Solimán López se lleva su museo a Latinoamérica

Harddiskmuseum. Solimán López
Escuela Superior de Arte y Tecnología ESAT
Gira por Argentina, Brasil y Uruguay

El artista multimedia español y director de innovación de ESAT (Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia) Solimán López ha sido invitado por algunos de los más prestigiosos centros de arte y museos de Brasil, Argentina y Uruguay para desarrollar en ellos diferentes acciones artísticas relacionadas con su sector de actividad, el arte y la tecnología.

Tras su llegada de la conferencia internacional Technarte Bilbao como artista invitado y su participación en Artsur con la original obra Host-in en la que escanea en 3D la intimidad de algunas familias y crea un servidor local en homenaje a la memoria de los ciudadanos, el viernes 10 de Junio Solimán López carga en su maleta su museo de archivos digitales únicos en un disco duro, el Harddiskmuseum, sus dispositivos de captación 3D, sus discos duros para medir museos y su cámara para hacer fotogrametrías, tomando rumbo a Brasil, Argentina y Uruguay.

Harddiskmuseum, de Solimán López. Imagen cortesía de ESAT.

Harddiskmuseum, de Solimán López. Imagen cortesía de ESAT.

Su gira por el continente americano comienza con la performance Gutemberg Discontinuity (obra que realiza junto a Rubén Tortosa) en la Universidad de Assis lo que supondrá el sexto enterramiento de un archivo digital de esta serie. A continuación impartirá charla en la Facultad de Arte, Arquitectura y Comunicación (FAAC) de Bauru y desarrollará la Live Session (ya la tercera) del Harddiskmuseum para a la semana siguiente viajar a Santa María del Sur donde inaugurará el Festival D+ de nuevo con el Harddiskmuseum, donde además desarrollará un seminario sobre realidad virtual, invitado por Debora Aita, titular de la mencionada Universidad y promotora del Festival.

En Argentina intervendrá en diferentes museos y centros de arte de las ciudades de Buenos Aires, Tucumán, Rosario, Córdoba y Bahía Blanca, gracias a la colaboración con Christian Díaz quien ha gestionado la gira argentina. En ellos, mostrará el museo de arte intangible y desarrollará la performance Tecnometrías, en las que el artista mide literalmente el espacio museístico con un disco duro cargado de información personal de los participantes de la performance y que recientemente ha sido desarrollada en el IVAM de Valencia.

Solimán López. Foto del IVAM por cortesía de ESAT.

Solimán López. Foto del IVAM por cortesía de ESAT.

En Uruguay el artista tiene programadas una serie de encuentros con artistas locales donde incorporará nueva obra al museo y lo presentará en sociedad ante el público de Montevideo.

El Harddiskmuseum, del que ya forman parte más de una quincena de artistas internacionales entre los que destacan Yael Kanarek, Aram Bartholl, Bosch&Simons, Fabien Zocco, Enrique Radigales, Rosana Antolí, Inma Femenía, Rubén Tortosa, Hugo Martínez-Tormo, Gregory Chatomsky o Laís Pontes entre otros, se está convirtiendo en uno de los proyectos más relevantes del año en sector del media art y tras su vuelta de latinoamérica planifica su aparición en la ciudad de Barcelona, Londres y Paris.

Solimán López inicia con esta andadura una serie de apariciones internacionales, donde seguirá mostrando sus investigaciones artísticas sobre el archivo digital y produciendo obras que se encuentran bajo el término que él mismo ha acuñado como Dataísmo, una corriente artística en la que actualmente se insertan muchos artistas en todo el mundo y que son un claro pivote sobre el cual abrir el debate sobre la creación digital en esta era de la comunicación y las nuevas tecnologías.

La gira del Harddiskmuseum es posible gracias a la colaboración que la empresa ASUS y ESAT mantienen con el proyecto.

Solimán López con su Harddiskmuseum. Fotografía de ABC por cortesía de ESAT.

Solimán López con su Harddiskmuseum. Fotografía de ABC por cortesía de ESAT.

 

Sesión en vivo del Harddiskmuseum

Harddiskmuseum. Live Session
Las Naves
C / Juan Verdeguer, 16. Valencia
Jueves 7 abril, 2016, a las 20.30h

En Septiembre de 2015, se presentó en la galería Punto de Valencia el proyecto Harddiskmuseum, en el que Solimán López cuenta con la colaboración de artistas internacionales en la creación de un contenedor de arte único. Un disco duro con archivos de arte digital que sólo se encuentran en ese dispositivo, lo que lo convierte en un disco duro muy especial tanto por su concepto como por su contenido.

El proyecto se presentó en su formato expositivo, pero ahora nos sorprende con una versión más dinámica y que refuerza la idea de intangibilidad del arte digital. A este respecto, Solimán López ha diseñado una sesión en vivo en la que a modo de performance va mostrando los contenidos del disco duro, una única oportunidad en la ciudad de Valencia para poder conocer el contenido artístico del museo en el que participan los siguientes artistas: Aram Bartholl, Hugo Martínez-Tormo, Bosch&Simons, Inma Femenía, Rubén Tortosa, César Escudero Andaluz y Mario Santamaría, Enrique Radigales, Fabien Zocco, Rosana Antolí y otros nombres por confirmar.

Harddiskmuseum. Imagen cortesía de ESAT.

Harddiskmuseum. Imagen cortesía de ESAT.

El espectáculo con una duración aproximada de 90 minutos comienza con una acción performativa, la lectura del Manifiesto Intangible y a continuación se detiene en ese barrido por el contenido del disco que incluye obras de video arte, net art, fotografía, arte digital, sonoro…

La obra colectiva se gestiona desde el Departamento de Innovación (ESAT LAB) de la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia y cuenta con el apoyo de ASUS en una firme apuesta por la vanguardia y la creatividad digital vinculada a la tecnología.

Gracias a esta colaboración, el proyecto será presentado también en Technarte Bilbao en el mes de mayo y da el salto a sudamérica donde tendrá parada en las ciudades de Sao Paulo y Río Grande del Sur en Brasil, Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Bahía Blanca en Argentina y Caracas en Venezuela.

Para poder disfrutar de este primer evento único en España, deberán reservar entrada en el siguiente enlace: https://www.ticketea.com/entradas-harddiskmuseum/ y acudir a Las Naves de Valencia el día 7 de Abril a las 20.30 horas o visualizar el evento en streaming en www.harddiskmuseum.com.

Harddiskmuseum. Imagen cortesía de ESAT.

Harddiskmuseum. Imagen cortesía de ESAT.

Plática tecnométrica con Solimán López

Entrevista con Solimán López, a propósito de
Taller Tecnometrías
Ciclo ‘El museo modos de uso’
IVAM
Guillem de Castro 118, Valencia
Del 29 al 31 de enero de 2016

Con motivo del inminente ciclo ‘El museo modos de uso’, que el IVAM implementa a lo largo de las postrimerías de enero y la segunda quincena de febrero, Makma entrevista a uno de sus adalides activos, el artista de origen burgalés, afincado en Valencia, Solimán López, un insólito espécimen de la intangibilidad, cuya trayectoria se encuentra bienvenidamente ahíta de un vigoroso discurso tecno-ontológico (permítaseme la hipérbole, mas su prédica lo merece), que llevará a cabo el taller performático ‘Tecnometrías’, del 29 al 31 de enero.

Director del departamento de innovación y desarrollo en materia d arte y tecnología de ESAT -en el que evoluciona su investigación discursiva-, Solimán López nutre su devenir curricular con la consolidación de numerosos proyectos, que han reportado acento internacional a su teleológico proceso de examinación de las nuevas tecnologías -no en vano, su obra forma parte de ADA (Archive of Digital Art), uno de los espacios virtuales más notables del universo media art-.

Una instantánea de Solimán López en plena acción performativa de 'Tecnometrías'. Imagen cortesía del IVAM.

Una instantánea de Solimán López en plena acción performativa de ‘Tecnometrías’. Imagen cortesía del IVAM.

¿Cuál es el protocolo de actuación que llevarás a cabo en ‘Tecnometrías’?

El término ‘Tecnometrías’ es una apropiación lingüística que de alguna manera define la ejecución de medidas mediante uno objeto tecnológico. En este contexto, el objeto elegido para esta edición de la acción es el de un disco duro. El disco duro se configura como un contenedor de información y además funciona como objeto de medición.

El proceso de trabajo consiste en la documentación digital de los participantes al taller paralelo que Aitziber Urtasun desarrolla en torno a la acción y que contará con la presencia de 20 personas. Mediante un dispositivo de escaneado digital como es Kinect -cámara de video y fotografía- los miembros participantes serán incorporados de manera digital al disco duro para, a continuación, «con ellos dentro», desempeñar las mediciones del espacio físico. Estas mediciones se realizan en el suelo de los espacios transitables del museo, configurando una serie de retículas y metáforas visuales extraídas de la multiplicación e interpolación de información digital en relación con el espacio tangible.

¿Qué resultados proyectas obtener y de qué modo serán divulgados?

El resultado es la generación de una sensación de espacio a través de la visualización de lo digital artístico en un espacio en el que predomina la información visual plausible, como es un museo. Las equivalencias que el proyecto genera radican en volúmenes de información, en gigas de identidad digital que el participante y espectador vislumbra a través de mis conclusiones. Podremos estar representados virtualmente millones de veces en un museo.

La acción es muy exigente a nivel físico ya que se desarrolla durante toda la tarde del viernes 29, el sábado completo y el domingo por la mañana, tiempo necesario para poder hacer todas las mediciones.

Los resultados matemáticos y las equivalencias de información serán volcadas en www.solimanlopez.com como registro de la acción.

Un instante de la acción 'Tecnometrías', llevada a cabo por Solimán López en el CAC de Málaga. Imagen cortesía del artista.

Un instante de la acción ‘Tecnometrías’, llevada a cabo por Solimán López en el CAC de Málaga. Imagen cortesía del artista.

¿Aventuras consolidar alguna conclusión emparentada con acciones precedentes? En este sentido, ‘Tecnometrías’ ya ha sido implementada en el CAC de Málaga y en Matadero Madrid, durante la celebración de JustMad.

Cada acción performativa tiene una esencia diferente a la anterior. No me gusta repetir de manera autómata este tipo de acciones. La performance es una experiencia personal que enfrenta al sujeto con el espacio y otros individuos mediante un canal que es la idea artística y, en este sentido, el espacio y los participantes siempre son diferentes, por lo que los resultados siempre son cambiantes. Además la pieza está revisada. La incorporación a la misma de un público pro-activo mediante el taller de Aitziber le dota de un calor humano que en otras acciones era provocado por mí mismo sobre los visitantes del museo, acción que tampoco descarto.

En esta ocasión el objeto de mediciones varía (es un disco duro y no un smartphone), que tiene un poder de síntesis y almacenamiento mayor, además de otras connotaciones conceptuales. Sin duda la acción vendrá a reforzar el concepto inicial de la misma, que es evidenciar la relación entre el espacio físico y virtual (el espacio híbrido), un espacio todavía velado y que cada día que pasa cuenta con una capa más fina de intersección entre ambas esferas de realidad. La pieza consolidará un ejercicio mental que nos ayude a posicionarnos psicológicamente en ese espacio de nadie que nos multiplica e interrelaciona de manera exponencial y del que no solemos tener consciencia si no es a través de interfaces. Estas interfaces con la acción se rompen y se convierten en pura imagen mental.

¿De qué modo te han determinado las ‘Antropometrías’ de Yves Klein o los básicos arquitectónicos de «orden y mejora» de Ernst Neufert?

Pues básicamente son las dos fuentes de inspiración más evidentes de la pieza. El término ‘Tecnometría’ está totalmente condicionado por el precedente de Klein en el que utilizaba el cuerpo como pincel y del que sacó un partido increíble y que le ha llevado a formar parte de nuestra historia del arte. Por su parte, Neufert aporta esa relación con la arquitectura y la incorporación del cuerpo como medida de todas las cosas. Con estos dos precedentes la pieza se cierra de manera conceptual de un modo muy sólido. Por una parte, el término de hacer arte con un objeto diverso al pincel (el cuerpo o un disco duro) y, en la otra, la utilización del cuerpo como herramienta de medición, que en este caso es sustituido por la tecnología como medida de todas las cosas. Son dos ejes de una misma moneda que tienen al cuerpo como protagonista y que son actualizados por la tecnología y la desmaterialización de aquél. Sin duda, una actualización de conceptos en la era de la «comunicación».

'Archivo 79513' perteneciente al proyecto 'More than 404'. Imagen cortesía del artista.

‘Archivo 79513’ perteneciente al proyecto ‘More than 404’. Imagen cortesía del artista.

Por otra parte, con ‘More than 404’ principias el curso artístico anual por una senda de corrupción digital que transciende y pervierte lo que la World Wide Web Consortium (W3C) definía, allá por 1992, como un protocolo o anatomía de un error http. ¿En qué consiste esta depravación digital?

Todo sistema tiene sus corrupciones. Los sistemas perfectos se basan en el caos y el ecosistema digital también tiene los suyos. La palabra error en general se asocia con lo negativo, incompleto o fallido, pero no hay más que mirar a la naturaleza repleta de supuestos errores de una belleza inalcanzable.

Este es el principio etimológico de ‘More than 404’. En este caso, un fallo fortuito de un disco duro personal que generó una descomposición de información que se tradujo en miles de archivos «glitch», que sin duda tienen una plasticidad y belleza evidentes. Estos archivos los he elevado a la categoría de recurso digital de libre uso, ya que al haber sido una autogeneración fortuita de un equipo informático me parecía que la autoría de la obra estaba difusa y que, por este motivo, debía ser compartida con su propia naturaleza digital. Es como haber encontrado un pajarillo único en su especie, una mutación maravillosa, que tras ser observada durante unas horas se libera y se deja de nuevo volar en libertad por su entorno vital.

La idea de referenciar el código 404 se traduce en una reivindicación al gusto por el error, la casualidad y la ruptura, en este caso digital, pero bienvenida en otros ámbitos.

La pieza sigue online en este enlace: http://solimanlopez.com/portfolio/more-than-404/

PIeza representativa del proyecto en curso 'Harddiskmuseum'. Imagen cortesía del artista.

PIeza representativa del proyecto en curso ‘Harddiskmuseum’. Imagen cortesía del artista.

Igualmente, ‘Harddiskmuseum’ prosigue su curso de intangibilidad con la incorporación de diversos artistas, nacionales e internacionales, que propician la dotación de contenido. ¿Qué novedades atesora el proyecto al respecto?

Es un proyecto que a nivel personal está siendo de lo más gratificante. Plantear una obra colectiva no siempre es fácil, pero realmente es el sentido de lo digital. Un museo en un disco duro no se consigue en dos días, por lo que es un proyecto que a diario va exigiendo sus resultados. Seguimos con un fuerte trabajo logístico con el proyecto, que ya se está materializando con la colaboración internacional en sedes como Argentina, Venezuela, a través de María Bilbao, Brasil, con Debora Aito o Italia, con Nicola Mariani, que han acogido el proyecto como suyo y están propiciando apariciones en sus países. En este sentido, viajaremos con el disco para junio, visitando Brasil, Argentina y Venezuela, en un gran esfuerzo de ESAT (Escuela Superior de Arte y Tecnología), que apuesta por el proyecto desde sus inicios desde su departamento de innovación, que dirijo.

¿Con qué apoyos cuenta ‘Harddiskmuseum’, hasta el momento?

Se están negociando algunos patrocinios y colaboraciones institucionales para hacer de este original proyecto una idea sostenible y con más recursos disponibles para su movilidad y, por supuesto, artistas participantes, la piedra angular de todo este nuevo ecosistema museístico, creativo y cultural.

A nivel artístico, hay grandes nuevas incorporaciones como Enrique Radigales, Fabien Zocco o Rosana Antolí, que vienen a completar las ya magníficas aportaciones de Aram Bartholl, Bosch&Simons, Rubén Tortosa, Hugo Martínez-Tormo e Inma Femenía. Hay más incorporaciones, pero están en proceso de consolidación y envío de obra y no pueden ser desveladas todavía.

El proyecto se ha reconfigurado a sí mismo en un formato de sesiones en vivo de las que ya podemos anunciar la primera en Valencia para abril de este año, acciones en las que, con una aforo reducido, el público podrá disfrutar del contenido del disco en directo de una manera única. También se prevé su emisión en streaming. En www.harddiskmusuem.com pueden estar al día del proyecto.

Cabe indicar que te encuentras en pleno proceso de preparación de obra para la presente edición de JustMad, que tendrá lugar en el COAM, del 23 al 28 de febrero. A este respecto, ¿qué tipo de piezas podrán contemplar los visitantes y en qué otros emplazamientos estará presente tu trabajo durante los próximos meses?

A través de Galería Punto presento varias piezas en línea con los últimos trabajos que vengo desarrollando y que aluden a la historia del arte y la actualización de conceptos en el contexto de lo digital. ‘Framed Memory Card’ se presenta en Madrid con sus 50 kg de aluminio macizo, que guardan en su interior una tarjeta de memoria de 8GB de la que sólo el comprador esta legitimado a conocer su contenido. A esta pieza se suman, como novedad y presentación en exclusiva, un par de obras más que siguen estableciendo vínculos con el pasado artístico, pero desde el enfoque de lo digital, como es el caso del proyecto ‘Pixel Blue’, en el que, a través de la apropiación del tono RGB del azul Klein mediante Licencia Creative Commons, desarrollo todo un montaje audiovisual y plástico, del que agradezco su colaboración a Toni Vaca. Sin duda tengo muchas ganas de ver estas piezas «funcionando». Además, estará presente en Technarte Bilbao 2016 y formaré parte de varias exposiciones colectivas durante los meses de marzo y abril.

El artista Solimán López durante su acción Tecnometrías. Imagen cortesía del artista.

El artista Solimán López durante su acción ‘Tecnometrías’. Imagen cortesía del artista.

Jose Ramón Alarcón

 

Radigales en el debate de las nuevas tecnologías

Enrique Radigales, Ni hueso ni pepita
Galería Carolina Rojo, Zaragoza
Hasta el 14 de noviembre

Enrique Radigales persevera en el debate de las nuevas tecnologías.

En el texto que Enrique Radigales (Zaragoza, 1970) ha escrito para su exposición Ni hueso ni pepita en la galería Carolina Rojo de Zaragoza plantea las claves que nos permiten comprender su trabajo. Una de ellas es su compromiso con el decrecimiento, corriente de pensamiento político, económico y social que aboga por abandonar el objetivo prioritario del crecimiento por el crecimiento. De tal modo que el propósito de su proyecto, señala, es convertir el experimento botánico que presenta en una acción decrecionista. Y cita al economista E. F. Schumacher, autor de Lo pequeño es hermoso (1973), ensayo de enorme difusión de las bases ideológicas decrecentistas: «Más grande aún que el misterio del crecimiento natural es el misterio de la finalización natural del crecimiento». La posición de Radigales, próxima a la ética decrecentista, ha sido constante a lo largo de su trayectoria artística, a través de la cual ha buscado dar respuesta a preocupaciones tales como el cuestionamiento del progreso tecnológico como reflejo de la evolución económica y social, el significado y consecuencias de la obsolescencia técnica o la problemática del reciclaje de ciertas maquinarias y de los lenguajes que en su día los activaron, sin pasar por el alto su empeño en corregir el reproche habitual al que se enfrenta la representación digital que, según anota Kuspit, es la pérdida de la calidad física de la pintura y su influencia directa en la experiencia emocional a favor de un contenido de marcado carácter conceptual. Sin pasar por alto las imágenes, «síntomas» más que símbolos de su posicionamiento político, social y artístico. Porque Radigales, hemos de insistir, es un artista comprometido con una línea de pensamiento favorable a un cambio radical del sistema mediante acciones como el experimento botánico que rige este proyecto, una acción decrecionista que le permite abrir el debate sobre «el uso de las nuevas tecnologías desde el paraguas del equilibrio natural».

Enrique Radigales. "Ni hueso ni pepita". Instalación (detalle). Cortesía Galería Carolina Rojo.

Para abordar el creciente desequilibrio entre tecnología y naturaleza, Radigales recurre al injerto, un método de propagación vegetativa según el cual una porción de tejido procedente de una planta se une sobre otra ya asentada, siempre y cuando exista afinidad entre las partes. No hay reglas que determinen las relaciones de afinidad o antipatía, solo sirve la experiencia, y la experiencia, señala Radigales, constata la antipatía existente entre tecnología y naturaleza.

Enrique Radigales. "Ni hueso ni pepita". Instalación (detalle). Cortesía Galería Carolina Rojo.

Todo arranca, nos cuenta, de una fotografía en blanco y negro tomada en 1959, en la Escuela Rural de Nuestra Señora de Cogullada (Zaragoza). En la imagen, tres alumnos realizan ejercicios de injertos frutales. El que aparece a la izquierda de la fotografía es el padre de Enrique Radigales. El injerto se revela -basta atender a su página web- como el método que ha determinado el proceso de crecimiento y ramificación de los proyectos de Enrique Radigales, interesados siempre en cuestionar la influencia del progreso tecnológico y su vinculación con un modelo económico y social que no comparte, a través de la exploración del tiempo de las imágenes producidas en los más diversos soportes con técnicas manuales, analógicas y digitales.

La secuencia de obras que presenta en la galería Carolina Rojo son, anota, el resultado de sus reflexiones sobre el tiempo orgánico y la tecnología, la información como paisaje y la reclamación de la medida humana en un mundo dominado por el paradigma de la velocidad. En todo caso se trata de imágenes realizadas durante el proceso de desarrollo del árbol multi-injertado en la Estación Experimental Aula Dei (EEAD/CSIC) de Zaragoza. A partir de un patrón de María Ángeles Moreno, investigadora científica del Departamento de Pomología, se irán injertando en el tiempo otras variedades de árboles. La mañana del 30 de marzo de 2015, aniversario del nacimiento de Goya, autor de las pinturas al fresco en la cartuja de Aula Dei, se transplantaron dos patrones del híbrido desarrollado por Moreno que servirá de base para futuros injertos. En la actualidad, el árbol mide poco más de 40 cm pero ha trascendido en la secuencia de imágenes que Radigales presenta en la galería Carolina Rojo.

Vista general de la exposición de Radigales en la galería Carolina Rojo.

Escribe Radigales: Ni hueso ni pepita, título de la exposición, hace referencia a la relación de antipatía existente entre la tecnología y la naturaleza. Mientras la naturaleza se rige por el principio de autolimitación de tamaño, velocidad o violencia, generando un sistema sutil que tiende a equilibrarse con su entorno, la tecnología actúa como un cuerpo extraño, exponencial y particularmente voraz con los recursos naturales.

Enrique Radigales, "Ni hueso ni pepita", 2015. Cortesía galería Carolina Rojo.

Enrique Radigales, «Ni hueso ni pepita», 2015. Cortesía galería Carolina Rojo.

Radigales ha «trasladado» parte de su taller a un ángulo de la galería. Allí cuelga la fotografía en blanco y negro de 1959, varias fotocopias de imágenes correspondientes al prototipo experimental formado por varias especies de melocotonero, almendro y ciruelo al cuidado del jardinero de Aula Dei y a la espera de nuevos injertos de la investigadora María Ángeles Moreno. Y fotocopias de imágenes de las obras tomadas en su taller, algunas de las cuales cuelgan ahora en la galería. Los papeles quedan adheridos a la pared mediante pasta de modelar de diferentes colores que Radigales aplica directamente con los dedos, con forma de píxeles. Y en medio, dos sobrios estantes de madera sobre los que descansan las frutas en proceso de pudrición que en su día Radigales pintó al óleo y, a continuación, pasó por el escáner del que resultaron las impresiones digitales que acogen las imágenes frutales y en las que está adherida la memoria histórica de tantas otras imágenes de frutas atrapadas en el tiempo. A cada lado de la enorme composición central, dos impresiones en cuyos márgenes del papel Radigales registra al óleo, con gestos nuevamente en forma de píxeles, la relación cromática de afinidad o antipatía de los tonos con los que pintó las frutas con los digitales.

Enrique Radigales, "Ni hueso ni pepita", 2015. Cortesía galería Carolina Rojo.

Enrique Radigales, «Ni hueso ni pepita», 2015. Cortesía galería Carolina Rojo.

Junto a las impresiones digitales, una secuencia de dípticos reclaman a Leibniz, Injertos sobre mónadas se titulan. La cita que Radigales hace a Leibniz no es en vano, pues como supo Deleuze el problema continúa siendo habitar el mundo. «Descubrimos nuevas formas de desplegar y nuevos envoltorios, pero seguimos siendo discípulos de Leibniz, porque se trata siempre de plegar, de desplegar, de replegar».

Chus Tudelilla

 

Mesa redonda en el IVAM sobre arte y tecnología

Charla y mesa redonda con motivo de la exposición ANT (Arte y Naturalezas Tecnológicas) en Galeria Punto
Salón de actos del IVAM
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Jueves 29 de octubre, a las 19.00h

La Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) colabora con la muestra ANT (Arte y Naturalezas Tecnológicas) en la Galería Punto de Valencia en la que se encuentra una potente representación de artistas media art del panorama nacional e internacional. Hugo Martínez-Tormo, Rafael Lozano-Hemmer, J.A. Orts, Enrique Radigales, Bosch&Simons y el propio director del ESAT LAB, Solimán López, conforman esta importante muestra que es el objeto de debate en un encuentro en el IVAM.

En la mesa además se contará con la presencia del prestigioso crítico y especialista en media art, José Ramón Alcalá, que hará un barrido por el arte tecnológico y comentará la exposición desde un punto de vista profesional.

En la mesa además estarán algunos de los artistas participantes en la muestra como Hugo Martínez-Tormo, Solimán López, Bosch&Simons o Enrique Radigales. ESAT LAB ha colaborado en el montaje expositivo, creación de la imagen, documentación y comunicación de esta importante exposición.

Imagen de la exposición ANT en Galería Punto. Cortesía del IVAM.

Imagen de la exposición ANT en Galería Punto. 

 

Harddiskmuseum en ANT de Punto

[A.N.T.] Arte y Naturalezas Tecnológicas
Galería Punto
C / Barón de Cárcer, 37. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 14 de noviembre de 2015

La Galería Punto reúne a seis de los artistas más activos en el panorama nacional e internacional de las nuevas tecnologías en la exposición [A.N.T.] Arte y Naturalezas Tecnológicas, que se inaugura este viernes 18 de septiembre, con motivo del Abierto Valencia 2015.

A.N.T., según explica su comisario Jorge Lopez, «surge como una vía de comunicación entre la tecnología y los discursos artísticos contemporáneos, los procesos de producción y re-producción digital», traduciendo «modelos tangibles de información, luz y sonido». Los artistas que intervienen son: José Antonio Orts, Hugo Martínez-Tormo, Bosch & Simons, Rafael Lozano-Hemmer, Enrique Radigales y Solimán López, quien presenta en primicia su Harddiskmuseum.

No es un museo ni una galería virtual. En su interior no habrá obras físicas que una vez fotografiadas puedan contemplarse on line. Nada de eso. La originalidad del Harddiskmuseum, proyecto que Solimán López ha desarrollado en la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT) de Valencia, es que los trabajos depositados en su disco duro se encontrarán off line. Sólo podrán verse en el interior de sus “paredes” o carpetas creadas para tal fin. De manera que los artistas seleccionados mostrarán su obra en exclusividad. “Hablamos de artistas que trabajan con la idea de lo intangible en su discurso”, explica su creador.

Solimán López y su Harddiskmuseum. Imagen cortesía de ESAT.

Solimán López y su Harddiskmuseum. Imagen cortesía de ESAT.

Harddiskmuseum contará con la participación de una primera serie de esos media artists de lo intangible. “Estamos todavía cerrando el acuerdo de su participación”. En todo caso, recalca Solimán López, serán artistas importantes a nivel nacional e internacional. Esta primera exposición denominada Líquido marcará la pauta de las siguientes, previstas en Madrid, Londres y Nueva York.

Se dará valor al arte digital y a los artistas que trabajen en ese formato, creando piezas originales que formarán parte de la colección del museo de lo intangible y de las exposiciones que se vayan programando. “Las obras no existirán físicamente y únicamente se podrán ver en los archivos digitales” del Harddiskmuseum. Solimán López también destaca que se trata de “un proyecto colaborativo”, ya que de momento “no hay dinero para la producción de las obras y el pago a los artistas”. Hasta que haya un patrocinador global del museo.

Harddiskmuseum. Imagen cortesía de ESAT.

Harddiskmuseum. Imagen cortesía de ESAT.

Quien se ha hecho cargo de los costes derivados de la programación, las carpetas físicas del disco duro, escritorio 3D, web e imagen corporativa es ESAT, en cuyo Laboratorio de Investigación en Arte y Tecnología se ha gestado el museo. Plataforma de Arte Contemporáneo (PAC) y Droide Comunidad han apoyado el proyecto.

“El sonido también tendrá su espacio”, subraya Solimán López. Los nombres de los artistas valencianos Llorenç Barber y Lucía Peiró salen a colación, ya que sus intervenciones musicales efímeras y performances, respectivamente, son ejemplos del arte intangible que se potenciará en el Harddiskmuseum. Arte representado de forma digital o que dependa para activarlo de diferentes interfaces físicas para ser visualizado. “No cabrán obras que no sean digitales”, remarca su creador.

Como apunta el propio López a la hora de justificar el proyecto, “la figura del museo, centro de arte, espacio cultural o galería, está totalmente relacionada con la idea de un entorno tridimensional, pero ¿acaso un disco duro en su interior no es arquitectura?” No sólo eso: ¿acaso un disco duro no da respuesta a las preguntas que hasta ahora respondía un museo? Y Solimán López se refiere a la memoria y el trabajo de los artistas, a sus huellas, no sólo inscritas en paredes, colecciones y archivos museísticos, sino también ahora en formatos digitales. En la Galería Punto de Valencia verá la luz este museo de lo intangible con proyección internacional.

ANT Arte y Naturalezas Tecnológicas en Galería Punto.

Imagen de la exposición [ANT ]Arte y Naturalezas Tecnológicas en Punto. Cortesía de la galería. 

Salva Torres

Galería Carolina Rojo: Yo, etcétera

Galería Carolina Rojo: Yo, etcétera
Paseo de Sagasta, 72. Zaragoza
Hasta el 7 de Junio de 2014

¿Quien tiene derecho a decir «yo»? ¿Es un derecho que hay que ganarse? Son las preguntas que, en torno a 1965, Susan Sontag dejó escritas en una hoja suelta, tachadas pero legibles. Años más tarde, tituló Yo, etcétera a la reunión de ocho ficciones que habían sido publicadas en diferentes revistas. Resultó que los etcéteras acabaron ocupando el lugar del yo.

El 21 de noviembre de 1978, Sontag escribió en su diario sobre Yo, etcétera: «El significado circula. Historias como prismas»; el 25 de febrero de 1979 hizo referencia al método cubista que guiaba Yo, etcétera: «contar historias desde ángulos diferentes». Y el 20 de mayo de 1980, con motivo de una conferencia sobre su obra, especificó: «El cubismo literario > estar en muchos tiempos + muchos lugares, voces.»

El proyecto Yo, etcétera que presenta la Galería Carolina Rojo comparte con Susan Sontag el título de su libro y su método de trabajo en el deseo de estar en muchos tiempos y muchos lugares a través de las voces de los artistas que la galería representa. La ocasión aconsejaba invitar a la cita, además, a otros autores procedentes de diferentes ámbitos de creación, como la literatura, la música, la filosofía o el cine, con el propósito de plantear la cuestión central del proyecto: ¿Es preciso saber el «yo»? O, ¿hemos de conformarnos con los «etcéteras»?

Fotografía de la muestra expositiva "Yo, etcétera" en la Galería Carolina Rojo. Imagen cortesía de la Galería.

Fotografía de la muestra expositiva «Yo, etcétera» en la Galería Carolina Rojo. Imagen cortesía de la Galería.

La selección de las obras en exposición responde, por tanto, a un método: cada autor convocado a la cita ha elegido su particular «etcétera» de entre sus obras. No ha habido reuniones conjuntas, solo conversaciones personales, por lo que es mucho más sorprendente el resultado.

Los signos de interrogación son comunes en todos los autores. La mayoría intentan la opción de ser otro. La acción de borrar es continua; aunque sin miedo a nombrar, incluso a los monstruos. Los movimientos de enroscarse en sí mismos se repiten. El peso se hace latente junto al deseo de imaginar horizontes imposibles o nubes oscuras sobre paisajes nunca visitados. Dice Sontag que la idea que se tiene de uno mismo es lo que se es. Esa idea es, en definitiva, la que sustenta la unidad del dispositivo múltiple de narraciones construidas que son los etcéteras de este proyecto.

Fotografía de la muestra expositiva "Yo, etcétera" en la Galería Carolina Rojo. Imagen cortesía de la Galería.

Fotografía de la muestra expositiva «Yo, etcétera» en la Galería Carolina Rojo. Imagen cortesía de la Galería.

Eduardo López Banzo interroga la música y subsana lo que el copista de Handel no comprendió; debajo de las tachaduras escribe, por vez primera, la versión original en su partitura de trabajo de los Concerti Grossi Op. 6. Alejandro Cañada enseñaba a sus alumnos exigiéndoles borrar los dibujos; Enrique Radigales decidió guardar uno de los muchos dibujos que realizó durante su estancia en Cañada: en el continuo borrar, Radigales fue haciéndose. En La mala luz, Carlos Castán plantea la opción de borrar cada cosa y la suma de las cosas… «Ir olvidándolo todo». No logra olvidar su poema perdido el protagonista de Autopsia, la novela de Miguel Serrano, quizás porque como escribe: «Después de todo, aquel poema hablaba o balbuceaba acerca de mí». Mariano Anós parte del no saber. Charo Pradas dibuja y tacha a tinta, sobre la hiriente línea horizontal de un pequeño cuaderno, los gestos que nacen de «movimientos en lugar de otros movimientos», como en el verso de Michaux, y acaban convertidos en monstruos. Los monstruos que Sergio del Molino en La hora violeta no puede ahuyentar. «A partir de aquí, monstruos». Más arriba, o quizás al lado, la línea del horizonte, que en las fotografías de Jorge Fuembuena borra las fronteras que separan el mar del cielo. «¿Qué más viste, cuando estabas en mitad del mar?, se pregunta a El nadador, poema de Manuel Vilas. José Noguero pinta árboles y nubes, oscuras o vacías del color que tiñe las montañas de Landmannalaugar. De nubes que oscurecen la zona del cerebro donde se amasa el pensamiento y se tejen las palabras, sabe y escribe mejor que nadie Miguel Mena en Piedad. Y si Jorge Usán pinta la fragilidad de los pájaros en reposo, el peso de la gravedad del mundo incita a Cecilia de Val a cortar las cabezas de las figuritas de porcelana y sustituirlas por piedras. A su lado, fotografías de paisajes enardecidos que ensayan una dramaturgia diferente a la explorada por Almalé y Bondía, delatora del falso reconocimiento. Louisa Holecz mira desafiante al espectador en su Autorretrato. No hay lugar para metáforas. Y Blanca Torres decide compartir el móvil que siempre lleva encima y donde guarda lo más íntimo de su vida. Fernando Martín Godoy pinta sus habitaciones, que son sus refugios, su intimidad pictórica. Lejos del griterío de las imágenes de Yann Leto, observador atento de un mundo real, cuyos restos preserva Nacho Bolea para dar luz a nuevos alegatos que desactiven amenazas. «No sufras el dolor futuro», escribió Sontag.

Fotografía de la muestra expositiva "Yo, etcétera" en la Galería Carolina Rojo. Imagen cortesía de la Galería.

Fotografía de la muestra expositiva «Yo, etcétera» en la Galería Carolina Rojo. Imagen cortesía de la Galería.

En este juego que nos permite fantasear con las relaciones entre las cosas, que tanto gustaba al personaje de Julia en el relato Declaración de Susan Sontag, se descubre la necesidad de contar. De hablar y hablar, para no estar solo, como la sombra que persigue José Luis Rodríguez en su novela Al final de la noche. Y porque en definitiva, como sostiene Carlos Castán, «la verdadera orfandad se produce cuando salimos de foco y los ojos que seguían nuestros movimientos se evaporan…».

Chus Tudelilla

Fotografía de la muestra expositiva "Yo, etcétera" en la Galería Carolina Rojo. Imagen cortesía de la Galería.

Fotografía de la muestra expositiva «Yo, etcétera» en la Galería Carolina Rojo. Imagen cortesía de la Galería.