Tomando medidas

Métrico Imperial
Espai Tactel
C / Dénia, 25. València
Inauguración: viernes 25 de mayo, a las 20.00h
Hasta el día 6 de julio de 2018

Espai Tactel continúa su línea de difusión de prácticas contemporáneas en la que, junto a las muestras individuales de artistas de la galería, incorpora proyectos de investigación curatorial como ‘Teorema’ (2016) o la exposición que nos ocupa.

‘Métrico Imperial’ es un acercamiento a la construcción de las masculinidades que presenta la obra de Manu Arregui (Santander, 1970), Zigor Bayarazarra (Bilbao, 1976), Fito Conesa (Cartagena, 1980), Juan Hidalgo (Gran Canaria, 1927- 2018), Miguel Ángel Gaüeca (Bilbao, 1967) y Diego del Pozo Barriuso (Valladolid, 1974) en un comisariado de Eduardo García Nieto (Miranda de Ebro, 1974).

Obra de Zigor Bayarazarra. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Zigor Bayarazarra. Imagen cortesía de Espai Tactel.

El título del proyecto está tomado de los dos sistemas de medida hegemónicos en la actualidad y busca desmontar la supuesta neutralidad de los mismos y su relación con la construcción de identidades contrahegemónicas o no normativas. El pensamiento decolonial, feminista y queer ha cuestionado nociones como “lo natural”, “lo objetivo” o “lo neutro”, evidenciando que muchas de estas categorías plantean la persistencia de un sistema de dominación y control sobre los individuos y sus cuerpos.

Al plantear cualquier “alteración” de la norma como una anomalía condenan al resto de los sujetos a ser percibidos como excepcionalidades o contra modelos. Esta “oposición” presupone una homogeneidad irreal en el resto de la población. Los artistas seleccionados han planteado líneas de investigación sobre las masculinidades, la homonormatividad y los sistemas de control y medida de las mismas.

Obra de Fito Conesa. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Fito Conesa. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Como apunta García Nieto: “Siempre he vivido intentando desentrañar los códigos. Al principio para poder integrarme y ser parte de, actualmente para descubrir, contrariado y contradictorio, que siempre he estado ahí de una forma inadecuada e incómoda, pero en ese fluir de medidas y comportamientos. Así que puede que no mida lo que me han dicho o que mi pie cambié al cruzar según que fronteras (41, 8, 7, 26…)”.

“La medida y el peso -continúa diciendo el comisario- son nociones que surgen vinculadas a una economía de intercambio mercantil. Podemos pensar que han traspasado ese campo al incorporarse a nuestra cotidianidad sin percatarnos de que ha sido a la inversa, que somos parte de ese sistema de intercambios. De ahí la necesidad de sufrir un “control de calidad” que permita integrarnos en las cadenas productivas y situarnos en los nichos de mercado».

“Los trabajos se articulan como un sistema que evidencia la arbitrariedad de los modos de conocimiento que hemos recibido. Y aún así seguimos calculando, evaluando y pesando, sometiendo a nuestros propios cuerpos a esa disciplina, cuando sabemos que nunca será la medida adecuada”, concluye.

Obra de Diego del Pozo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Diego del Pozo. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Amanda Moreno y los futuros posibles

Materials of the Future, de Amanda Moreno
Espai Tactel
C / Dénia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 24 de noviembre de 2017, a las 20.00h
Hasta el 5 de enero de 2018

La Galería Espai Tactel de Valencia acoge la exposición ‘Materials of the Future’, de Amanda Moreno, que podrá verse desde el 24 de noviembre de 2017 hasta el 5 de enero de 2018. Se trata de la primera exposición individual de esta artista, después de haber expuesto este año en ‘Distopía General’ en Las Atarazanas (comisariada por Johanna Caplliure) y haber participado en la XVII convocatoria Call para jóvenes artistas en la galería Luis Adelantado de 2015.

Su trabajo se aproxima desde diferentes disciplinas a lo que podría denominarse un saber “enciclopédico”. De ahí la constante incursión en sistemas de conocimiento, de los que se vale la artista para producir subjetividades a partir de la adulteración o el apropiacionismo.

Obra de Amanda Moreno. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Amanda Moreno. Imagen cortesía de Espai Tactel.

En la obra de Moreno el discurso consensuado queda suspendido dando paso de este modo a la proliferación de otras narraciones que encuentran su origen en la literatura o la ficción. Por otro lado, el error, la confusión o el fracaso, despliegan todo su potencial, instando a la mirada emancipada del lector que funda y gestiona su conocimiento.

Como comenta el crítico de arte Eduardo García Nieto, “este deseo de conocimiento nos conduce a la inmanencia, a imaginar nuestro futuro en un entorno en el que los avances se incorporan como cotidianidad, sin dejarnos tiempo a reflexionar en como afectarán no sólo a nuestras sociedades de control sino a nuestra propia materialidad como individuos”.

Obra de Amanda Moreno. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Amanda Moreno. Imagen cortesía de Espai Tactel.

«‘Materials of the Future’ no es sólo un espacio en el que plantearnos nuestro papel como agentes dentro de los cambios contemporáneos sujetos al pensamiento científico. La exposición es también un lugar donde conectar realidades, al igual que la teoría de cuerdas que articula la pieza, ‘M is W?’ (2017); distintos planos que, lo mismo que las supercuerdas, configuran dimensiones físicas y temporales. ¿Si nuestro pasado y futuro están conectados, atravesados y condicionados por nuestros cuerpos, cuál será nuestro papel en este relato?”, concluye García Nieto.

Obra de Amanda Moreno. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Amanda Moreno. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Posible teoría de la causalidad narrativa

Fade to Grey, de Michael Roy
Espai Tactel
C / Dénia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 23 de junio, a las 20.00h
Hasta el 4 de agosto de 2017

Sabemos que los relatos albergan poder, así que iniciemos uno de ellos a fin de intentar invocar un tipo de realidad…

Uno de los orígenes del mundo (contemporáneo) es la aparición de un dispositivo automático capaz de “capturar” la imagen. Este hecho no sólo generó una quiebra en la noción de representación sino también en la idea de lenguaje. Durante el periodo romántico, la lengua había adoptado la misión de “acompañar la historia de los hombres y el alma de los pueblos”, la fotografía marca el final de esa hegemonía y plantea un nuevo periodo en el que la palabra queda subordinada a la imagen. Nociones como documento o imagen verdad evidencian la fragilidad del texto, tanto oral como escrito, mostrando su aleatoriedad y polisemia. Ni tan siguiera un enjambre de un millar de palabras podía mermar las resistencias de la imagen.

“El lenguaje es un objeto concreto” (Jean Lescure, ‘Breve historia de Oulipo’, 1973)

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Pensemos en otro posible inicio…

En el principio fue la palabra. El propio Lévi-Strauss comienza El pensamiento salvaje con “una reflexión sobre la nominación y la expresión de lo concreto mediante lo abstracto”. Tanto las palabras, como los relatos tienen poder, incluso definen nuestra forma de percibir las imágenes ya que condicionan los regímenes de pensamiento.

“A felt a nostalgia for ages yet to come” (Saint Etienne, ‘Language Lab’, Finisterre, 2002)

Video de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Video de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

En ese espacio de fricción entre la imagen y la palabra incorporemos un tercer elemento, el tiempo, o mejor dicho, su ficción: la imagen tiempo.

El cine propició un nuevo modo de alfabetización, hemos crecido incorporando la idea de montaje sin tener la necesidad de explicitarla o explicarla. No necesitamos conocer el postestructuralismo o la semántica para intuir la arbitrariedad del signo, el hecho de que cada elemento se define en relación con el resto. Una imagen anterior condicionará la lectura de las siguientes. Nuestra formación en la imagen tiempo nos lleva a identificar una escena anterior con el pasado y a vincularla con la que estamos viendo en ese momento.

“Existe un estrecho parentesco entre las maneras en las que se forman los valores significativos de un cinegrama y de una imagen onírica” (Jean Epstein, ‘El pecado contra la razón. La imagen contra la palabra’, ‘El cine del diablo’, 1947)

Video de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Video de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Todos estos principios nos conducen a un ámbito de indefinición, sentimos que hemos llegado a un relato que, en realidad, ya ha sido iniciado, ha comenzado en multitud de ocasiones y, al entrar en él, permanecemos silentes intentando identificar los signos, reconocer los recuerdos de otros que, por su familiaridad, casi podemos sentir como propios.

En 1980 Julia Fodor, que sería posteriormente conocida como Princess Julia, mira a cámara e inicia un recitado en francés, “Devenir gris”. La imagen se convierte en un referente permitiendo que Fade to Grey se convierta en el tema mas popular del grupo Visage.

Michael Roy, 2017, presenta su segunda exposición individual en Espai Tactel, el título de la muestra, el mismo que el del segundo single de Visage, ‘Fade To Grey’.

Video de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Video de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Interior: una galería de arte

Concebir un espacio arquitectónico como si fuese uno cinematográfico. No porque se presente ante nosotros una tramoya sino porque cada elemento nos conduce a otras imágenes: stills, capturas… Desconocemos si estas piezas son documentación previa al rodaje o se trata de la propia película expandida en el espacio. Ventanas. Imaginarios familiares y en conflicto. Frente a la noción del cine concebido como imágenes fotográficas nos encontramos con que lo que predomina es la imagen texto. Algo que podemos identificar con los orígenes del cine pero que, como señala Deleuze en ‘La imagen tiempo’, está también presente en nuestra cinematografía, tanto en la moderna como en la cotidiana. La fotografía, sobre todo cuando se vincula al relato, está más entrelazada a la palabra que lo que nuestros tópicos preconizan.

Si leemos las primeras, ‘Forest Knoll Drive’, nos encontraremos ante un bajorrelieve que, a su vez, es el título del video (2006) que se encuentra junto a ella. Una búsqueda rápida en internet nos sitúa de nuevo a un territorio conocido: una dirección de Los Ángeles, California.

El contenido del video, como el del resto piezas de la exposición, nos remiten a una estrategia planteada por el artista desde los años 90, la de no generar otras imágenes sino simplemente ‘posar su mirada’, seleccionar. Esta recolección de momentos, al igual que los instantes que componen nuestra memoria, esta cargada de ruido, deteriorada y distorsionada, efecto que se enfatiza por los sistemas empleados para registrarlas -capturas de imagen, decoupages, fotocopias…-.

El trabajo de Michael Roy, como ya veíamos en su pieza ‘I remember’ (2016), no sólo nos remite a construcciones nostálgicas, sino a los modos con los que hemos construido esas memorias. Hasta qué punto nuestras vivencias, recuerdos, deseos nos son propios o fruto de una construcción social y cultural, de relatos que otros han creado para generar esos grandes imaginarios.

Al mismo tiempo nos presenta una reflexión sobre el hacer, habitamos un mundo cada vez más plagado de imágenes así que cómo podemos posicionarnos ante él. Roy elige el intentar hacer sin hacer, confrontarnos con lo ya creado que, por otra parte, nos ha creado a nosotros mismos.

Pero su obra no se conforma con exponer lo que es visible, genera ámbitos de resistencia, nos obliga a confrontarnos con nuestros recuerdos y, a partir de ellos, dar sentido. En ‘The secret diary of’ (2011) mediante palabras tapadas Roy generaba espacios de vacío que universalizaban y nos invitaban a completar el sentido. En ‘Fade to Grey’ (2017) el espacio en blanco abandona su supuesta neutralidad para convertirse en otra enorme tachadura. El blanco no sólo delimita sino que construye, una sábana define al espectro, una línea, una frontera. El intentar acotar obliga a pensar en una disminución, como evidencia Peters en su cartografía, pero también una latencia basada en lo que se está intentando definir.

Y en ese espacio que se hace autoconsciente y en el que pueblan fantasmas de nuestro imaginario, nosotros, confrontándonos con un relato que alguien ha dispuesto pero no ha cerrado. ¿Qué ha ocurrido? ¿Cuándo? ¿De qué manera? ¿Somos actores cuyo acto es el de solo mirar? ¿Ha terminado la sesión o vuelve a iniciarse, una y otra vez?

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Fundido a…

“Al fin y al cabo, la palabra ‘arte’ significa etimológicamente ‘actuar’, no ‘hacer’, sino ‘actuar’. En cuanto actúas, eres un artista” (Marcel Duchamp, citado por Maurizio Lazzarato, ‘Marcel Duchamp y el rechazo del trabajo’, 2014)

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Michael Roy. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Eduardo García Nieto

El trampantojo de Fernández Alvira

La Dernière Lueur, de Antonio Fernández Alvira
Espai Tactel
C / Dénia, 25. Valencia
Hasta el 11 de noviembre de 2016

La Galería Espai Tactel acoge hasta el 11 de noviembre el proyecto ‘La Dernière Lueur’ de Antonio Fernández Alvira (Huesca, 1977), coincidiendo con Abierto Valencia 2016, la apertura general de las galerías de arte contemporáneo organizado por la Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana LaVAC.

Obra de Antonio Fernández Alvira. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Antonio Fernández Alvira. Imagen cortesía de Espai Tactel.

La Dernière Lueur’ es un proyecto de Fernández Alvira que empezó con el solo show que tuvo lugar en La Chapelle des Calvariennes en Mayenne (Francia), comisariado por Mathias Courtet que define el espacio como “un centro de arte contemporáneo que reivindica su lado más experimental”.

‘La Dernière Lueur’ es una investigación sobre los conceptos de representación y fraude visual, que a través del uso del preciosismo y el trampantojo (simulando la madera mediante el papel y la acuarela) funciona como metáfora de lo asumido como real.

Obra de Antonio Fernández Alvira. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Antonio Fernández Alvira. Imagen cortesía de Espai Tactel.

«Este trabajo, junto a la voluntad de contemplación y análisis intrínseco a toda obra, operan a la vez en el propio desmontaje de sus mecanismos. La obra no sólo ocupa un lugar complaciente en una “crítica” de los mecanismos de poder, sino que ella misma se encuentra en crisis, evidenciando su fragilidad al tiempo que pone en cuestión la verdadera construcción de nuestras realidades», señala el crítico de arte y comisario Eduardo García Nieto.

«Tanto el arte como el poder operan en el terreno de la representación, al margen de los efectos que ambas esferas ocupen en lo real. Pero ambas construcciones son tan endebles como un punto de vista. Muchos sostienen que el carnaval reforzaba las estructuras del poder, pero su inversión no podía más que evidenciar la arbitrariedad de estas construcciones, visibilizando lo endeble de estos andamiajes”, concluye el comisario.

Obra de Antonio Fernández Alvira. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Antonio Fernández Alvira. Imagen cortesía de Espai Tactel.

¿Existen los Paraísos Terrenales?

Paraísos terrenales
Sebastian Chisari, Christto & Andrew, Alex Francés, Miguel Ángel Gaüeca, Jules Julien, Javi Moreno, Miguel Rael, Michael Roy, Eduardo Sourouille, Javier Velasco
Iniciativa de Black Refuge
Las Naves
C / Joan Verdeguer, 16. Valencia
Inauguración: jueves 23 de junio
Hasta el 30 de julio de 2016

Blue is the universal love in which man bathes – it is the terrestrial paradise. (Derek Jarman, Blue, 1993)

No hay otros paraísos que los paraísos perdidos (Jorge Luis Borges, Los conjurados, 1985)

Algunas palabras están colmadas de anhelo. Quién no desearía el paraíso, no lo buscaría, no perseguiría su esencia, identificándolo, tal vez por un instante.  ¿La pesquisa debería iniciarse en el lugar en el que existió, la tierra, o en el lugar que ocupa en nuestro imaginario?

Las palabras son llaves, por ejemplo, Pardes, el término hebreo que designa al jardín, al paraíso y que, al mismo tiempo, funciona como acrónimo de las cuatro posibles formas de interpretación: literal, alusiva, exegética y secreta o mística. La palabra se torna múltiple, poliédrica  y el relato nos indica así las formas de desestabilizarlo, invitándonos a explorar sus distintas capas de sentido.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de Black Refuge.

Obra de Javier Velasco. Imagen cortesía de Black Refuge.

¿Acaso te pedí, Creador, que de mi arcilla Me hicieses hombre? ¿Acaso te rogué Que de la oscuridad me ascendieses? (John Milton, El paraíso perdido, 1667)

El jardín de las delicias y el origen, el texto que desea ocupar un lugar al que retornar. La sociedad occidental ha soñado ese espacio, lo ha narrado, recreado, intentando que la idea fuese algo más real.

Pero es imposible habitar el paraíso, pese a que este, incómodo, resida en nosotros. El malestar por este lugar se plasma de manera clara en Frankenstein (1818) de Mary W. Shelley. La novela se inicia con una cita de Milton, pero su presencia continúa a lo largo de todo el relato. El paraíso perdido es una de las lecturas del ser creado por Víctor Frankenstein que rápidamente se identifica a sí mismo con Satán. Tenemos así a  un personaje sin nombre, en busca, a lo largo del relato, de un igual mientras se esfuerza por aprender los códigos del entorno, vive ocultando su naturaleza debido a la presión social y que, al descubrir la idea del paraíso, decide identificarse con la fuerza negativa que nos expulsó de él. Podemos argumentar que una realidad mítica, incapaz de habitar el presente, pues reside en el pasado como perdida y en el futuro como promesa, no debería condicionar nuestra personalidad como le ocurre al protagonista de la novela, pero eso sería obviar que los relatos construyen nuestras identidades.

Obra de Álex Francés. Imagen cortesía de Black Refuge.

Obra de Álex Francés. Imagen cortesía de Black Refuge.

(…) si es posible que los lineamientos del paraíso terrenal surjan de la vida ordinaria, entonces esta última tiene que haber sido concebida, no como algún tedioso lugar de contingencia secular y existencia «normal», sino más bien como el producto final de la maldición y el encantamiento (Fredric Jameson, Documentos de cultura, documentos de barbarie. La narrativa como acto socialmente simbólico, 1981)

Uno de los elementos que aparecen en el análisis que Jameson hace de las narraciones mágicas es el paraíso. Este teórico defiende que, al igual que otras realidades míticas, su elaboración parte de nuestra realidad más próxima; no podemos entenderlo sin construirlo desde nosotros mismos. Así que edificamos una idea que nos excluye y que, además, esta dotada de una característica como es la naturalización (1).  Las teorías feministas ya señalaron el subterfugio de lo “natural” y lo “neutro” como valedores de un status quo en el que es muy fácil sentirse desplazado o no integrado.

Obra de Jules Julien. Imagen cortesía de Blak Refuge.

Obra de Jules Julien. Imagen cortesía de Blak Refuge.

El paraíso se convierte así en una heterotopía perversa pues es un lugar ritual  vinculado con lo hegemónico. Este hecho nos obliga a vivir en la constante búsqueda de este no lugar, mientras dejamos que esta travesía nos trasforme, sin ser conscientes que su posible hallazgo nos encerraría en la norma. Aunque, como la palabra y su sentido, puede que la norma se desordene, fragmentándose.

Una exposición colectiva son fragmentos, en este caso, diez artistas que nos permiten aproximarnos a distintos paraísos o, mejor dicho, a como esta idea nos ha trasformado, modificando nuestras identidades.

Encontramos así propuestas atravesadas por estas realidades, en las que nociones como recuerdo, deseo, ruina, cuerpo… se entrelazarán proponiéndonos distintas lecturas de la misma palabra.

Obra de Sebastián Chisari. Imagen cortesía de Black Refuge.

Obra de Sebastián Chisari. Imagen cortesía de Black Refuge.

Sebastian Chisari (Casablanca, Marruecos; 1990) utiliza la huella para hablarnos del deseo, de cómo un mismo escenario puede generar múltiples interpretaciones.  Christto & Andrew (San Juan, Puerto Rico, 1985 y Johannesburgo, Sudáfrica, 1987) parten del análisis de una identidad en conflicto como es la de la sociedad de Qatar. Alex Francés (Valencia, 1962) toma el cuerpo como espacio de representación y ausencia donde la manualidad del tejido se confunde con lo orgánico de las formas.  Miguel Ángel Gaüeca (Bilbao, 1967) reflexiona sobre la dificultad de conseguir los ideales de belleza para construir un relato en torno a la imagen, el recuerdo y la perdida.  Jules Julien (Bagnols-Sur-Cèze, Francia, 1975) nos confronta con una hiperrealidad construida en la que un color, el azul, condiciona nuestra recepción al estar cargado de connotaciones culturales.

Obra de Javi Moreno. Imagen cortesía de Black Refuge.

Obra de Javi Moreno. Imagen cortesía de Black Refuge.

Javi Moreno (Sant Joan d’ Alacant, 1982) recurre al cuerpo adolescente para enunciar los conflictos sobre su sexualización, inocencia o nuestro anhelo de juventud.  Miguel Rael (Lorca, España, 1974) trabaja sobre lo intangible, sobre el misterio y la capacidad de comunicar de la forma y el signo. Michael Roy (La Rochelle, 1973) se sirve de “Me acuerdo” de Joe Brainard y Georges Perec para construir un relato sobre la memoria. Eduardo Sourrouille (Basauri, Bizkaia; 1970) nos habla de nuestras redes familiares y de afecto utilizando a los animales como personificación de actitudes y comportamiento. Javier Velasco (La Línea de la Concepción, Cádiz; 1963) contrapone la artificialidad del laboratorio –azul de metileno, mercurio..- con la organicidad de nuestros cuerpos para evidenciar conflictos.

Y a todo esto se suma otra identidad, la de la persona  que, con su propio paraíso interior, contempla esta muestra.

(1) Para una lectura del paraíso y su relación con lo “natural” véase Northrop FRYE, Anatomía de la crítica: cuatro ensayos, Monte Avila, Caracas, 1977

Eduardo García Nieto

Autenticidad en estado puro

‘Glory of the Artifice’ /’Liquid Portraits’, de Christto & Andrew
Galería Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Hasta el 29 de abril de 2016

Los fotografías de Christto y Andrew expuestas en Espai Tactel narran situaciones que podrían parecer banales, en un principio, pero con detenerse un par de segundos, conceptos transversales de historia, política o economía quedan transformados, casi puestos en ridículo, plasmados como si de una inocentada se tratara. Este extraño efecto lo consiguen dotando a sus fotografías de particularidades de intemporalidad. La figura sobre fondo monocromático es el eje estético del que estos dos artistas no suelen alejarse. Los primeros y medios planos son lo común en cuanto a la aparición de personas, mientras que los bodegones destacan por los colores saturados.

La residencia en Qatar de los artistas les hace tomar símbolos de una cultura popular que puede no sernos cercana. Los arquetipos pertenecen a la sociedad oriental, que hoy en día se encuentra en constante cambio, casi alcanzando límites vertiginosos. Es precisamente este proceso el que pretenden captar, la continua contraposición de lo tradicional y lo moderno. Lo realizan a través de una construcción artificial, donde ponen en relieve perfiles falsificados que se manifiestan en un todo, aunándose en una perfecta sintonía con el objeto representado. Oriente y Occidente y sus respectivas e inherentes particularidades sociales se mezclan ininterrumpidamente conformándose en extraños productos de la globalización. Este proceso ha sido bautizado por Eduardo García Nieto como “zona de fricción”, metáfora visual que explica a la perfección lo que Christto y Andrew transmiten con sus obras.

'Advent of absolute knowledge' una de las obras de la exposición. Imagen cortesía de la galería.

‘Advent of absolute knowledge’ una de las obras de la exposición. Imagen cortesía de la galería.

A pesar de todo, la exposición posee una coherencia narrativa que rememora, inevitablemente, composiciones clásicas de la historia del arte: naturalezas muertas o retratos de semi-perfil. Esta perspectiva es perfectamente identificada por el espectador pues hablamos, de nuevo, de un espectador occidental que reconoce, aunque no sea consciente, los parámetros de la pintura renacentista italiana y ha crecido con ellos. El choque impulsivo es ocasionado, casi inmediatamente, debido a la extrañeza que supone admirar dichas estructuras desde una paleta cromática tan abarrotada. El sfumato de Da Vinci que querríamos esperar ha desaparecido a través de la lente fotográfica.

Para finalizar, cabe resaltar que la variedad y diferenciación suele ser un hecho normal en otros conjuntos artísticos, pero en este caso, de las prácticas de Christto y Andrew surgen piezas perfectamente encajadas y en las que no se es capaz de distinguir autoría individual. No se puede negar que las obras de Christto y Andrew en Espai Tactel nos hacen reflexionar sobre los patrones que nuestra actual cultura social ha ido pre-estableciendo en cada individuo y cómo poco a poco han acabado por extenderse a otras sociedades.

Vista general. Imagen cortesía de la galería.

Vista general. Imagen cortesía de la galería.

María Ramis

Código de vestimenta: gris grafito de Daniel Tejero

‘Operatorium’ de Daniel Tejero
Galería Punto
Av. Barón de Carcer, 37. Valencia
Hasta el 29 de abril de 2016

En esta nueva exposición de Daniel Tejero para la Galería Punto, continúa con la reflexión alrededor del concepto de placer que ya hemos podido ver en otras muestras como por ejemplo en ‘Conflivium Benidormense’, donde el artista tomaba como referencia un lugar real: la parte baja del paseo de poniente de Benidorm, y convertía los detalles a través de su detallado grafito en breves instantes, cuanto menos, placenteros de observar.

En esta ocasión, la muestra ha perdido parte de esa limpieza pulcra aunque mantiene la estética reconocible de Daniel Tejero, cuyos grafitos, aunque protagonistas de la muestra, están acompañados de otras piezas escultóricas. En un primer momento, un gran banco de trabajo inunda todo el espacio, lo que obliga al espectador prudente a acercarse a las obras. Además del gran banco, otros elementos como los caballetes o las pinzas de dibujo sobre las láminas, nos hacen trasladarnos a una especie de fragmento de taller de artista. Como si de un fetiche mismo se tratara, Daniel Tejero juega con la curiosidad que produce adentrarse en el taller, en la primera sala, y presenta el objeto y su historia pasada al mismo tiempo.

En la segunda parte, parece que el color destaca sobre el resto, lo que podría significar que el instante está ocurriendo en ese preciso momento. Para entenderlo mejor, en palabras de Eduardo García Nieto, “al llegar allí todo había tenido lugar y, aún así, no había comenzado. Como un investigador debemos iniciar la búsqueda, analizar los restos y comenzar a construir el relato. Atrevidos, con el coraje de los que inventan su propio lenguaje, sentimos la curiosidad y abrimos nuestra boca para saciar nuestro deseo de conocimiento. ¿Qué puede haber ocurrido en el taller del artista? ¿Por qué se nos ofrece sólido a nuestra mirada, cosificado como un mineral?”

Vista general de la exposición. Imagen cortesía Galería Punto.

Vista general de la exposición. Imagen cortesía Galería Punto.

En estos casi 20 años de trayectoria profesional, la obra de Daniel Tejero, como la de todo artista investigador, ha ido progresando hacia una mejor comprensión del concepto a desarrollar. Probablemente el ser director del grupo de investigación Figuras del Exceso y Políticas del Cuerpo o más conocido como Grupo FIDEX de la Universidad Miguel Hernández, donde también ejerce de profesor y doctor, le ha llevado a evolucionar desde la preocupación por el cuerpo y las inscripciones sexo, género y sexualidad, a la celebración del deseo y de los placeres.

Es interesante cómo se han unido en este grupo de investigación varios artistas que comparten planteamientos similares y cuyos objetivos pretenden analizar, desde diferentes perspectivas artísticas, los niveles vinculantes tanto dentro del trinomio sexo-género-sexualidad como los mecanismos externos que lo interrelacionan con la sociedad, identidad, teoría, política e incluso con las nuevas tecnologías creativas. Su última muestra pudo verse en el Centre de Cultura Contemporània de València bajo el título ‘Pornosigilo. Grimorio Sexual’.

Para terminar, curiosa es la invitación a la inauguración donde desde el blanco (pulcro de nuevo), surge una fusta grisácea y un breve código “dress code: black”. Una primera pista que lleva al espectador hacia un recorrido donde tendrá que explorar el lenguaje de los deseos, el suyo propio y el presentado por Daniel Tejero.

Segunda sala. Imagen cortesía de la Galería Punto.

Segunda sala. Imagen cortesía de la Galería Punto.

María Ramis

El artificio de mi autenticidad

Glory of the Artifice/Liquid Portraits, de Christto and Andrew
Galería Espai Tactel
C / Denia, 25. Valencia
Inauguración: viernes 11 de marzo, a las 20.00h
Hasta el 29 de abril de 2016

“Una mañana de julio, Napoleón III envió a Madame de Castiglione dieciocho pisapapeles de Baccarat, treinta de Clichy  y cuarenta y cinco de Saint Louis, a fin de que pudiera refrescar sus manos en aquel tórrido día y que su mirada se deslizara entre las exquisitas imágenes de los jardines floridos y motivos submarinos al interior de los pisapapeles”
Colette de Jouvenal

«La centralidad del lenguaje; no sólo en nuestra poesía, sino en esas “otras” formas de poesía hacia las que la etnopoesía puede conducirnos. Por un lado, esto nos llevaría al dominio del tipo de artificio (…) central para el acto poético”
Jerome Rothenberg, Etnopoética y política/ La política de la etnopoesía, 1989

“Here is where everything happened
Ce que je voudrais raconter
Reste en pays étranger”
Christine and the Queens, Here, 2014

El deseo por poseer cosas maravillosas llevaba a Andy Warhol a acumular cajas en almacenes con objetos que no volvería a ver. Años antes la Reina Victoria, cuyas posesiones se extendían por diversos continentes, había buscado un subterfugio para este afán coleccionista; gracias al perfeccionamiento de la recién inventada técnica fotográfica, confeccionaba álbumes en los que aparecían todas y cada una de ellas. A parte del deleite de revisar estos álbumes, en caso de deterioro podría replicar todos y cada uno de estos objetos.

Obra de Christto and Andrew. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Christto and Andrew. Imagen cortesía de Espai Tactel.

No deja de ser significativo el recorrido en paralelo de la investigación en la técnica fotográfica y las transformaciones económicas de la modernidad, mientras una intentaba capturar la fugacidad, la otra proporcionaba modos para duplicar y sobreproducir, de este modo lo que debía ser fotografiado no sólo se multiplicaba en sus representaciones sino en su propia esencia. Así que, en la actualidad, no sólo hemos contado con un mayor número de imágenes reproducidas, sino que los propios objetos, incluso los lugares y personas, han sido clonados, pudiendo adquirir imitaciones de los supuestos originales.

A día de hoy podemos preguntarnos dónde está el artificio, qué lugar ocupa la imitación, la recreación de todo aquello que antes era exclusivo, cómo identificar el lujo en nuestras modernidades. Dónde reside el valor, en el objeto o en su reproducción que evidenciando la posesión del mismo. Somos así etiquetados, cartografiados, un pie de nota con nuestros nombres.

La Reina Victoria, mirando imagen tras imagen, distintas fotografías del mismo objeto, deleitándose en su modernidad. En qué se diferencia de nuestro ensimismamiento; de  nuestra percepción de una modernidad única y homogeneizadora, atravesada por los filtros de lo decolonial, en la que seguimos empleando las mismas estrategias que en el siglo XIX, contraponiendo una supuesta autenticidad como eufemismo a lo original.  Este valor de lo auténtico que desplazamos de las imágenes a los objetos, a los lugares, a las personas y a sus comportamientos, incluso a los afectivos. Es curioso cómo la Ilustración propició un desplazamiento en el lujo, tanto que nos cuesta pensar que fuese un territorio eminentemente masculino debido a la feminización que ha sufrido a lo largo de los últimos siglos, como hace patente un simple vistazo a las industrias actuales.

Obra de Christto and Andrew. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Christto and Andrew. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Y en este territorio en el que los objetos, las identidades y su representación se multiplican replicándose sobre sí mismas Christto & Andrew (b. 1985 / 1987) plantean una zona de fricción. Tanto su producción, fotográfica pero también instalativa, como su propio desarrollo, portorriqueño y sudafricano afincados en Qatar, parten de la coexistencia de numerosas modernidades, que no sólo conviven sino que coexisten en un conflicto permanente.

De este modo ‘Glory of the Artifice’ (2016-2015) y ‘Liquid Portraits’ (2015-2014) parten de estructuras tradicionales de la historia del arte, retratos y naturalezas muertas, sobre las que imponen una saturación, tanto cromática como de sentido, que genera una crisis en nuestra percepción. No en vano la sociedad occidental ha sido acusada de padecer cromofobia, sumando así una fobia más a estructuras homogenizadoras que preconiza.

Obra de Christto and Andrew. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Christto and Andrew. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Si tomamos algunas de las imágenes pertenecientes a estas series, como ‘An Unusual Request’ (2015) o ‘Collapse of Time’ (2015), veremos cómo rápidamente podemos identificar muchos de los ítems que definen nuestra sociedad contemporánea: comunicación, protección, seguridad, ostentación, raza… pero cada uno de estos elementos contienen su opuesto de una forma evidente e hiriente; está en la fragilidad del traje, en la imposibilidad de realizar la llamada, cada detalle nos habla de fracturas.

Sobreproducidos en el superhabit y en su contrario. Fluctuantes en unas identidades que siguen enmarcadas en rígidas estructuras. Ya no es necesario que evidenciemos la convivencia de alfabetos en ‘The Advance of Absoluted Knowledge’ (2014), multitud de lenguajes nos atraviesan. Puede que la mejor forma de hacerlo evidente es utilizando sus propias herramientas. Trabajando con la imagen, como hacen Christto y Andrew Weir, pero también con los dispositivos en las que se exponen. Evidenciando que esa convivencia de modernidades es tan artificiosa como los retratos con que la ilustran, dejando patente que seguimos siendo imágenes vestidas con el disfraz de nuestras identidades.

Con esos ropajes volvamos al principio, a la Condesa de Castiglione, una luchadora del artificio, intentando calmar su necesidad, de frescor, pero también de deleite, en los paisajes atrapados en pisapapeles. Puede que consigamos que el trabajo de Christto & Andrew nos produzca la misma cruel delicia en su maravilla y que así podamos extrañar el mundo, cuestionándolo, a partir de ellas.

Obra de Christto and Andrew. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Christto and Andrew. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Eduardo García Nieto

Deriva de José Luis Vicario

Deriva, José Luis Vicario
Galería José de la Fuente
C / Daoiz y Velarde, Santander, Cantabria
Hasta el 8 de febrero de 2016

Working with Shadows, Working with Words

Eduardo García Nieto

“Passepartout me convient, répondit le gentleman. Vous m’êtes recommandé. J’ai de bons renseignements sur votre compte.”

Jules Verne, Le Tour du monde en quatre-vingts jours1872

En el número 12 de Art Monthly (Diciembre 1988- Enero 1989) se publicó una conversación entre Deke Dusinberre, Seth Siegelaub, Daniel Buren y Michel Claura. En ella se suceden las derivas y desplazamientos hasta que Daniel Buren señala un vinculo entre las prácticas conceptuales, la situación política y las economías de producción, construyendo un relato en el que había gente trabajando con sombras y palabras. Los editores decidieron que, frente a las menciones al sistema del arte, la situación del artista, el mercado, etc., ese debía ser el título para su publicación; de este modo, primando lo intangible, hacían referencia a una realidad mutable en conflicto con su registro. ¿Realmente se puede capturar una sombra o la palabra?

José Luís Vicario articula Deriva en base a sombras, cuadernos sin escritura, poemas, fotografías, un libro… podemos afirmar que su formalización está lejos de la desmaterialización que se debatía en Art Monthly, pero no sus estrategias. Si el empleo de “materiales” como la sombra o la palabra obedecía, según Buren, a un sistema económico en el que subvertir el valor del objeto artístico motivado por una situación política concreta, Vicario plasma esa inmaterialidad,  atrapandola atendiendo a los márgenes o trasladando el punctum a aquello que “carece de valor” en el dispositivo exposición. Las palabras han entrado a formar parte del sistema del arte, las sombras han sido adquiridas por colecciones, lo intangible ha sido amarrado a contratos, el sistema del arte ha encontrado las herramientas para asir todo aquello que se encontraba en fuga… pero aún así podemos dejarnos guiar sin rumbo hacia los intersticios.

Deriva 124. 2015 Impresión fotográfica sobre tela. 24 x 24 cm.

Deriva 124. 2015
Impresión fotográfica sobre tela. 24 x 24 cm.

Si el problema es el valor, cómo gestionar la parte maldita, cuando además sólo dispongo de más palabras para intentar hacerlo. Podría empezar por el despertar de la imprenta, propiciando otros modos sociales de fijación y distribución del texto, papel ajeno a los ámbitos consagrados que debe evitar la pulsión de muerte de las polillas, los 451 Fahrenheit, pero también los excesos de verbalidad, la verborrea atada a los nuevos modos de comunicación “inmateriales”. Aún así seguiría atado a las palabras y no podría perder de vista el libro, su cubierta, el lomo, la solapa, las guardas… La fortaleza que protege y atrae, la forma que antecede a otras imágenes, a otras palabras.

Blanchot en La escritura del desastre (1983) cita a Mallarmé: “Sólo un libro es explosión” y aquí me encuentro frente a una encuadernación que anuncia una detonación, pero antes de cortar el cable equivocado observemos el objeto. Una forma escultórica, que evidencia su cobertura textil y un color neutro que permite destacar sus volúmenes y sus sombras. Un anuncio de lo que encontraremos en su interior, pero también una declaración de intenciones y es entonces cuando pienso en Phileas Fogg y en la conveniencia del apodo de su criado, Passepartout.

Frente a la ficción del cuadro ventana surge, ya en el siglo XVI, modos de generar una superficie “neutra” que focalice la visión en el espacio recuadrado al tiempo que lo protege. Este espacio marginal recibió el nombre de passepartout, pasa por todo pero también llave maestra. Las bases de las vitrinas, con sus mise-en-scène de alturas y volúmenes son el equivalente tridimensional a estospassepartouts, en ellas pervive la voluntad de generar un espacio “neutro” en el que exhibir el objeto.

Cuaverno 18, 2015 Cobre y cordón. Medidas variables

Cuaverno 18, 2015
Cobre y cordón. Medidas variables

José Luis Vicario decide acotar sus derivas y buscar un destino, las bases de las vitrinas del MET, subvirtiendo el funcionamiento de esta estrategia de extrañamiento urbano situacionista, pero generando un nuevo cuestionamiento. El valor ya no está en el objeto, ni tan siquiera en la estructura que lo sustenta, reside en las sombras de ese objeto en el supuesto vacío construido. Esas serán las imágenes que encontraremos tras esa portada / peana, pero no sólo, junto a estas escenografías involuntarias, el artista menciona a Adolphe Appia, sucesivas, constantes, como el paso de una escena a otra, se nos insertan palabras, poemas del propio artista construyendo con sombras y palabras.

Tenemos así cuadernos sin texto junto a un libro escultura, que a su vez contiene esculturas involuntarias,que a su vez atrapa sombras y palabras, fragmentos que lejos de componer un todo nos confrontan evidenciando que los márgenes siguen siendo un espacio de fricción en el que contemplar otras realidades.

 

“Lo fragmentario, más que la inestabilidad (la no fijación), promete el desconcierto, el desacomodo.”

Maurice BLANCHOT, La escritura del desastre, 1983

 

Carles Congost: efectos de realidad

Not your own desire / The Last Days Of Disco, de Carles Congost
Galería Espai Tactel
C / Dénia, 25-B. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 30 de octubre de 2015

El protagonista de The Artist Behind the Aura (2014), el propio Carles Congost (Olot, 1970), inicia su relato señalando que lo que vamos a escuchar no podremos encontrarlo on-line, esa ausencia nos sitúa en un territorio incómodo en el que la veracidad del relato queda vinculada únicamente a la oralidad de lo que escuchamos, evidenciando la existencia de realidades al margen de internet.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

El efecto de verosimilitud ha sido uno de los problemas que han centrado la producción artística desde la antigüedad, cuál es la relación de las obras con “lo real”. Este tipo de cuestiones no sólo resurgen cíclicamente sino que se avivan en los momentos de transición entre periodos históricos. El número 11 de la revista Comunications publicó una serie de ensayos de Barthes, Kristeva o Todorov que se tradujeron al castellano como “Lo verosímil”. En ellos no se recuperaban los ecos platónicos de condena artística de “La República” pero sí el problema de cómo atender a la realidad en las prácticas contemporáneas.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

A día de hoy son muchos los trabajos que se han preocupado por desenmascarar los mecanismos que ofrecen ese “efecto de verosimilitud”, no sólo en el territorio del arte sino en campos como el científico, y aún así seguimos cargando con el peso de un supuesto capital de “autenticidad” a la hora de evaluar un trabajo artístico.

Frente a la voluntad de reglamentar el trabajo artístico, la obra de Carles Congost ha estado vinculada al deseo de responder a la contemporaneidad pero desde una relación más anárquica o “inestable”. De esta forma los elementos que componían sus primeros trabajos han ido configurando un universo que, adaptándose a los lenguajes, se ha decantado en una reflexión melancólica e irónica sobre nuestro  papel como individuos, evidenciando los mecanismos de funcionamiento de nuestras economías emocionales al enfrentarnos a los conflictos de los modos de producción y trabajo.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Congost refuerza esa necesidad al buscar nuevos referentes, imágenes como We can change the world IV (2009) o Walter and the Spanish Baroque Gang in the New Golden Age (2008) no sólo permiten reivindicar a figuras del cómic alejadas de los modelos de representación hegemónica o cuestionar los modos en los que la tradición condiciona los procesos de trabajo, también son dos ejemplos de la necesidad de deconstruir los discursos generando otras mitologías.

Ese generar otras mitologías pasa por la propia experiencia personal, no como ensimismamiento sino como búsqueda de mecanismos que permitan procesos de identificación. La citada The artist behind the aura (2014), contrarelato de una pieza anterior, That’s my impression! (2001), en la que un crítico analizaba su obra, plantea una narración en boca del propio artista pero recurriendo al subterfugio de la máscara, a un acto de ventriloquía que desdobla al artista pero que nos sitúa en un territorio en que todos podríamos ser Carles Congost. La enumeración de trabajos “no realizados” no sólo nos plantea un recorrido individual sino que nos confronta con realidades afines y propias del capitalismo de las emociones en el que nos encontramos inmersos.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Obra de Carles Congost. Imagen cortesía de Espai Tactel.

Eduardo García Nieto*

*Extracto de su crítica en el dossier de la exposición