Confesiones matrimoniales

Ciclo Cine y Mujer. Grandes Directoras del Cine Español
Organiza: Junta Municipal de Ruzafa.
Colabora: Imprevisual Gestión Cultural
Función de Noche, de Josefina Molina
Imprevisual Galería
C / Dr. Sumsi, 35. Valencia
Jueves 6 de octubre, 2016, a las 19.00h

“Esta tarde Juana me ha dejado en la puerta del teatro. Sin avisar, hoy miércoles 16 de septiembre, Daniel ha venido a verme. Hacía por lo menos un año que no nos veíamos. Pasó al camerino entre función y función. Y mientras yo cenaba, hemos hablado. Hemos hablado mucho. De repente, he sido capaz de decirle lo que tanto tiempo he tardado en confesarme a mí misma. Y me siento vacía”.

Con estas palabras de la actriz protagonista Lola Herrera se inicia Función de Noche, esta rara avis dentro de la cinematografía española dirigida por Josefina Molina en 1981.

Función de noche relata esa confesión. Confesión que Lola Herrera mantuvo en ese camerino del teatro con su ex marido el actor Daniel Dicenta. La cámara de Josefina Molina capta las desgarradoras palabras que Lola Herrera y Daniel Dicenta se confesaron sobre su vida, sus deseos, sus frustraciones y, sobre todo, sobre su fracaso matrimonial. Una confesión catártica, atravesada por palabras de dolor, de miedo, de angustia, de rabia, de impotencia. Sobre todo para esa mujer, Lola Herrera, que al igual que Daniel Dicenta, se interpretan a sí mismos.

Una confesión de una hora y media grabada en directo y sin cortes.  Confesión que en su tramo final Lola Herrera inicia atrapada en un llanto sufriente y termina con un tono de  serenidad y esperanza.

“Esperaba todo del matrimonio. Me sentí tan mal, porque pensaba que era una mierda. Tengo un complejo que me muero, no me acepto. Nos han estafado. Me he estafado. Tengo 46 años y ya no voy a descubrir el amor. (…) Yo quiero un futuro; sola. No creo en el hombre (…) Quiero tener paz. Mi vida ha sido una guerra. Me he comprado una casa en el campo. Quiero irme allí. Quiero tener paz”.

Lola Herrera en un fotograma de 'Función de noche', de Josefina Molina.

Lola Herrera en un fotograma de ‘Función de noche’, de Josefina Molina.

Mirada feminista

Una confesión que Josefina Molina narra desde el hacer cinematográfico del cinéma vérité. Un hacer cinematográfico documental que quiere atrapar con una espontaneidad expresiva y en tiempo real la verdad de la realidad. La directora, a través de la estética documental del cinéma vérité, mostró la verdad de una confesión matrimonial y dio voz, a través del personaje real de Lola Herrera, a una mujer a la que no habían escuchado, ni se había escuchado nunca.

Josefina Molina ha declarado en numerosas entrevistas que la película “sólo tenía una pretensión: hablar de una generación de mujeres. Con la utilidad que pudiese servir a esas mujeres para reflexionar, saber sobre su propia vida y ser testimonio de una época, de una forma de educar a las mujeres y de las vivencias, relaciones entre hombres y mujeres en aquella época de la dictadura”.

Una pretensión muy acorde con el planteamiento de las directoras feministas norteamericanas y alemanas de la década de los setenta. Unas directoras, avaladas por el movimiento feminista, que realizaron documentales de corte social o intimista donde las mujeres protagonistas contaban sus experiencias de la vida, del trabajo, de la política, de la sexualidad con  el intento de concienciar a la audiencia de la opresión y dirigirla hacia una acción política feminista. Función de Noche, el documental de Josefina Molina, transpira conciencia y mirada feminista.

Fotograma de Función de noche, de Josefina Molina.

Fotograma de Función de noche, de Josefina Molina.

Begoña Siles

“La corrupción valenciana proviene del franquismo”

València sic transit, de Francesc Bayarri
Companyia Austrohungaresa de Vapors

La ciudad de Valencia es escenario de un juicio sumarísimo a la Transición española en la última novela del periodista y escritor, Frances Bayarri, ‘València sic transit’, presentada el jueves 7 de abril en la Fábrica de Hielo, que inaugura un nuevo sello editorial Companyia Austrohungaresa de Vapors. El relato repasa cuatro décadas de historia desde el crepúsculo del franquismo a la celebración de la Copa América y mezcla personajes reales con otros imaginarios. “No es una novela política, sino una narración sobre la inconsistencia de una vida humana y la perplejidad ante los movimientos de la Historia”, dice Bayarri. “Sus principales personajes son a menudo ridículos, casi siempre alcohólicos, a veces drogadictos, y en ocasiones suicidas. Una galería de caracteres donde se puede reconocer la caricatura de una generación”.

Francesc Bayarri (Almàssera, 1961) es autor de las novelas ‘L’avió del migdia’, premio Valencia de Literatura 2001; ‘Febrer’ (2004); ‘Cita en Sarajevo’, premio de los Escritores Valencianos de 2007. Ha participado en los libros colectivos ‘Nosaltres, exvalencians y País Valencià’, segle XXI. Actualmente es jefe del Gabinete de Prensa de la Universitat de València. Antes de incorporarse a la Universitat, en 1996, trabajó como periodista en varios medios.

Cubierta del libro 'València sic Transit', de Francesc Bayarri.

Cubierta del libro ‘València sic transit’, de Francesc Bayarri.

Se han vertido un sinfín de opiniones sobre la Transición tanto a favor como en contra. ¿Cuál es su ‘juicio sumarísimo’ a este proceso?

Creo que hay dos grupos de opiniones. Las generadas desde el poder, que siguen el mismo patrón: período modélico, reconciliación, superación de las dos Españas… Y un segundo grupo crítico con esta visión. En mi opinión, la Transición fue una gran decepción, que sólo se puede explicar por el miedo de todos y por la ausencia de cultura democrática después de cuarenta años de devastación.

¿Se identifica plenamente con la voz del narrador de la novela?

La novela está narrada en primera persona. Ese protagonista comparte con el autor el tiempo biológico y casi todos los escenarios, además del conocimiento personal de algunos personajes, que son reales en muchos casos. Pero la visión del mundo va divergiendo al compás del avance de la historia, entre el narrador y el autor. En el período de la infancia del protagonista existe una mayor carga autobiográfica, pero la realidad se va diluyendo con el paso de los años.

¿Qué rasgos definen la generación que describe en su libro?

Es una generación marcada por una ausencia de cultura democrática, que no se puede compensar de la noche a la mañana, pero con unas esperanzas, quizá excesivas, en la democracia. Una generación tremendamente politizada, a la que el desencanto por los sueños rotos marcó para siempre. También una generación que abrió los ojos al mundo, a la sexualidad, justo en el momento que caía la dictadura y comenzaba el nuevo tiempo.

En la novela aparecen personajes históricos como Vicent Ventura o Joan Monleón. ¿Por qué esos y no otros?

Son personajes con los que he coincidido realmente. Ventura era cliente de la imprenta de mi padre, por ejemplo. Y luego coincidimos en algunas iniciativas. Monleón presentaba un espacio Radio Cadena en los años ochenta, la misma radio donde yo hacía un programa de 6 a 8 de la mañana. Aparecen muchos más personajes reales, como Toni Mestre, Rosa Solbes, J.J. Pérez Benlloch, Maria Beneyto, Juli Esteve, Ferran Belda…, mezclados con otros de ficción, que son los verdaderos protagonistas.

Francesc Bayarri. Imagen cortesía del autor.

Francesc Bayarri. Imagen cortesía del autor.

Gregorio Morán dice que la raíz de la corrupción de los políticos valencianos está en la época de Zaplana. “Hemos venido a forrarnos”, dixit. ¿Está de acuerdo con su juicio o discrepa?

La corrupción valenciana proviene del franquismo. Antes también existía, por supuesto, pero el franquismo, que fue una dictadura sanguinaria en los primeros años, se acabó convirtiendo al final en una simple cloaca de corrupción. Como la Transición no limpió a fondo los resortes del franquismo, muchas prácticas han continuado activas. Todo esto unido a la falta de cultura democrática que deja indefensos a los ciudadanos por el mal funcionamiento de los controles y las garantías exigibles a una democracia consolidada. Sin que yo quiera restar a Zaplana y a los suyos su contribución al despropósito.

Sic gloria. ¿Qué glorias y miserias ha generado esta Comunidad en los últimos años?

Contrariamente a la idea según la cual los valencianos somos más corruptos que nadie, yo creo que tampoco en esto destacamos. Aquí, unos corruptos contaban 12.000 euros en un coche con una vaca por testigo, cuando un solo hijo de Pujol desvió cientos de millones. Si algún día se conociera el origen geográfico del dinero escondido en paraísos fiscales, los valencianos, para desilusión de aquellos que dicen que somos los mejores en todo, quedaríamos en posiciones muy modestas. Una cosa es que aquí los corruptos sean muy brutos, y otra cosa es que exista mayor corrupción per cápita.

¿Qué opina del presente impasse político?

Prefiero no tener gobierno a tener un mal gobierno. A pesar de las presiones de los medios, de las empresas del Ibex, de los mercaderes internacionales, de los cocineros de encuestas… el país no va peor que cuando gobernaba Rajoy con mayoría absoluta, o Rita Barberá, o Carlos Fabra o Rafael Blasco. Otra cosa es que la situación no deba eternizarse. Confío en el sentido común de la izquierda para poder llegar a un acuerdo de mínimos, insatisfactorio para todos, pero que regenere la atmósfera de este país.

Háblenos de la nueva editorial, la Companyia Austrohongaresa de Vapors.

Se trata de una editorial muy pequeña, de carácter familiar que dirige mi hija Anna. Sólo pretendemos publicar cinco o seis títulos al año, de diferentes géneros, con preferencia por temas de memoria histórica.

Francesc Bayarri. Imagen cortesía del autor.

Francesc Bayarri. Imagen cortesía del autor.

Bel Carrasco

Tras la bandera de Mariana Pineda en el Musical

‘Pinedas tejen lirios’, de Trinchera Teatral
Teatro El Musical
Plaza del Rosario 3, Valencia
Sábado 28 y domingo 29 de noviembre de 2015

Trinchera Teatral es una compañía formada por actrices españolas que viven en Buenos Aires, donde han llevado al éxito su Trilogía Republicana: tres obras sobre la memoria histórica, que ahora atraviesan el océano y llegan a España en la segunda gira del grupo.

‘Pinedas tejen lirios’ se estrena este fin de semana en el Teatro El Musical de Valencia y es la segunda pieza de este trilogía, escrita y dirigida por Susana Hornos y la alicantina Zaida Rico, que también actúan en la obra. El año pasado, en la primera gira de la compañía por España, representaron en la sala Ultramar de Valencia ‘Granos de uva en el paladar’.

Imagen de un instante de la representación de 'Pinedas tejen lirios'. Fotografía cortesía del teatro.

Imagen de un instante de la representación de ‘Pinedas tejen lirios’. Fotografía cortesía del teatro.

‘Pinedas tejen lirios’ es una reflexión sobre la violencia de género y la maternidad, que arranca de la figura de Mariana Pineda, la mujer que en 1831 fue condenada a muerte y ejecutada por bordar una bandera con las palabras ‘”libertad, igualdad y ley”. Este es el punto de partida de una obra teatral que habla de mujeres que luchan por sus ideas y sueños a lo largo de la historia: en la Argentina de la dictadura, en la mexicana Ciudad Juárez y en cualquier lugar de hoy en día.

Desde 2012, la Trilogía Republicana de Trinchera Teatral ha triunfado en la exigente cartelera teatral argentina, consiguiendo dos galardones y cinco nominaciones en los premios Teatro del Mundo, que organiza la Universidad de Buenos Aires.

Las tres obras se han despedido de Argentina, representándose en el Teatro Margarita Xirgu de la capital. Sus creadoras se consideran viajeras de la memoria y en su obra están muy presentes la República, la posguerra y el exilio. El éxito de su propuesta en Latinoamérica ha hecho posible que sus obras se representan ahora en España. Esta segunda gira de la compañía ha comenzado por Zaragoza y después de Valencia viajará a Madrid.

Imagen de un instante de la representación de la obra 'Pinedas tejen lirios'. Fotografía cortesía del teatro.

Imagen de un instante de la representación de la obra ‘Pinedas tejen lirios’. Fotografía cortesía del teatro.

 

La piedra oscura hace memoria en Las Naves

La piedra oscura, texto de Alberto Conejero, dirigida por Pablo Messiez
Espai Mutat de Las Naves
C / Joan Verdeguer, 16. Valencia
Sábado 24 y domingo 25 de octubre, 2015

La piedra oscura, la obra revelación de la temporada teatral, texto de Alberto Conejero, dirigida por Pablo Messiez e interpretada por Daniel Grao y Nacho Sánchez, llega al Espai Mutant de Las Naves el 24 y 25 de octubre. Una coproducción del Centro Dramático Nacional y La Zona.

La obra está inspirada en el personaje real de Rafael Rodríguez Rapún, “el más hondo amor de Lorca” que quedó fuera del “retrato de la historia”, según expresión de Alberto Conejero (Jaén, 1978). El texto, un mosaico de ficción y realidad, narra el encuentro en una noche trágica entre Rafael, un teniente republicano, y Sebastián, un joven soldado inexperto del bando nacional. “Una obra teatral que está demostrando que al público sí le interesa la memoria histórica. La Piedra oscura pone este interés sobre el escenario de manera clara y emotiva”, apunta Guillermo Arazo, responsable de programación de Las Naves.

Escena de 'La piedra oscura'. Imagen cortesía de Las Naves.

Escena de ‘La piedra oscura’. Imagen cortesía de Las Naves.

“Yo creo en la memoria colectiva. Creo que tenemos que llegar a un mínimo acuerdo sobre nuestro pasado, y que con la memoria histórica se desmoronan los egos y compartimos culpas”, afirma Conejero, que consiguió el premio Ceres de Teatro al mejor autor. “Nunca lo hubiera conseguido sin Pablo Messiez, los actores, Daniel Grao y Nacho Sánchez, y el equipo”, subraya el autor.

La obra transcurre en una habitación de un hospital militar cerca de Santander. Allí se produce el encuentro entre Rafael, que vive sus últimas horas antes de ser fusilado, y un joven soldado llamado Sebastián, que le custodia. Es, cuenta Coenejero, un encuentro ficticio, que le ha servido para recuperar la memoria de Rodríguez Rapún. “Habla sobre el encuentro con el otro y esa ‘otredad’ que va convirtiéndose en una intimidad. La obra habla de cómo dos seres humanos son capaces de encontrarse y entenderse, pese a la guerra”, destaca el dramaturgo.

Federico García Lorca es, de algún modo, el origen de La piedra oscura. “Tengo un gran amor por Lorca y soy en muchas maneras deudor suyo. Pero no he pretendido hablar de él, ni siquiera rendirle un homenaje. El texto habla de las ausencias, y la primera es la de Lorca. No hablo de él pero esta obra no podría existir sin él”. La piedra oscura es, precisamente, el título de un proyecto de Lorca del que apenas existe el ‘Dramatis personae’. Alberto Conejero lo ha elegido como título por los significados, desde lápida a paredón, y porque oscuro es el amor que no puede decirse.

La piedra oscura no es revanchista sino que habla sobre la necesidad de encuentro, pero tiene un ruego: este país no puede estar ribeteado de muertos en sus cunetas y que los familiares tengan que financiarse ellos mismos las exhumaciones a través de asociaciones.

Escena de 'La piedra oscura'. Espai Mutant de Las Naves.

Escena de ‘La piedra oscura’. Espai Mutant de Las Naves.

Los títeres ocultos de Joan Miró

Mori el Merma. Joan Miró Joan Baixas
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Hasta el 13 de septiembre de 2015

No fue una rueda de prensa, sino una novela de aventuras. Porque la historia de los decorados, máscaras y grandes títeres creados por Joan Miró para el espectáculo teatral Mori el Merma, de la compañía Teatre de la Claca, lo requería. Más de 30 años llevaban encerrados en baúles de mimbre. Acumulando polvo y olvido. Hasta que la insistencia de algunos, entre ellos el artista alicantino Eusebio Sempere, Joan Baixas, que fue quien dirigió el espectáculo junto a Teresa Calafell, y Rosa Castells, directora del Museo de Arte Contemporáneo de Alicante (MACA), lograron casi lo imposible: que aquel valioso material vea ahora la luz tras múltiples vicisitudes.

Dibujos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma en el Centro del Carmen de Valencia.

Dibujos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma en el Centro del Carmen de Valencia.

El Centro del Carmen, tras su estancia en el MACA, expone los muñecos diseñados por Miró, felizmente restaurados por el IVACOR de la Generalitat, junto a litografías, documentos, apuntes, fotografías de Francesc Català-Roca y un video relacionados con el proceso creativo. Joan Miró, que desde hacía tiempo mantenía su obsesión por el Ubú rey de Alfred Jarry, volcó todo su talento en la construcción de unos personajes en tela y goma espuma que fueran la encarnación de la España negra que la Transición negociaba por dejar atrás.

Mori el Merma, estrenada en el Liceo de Barcelona en 1978, no fue, según recordó Baixas, teatro político, “sino un vómito”. Un vómito de celebración, y en esto corrigió las palabras de Rosa Castells, “no por la muerte del dictador Franco, sino por la muerte del régimen franquista”. Porque el franquismo “era una araña que se metió por todos los sitios, creando una atmósfera irrespirable”. El espectáculo de la Claca venía a oxigenar todo eso y lo hizo a lo grande, con Joan Miró a la cabeza.

Muñecos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma, en el Centro del Carmen de Valencia.

Muñecos de Joan Miró en la exposición Mori el Merma, en el Centro del Carmen de Valencia.

“Fue nuestro comodín, porque en plena Transición nadie se hubiera atrevido a prohibir una obra firmada por un artista tan reconocido”, explicó Baixas, quien recordó lo “delicado y divertido” que resultó su estreno. “La fila 0, destinada a las autoridades, la ocuparon anarquistas y travestis, mientras que a Tarradellas y demás políticos los ubicamos en el palco”. Y Tarradellas quejarse se quejó poco, porque “se durmió durante la representación”.

Mori el Merma, insistió Baixas, fue un espectáculo para que la gente se divirtiera: “Ese era el mensaje”. Felipe Garín, director del Centro del Carmen, señaló que más que una crítica a la dictadura, “es una crítica al abuso de poder”. De hecho, destacó el mérito de una obra que “convierte la crítica política en obra de arte”. Joan Miró prefirió, llegado el momento de elegir entre marxismo y surrealismo, combatir la falta de libertades con poesía, que es la que “vomita” en el diseño tanto del fondo teatral como de sus grotescos personajes: el Merma, la Dona y sus ministros de la Guerra y Finanzas.

Fotografías del proceso de elaboración de los muñecos de Joan Miró para el espectáculo Mori el Merma. Centro del Carmen de Valencia.

Fotografías del proceso de elaboración de los muñecos de Joan Miró para el espectáculo Mori el Merma. Centro del Carmen de Valencia.

“Los títeres siguen la tradición de gigantes y cabezudos y fueron creados siguiendo la verticalidad de la pintura, más que la horizontalidad teatral, de manera que había un peligro real a la hora de manejarlos dada su altura, por lo que utilizamos artistas de circo, saltimbanquis y gimnastas”. Baixas, a medida que avanzaba en la novela de aventuras que ha supuesto el rescate de tamaño material, se congratuló del resultado expositivo. “Es una rara avis en este país donde la cultura está embarrada”, dijo refiriéndose a la colaboración entre instituciones públicas y privadas de diferentes lugares. También matizó que el mal estado de los muñecos no se debía únicamente a su encierro durante 30 años en cestos de mimbre: “Nosotros también los maltratamos en escena”. Los dictadores como Ubú o el Merma son, por lo que se ve en el Centro del Carmen, resistentes. La creación de Joan Miró para Teatre de la Claca, también.

Instalación de Mori el Merma. Centro del Carmen.

Muñecos de Joan Miró para el espectáculo Mori el Merma. Centro del Carmen de Valencia.

Salva Torres

Infancia, guerra y dibujos

Lápiz, papel y bombas. 1936-1939
Colegio Mayor Rector Peset
Plaza Horno de San Nicolás, 4. Valencia
Hasta el 30 de julio, 2015

La sala de la Muralla del Col·legi Major Rector Peset acoge hasta el 30 de julio la exposición ‘Llapis, paper i bombes. 1936-1939’, organizada por la Universitat d’Alacant. La muestra está integrada por un centenar de dibujos que realizaron los niños y niñas evacuados a diversos lugares de Europa durante la Guerra Civil Española, donde recibieron cuidados y formación en colonias seguras. Durante su estancia, los pequeños plasmaron sus desgarradoras experiencias de la guerra en dibujos que crearon en papel con lápices de colores.

La Universidad de Alicante ha conseguido reunir en una sola muestra estos dibujos que se encontraban depositados en diversas instituciones como la Biblioteca Nacional o las Universidades de California, de San Diego y Columbia de Nueva York. También se han incluido dibujos realizados por los niños y niñas que fueron evacuados a Rusia, cedidos para la ocasión por la Asociación Archivo Guerra y Exilio y por el Centro Español de Moscú.

Tarjeta de la exposición Llapis, paper i bombea. 1936-1039. Cortesía de Colegio Mayor Rector Peset.

Tarjeta de la exposición Llapis, paper i bombes. 1936-1039. Cortesía de Colegio Mayor Rector Peset.

La exposición reúne también reproducción de fotografías y carteles de la época pertenecientes al Centro Documental de la Memoria Histórica de Salamanca e incluye una banda sonora creada especialmente para esta muestra por el músico italiano Giovanni Alberto Croatto.

Tres secciones conforman el recorrido expositivo. Una primera parte integra los dibujos relacionados con tres escenarios de la guerra civil: el bombardeo de Madrid, de donde procedían muchos de los niños, el bombardeo de Port Bou, origen de los niños evacuados a las colonias del sur de Francia, y la batalla de Teruel, como una esperanza para los republicanos. La segunda sección de la muestra incluye dibujos relacionados con la vida en las colonias, y una última parte contiene dibujos relacionados con la evacuación desde su lugar de residencia a las colonias.

Junto a la Universidad de Alicante, han coordinado la muestra un grupo de profesores de Historia de institutos de Enseñanza Secundaria de Alicante, entre los que se encuentran José Antonio Fernández, Ramón Galdrán, Remedios Izquierdo, Carlos Salinas y Teresa Sanz. También se podrán ver los 15 dibujos infantiles originales que se conservan en la Biblioteca Histórica de la Universitat de València.

Uno de los dibujos de la exposición Llapis, paper i bombea. 1936-1939. Cortesía de Colegio Mayor Rector Peset.

Uno de los dibujos de la exposición Llapis, paper i bombea. 1936-1939. Cortesía de Colegio Mayor Rector Peset.

Heridas abiertas de la Guerra Civil

Trauma y Transmisión
Efectos de la guerra del 36, la postguerra, la dictadura y la transición en la subjetividad de los ciudadanos
Anna Miñarro y Teresa Morandi

La guerra civil española es uno de los episodios históricos sobre los que existe más bibliografía. Sin embargo, hasta ahora no se había publicado ningún estudio sobre el impacto psicológico que tuvo en quienes la sufrieron y sus descendientes. Es el objetivo de ‘Trauma y Transmisión. Efectos de la guerra del 36, la postguerra, la dictadura y la transición en la subjetividad de los ciudadanos’, un trabajo de Anna Miñarro y Teresa Morandi, que se presentó recientemente en la Universitat de València dentro de unas jornadas  sobre la memoria histórica.

“No hay ningún ciudadano del Estado español que no tenga marcas de la guerra civil, lo sepa o no, lo acepte o no, porque todos los que la vivieron han sido transmisores, incluso contra su voluntad, de las huellas y secuelas que les dejó el conflicto”, dicen las autoras.

¿Cómo afectó a la salud mental de los españoles la guerra civil y sus secuelas? 

Las guerras causan siempre un gran impacto, pero en el caso de la civil española, pese a  sus importantes  daños y efectos traumáticos, agudizados en la época dictatorial, fue imposible reconocerlo simbólicamente. Más tarde,  tampoco hubo una adecuada atención con el fin de que los ciudadanos desarrollaran sus propios recursos y evitaran sufrimientos que, al enquistarse, fueron transmitidos  a las generaciones siguientes. Este significativo silencio es un  síntoma más del trauma que aún se arrastra en nuestros días. Cuando no hay elaboración ni representación de la violencia sufrida, se produce una ruptura, y una pérdida de transmisión de la historia familiar y social. Así, el horror se inscribe, como un exceso innombrable, en el psiquismo de los padres, en el cuerpo y en las generaciones siguientes. La guerra provocó un viraje radical de lo familiar, lo íntimo hacia su contrario. Lo extraño, lo inquietante y lo siniestro, que introdujo profundas confusiones y transformaciones a nivel psíquico y en el entorno social y cultural, con lo que se perfiló un contexto social siniestro.

Portada de libro.

Portada de libro ‘Trauma y Transmisión’, de Anna Miñarro y Teresa Morandi.

¿Estos traumas incidieron más en el bando de los vencidos?

No se trata de ver quiénes sufrieron más, sino de reconocer que el golpe franquista y la dictadura atentaron contra los derechos humanos, y ese atentado recayó más del lado de los que lucharon por la República. Cuando acaba la guerra, no cesa el conflicto. Es decir, no acaba para todos igual,  porque no hubo paz, sino victoria de unos sobre otros y la dictadura lo hizo sentir con un ensañamiento que desató una violencia y humillación sistemática, especialmente en las clases bajas. Los vencidos se vieron forzados a renunciar a sus ideales, a esconder sus duelos, incluso dentro de sus propias familias,  a sufrir en silencio el sentir vergüenza y culpa por los suyos. la transmisión de lo traumático a sus hijos y nietos.

En muchos ciudadanos lo experimentado, vivido y sufrido por la primera generación ha quedado sin elaborar, e incluso enquistado, produciendo malestar psíquico, e incluso psicosomático, en ellos  y en sus descendientes.  La oleada de asesinatos, desapariciones, exilios y destierros, no permitió hacer duelos. En cambio se instaló el silencio, la voz de los sin voz, de los vencidos metáfora de todos los horrores sufridos por una sociedad secuestrada por el terror, rota por el dolor y por la pérdida de todo lo valioso.

¿Todavía se detectan en la sociedad española actual síntomas de esos trastornos?

La amnesia colectiva, aquella que pretendía anestesiar la sociedad durante la Transición, fue en sí misma la constatación de que las heridas del pasado no han cicatrizado psicológicamente hablando. El trauma perdura, no sólo en los ciudadanos que lo sufrieron, sino en el imaginario social. La primera generación  y una parte de la segunda, recibió de lleno el impacto de la guerra y la represión, y en ellos se produjo un vacío aunque el dolor estaba presente y no podía mostrarse mediante palabras lo que  generó un gran desmantelamiento a nivel psíquico y afectivo.  La segunda y la tercera generación heredaron parte de las secuelas por el duelo inacabado, pues los duelos no cerrados son como hemorragias abiertas. Los no elaborados por una generación tienen consecuencias en las siguientes. Sin embargo, a pesar del sufrimiento, muchos ciudadanos han hecho el difícil camino de volver narrable su experiencia por diferentes vías: testimonios, análisis, terapias, asociacionismo, militancia política, creación artística y escritura. Se trata de encontrar formas de sublimación, porque cuando el horror y el dolor se traducen en un relato, alguna cosa de la transmisión de vida entre generaciones se puede recuperar.

Anna Miñarro y Teresa Morandi, autoras del libro.

Anna Miñarro y Teresa Morandi, autoras del libro ‘Trauma y Transmisión’. Imagen cortesía de las autoras.

Bel Carrasco

Alô alô mundo! Cine marginal brasileño

Alô alô mundo! Cines de invención en la generación 68
Comisarios del ciclo: Marc Martínez y Paola Marugán
Filmoteca de Valencia
Plaza del Ayuntamiento, 17. Valencia
Del 14 de abril al 14 de junio de 2015

Dice Marc Martínez, junto a Paola Marugán, comisario de ‘Alô alô mundo!’, que se trata de un ciclo de películas “nada cómodo”. Y lo remacha: “Es cine marginal”. Lo dijo en la presentación del ciclo que la Filmoteca de Valencia programa hasta el 14 de junio. Presentación que vino acompañada de los films ‘Zona zul’, (1972) de Henrique Faulhaber, y ‘A conexao brasileira, a luta pela democracia’ (1982-83), de Helena Solberg. Películas que, dadas las condiciones en que fueron rodadas (censura y momento de invención de nuevas formas), convierten el ciclo en una travesía llena de altibajos por el cine experimental brasileño.

Fotograma de 'Zona zul', de Henrique Faulhaber, en el ciclo 'Alô alô mundo!'. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘Zona zul’, de Henrique Faulhaber, en el ciclo ‘Alô alô mundo!’. Filmoteca de Valencia.

Cinemas de invençao na geraçao 68, tal es el subtítulo del ciclo, recoge películas realizadas durante los años en que Brasil, como España, se hallaba a merced de la dictadura y de los movimientos clandestinos que luchaban, con más o menos fortuna, por encontrar vías de escape al exigente yugo político. De hecho, tal y como recordó Marc Martínez, ‘Alô alô mundo!’ fue la proclama lanzada por el cineasta Glauber Rocha contra el imperialismo significado en torno al cine de Hollywood.

Fotograma de 'Copacabana, mon amour', de Rogério Sganzerla, en el ciclo 'Alô alô mundo!. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘Copacabana, mon amour’, de Rogério Sganzerla, en el ciclo ‘Alô alô mundo!. Filmoteca de Valencia.

Martínez, siguiendo a Jairo Ferreira, prefiere la denominación Cinema de Invençao al de Cinema Marginal, por aquello de que el grupo de cineastas que recoge el ciclo “asumió el riesgo de la invención, pagando el precio de la censura y la marginación”. Invención y marginación parecen, pues, ir de la mano, de ahí la calificación de héroes para todos ellos atribuida por el comisario del ciclo: “Utilizaban esa precariedad como motivo a la hora de realizar sus películas”. Películas que, salvo ‘Copacabana, mon amour’, de Rogério Sganzerla (con todos los matices que se quiera) y las relacionadas con Glauber Rocha, el director más conocido, resultan desconocidas.

Fotograma de 'A idade da Terra', de Glauber Rocha, en el ciclo 'Alô alô mundo!'. Filmoteca de Valencia.

Fotograma de ‘A idade da Terra’, de Glauber Rocha, en el ciclo ‘Alô alô mundo!’. Filmoteca de Valencia.

El listado lo dice todo. ‘Hitler terceiro mundo’ (1968), de José Agrippino de Paula. ‘Viagem ao fim do mundo’ (1968), de Fernando Cony. ‘Manha cinzenta’ (1969), de Olney Sao Paulo. ‘Sem essa, Aranha’ (1970), de Rogério Sganzerla. ‘Mangue-Bangue’ (1971), de Neville D’Almeida. Agripina é Roma-Manhattan (1972), de Hélio Oiticica. ‘A idade da Terra’ (1975), de Glauber Rocha. Entre otras.

De ahí el mérito de ‘Alô alô mundo!’: “Es el rescate de un material histórico”, subraya Martínez. El proyecto nace, según sus comisarios, “del interés en dar visibilidad a un conjunto de prácticas filmográficas, desarrolladas desde finales de los años sesenta hasta la década de los ochenta, para hacernos reflexionar sobre las formas en que ese legado extiende sus efectos y activa nuestro presente”. También nace con la pretensión de “revelar las tensiones, los contagios y los conflictos de una generación de artistas, que desarticuló las formas establecidas de pensar el lenguaje cinematográfico tradicional”.

Fotograma de 'Agripina e Roma-Manhattan'.

Fotograma de ‘Agripina é Roma-Manhattan’, de Hélio Oiticica, en el ciclo ‘Alô alô mundo!’. Filmoteca de Valencia.

Salva Torres

Arqueología estética del franquismo

Ignasi Prat, ”El mundo de los vencedores”
Addaya Centre d’Art Contemporani
C/ Alexandre Rosselló, 10. Alaró (Illes Balears)
Comisario: Alex Brahim
Hasta el 11 de abril de 2015

Partiendo de la inquietud generada por la lectura de la novela Mala gente que camina de Benjamín Prado (Alfaguara, 2006), motivado por la brutalidad de la represión franquista y sobre todo por la impunidad irreversible de la que ha disfrutado, Ignasi Prat se adentra en una arqueología histórica del franquismo basada en la recuperación estética de las fachadas de las casas de los máximos responsables del régimen y la represión que llevaron a cabo.

Una primera etapa -aún abierta- de investigación la componen las actas de defunción de los implicados, en las cuales figuran las direcciones de sus residencias oficiales en el momento de su muerte, seguida de la búsqueda de estos lugares por la geografía española, hasta identificarlos y fotografiarlos. Prat se apropia una imagen que no es tanto un recuerdo como un pliegue espacio-temporal de un instante político que sobrevive camuflado al hecho histórico; pone luz y foco sobre estos refugios velados del poder, cuya fisicidad sobrevive a la biografía de sus propietarios, albergando para sus sucesores, además de un hogar, las prebendas asociadas.

Vista desde la piscina de la fachada sur del Palacio del Canto del Pico, una de les segundas residencias de Francisco Franco Bahamonde, Torrelodones (Madrid)

Vista desde la piscina de la fachada sur del Palacio del Canto del Pico, una de las segundas residencias de Francisco Franco Bahamonde, Torrelodones (Madrid).

El autor opta pues por señalar con perspicacia y sutileza el sinsentido mismo que da cimiento a la historia oficial. El trabajo es un claro manifiesto de ruptura generacional –el de quienes no vivieron el régimen- que se adentra en la actual economía de la experiencia sígnica, haciendo de sus retratos del mundo de los vencedores el lugar mismo de puesta en crisis de su relato, aquel que por consenso garantizó su inmunidad, la permanencia de sus intereses y el silencio del relato de los vencidos.

Esta revisión de los postulados estéticos del régimen, simbólicamente elementales como marca de clase en su autorepresentación, a partir de aquello abiertamente visible de sus espacios de intimidad, supone un perverso giro, un lado B de su propia imagen que ejerce desde la justicia poética un compromiso con las deudas del pasado que el hoy aún reclama. Se trata de una práctica cultural crítica que se nutre de la historiografía y el archivo, vinculados a una producción fotográfica de rigor que se sirve del medio y su función nemónica como dispositivos de contrasentido: la transmisibilidad de la fotografía como actualización disruptiva y no como continuidad. Entre lenguaje visual y narrativa histórica, esta fusión del discurso político y el estético supone un acto de responsabilidad semiótica con la óptica, en tanto que punto de vista fáctico del hecho fotográfico y lugar ético de aproximación al hecho histórico.

Vista de una fachada lateral de la residencia oficial de José Luis Arrese, Corella (Navarra)

Vista de una fachada lateral de la residencia oficial de José Luis Arrese, Corella (Navarra).

Bajo el subtítulo de Salón de invierno, en su primera exposición en una galería el autor hace un irónico guiño a la estética y la estructura de los salones de arte del régimen, a través del sistema de montaje y el cordel utilizado y de esta misma hoja de sala. Además, una proyección con todas las fotografías que forman parte del proyecto a día de hoy, una publicación del anterior Salón de mayo y las actas de defunción de los implicados complementan el repertorio expositivo.

Así mismo, El mundo de los vencedores incorporará nuevos materiales, más residencias, otros métodos, referencias y herramientas como Google Earth, y adoptará diversos formatos o subtítulos complementarios para generar nuevas lecturas y dispositivos, en función del grado de desarrollo y el contexto que acoja cada exhibición. Un proceso artístico abierto que es también un medio histórico provisional: una forma de mantener presente la urgencia de aquello que todavía resulta expectante.

Vista general del Pazo de Meirás, segunda residencia de Francisco Franco Bahamonde, Sada (La Coruña)

Vista general del Pazo de Meirás, segunda residencia de Francisco Franco Bahamonde, Sada (La Coruña).

Roxanne, The Police y sus secretos

Roxanne, de Vali Hotea
Sección oficial de largometrajes
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio

Tavi Ionescu (Serban Pavlu) entra en el antiguo edificio de la Securitate, policía secreta rumana, en busca de un expediente por “motivos personales”, veinte años después de la revolución. Así arranca Roxanne, del director Vali Hotea, a ritmo de The Police, grupo que lideró Sting a finales de los 70, mientras el protagonista de la película se apresta a descubrir cierto secreto guardado en los archivos policiales. “No es una película política, sino sobre lo humano”, declaró Hotea una vez concluida su proyección en la Sala Berlanga dentro de la sección oficial de largometrajes de Cinema Jove.

Fotograma de 'Roxanne', de Vali Hotea. Cinema Jove.

Diana Dumbrava y Mihai Calin en un fotograma de ‘Roxanne’, de Vali Hotea. Cinema Jove.

Roxanne sirve para nombrar a la mujer que promueve la indagación de Tavi, al tiempo que la canción de The Police que él le dedicó en una emisora de radio durante la dictadura de Ceacescu y por lo que se le abrió una investigación. Ahora, hurga en esos archivos en busca de una verdad que aclare su posible paternidad del hijo mayor de Roxanne (Diana Dumbrava). “El pasado siempre vuelve, no se puede esconder”, declaró la actriz protagonista, cuya generación del 67 “ha vivido la mitad de su vida en dictadura y la otra mitad en democracia”. De ahí que, como su personaje, “no sepa la persona que es”.

Para saberlo, Tavi va hurgando poco a poco en ese pasado, al tiempo que atiende a una madre que va perdiendo la memoria por culpa del Alzheimer. De manera que mientras él avanza en la dirección de una verdad que irá levantando ampollas, su madre irá retrocediendo mentalmente hacia el cruel terreno de la desmemoria. Caminos en paralelo que Vali Hotea dispone con sumo cuidado, en la búsqueda de la verdad o, como apuntó el propio director, “mejor de la honestidad”.

Serban Pavlu, sentado, y Anghel Damian en un fotograma de 'Roxanne', de Vali Hotea. Cinema Jove.

Serban Pavlu, sentado, y Anghel Damian en un fotograma de ‘Roxanne’, de Vali Hotea. Cinema Jove.

Y como la verdad incomoda, la obsesión de Tavi por alcanzarla no está exenta de dramatismo, dada la perturbación de sus apacibles vidas. Roxanne, felizmente casada con Sandu (Mihai Calin), se verá obligada a reconocer que Tavi es el padre de Víctor (Anghel Damian), su hijo mayor, alterando su vida familiar. Al igual que las pesquisas de Tavi irán minando su propia relación sentimental de pareja. “La película”, señaló Vali Hotea, “pretende despertar la curiosidad de los más jóvenes acerca del pasado”. “Piensan que Ceacescu es alguien cool”, admitió con sorpresa.

Ese reconocimiento del pasado, como parte de la memoria que es sano ejercitar, sin que colapse la vida presente, es lo que está en juego en Roxanne. Tavi se debatirá entre seguir hurgando en esa herida abierta por su finalmente reconocida paternidad, hasta entonces oculta, y la alteración que ello supone en el feliz matrimonio de Roxanne y Sandu, mientras Víctor permanece ajeno a tamaño descubrimiento.

Al contrario de lo que sucede en Silmäterä, de Jan Forsström, también a concurso, aquí la paternidad se revela como fundamental a la hora de afrontar el conflicto, que en el caso de la película finlandesa se agranda a medida que la figura del padre desaparece. Diferencia que convendría analizar a la hora de comprender el sentido o sin sentido al que se ven abocadas ambas narraciones. Roxanne, huyendo de virtuosismos estéticos, pone todo el énfasis en la historia, cuya verdad conmueve.

Diana Dumbrava y Serban Pavlu en un fotograma de 'Roxanne', de Vali Hotea. Festival Internacional de Cine de Valencia - Cinema Jove.

Diana Dumbrava y Serban Pavlu en un fotograma de ‘Roxanne’, de Vali Hotea. Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove.

Salva Torres