La Otra Cantinela: cultura de barrio

La Otra Cantinela
Espacio multicultural
Señor de Azagra 8, València

Cuatro gestores culturales con experiencia previa han unido sus fuerzas para embarcarse en un estimulante proyecto, La Otra Cantinela, un nuevo espacio multicultural en la zona del Cedro (Señor de Azagra, 8), que abrió hace mes y medio sus puertas con vocación de contenedor cultural y artístico para crear sinergias con el barrio y sus diversos colectivos, sumando diversidad y un componente lúdico que se hace patente en su variada programación. “La Otra Cantinela es todo lo contrario de la misma cantinela de siempre”, proclama el equipo gestor. “Es barrio y cultura popular, es música y arte, es pasión y baile, es street art y buen rollo, es aventura y puertas abiertas, un espacio para ti y tus amigos, es tu lugar en el barrio para compartir.”

Para comenzar esta nueva andadura trajeron de regreso al barrio del Cedro el Circuito Café Teatro, con actuaciones los jueves a las 20:30, comenzando con el show cómico y musical de Paco Enlaluna y siguiendo con Patricia Espejo, Miki Dkai, Eva Cabezas y como gran colofón, Xavi Castillo, que actuará el 31 de enero de 2019.

Junto con el show humorístico del circuito, La Otra Cantinela abre sus puertas a actividades y actuaciones de todo tipo, ya sea gestionadas por su equipo de programación o a propuesta de asociaciones y colectivos para los que ponen el espacio a su disposición, siempre que la actividad esté acorde al concepto de barrio compartido.

Imagen propedéutica de  ‘Intruders’, una creación de Ana Rosa Manzanera y la compañía Manzanera. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen propedéutica de ‘Intruders’, una creación de Ana Rosa Manzanera y la compañía Manzanera. Fotografía cortesía de los organizadores.

Además de los monólogos humorísticos con artistas de la talla de Xavi Castillo o Patricia Espejo, se organizan batallas de gallos de hip hop, mercados vintage de moda coordinados por Núcleo Base, Jams de Blues y Psicodélicas, charlas de adiestramiento de perros, sesiones de DJs de prestigio como Dave Hang, exposiciones de tatuajes, cuadros e ilustraciones, o la intervención de su fachada en colaboración con la Asociación de Arte Urbano Zedre.

La danza contemporánea es otra de las apuestas de este nuevo espacio cultural, que presenta el domingo, 30 de diciembre de 2018, como celebración adelantada del fin del año, ‘Intruders’, una creación de Ana Rosa Manzanera, cuya trayectoria se caracteriza por colaborar con otros profesionales de las artes e investigar la creación artística, el movimiento, el contexto, el cuerpo y la performance.

Tres músicos y dos bailarines intervienen en esta coreografía creada por la compañía Manzanera para espacios no convencionales, en la que se invita al público a que forme parte de la obra de forma activa, y que destaca por su música inédita y su formato dinámico, social y experimental. La compañía Manzanera nació en Valencia a partir de un encuentro, en septiembre de 2016, de dos mujeres, artistas de la música y de la danza contemporánea, recién retornadas de unos proyectos artísticos realizados en el extranjero, que apostaron por mantener su actividad profesional en el lugar en la que residen.. La pianista Laia Bernad y la bailarina Ana Rosa Manzanera crearon su primera obra en base a esta idea de “vuelta a casa” e identidad, con un dúo titulado ‘Anatomía ‘Emocional, en el año 2016, y el desarrollo natural de dicha pieza, dio pie a la formación de la Compañía Manzanera.

Imagen general de La Otra Cantinela, nuevo espacio multicultural en el barrio del Cedro de València. Fotografía cortesía de los organizadores.

Imagen general de La Otra Cantinela, nuevo espacio multicultural en el barrio del Cedro de València. Fotografía cortesía de los organizadores.

Bel Carrasco

 

Aquí Gritarán los Mudos

‘Aquí Gritarán los Mudos’ de la Compañía Migro Danza
Sala Off
Carrer del Túria, 47, Valencia

El pasado 21 de Noviembre tuvo lugar la danza teatro “Aquí Gritarán los Mudos” interpretada por la compañía Migro Danza.

‘Aquí Gritarán los Mudos’ es un tributo a la migración, no es a una historia concreta, sino todas esas voces que han pasado por esa situación. Es una obra silenciosa, donde dos personas, sin identidad, se encuentran en un punto del camino y como juntos se enfrentan a las distintas adversidades que supone dejar su tierra natal.

Fotografía de la obra 'Aquí Gritarán los Muertos'. Cortesía de la compañía Migro Danza

Fotografía de la obra ‘Aquí Gritarán los Mudos’. Cortesía de la compañía Migro Danza

A través del movimiento se cuentan distintas historias. La danza va alternándose entre pausas y momentos de tensión. La emoción envuelve el contexto en el que se encuentran ambos protagonistas donde vemos amor, violencia, muerte, desesperación, impotencia y cómo, a pesar de emociones y sentimientos tan fuertes, se da a entender un mensaje de seguir adelante ante las inclemencias que surgen a lo largo del camino. Los momentos de pausa podríamos considerarlos “falsos” ya que es una tranquilidad extraña, tensa, más como un sentimiento de derrota o fatigamiento de los protagonistas que un momento de paz.

La obra se realiza sobre un suelo de tierra. La tierra es otro personaje más con un simbolismo muy profundo, la tierra como elemento primario, una referencia que quizá aluda a que todos somos iguales y que provenimos del mismo lugar, el planeta Tierra y por otro la tierra como una elemento que causa desconocimiento, un espacio yermo, donde todo parece similar pero que el migrante no consigue adaptarse a él. La frontera se conceptualiza como un comodín cerrado el cual impide la entrada de los protagonistas a un nuevo lugar, causando una angustia y tensión en la obra que, unido a una música y la luz, refleja la angustia que sufren los migrantes al encontrar cortado su camino, unido a la incertidumbre de si podrán continuarlo.

Fotografía de la obra 'Aquí Gritarán los Muertos'. Cortesía de la compañía Migro Danza.

Fotografía de la obra ‘Aquí Gritarán los Mudos’. Cortesía de la compañía Migro Danza.

La música, compuesta por David Ortolà es una pieza improvisada en directo, buscando frescura en cada nueva interpretación de la obra y quizá también para reforzar el mensaje de tributo a las diferentes historias que deja el camino y como cada una tiene una serie de características personales. La música además ayuda a marcar ese mensaje crítico respecto a la situación del migrante. No estamos en una película de acción con una música épica o dramática, sino que la obra es una ventana a la realidad, la que vivimos actualmente. En la vida real no hay una banda sonora que nos acompañe, por lo que esta se compone por un sonido electrónico ambiental. La música no pretende ser bonita o gustar sino ser estridente, poner en tensión al espectador y crear esa sensación de no descanso que viven los protagonistas. La luz también es un agente que ayuda a canalizar ese mensaje de espacio etéreo, no importa donde se contextualiza la escena, sino el mensaje que transmite.

Con todos estos componentes los protagonistas interactúan a través de su danza, una muestra de esas ideas a través del entorno. Siempre danzan en torno a la tierra haciendo una metáfora de todos los viajes que no han sido contados, perdidos en el camino, no hace falta palabras ya que todos los componentes inertes (musica, tierra, luz) junto a los cuerpos de los protagonistas hablan a través de ese contraste de momentos ‘lentos’ y ‘agresivos’ consiguiendo impactar al espectador, buscando dejar tras de sí en él un pensamiento o idea tras terminar la obra.

Fotografía de Edward Quintana y Gracia Sánchez tras finalizar 'Aquí Gritarán los Muertos'. Cortesía de la compañía Migro Danza

Fotografía de Edward Quintana y Gracia Sánchez tras finalizar ‘Aquí Gritarán los Mudos’. Cortesía de la compañía Migro Danza

Esta es la primera obra dentro de teatro compuesta por la compañía Migro Danza interpretada por Edward Quintana y Gracia Sanchez. Ellos mismos se definen como ‘un colectivo de investigación corporal, que responde a las búsquedas y relaciones entre diferentes manifestaciones artísticas entorno a la elaboración de productos escénicos de calidad , así como en la construcción de un estilo propio de abordar el movimiento, dentro del discurso de la danza contemporánea’. ‘Aquí Gritarán los Mudos’ es una obra interesante e intensa con un tema muy actual que sin duda saben transmitir a través de algo tan abstracto como lo es la danza.

Aquí Gritarán los Mudos Trailer

Fotografía de la obra 'Aquí Gritarán los Muertos' Cortesía de la compañía Migro Danza.

Fotografía de la obra ‘Aquí Gritarán los Mudos’ Cortesía de la compañía Migro Danza.

Metro cuadrado. La fuerza gravitacional del movimiento

Metro Cuadrado
Grupo de danza 33 Volts
Teatre Carme
Carrer de Gregori Gea, 6. València

El Carme Teatre acoge en sus residencias las distintas investigaciones y actuaciones en torno a la danza y el movimiento. En este marco, entre los días 18 y 21 de octubre pudimos disfrutar de ‘Metro Cuadrado’. Una incisiva pieza que interpela al espectador para desplazarlo de los límites de su zona de confort y confrontarlo con la incomodidad de la realidad misma.

 Iván Colom ataviado con escafandra espacial representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

Iván Colom ataviado con escafandra espacial representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

El grupo de danza 33 Volts consiguió llenar la sala del Carme Teatre de luces y sombras, de cacofonías y sonidos melódicos que llevaban al espectador a una realidad paralela en la cual todo se regía por las delgadas líneas que componen un metro cuadrado. De tela o de fieltro, iluminado o bruno, el cuadrado se convirtió en el regente del espacio y del tiempo de la obra teatral.

Detalle del centro del escenario de la sala Carme Teatre. Fotografía de Alain Dacheux.

Detalle del centro del escenario de la sala Carme Teatre. Fotografía de Alain Dacheux.

Imbuidos por una atmósfera oscura y confusa el espectáculo comenzó desde la calma para pasar a estados de extremo dinamismo en el que los cuatro bailarines conjugaban sus desplazamientos al unísono, generando pulsaciones que fluctuaban entre la bradicardia y la arritmia más absoluta.

Los cuerpos combinados de sugerentes maneras, jugaban con la mente del espectador, quien en las construcciones corpóreas podía vislumbrar las anatomías de un ser monstruoso que avanzaba con ritmo severo hacia el cuadrado, epicentro del cosmos creado por 33 Volts para esta pieza. En torno a esta zona orbitaban los movimientos y desplazamientos de los bailarines, atraídos y a la vez repelidos por la gravedad que ejercía el cuadrilátero.

Iván Colom, Cristina Martí y Edwin Valentín representado Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

Iván Colom, Cristina Martí y Edwin Valentín representado Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

La apoteosis final llegó de la mano de la imagen proyectada que ponía el acento en el marcado carácter ecológico de la obra. ‘El lamento de Dido’ de Henry Purcell, impelía al espectador a transitar por sus emociones, mientras contemplaba los estragos del ser humano sobre La Tierra.

Bailarines del grupo de danza 33 Volts representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

Bailarines del grupo de danza 33 Volts representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

“Metro Cuadrado”, transforma danza y movimiento en el catalizador idóneo para experimentar con las emociones del individuo en su paso por  el espacio. La obra en definitiva, permite el deleite de la belleza ecléctica de un espectáculo en el que las Bellas Artes se funden para conformar una crítica reflexiva del espacio, el yo y el nosotros.

Cristina Martí bailarina de 33 Volts. Fotografía de Manu Ramírez.

Cristina Martí bailarina de 33 Volts. Fotografía de Manu Ramírez.

Andrés Herraiz Llavador

Metro cuadrado. Danza, espacio y reflexión

Entrevista a Edwin Valentín, director de Metro cuadrado
Grupo de danza 33 Volts
Teatre Carme, Carrer de Gregori Gea, 6, Valencia
Del 18 al 21 de octubre de 2018

¿Somos conscientes del espacio que ocupamos?
La velocidad con la que transitamos los lugares apenas deja tiempo para una toma de conciencia real del espacio que habitamos. En el mundo en que vivimos, se impone más que nunca repensar la forma en la que consumimos tiempo y espacio, conocedores de que ambos son compartidos y en muchas ocasiones efímeros. El arte, y más concretamente la danza, siempre interesada en el movimiento, ha investigado y conformado la manera en que vemos el cuerpo. Ahora, la concepción de este ha cambiado para terminar fundiéndose en un todo. Fagocitados por una rutina opresora que vacía de sentido nuestros trayectos, sumergiéndonos en dinámicas donde se desdibujan los límites de nuestra frontera de contacto.

Sin duda, la danza es el mejor catalizador a través de la cual el ser humano puede expresar sus ansiedades y miedos, experimentar con sus emociones y dirigir su fuerza, tanto hacia lo individual como a lo colectivo. Las residencias del Carme Teatre acogerán en este mes octubre la práctica e investigación en torno al movimiento hecho danza. Gracias al grupo 33 Volts, dirigido por Edwin Valentín, podremos disfrutar de la belleza ecléctica de un espectáculo en el que las Bellas Artes se funden para conformar una crítica reflexiva del espacio, el yo y el nosotros.

Edwin Valentín estudió en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, su país de origen, de donde parte la inspiración de sus obras. Licenciado y especializado en Antropología Física, sus proyectos ahondan en los fenómenos sociales y culturales que tienen como punto de referencia el cuerpo y su relación con el entorno. Su formación artística comenzó en un Bachillerato de Artes y Humanidades, ligado al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en el que se especializó en danza.

En 2014 quedó en 4º lugar en la primera edición del concurso “Encuentro Creadores de Danza, Premio Movimiento Original”, de la Ciudad de México, en la cual presentó por primera vez el proyecto Metro cuadrado, que estrena en Valencia el próximo jueves 18 de octubre.

Fotografía de Edwin Valentín, cortesía del director.

Fotografía de Edwin Valentín, cortesía del director.

 ¿De dónde surge Metro cuadrado?

El contexto de la ciudad de México es el de vivir en una ciudad enorme en la cual las dinámicas que tu generas o que la propia ciudad te genera, te ponen en un estado de alerta. Más allá de la situación del país, el hecho de cómo convivir con tanta gente, es lo que me inspiró. Cuando has de ocupar el transporte público para moverte a cualquier lado, entras en relación con un todo, en un estado en el cual ves a las personas y no te queda otra opción que estar cuerpo a cuerpo, en una ciudad en la que todas las horas se han vuelto “hora pico”, en algunas líneas de metro. Por mucho que trates de evitarlo el espacio personal se pierde y termina por generarse una masa. El hecho de cruzarme la ciudad de México, de norte a sur para trabajar me hizo pensar en esas personas que hacen todos esos tránsitos constantemente.

Un día que estuve en un paradero de autobús esperando el trasporte, empecé a agobiarme por el ruido de los puestos ambulantes, el tráfico, la gente, el cansancio etc. y traté de voltear la cabeza hacia arriba para respirar y ver hacia el cielo. Me encontré con una enredadera de cables y me di cuenta de que no había espacio por ningún sitio. De ahí sale Metro cuadrado, de esa sensación en la que te preguntas ¿estamos viviendo esto?, ¿de dónde viene? y ¿para dónde vamos? En ese momento, mi punto de apoyo fue el metro de la ciudad que sirvió para la primera exploración de la obra.

Al momento de mudarme a Valencia, me encuentro con una ciudad en la que se siente totalmente lo contrario, en la cual yo tengo espacio, mi cuerpo lo vive distinto, se llega a relajar de otra manera. Descubro esta ciudad, nueva para mi y la siento totalmente contraria, los mismos traslados se hacen sin tanta gente, y no siento la misma sensación que en México. Entonces fue cuando me planteé ¿cómo estas personas viven  la relación con la sobrepoblación mundial?, ¿cómo se vive la sobrepoblación mundial en una ciudad como Valencia? y ¿qué pasa con este concepto?, ¿se piensa? De ahí, decido retomar Metro cuadrado aprovechando la oportunidad que generan las residencias del Carme Teatre. Estas me permiten generar un proyecto para trabajar las visiones de cómo los habitantes de una ciudad más pequeña sienten la sobrepoblación aunque, tal vez, pueda parecer que no está tan presente ese concepto o imagen. Tenia todavía esa sensación de que se podía indagar más en Metro cuadrado, explorando los distintos ángulos de donde tratar este tema. Desde un principio me interesó tener bailarines de aquí para que ellos me hablaran de sus vivencias y ver cómo sus cuerpos las expresan.

 Háblanos de la obra ¿en que consiste?

La obra parte de la danza contemporánea y podría definirse como tal porque el principal elemento del cual comunicamos es el cuerpo y el movimiento. Nos apoyamos de video, de artes plásticas, etc. La música es esencial ya que el espectáculo es mudo. La piezas sonoras no son del todo melódicas y hay algunas que transmiten sonidos ambientales con el fin de generar una sensación concreta. El sentido del oído está muy presente dentro de la pieza, por lo tanto, hablamos de danza contemporánea apoyada en otras artes.

¿Metro cuadrado tiene un punto experimental?

Si, los bailarines van a ser quienes a través de su cuerpo trasladen una serie de sensaciones al público. Siempre les pido que hablen y que conozcan el concepto que trabajamos en la obra, con el fin de que ellos lo reflexionen e investiguen y me vayan contando a través de sus experiencias y su vida cómo sienten esta relación entre ellos y la reducción de espacio. A partir de esta reflexión previa, comienzan a investigar el movimiento que posteriormente integrarán dentro del discurso. Este proceso a mi me enriquece tanto a nivel personal como profesional, nutriendo también el trabajo y la obra en sí, en la que se pueden ver un conjunto de emociones diversas.

Detalle de los bailarines ensayando Metro cuadrado. Fotografía cortesía de Edwin Valentín

Detalle de los bailarines ensayando Metro cuadrado. Fotografía cortesía de Edwin Valentín

¿Cómo fue el proceso de selección del equipo de Metro cuadrado?

El proceso de selección de bailarines fue un poco largo, porque al principio tuve que buscar personas que quisieran integrarse dentro del proyecto. Buscaba en primer lugar, que más allá de que fueran bailarines tuvieran una buena condición física, porque la propuesta tiene varios momentos de mucha fisicalidad, en la cual el cuerpo se pone muy al límite. El equipo lo conformamos Cristina Martí (Conservatorio Superior de Danza del Institut de Teatre Barcelona), Ivan Colom (Conservatorio Superior de Danza de Valencia), Pablo Caracol (Ilustrador y bailarín), Natalyd Altamirano (Asistente de dirección, actriz y bailarina y yo mismo como antropólogo físico, director, coreógrafo y bailarín.

¿Qué te pareció el espacio del Carme Teatre?

Tenía mucha ilusión de representar en el Carme Teatre. La primera vez que conocí la sala, en su sede actual, me provocó bastante. Es una sala no muy grande en la cual el público está muy cerca de lo que está sucediendo. Cuando entré inmediatamente lo pensé, “aquí yo podría representar Metro cuadrado”. Desde un primer momento, la sala en mi mente se prestaba para realizar esta obra en la que quería que la gente estuviera cercana a lo que hiciéramos en escena. El Carme Teatre es el espacio perfecto.

¿Podríamos afirmar que hay un tono crítico en la obra?

Mi intención es que el público reflexione sobre la sobrepoblación y llegue a pensarlo como algo que no está tan lejano, que se vea como un espejo que refleja una sociedad. En nuestro planteamiento, confluyen muchos elementos que sirven para hablar de este tema y hacer pensar al público que somos distintos elementos. Existe una complejidad mayor, no por estar separados unos de los otros y que aquí en Valencia no se viva esta situación de sobrepoblación, no significa que en otro lado no esté pasando.

El fin último es que el arte comunique alguna emoción, sentimiento o imagen, que mueva al público hacia esta reflexión. Nosotros a partir de las emociones, el movimiento y las imágenes pretendemos que al público se le genere algo en su ser que lo haga reflexionar. Para mi es muy importante este tema y considero que es algo relevante de que hablar. La población mundial va en aumento. No está mal que vaya en aumento, pero hemos de darnos cuenta que no somos los únicos, la humanidad no es lo único que habita en este espacio.

¿Crees que Metro cuadrado se podría lanzar a la calle?

Sí, es una buena manera de acercar la danza al público en general. Yo creo que el arte debe ser más accesible, con apoyo del gobierno y de las instituciones, y tiene que haber un hábito y una educación por consumir arte en la sociedad. Creo que ahora más que nunca la gente necesita ser muy empática, sentir y saber qué es lo que están sintiendo los demás. En estos tiempos todo es tan rápido que la gente necesita tomarse un tiempo para reflexionar eso que está sintiendo, y el arte ayuda en este proceso.

¿Si te dieran la oportunidad de lanzar Metro cuadrado a la calle lo harías?

Sí, sin pensarlo, lo haría.

¿Para cuándo la próxima obra? ¿Alguna idea de futuro en mente?

Tengo varias ideas en mente, pero hay una en especial que me está moviendo mucho desde hace unos meses atrás. Primero habría que terminar Metro cuadrado, seguir representando la obra hasta donde se pueda y una vez asentada, empezar otra investigación. Yo que veo México en la distancia y me genera muchas emociones y pensamientos, hay algo sobre mi país de lo que quiero hablar, quizás no sobre él, pero sí partiendo del mismo. Creo que en el próximo proyecto México estará más explícito que en Metro cuadrado, que ya está más globalizado. Considero que la obra debería estar abierta y continuar. Se puede adaptar a otras circunstancias, espacios y bailarines.

Logotipo del grupo de danza 33 Volts. Imagen cortesía de Edwin Valentín

Logotipo del grupo de danza 33 Volts. Imagen cortesía de Edwin Valentín

Andrés Herraiz Llavador

Los Fantasmas de “Prácido Domingo”

‘No hay que ser una casa para tener fantasmas’, de la compañía Prácido Domingo
Espacio Inestable
Aparisi i Guijarro 7, Valencia
5 y 6 de Julio de 2018

El pasado 5 de Julio tuvo lugar la interpretación de la danza teatro ‘No hay que ser una casa para tener fantasmas’, realizada por la compañía Prácido Domingo en la sala Espacio Inestable. La sala, en este 2018, ha cumplido su 20 aniversario como compañía teatral y 15 años como sala de exhibición. A modo de celebración realizaron un ciclo de obras de danza para acabar la temporada.

‘No hay que ser una casa para tener fantasmas’ es una obra que nos habla de nuestros fantasmas, de cómo forman parte de nosotros y cómo pasan de un cuerpo a otro sin que nos demos cuenta. Esta obra trata del amor, el dolor, el sufrimiento, la angustia, la calma y todas esas sensaciones que nos causan las experiencias que vivimos en nuestro día a día y que nunca se separan de nosotros. Estos fantasmas toman el control de nuestro cuerpo convirtiéndonos en sus marionetas, simples desechos de carne a su merced, dejándonos dos opciones: seguir bajo su control o luchar contra ellos.

Fotografía de la obra 'No hay que ser una casa para tener fantasma'. Imagen cortesía de Prácido Domingo.

Fotografía de la obra ‘No hay que ser una casa para tener fantasma’. Imagen cortesía de Prácido Domingo.

La obra se asienta en tres pilares fundamentales: la danza butoh, el Aikido y la danza contemporánea. La danza butoh tiene su origen tras finalizar la II Guerra Mundial; se buscaban nuevas formas de expresión con el cuerpo que representaran la situación que se vivía en Japón durante la década posterior a la explosión de las bombas atómicas. El bailarín se convierte en una marioneta y con ella intentan expresar los temas más internos del yo, nuestros fantasmas. La danza butoh es una danza tranquila y muy expresiva que, en esta obra, se ve interrumpida por el Aikido, de movimientos bruscos y secos. El Aikido es un arte marcial que busca la defensa personal y el conocimiento total del individuo tanto corporal como espiritualmente. La danza contemporánea actúa de aglutinante final entre el Aikido y el butoh.

La obra se debate entre esta dualidad. Los actores pasan de la tranquilidad al conflicto y viceversa. El Aikido y la danza butoh forman un todo en el escenario al igual que lo hace el yin y el yang en el taoísmo. Esta dualidad explica nuestro eterno conflicto con nuestros fantasmas. En la obra, el control es total cuando hacen de marionetas, formando figuras imposibles y agarrándose de formas impensables, siendo arrastrados por quien les controla en ese momento. El contraste del Aikido nos lleva a una danza frenética, pero silenciosa, acompañada simplemente por las pisadas de los bailarines y sus jadeos.

La obra tiene lugar en un escenario vacío, con unos pocos focos que iluminan los cuerpos de los bailarines de una forma tenue. Los focos forman luces y sombras por todo el escenario, con las que juegan, creando, así, formas abstractas acompañadas con susurros y risas de los intérpretes, posibilitando un espacio onírico perfecto para recrear nuestra relación con los fantasmas que nos rodean.

Fotografia de la obra 'No hay que ser una casa para tener fantasmas'. Imagen cortesia de Prácido Domingo.

Fotografia de la obra ‘No hay que ser una casa para tener fantasmas’. Imagen cortesia de Prácido Domingo.

Prácido Domingo es una compañía teatral gallega compuesta por Belén de Bouzas, Francisco y Diego Martínez, exalumnos de la ESAD de Galicia. Con esta obra consiguieron el primer premio en el certamen Xuventude Crea, organizado por la Xunta de Galicia.

Espacio Inestable cerró la temporada con ‘La femme qui marche’, de Natalia Fernades, una obra que trabaja con la idea del conocimiento a través del cuerpo y la experiencia física como motor del pensamiento. El 4 de Septiembre de 2018 volverán a abrir sus puertas con el Festival Internacional de Teatro y Danza.

Fotografía de los tres actores de la obra: Belén de Bouzas, Francisco y Diego Martínez. Imagen cortesía de la compañía Prácido Domingo

Fotografía de los tres actores de la obra: Belén de Bouzas, Francisco y Diego Martínez. Imagen cortesía de la compañía Prácido Domingo

José Antonio López

“El género es una herramienta muy fuerte de consumo”

CROCHT, de Catalina Carrasco
La Mutant
C / Joan Vedaguer, 16-24. Valencia
Viernes 15 de junio de 2018

Con motivo de la puesta en escena de ‘CROCHT’ llevada a cabo el pasado viernes 15 de junio en La Mutant, y de los talleres de cuerpo, movimiento y género, realizados los días precedentes, entrevistamos a la responsable de la dirección del proyecto, Catalina Carrasco.

En la página web de su compañía, Baal Dansa, Catalina Carrasco aparece definida como bailarina, coreógrafa y performer. Tres disciplinas que no se podrían separar, según ella, ya que transitan de un lugar a otro.

El espectáculo de danza que vais a llevar a cabo tiene como título ‘CROCHT’, ¿a qué es debido?

‘CROCHT’ es una palabra anglosajona no muy conocida, significa entrepierna. Me gustó la sonoridad y su significado, una palabra sin género que lanza la cuestión de: ¿Qué es lo que nos diferencia, lo que tenemos entre las piernas?

¿Tenéis un target específico de público?

No, para nada, al contrario. Contra más diverso, mejor. Durante la creación de este proyecto se ha tenido en cuenta poder llegar a todo tipo de público, que no fuera una pieza demasiado conceptual para que también pudiéramos conectar con personas no cercanas a las artes vivas.

¿Qué tipo de reflexión pretendéis hacer sobre la identidad de género?

La reflexión sobre el concepto de género se ha dirigido, esta vez, hacia la problemática que existe con las personas que no se sienten identificadas con la dicotomía entre lo masculino y lo femenino. Por ejemplo, ya no las personas transexuales sino también las mujeres que no se definen con esta cosificación que hay de cómo debemos ser y de cómo deben ser nuestros cuerpos. Al igual que, hoy en día, muchos hombres ya son conscientes de que tampoco se identifican con esa figura y con esa masculinidad.

Por un lado, se pretende poner sobre la mesa la reflexión de por qué el género es así. Es decir, a causa de la construcción social y del estado neoliberal que nos dice qué y cómo debemos ser constantemente, hay un sistema que nos manipula en todos los ámbitos y, en este ámbito, el género es una herramienta muy fuerte de consumo.

Por otro, mostramos tanto la violencia de género como la violencia sexual que existe por culpa del estado heteropatriarcal y de la Iglesia. Este tipo de poder incluso le ha dado al hombre una fuerza más allá de la física para el maltrato, para sentirse siempre superior y con el derecho de poder insultar y violar ya no solo a las mujeres, sino también a aquellas personas que no entren dentro del estereotipo marcado por la sociedad.

Catalina Carrasco en un momento de la entrevista. Fotografía, Cristina Tro.

Catalina Carrasco en un momento de la entrevista. Fotografía: Cristina Tro

Como directora del proyecto, ¿hasta qué punto piensas que el cuerpo es el responsable de reflejar nuestra propia identidad?

El cuerpo lo es todo. El cuerpo unido a todo, a nuestra razón, a nuestro pensamiento, a los órganos y a todo el funcionamiento de este contenedor que es el cuerpo. Todo esto desde el pensamiento no basta ya que tiene que pasar al cuerpo, el responsable de realizar la acción.

En trabajos como éste que vienen desde la teoría, son de ayuda libros que me parecen muy interesantes. En este caso, he tomado como referencia principal el libro ‘Transfeminismos’ de Miriam Solá y Elena-Urko, ‘El género en disputa’ de Judith Butler y las obras de Paul B. Preciado.

El inicio del proyecto viene desde la teoría pero, posteriormente, todo esto es llevado a un trabajo corporal mediante herramientas de las artes vivas para realizar la práctica en escenarios y, de este modo, generar un espacio de conversación con los cuerpos.

¿Tenéis en mente futuros proyectos inmediatos?

Ahora mismo empieza la elaboración, desde el pensamiento, de otro proyecto que sigue hablando del género desde una visión mercantil, del cuerpo como objeto y como mercancía. Será algo más íntimo. Ahora necesito volver a una investigación más individualista, al contrario de ‘CROCHT’. Siento la necesidad de buscar dentro de mi “contenedor” para volver a generar este mismo discurso pero, esta vez, de un modo más profundo.

 ¿Has sufrido algún tipo de discriminación en el mundo de la danza por el hecho de ser mujer?

El mundo de la danza es muy sutil, ya que se supone que está más ocupado por mujeres. En cambio, los grandes coreógrafos son hombres, los grandes directores de grandes compañías son hombres, así como los directores de grandes festivales. Ahora es cuando empiezan a aparecer las primeras mujeres pioneras en estos ámbitos. A destacar se encontraría Àngels Margarit como directora del “Mercat de les flors” (Barcelona) u Olga Álvarez, coordinadora artística en La Mutant (València).

Es interesante, cómo ‘CROCHT’ ha estado en bastantes ciudades importantes de países como Italia, Alemania, o México, pero siempre ha sido contratado por mujeres o por hombres homosexuales. Ha habido alguna excepción como es el caso del ‘Circo Murcia’ pero, en definitiva, si no ha ido dirigido a una mujer o a un hombre homosexual concienciado con el tema, no nos han hecho mucho caso.

Catalina Carrasco en el centro durante una sesión en La Mutant. Imagen, Laura Ojeda

Catalina Carrasco en el centro durante una sesión en La Mutant. Fotografía, Laura Ojeda

Y, para finalizar, ¿crees que la danza contemporánea es valorada correctamente?

No, todavía hay mucho desconocimiento. Hay una asignatura pendiente que se debe realizar para poder llegar a alcanzar un rango más amplio de público. Sería interesante llegar, por ejemplo, a la vecina de 50 años que aunque vea Telecinco, también puede ir a ver un espectáculo de danza contemporánea.

Hay que pensar en todo tipo de público, sin llegar a hacer nada comercial porque para eso ya existe el musical o la televisión. Sin embargo, el teatro tiene la capacidad de entrar en otro plano, en el plano no convencional.

El programador siempre tiende a tener miedo de que el público en cuestión no entienda su obra pero me reafirmo en que se está infravalorando a un público capaz de mucho más.

Cristina Tro Pacheco

Imagen de portada, Catalina Carrasco en un momento de la entrevista. Fotografía. Cristina Tro.

Imagen de portada, Catalina Carrasco en un momento de la entrevista. Fotografía: Cristina Tro.

Cuatro días ‘danzantes’

Dansa València
Diferentes salas y teatros de Valencia
Del 6 al 9 de abril de 2017

El Festival Dansa València nació en 1988 labrándose un sólido prestigio como referente en la creación coreográfica a nivel nacional. El evento fue  evolucionando hasta 2009, cuando entró en un impasse. Este año renace con fuerza bajo el lema Panorama de la Danza Contemporánea Española y durante cuatro intensas jornadas, del 6 al 9 de abril, presentará una selección sintética de “espectáculos de calidad que integran una visión completa y equilibrada sin entrar en territorios fronterizos”, dice Leo Santos, coordinador del evento.

Sharon Fridman. Imagen cortesía de Dansa València.

Sharon Fridman. Imagen cortesía de Dansa València.

Organizado por el Institut Valencià de Cultura de la Generalitat Valenciana, con la colaboración del Ayuntamiento de València, ofrecerá las propuestas coreográficas más representativas del panorama nacional: un total de trece compañías la mayoría con amplia trayectoria de una década. Seis de ellas son valencianas: Otra Danza, Taiat Dansa, Titoyaya Danza, Cia Maduixa, A tempo dansa y el Ballet de la Generalitat. Los teatros Principal, Rialto y El Musical, la sala Matilde Salvador de La Nau y la plaza del Patriarca serán los distintos escenarios donde se presentarán cuatro estrenos: ‘Still Life’ de Taiat Dansa, ‘Naufragio Universal’ de Marco Vargas y Cloé Brûlé, ‘De traca’ de A tempo dansa y ‘Siempre en algún lugar’ de Paula Quintana.

Como preludio del certamen los dos anteriores fines de semana se pudieron ver en el teatro Principal el Ballet Flamenco de Andalucía con su espectáculo recién estrenado en el Festival de Jerez ‘Aquel Silverio’, y en el Rialto la compañía Eva Bertomeu Danza con ‘El buit ple’. Del 30 de marzo al 2 de abril, el Ballet de la Generalitat ha puesto en escena ‘El cant del cos’, en el Rialto.

Otra Danza, de Asun Noales. Imagen cortesía de Dansa València.

Otra Danza, de Asun Noales. Imagen cortesía de Dansa València.

“La recuperación del festival Dansa València, una marca de valores muy positivos, es un paso importante”, afirma Santos. “Ahora bien hay que tener en cuenta que la cultura en general y la danza en particular tienen poca presencia en la vida cotidiana. Esta disciplina adolece, no sólo de reconocimiento, sino también de conocimiento y no está presente en la actividad educativa. Además, la danza requiere unas infraestructuras a las que hay destinar recursos”.

Marcos Morau, Asun Noales y Gustavo Ramírez son algunos de los valores más firmes y en alza, con proyección internacional, que estarán en el festival.  Morau, natural de Ontinyent y director de La Veronal, Premio Nacional de Danza en 2013, presentará su espectáculo ‘Vorònia’ en El Musical.

La compañía ilicitana Otra Danza, una de las más consolidadas en el panorama nacional, celebra su 10º aniversario con el espectáculo ‘Sacra’ inspirado en una de las primeras piezas creadas por su directora, Asun Noales.

Taiat Dansa. Imagen cortesía de Dansa València.

Taiat Dansa. Imagen cortesía de Dansa València.

Las valencianas Meritxell Barberá e Inma García, al frente de Taiat Dansa, presentan el estreno absoluto de su último trabajo coproducido con Las Naves. Espai d’innovació i creació, ‘Still Life’. Otro estreno absoluto será el de la compañía de Vila-real A Tempo Dansa, dirigida por Pepa Cases, también con 10 años de trayectoria. En su espectáculo ‘De traca’ los ingredientes principales son la participación del público y el olor a pólvora.

La compañía alicantina Titoyaya Dansa celebra también 10 años de actividad continuada bajo la dirección de Gustavo Ramírez Sansano, que trabaja con numerosas compañías internacionales como coreógrafo invitado y goza de un merecido prestigio. Su pieza ‘Lluita’ es una coproducción con el Institut Valencià de Cultura en la que tres creadores ofrecen su visión de la lucha: Daniel Abreu (Premio Nacional de Danza 2014), Eduardo Zúñiga y el propio Gustavo Ramírez.

Maduixa. Imagen cortesía de Dansa València.

Maduixa. Imagen cortesía de Dansa València.

Maduixa estará en Dansa València con  ‘Mulïer’, Premio Moritz de la Fira de Tàrrega 2016, galardón que premia el mejor estreno de artes escénicas de calle no convencionales. Y el Ballet de la Generalitat estará presente en la plaza del Patriarca con ‘El cant del cos’, coreografiado por Amaury Lebrun, que muestra cómo el gesto cotidiano se puede convertir en conmovedora danza.

Por otra parte, el Teatro Rialto acogerá la plataforma de internacionalización de la danza valenciana, ‘Misión Inversa’, organizada por AVED (Asociación Valenciana de Empresas de Danza), con la colaboración de CulturArts, el IVACE y la SGAE, cuyo objetivo es el impulso internacional de las compañías valencianas.

Sharon Fridman, Antonio Ruz, Roser López Espinosa, Elías Aguirre, Paula Quintana y Marco Vargas y Chloé Brûlé completan el cartel del festival que incluye diversas actividades paralelas. Entre ellas varias clases magistrales, la presentación de la editorial de libros de danza Mahali, un diálogo entre los coreógrafos Antonio Ruz y Marcos Morau y una conferencia de Antonio Najarro, director del Ballet Nacional, en colaboración con la Academia de las Artes Escénicas.

La Veronal. Imagen cortesía de Dansa València.

La Veronal. Imagen cortesía de Dansa València.

Bel Carrasco

CienfuegosDanza en La Rambleta

88 AZUCENAS Y UN PERRO, EL ESPECTRO DE LA ROSA Y LA CORTESANA DEL REY
El nuevo programa triple de CienfuegosDanza
Fecha: 21 y 22 de enero de 2016
Hora: 21:00h.
Lugar: Teatro de La Rambleta

El nuevo programa triple de CienfuegosDanza se inspira en El Público de F. Garcia Lorca y bebe del surrealismo y el dadaísmo.

Los personajes femeninos transitan por las piezas con una mezcla de sensualidad, estupor y arrogancia. La solidez de la trama y la riqueza coreográfica dan forma a una estimulante propuesta de danza en estado puro.
En quince años de trayectoria y con más de quince producciones a su favor, la compañía CienfuegosDanza presenta variadas propuestas de piezas: de gran formato, público familiar, de calle, de pequeño formato, colaboraciones con grandes compañías nacionales e internacionales, además de una cuidada labor pedagógica y de investigación sobre la generación de movimiento dentro de la compañía. La versatilidad en las propuestas y formas de entender la danza junto a un acrisolado estilo y estética de movimiento son sus principales características, a la que cosa hay que añadir un tratamiento espacial muy elaborado.

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Estreno: ”El mercado es más libre que tú”

Dentro de la oferta de espectáculos que tendrán lugar esta semana en la ciudad de Valencia, destaca el estreno este jueves 3 de Diciembre a las 20:00h del cuarto montaje de la compañía ”A Tiro Hecho” con la obra: ”El mercado es más libre que tú” en el Espacio Inestable (Carrer d’Aparisi i Guijarro, 7).

La cual ha germinado en colaboración con diversos colectivos sociales, dando pie a la formulación de un alegato contra el TTIP (Tratado Transatlántico de Comercio e Inversiones). Abordado esta vez, a través del movimiento, con un planteamiento de danza-política, o danza-protesta y que podrá verse hasta el 13 de Diciembre a excepción de los días 7, 8 y 9.

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Así pues, con el lenguaje de la danza contemporánea es con el que se ha experimentado en una línea de acción política, integrando los lenguajes actuales de la escena aderezados en todo momento por la música en directo del músico interdisciplinar (Don Rogelio J.) que participa junto al resto de bailarinas (Paula Romero, Margarida Mateos, Carla Chillida) y la intérprete cubana (Yarima Osuna) en la puesta en escena de una disección meticulosa del capitalismo global (gracias a la ironía y el humor del autor de los textos: Miguel Brieva). La co-dirección del espectáculo, sobre todo en lo referente al movimiento, ha sido posible gracias a la colaboración de Maite Bacete.

El haber contado desde el principio con el apoyo de ATTAC, la Plataforma contra el TTIP de Valencia, ha permitido tomar esta situación como punto de partida para hablar de los mecanismos de poder económico que disciplinan nuestras sociedades occidentales. También en diálogo con la plataforma madrileña No somos delito, y otras entidades sindicales, políticas y sociales hemos armado la estructura del montaje.

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Don Rogelio J

El partir de un hecho tan concreto, global y complejo ha obligado a transitar por los lenguajes de la danza desde una vinculación del cuerpo con la multitud, con la sociedad como grupo heterogéneo de personas. A través de los roles sociales se plantean series de movimiento; y aparecen relaciones de poder, de lucha constante o de rechazo. La inclusión de audiovisuales (Elías Taño) y el marco teórico del profesor Xabier Arrizabalo (Universidad Complutense de Madrid) terminan de englobar las acciones físicas dentro del contexto narrativo que se busca.

Ha sido la búsqueda constante de esta integración entre danza contemporánea y teatro político la que mantiene vivo este montaje, sin olvidar por supuesto, el sentido del humor que lo impregna todo: desde el movimiento (otorgándole frescura), al texto, el audiovisual o la música.

Un recorrido por la realidad, por el mundo de la televisión y la desinformación, por los movimientos sociales norteamericanos, la música negra, la geopolítica y la estrategia del capital; por la poesía financiera y el dinero, y el santo santórum de nuestros días: la publicidad.

Un montaje lúdico, mordaz, inteligente, con un protagonismo central de la danza y con un lenguaje contemporáneo que conecta con la sociedad a través de un tema que no le es ajeno, y que plantea un diálogo entre la ciudadanía y el poder, y que, una vez más, sueña con la construcción de un mundo mejor.

SINOPSIS:
“Cuando, una vez más, alguien nos repita que «el mercado es la libertad» invitémosle a practicar un sencillo experimento mental, consistente en imaginar que entra en un mercado a comprar pero no lleva dinero: constatará en el acto que no podrá comprar nada, que sin dinero no hay allí libertad, que la libertad de elegir la da el dinero.” – JOSE LUIS SAMPEDRO

FICHA ARTÍSTICA:
Intérpretes: Yarima Osuna, Don Rogelio J., Paula Romero, Margarida Mateos Roig, Carla Chillida
Música en directo: Don Rogelio J.
Iluminación: Diego Sánchez
Escenografía: Los reyes del Mambo
Textos: Miguel Brieva, Eduardo Galeano, Xabier Arrizabalo
Dirección: Carla Chillida, Maite Bacete
Fotografía: Danislug Torrance
Vídeo: Nacho Carrascosa , Mámen Jiménez
Grafismo/
Ilustraciones: Elías Taño
Producción: A Tiro Hecho
Año de estreno: 2015
Duración: 75’
Idioma: Castellano

Más información:  atirohecho.wordpress.com/2015/11/19/estreno-el-mercado-es-mas-libre-que-tu/

 

Parking Gallery prepara su 6ª temporada con 6 (21)

Exposición 6 (21)
Parking Gallery
Bailén 15, Alicante
De octubre a diciembre de 2015
Horario de 17:30 a 21:00 h. de miércoles a sábado.

Diseño de Erre Gálvez, cortesía de la galería.

Diseño de Erre Gálvez, cortesía de la galería.

La galería alicantina Parking Gallery presentará a finales de este mes su exposición número 21, inaugurando así su 6ª temporada, con seis artistas, bajo el título 6 (21). La galería quiere exponer en este momento creaciones que han sido fundamentales durante estos primeros cinco años de trayectoria expositiva, firmadas por Damià Díaz, Kribi Heral, Eduardo Infante, Laura Medrano, María Moldes y Juan Palomares. La colectiva cuenta con pintura, escultura y fotografía a la vez que refuerza los lazos con seis de los artistas más vinculados a Parking Gallery. Además, Erre Gálvez colabora en el diseño gráfico de la imagen de la muestra.

Sueños, de Laura Medrano

“Sueños”, de Laura Medrano. Cortesía de la galería.

Desde Parking Gallery reconocen que la selección ha sido un tanto aleatoria, con la voluntad de combinar en la misma sala a una serie de trabajos bien diferentes: algunos son nuevos y avanzan novedades de sus creadores; otros han sido producidos para colaboraciones externas y nunca antes expuestos en la galería; y una parte de ellos son descubrimientos, joyas que repiten o rarezas “que nos han convertido en lo que somos”, afirman Chini Manero y Jaime Pérez Zaragozí, directores de la galería.

"Transversal", cortesía de la galería

“Transversal”, de Damià Díaz, cortesía de la galería

Por eso en 6 (21) el protagonismo es de cada obra individualmente, cada una tiene su propia historia y el conjunto forma parte de la nuestra. Como actividades paralelas a la exposición habrá música y danza contemporánea.

Más información en la Web de Parking Gallery
www.parkinggallery.es