Las escénicas delicias del Bosco en Sagunt a Escena

‘El jardín de las delicias’, de Marie Chouinard
Sagunt a Escena
Teatro Romano de Sagunto
Jueves 9 de agosto de 2018 a las 22:30

Sagunt a Escena continúa su programación con un espectáculo de la mejor danza internacional, ‘El jardín de las delicias’, creación de la coreógrafa canadiense Marie Chouinard para su compañía, realizada en coproducción con la Jheronimus Bosch 500 Foundation de Holanda, con motivo del quinto centenario de la muerte del pintor.

La propuesta está dividida en tres actos: ‘El jardín de las delicias’, ‘Infierno’ y ‘Paraíso’, inspirada en el famoso tríptico del Bosco, la misma división de la obra expuesta en el Museo del Prado. Chouinard no ha querido reproducir las mismas escenas en la coreografía, pero se postulan algunas imágenes que nos recuerdan a las del cuadro.

La coreógrafa afirma que “no ha intentado representar la obra original”, pero los que acudan al espectáculo presenciarán un “reflejo” del cuadro, en tanto que no se ha concebido de un modo independiente del concepto original de Jerónimo Bosco, desarrollándose en simbiosis conceptual con la ínclita obra del pintor oriundo del extinto Dudaco de Brabante. En cuanto a la forma de llevarlo a escena el espectáculo está formada por gestos sencillos de los bailarines que se dejan llevar por la posición de sus cuerpos.

Un instante de la representación de 'El jardín de las delicias', de Marie Chouinard. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

Un instante de la representación de ‘El jardín de las delicias’, de Marie Chouinard. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

La reputación internacional de esta compañía, fundada en 1990, tiene sus raíces en la primera creación de Chouinard en 1978, un solo titulado ‘Cristalización’. Este trabajo demostró inmediatamente su originalidad e integridad y fue seguido por medio centenar de trabajos que incluían espectáculos de acción, trabajos vocales, instalaciones y películas, en las que perfeccionó su interés por la investigación formal y los misterios del cuerpo humano en todos sus aspectos.

De 1978 a 1990, Marie Chouinard actuó sola en el escenario, viajando alrededor del mundo, absorbiendo varias culturas, técnicas y filosofías, que transformaría en un lenguaje personal con una resonancia universal. Desde entonces la coreógrafa explora la poética del cuerpo en directas, inteligibles y siempre sorprendentes maneras. Cada pieza es una odisea a través de la historia de la humanidad, mientras evita la cronología o la linealidad de una narrativa.

Con un trabajo despojado de su desnuda esencia se consigue un efecto teatral casi operístico, los elementos del arte vivo son traídos a un primer plano a través de varias técnicas de composición y puesta en escena. Aunque sus obras puedan ser percibidas como provocadoras, son senderos hacia la libertad y la compasión, donde el humor es posible.

Un instante de la representación de 'El jardín de las delicias', de Marie Chouinard. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

Un instante de la representación de ‘El jardín de las delicias’, de Marie Chouinard. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

Además de directora de su compañía, Marie Chouinard es presidenta fundadora del Premio de la Danza de Montreal, artista de danza asociada del Centro nacional de Artes de Canadá y directora de danza de la Bienal de Venecia.

Desde su fundación en 1990, la Compañía Marie Chouinard ha actuado por todo el mundo y coproduce sus creaciones con socios como la Bienal de Venecia, el Festival de Danza Internacional ImPulsTanz (Viena), el Théâtre de la Ville (París), el Festival TransAmériques (Montreal) y el Centro Nacional de Artes (Ottawa). La compañía tiene un gran repertorio de trabajos y la mayoría sigue representándose a nivel internacional. ‘La Consagración de la Primavera’ ha sido representada durante más de 25 años y se ha convertido en un clásico en la historia de la danza contemporánea.

Los trabajos de la coreógrafa también aparecen en los repertorios de grandes compañías de ballet como el Ballet Nacional de Canadá, São Paulo Companhia dance, Ballets de Monte-Carlo, el Göteborgs Operan y el Gulbenkian Ballet. Además, desde 2015, Marie Chouinard ha creado trabajos para otras compañías, como la Martha Graham Dance Company y los Ballets de Montecarlo.

Un instante de la representación de 'El jardín de las delicias', de Marie Chouinard. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

Un instante de la representación de ‘El jardín de las delicias’, de Marie Chouinard. Fotografía cortesía de Sagunt a Escena.

 

El inflado Jardín de las Delicias

Jardín autómata, de Olga Diego
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 28 de octubre de 2018

La artista alicantina Olga Diego recrea el ‘Jardín de las Delicias de El Bosco’ en el Centre del Carme Cultura Contemporània de València. Con más de 400 metros cuadrados la instalación de Olga Diego que ocupa la Sala Dormitori, sumerge al visitante en un paraíso de libertad creativa y sexual donde el pecado de la carne del que advertía El Bosco es sustituido ahora por el plástico, en una crítica al capitalismo y a la sociedad de consumo.

José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Museus, explicó que “la obra de Olga Diego nos introduce en una nueva dimensión del arte donde las obras ya no sólo se pueden observar sino que cobran vida e incluso respiran”. El director del Centre del Carme destacó la línea de trabajo de la artista, a caballo entre la performance y la instalación escultórica y recordó que su obra forma parte de la naciente colección de Arte Contemporáneo de la Generalitat Valenciana que también se puede ver en el centro de cultura contemporánea a lo largo de este verano.

Olga de Diego. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Olga de Diego. Imagen cortesía del Centre del Carme.

¿Sería posible recrear el Jardín de las Delicias de El Bosco en una instalación de esculturas inflables y electrónicas? Salvando las grandes distancias, esto es ‘Jardín Autómata’: una gigantesca instalación formada por un centenar de esculturas inflable-electrónicas inspiradas en los hermosos, extravagantes y sugerentes personajes de El Bosco.

El punto focal que provoca la idea, es la ‘Cabalgata del deseo’ pintada en el panel central del tríptico. En ella, seres humanos desnudos disfrutan, junto con animales de todas las especies, de un mundo de placer sin límites. La lujuria representada de múltiples e inimaginables formas. Un mundo sugerente donde también encontramos hermosas aves, peces y frutos exóticos.

Estos elementos son los que también aparecen en ‘Jardín Autómata’. Una orgía visual y creativa. Un laberinto de grandes cuerpos traslúcidos que sugieren una existencia mágica. “En mi obra busco provocar una experiencia. Tengo la sensación de haber creado en la Sala Dormitori un pequeño microuniverso. La pieza se activa cuando el espectador se introduce en ella, necesita entrar dentro de ella, recorrerla, para poder reconocer a cada uno de los personajes que se mueven y respiran como seres vivos a su alrededor”.

Diferentes humanoides, cuadrúpedos y personajes híbridos son suspendidos en el espacio de la sala en una composición aérea y en continuo movimiento, mientras otros inflables se encuentran posados en el suelo recreando escenas más terrenales y libidinosas.

En esos cuerpos traslúcidos, sus motores, como corazones eléctricos, insuflan aire en su interior, marcando con sus ritmos una indescifrable sinfonía eléctrica. Luces led terminan de conformar los cuerpos y una lluvia de cables y circuitos electrónicos se descuelgan desde las figuras hasta posarse en el suelo de la sala.

En la obra de Olga Diego es muy importante la electrónica: un laberinto de cables conectados a un complejo hardware son los que dan vida a estos personajes: humanoides de todos los géneros, cuadrúpedos sencillos y mestizos, seres híbridos, mujeres de grandes pechos-antena, animales cabeza-globo, la jirafa mutante, chico pájaro con alas-tortilla, huevos y peces con piernas, hermafroditas que vuelan, frutos con tentáculos, perros de dos cabezas, pájaros extraños de alas adaptadas, y un largo etc.

Sin embargo, detrás de esa obra de El Bosco que tan atractiva nos resulta hoy, encontramos una crítica al pecado, a la lujuria que retrata. Profundamente religioso, El Bosco pretendía mostrar las terribles consecuencias que acaecerían a la especie humana si esta se dejaba seducir por los placeres de la carne.

Olga Diego reconoce que “hay una gran distancia entre su intención y lo que hoy día vemos en esa obra. Un mundo sugerente e idílico, un inquietante paraíso de libertad. Actualmente y sin lugar a dudas, uno de nuestros mayores pecados como especie humana no son nuestros deseos sexuales (afortunadamente ya más libres). Convertidos en una sociedad capitalista incapaz de modular un respeto por el medio ambiente, sufrimos de un derroche desmedido, y es en esa lujuria consumista donde mostramos nuestro inmenso pecado, el plástico”.

“Jardín Autómata ha supuesto un reto constructivo, pero también un insinuante paraíso en cuanto a las formas a crear” explica la artista quien reconoce que trabaja tensando los límites de lo artístico y lo físico como en su último trabajo en Londres en el que estuvo 58 horas dibujando sin parar. La artista trabaja entre la performance y la instalación creando artefactos artísticos que le han permitido incluso la posibilidad de volar en una búsqueda de la mayor libertad posible.

Jardín autómata, de Olga de Diego. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Jardín autómata, de Olga de Diego. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Los pecados capitales del Bosco, actualizados

Los pecados capitales. Proyecto 3CMCV
Manu Blázquez, Vicente Aguado y Silvia Martí
Centre del Carme
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 10 de septiembre de 2017

El Centre del Carme del Consorci de Museus de la Comunitat Valencianaha acoge la IV y última edición del Proyecto 3 CMCV, bajo el lema ‘Los Pecados Capitales’ en referencia al 500 aniversario de la muerte de El Bosco y la obra que se le atribuye ‘La mesa de los siete pecados capitales’.

Inspirados en su obra, las propuestas artísticas, a caballo entre la instalación y la performance, proponen una reflexión sobre la condición humana, el arrepentimiento, la tentación y sus cómplices. En esta reflexión aparece también la figura del gobierno como instigador del pecado. Una versión contemporánea de la avaricia, la envidia, la gula, la lujuria, la ira, la soberbia y la pereza que se muestra en el Centre del Carme, 500 años después de la obra maestra del pintor holandés.

José Luis Pérez Pont, director del Consorci de Museus, destacó “la calidad y la solidez de los proyectos seleccionados para esta exposición, obra de los artistas valencianos, Manu Blázquez, Vicente Aguado y Silvia Martí, sin duda tres trayectorias asentadas ya dentro del panorama artístico contemporáneo valenciano”. Con esta exposición se cierra el ciclo de muestras colectivas del Proyecto 3 CMCV, que ha sido sustituido por la convocatoria pública Escletxes, de producción artística y apoyo a la investigación.

‘Los Pecados Capitales’ se podrá ver en el Centre del Carme hasta el próximo 10 de septiembre. El Proyecto 3 CMCV ha impulsado la obra de 12 artistas de la Comunitat en el total de sus cuatro ediciones.

‘Los Pecados Capitales’

El Bosco reprodujo los siete pecados capitales como escenas de la vida cotidiana, que ilustran costumbres y vicios de la época. 500 años después los pecados capitales siguen inspirando a los artistas visuales suscitando interesantes reflexiones sobre la tentación y todo lo que envuelve al hecho pecaminoso. El Centre del Carme presenta tres propuestas que actualizan el concepto de pecado desde diferentes perspectivas y lenguajes artísticos.

Los pecados capitales. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Los pecados capitales. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Dei Canti Lamentosi

Manu Blázquez (Valencia, 1978) con su obra ‘Dei Canti Lamentosi’ se centra en el momento posterior al acto pecaminoso, es decir, en la toma de conciencia y posterior lamento tras haber cometido un acto que se sospecha inmoral o no acorde con los preceptos religiosos o culturales. Para ello, el autor ha realizado un gran muro de papel y cristal destinado a la reflexión del visitante.

La técnica del perforado directo sobre el papel contradice algunas de las condiciones esenciales de dicho elemento. Gracias a los espacios vaciados podemos observar parcialmente lo que ocurre al otro lado, así como también nuestro reflejo, provocado por el soporte de cristal, el cual nos invita a una reflexión más íntima. En cierta medida, el presente estudio representa un guiño a la concepción de la luz y el espacio en los templos dedicados al culto sacro.

Los pecados capitales. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Los pecados capitales. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Loterías y pecados del Estado

Con ‘Loterías y pecados del Estado’ Vicente Aguado (Valencia, 1980) incide en los siete pecados capitales coincidiendo con las siete loterías “capitales” existentes en España. El gobierno estaría fomentando las cualidades, emociones y sentimientos pecadores a través de los juegos de azar legalizados.

Cada uno de los siete pecados capitales está relacionado con los siete principales juegos de azar ofrecidos por el organismo de Loterías y Apuestas del Estado: Quiniela futbolística (ira); el Gordo de la Primitiva (avaricia); Bonoloto (envidia); Quinigol (pereza); Primitiva (gula), Lototurf, la quiniela hípica (lujuria), Euromillón, (soberbia).

Con esta complicidad necesaria, juego y Estado estarían perpetuando la condición pecadora del ser humano, convirtiéndola incluso en un estilo de vida. Durante cuatro meses el artista ha estado realizando apuestas a los siete juegos capitales mediante la concesión económica destinada a la producción de la pieza. Así la pieza que se presenta es testigo y justificante del proceso de gasto, mostrando los boletos, resguardos y tickets empleados.

Los pecados capitales. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Los pecados capitales. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Dulcificar pecados

El proyecto ‘Dulcificar pecados’ es una obra escultórica, performativa, in progress, abierta a la interpretación y realización por cada espectador y espectadora,  que pretende provocar una reflexión personal, poética, social, política o con humor, acerca de la actualización de los pecados capitales.

En sus producciones la artista Silvia Martí Marí (Valencia, 1966) explora las relaciones entre lo público y lo privado, abarcando, entre otras, cuestiones de arte público. Su obra ‘Dulcificar pecados’ se presenta como un gesto poético / performático para paliar algún pecado propio o ajeno invitando al espectador a elegir alguna de las palabras que componen los 7 pecados capitales escritos con chocolate. Así la lujuria acaba siendo gozosa y la ira se aplaca al comer un trocito de chocolate.

 

Dulces, corruptos y arrepentidos

Pecados Capitales, de Manu Blázquez, Vicente Aguado y Silvia Martí Marí
Proyecto 3-CMCV, Consorcio de Museos
Lonja del Pescado
Almirante Julio Guillem Tato, 118. Alicante
Hasta el 14 de mayo de 2017

Tomás de Aquino ya advertía que “los pecados capitales son aquellos a los que la naturaleza humana está principalmente inclinada”. Los pecados capitales son casi una obsesión de nuestra sociedad actual. Una continua y repetitiva iconografía que se ha ido desarrollando paralelamente a su significado primigenio. Desde El Bosco, pasando por Pieter Brueghel el Viejo, hasta las redes sociales actuales, aparecen y desaparecen pasando desapercibidos pero siempre presentes. Los pecados capitales cambian de contenido, de motivos, e incluso de rostros, pero se mantienen inamovibles en su esencia condenatoria. Como evidencias de nuestra colectividad occidental se han venido manifestando en el arte, incluso en el más actual. De esto trata precisamente ‘Pecados capitales’, una exposición de Manu Blázquez, Vicente Aguado y Silvia Martí Marí en la Sala de la Lonja del Pescado de Alicante donde se reinterpretan estas certezas pecaminosas apostando por diferentes enfoques.

Durante el 2016 nos han bombardeado con las imágenes de la exposición del Bosco que tuvo lugar en el Museo del Prado. Todo un acontecimiento ya que en unas pocas paredes podía observar muchas de las obras del repertorio del genial artista del medievo. Pero probablemente las interpretaciones actuales se parezcan más a las de Pieter Brueghel el Viejo. En sus primeros grabados, casi homenajes a los del Bosco, ha desaparecido ese terror devoto, algo que concuerda con ‘Pecados capitales’. Tres proyectos configuran la muestra y articulan un discurso diferenciado entre los lenguajes estéticos asociados a cada artista. Comienza el recorrido con ‘Dei canti lamentosi’ de Manu Blázquez. Un gran pieza, escultórica en su mayoría, pero que camina hacia lo pictórico  dejando entrever espacios geométricos. Estas breves interrupciones del blanco sepulcral del papel persiguen el fin místico de la reflexión tras el acto perverso. Una especie de rosario cuyas cuentas geométricas exoneran nuestros pecados.

Vista de Loterías y pecados del Estado. Vicente Aguado. Imagen cortesía Consorcio de Museos.

Vista de Loterías y pecados del Estado. Vicente Aguado. Imagen cortesía Consorcio de Museos.

Vicente Aguado presenta ‘Loterías y pecados del Estado’, pieza que continúa con la línea crítica del artista que hemos visto en acciones anteriores. Corrupción de todo tipo de la que, por supuesto, ni siquiera el ciudadano puede librarse. Estas 926 papeletas y sus correspondientes tickets de pago depositados en una papelera, demuestra el doble juego (triple si consideramos la acción como un trance placentero) al que estamos sometidos; por un lado, la estimulación constante a gastar dinero, y por otro, el castigo y escarmentación tras el acto inducido. Esta obra es solo la primera parte de un proyecto de un total de tres acciones.

Finalmente, Silvia Martí Marí propone ‘Dulcificar pecados’, una obra abierta y en desarrollo en la que el espectador formará parte de una acción para purgar sus propios pecados. Actualizados más que nunca, los siete pecados capitales, o por lo menos su versión gráfica, descansan, encerrados, sobre una mesa. La artista anima al público a que cojan ese pecado y contacten con ella explicando por qué lo han elegido o qué han hecho con él. Mientras tanto, una serie de fotografías nos ilustran sobre distintas formas de despojarse de esos pecados, cocinándolos, rompiéndolos… En resumen, librarse de ese halo de perpetuidad que normalmente rodea nuestra culpa. Es así que, ‘Pecados capitales’ no solo se configura como la última convocatoria del proyecto 3-CMCV que dará paso a la esperada ‘Escletxes’, sino como la excusa perfecta para recelar, mirar de reojo y sonreír en un viaje al recuerdo. Después de todo, y de nuevo referenciando a Tomás de Aquino, “un vicio capital es aquel que tiene un fin excesivamente deseable” y no existe mayor deseo que observar los pecados de frente para ver que la expiación, en realidad, no queda tan lejos.

Vista de Dulcificar pecados. Silvia Martí Marí. Imagen cortesía Consorcio de Museos.

Vista de Dulcificar pecados. Silvia Martí Marí. Imagen cortesía Consorcio de Museos.

María Ramis

Carles Mondrià ilustra a Gerard Vergés

Art i literatura. Glossari infidel d’imatges
Carles Mondrià ilustra Gerard Vergés
Octubre Centre Cultura Contemporània
C/ San Fernando, 12. Valencia
Hasta el 24 de julio

La de la imagen y la palabra es una de las relaciones más estudiadas tanto por artistas plásticos como por creadores literarios. La gran mayoría de las obras consecuentes reflexionan de distinta manera y muchas son las propuestas que vinculan lo textual con lo visual. Viendo de lejos estas posibilidades y como una nueva forma de fomentar la lengua catalana, el Centro de Documentación de Arte Valenciano Contemporáneo (CDAVC) Román de la Calle y Arola Editors se han unido para presentar el proyecto ‘Art i literatura. Glossari infidel d’imatges’ en el Octubre Centre de Cultura Contemporània.

Fruto del proyecto y de la colaboración entre ambas entidades, surge la exposición de Carles Mondrià donde ilustra los poemas de Gerard Vergés sobre el ‘Jardín de las Delicias’. La compleja narratividad que Hyeronymus van Aeken Bosch, más conocido como El Bosco, elaboró para el tríptico del ‘Jardín de las Delicias’ hace que, todavía hoy, continúe siendo considerada una de las obras más complejas de la Historia del Arte. El paraíso, el infierno, Adán y Eva y un nexo común en las tres partes: el pecado. La temática no es, ni mucho menos, algo original en la época. Pero a través de la ejecución, composición, estética y, sobre todo, gracias la maestría en la narratividad, el observador de la obra del Bosco se sumerge en una nueva historia, casi como si no tuviera nada que ver con la temática bíblica.

'Lacrima vitrum' una de las obras creadas por Carles Mondrià. Fotografía: María Ramis.

‘Lacrima vitrum’ una de las obras creadas por Carles Mondrià. Fotografía: María Ramis.

Una obra de arte tan atemporal no suele pasarle desapercibida a casi ningún creador, es por ello quizá que Gerard Vergés se interesó por la misma y compuso poesía. Unos versos que entremezclan la sensualidad, reflexión, escritura y el placer de los sentidos. Partiendo de esta base también Carles Mondrià enfoca su trabajo del mismo modo componiendo visualmente, tomando elementos y simplificándolos. “No se trata de ilustración tal cuál, sino sugerencias”, explica el artista. Sorprende el material y el resultado obtenido si atendemos a la trayectoria del artista. Confiesa que nunca se había enfrentado a un trabajo como este, donde tuviera que aportar su visión particular de otra interpretación realizada sobre otra obra plástica diferente.

Ricad Silvestre, comisario de la muestra nos indica que “no es casual hablar de palabra e imagen”, pues CDAVC tiene entre sus objetivos la reflexión sobre la imagen y la colaboración expositiva y literaria. El resultado de todo este proyecto de comisariado, editorial y artístico es la re-edición del libro de Arola Editors con la inclusión de las imágenes de las obras recién expuestas. Apostar por el arte contemporánea ha supuesto el resalte de todo el conjunto del libro, donde podemos leer las poesías de Vergés, contemplar la originalidad de El Bosco, y por supuesto, realizar una comparativa con las obras de Mondrià. Mucha Historia dista de unas a otras interpretaciones pero siempre atendiendo y dejándose llevar por un sentido comunicativo y primigenio, ese derivado de su existencia continúa, de la palabra y de la imagen.

Algunos poemas de Vergés también estaban expuestos. Fotografía: María Ramis.

Algunos poemas de Vergés también estaban expuestos. Fotografía: María Ramis.

María Ramis

Los siete pecados capitales a concurso

Los siete pecados capitales
Convocatoria del Proyecto 3CMCV para 2016
Consorcio de Museos de la Generalitat Valenciana
Plazo de presentación: hasta el 12 de marzo de 2016

El Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana presenta la cuarta convocatoria de su programa de apoyo al arte emergente por la que tres nuevos creadores se beneficiarán de una ayuda para la producción de un proyecto inédito.

El objetivo de este programa, creado en 2013 y que lleva por título ‘Proyecto 3 CMCV’, es la promoción y difusión de la creación artística mediante la concesión de una ayuda económica destinada a la producción de tres proyectos inéditos, la organización de una exposición itinerante por las tres provincias de la Comunitat Valenciana y la publicación de un catálogo.

La mesa de los siete pecados capitales de El Bosco. Proyecto 3CMCV del Consorcio de Museos.

La mesa de los siete pecados capitales de El Bosco. Proyecto 3CMCV del Consorcio de Museos.

El tema propuesto para la convocatoria de 2016 gira en torno a los pecados capitales, con la intención de contribuir a la conmemoración del quinto centenario de la muerte del Bosco (1450-1516) y de una de las obras más emblemáticas que se le atribuyen, la mesa de los siete pecados capitales.

Según el director gerente del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, Felipe Garín, “en 2016 se celebran los 500 años de la muerte de El Bosco, un artista cuya obra está muy vinculada a España, pese a no ser español, ya que un importante conjunto de ella se conserva en el Museo Nacional del Prado, entre ellas la mesa de los siete pecados capitales”.

‘La mesa de los siete pecados capitales’ se incluye entre las producciones tempranas del pintor flamenco. Representó en ella cinco círculos, uno grande en el centro semejando un gran ojo, con los siete pecados en su anillo exterior, y cuatro pequeños en los ángulos ilustrando las Postrimerías: Muerte, Juicio, Infierno y Gloria.  El Bosco reprodujo los siete pecados capitales, identificados por inscripciones, como escenas de la vida cotidiana, que ilustran costumbres y vicios de la época.

Garín explica que “El Bosco fue un artista muy imaginativo con una obra muy crítica. Si la temática de la metamorfosis ha tenido gran éxito en la convocatoria anterior pensamos que los siete pecados capitales pueden ser un tema muy sugerente y amplio del que pueden surgir obras muy interesantes”.

Pueden optar a la convocatoria personas físicas, mayores de edad, a título individual o bien agrupados en colectivos, que desarrollen su actividad en la Comunitat Valenciana, con una experiencia demostrable en el campo de las artes plásticas de, al menos, tres años.

Detalle de La mesa de los siete pecados capitales de El Bosco. Proyecto 3CMCV del Consorcio de Museos.

Detalle de La mesa de los siete pecados capitales de El Bosco. Proyecto 3CMCV del Consorcio de Museos.

En cada convocatoria se ofrecen tres ayudas de 5.000 euros a cada una de las producciones. Los costes derivados de la organización de la exposición y su exhibición por las tres provincias, por un periodo de dos años, así como la edición del catálogo y difusión, correrán a cargo del Consorcio de Museos.

Entre los criterios de evaluación de los proyectos se valorará la coherencia con el tema propuesto y capacidad de desarrollo del mismo.; su conexión con las corrientes actuales de creación contemporánea así como la capacidad de innovación y su viabilidad en base a la adaptabilidad a diferentes espacios expositivos (Alicante, Castellón y Valencia). Además se tendrá en cuanta la optimización de los recursos económicos y materiales, en base a las itinerancias señaladas en la convocatoria. Asimismo se valorará la trayectoria del solicitante (premios, becas o ayudas, participación en exposiciones individuales y colectivas, formación académica, formación complementaria).

Para la valoración y selección de las solicitudes presentadas se constituirá una comisión de evaluación integrada por el Presidente de la comisión ejecutiva del Consorcio de Museos de la Comunitat Valenciana, el gerente de la entidad,  dos técnicos del departamento de exposiciones del Consorcio de Museos y profesionales de reconocido prestigio en el campo de las artes plásticas.

Los proyectos podrán ser presentados en la sede del Consorcio de Museos, en el Centro del Carmen o por medio de mensajería o correo postal. El plazo para presentar los proyectos se abrirá al día siguiente de su publicación en el docv y finalizará a los tres meses: el día 12 de marzo.

En su cuarta edición, el programa de apoyo al arte emergente del Consorcio de  Museos se ha convertido ya en un proyecto consolidado en el que se han invertido 60.000 euros en ayudas a la producción y promoción del arte más actual.

La mesa de los siete pecados capitales, de El Bosco.

Detalle de La mesa de los siete pecados capitales de El Bosco. Proyecto 3CMCV del Consorcio de Museos.

 

Monjalés, ¡qué bueno que viniste!

Monjalés, una trayectoria artística: 1953-2014
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 29 de junio y 7 de septiembre, respectivamente

Tiene 82 años muy bien llevados. Quién sabe si fruto de una vida dedicada con pasión al arte. Cuando habla de su obra, que arranca a principios de los años 50, la mirada parece regresar al instante de cada creación, emanando un brillo que diluye las tinieblas del pasado proyectando un gran chorro de luz hacia el futuro. La represión franquista, que le obligó a un exilio prolongado durante 46 años, apenas ha dejado huella en su figura, que se mueve impulsada por esa energía interior depositada en su dilatada producción. De hecho, diríase que ha salido indemne de tan tristes avatares, gracias al vital combate sostenido en cada una de sus obras. Ahora, de vuelta en Valencia, Monjalés (Albaida, 1932) puede disfrutar de la amplia retrospectiva que le dedican al alimón el Centro del Carmen y la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Monjalés en el Centro del Carmen de Valencia.

‘Casi que por ensalmo’, obra de Monjalés.

Josep Soler Vidal, Monjalés, comenta sus obras una por una, deteniéndose en aquellas que mejor explican cada etapa pictórica o marcan el salto hacia una nueva. Y la palabra salto es fundamental. “Cuando un pintor está sujeto a perpetuar la inutilidad de un momento en su día vivo, está condenado a morir”. Por eso Monjalés ha ido saltando de serie en serie, renovándose a cada instante, para no caer en esa trampa de la repetición a la que suele abocar cierta docilidad comercial. ¡Y eso que pudo hacerlo! Tras la Bienal de Venecia de 1960, en la que participó, la prestigiosa galería Marlborough quiso montarle una exposición que él rechazó. “Querían que hiciera el tipo de obra que había presentado en la Bienal, cierta abstracción revolucionaria, pero yo estaba en otra cosa y les dije que no volvía a la abstracción”.

Obra de Monjalés de su serie Pacto de las premoniciones.

Obra de Monjalés de su serie Pacto de las premoniciones.

Los seres aterrados que aparecen en su serie sobre la lucha, los vencidos y los torturados destilan idéntico terror al que manifiesta Monjalés por la repetición y el acomodado encasillamiento. Por eso en la retrospectiva de más de un centenar de obras, repartidas entre el Centro del Carmen y la Fundación Chirivella Soriano, se recogen las diversas etapas por las que ha ido saltando Monjalés: desde sus primeros paisajes de Albaida (“fuera de lo manido”), a sus últimas producciones en homenaje a la expedición botánica del Nuevo Reino Granada dirigida por Mutis, pasando por su serie El pacto de las premoniciones, en torno al jardín de las delicias de El Bosco, sus Itinerarios, su serie negra más constructivista, los mapas ibéricos, los derrotados o vencidos, ya más figurativos, o sus Hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

El Centro del Carmen acoge las 54 obras que van desde sus inicios paisajísticos al cuadro La paloma de la paz (1960), que Monjalés señala como el último de su serie plenamente abstracta. Cuando en 1954 viaja a Madrid, se queda impresionado con El jardín de las delicias de El Bosco, del que se sorprende que no fuera a la hoguera por esa obra repleta de provocativas escenas sexuales. Monjalés agrega elementos de ese cuadro a sus figuras en la serie sobre las premoniciones, dando como resultado un conjunto de piezas igualmente sorprendente. Otro viaje posterior a Bélgica le introducirá de lleno en el informalismo. “Entonces no había nadie informalista y hoy, en cambio, se hace mucho, lo cual me parece ridículo porque significa estar muerto”. Alain Robbe-Grillet, escritor y teórico del nouveau roman, o el poeta Paco Brines, figuran entre los compradores de sus obras informalistas.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Siempre en la búsqueda de nuevos caminos, ideas o formas de expresar lo que muerde por dentro, Monjalés empieza a enseñar la patita figurativa por debajo de la puerta de la abstracción, que es donde arranca la muestra de Chirivella Soriano. Allí, las figuras aparecen dolidas, derrotadas, vencidas o en abigarrada lucha contra la falta de libertad que por aquellos años 60 representaba el franquismo. “Son figuras suspendidas en el aire, que representan lo más denigrante, el sometimiento del ser humano a lo peor”. Obras que, como subraya Monjalés, están impregnadas de cierta lucha (pictórica y representacional) por “hacer y deshacer”. Pintura que, más que social, el artista entiende de “lucha y protesta contra el franquismo”.

Obra de Monjalés de su serie La lucha.

Obra de Monjalés de su serie La lucha.

Su serie Los hijos de España tiene el complemento idóneo del poema de Antonio Machado escrito sobre la pared, elegido por el propio Monjalés: “Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes al mundo te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.

Las cerámicas de la última planta, con fragmentos de Gaudí y referencias picassianas, su serie de sellos, nuevas sombras (con los pífanos de Manet), las oraciones comparativas y las “Adveraciones taléticas” completan el recorrido. “Siempre he pensado que la función del ser humano es hacer algo significativo o denunciar algo”. Ahora está enfrascado en su serie botánica, como “apología de la conservación de la naturaleza”. De manera que Monjalés, lejos de regresar a Valencia a lomos de cierta nostalgia, sigue mirando el futuro con insistencia creativa. Su inquietud no encuentra límite alguno en retrospectivas por amplias que éstas sean.

Detalle de una de las obras de Monjalés.

Detalle de la obra de Monjalés ‘Los derechos humanos’, de su serie Los sellos.

Salva Torres

Hell’O Monsters: Cover History

Hell’O Monsters: Cover History
Espai Tactel
C/ Dénia, 25-B. Valencia
Inauguración: 2 de mayo a las 20 h.
Hasta el 13 de junio de 2014

En las nuevas obras del colectivo belga Hell’O Monsters, personajes zoomorfos han evolucionado de los ejemplos tomados de El jardín de las delicias de El Bosco, la anterior y primera exposición en Espai Tactel, a seres donde esta presencia híbrida se antoja una mascarada y una actitud continuada. La necesidad de ser otros es un argumento que todos hemos hecho propio. La cuestión sería desvelar si esa necesidad no es, en definitiva, el único modo de ser nosotros mismos. En unas palabras que el filósofo Miguel Morey tomó prestadas de Michel Foucault indicaba: “(…) mostrar las determinaciones históricas de lo que somos es mostrar lo que hay que hacer. Porque somos más libres de lo que creemos, y no porque estemos menos determinados, sino porque hay muchas cosas con las que aún podemos romper –para hacer de la libertad un problema estratégico, para crear libertad. Para librarnos de nosotros mismos.” (Miguel Morey, “La cuestión del método”, Introducción al conjunto de textos titulado Tecnologías del yo, Michel Foucault, Barcelona, Paidós, 1990, p. 44.)

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

El colectivo, formado por Jérôme Meynen, François Dieltiens y Antoine Detaille, profundiza en sus intereses formales y conceptuales vinculados a la relación entre arte y artesanía, por un lado, y a la innegable dependencia del ser humano y cualquier ser vivo con el medio natural transformado y construido. La naturaleza y la construcción de un relato que la domestique y, posteriormente, la transforme. La capacidad de “librarnos de nosotros mismos”, como indicaba el profesor Morey, es una auténtica liberación de sí, es un poder no ser uno/a mismo/a y, de esta forma, ser otros. La composición de Hell’O Monsters en tanto que colectivo, dispone en bandeja la disolución del yo artista en tanto que figura unívoca e individual, la posibilidad de ser más de uno y de que el resultado obtenido no corresponda exactamente a ninguno de ellos, sino más bien a la suma de sus partes diferenciadas que adquiere, al mismo tiempo, una coherencia estilística inusitada.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

La dicotomía arte/artesanía no pretende revivir las ascuas de una rivalidad entre idea, actitud y técnica, como si aún pudiera defenderse lo uno sin lo otro o influyera en su lectura final hacerlo, sino que de lo que se trata aquí es de la utilización del saber hacer como herramienta principal de la obra artística. Ésta funciona de manera concisa y transparente precisamente por su ejecución técnica y deriva de la práctica del graffiti del propio grupo de artistas. Las obras se entremezclan en el espacio con elementos dibujados y pintados en los muros de las salas donde exponen, como una lectura amplificada del espacio y de su obra. Por un lado, las paredes se plantean como soporte donde incidir con dibujos, objetos, pinturas que repercuten en los propios dibujos enmarcados, en las pinturas realizadas sobre soportes exentos. Y las obras, a su vez, se integran en los muros con la normalidad con que vemos, por ejemplo, la coexistencia de arquitectura y graffiti en el espacio público. Esta combinación de factores, donde quedan desdibujados los límites, así como las funciones primigenias de las obras y su soporte mural, es lo que hace consistente el trabajo de los belgas y el motivo por el que sea interpretado como algo más que ilustración de unas ideas previas.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Cover History plantea algunas ideas al respecto de las apariencias y lo que subyace por debajo. En la exposición de hace ahora dos años, Two sticks and a cross are easily confused (Es fácil confundir dos palos con una cruz) el título remitía directamente a la importancia de la simbología en la pintura integrada dentro de la historia del arte, pero también al hecho fortuito y casual que se genera por el imaginario colectivo, en relación directa con la ideología y la religión. También el juego de palabras y el intercambio de símbolos construía la ironía. En este caso, la polisemia del título Cover History puede dirigirse al hecho mismo de encubrir alguna cosa, la Historia, al igual que refiere la mascarada que supone emplear una u otra máscara para determinadas situaciones personales, sociales o políticas. Elementos todos ellos similares entre sí, pero claramente diferenciados.

Álvaro de los Ángeles

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell'O Monsters, "Cover History". Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Hell’O Monsters, «Cover History». Imagen cortesía de la Galería Espai Tactel.

Carlos Andújar, la vida a escena

Carlos Andújar Domingo
Galería Muro
C / Correjería, 5. Valencia
Hasta finales de marzo

El arte o puede corresponder a la necesidad de registrar los hechos del entorno como necesaria afirmación del ser, o puede ser fruto del encuentro con una automirada cuya razón radica en su expresividad. Puede ser una de ambas cosas o las dos a la vez; caso, éste último, nítido en el quehacer de Carlos Andújar Domingo merced a un repertorio temático y estilístico que ni se priva de ser propio ni se exime de la representación de lo que es colectivo: la vida en su multiplicidad, evidente y oculta.

Obra de Carlos Andújar. Imagen cortesía de Galería Muro.

Obra de Carlos Andújar. Imagen cortesía de Galería Muro.

Autor de amplio registro, Andújar explora en la idea de la puesta en escena ya sea en la práctica del retrato y en su figuración antro y zoomorfa con sus trasfondos simbológicos, como en la más expansiva escenografía del mundo onírico según un planteamiento cosmológico. Cruce constante de fronteras estéticas entre la abstracción magmática cual entorno de elementos en movimiento y un realismo de raíz expresionista, mediante las cuales se manifiesta una visión del mundo, el suyo es un trabajo enraizado en la pasión por comunicar, cuestión que se verifica en su interés por la tridimensionalidad que en su faceta pictórica se traduce matéricamente como directa apelación a los sentidos.

Obra de Carlos Andújar. Imagen cortesía de Galería Muro

Obra de Carlos Andújar. Imagen cortesía de Galería Muro

De centrado cromatismo siempre alusivo a la diversidad de la naturaleza, es decir, ora vibrante ora sosegado –con una paleta restringida a la unión narrativa y la organización de múltiples elementos dramáticos que buscan su identificación en la ambigüedad de la memoria colectiva-, el artista pinta historias que si refieren a un patrimonio existencial común lo hacen remitiéndose a la propia historia del arte en sus vanguardistas incursiones en los sustratos de la mirada. Obra de honestidad contrastada por un acento humanista atento a la condición social del ser en su identidad con un entorno, el imaginario iconográfico de Carlos Andújar Domingo aúna el ejercicio lúdico propio de un espíritu optimista con la voluntad de registro metafórico de un aplicado cronista de su tiempo, un tiempo, en su obra, vertebrador y omnipotente. Su oficio –vehemente tanto como aplicado-es fiel expresión ética y estética de las leyes primigenias del arte así como de una fe poética que trasciende límites. Geografías de emociones, lírica que se extiende sin complejos modales, su pintura hace de la autenticidad un credo posible y verídico. Y del delirio expresivo, un umbral a la reflexión sobre la representación de la realidad y los múltiples niveles de su comprensión.

Obra de Carlos Andújar. Imagen cortesía de Galería Muro.

Obra de Carlos Andújar. Imagen cortesía de Galería Muro.

Christian Parra-Duhalde

La obscenidad del dinero

El lobo de Wall Street, de Martin Scorsese
Con Leonardo Dicaprio, Margot Robbie, Jonah Hill y Matthew McConaughey
Estrenada en cines

“La bebida apaga la sed, la comida satisface el hambre; pero el oro no apaga jamás la avaricia” (Plutarco)

Leonardo Dicaprio en 'El lobo de Wall Street', de Martin Scorsese.

Leonardo Dicaprio en ‘El lobo de Wall Street’, de Martin Scorsese.

Blue Jasmine, de Woody Allen, La gran estafa americana, de David O. Russell y El Lobo de Wall Street, de Martin Scorsese, han sido estrenadas este invierno en nuestras pantallas cinematográficas. Tres películas valoradas por el público y por los críticos. Tres películas con una estética y narrativa diferentes, pero igual de estimulantes para la mirada del espectador. Tres películas con un tema en común en la estructura de la trama: la avaricia. Uno de los siete pecados capitales que, ya en el siglo XV, el pintor El Bosco representó en su cuadro titulado Mesa de los pecados capitales, con un juez aceptando soborno de las dos partes en litigio.

Margot Robbie en 'El lobo de Wall Street', de Martin Scorsese.

Margot Robbie en ‘El lobo de Wall Street’, de Martin Scorsese.

Tres películas que hablan de la avaricia en su componente de la usura. La usura, ese  modo de utilizar el dinero para obtener más dinero, sin ningún límite ético. Un intercambio monetario que nuestra sociedad nihilista y relativista de alguna manera ha incentivado. Sólo hay que ver cómo se enriquece la banca, la Bolsa y las grandes corporaciones.

De las tres películas, El lobo de Wall Street, basada en la autobiografía del broker-estafador Jordan Belfort,  es la que mejor refleja ese ansia ilimitada de un personaje que vive para hacer dinero, caiga quien caiga.  Un personaje, Belfort, al igual que todos los que trabajan con él, con un solo objetivo en su vida: hacer dinero, para consumir, para gastar, para derrochar. Y, en principio, para eso sirve el dinero, para que fluya creando  lazos sociales. El problema surge cuando ese fluir monetario, como ha ocurrido en nuestra época, se ha convertido en una especulación financiera obscena, donde unos se enriquecen de manera impúdica arruinando a otros.

Margot Robbie y Leonardo Dicaprio en 'El lobo de Wall Street', de Martin Scorsese.

Margot Robbie y Leonardo Dicaprio en ‘El lobo de Wall Street’, de Martin Scorsese.

La cámara de Martin Scorsese nos muestra, con el mismo ritmo pulsional que actúa el protagonista, a esos millonarios usureros que viven contentísimos de sí mismos al margen de cualquier problema de conciencia. Esos personajes que nuestra sociedad ha colocado como héroes, “ falsos héroes”, -recordemos a Mario Conde, Jesús Gil, Jaume Matas, Francisco Correa…-,  que sin ningún tipo de honestidad muestran su poder económico.

El lobo de Wall Street describe esa vidas de obscenidad monetaria, donde el dinero es un fin, para convertir todo y a todos en objetos de cambio. Una vida donde lo humano se escora hacia la jauría animal y el sálvese quien pueda. El hombre como lobo para el hombre. Aullidos alrededor del becerro de oro.

Leonardo Dicaprio, como Jordan Belfort, en 'El lobo de Wall Street', de Martin Scorsese.

Leonardo Dicaprio, como Jordan Belfort, en ‘El lobo de Wall Street’, de Martin Scorsese.

Begoña Siles