacca y Darth Vader), Michael Carter (Bib Fortuna, el mayordomo de Jabba el Hutt) o Paul Blake (Greedo), todos ellos contaron anécdotas de la galáctica franquicia. Ya sabemos que éste es el gran fuerte que atrae a los más fans. Por allí también estuvo una de las voces más bonitas del doblaje, como es Laura Pastor, voz habitual de Emma Watson. También estuvo la saga ‘Stargate’ (Roland Emmerich, 1994) con los chicos de Star Gate Legend mostrando por allí algunos artefactos de las películas. Los Ghostbuster United nos ofrecieron una charla sobre  el díptico, las series de televisión y la nueva entrega de 2016. Además de todo eso, nos contaron anécdotas de las películas.

Cificom 2017. Espai Rambleta. Fotografía: Ainhoa Calvillo.

Cificom 2017. Espai Rambleta. Fotografía: Ainhoa Calvillo.

El viernes, los chicos de La Fosa del Rancor nos hablaron de la nueva entrega de Star Wars que llegará a las pantallas en diciembre, y allí nos aclararon algunas dudas y nos regalaron algunas noticias frescas de lo que vamos a poder ver, como ya descubrimos la edición pasada. La Fosa es más que un programa, es una enciclopedia andante en forma de podcast. Pero el gran espectáculo estaba todavía por llegar de la mano de la Societat Joventut Musical D´Albal, que nos deleitaron con algunos de los temas más importantes de la saga compuesta por el maestro John Williams.

Sin duda, cada año Cificom marca la diferencia y apuesta por la ciencia ficción y por la pasión por el cine en estado puro. Y antes de marcharse los invitados internacionales, Stephen Calcutt nos sorprendió a todos anunciando que escribía poemas a Star Wars, y que deseaba compartir uno con nosotros. Mi compañera inmortalizó ese momento, y aquí os dejo transcrito el poema.

Una oración para los Jedis

Esto es lo que rezamos
Que la fuerza nos guíe
Que nos dé coraje y esperanza
En este tiempo de caos y desesperación
Que vivamos con honor
Luchemos por la justicia
Protejamos a los pobres y oprimidos
Danos la fuerza para luchar contra la oscuridad
Y encontrar el camino a la luz
Un nuevo amanecer
Una nueva esperanza para todos
Y vivamos para ver esta esperanza convertida en realidad
Que la fuerza viva en nosotros
Esta es nuestra oración
(Stephen Calcutt)

Cificom

Cificom 2017. Espai Rambleta. Fotografía: Ainhoa Calvillo

Javier Caro

La novela visual ¿de Juanma Pérez?

Bosquera, geografia i històries d’un lloc, de Juanma Pérez
Sala la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset
Plaza Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Hasta el 26 de marzo de 2017

“Le doy las gracias a Martín Castro por hacernos viajar a Mosquera y permitir que me conozca un poco más”. Con estas palabras de agradecimiento, Juanma Pérez va desgranando las maravillas descubiertas por ese tal Castro allá por 1915, año en el que penetró en los misterios de ese lugar ubicado en la Sierra de Espadán (Castellón) y dejó huella escrita de su revelación: “Cuanto alcanza la vista en la inmensa hondonada, desde los negros barrancos hasta las crestas más altas, se halla todo cubierto de espesísimo bosque”. Tan espeso y de carácter tan “quasi irreal” que el alucinado escritor termina por confesar que le “sobrecoge, como el cárabo al niño”.

Obra de Juanma Pérez.

Obra de Juanma Pérez en la exposición del Colegio Mayor Rector Peset.

Estas y otras manifestaciones de singular atractivo hacia ese paisaje de Mosquera recién descubierto, son las que Juanma Pérez rastrea un siglo después para recrear en la Sala de la Muralla del Colegio Mayor Rector Peset tan idílica naturaleza. Lo hace mediante fotografías en blanco y negro tomadas en la actualidad, a las que va intercalando dibujos, pinturas y escritos de su añorado alter ego, junto a diversos objetos y otras referencias colocadas en sendas vitrinas, con el fin de ofrecer un mapa sentimental teñido de utopía acerca del paisaje que une al aventurero de principios del siglo XX con su fino rastreador.

Bosquera, Geografía e Històries d’un lloc es el título de tamaña investigación, a la que Juanma Pérez denomina su “novela visual”. Una novela, ya es hora de decirlo, literalmente falsa, sin duda como toda novela, aunque, precisamente por ello, completamente verdadera. “Yo soy Martín Castro”, desvela el artista que ya le siguiera el rastro en otra exposición a Fernando Pessoa, en aquella ocasión tomando como referente a un escritor de verdad que utilizaba igualmente alter egos para descubrirse a sí mismo.

Obra de Juanma Pérez en la exposición del Colegio Mayor Rector Peset.

Obra de Juanma Pérez en la exposición del Colegio Mayor Rector Peset.

“He falsificado dibujos, manipulado objetos y escrito documentos con el estilo de hace 100 años para jugar con el espectador y viajar en el tiempo y en el espacio”, explica el artista sobrecogido por su propia creación. Luego precisa: “No es un ejercicio de egocentrismo, ni he querido engañar a nadie”. Y aunque reconoce que su trabajo puede considerarse un fake (una falsedad), insiste en que su proyecto, de casi tres años de intenso esfuerzo creativo, buscaba únicamente “transmitir cierto misterio del bosque, de todos los bosques representados en Bosquera; el sitio ideal”. “Quería rizar el rizo y lo que parecía mentira que fuera real”, añade.

Es a través de esa mentira o ficción, para la cual se sirve de un inexistente Martín Castro (“nadie ha dudado de su credibilidad”), como Juanma Pérez nos sumerge en un apasionado viaje al fondo de la naturaleza. Para ello, ha contado con la ayuda cómplice del antropólogo Pablo Vidal y su libro, éste sí verdadero, ‘Etnología de un paisaje rural de la Sierra de Espadán’, y de Javier Alcoriza, traductor de la novela ‘Walden’, de Henry David Thoreau, quien se atreve a sugerir, siguiéndole al artista en su ficción, que Martín Castro pudo conocer a Thoreau.

Vista de la exposición de Juanma Pérez en el Colegio Mayor Rector Peset.

Vista de la exposición de Juanma Pérez en el Colegio Mayor Rector Peset.

“Me he sentido tan múltiple como Pessoa, por eso decidí mezclarlo todo y jugar a la heteronimia llevada a la plástica”, confiesa Pérez. Todo le estaba permitido al artista, con tal de atrapar al espectador en su viaje. “He ido a Mosquera repetidamente de día y también de noche con linterna, viviéndolo con cierto romanticismo”, explica. El romanticismo de quien, como Martín Castro, “rechaza la Barcelona industrial de principios del siglo XX y ve en la naturaleza un espacio descontaminado que te pone en contacto con lo primigenio  y lo natural”. Juanma Pérez sabe que esa naturaleza idílica posee su lado oscuro, inquietante para el hombre, pero su intención era expresar “ese deseo de no perder las raíces que Martín Castro encarna”. Deseo que bien vale la ficción de un artista que dice haber aprendido “y mucho” de su alter ego. He ahí la auténtica verdad de su propuesta.

Montaje de Juanma Pérez para su exposición en el Colegio Mayor Rector Peset.

Montaje de Juanma Pérez para su exposición en el Colegio Mayor Rector Peset.

Salva Torres

En primera persona

Capturar, de Fernando Merinero
Estreno en cines
Marzo de 2017

Jean-Luc Godard afirmaba que el cine era la verdad 24 fotogramas por segundo. Una célebre boutade que contradecía la actriz protagonista de su film ‘L’amore’ (1969): “El cine es el arte de la mentira”. Un nexo paradójico de ambas sentencias nos daría una frase muy similar de otro artista eternamente joven por deconstructivo, rebelde y contestatario: “El arte es la mentira que nos ayuda a ver la verdad” (Pablo Picasso).

El nuevo viaje que nos propone Fernando Merinero nos transporta directamente al corazón de ese antagonismo. Si una primera visión de su película ‘Capturar’ puede desconcertar es, precisamente, porque ese juego constante de máscaras que caen hace imposible averiguar dónde se halla la frontera de la ficción.

Fotograma de 'Capturar', de Fernando Merinero.

Fotograma de ‘Capturar’, de Fernando Merinero.

Su argumento divaga en torno al ensayo y el error, aborda la preproducción de una película y utiliza el nombre real tanto de las actrices como el director y dedica varias alusiones directas a los dispositivos de grabación y hasta enfoca y transforma en personajes a las cámaras. En muchos momentos, ‘Capturar’ parece un documental de su propio rodaje.

El cine no ha muerto: ¡hagamos, entonces, películas vivas! Una obra muerta está pactada, cerrada, planeada de antemano. Ruedas conforme a guión; montas de acuerdo a rodaje. Una obra viva, sin embargo, es sensible a las circunstancias de su producción, parece haberse construido sobre la marcha. No oculta el boceto, el trazo, las primeras pinceladas. No sólo admite la media frase, el titubeo, el desliz, tampoco corrige esa mirada que, consciente de ser grabada, se clava en varios instantes en el objetivo la a cámara.

‘Capturar’ puede resultar perturbadora si no se acepta esa puesta en escena que reproduce el directo, o no se entiende su tono constante de comedia autoparódica que se ríe de los propios elementos que pone en juego. “Estamos aquí, ahora. Y tú nos estás viendo”. Esa primera persona del singular o plural agresiva desde la que cuenta Merinero pone en crisis la figura de un espectador que cuestiona, por momentos, la posibilidad del relato.

Cartel de la película 'Capturar', de Fernando Merinero.

Cartel de la película ‘Capturar’, de Fernando Merinero.

La narración cabalga con un montaje frenético que enlaza, casi solapa, los tres tiempos: pasado, presente y futuro. Sus planos no se unen, copulan; hasta que todo se rompe, adquiere cordura, profundidad, y la sonrisa se congela. Importante: una película que se pretenda viva, cambia de dirección; un film que no quiera ser difunto, jamás se conforma, no quiere la comodidad de encajar sus aristas en un sólo género. Y, sobre todo, nunca se agota en sí misma: sea porque carece de un verdadero final, porque tiene continuidad o por dejar abierto un debate posterior de difícil solución.

La áspera dialéctica hombre-mujer que exhibe, a ratos jocosa, la mayoría de veces absurda, no se reduce a una cuestión de género, a una mayor o menor empatía con el hombre o la mujer. Para Merinero cada desencuentro está relacionado con una puesta en imágenes que se boicotea a sí misma, que cuestiona su propio dispositivo de narración. Poco importa si lo presenciado es verdadero o falso, si caes rendido ante esa intriga o seducción que su autor activa, dentro y fuera de la pantalla, lo único relevante es que toda esa mascarada, esa mentira, está expuesta con una abrumadora verosimilitud.

Fotograma de 'Capturar'.

Fotograma de ‘Capturar’, de Fernando Merinero.

Dani Gascó

La imagen digital en tela de juicio

File Genesis, de Solimán López
Sala Dormitori del Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 19 de enero de 2017

Génesis u origen de archivos digitales. Así ha titulado Solimán López el conjunto de piezas multimedia que muestra en la Sala Dormitori del Centre del Carme. Es decir, File Genesis. Nada que ver con el génesis bíblico, pues allí donde primero fue el verbo, ahora el origen laico lo constituye la imagen. Origen sobre el que el propio artista ya nos advierte que hay que mantenerse alerta, por cuanto “en una sociedad tecnológico-dependiente, en la que se dan por sentadas las verdades emitidas por lo digital en la pantalla”, la verdad intrínseca a esa imagen pasa por su carácter representacional “y la mentira implícita en lo digital”.

Una de las piezas de la exposición 'File Genesis', de Solimán López, en el Centre del Carme.

Una de las piezas de la exposición ‘File Genesis’, de Solimán López, en el Centre del Carme.

File Genesis viene a ser la puesta en escena del trampantojo al que finalmente nos abocan las imágenes desprovistas de relato. Solimán López, desmontando precisamente la supuesta verdad de esas imágenes acríticas, escora su discurso del lado de la sospecha diletante. De manera que la obra expuesta, centrada principalmente en las piezas File Genesis. Fisher Price y Red Cloth, interpela al espectador “estableciendo un vínculo confuso entre lo real y lo virtual”. Confusión que dificulta cualquier aproximación a la verdad, por cuanto esta aparece estrangulada entre la pura fisicidad y su traslación engañosa al código digital.

Por eso resulta pertinente la alusión que Solimán López hace al Mahabharata: “Un único proyectil cargado con todo el poder del Universo…Una columna incandescente de humo y llamas tan brillante como 10.000 soles se elevó en todo su esplendor…era un arma desconocida, un rayo de hierro, un gigantesco mensajero de muerte que redujo a cenizas a una raza entera”. Esa especie de apocalipsis, destilando una imagen tan siniestra como cautivadora, diríase que atraviesa el conjunto expositivo.

Vista de la exposición 'File Genesis', de Solimán López, en el Centre del Carme.

Vista de la exposición ‘File Genesis’, de Solimán López, en el Centre del Carme.

Primero, capturando al espectador en la misma red donde aparecen atrapadas diversas pantallas con peces digitales (Fisher Price). Después, con el sonido machacón que va permitiendo la génesis de los archivos digitales a los que alude el título File Genesis, almacenados en seis esculturas de mármol “que funcionan como templos de la imagen digital”. Y, por último, desembocando en la pantalla donde una imponente arma parece abrirse paso entre burbujas. En medio, la pieza Red Cloth traza el horizonte de la visión conjunta: “Nos presenta la duda sobre la verdad de la representación digital a través de un video y un fragmento de tela roja”, señala el artista.

Esa mezcla de ficción cautivadora y fondo siniestro, de peces de colores atrapados en la red y armas que amenazan con destruir un mundo de burbujas, caracteriza el proyecto File Genesis. Proyecto que el propio Solimán López define así: “La construcción de la mirada a través de lo digital se convierte en arma de doble filo”. Por una parte, “la aceptación categórica de lo que vemos en la pantalla”. Y, por otro, la imposibilidad de “contemplar la posibilidad de una mentira absoluta derivada de la representación tecnológica”.

Vista de la exposición 'File Genesis', de Solimán López, en el Centre del Carme.

Vista de la exposición ‘File Genesis’, de Solimán López, en el Centre del Carme.

Representación, continúa subrayando el artista, “encargada en todo momento de representarnos una verdad inducida…suscitando una subjetividad extenuada que nos miente y convierte en individuos atrapados en la red digital”. File Genesis es la representación de esa vacuidad a la que convoca el trampantojo de la imagen. Engaño del ojo que fascina por su virtualidad al tiempo que angustia por la ausencia de sentido. File Genesis, que permanecerá en el Centre del Carme hasta el 19 de enero, ha sido producida por ESAT (Escuela Superior de Arte y Tecnología) y Etopía (Centro de Arte y Tecnología), en colaboración con Gandía Blasco y ASUS y la asistencia técnica de Toni Vaca y José Luís Hidalgo.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

Solimán López en su exposición 'File Genesis'. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Solimán López en su exposición ‘File Genesis’. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Salva Torres

Tocata y fuga de Vicente Talens

Desaparición, de Vicente Talens
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 116. Valencia
Hasta el 18 de noviembre de 2016

Recordemos que en julio Vicente Talens hizo desaparecer una galería. Un acto de ilusionismo matérico, de actuación breve, que introducía una propuesta conceptual expandida, el principio de algo más grande. Una intervención que nos llevaba ya entonces hasta su nueva exposición en la galería Mr. Pink que se podrá ver hasta el 18 de noviembre.

Una vez más, entrelazando ficción y realidad, Talens pone en cuestión los límites de la realidad más literal a través de un conjunto de piezas excepcionales, muy diferentes técnicamente, interrelacionadas precisamente a través del concepto que da título a la exposición: la desaparición como punto de unión, principio y fuga de obras que son mucho más de lo que parecen.

Vicente Talens junto a algunas de sus obras. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Vicente Talens, en su exposición. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Entrar en esta exposición es entrar en el amplio imaginario creativo de Vicente Talens, en su particular iconografía bien conocida, pero también en planteamientos que ponen de manifiesto esa vasta mirada de artista que cuestiona cualquier imagen suscitada en la realidad cotidiana y la extrae para componerla y descomponerla dentro de ese universo creativo que se ha ido tejiendo a lo largo de los años, las experiencias, las influencias, las lecturas, los encuentros azarosos y la práctica artística.

‘Desaparición’ es una propuesta multidisciplinar donde encontraremos desde el cuestionamiento de los márgenes actuales de consumo y mercantilización, tanto de los propios objetos como del arte mismo, como alusiones a diferentes personajes, figuras y artistas que han marcado el universo Talens, desde Zigmunt Bauman, Jarvis Cocker, Jean Giraud o Achielle Bonito Oliva, incluyendo una pieza que nos lleva directamente a uno de las grandes artistas que primero usa la desaparición como forma de depuración ulterior espiritual y pictórica, Kazimir Malévich, o la articulación de otra de las piezas presentadas al modo de Joseph Kosuth; todo esto marcado por una apelación constante a la desaparición.

Desaparición, de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Desaparición, de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

La desaparición como tumba, límite, principio, final, materia y camino; toda una meditación en torno a la huella, al vacío, al rastro, al cuestionamiento de los límites incluso epiteliales, a la caducidad de todo, a lo que queda de los otros y de nosotros, a la fugacidad de la existencia.

Y todo esto sin dejar de lado ese espíritu vital, luminoso, lleno de colorido y de humor, relacionado con esa mirada fascinada y profunda que parece impregnar todo lo que nos muestra Vicente Talens. Si ‘Desaparición Pieza n.01′, fue el principio y el fin del primer acto, ‘Desaparición’ es la obra teatral completa.

Obra de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Vicente Talens. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

“El arte está muerto y el artista mucho más”

Intramurs
Diferentes espacios del Casco Histórico de Valencia
Del 21 al 30 de octubre de 2016
Encuentro con los artistas Fernando Baena, Miguel Canseco, Inma Luna, Yanice Martins y Marta R. Seobrecueva

Fueron reunidos en la Asociación Cultural Princesa 2.0, sede de Intramurs en Valencia, donde estos días muestran su obra. Lo hacen por pura necesidad, sabedores de que el Arte con mayúsculas no va con ellos; que ese Arte va por los derroteros que impone el mercado. Se limitan a constatarlo y, de paso, reivindicar el arte con minúsculas, el que ausente de los grandes titulares constituye la letra pequeña de toda cultura que se precie. Hablaron, unas veces en tropel estimulados por la conversación, y otras desgranando lo que para cada cual representaba el arte.

Obra de Fernando Baena colgada en un balcón entre la Calle Alta y la Calle Baja de Valencia. Foto de Enrique Miravalls por cortesía de Intramurs.

Obra de Fernando Baena colgada en un balcón entre la Calle Alta y la Calle Baja de Valencia. Foto de Enrique Miravalls por cortesía de Intramurs.

Fernando Baena, Miguel Canseco, Inma Luna, Yanice Martins (que enseguida tuvo que ausentarse porque le tocaba actuar) y Marta R. Sobrecueva hablaron, en ocasiones, del arte como algo muerto y de los artistas como muertos vivientes que tratan de inyectar vida allí donde apenas hay aliento. Pero, en otras, hablaron y mucho de ensanchar los límites, de trascenderlos, de habitarlos para que la energía creativa corriera a sus anchas. Y todo ello, sabedores también del escaso interés que despierta en los poderes públicos, que siguen viéndolo como un hobby, un pasatiempo, un espacio donde pasar el rato tras haber dedicado tiempo a cosas más importantes.

Marta R. Sobrecueva durante su recital. Foto de Estrella Jover por cortesía de Intramurs.

Marta R. Sobrecueva durante su recital. Foto de Estrella Jover por cortesía de Intramurs.

Sobrecueva arrancó diciendo que todo artista lo que busca “es una forma distinta de mostrar las cosas”. Una búsqueda sentida como “necesidad”, para la cual “hacemos uso de distintos materiales, ya sea el papel, la palabra, la acción o un coche” (en alusión a Cancedo que utiliza un 4L para su instalación de Intramurs). “Más que una necesidad, para mí es una suerte”, señaló Luna, que agradecía a la poesía la posibilidad que le brindaba de ir “más allá de la vida diaria”.

“Yo soy apóstumo”, terció Baena, que enseguida se embaló: “Vamos a ver, ¡qué puñetas es eso del arte, con las millonadas que mueve! Si el arte está muerto, el artista mucho más. Y los comisarios lo que hacen es utilizar a los artistas como si fueran una granja de producción. Nosotros hablamos aquí de creatividad, pero no de arte, que va por otros derroteros. Nada que esté jodiendo al poder está en el candelero”. A Martins le interesaba el arte “para estar cerca de las personas”. Y añadió: “Trabajo fuera de los museos, de las galerías, de esos espacios, porque la calle me parece un espacio de mercado. También está dentro de ello. Tiene que haber diálogo entre todos, sin guetos. Si somos artistas, somos todos artistas…”

Yanice Martins en su instalación. Foto de Paula Felipe por cortesía de Intramurs.

Yanice Martins en su instalación. Foto de Paula Felipe por cortesía de Intramurs.

Artistas todos ellos que tienden a ensanchar los límites del lenguaje, ya sea para cuestionarlo o para investigar sus posibilidades. “Yo es que no tengo planteamiento de cuestionar algo y, aunque así suceda, desde luego no es mi intención”, afirmó Canseco. Baena explicó que era artista desde los nueve años y que aunque cualquier ilusión estaba perdida había que seguir, “por mucho que caigan todas las caretas y todos los ídolos”. Y, en ese seguir, “se trata de habitar los límites”, apostilló. “Me interesan más los intersticios que los límites”, subrayó Luna. Pero Baena insistió: “El arte puede, en todo caso, ensancharlos, pero trascenderlos es otra cosa. No hay afuera del lenguaje, hay que asumirlo. El lenguaje es el gran fascista, porque no se puede salir de ahí”.

¿Sois artistas que os gusta provocar? “A mí la provocación como objetivo no me interesa”, apuntó Luna, para quien “tal vez en el mundo performático la provocación sea una de las claves, buscar la risa, el asombro. No sé”. “Abel Azcona, que viene a Intramurs, es uno de esos. No sé, la búsqueda de la provocación per se no me gusta”, destacó Baena. Lo que sí pensaba es que la sociedad, con tanta corrección política, había dado “pasos atrás en muchos sentidos”. Canseco no lo tenía tan claro: “Es relativo, porque alguien de una ciudad como Valencia, Barcelona o Madrid igual no se escandaliza por algo, que en un pueblo o una aldea sí”. Para Luna, la corrección política estaba haciendo “mucho daño al arte, porque constriñe e impide expresarse libremente”.

Inma Luna en un momento de su recital. Foto de Estrella Jover por cortesía de Intramurs.

Inma Luna en un momento de su recital. Foto de Estrella Jover por cortesía de Intramurs.

“Antes no existía lo políticamente correcto, pero había una censura terrible”, argumentó Canseco, mientras Baena pensaba que no era “cuestión de cantidad, como si más riesgo fuera mejor, sino de oportunidad. En el arte de acción es importante la oportunidad, el momento de justo”. “Para mí es fundamental la honestidad. No me interesa tanto la ficción como que lo que se cuenta salga de dentro”, dijo Luna.

Con respecto al papel de la Administración pública en el terreno cultural, Baena fue escéptico: “Debería dar ejemplo y pagar cuando monta una exposición o se proyectan videos en un espacio público, y no lo hace porque piensa que con el catálogo ya es suficiente”. Canseco tiró de ironía: “Sí paga, a los electricistas, a los carpinteros, al transportista, a todos menos al artista”. Luna manifestó que los políticos seguían pensando “que esto es un hobby y que ellos están para cosas más importantes; utilizan la cultura para pasar el rato”. Baena fue más concluyente: “Hace poco tuvo un desliz una presentadora de televisión que para referirse al granero de votos del PSOE habló de granja de votos. Fue un hallazgo, porque efectivamente nos ordeñan votos como nos ordeñan obras a los artistas. Somos los tontos útiles”.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

Instalación de Miguel Canseco.

Instalación de Miguel Canseco en el Centre del Carme. Foto de Enrique Miravalls por cortesía de Intramurs.

Salva Torres

“Los maquis no fueron héroes ni villanos”

La España del maquis (1936-1965), de José Antonio Vidal Castaño
Punto de Vista Editores

La figura del guerrillero inspira simpatía y admiración. Un hombre decidido que, impulsado por sus ideales y convicciones más profundas, se enfrenta a una fuerza notablemente superior. España es tierra de guerrilleros. Aquí surgió esa palabra durante la Guerra de la Independencia cuando brotaron numerosas partidas y grupos de combatientes irregulares, como las de Juan Martín El Empecinado o El cura Merino. A esa estirpe de osados luchadores  pertenecen los maquis, los últimos republicanos que, una vez finalizada la guerra civil, combatieron el franquismo en grupos que actuaban de forma clandestina en zonas agrestes casi siempre amparados por la población local.

Los maquis han inspirado numerosos relatos de ficción en la literatura y el cine, así como diversos ensayos históricos que estudia el tema desde diversos ángulos y enfoques. La obra del valenciano José Antonio Vidal Castaño, ‘La España del maquis (1936-1965)’ (Punto de Vista Editores) que presentó Justo Serna el 14 de octubre en la librería Ramón Llulll, puede considerarse una novedad historiográfica destinada tanto a los expertos como a  los lectores no especializados interesados por este fascinante episodio. “Un libro necesario, un libro que no existía todavía, a medio camino entre la rigurosa investigación historiográfica y la no menos rigurosa divulgación histórica”, escribe Mercedes Yusta en el prólogo.

Portada de 'La España del maquis'.

Portada de ‘La España del maquis’.

“Hasta ahora la historia de los maquis se ha contado de manera parcializada o regionalizada, pero mi libro pretende, justamente, lo contrario”, dice Vidal Castaño. “Es el único intento de reflejar las contradicciones políticas, sociales, de la vida cotidiana y  las costumbres de la sociedad española durante un período de tiempo que abarca desde la guerra civil hasta buena parte de la inmediata posguerra, incluyendo el exilio de los republicanos españoles y su participación como resistentes antinazis en la Segunda Guerra Mundial”.

La obra refleja el fenómeno maqui en el conjunto de España pero da mayor protagonismo a la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón (AGLA),  derivación del  XIV Cuerpo de Guerrilleros que se formó y actuó entre 1937 y 1939  cuya primera escuela para formación de mandos estuvo en Benimámet.

“La AGLA se desarrolló en un territorio bastante extenso que abarcaba las zonas de serranía de la provincia de Valencia, y buena parte de las de Teruel, Castellón, Cuenca, e incluso algunas zonas de Tarragona, siendo tal vez la más nutrida y bien preparada formación guerrillera de las muchas que se distribuyeron por el territorio español”, dice Vidal Castaño. “Fue la que acumuló más expectativas y generó mayores estudios y valoraciones de todo tipo”.

En ‘La España del maquis’ el autor hace un planteamiento global que abarca desde  la génesis y las causas de la violencia política y malestar social que suelen dar origen a las rebeliones, a la lucha armada, pasando por su desarrollo interno, hasta su evolución cultural en relación con la sociedad que le rodea y el contexto histórico en el que se desenvuelve.  “El libro abunda en penetraciones culturales. Por sus páginas desfilan no solo guerrilleros, militares, políticos y agentes secretos, sino también escritores como Hemingway, Céline, Muñoz Molina o Almudena Grandes. Periodistas como Félix Azzatti o Manuel Chaves Nogales; gentes del cine, como Fernán Gómez, Banderas, Marisol, Mario Camus o Gregory Peck; cantantes como Joséphine Baker, Celia Gámez, Antonio Machín y Conchita Piquer”, concluye Vidal Castaño.

José Antonio Vidal Castaño.  Fotografía de Biel Aliño.

José Antonio Vidal Castaño. Fotografía de Biel Aliño.

Bel Carrasco