“Sé lo que es valorar la libertad”

#LetrasDelMediterráneo con Nativel Preciado
Fundación Cañada Blanch y Casa Mediterráneo
Miércoles 6 de febrero de 2019

Fundación Cañada Blanch y Casa Mediterráneo continúan el año cultural con un encuentro con la escritora Nativel Preciado en la sede de la fundación. La periodista charló con el público asistente sobre su trayectoria profesional y algunas vivencias en épocas clave de la historia de España.

Nativel Preciado ha ejercido como cronista parlamentaria y ha sido una de las pocas mujeres presentes en el 23F. De niña soñaba con ser Pinito del Oro, fascinada por su historia deseaba unirse al circo. Pero, sobre todo, Preciado se siente una mujer privilegiada: “soy una privilegiada histórica, he vivido muchas experiencias y he tenido la suerte de ir, por ejemplo, a un colegio laico durante el franquismo”.

La escritora ha realizado un repaso por su historia personal, recordando que en su época universitaria era un poco radical. “Hoy día soy socialdemócrata. Trato de ser moderada y equilibrada. Y me llena de orgullo y satisfacción una frase que Ángel Gabilondo ha dicho hoy: ‘para ser moderado tienes que ser valiente’”.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch) y Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Paula Sánchez (directora de la Fundación Cañada Blanch) y Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Aunque su vida personal la ha contado en el libro ‘Hagamos memoria: Políticos y periodistas de la Transición a nuestros días’ (Fundación José Manuel Lara, 2016), la escritora no dudó en comentar anécdotas sobre sus inicios y cómo ya de muy joven quería ser escritora. “Soy grafómana, así que cuando quería ser escritora descubrí que la manera más sencilla era ejerciendo el periodismo, por lo que decidí dedicarme a ello, aunque también estudié Ciencias Políticas. Frecuentaba los cafés de la época, como el Café Gijón, y acabé en Diario de Madrid. Allí aprendí a escribir entre líneas”.

Preciado ha relatado cómo se podía superar la censura en una época en la que se ejercía de forma “desgarbada”. “Se escribía sobre problemas laborales, lo que hacía Francisco Camacho… pero sabíamos que no lo podíamos publicar a causa de la censura. Lo que hacíamos era contárselo a los corresponsales de Le Monde diplomatique o el New York Times y luego publicarlo nosotros”. Nativel Preciado recuerda con cariño que fue a “una buena escuela”.

Sobre estos inicios, sorprende que justamente sus primeros libros fueran unas biografías sobre boxeadores. La escritora no dudó en contar cómo había terminado escribiéndolas: “Los de arriba nos tenían algo de manía a los jóvenes y me enviaban a distintas secciones cada poco. En deportes, mi jefe me preguntó cuál era el deporte que menos me gustaba y dije el boxeo. Por lo que fui a combates y me hice amiga de grandes boxeadores de la época. Me hice una experta e hice las biografías de Cassius Clay y de Legrá”.

Preciado ha comentado en más de una ocasión que se siente una privilegiada por poder ejercer el periodismo en la época que lo ha hecho: “Tuve mucha suerte. No viví una guerra. He conocido lo que es una dictadura. Sé lo que es valorar la libertad, que no es solamente tener derechos políticos, sino reunirte con quien quieres, ir a conciertos y hablar de lo que te apetece. La gente no sabe el valor que tiene la democracia. La Transición fue un camino lleno de dificultades, quienes la critican creen que fue muy fácil, pero no. Todos los días había que negociar y calmar los ánimos, pero había muertos y montones de obstáculos. Me siento una privilegiada. No sé si se me acabará ahora, pero que me quiten lo bailao”.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Marina Vicente (Casa Mediterráneo), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Sobre el nuevo periodismo, Preciado opina que no le gusta hablar en términos generales, porque “en todas las profesiones hay minorías. Las cosas ahora están muy mal, pero hay jóvenes que lo están haciendo muy bien en pequeñas ciudades, jugándose el puesto para contar los problemas de corrupción que están aconteciendo allí, un robo, un problema en un hospital… Esa gente se merece todo el respeto del mundo, porque se la juegan. Sigo encontrando gente valiosa”. 

Sin embargo, afirma con rotundidad que la época actual se ha desmadrado, “donde el que más habla es el que más chilla e insulta. En las tertulias es un espectáculo”.

Uno de los puntos más candentes de la tarde fue el momento que la periodista narró los acontecimientos que vivió en primera persona durante el 23F: “En esa época había muy pocos periodistas. No había esa selva de micrófonos que empujan. El día del 23F ya había soñado que algo así sucedía. Estaba en tribuna y entró Tejero y el resto de la comitiva, pensé que si iba al despacho de Gómez Llorente podría tirarme del primer piso y escapar. Listos como yo eran los escoltas de los diputados, quienes tuvieron la misma idea. Pero no era viable aquella estrategia”.

La periodista pone los pelos de punta al público relatando aquella experiencia: “estaba allí tirada en el suelo, con Muñecas (Jesús Muñecas Aguilar, excapitán de la Guardia Civil) apuntando con el rifle. Pero ese día no hubo ningún tiro. Empecé a pensar y dije que me encontraba muy mal; alguien dijo que estaba embarazada y me dijo que me sentase al lado de una alfombra enroscada. Comenté que necesitaba ir al baño. El golpe fue tan chapuza que no sabían dónde estaba nada. Pasé por el hemiciclo y en el despacho estaba Tejero con Suárez. Tuve el privilegio de vivir un poquito más que los demás esa conversación. Y después de todo el periplo, conseguí salir gracias a un general golpista”.

Unido a la experiencia del 23F, el público le ha preguntado por su experiencia con Adolfo Suárez, al cual tuvo el privilegio de entrevistar. “Fui muy crítica con él. Un tipo con camisa azul era imposible que fuese demócrata. Con el tiempo lo entrevisté y lo valoré. Creo que fue muy consciente del ejercicio del poder y eso lo hizo mejor, porque creo que a partir de esa experiencia fue capaz de darse cuenta de que para lo que lo habían elegido le superaba y decidió dimitir a pesar de estar solo, los problemas con su partido y de salud que tenía.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Juan Viña y Paula Sánchez (presidente y directora, respectivamente, de la Fundación Cañada Blanch), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado, en compañía de Juan Viña y Paula Sánchez (presidente y directora, respectivamente, de la Fundación Cañada Blanch), durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Preciado considera que su dimisión “fue un acto de generosidad para evitar un golpe y que los militares lograsen llevar a cabo un gobierno de concentración. En su ejercicio de poder fue consciente de que la democracia merecía la pena. Es algo que valoro. Al final, los políticos tienen que ser los instrumentos para conseguir los objetivos del pueblo. Y Suárez consiguió muchas cosas en poco tiempo, contra todo viento y desamparo. Valoré al personaje mucho después”.

Cambiando de tercio, pero continuando con la política, el público le preguntó sobre los debates televisivos. En cuanto a los debates comentó que no hay un escenario preparado. Ellos conocen los temas pero no las preguntas. Son debates acalorados en los que después algunos tertulianos se marchan a cenar juntos. “Nada que ver con los debates políticos de los jóvenes líderes, se odian y creo que estamos envenenados. Hemos luchado por una democracia imperfecta, porque lo es. Pero esta época da mucho miedo porque hay una sensación extendida de que los jóvenes no soportan ni confían en la política. Desde Felipe González, creo que estamos viviendo uno de los momentos más delicados. Me pregunto si no será posible ponerse más de acuerdo, más allá de la búsqueda de apoyos. Los jóvenes líderes de los partidos solo piensan que van a ser el próximo presidente del Gobierno”.

Para finalizar el encuentro, la periodista habló sobre la prensa escrita: “Creo que el papel no tiene mucho futuro. Los periódicos tal como los concebimos no tienen mucho sentido. Todo es muy vertiginoso, como los periódicos online. Pero tampoco creo que sea el envoltorio de la próxima década”. Sin embargo, “a mí me gusta escribir porque me hago responsable de lo que escribo, pero me encanta la radio y creo que es el medio con más futuro. Es muy directo y natural porque se ha de prestar atención a la palabra”.

Con todas las anécdotas y vivencias de Nativel Preciado, Casa Mediterráneo y Fundación Cañada Blanch cerraron una tarde de #EscritoresdelMediterráneo, que continuará con una nueva actividad el próximo 21 de marzo de 2019, mediante un encuentro con Carmen Posadas.

La periodista y escritora Nativel Preciado durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

La periodista y escritora Nativel Preciado durante un instante de #LetrasDelMediterráneo. Fotografía cortesía de la Fundación Cañada Blanch.

Radiografía acerba de un monarca

‘El Rey’, de Alberto San Juan
Una producción de Teatro del Barrio
Teatro Principal
Barcas 15, Valencia
Del 23 al 25 de septiembre de 2016

Juan Carlos Alfonso Víctor María de Borbón y Borbón-Dos Sicilias -católico y romano, vitalicio, duque, conde, capitán general, gran maestre, campechano (epíteto) y monarca-, atesora diáfana semblanza oficial y opaca biografía oficiosa. Figura irrefutable para la lacaya ortodoxia e ineludible incógnita de los hipogeos patrios.

De contenido inexcusable para las diacronías hispánicas, rubrica Alberto San Juan un libreto de sombras y remedos que cobra morfología escénica en ‘El Rey’ -una producción de la plataforma cultural (artística y política) Teatro del Barrio-, cuyo argumento, juicio y testimonio ha recalado en el Teatro Principal de Valencia, tras varios meses de recorrido, de la mano y la prosodia del propio San Juan, Manolo Solo y Luis Bermejo.

Luis Bermejo, como Juan Carlos I, durante un instante de 'El Rey'. Fotografía cortesía de la compañía.

Luis Bermejo, como Juan Carlos I, durante un instante de ‘El Rey’. Fotografía cortesía de la compañía.

Transitan por ‘El Rey’ una veintena de personajes de compartida y decisiva consanguinidad con la mano diestra (y siniestra) del acontecer político español de la segunda mitad del siglo XX, cuyo testimonio dispar se transmuta en radiografía acerba de Juan Carlos I y de sus coetáneos, sembrando dubitaciones certeras e interrogantes umbrías que vienen a revelar las incómodas costuras que rozan la entrepierna de nuestro tiempo.

Luis Bermejo, huérfano de histrionismos, gime, parvuliza y convulsiona a un monarca caduco, siendo San Juan y Solo quienes reportan fonética de homilía a la vasta nómina de conspicuos. Fruto de un explícito trabajo de documentación, los parlamentos de corte y cámara, las diatribas oficiales, el periodismo fámulo y las inquietantes memorias convierten el collage en una cruda y elocuente viñeta de información desestructurante, que salpica el cándido relato inoculado a sucesivas generaciones de súbditos.

Luis Bermejo y Alberto San Juan, durante un instante de 'El Rey'. Fotografía cortesía de la compañía.

Luis Bermejo y Alberto San Juan, durante un instante de ‘El Rey’. Fotografía cortesía de la compañía.

El aflautado y generalísimo Francisco Franco Bahamonde; Juan de Borbón y Battenberg (monarca apócrifo); el siniestro y estentóreo alma máter de la Legión, José Millán-Astray; el fugaz presidente Luis Carrero Blanco y la alargada proyección de Henry Alfred Kissinger; el dimitido prócer de la Transición, Adolfo Suárez González, y su dilatado sucesor, Felipe González Márquez. Rodolfo Martín Villa, Joaquín Garrigues Walker, Alfonso Armada y Comyn (General Armada) o Antonio Tejero Molina Tejero, entre otros, completan un horizonte de intenciones y despropósitos del cabaré nacional (vertical y tabernario), cuya puesta en escena alimenta la certidumbre de la sospecha que se cierne sobre el relato oficialísimo.

Completan el informe, amén de otras y numerosas plausibles licencias, la lucidez de camastro de Chicho Sánchez Ferlosio, la ingeniosa recreación de la pena capital, por el procedimiento de garrote vil, a Salvador Puig Antich, y el reparador encuentro -afilado dorso de aquella (no)entrevista- entre un litigante Jesús Hermida y el desenmascarado (por omisión) jefe del Estado, abocado a ocupar el Pudridero del Panteón de los Reyes -Cripta Real del Monasterio de El Escorial- ad eternum.

Manolo Solo, Luis Bermejo y Alberto San Juan, protagonistas de 'El Rey'. Fotografía cortesía de la compañía.

Manolo Solo, Luis Bermejo y Alberto San Juan, protagonistas de ‘El Rey’. Fotografía cortesía de la compañía.

Jose Ramón Alarcón

Jaque a ‘El rey’

El rey, de Teatro del Barrio, dirigida por Alberto San Juan
Teatre El Musical
Plaza del Rosario, 3. Valencia
Sábado 6 y domingo 7 de febrero, 2016, a las 20.30 y 19.00h

El rey es una ficción cuyo personaje central se llama Juan Carlos I. Un hombre que, en el epílogo de su vida, cae de la cima al sótano. Al menos, simbólicamente. Un hombre que, al parecer, ya no sirve. Aunque sirvió mucho. Pero, ¿para qué y para quiénes? Esta obra, escrita y dirigida por Alberto San Juan, plantea preguntas sobre el papel que ha jugado la monarquía en España en los últimos cuarenta años y sobre sus objetivos para el futuro.

En este relato libre interpretado por los actores Luis Bermejo, Alberto San Juan y Guillermo Toledo otros personajes son Don Juan de Borbón, Francisco Franco, Chicho Sánchez Ferlosio, Henry Kissinger, Adolfo Suárez o Felipe González. Un mundo de hombres en lucha por construir el mundo tal como lo conciben. Una reflexión que plantea preguntas sobre el papel que ha jugado la monarquía española en los últimos cuarenta años, sus fines y sus objetivos para el futuro.

El rey, de Alberto San Juan. Imagen cortesía de Teatre el Musical.

El rey, de Alberto San Juan. Imagen cortesía de Teatre el Musical.

Esta obra es la quinta producción de Teatro del Barrio, un proyecto cultural en forma de cooperativa, con sede en el barrio madrileño de Lavapiés, y que tiene como objetivo cuestionarse la política, la sociedad, la economía y el arte de una manera diferente. Un proyecto sin ánimo de lucro, sostenido por una comunidad de socios y que ha producido otros proyectos teatrales como Ruz-Bárcenas o Las guerras correctas.

El rey ha conseguido un gran éxito de público en sus representaciones en Madrid y en su gira por toda España. Las entradas de venta anticipada para sábado y domingo en El Musical se han agotado dos semanas antes de las funciones. Solo saldrán a la venta en la taquilla del teatro el mismo día del espectáculo una mínima proporción de localidades que por ley se reservan para ventanilla.

El rey, de Teatro del Barrio. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

El rey, de Teatro del Barrio. Imagen cortesía de Teatre El Musical.

 

Las dos Españas de Wichita Co

A España no la va a conocer ni la madre que la parió
Sala Ultramar
C / Alzira, 9. Valencia
Del 5 al 7 de febrero de 2016, a las 20.00h

Wichita Co. presenta en la Sala Ultramar su último trabajo A España no la va a conocer ni la madre que la parió. La pieza, estrenada en el Festival Russafa Escènica, regresa a los escenarios valencianos con tres únicas funciones en la Sala Ultramar. El trabajo de esta joven compañía valenciana podrá verse de viernes a domingo, del 5 al 7 de febrero, a las 20 horas.

“Wichita Co. estrenaba en nuestra sala su primer trabajo y desde Ultramar nos gusta que los jóvenes creadores puedan contar con nuestro escenario para mostrar sus trabajos, es una apuesta por la autoría y la continuidad de las nuevas dramaturgias”, comentan desde la sala.

La pieza es un recorrido por dos momentos históricos: 1982 y 2018. Un trabajo de marcado carácter actoral que cuenta entre su elenco con el premio a mejor actor, Bruno Tamarit, a mejor actriz, Silvia Valero, y la premio crisálide Lara Salvador. Todos ellos recibían el premio por su trabajo en la anterior producción de esta compañía Nosotros no nos mataremos con pistolas.

Cartel de la obra 'A España no la va a conocer ni la madre que la parió'. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Cartel de la obra ‘A España no la va a conocer ni la madre que la parió’. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

La célebre frase que Alfonso Guerra pronunció al final de la Transición da título a esta obra, planteada en torno a dos generaciones de jóvenes en una familia española de izquierdas. En la primera parte, los hermanos Nadia e Iván se reúnen en la casa familiar la noche de aquel octubre de 1982 en la que Felipe ganaría las elecciones por amplia mayoría. Acompañados de sus parejas, deberán decidir qué hacer con su madre, una mujer que ha dedicado su vida a la causa comunista y que, viendo fracasar su proyecto, parece haber perdido la cabeza. ¿Qué lugar reservará a sus padres un país entregado al futuro y a la celebración?

Los hijos de aquellos jóvenes protagonizan la segunda parte de A España…, esta vez en el año 2018 y en un nuevo contexto de renovación política. La abuela ya ha fallecido y una nueva hornada de treintañeros -cuatro primos- se cita en la casa abandonada. De nuevo deberá dilucidarse el destino de ese espacio, repleto de simbolismo y memoria, pero de dudoso encaje en el presente. Quizá los viejos ideales puedan arrojar luz sobre las inconsistentes vidas de los protagonistas.

A España no la va a conocer ni la madre que ni la parió. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

A España no la va a conocer ni la madre que ni la parió. Imagen cortesía de Sala Ultramar.

Nacho Vegas, un activo trovador populista

Nacho Vegas en concierto
Viernes 22 de enero del 2016 a partir de las 22’30 horas
RAMClub (Espai Rambleta)
Bulevar Sur, esq. Carrer Pío IX, Valencia

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Próxima oportunidad de ver en directo al carismático cantautor asturiano en una especie de mini-gira, presentando como plato fuerte para la ocasión sus recientes “canciones populistas” en el RAMClub del Espai Rambleta tras su paso el 21 de enero por el Palau de Música Catalana en Barcelona y antes de su actuación el 23 de enero en la sala La Riviera de Madrid. Además seguro que estarán presentes melodías de su anterior “Resituación” del 2014 o del resto de una extensa discografía que desde sus primeros trabajos a finales de los noventa y de su primer álbum del 2001 cuenta ya con 6 rodajas de larga duración más tres discos a medias junto a Bunbury, Christina Rosenvinge o Aroah, así como numerosos singles o Ep’s.

Cinco coplas son las que forman parte del mencionado nuevo EP de las que se podría decir en primer lugar que el artista reivindica y se enorgullece de la palabra “populista”, tan adulterada y deformada en los últimos tiempos.

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Después, profundizando más en ellas observamos que el objetivo es remover conciencias con compromiso, actitud y ciertas dosis de humor, recuperando la línea de clásicos como Pete Seeger, Billy Bragg o Phil Ochs. Este último, activista y cantautor folk en los años setenta, está homenajeado con la adaptación del “Love me, i’m a liberal”, aquí titulada “Amenme, soy un liberal”, donde, junto a otros, no se escapan de sus críticas Felipe González, Aznar o Zapatero.

NACHO VEGAS RAMBLETA cartel canciones populistas

Si entre el bable y el español se convierte en himno para comenzar el disco un “Vinu, cantares y amor” es una canción como “L’Afoguín” la que en astur sirve de colofón con la historia de un minero. En el núcleo central, “Mi novio es un bobo”, con Fee Raga como principal vocalista, la cantautora alemana afincada en Asturias, donde emplea sus críticas con fina ironía mientras que en la “Canción por la PAH” demuestra su implicación con la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

Pues eso, una interesante oportunidad de ver a un artista que no decepciona en directo y que, entre sus virtudes, también está la de ser un ejemplo de concienciación social.

JJ Mestre

Gabi Ochoa: “Ya no se hace periodismo”

Las guerras correctas, de Gabriel Ochoa
Espai Rambleta
Bulevar sur, esquina Pío IX. Valencia
Jueves 4, viernes 5 y sábado 6 de junio de 2015, a las 20.30h
Charlas coloquio de Jordi Évole (4 de junio) e Hilario Pino (día 5), al término de la representación

Felipe González, presidente del Gobierno entre 1982 y 1996, fue entrevistado en TVE por Iñaki Gabilondo en enero de 1995. La pregunta en torno al denominado terrorismo de Estado practicado por los GAL contra ETA levantó ampollas: “Organizó, autorizó o toleró usted la guerra sucia del GAL?” Aquello fue cara a cara. De eso hace ya 20 años. Ahora, otro presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha llegado a comparecer ante los medios de comunicación a través de un televisor de plasma para evitar preguntas comprometidas.

Chani Martín, Manuel Solo, Luis Callejo y César Tormo en 'Las guerras correctas', de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

De izquierda a derecha, Chani Martín, Manolo Solo, Luis Callejo y César Tormo en ‘Las guerras correctas’, de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

Gabi Ochoa, que presenta del 4 al 6 de junio en La Rambleta su obra ‘Las guerras correctas’ dramatizando aquella entrevista, establece esa comparación para afirmar: “Actualmente no se hace periodismo”. Y recuerda la frase de George Orwell: “Periodismo es publicar lo que alguien no quiere que se publique. Todo lo demás son relaciones públicas”. Fue Jordi García Candau, entonces director de Televisión Española, quien propuso a Gabilondo esa entrevista al presidente que, un año después, perdería las elecciones sin duda minado por el asunto de los GAL.

“Gabilondo me contó, en una cita que tuve con él durante dos horas y media,  todo lo relacionado con la gestión de aquella entrevista”, explica Ochoa. Para documentarse, también se reunió con García Candau, pero no ha podido hacer lo mismo con Alfredo Pérez Rubalcaba, entonces portavoz del Gobierno, y el propio Felipe González. “Nunca me han dicho que no, pero tampoco que sí; se limitan a decirme desde el partido que están ocupados”.

Manolo Solo (izquierda) y Luis Callejo en 'Las guerras correctas', de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

Manolo Solo (izquierda) y Luis Callejo en ‘Las guerras correctas’, de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

¿Miedo? Gabilondo, según recuerda Ochoa, insistió a la hora de preguntar a González si era “políticamente responsable” de los GAL. Y tanta fue la insistencia del entrevistador, como insistente la negativa del entrevistado. Negativa que todavía pesa en el ánimo de Iñaki Gabilondo. “Él insistió en el tema de los GAL, porque era un asunto candente, y aunque no fuera conocedor de ello Gabilondo dice que insistió para que Felipe González pudiera al menos reconocer su responsabilidad política”. Jamás lo hizo.

‘Las guerras correctas’ es teatro documental del que hace menos de un mes tuvimos otro buen ejemplo con la obra ‘Ruz-Bárcenas’, de Alberto San Juan, en el Teatro Talía de Valencia. “Más que una moda yo diría que, con la crisis económica, hay más conciencia social y el creador tiene que implicarse con esa realidad”, admite Ochoa. Manolo Solo, que en el espectáculo de San Juan interpretaba al juez Ruz, se mete ahora en la piel de González. Luis Callejo es Iñaki Gabilondo, mientras Chani Martín y César Tormo se encarga de dar vida a Rubalcaba y García Candau, respectivamente.

Manolo Solo (izquierda) y Luis Callejo en 'Las guerras correctas', de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

Manolo Solo (izquierda) y Luis Callejo en ‘Las guerras correctas’, de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

“La verdad es que pasados 20 años no sé si hemos avanzado en periodismo o retrocedido”, destaca Ochoa. Ruedas de prensa sin preguntas, connivencias entre los grandes medios de comunicación y los emporios empresariales, amén de la transformación orwelliana del periodista en relaciones públicas, confirman la tendencia al sospechoso silencio de un periodismo que, al igual que sucede en lo político, debería ser objeto de una sana mutación.

Con ‘Las guerras correctas’, Gabi Ochoa viene a reclamar cierta vuelta a las esencias periodísticas. “Hay que volver a hacer periodismo de verdad”. Él se limita, mediante una “puesta en escena sobria”, a recrear ese ambiente del periodista pretendiendo arrancarle la verdad a quien la esquiva. Quién sabe si la guerra correcta a la que se refiere Ochoa en su obra, tiene que ver con esa lucha por vencer la resistencia de quien no quiere que algo se publique. “La ficción permite interpretar la realidad, ir más allá de los hechos observables”. Ochoa arroja luz allí donde proliferan las sombras.

Una escena de la obra 'Las guerras selectas', de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

César Tormo (izquierda) y Luis Callejo en una escena de ‘Las guerras selectas’, de Gabriel Ochoa. Imagen cortesía de La Rambleta.

Salva Torres

“La vejez es un retorno de la adolescencia”

Un árbol caído, de Rafael Reig
Tusquets Editores

Año 1979. Tres parejas de amigos que comparten una “vida ajardinada” en una urbanización cercana a Madrid comentan el regreso de un amigo común que lleva un tiempo en Estados Unidos. Todos formaron parte de la lucha antifranquista, aunque llevan una vida anodina de burgueses acomodados. Así arranca ‘Un árbol caído’ (Tusquets), la última novela de Rafael Reig, un escritor comprometido con la realidad que afronta con lucidez y valentía en una decena de novelas.

Johnny, hijo bastardo de uno de los protagonistas, es el narrador que les sigue la pista hasta 2003. A través de este muestrario social, Reig pone en la picota a una generación que renunció a sus ideales para disfrutar el éxito y el bienestar económico, acomodados  en el  conformismo. Un arquitecto, un economista, un escritor de éxito y sus respectivas esposas son los personajes de un guiñol de carne y hueso del que sólo se salva Lou, una entrañable ama de casa con síndrome de Down.

A lo largo de la novela se desarrolla una partida de ajedrez, el único juego en el que la suerte no cuenta. El tema de la droga planea en el trasfondo de la historia. “No puedo decir que el Estado indujera el tráfico y consumo porque le convenía: no tengo datos”, dice Reig. “Pero está claro que la aparición de la droga fue muy oportuna, que durmió un descontento social”.

Detalle de la portada de la novela 'Un árbol caído', de Rafael Reig. Tusquets Editores.

Detalle de la portada de la novela ‘Un árbol caído’, de Rafael Reig. Tusquets Editores.

‘Todo está perdonado’, ‘Lo que no está escrito’ y ahora ‘Un árbol caído’. Los títulos de sus últimas novelas comparten un tono sentencioso de refranero español. ¿Es pura casualidad o intencionado?

Es por hacerme el contemporáneo. Decía Borges que el único género literario inventado por el siglo XX fue el título. Así es, antes o lo ponía el editor o se ponía cualquier cosa, el nombre del protagonista, el del sitio en que pasaba, Pepita Jiménez o La mina, daba lo mismo; si salía un clavo, se titulaba El clavo y en paz. Hubiera preferido eso, pero me dejé seducir por los títulos rimbombantes, retumbantes y recordables. Por otra parte, hay que tener en cuenta que el título dirige la forma de leer la novela, enfoca la atención hacia ciertos aspectos.

En la época que describe usted era un niño, ¿cómo ha construido los personajes adultos de la novela?

Bueno, como la mayoría de los niños, y más en aquella época de familias numerosas, tenía a mano padres y amigos de mis padres, tíos y primos mayores, un suministro constante de adultos jóvenes que para mí eran todo un espectáculo y a los que miraba, igual que el narrador de la novela, como si fueran héroes homéricos. Con la edad uno se da cuenta de que eran tan cantamañanas y tan para poco como nosotros mismos, y a la vez igual de conmovedores; de esa evocación melancólica me vino el impulso de escribir esto.

¿Hay algo suyo en el joven narrador? ¿Piensa como él que la vejez es una segunda adolescencia desfigurada?

Hay mucho de mí mismo y, según creo, de mucha gente de mi edad: la misma sensación de ser siempre tan solo personajes secundarios en nuestras propias vidas, para decirlo a la manera de Dickens. Y sí, creo que la vejez, para decirlo ahora a la manera de Marx, es un retorno de la adolescencia, ya no como tragedia, sino como farsa, aunque la verdadera tragedia es, por supuesto, envejecer y morir.

Portada de la novela 'Un árbol caído', de Rafael Reig. Tusquets Editores.

Portada de la novela ‘Un árbol caído’, de Rafael Reig. Tusquets Editores.

¿Por qué las ilusiones y expectativas de cambio de aquellos años se desvanecieron tan pronto en el llamado desencanto?

A mí que me registren. Habría que preguntarlo a Felipe González, o a Javier Solana, a quien vi dando gritos de “¡OTAN no, bases fuera!”. Hubo una sensación de malversación de fondos: todo ese capital de entusiasmo invertido en la izquierda se desvió para pagar cosas como el GAL y otra parte se les pegó a las uñas. Así no es extraño el desencanto.

¿Por qué trata cruelmente a sus personajes, especialmente a las mujeres? 

Las novelas hablan de generalidades, aunque haya casos individuales que las contradigan. No todos los burgueses del XIX eran como Juanito Santa Cruz, pero Juanito está en la novela de Galdós en representación de la estéril burguesía decimonónica. No creo que haya crueldad, sino más bien un esfuerzo por comprenderlos, y sobre todo a las mujeres.

El ajedrez como metáfora de que no podemos engañarnos con excusas que justifiquen nuestros fracasos. Pero en el Madrid de los setenta, ¿no hubiera sido más apropiado el parchís, la oca o las damas? 

En esos juegos interviene más el azar, hay quien tira el dado y sale el número que más le conviene. Lo que me interesaba del ajedrez es que impide echarle la culpa al azar o al empedrado. Las damas me aburren, el ajedrez tiene mucho más espesor y más semejanza con la vida, porque cada pieza tiene distinto valor (que además cambia en cada posición; hay momentos en que lo más valioso es un peón) y cada pieza se mueve de distinta forma. La vida, como el ajedrez, es en teoría calculable, pero en la práctica inasequible a nuestra capacidad de cálculo. Me pareció el ajedrez un vehículo perfecto para expresar cómo vivimos.

¿Qué opina de las jóvenes generaciones y de sus relación con sus ‘viejos’?

Sé muy poco de la gente joven y lo que sé se limita a una parte bastante pequeña, a cierta clase social y a ciertos medios. En general desconfío mucho del concepto “generación”, que a menudo me parece un invento para no tener que hablar de clases sociales. A mí, que soy profesor y además doy con frecuencia charlas en Institutos, me parece que los jóvenes sorprenden a cualquiera que, en lugar de darles consejos o contarles batallitas, sea capaz de callarse y escucharles. Escuchar y poner atención es una experiencia enriquecedora, no sólo con los jóvenes.

Hace un par de años se convirtió en librero. ¿Cuesta más vender los libros propios que los ajenos?

Por ahí se andará el esfuerzo. Los libros se imprimen de mil en mil, pero se venden de uno en uno, cada vez con más dificultad. La librería me gusta, es un empleo agradable, siempre que uno tenga paciencia y facilidad de trato. Digan lo que digan, el libro sigue teniendo un atractivo invencible.

Rafael Reig. Imagen cortesía del autor.

Rafael Reig. Imagen cortesía de Tusquets Editores.

Bel Carrasco

La banda sonora de Podemos

Mitin de Podemos
Pabellón Fuente de San Luis. Valencia
Domingo 25 de enero, 2015

La puesta en escena del mitin de Pablo Iglesias en el pabellón Fuente de San Luis fue apoteósico. Más de 10.000 personas lo aclamaron, entre las que llenaron las gradas y quienes rodearon el escenario a pie de pista. Un clamor que arrancó con el ‘People have the power’ (La gente tiene el poder) de Patti Smith y terminó con ‘Al vent’ de Raimon. En medio, una sola interferencia: la de quien portó una pancarta que decía: “Espero no tener que cantarle Cuervo ingenuo”. Se refería, claro está, a la canción de Javier Krahe, que éste dedicó a Felipe González cuando incumplió su promesa de sacarnos de la OTAN.

Algunos de los jóvenes en el mitin de Podemos, sosteniendo algunas de las letras que conformaban la frase Ahora es el momento.

Algunos de los jóvenes en el mitin de Podemos, sosteniendo algunas de las letras que conformaban la frase Ahora es el momento.

Pablo Iglesias cantó hace bien poco esa canción con Krahe, sustituyendo en la letra a González por los socialistas y la OTAN por Angela Merkel, a la que los socialistas, en la versión de Iglesias, rendían sumisión. Se entiende que el joven que se coló en el mitin de la Fonteta acabara despedido entre gritos de ¡fuera, fuera!, cuando miembros de seguridad lo expulsaron del pabellón. Era la única nota discordante de un mitin que transcurrió en todo momento por senderos de gloria.

Había pancartas de Podemos Russafa, Rocafort, Pobla de Valldigna, Utiel-Requena, Massanassa, Aldaia, Alaquas, Orihuela, Calp, Paterna o Algiròs. Y había muchos globos y camisetas color lila. Una puesta en escena sobria, pero enardecida cuando Pablo Iglesias compareció por uno de los laterales del pabellón aclamado como las estrellas del rock. Los organizadores prefirieron el ‘People have the power’ de Patti Smith que el ‘We are the champions’ de Queen, para calentar el ambiente. Tema éste último quizás reservado para lo que Pablo Iglesias aventuró después: “Tic, tac, tic, tac, comienza la cuenta atrás para Mariano Rajoy”.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, rodeado de la multitud que llenó la Fonteta  de San Luis, al acabar su alocución.

Pablo Iglesias, líder de Podemos, rodeado de la multitud que llenó la Fonteta de San Luis, al acabar su alocución.

Y como un reloj, el líder de Podemos fue desgranando las tropelías del gobierno de Rajoy, en medio de las interrupciones del clamor popular. “En noviembre de 2014 sólo una de cada tres personas que dejaba el paro lo hacía por haber encontrado un empleo (…) Constructores y mafiosos compran el partido del gobierno para que legislen a su favor (…) Según la Agencia Tributaria, el 76,4% de los asalariados ganan menos de 1.000€ al mes”.

Y de nuevo el tic, tac: “El 70% de los fondos que ha recibido Grecia ha ido a pagar intereses y deuda privada, y el 19% a los bancos. En Grecia esta noche ya se escucha, tic, tac, tic, tac, tic, tac, y queremos que se escuche en España muy pronto también”. E insistió, a ritmo de metrónomo, que romper España era “vender la soberanía a la troika”, entregársela “a constructores, a mafiosos y a corruptos”. Por lo que tocaba darle cuerda a ese otro reloj que empuñaba con pasión el líder de Podemos: “A la corrupción le decimos: tic, tac, tic, tac, tic, tac”.

Iñigo Errejón, con gafas, abriéndose paso detrás de un tapado Pablo Iglesias, en el mitin de Valencia.

Iñigo Errejón, con gafas, abriéndose paso detrás de un tapado Pablo Iglesias, en el mitin de Valencia.

El reloj que anunciaba el esperado cambio de política en España (“a veces David le puede ganar a Goliat”), dejó paso al emotivo, incluso sensiblero recurso de leer la carta de una niña, Nerea, de Ribarroja, en la que, entre otras cosas, daba las gracias a Pablo Iglesias “por devolver la ilusión a mis padres”. Si no fuera por lo enardecido del mitin, más de uno recordaría aquella niña de Rajoy, sin duda más ficticia que la real Nerea, pero igualmente utilizada para tocar corazones que deberían, pum, pum, pum, pum, regirse por razones menos tiernas y con más sustancia.

‘Al vent’ de Raimon puso el colofón musical de un mitin continuamente interrumpido por gritos de “Sí-se-puede” o “Sí, sí, sí, nos vamos a Madrid”, en referencia a la movilización programada para el próximo día 31. Porque como dijo Iñigo Errejón, que antecedió a Iglesias en el escenario de La Fonteta: “En España va a haber un cambio y lo va a protagonizar la gente, no Podemos”. Y la gente que abarrotó el pabellón municipal se fue pensando, como rezaba en una pancarta, que ¡És l’hora de la gent! Lástima que entre esa gente no hubiera ninguna alusión a los científicos ni a los artistas cuyo talento se desperdicia por anemia del I+D+i y el lamentable IVA cultural. Ciencia y cultura que Podemos descuidó en el mitin de Valencia. Tic, tac, tic, tac, tic, tac…

Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante el mitin en el pabellón Fuente de San Luis en Valencia. Europa Press.

Pablo Iglesias e Iñigo Errejón, durante el mitin en el pabellón Fuente de San Luis en Valencia. Europa Press.

Salva Torres

“La desmemoria de Suárez es la de muchos otros”

‘La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar’, de Pilar Urbano
Jornadas literarias de la Institució Alfons el Magnànim
MuVIM de la Diputación de Valencia

Pilar Urbano llega, se sienta y, en cuanto le dan la palabra, se lanza por el tobogán de la historia para narrar hechos silenciados durante mucho tiempo. Escuchándola, en el preciso instante en que se cumplen 100 días de la campaña de promoción de su controvertido libro ‘La gran desmemoria. Lo que Suárez olvidó y el Rey prefiere no recordar’, se cae a pedazos la difundida teoría de la Transición modélica en España. De eso nada. Las casi 900 páginas del libro lo desmienten. Por eso ha levantado furibundas reacciones en su contra.

“La prensa ha hecho la omertà, el silencio informativo, a mi libro”, afirma con rotundidad, momentos antes de protagonizar en el MuVIM la jornada literaria de la Institució Alfons el Magnànim. Considerada una “autora molesta, lo cual es un honor”, Pilar Urbano desgrana en el volumen los entresijos del 23-F, sus antecedentes y secuelas, con abundante documentación probatoria, siguiendo los parámetros del mejor periodismo de investigación. “Me dedico al reportaje de tomo y lomo”, puntualiza irónica. Reportaje que le ha llevado a sufrir la inquina de quienes prefieren seguir manteniendo en secreto todo cuanto rodeó a la “chapuza salvaje del golpe de Estado de Tejero”.

Pilar Urbano, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Pilar Urbano, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

“La desmemoria de Suárez tiene que ver con lo físico, lo cual ha permitido al Rey dormir en paz. Pero esa desmemoria no es sólo de Suárez, sino de muchos otros que sabían lo que ocurrió y jamás han escrito nada”. Pilar Urbano se refiere, por ejemplo, a la implicación del Rey en la trama golpista del 23-F. “El Rey no tuvo nada que ver, aunque sabía lo de Armada”, cuya operación fue paralizada doce días antes, aunque no abortada, puesto que el propio Armada, Cortina (del CESID) y Tejero reactivaron el plan golpista.

Pilar Urbano se sumerge en lo que considera “agujero negro” de nuestra más reciente historia, “como el criminal que vuelve al lugar del crimen para, en lugar de borrar las huellas, desvelar lo que pasó”. Lo hace utilizando “fuentes nuevas”, la de aquellos que “una vez pasado el tiempo ya no tienen nada que perder”, y cita a ex diputados, ex alcaldes, ex ujieres o gente que estaba en segunda fila, como el diplomático Máximo Cajal, “que se enteró de todo”.

Pilar Urbano, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

Pilar Urbano, en el MuVIM. Imagen cortesía de la Diputación de Valencia.

“No es un libro de ficción”, recalca, para defenderse de quienes, rizando el rizo, han dicho que se trataba de “novela ficción” (¿?). “Por eso se ha perseguido, porque es un libro de historia y la historia duele, pica, escuece”. Como cuando dice que el Rey, como capitán general de Franco, “daba continuidad al franquismo”. De ahí que durante los seis primeros meses de su reinado se debatiera entre “el miedo y la prudencia”, motivados por la negativa de que se instalara la democracia en España. “Se abogaba entonces por una apertura y renovación, pero parsimoniosa”, resumida en la frase: “Los socialistas pueden esperar; los comunistas deben esperar”.

“Este libro se ha intentado que no saliera”, pero una vez publicado su autora subraya que todos los medios “querían entrevistas en exclusiva, para después irse descolgando todas por órdenes de arriba”. De la abdicación del Rey afirma que se debe a varios factores acumulativos: “La serie de desgracias en torno a la familia real, los hechos acaecidos al propio Rey y las pasadas elecciones del 26-M, rompiendo el mapa del bipartidismo”, con la irrupción de grupos como Podemos, “que no se sabe todavía si son bengala o motor de cambio”. Abdicación, en todo caso, express, que ha pillado por sorpresa a todos. La prueba, dice Urbano, “es que no estaba hecha ni la ley de aforamiento, ahora que se estaba planteando lo de los increíbles 10.000 aforados que tenemos en este país”.

La escritora y periodista Pilar Urbano. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

La escritora y periodista Pilar Urbano. Imagen cortesía del MuVIM de la Diputación de Valencia.

Salva Torres

Joaquín Leguina en los Desayunos Makma

Desayunos Makma
Joaquín Leguina
C / Virués, 6 (esquina calle Barcas). Valencia
Jueves 20 de febrero, a las 11.00h

Desayunos Makma, tras arrancar el pasado día 6 de febrero con los valencianos nominados a los Goya, Álex Montoya y Adriana Navarro, prosigue con su serie de entrevistas en Lotelito de Valencia, en esta ocasión con el que fuera primer presidente de la Comunidad de Madrid, Joaquín Leguina.

Autor de ensayos y novelas, Leguina viene a Valencia para presentar su último libro ‘Historia de un despropósito’, cuyo subtítulo ya anticipa el blanco de sus críticas: ‘Zapatero, el gran organizador de derrotas’. Publicado en Editorial Temas de Hoy, el ex secretario general de la Federación Socialista Madrileña repasa los años de Zapatero como presidente del gobierno, radiografiando, no sólo su figura, sino el legado que dejó como consecuencia de sus ambiguas políticas.

El equipo directivo de Makma, compuesto por José Luis Pérez Pont, Vicente Chambó y Salva Torres, entrevista a Joaquín Leguina este jueves a las 11.00 horas en Lotelito, para desmenuzar el contenido de esa ‘Historia de un despropósito’.

Desayunos Makma

Desayunos Makma