Heras-Casado y la resiliente ‘Leningrado’ en Les Arts

‘Les Arts és Simfònic’| ‘Leningrado’, de Dmitri Shostakóvich
Dirección de Pablo Heras-Casado
Palau de les Arts
Av. del Professor López Piñero 1, València
Sábado 17 de octubre a las 20:00
Viernes 16 de octubre de 2020

El Palau de les Arts inicia su ciclo temático alrededor de la capacidad de resiliencia del ser humano con el concierto de la Orquestra de la Comunitat Valenciana que este sábado, 17 de octubre, dirige Pablo Heras-Casado, con la sinfonía ‘Leningrado’, de Shostakóvich.

Les Arts propone el inicio de su programación como un marco de reflexión sobre la capacidad de la especie humana para sobreponerse a la adversidad. “Una reivindicación, además, del papel de la cultura como foro de debate ante los retos que afronta el mundo después de la irrupción del coronavirus”, apunta Jesús Iglesias Noriega, director artístico de Les Arts.

Una idea que, según explica, vertebrará los primeros espectáculos de la temporada: “Desde la visión coreográfica de María Pagés en ‘Una oda al tiempo’, la sinfonía ‘Leningrado’ de Shostakóvich en nuestro primer concierto o el estreno en España de la ópera ‘Fin de partie’ de Kurtág, basada en la obra homónima de Beckett”.

Pablo Heras-Casado será el encargado de inaugurar ‘Les Arts és Simfònic’, que para la presente temporada reúne a algunas de las batutas de mayor prestigio del panorama internacional como los españoles Gustavo Gimeno, Juanjo Mena y el propio Heras-Casado, además de los italianos Daniele Gatti, Fabio Luisi y Antonello Manacorda.

Heras-Casado regresa al Auditori siete años después de su debut con la formación titular de Les Arts en febrero de 2013. En esta ocasión, dirige una de las obras cumbre del repertorio sinfónico del pasado siglo XX, la ‘Sinfonía Nº 7, en Do Mayor, op. 60 ‘Leningrado’’, de Dmitri Shostakóvich.

Partitura monumental, de suntuosa y compleja orquestación, Shostakóvich escribió la obra en 1941 durante el cerco del ejército nazi a Leningrado. El pianista y compositor quiso dedicar su séptima sinfonía a su ciudad natal y a sus gentes que resistieron durante más dos años de hambruna y confinamiento ante el asedio del ejército alemán.

La obra se estrenó en Kúibyshev, actual Samara, el 5 de marzo de 1942 mientras la población de Leningrado permanecía confinada ante el asedio de las tropas del III Reich. El concierto se retransmitió por radio a toda la Unión Soviética. Rápidamente, la sinfonía ‘Leningrado’ se erigiría como un símbolo de la lucha contra el fascismo además de un homenaje a la heroicidad de un pueblo que se negó a rendirse.

MAKMA

Juan Madrid: «¿Cómo y por qué hemos llegado aquí?»

#MAKMALibros #MAKMAEntrevistas | Juan Madrid
‘Gloria bendita’ (Alizanza Editorial, 2020)
Viernes 2 de octubre de 2020

Almuerzo junto a Juan Madrid unos boquerones rebozados en el restaurante El Pesetas de Salobreña, la localidad costera granadina donde el más veterano y prolífico de los autores españoles de novela negra vive desde hace años. Juan Madrid está contento: acaba de ultimar las correcciones de ‘Gloria bendita‘, su primera obra desde el ictus que sufrió el 31 de octubre de 2016. Me informa de que Alianza Editorial tiene previsto publicarla a finales de este mes de octubre.

¿Te ha costado mucho volver a escribir una novela?

Un poco más que lo habitual. He tenido que llevar un registro de lo que iba escribiendo para evitar olvidarme de lo que ya había contado. Siempre he tenido muy buena memoria, pero el ictus me ha dejado como secuela el que me olvido de vez en cuando de cosas. Así que utilicé ese registro para no perder la pista de personajes, situaciones o conflictos. Y, además, esta vez he contado con una muy buena editora que ha solucionado cualquier pequeño problema que hubiera podido surgir.

Y físicamente, ¿no te has fatigado esta vez más? Porque, aunque mucha gente no lo sepa, escribir es también un trabajo físico. Te pasas muchas horas sentado en posiciones que son incómodas, poco ergonómicas, por decirlo de alguna manera.

Sí, Javier. Pero tú y yo estamos acostumbrados. Yo llevo escribiendo muchas décadas, toda mi vida. Y tú también.

Ya, pero a mí cada vez me cuesta físicamente más. Ya no soy un mozalbete. Entonces podía pasarme siete horas seguidas sentado y escribiendo. Ahora me tengo que levantar cada hora porque me duele la espalda.

Efectivamente. A mí me pasa lo mismo. Pero puedo superarlo porque escribir es lo que más me gusta. No me molesta demasiado la incomodidad física. Como te he dicho, el principal problema de esta novela han sido los olvidos. Pero está solucionado, mi editora ha hecho un trabajo fantástico con el libro.

La última vez que hablamos me dijiste que el libro va de las cloacas del Estado y la monarquía.

Más o menos. Y tú no, pero muchas de las personas con las que he hablado me han dicho que estoy loco, que no se puede escribir de estos asuntos. Que sobre estos temas quizá podría hacerse un ensayo, pero no una novela. A mí me parece que no saben bien lo que es una novela. La novela es un pretexto para escribir una historia, que puede ser o no de ficción. Porque tú puedes convertir en ficción cualquier cosa que ocurra o haya ocurrido. Y mi novela cuenta lo que todos sospechamos que ha ocurrido en este país para llegar a este estado de cosas tan catastrófico y terrible.

¿Lo que ha ocurrido en materia política?

En materia política, social y moral. Lo que ha ocurrido para llegar a un nivel tan profundo de corrupción. A un nivel tan descarado de dominio de unas clases por otras. A tal situación caótica. Estamos en los peores momentos de la historia de nuestro país en mucho tiempo, y no solo por el coronavirus. A mí no me apetece contar lo del coronavirus, otros ya lo están haciendo. El coronavirus lo que ha puesto en evidencia es lo jodida que es la situación.

¿Cómo y por qué hemos llegado aquí? Esa es la pregunta que me hago en el libro. Y me hago una pregunta de escritor, no de ensayista. Los personajes de ‘Gloria bendita’ son actores o testigos privilegiados de la corrupción política. Al más alto nivel. A mi edad, no me corto ya.

¿Qué falló? ¿Qué pasó o dejó de pasar en España para llegar aquí?

Falló la Transición. De aquellos polvos vinieron estos lodos. La Transición fue absolutamente fallida, pero lo que generó fue peor. Por ejemplo, cuando se habla del problema catalán, se presenta al independentismo como que quiere acabar con la democracia, con la libertad, con España. Y esto me parece una respuesta impresentable. Es patético que todos los intelectuales orgánicos de este país den esa respuesta.

Juan Madrid y Javier Valenzuela durante la presentación de la novela de este último ‘Pólvora, tabaco y cuero’ (Huso, 2019). Fotografía cortesía de la editorial.

Sí, una respuesta facilona, demagógica y oficialista. Pero es que siguen en esa línea. Ahora salen como fieras en defensa de la monarquía. Sueltan el topicazo de que el Emérito nos regaló la democracia. Como si no hubiera habido lucha antifranquista, con miles de muertos, exiliados y detenidos.

Esta es una de las ideas más catastróficas de este país. Y es dominante. Tú preguntas a los intelectuales orgánicos que salen en los periódicos y televisiones y te dicen que Juan Carlos fue quien creó la democracia en este país. ¿Cómo puede haber gente que diga esto y se quede tan tranquila?

Quizá es que estos intelectuales orgánicos no son para nada librepensadores. Quizá sueltan cosas tan vulgarmente conservadoras porque quieren ganar premios, que los inviten a los saraos de palacio real, tener columnas bien pagadas en los diarios de papel…

Sí, participan de la gran mentira. Incluso cuando ya es público y notorio que la familia real ha creado uno de los contubernios económicos más grandiosos y siniestros del último medio siglo. Si esto se sabe, ¿cómo pueden seguir defendiéndolo? Clama al cielo la falta de moralidad de estos intelectuales. Y si carecen de moral, se diluye toda su maestría literaria, que pueden tenerla.

A mí me recuerdan lo que contaba un profesor de Historia Antigua que tuve en la facultad que se llamaba Santiago Montero Díaz. Contaba que las legiones romanas, cuando iban por Europa, siempre llevaban detrás los llamados felacos, que eran una horda que iba viviendo de la rapiña y la prostitución. Habían perdido absolutamente su personalidad propia y originaria, eran carroñeros de las legiones. Me he acordado de esto escribiendo mi nueva novela, pero algunos dicen que no sé lo que son las novelas.

¿Cómo no vas a saberlo si has escrito cuarenta o cincuenta?

Más, más. Probablemente sesenta.

Me contaste que en esta novela las principales protagonistas son mujeres.

Una abuela, una madre y una hija. Tenía ganas de hacerlo, era como un desafío. Escribir desde el punto de vista de la mujer.

Pero siempre con una escritura clara, ¿no?

Sí, siempre una escritura clara y concisa. La de mis maestros americanos y rusos. Los Hemingway, Hammett, Rubén Fonseca, Isaac Babel, Julian Semionov, Tolstoi… O como la del más reciente Kent Haruf.

¿Y por qué crees que tanta gente piensa que la escritura retorcida, pedante e ininteligible es más literatura que la limpia, sencilla y directa?

Porque le han dicho que es así. Incluso hay pueblos como el argentino que creen que hay que escribir como Cortázar. Que si no, no eres inteligente. Voy a decir un pecado y lo siento mucho, Cortázar no es el escritor que más me gusta. Me gustan algunos de sus cuentos, pero cuando deja de ser Cortázar.

Doy fe de que cuesta mucho más escribir claro como el agua.

Mucho más. Cuesta mucho más escribir como Cervantes. Escribir como que lo que estás escribiendo parezca verdad es muy difícil. Es lo que hacían también Pérez Galdós y Ramón J. Sender.

Recibiste hace unos meses en Barcelona el Premio Vázquez Montalbán de novela negra. Tú fuiste amigo y compañero de viaje de Manolo…

Bueno, antes que a mí se lo habían dado a un montón de gente. (Risas) Pero sí, Manolo y yo nos queríamos bastante. Lo que hicimos fue crear la Asociación Internacional de Escritores Policíacos, que fue la hostia. Había escritores de Estados Unidos, de Rusia, de Cuba, de Alemania oriental, de Alemania occidental…

Me parece recordar que, a finales de los setenta o comienzos de los ochenta, Vázquez Montalbán dijo que en España solo había dos autores negros y que Juan Madrid era el otro.

No, dijo que Juan Madrid era una de los dos. (Risas). Manolo era un tipo ingenioso y brillante. Me gustaba mucho cómo escribía y cómo era como persona. Era burlón y simpático, no se lo tenía creído. Aquí hay gente que escribe media novela y ya se cree que es la hostia. Manolo no se lo creyó nunca en su vida.

Juan Madrid
El escritor Juan Madrid. Foto: Andrea Abril.

Javier Valenzuela

‘Così fan tutte’, vórtice de fragilidad contemporánea

‘Così fan tutte’, de Stefano Montanari (dirección musical) y Silvia Costa (dirección escénica)
Palau de les Arts
Av. del Professor López Piñero 1, València
Estreno: domingo 27 de septiembre
Jueves 24 de septiembre de 2020

Tras la reciente cancelación del ‘Requiem’, de Mozart –una ópera instituida en coproducción con el Festival d’Aix-en-Provence, el Adelaide Festival, el Theatre Basel, el Wiener Festwochen y La Monnaieque, que debía inaugurar la temporada 2020-21–, Les Arts reemprende su cronograma con una urgente versión del dramma giocoso del compositor salzburgués, ‘Così fan tutte‘, bajo la dirección musical del virtuoso violinista italiano Stefano Montanari –quien debuta sobre este proscenio en calidad de corifeo de la Orquesta de la Comunitat Valenciana y del Coro de la Generalitat para la presente serie de funciones– y la dirección escénica de la trevisana Silvia Costa.

Una singular versión de la ópera que Mozart rubricaría en comunión con el insigne libretista Lorenzo da Ponte –junto a ‘Las bodas de Fígaro’ y ‘Don Giovanni’– con la que no solo “mantener la importancia de Mozart como pilar básico de nuestra programación”, secunda Jesús Iglesias Noriega, director artístico de Les Arts, sino también “adaptarnos y seguir adelante” frente a las vicisitudes y consecuencias devenidas en el ámbito profesional a causa de la COVID-19.

Noriega recuerda, igualmente, que, si bien “la cultura ha sido muy importante” de un modo virtual “durante el confinamiento, el arte se hace y se cocina aquí, en vivo, con los artistas sobre un escenario”, en tanto que las emociones y peculiaridades de cada representación “no se transmiten en una grabación”.

Stefano Montanari dirigiendo los ensayos de ‘Così fan tutte’. Fotografía cortesía de Les Arts.

En base a esta apuesta por el repertorio mozartiano, el Palau de Les Arts ha programado cuatro representaciones del título –el 27 y 30 de septiembre, y el 2 y 4 de octubre– con las que aproximar al público a las cuitas de este intercambio de parejas dieciochesco, procurando “mantener la música por encima de todo, y propiciar una escena en la que no se profundizara en exceso en los personajes”, manifiesta Silvia Costa, “sino consolidar la simetría y la estética entre ellos”, supeditados “a la línea de canto”, ya que, tal y como refiere Montanari, “hemos tenido que eliminar algunos fragmentos de la obra” para eliminar el descanso, por motivos de protocolo sanitario, y reducir la duración a dos horas y cuarto.

A pesar de las presentes complejidades por la premura y la necesaria adecuación, “la relación entre la música y la escena funciona de un modo muy bello, porque la escena es sencilla y lineal, lo que permite a la música y a los cantantes cierta libertad interpretativa”, asevera Stefano Montanari. Un vínculo entre ambas extremidades de la producción con las que “hemos creado un espacio abstracto y simétrico que permite ver dos universos distintos y paralelos”, apunta Costa, edificando “un mundo metafísico” en el que “resaltar la soledad de los personajes cuando interactúan entre sí”.

Un cosmos operístico cuya diégesis comanda la joven ascendente soprano Federica Lombardi (en el papel de Fiordiligi), junto a la mezzosoprano Paula Murrihy (Dorabella), la ascendente soprano valenciana Marina Monzó (doncella Despina), el barítono Davide Luciano (Guglielmo), el tenor Anicio Zorzi Giustiniani (Ferrando) y el bajo argentino Nahuel di Pierro (Don Alfonso).

Così fan tutte
Parte del equipo de ‘Così fan tutte’ durante los preparativos de la obra. Fotografía cortesía del Palau de les Arts.

Un elenco sobre el que Montanari refiere que “es muy importante que hablemos de cantantes que no son simples ejecutores, en los que prima lo que ponen de sí mismos para tratar sentimientos universales que, como en cualquier obra de Mozart, tienen una vigencia” que permite considerar a sus piezas “como obras contemporáneas”.

Una contemporaneidad que descansa en la propia semántica de ‘Così fan tutte’, cuyo título “podría haber sido, en realidad, ‘La escuela de los amantes’, sin necesidad de hacer exclusiva referencia al mundo femenino”, comenta el director musical, para quien “el final de la ópera es bastante abierto, tratando sobre la fragilidad de las relaciones humanas” y permitiéndonos comprobrar “cómo en un minuto podemos ver trastocada una idea preconcebida que antes teníamos en firme”.

A la postre, con la presente versión “se trata de evitar cualquier tipo de juicio sobre la situación” concreta de los personajes, añade la directora escénica, para radiografiar “mediante colores inherentes” a todos los caracteres de la obra esa correspondencia genérica entre los individuos, a modo de “carrusel emocional”.

Un “vórtice de emociones” (Silvia Costa) tan apasionado como incógnito, cuya incertidumbre bien pudiera asemejarse a cuanto esté por venir en el horizonte de contenidos de Les Arts, ya que, tal y como concluye Jesús Iglesias Noriega, “es muy difícil manejar tiempos de futuro, frente a la situación sanitaria y las normativas que puedan conducirte en una dirección u otra. Estamos trabajando actividad por actividad y cada título tiene sus propias particularidades. ¡Ojalá lleguemos hasta el final de la temporada!”.

El director artístico de Les Arts, Jesús Iglesias Noriega (tercero por la derecha), secundado por Silvia Costa, responsable del concepto escénico, y Stefano Montanari, director musical de ‘Così fan tutte’, junto a parte del elenco actoral. Foto: MAKMA.

Jose Ramón Alarcón

Fassbinder y Fellini reabren las puertas de La Filmoteca

La Filmoteca | Reanudación de la temporada
Ciclos ‘Fassbinder: amor y rabia’ y ‘Centenario Fellini’
Plaza del Ayuntamiento 17, València
A partir del jueves 25 de junio
Domingo 21 de junio de 2020

La Filmoteca vuelve a abrir las puertas el próximo jueves 25 de junio para cerrar una temporada que se vio truncada a mediados del mes de marzo por la emergencia sanitaria. Debido a las medidas de seguridad derivadas de la nueva situación, se programará una única sesión al día de jueves a domingo y con reducción del aforo de la sala.

En esta programación se podrán ver cuatro títulos de los ciclos de ‘Fassbinder: amor y rabia’ y ‘Centenario Fellini’, las dos grandes retrospectivas que han vertebrado la programación de los últimos meses y que continuarán en La Filmoteca después del verano. Recordamos clásicos de dos maestros del cine moderno europeo, autores de filmografías coherentes y singulares como pocas, sintetizadas en estas cuatro películas que ahora presentamos.

Las películas de Fellini son ‘Roma’ –un retrato mítico y sensual, en clave autobiográfica de la Roma fascista de los años treinta y la del comienzo de la dècada de los setenta que aporta, mediante secuencias autónomas, anotaciones humorísticas sobre la especial psicología de sus habitantes– y ‘Amarcord’–palabra descrita por su autor como: “la síntesis, casi la reverberación sonora de un sentimiento, un estado mental, una actitud, una manera de sentir y pensar dual contradictoria… Si combinamos ‘amore’ (amor), ‘core’ (núcleo), ‘ricordare’ (recordar) y ‘amaro’ (amargo), el resultado es ‘Amarcord’”–. Son dos de los títulos de Fellini más abiertamente autobiográficos en los que encontramos el barroquismo, la fantasía y el halo melancólico que definen la última etapa del cineasta italiano.

Un instante de la película ‘Miedo al miedo’ (1975), de Fassbinder. Fotografía cortesía de La Filmoteca.

Los pases de estas dos películas de Fellini son también un acontecimiento para cinéfilos, ya que se proyectan en copias DCP de su última restauración, llevada a cabo por la Cineteca de Bolonia en colaboración con otras instituciones italianas.

Así, ‘Roma’ se proyectará el jueves 25 de junio a las 20:00 y el viernes 26 de junio a las 18:00, mientras que ‘Amarcord’ se podrá ver el sábado 4 de julio a las 20:00 y el domingo 5 de julio a las 18:00.

Los filmes de R. W. Fassbinder escogidos son ‘El viaje a la felicidad de mamá Küster’–en el que un obrero de una planta química a punto de ser despedido asesina inesperadamente al hijo de su jefe y se suicida a continuación. Este hecho transforma por completo la vida de su mujer, que iniciará una odisea personal en la que deberá enfrentarse a las manipulaciones mediáticas y políticas– y ‘Miedo al miedo’–historia de una ama de casa que no encaja en el rol de esposa y madre, víctima de una violencia estructural muy sutil–. Los dos giran, como todo el cine de este autor, en torno a las relaciones de poder y de la discriminación sexual y de clase, mostradas con la estilización y teatralidad que caracterizan a su puesta en escena.

‘El viaje a la felicidad de mamá Küster’ se proyectará el sábado 27 de junio a las 20:00 y el domingo 28 de junio a las 18:00, mientras que ‘Miedo al miedo’ se ofrecerá el jueves 2 de julio a las 20:00 y el viernes 3 de julio a las 18:00.

Fotograma de ‘Amarcord’ (1973), de Fellini. Fotografía cortesía de La Filmoteca.

MAKMA

“El nivel de sufrimiento lo tenemos muy bajito”

WebinarsLaNau de la Universitat de València (15 de junio)
Con Paco Roca y Laura Pérez
Moderado por Álvaro Pons
Sábado 20 de junio de 2020

A los ilustradores Laura Pérez y Paco Roca la pandemia, como a todo el mundo, les pilló por sorpresa, aunque lo del confinamiento, en sus respectivos casos, forme parte consustancial de su actividad diaria. Confinamiento, claro está, que al ser de obligado cumplimiento por el estado de alarma decretado por el Gobierno, ha provocado en ellos una especial contrariedad. “No solo los dibujantes, hay muchas profesiones que estaban más habituadas a esto de estar encerrados en casa trabajando. También es verdad que esta situación nos ha sobrepasado a todos, incluso a los dibujantes de comic”, señaló Roca. “Yo no había estado tanto tiempo, lógicamente, sin salir de casa. Pero era como un sueño que, en mi caso, siempre había tenido, de que ojalá el mundo se parase por un tiempo para poder ponerme al día de todas las cosas pendientes”, añadió, quien terminó reconociendo: “Me ha faltado un mes más de cuarentena para ponerme al día con el mundo”.

Laura Pérez también aseguró haber trabajado confinada “desde hace muchos años”, porque su vida en la ilustración y ahora en el cómic siempre ha sido  trabajar “desde casa para cualquier tipo de cliente”. Lo que sí ha echado en falta, subrayó, “es salir a respirar, para descongestionar un poco las ideas. Y he tenido como una satisfacción oculta de decir, qué bien, por fin puedo estar encerrada del todo y no tengo compromisos sociales obligados, que en realidad te quitan tiempo. De manera que he aprovechado mucho estos meses e incluso me ha faltado un poco de tiempo”.

Paco Roca en un momento del WebinarsLaNau.

La Nau de la Universitat de València los reunió el pasado lunes en una nueva edición de WebinarsLaNau, en la que hablaron precisamente de su experiencia durante esta pandemia y del modo en que esta imprevista situación ha podido afectar igualmente al mundo del cómic, conversación que moderó Álvaro Pons, director del Aula de Cómic de la Universitat. “En este tipo de profesiones que tenemos”, abundó Roca refiriéndose a los dibujantes, escritores y demás, “es verdad que hay un poco de locura, en el sentido de que nos apasiona lo que hacemos y nos creamos nuestro propio mundo en el estudio. Lo único que me deprime en muchos casos es pensar que mientras tú estás aquí trabajando, pues igual tus amigos  están en un bar tomando una cerveza o alguno de viaje. Lo bueno de la cuarentena es que sabes que nadie estaba haciendo nada, con lo cual no tenías un sentimiento de malgastar tu vida”.

Laura Pérez, en un momento del WebinarsLaNau.

Paco Roca y Laura Pérez coindieron a la hora de señalar que lo extrañamente vivido seguro que tendrá su traslación a corto plazo en el trabajo de los creadores: “Es difícil abstraerte de la situación que hemos estado viviendo e imagino que todo eso cala en el trabajo que estás haciendo y en el trabajo futuro”, dijo Roca. “Si en esos momentos estás elaborando una historia, como en mi caso, es normal que haya recogido cosas de lo que me estaba afectando, algunas no tan evidentes pero sí relacionadas con la forma en que ves las cosas ahora, que han cambiado y no pueden ser como eran antes. Parecía una distopía, pero de repente era como si estuvieras en una película que ya se había grabado”, apuntó Pérez.

Álvaro Pons, en un momento del WebinarsLaNau .

Álvaro Pons, a modo de reflexión que dio pie a nuevas cuestiones, afirmó que nos hemos encontrado durante esta pandemia “con que el apocalipsis era más un drama doméstico, donde la realidad era la que se imponía en el día a día, en ese confinamiento, cada uno en su casa, y con la realidad de las muertes que ha habido en las residencias. Hemos tenido una experiencia real de eso que antes veíamos en la tele, y la hemos encontrado muy diferente, no por ello menos terrible”. Y se refirió al cómic ‘Arrugas’, de Paco Roca, donde se aborda el problema de la tercera edad, y a “lo sobrenatural” que está en la última obra de Laura Pérez.

“Creo que nos olvidaremos pronto de todo esto, pero quedará la vivencia y veremos de forma diferente determinados temas. Ha sido al menos un buen ejercicio para saber cómo es el comportamiento humano en un momento como éste, aunque quienes hayan vivido una guerra seguro que supera infinitamente este padecimiento que hemos tenido. De manera que pienso que tenemos el nivel de sufrimiento muy bajito en el día a día, más allá, por supuesto, de la gente que ha enfermado, que eso es otra cosa. Los demás nos hemos dado cuenta es que vivíamos muy cómodamente”, explicó Roca.

Portada del cómic ‘Arrugas’, de Paco Roca.

“Toda la ficción que hemos visto hasta ahora está llena sobre todo de acción”, resaltó Pérez, por oposición a la pasividad cotidiana a la que nos ha obligado la pandemia. “Hemos tenido que estar quietos en nuestras casas más o menos cómodamente. Mi tía abuela, que tiene 95 años, me dice que esto es peor que la guerra, porque es invisible. De manera que cada uno sufre su momento de ver que la realidad puede cambiar en cualquier instante. En un futuro, quienes hagan cómics referentes a esto le van a dar una naturalidad o un empuje distinto, en la que a lo mejor no hay tanta acción, pero sí algo más de reflexión, con un enfoque más humano, más realista quizás”.

“Toda esta pandemia ha hecho que todo el mundo se quedase en pausa”, insistió Roca, que dijo no haber tenido la agenda tan despejada desde 2008, porque todo estaba cancelado. “Por otro lado”, añadió, “pensaba que había tenido que venir una pandemia para tener el tiempo en mis manos, aunque la tecnología siempre está por delante y no se puede controlar, y al poco tiempo ya volvía a tener la agenda otra vez llena de charlas y talleres online. De manera que la tecnología nos hace la vida más sencilla, pero también se me ha complicado la existencia con las nuevas tecnologías”. “Muchas historias de cómics se van a ver influenciadas por esta acción directa de la tecnología que tenemos ahora”, apostilló Pérez.

Pons se refirió a lo “increíblemente activo” que ha estado el cómic durante el confinamiento a través de los webcómics en twitter, en Instagram, en Facebook, lo cual ha permitido, a su juicio, impulsar ese cómic digital que existe desde los primeros tiempos de Internet, pero que quizás ha dado ese salto para ser conocido por todo el mundo. “Al comienzo de la cuarentena, la necesidad de comunicarte acabó saliendo por donde sea y, teniendo la posibilidad de la comunicación vía online, ha sido la oportunidad perfecta.”, aseguró Roca, para quien la mayor dificultad, pese a todo, estaba en sacarle un beneficio a todas estas cosas, “porque durante todo este tiempo ha sido el altruismo total, gratis para todo el mundo, y te das cuenta que ha funcionado, pero sacarle beneficio es lo que todavía resulta un misterio. “ Las personas creativas se buscan la vida en el momento en el que estén”, remarcó Pérez. “Ha sido interesante, porque parecían los 80. Todo el mundo se hacía su fanzine, incluso El Víbora ha vuelto rescatando material antiguo. Tuvimos todos la sensación de una hermandad solidaria”, concluyó Roca.

‘Ocultos’, de Laura Pérez.

“Ha habido una generosidad rebosante de los autores a la hora de compartir sus materiales, y de las editoriales. ¿Esto abre la posibilidad de nuevos canales de distribución más allá del papel o el papel sigue siendo todavía demasiado fetiche?”, preguntó Pons. “El papel siempre va a ser un elemento fetiche, pero sí es cierto que mucha gente va a poder disfrutar más del contenido online. Lo importante es que haya difusión de las dos maneras: del digital y del libro, porque si se suman siempre habrá más público”, respondió Laura Pérez. “En la Comunidad Valenciana siempre ha habido una gran cantidad de autores, pero ahora quizás hay un momento de mayor interés por parte de los museos, de las librerías, de la universidad, y aquí se ha dado una confluencia de sinergias mayor quizás que en otros lugares”, señaló Roca.

En este sentido, el autor de ‘Arrugas’ subrayó la importancia que tiene la cultura como “punta de flecha” que sigue a las propuestas de la economía en tanto marca de un país o de una Comunidad. “Primero entra la cultura y luego otras cosas, y a veces se nos olvida eso, el gran valor que tiene la cultura, ya no solo por el dinero que pueden generar los autores, librerías, imprentas, fotomecánica, traductores, sino por la forma de vender un país. Francia y Estados Unidos se han vendido con su cultura y después ya viene todo lo demás”. “El apoyo a la cultura es el apoyo a un sello, a una distinción que tiene un territorio y que tienen unas personas que se dedican a ello. Y en Valencia siempre ha habido una historia impresionante en el terreno artístico”, concluyó Pérez.

Paco Roca y Laura Pérez. Imagen cortesía de WebinarsLaNau.

Salva Torres

La Lonja Medieval de Elche echa el cierre expositivo

#MAKMAOpinión | Comunicado de TAV (Taula de les Arts Visuals) por el cierre de la Lonja Medieval de Elche
Viernes 19 de junio de 2020

La TAV (Taula de les Arts Visuals) es una plataforma independiente integrada por un amplio grupo de profesionales pertenecientes a las principales asociaciones del arte contemporáneo, que tiene como objetivo encontrar, consensuar, redactar, proponer y defender medidas específicas que pongan en valor el sector de las artes visuales de nuestro territorio, con el fin de conseguir su profesionalización y su acceso a puestos de trabajo dignos.

Desde ella queremos expresar nuestro malestar por el cierre de la Lonja Medieval de Elche como sala de exposiciones, al ser el propio equipo de gobierno el que ha decidido destinarla temporalmente a la tramitación de ayudas para el pago del IBI y del agua, dejando a la ciudad sin un espacio emblemático que, junto con la Sala de la antigua Capilla Orden Tercera, programa gran parte de las muestras temporales de artes plásticas y de otras disciplinas.

Detalle expositivo en una de las salas de la Lonja Medieval de Elche.

En este nuevo momento de incertidumbre para nuestro tejido cultural en general, y para las artes visuales en particular, provocado por la crisis de la COVID-19, es sintomático que sea un espacio destinado al arte el elegido para perder, aunque sea temporalmente, su función. Esta es solo una muestra de la inacción de muchas administraciones y de su poca estima por la cultura, así como de la falta de respeto hacia los y las artistas programadas en la Lonja, con el consiguiente perjuicio que supone perder la oportunidad de exponer allí, al menos en un plazo medio.

Hechos como estos evidencian la falta de conexión de determinadas instituciones con la creación artística y ponen de manifiesto la ausencia de interlocución con los agentes y profesionales del sector. Sin duda, el conocimiento y asunción del código de buenas prácticas en el campo del arte por parte del Ayuntamiento, sería un instrumento adecuado para comenzar a buscar soluciones que no empiecen, precisamente, por limitar las posibilidades expositivas de los y las profesionales del arte.

Este tipo de decisiones pone de manifiesto, en general, la ausencia de una línea estratégica de acción en el arte contemporáneo de la ciudad; un proyecto fundamentado en las ‘Buenas Prácticas’ que no permita este tipo de soluciones de emergencia tan nocivas para el desarrollo sólido de la profesión del arte en nuestro territorio.

La TAV se pregunta si no hay en Elche otro espacio que pueda habilitarse como oficina para la tramitación de las ayudas a las que inicialmente aludíamos y se ofrece para dialogar y, en su caso, asesorar, para buscar alternativas e intentar que el programa de artes visuales de la ciudad no se vea afectado de esta manera y, finalmente, solicita que este espacio vuelva a formar parte de la infraestructura dedicada a la cultura en la ciudad de Elche.

Fachada de la Lonja Medieval de Elche.

La TAV está compuesta por:
AVVAC – Artistes Visuals d’Alacant, València i Castelló
AVCA – Associació Valenciana de Crítics d’Art
IAC – Instituto de Arte Contemporáneo (Sede Comunidad Valenciana / Murcia)
LaVac – Asociación de Galerías de Arte Contemporáneo de la Comunidad Valenciana
MAV – Mujeres en las Artes Visuales (ACV Alacant, Castelló i València)

Retorno introspectivo a los orígenes del sida

#MAKMAOpinión #MAKMACine | ‘1985’, de Yen Tan
85′
Estados Unidos, 2018
‘Back to Indie’ | Filmin
Martes 16 de junio de 2020

Desequelibrados, aún, por el insólito escenario sanitario que ha devenido de la COVID-19, prosiguen palpitando con vigorosa actualidad las escenas y reflexiones rubricadas por Albert Camus en su novela ‘La peste’ (1947) –a buen seguro, uno de los títulos más generosamente referidos durante las primeras semanas de confinamiento–, en la que el autor procura una inquietante radiografía de la epidemia de contemporáneos acentos: «La plaga no está hecha a la medida del hombre, por lo tanto el hombre se dice que la plaga es irreal, es un mal sueño que tiene que pasar. Pero no siempre pasa, y de mal sueño en mal sueño son los hombres los que pasan, y los humanistas en primer lugar, porque no han tomado precauciones. (…) Continuaban haciendo negocios, planeando viajes y teniendo opiniones. ¿Cómo hubieran podido pensar en la peste que suprime el porvenir, los desplazamientos y las discusiones? Se creían libres y nadie será libre mientras haya plagas”.

Sin embargo, ni aquella peste oranesa –de coléricas inspiraciones históricas– ni la presente pandemia por coronavirus han adquirido el vergonzante estigma social que hubieron de padecer los primeros afectados por el virus del sida, una de las pandemias más severas –hoy cronificada y perniciosamente silenciosa– que han asolado el orbe de nuestra contemporaneidad.

Desde finales de los años ochenta, han sido innumerables las incursiones narrrativas y aproximaciones cinematográficas –desde el verídico testimonio documental, la memoria autobiográfica o la diégesis de la ficción– que han situado en el epicentro de la argumentación las complejas derivas y consecuencias sociales y sicológicas de la enfermedad durante sus primeros años de incidencia sobre la población de Estados Unidos –país de ineludible referencia tanto por el carácter pionero de su producción artística y su activismo sobre la materia como por la reaccionaria política social y sanitaria implementada durante la ultraconservadora era Reagan–.

De este modo, el cineasta estadounidense de origen malasio Yen Tan –director de los notables filmes de subgénero queer ‘Happy Birthday’ (2002) y ‘Pit Stop’ (2013)– retorna al núcleo cronológico de la pandemia en ‘1985’ (2018) –película que forma parte del ciclo de cine independiente norteamericano de la plataforma Filmin ‘Back To Indie’–, con el fin de seguir los pasos emocionales de Adrian (Corey Michael Smith), un joven publicista gay que viaja por Navidad, desde Nueva York, a Fort Worth, pueblo texano del que es oriundo, tras varios años de ausencia y distanciamiento familiar, portando consigo el oneroso secreto de su orientación sexual y de su reciente condición de enfermo de sida.

Un regreso, en absoluto estocástico, a un momento decisivo en el desarrollo universal de la pandemia por razones mediáticas y sanitarias, siendo 1985 el año en que se comercializaron, internacionalmente, las pruebas serológicas para el diagnóstico del VIH y, a la par, en el que fallecío el actor Rock Hudson –primera figura de reconocimiento internacional muerto (oficialmente) a causa del sida–, dotando de eximia fisicidad a una enfermedad que ya se había cobrado más de 20.000 víctimas anóminas en el país, guarismos que apenas se instituían en una lacra estadística del “cáncer gay” que era el desarrollo del sida para las autoridades.

Sin embargo, Tan huye de la convulsión urbanita de la enfermedad para acudir a su periferia geográfica y sicológica, perfilando un emotivo retrato, sapientemente contenido y doméstico, en el que confrontar la devastadora cuita introspectiva de Adrian con la atmósfera familiar, provinciana y (aparentemente) reaccionaria, en la que sus progenitores (espléndidos Virginia Madsen y Michael Chiklis) encarnan, sin mácula, el perfil del ciudadano medio norteamericano, abocado a mimetizar y perpetuar las tradiciones religiosoas y heteronormativas que prosiguen constituyendo el devenir moral de Estados Unidos.

Yen Tan, cuya película se inspira en diversos detalles de su cortometraje hómonino ‘1985’ (2016), recurre al empleo de un cacofónico blanco y negro, en tanto que “la idea es que el sida era un problema pintado en blanco y negro y la sexualidad también era un problema en blanco y negro: era bueno o malo. En un mundo en el que la sexualidad ahora está siendo vista más como un espectro, lo que es maravilloso, la monocromía nos lleva a un tiempo en el que las cosas no eran tan fluidas, y nuestra individualidad era reflejada como algo bueno o malo, como un etiqueta social”, asevera el director.

Una individualidad lacerada, entonces, por el flagelo del oscurantismo, abocada a aquella ausencia de libertad aventurada por Camus, no tanto por la incontenible diseminación de las plagas –en sus múltiples morfologías posibles–, sino por la gestión usufructuaria que las políticas reaccionarias siempre han viralizado en tiempos de desequilibrio.

Jose Ramón Alarcón

Editoras en tiempos convulsos (II)

#MAKMAEntrevistas | Editoras en tiempos convulsos (II)
Con las editoras Diana Acero (Carmot Press), Donatella Iannuzzi (Gallo Nero), Lidia López (Lastura Ediciones), Mayda Bustamante (Huso) y Ruth Llopis (Anantes)
Viernes 29 de mayo de 2020

Las redes sociales y el vasto y diverso ámbito de la comunicación digital han sido herramientas de reorientación empresarial –tan necesarias como contingentes debido a la incertidumbre– durante los dos meses y medio que han transcurrido desde el decreto de estado de alarma. En buena medida, ensayos y mecanismos complejos para un sector editorial independiente que precisa de la fisicidad y que cuida sobremanera todos los pasos del proceso, entre los que se cuenta el más importante de todos: el acceso a los lectores.

La superación de las primeras fases de desescalada trae consigo la tímida apertura de las librerías, bibliotecas y comedidos encuentros. Sin embargo ¿será posible concebir la opción de reactivar la economía editorial si únicamente se permitirán eventos culturales con un aforo reducido?

Sobre estas cuestiones iniciábamos, el pasado miércoles 20 de mayo, la primera entrega de ‘Editoras en tiempos convulsos‘, una serie de entrevistas con las que proseguimos recabando el testimonio de editoras que abanderan el actual e incierto horizonte de diversos sellos independientes.

Mujeres combatientes y carentes de corsés que han convertido las virtudes literarias en senda profesional, cuyo cauce y dinámica presentes se han visto gravemente afectados por las consecuencias sanitarias y económicas de la COVID-19, dibujando un impredecible escenario sobre el que reflexionar a partir de las siguientes cuestiones que les planteamos desde MAKMA.

1) ¿Qué ha supuesto para ti esta inesperada situación de alarma sanitaria y confinamiento?
2) ¿Cómo has afrontado a nivel profesional la presente situación?
3) ¿De qué modo vislumbras con inmediatez y a medio plazo el devenir editorial? ¿Qué cambios, a tu juicio, deberían implementarse?
4) ¿Qué títulos y/o novedades han visto afectadas sus presentaciones durante estos meses?
5) ¿Consideras que serán rentables las normas sanitarias que habrán de implementar ferias y festivales del libro durante el último tercio del año?

DIANA ACERO (CARMOT PRESS | MADRID)

1) Esta situación ha supuesto un retraso en el plan editorial mucho más allá de lo previsible. La editorial acababa de cambiar de distribuidora y tenía claro que llevaría tiempo, meses, volver a la normalidad. Ahora soy un poco pesimista y no creo que Carmot pueda alcanzar un ritmo editorial óptimo hasta el año que viene, pero este hecho, a la vez, tampoco me genera mucha inquietud. En el año 2018, a los pocos meses de arrancar con la editorial, ya sufrimos un revés de cambio (involuntario) de distribuidora y, al menos, sé lo que nos espera.

2) De la única manera que, creo, es posible salir de esta situación de la mejor manera posible: creando alianzas con otros editores. Me he volcado en que nos hagamos más fuertes juntos. Pienso que establecer estrategias conjuntas será la mejor manera de afrontar los retos que tenemos frente a nosotros.

3) El futuro inmediato lo veo muy oscuro. Las editoriales van a sufrir grandes devoluciones y se van a pedir pocas novedades. Además, creo que los lectores apostarán por editoriales reconocidas para sus compras, como una garantía de que la calidad de su adquisición es acorde a la inversión realizada. Pienso, aunque espero equivocarme, que muchas pequeñas editoriales o microeditoriales van a morir, sobre todo aquellas que viven de la novedad y tienen una inversión grande ya comprometida.

En cuanto a los cambios que deberían implementarse, en mi opinión, serían varios y en varias líneas. En lo que respecta a los editores, creo que deberíamos tomarnos esta situación con calma y no plantear novedades hasta después del verano. Dar espacio a los libreros, oxígeno a las distribuidoras y dedicar tiempo a los libros que salieron justo cuando se decretó el estado de alarma y al resto del catálogo.

4) En mi caso, dos títulos: ‘Payasa’, de Monica Drake, que justo salió la semana anterior al confinamiento y que no pudo llegar a todas las librerías –y cuya promoción en prensa se truncó–; y la segunda edición de ‘La cronología del agua’, de Lidia Yuknavitch, que tenía que haber llegado reimpreso en abril y del que ya había varios clubes de lectura montados y pedidos de librerías en marcha.

5) Creo que sí si la feria y el festival son pequeños en cuanto a asistencia de público; no lo tengo tan claro en citas como Sant Jordi o las diferentes ferias del libro. Me parece muy complicado que el público quiera asistir a eventos donde haya aglomeración de personas y donde el riesgo sanitario sea elevado. Se habrá de plantear muy bien para que las personas se sientan seguras y quieran ir a comprar libros a esas citas.

DONATELLA IANUZZI (GALLO NERO | MADRID)

1) He de decir que a nivel personal ha sido una experiencia reveladora. Llevo diez años dedicada en cuerpo y alma a la editorial y, aunque durante esos años he viajado mucho y he tenido vacaciones, la crisis sanitaria para mí ha supuesto un retorno a mi esencia, es decir, que por primera vez he logrado separarme en cuerpo y alma de la editorial. He podido reflexionar sobre la vida que he llevado y sobre cómo esta ha ido cambiado. Y me alegro de haber logrado esa separación. Ha sido la pausa profesional más feliz de mi vida.

2) El cierre de las librerías ha sido un golpe duro, pero al mismo tiempo ha dado pie, en mi caso, a una lúcida reflexión sobre el modelo de negocio al que estamos sometidos. Esa reflexión no se habría dado en medio del ritmo frenético que solíamos llevar. Respecto al caso de mi editorial en particular, tuve suerte porque no tuve libros atrapados en plena distribución, sí tenía dos libros impresos que no llegaron a distribuirse y eso ha sido una suerte, ya que voy a poder lanzarlos en junio como novedades.

3) El libro siempre está en crisis; es cierto que esta vez se trata de una crisis inédita, pero lo que seguirá no dejará de ser otra crisis económica parecida a otras que ya nos han castigado en el pasado. Mi mayor preocupación ahora reside en el hecho de que, a pesar de las crisis, nadie pone sobre la mesa unas medidas que permitan a la industria editorial navegar con el mar revuelto. Nos limitamos a esperar que pasen para volver a empezar con el mismo modelo y el mismo ritmo. El sector necesita una gran revolución si quiere sobrevivir en esos tiempos inciertos (llegarán otras crisis) y me refiero a la hiperproducción y al modelo colocación/devolución. Por otro lado, hasta que la cultura no llegue a ser una cuestión de Estado, como lo es en otros países, su autorregulación respecto al modelo nos llevará a un inmovilismo en el que los grupos de poder siempre impondrán sus reglas. El sector necesita una regulación institucional, y que su intervención no se limite a subvencionarnos.

4) Dos títulos no pudieron salir, pero saldrán en junio y, claro, si los libros previstos para marzo/abril salen en junio nos tocará mover todo el plan editorial. No tenemos claro todavía si lograremos publicar todos los títulos que teníamos contratados para 2020. Estamos a la espera de ver cómo reacciona el mercado y tomaremos decisiones en cuanto veamos las colocaciones de esos dos libros de junio. Lo último que queremos es publicar por publicar, así que si la crisis resta visibilidad a nuestros títulos, tenemos muy claro que las grandes apuestas las pasaremos a 2021. ‘Tokio. Pinceladas del alba’, de Michaël Ferrier (3 de junio); ‘Alois Nebel’ (novela gráfica), de Jaroslav Rudiš & Jaromír 99 (24 de junio).

5) Es complicado hacer un pronóstico, entiendo que hay que intentarlo y solo entonces sabremos… Hay muchos profesionales implicados en la organización de los eventos editoriales y hay mucho trabajo detrás como para que se tire por la borda. Hay que ser optimista y, aunque bajen las ventas, todo es mejor que nada y todo suma.

LIDIA LÓPEZ MIGUEL (LASTURA EDICIONES Y KAÓTICA LIBROS | MADRID)

1) Ha significado un cambio total en mi rutina y en mi vida. En el plano personal este confinamiento me ha pillado con una mudanza a casa de mi pareja recién hecha. Ha sido la primera mudanza de mi vida tras haber estado viviendo en otra provincia los últimos 13 años. Volver a Madrid y encerrarme ha sido prácticamente un todo en uno; así que lo he afrontado y lo afronto con cierta normalidad, porque tenía claro que con la mudanza habría un cambio en mis rutinas normales, fundamentalmente, porque he pasado de vivir sola mucho tiempo a vivir en pareja, pero que los cambios llegasen a este punto…, tampoco me lo imaginaba (ja, ja). Lo cierto es que me siento muy afortunada por haber podido vivir el confinamiento en mi actual situación personal, vivirlo enamorada y con la persona con la que quieres estar es tener muchísima suerte. Todo lo horrible e inenarrable se ha quedado de puertas para afuera; dentro, en la protección del hogar, hemos sacado tiempo para disfrutar de los juegos, la música, el cine, la comida, las risas y todo eso para lo que, a veces, el día a día de la normalidad no te dejaba hueco.

2) Soy de las que piensan que en toda crisis surgen oportunidades y, en este sentido, yo las he aprovechado de muy diferentes maneras. En primer lugar, hemos incorporado al equipo de Lastura Ediciones a Ana Orantes, una estupenda profesional que viene del mundo de las librerías y que ha realizado durante los últimos años una magnífica labor de distribución y marketing en una de las editoriales de poesía más conocidas en nuestro país. Que ahora vaya aplicar todos sus conocimientos en Lastura creo que va a suponer un gran salto en nuestra proyección. En segundo lugar, debo decir que este parón relativo (seguimos manteniendo el mismo ritmo de publicación) me ha permitido ponerme al día con esos asuntos pendientes que siempre se quedan colgando porque no son una urgencia del día a día. Son asuntos administrativos para los que nunca se saca tiempo y, bueno…, en este sentido he quitado algo de acumulación (¡no toda!). Y en tercer y último lugar, me ha servido, también, para conocer nuevas plataformas y medios de difusión que serán muy buenos para darles uso cuando todo esto pase. Sí, creo que me está sirviendo para superarme, y me quedo con eso.

3) Creo que estos meses van a suponer una reestructuración del mercado de la pequeña y mediana editorial. Muchas, lamentablemente, ya han cerrado y otras se están planteando hacerlo, especialmente aquellas cuyos dueños no se dedican de forma exclusiva al mundo editorial. Esto, que podría parecer algo bueno para las editoriales que tenemos intención de resistir el vendaval, no lo es en absoluto. Me duele ver la situación en la que se encuentran algunos compañeros de este cardumen. Por otra parte, el sector de las librerías se ha quedado muy tocado y hundido en algunos casos. Esto tampoco es bueno para los editores. En primer lugar, porque ya está empezando a haber muchos problemas para el cobro de facturas de las distribuidoras y eso nos ahoga la producción. Está habiendo, en este sentido, verdaderos problemas y, como ya se ha visto, las ayudas para el sector editorial son ínfimas y, desde luego, los pequeños estamos a kilómetros de olerlas.

Para sobrevivir tendremos que hacer muchos cambios tanto en la producción como en la distribución de las obras. Por el momento, tendremos que centrarnos en la venta de libros de manera exclusiva en las librerías y a través de nuestras plataformas propias, pero eso, bien sabemos, es un goteo que no renta, ni mucho menos, como lo hacen las ventas en las presentaciones de libros. Por eso estamos implementando muchas campañas online, como ‘Al habla con la editora’, que son directos en Instagram todos los jueves desde nuestra cuenta, y presentaciones de libros a través de distintas plataformas. También creemos que es importante apoyar a las librerías y, en este sentido, cuando alguna librería presenta online alguno de nuestros títulos, le hacemos llegar el 30% de la recaudación de esa obra obtenida a través de la venta en nuestra página web durante toda esa semana. Algo es algo. Todo con tal de que salgamos a flote todos juntos.

4) Muchos, muchísimos. Cuando se decretó el estado de alarma tuvimos que cancelar más de tres presentaciones semanales; esto sin incluir todas las presentaciones que se iban a llevar a cabo en las diferentes ferias del libro que teníamos comprometidas (Fira del Llibre de València, Feria del Libro de Sevilla, Feria del Libro de Bajadoz, Feria del Libro de Fuenlabrada, Feria del Libro de Rivas, Feria del Libro de Trujillo, Feria del Libro de Madrid…). Esto nos ha caído a los editores en el peor momento. Abril y mayo son nuestros mejores meses del año. Sin embargo, he de decir que en Lastura, aunque llevamos algo de retraso, estamos manteniendo el mismo calendario de publicaciones pactado con los autores –que en esta época del año, debido a las ferias, es algo superior con respecto al resto del año–. Cada mes ven la luz entre cinco y siete títulos nuevos editados de una manera tradicional (quiero recalcar esto, porque el esfuerzo económico que estamos realizando es titánico y, con total sinceridad, espero que se vea recompensado).

5) No quiero ser pesimista, pero lo veo bastante complicado. Si ya es complicado que alguien se acerque a tu caseta y abra un libro del que previamente no tiene referencias, pues con estas medidas lo será aún más. Habrá que ser muy imaginativos y, por nuestra parte, ya estamos buscando métodos para hacer llegar a los posibles lectores toda la información de las obras sin necesidad de abrirlas. También habrá que ser muy selectivos con lo que se pone encima del mostrador. Habitualmente, intentamos colocar el máximo número de títulos y ahora creo que habrá que cambiar radicalmente la estrategia. En cuanto a lo que se refiere a las organizaciones de las diferentes ferias y encuentros, espero que nos faciliten tanto las medidas de higiene necesarias como la venta de los libros. En este sentido, sería interesante que las organizaciones de las grandes ferias se comprometieran a comprar un determinado número de ejemplares a cada editorial para ayudarnos a superar esta caída. Hay que tener en cuenta que nosotras ya pagamos en su momento el precio de las casetas como si fuéramos a acudir a una feria con total normalidad. En consecuencia, espero compromiso y solidaridad real con quienes estamos haciendo el esfuerzo de resistir y seguimos con la intención de acudir a estas convocatorias ya de por sí siempre excesivamente caras para los editores.

MAYDA BUSTAMANTE (HUSO Y EDICIONES CUMBRES | MADRID)

1) Desolación y, al mismo tiempo, me ha sorprendido la capacidad de adaptación que al final me habita.

2) Con incertidumbre, pero no he dejado de trabajar (en algunos aspectos, incluso más).

3) La situación es muy compleja, sobre todo para las editoriales independientes y las librerías literarias. Son necesarios apoyos muy concretos al sector, si no muchos quedaremos en el camino.

4) Nosotros tenemos seis novedades que duermen en el almacén de nuestra distribuidora, en espera de que que la situación se normalice.’La voz de lo que fuimos’, de Juan Laborda; ‘Atrapadores de polvo’, de Lucie Faulerová; ‘Guernica’, de Liliana Díaz Mindurry; y ‘Que nadie muera sin amar el mar’, de María Luisa Balaguer –estos de Huso–. Y ‘Augusto Bournonville. Historia de una tradición’, de Ioshinobu Navarro Sanler; y ‘Diálogos con la danza’, de Alicia Alonso –de Ediciones cumbres–. Tuvimos que cancelar dos presentaciones para las cuales ya habíamos cursado invitaciones. Esta situación debe de ser la de muchos. ¿Y cómo soportarán las librerías la avalancha de novedades cuando sea posible la distribución? Habrá víctimas. Será inevitable.

5) Necesarias serán. Rentables, me temo que no.

RUTH LLOPIS (ANANTES | SEVILLA)

1) Un nuevo palo al sector. Por la fecha, ya teníamos inversiones de cara a la primavera que han supuesto más gastos extras e ingresos escasos.

2) Echando imaginación. Nos tenemos que volver a inventar para que todo siga igual.

3) Con esperanza, si no ya hubiese cerrado (je, je). Esta situación nos ha dado tiempo, y espero que la gente tome conciencia crítica de la situación y la aproveche en el futuro. Creo que se debería fomentar, desde las istancias educativas, el fomento de la lectura contemporánea y de autores próximos. Eso hará que el hecho de escribir/leer sea algo real al alcance de todos.

4) Teníamos muchas expectativas en ‘Diario de cabotaje’, de Rafael García Maldonado, que ha tenido una gran acogida de crítica, y ‘Casi todas mis letras del cante’, que se había planificado presentar con cantaores que interpretarían esas letras. Esos eventos no van a poder hacerse, de momento.

Además, siendo sevillanos, teníamos ‘Rimas’, una reedición prologada por una de las mayores expertas en Bécquer, Pilar Alcalá, que era nuestro pequeño homenaje en el año del 150 aniversario de la muerte del poeta.

5) Por definición, esas normas nunca pueden ser rentables. Nos ayudarán a paliar un poco la situación, porque sin ellas no habrá ventas. Todo dependerá de la comunidad científica y del tiempo en encontrar vacunas o tratamiento. Si la gente pierde las buenas costumbres sanitarias, habrá recaídas, y, si tiene miedo, no irá a los eventos. Es un equilibrio difícil, pero en este sector estamos acostumbrados a adaptarnos a lo que venga.

Lectora anónima durante la gripe española de 1918.

Merche Medina

Conociendo a Javirroyo

Encuentro con Javier Royo
Video entrevista
Confinados Covid19

Javier Royo, etiquetado como humorista gráfico, nos concede unos momentos en estos tiempos de pandemia para descubrir mejor su obra y a él mismo.

Abierto, sincero y dispuesto a no dejarse abatir por ninguna piedra del camino, Javier Royo consigue causar un gran furor entre el público ¿su secreto? La síntesis; nos confiesa que, en una sociedad capaz de visualizar más de cien imágenes por minuto, aquello que marca es lo directo, los trazos sencillos que él mezcla con textos.

Javirroyo – My Charm School
Ilustración de Javirroyo

Sus primeros pasos se inician en un barrio obrero de Zaragoza, devorando comics infantiles, hasta que llegaron a sus manos las páginas underground de los años 80, donde violencia, sexo y drogas, son los protagonistas. A los 23 años, ya pudo subsistir de sus ideas y proyectos y, a día de hoy, ha conseguido ser editor en El Estafador, dirigir la empresa de vinilos decorativos Chispum, escribir 15 libros y dar forma al vegetal más peligroso de todos los tiempos: La Cebolla Asesina.

La cebolla asesina #3 (Subterfuge Comix)
La cebolla asesina. Cómic nº3. Javier Royo Espallargas

Últimamente, su arma principal reside en las ilustraciones; considera que se trata de un arte emergente y que aún no ha llegado a su pico más álgido, pero que ya empieza a tener mucho peso en el mundo del arte. Dichas ilustraciones se suelen inspirar en la actualidad, destacando por la forma de despertar a la población a través del ingenio; critica aquello que no considera justo con el humor, cuyos límites se encuentran en el contexto, en la ética y en la moral: “el humor reside en el plano cultural, hay que saber cuándo utilizarlo, y la única norma que me autoimpongo es que siempre tiene que ir a por los de arriba, nunca utilizarlo contra las minorías, contra los desfavorecidos y, en ningún momento, atentando contra los derechos humanos”.

Javirroyo: «Los hombres somos víctimas del patrón de macho que nos ...
Ilustración de javirroyo en su libro Homo Machus.

Para él, el universo artístico está plagado de definiciones y atributos que pueden provocar un estancamiento en la trayectoria de un artista. Según Javier “un artista tiene que sentirse feliz con lo que realiza, independientemente que sea por encargo o por cuenta propia, ambos forman parte de su día a día”. Y es que, en esta realidad dinámica, engullida por la tecnología, rebosante de publicidad e imágenes, a un artista ya no se le puede colgar la etiqueta de genio o artesano, ha ido evolucionando hasta lo que podría ser una hibridación. Por otra parte, nos subraya la importancia de una formación teórica en todos aquellos que se van a dedicar a la creación de arte, pues «solo si conoces a los grandes, puedes aprender de ellos y acabar creando tu propio estilo«.

Como pincelada final, nos subraya la importancia de las redes sociales en su trabajo, así como la débil línea entre utilizarlas, y acabar siendo súbditos de ellas. También se dirige a aquellos artistas principiantes para darles un pequeño consejo: se pueden perder muchas cosas con el paso de los años, pero la imaginación y la creatividad son un bien que nunca desaparece; hay que pasear por las ciudades con determinación y autoestima, creyéndonos capaces de todo, aunque los edificios se vayan derrumbando por los lados. Como manifestó Javier Royo antes de finalizar la videoconferencia, al mirarnos al espejo tenemos que pensar: “Encantado de haberme conocido”.

Tamara Pérez

Distopías de Hollywood: sueños en ‘Fase 0 (y medio)’

#MAKMAOpinión #MAKMACine | Sueños en Fase 0 (y medio)
‘Erase una vez en… Hollywood’ (Tarantino, 2019) y ‘Hollywood’ (Ryan Murphy, 2020)
Viernes 22 de mayo de 2020

Durante todas estas semanas de pandemia global y de confinamiento, resulta tentador analizar esta época y nuestra sociedad aplicando todo lo que hemos aprendido de las innumerables distopías que consumimos en formato televisivo, cinematográfico o literario.

Inevitablemente, en nuestra mente se agolpan imágenes de extrañas enfermedades que transforman a la población en un peligro mortal para sus congéneres, ya sea transformándoles en zombies, hombres lobo o en vampiros anteriores a ‘True Blood’ (2008-2014) y a ‘Crepúsculo’ (2008). Incluso hemos podido ver en las noticias como las calles de Singapur pueden ser controladas y transformadas en ‘Metalhead’, uno de los episodios más inquietantes de la cuarta temporada de ‘Black Mirror’ (2011-actualidad). Todos los sueños anteriores a la COVID-19 se han ido transformando en aquellas pesadillas que nunca imaginábamos poder leer en la prensa ni ver en las noticias, y aún menos en ‘Sálvame’.

Sin embargo, frente a esta visión distópica del mundo –que ya deja de serlo por el mero hecho de haberse convertido en nuestra cotidianeidad–, 2020 también, aún sin pretenderlo, nos está mostrando un portal abierto a presentes alternativos solo con que un pequeño detalle del pasado se hubiera modificado. Frente a la pesadilla real surge un no menos inquietante “What if?” que deja patente el carácter irreconciliable, aunque no incompatible, entre el “gran sueño americano,” presentado y vendido bajo el atractivo envoltorio de la fabrica de sueños hollywoodiense, y unos seres humanos que torpedean unos principios tan básicos y primordiales como deberían ser la coexistencia feliz, la autoaceptación, la importancia de ser diferente. En el presente del mundo desde los balcones, los aplausos también conviven con la policía de los balcones.

Leonardo Di Caprio y Brad Pitt en una escena de ‘Erase una vez en… Hollywood’, de Quentin Tarantino.

El título de ‘Erase una vez en… Hollywood’ (Tarantino, 2019), inevitablemente, remite al mundo de los cuentos infantiles en un desplazamiento hacia un tiempo y un espacio narrativo en el que los personajes van adquiriendo distintas funciones proppianas dependiendo del plano en el que se mueven. La realidad, la ficción, la metaficción y la faction se desarrollan en un tiempo mítico de finales de los años 60, con glamurosas fiestas de Hollywood y los últimos coletazos del movimiento hippie. Los westerns y sus protagonistas, versiones maduras y caducas de un antiguo star system, intentan convivir con las nuevas comedias de Hollywood y sus jóvenes y prometedoras estrellas, del mismo modo que se desdoblan y se convierten en narraciones dentro de la narración. Dentro de este marco temporal de cambio surge, tras los puntos suspensivos, Hollywood, ese espacio mítico e imaginado en el que los sueños se pueden cumplir.

A lo largo de la mayor parte de las casi tres horas de película, el espectador se va moviendo por el mundo onírico de Hollywood en el que ficción y realidad se mezclan. Solo en este estadio de onirismo resulta posible que a Cliff Booth se le pueda confundir, solo dentro de la ficción, con Rick Dalton, el actor de westerns llegado a menos al que doblaba en sus escenas peligrosas. Esta suerte de doppelgänger de ficción se mueve por una ciudad y una industria en la que la ficción se convierte en vecina de Roman Polanski y de Sharon Tate en Cielo Drive, una convivencia entre destinos similar a la de la transformación del set de rodaje de ‘Bounty Law’, interpretada por Rick, en el hogar de la secta de James Manson. Resulta a su vez relevante y revelador que el esperable resultado de la suma de violencia, en la que los elementos aditivos son Manson y Tarantino, demuestra que dos más dos no siempre dan cuatro. La violencia resultante, lejos de convertir la existencia de los personajes en una pesadilla, se transforma en un final abierto en el que sus sueños se pueden cumplir. Sin embargo, el espectador sabe que la historia no fue así, que lo que acaba de presenciar es un final de cuento de hadas, un “y fueron felices y comieron perdices” que hace olvidar que las heroínas de los cuentos nunca tienen una existencia idílica.

La misma fábrica de sueños, aunque esta vez durante la época posterior a la Segunda Guerra Mundial, se convierte en el marco espacial de ‘Hollywood’ (Ryan Murphy, 2020). De nuevo, la ficción y la realidad habitan el mismo espacio: Rock Hudson o Hattie McDaniel conviven con los personajes salidos de la mente de Murphy y, al igual que en ‘Erase una vez… en Hollywood’, se convierten en personajes dentro de juegos metanarrativos y metacinematográficos que comienzan un viaje liberador desde la gasolinera de Ernie West a ‘Dreamland’, esa tierra de sueños que libera sexualmente a mujeres casadas y a hombres gays. En este Hollywood, la historia del suicidio de Peg Entwistle se reescribe para convertirse en un ejercicio de transformación de la mentalidad hostil de los años 40 a la visibilidad de la diferencia, de Peg a Meg solo cambiando una letra. Una ‘M’ permite que Rock Hudson pueda vivir su homosexualidad de manera abierta y convertirse en un icono gay positivo en vez de la primera víctima famosa de sida, con toda la estigmatización que ello conllevaba durante la época de Reagan. Una ‘M’ que permite a Camille Washington abandonar sus papeles de criada sobreactuada y ganar un Óscar como protagonista y convertirse en un espejo en el que muchas otras Camilles racializadas puedan soñar despiertas –y devolver su lugar y su dignidad a actrices como Hattie McDaniel–. Meg sobrevive a la censura y se convierte en un éxito, el éxito de la diversidad racial, de la diversidad de género, de la diversidad afectiva y sexual. De nuevo, como en ‘Erase una vez… en Hollywood’, un “What If?” da como resultado otro final de cuento de hadas tan hermoso como ficticio, en el que Rock Hudson puede interpretar ‘Dreamland’, la primera historia de amor entre hombres.

En un momento histórico como el actual, el futuro que albergaba planes y sueños se ha transformado en un momento incierto y aterrador a la espera de avanzar al menos media décima. La desescalada global que va a permitir esa “nueva normalidad” de la que oímos hablar está lejos de ser ese proceso tan liberador como se esperaba y se anhelaba, ya sea por sufrir el “síndrome de la cabaña” o por experimentar este nuevo espacio público, que se parece al que conocíamos, pero que ya no es el mismo, como si hubiéramos abandonado la habitación de ‘Habitación’ (Lenny Abrahamson, 2015). Frente a este futuro y a un presente que acota nuestros movimientos y nuestras relaciones personales y sociales, resulta inevitable mirar hacia el pasado, mitificarlo, idealizarlo y revivirlo como si realmente hubiéramos sido felices, como si nuestros vecinos de Cielo Drive nos hubieran invitado a su fiesta, como si hubiéramos ocupado la butaca que nos merecíamos, y sentir que ahora se nos ha privado de él. Las viviendas se han convertido en crisálidas de transformación del pasado a un nuevo futuro y, en esta nueva vida en fases, la sociedad puede que salga transformada en mariposa empoderada o, tal vez, siga estando conformada por gusanos soñadores.

Fotograma perteneciente al opening de la serie ‘Hollywood’, de Ryan Murphy.

Eduardo García Agustín