Editoras en tiempos convulsos (II)

#MAKMAEntrevistas | Editoras en tiempos convulsos (II)
Con las editoras Diana Acero (Carmot Press), Donatella Iannuzzi (Gallo Nero), Lidia López (Lastura Ediciones), Mayda Bustamante (Huso) y Ruth Llopis (Anantes)
Viernes 29 de mayo de 2020

Las redes sociales y el vasto y diverso ámbito de la comunicación digital han sido herramientas de reorientación empresarial –tan necesarias como contingentes debido a la incertidumbre– durante los dos meses y medio que han transcurrido desde el decreto de estado de alarma. En buena medida, ensayos y mecanismos complejos para un sector editorial independiente que precisa de la fisicidad y que cuida sobremanera todos los pasos del proceso, entre los que se cuenta el más importante de todos: el acceso a los lectores.

La superación de las primeras fases de desescalada trae consigo la tímida apertura de las librerías, bibliotecas y comedidos encuentros. Sin embargo ¿será posible concebir la opción de reactivar la economía editorial si únicamente se permitirán eventos culturales con un aforo reducido?

Sobre estas cuestiones iniciábamos, el pasado miércoles 20 de mayo, la primera entrega de ‘Editoras en tiempos convulsos‘, una serie de entrevistas con las que proseguimos recabando el testimonio de editoras que abanderan el actual e incierto horizonte de diversos sellos independientes.

Mujeres combatientes y carentes de corsés que han convertido las virtudes literarias en senda profesional, cuyo cauce y dinámica presentes se han visto gravemente afectados por las consecuencias sanitarias y económicas de la COVID-19, dibujando un impredecible escenario sobre el que reflexionar a partir de las siguientes cuestiones que les planteamos desde MAKMA.

1) ¿Qué ha supuesto para ti esta inesperada situación de alarma sanitaria y confinamiento?
2) ¿Cómo has afrontado a nivel profesional la presente situación?
3) ¿De qué modo vislumbras con inmediatez y a medio plazo el devenir editorial? ¿Qué cambios, a tu juicio, deberían implementarse?
4) ¿Qué títulos y/o novedades han visto afectadas sus presentaciones durante estos meses?
5) ¿Consideras que serán rentables las normas sanitarias que habrán de implementar ferias y festivales del libro durante el último tercio del año?

DIANA ACERO (CARMOT PRESS | MADRID)

1) Esta situación ha supuesto un retraso en el plan editorial mucho más allá de lo previsible. La editorial acababa de cambiar de distribuidora y tenía claro que llevaría tiempo, meses, volver a la normalidad. Ahora soy un poco pesimista y no creo que Carmot pueda alcanzar un ritmo editorial óptimo hasta el año que viene, pero este hecho, a la vez, tampoco me genera mucha inquietud. En el año 2018, a los pocos meses de arrancar con la editorial, ya sufrimos un revés de cambio (involuntario) de distribuidora y, al menos, sé lo que nos espera.

2) De la única manera que, creo, es posible salir de esta situación de la mejor manera posible: creando alianzas con otros editores. Me he volcado en que nos hagamos más fuertes juntos. Pienso que establecer estrategias conjuntas será la mejor manera de afrontar los retos que tenemos frente a nosotros.

3) El futuro inmediato lo veo muy oscuro. Las editoriales van a sufrir grandes devoluciones y se van a pedir pocas novedades. Además, creo que los lectores apostarán por editoriales reconocidas para sus compras, como una garantía de que la calidad de su adquisición es acorde a la inversión realizada. Pienso, aunque espero equivocarme, que muchas pequeñas editoriales o microeditoriales van a morir, sobre todo aquellas que viven de la novedad y tienen una inversión grande ya comprometida.

En cuanto a los cambios que deberían implementarse, en mi opinión, serían varios y en varias líneas. En lo que respecta a los editores, creo que deberíamos tomarnos esta situación con calma y no plantear novedades hasta después del verano. Dar espacio a los libreros, oxígeno a las distribuidoras y dedicar tiempo a los libros que salieron justo cuando se decretó el estado de alarma y al resto del catálogo.

4) En mi caso, dos títulos: ‘Payasa’, de Monica Drake, que justo salió la semana anterior al confinamiento y que no pudo llegar a todas las librerías –y cuya promoción en prensa se truncó–; y la segunda edición de ‘La cronología del agua’, de Lidia Yuknavitch, que tenía que haber llegado reimpreso en abril y del que ya había varios clubes de lectura montados y pedidos de librerías en marcha.

5) Creo que sí si la feria y el festival son pequeños en cuanto a asistencia de público; no lo tengo tan claro en citas como Sant Jordi o las diferentes ferias del libro. Me parece muy complicado que el público quiera asistir a eventos donde haya aglomeración de personas y donde el riesgo sanitario sea elevado. Se habrá de plantear muy bien para que las personas se sientan seguras y quieran ir a comprar libros a esas citas.

DONATELLA IANUZZI (GALLO NERO | MADRID)

1) He de decir que a nivel personal ha sido una experiencia reveladora. Llevo diez años dedicada en cuerpo y alma a la editorial y, aunque durante esos años he viajado mucho y he tenido vacaciones, la crisis sanitaria para mí ha supuesto un retorno a mi esencia, es decir, que por primera vez he logrado separarme en cuerpo y alma de la editorial. He podido reflexionar sobre la vida que he llevado y sobre cómo esta ha ido cambiado. Y me alegro de haber logrado esa separación. Ha sido la pausa profesional más feliz de mi vida.

2) El cierre de las librerías ha sido un golpe duro, pero al mismo tiempo ha dado pie, en mi caso, a una lúcida reflexión sobre el modelo de negocio al que estamos sometidos. Esa reflexión no se habría dado en medio del ritmo frenético que solíamos llevar. Respecto al caso de mi editorial en particular, tuve suerte porque no tuve libros atrapados en plena distribución, sí tenía dos libros impresos que no llegaron a distribuirse y eso ha sido una suerte, ya que voy a poder lanzarlos en junio como novedades.

3) El libro siempre está en crisis; es cierto que esta vez se trata de una crisis inédita, pero lo que seguirá no dejará de ser otra crisis económica parecida a otras que ya nos han castigado en el pasado. Mi mayor preocupación ahora reside en el hecho de que, a pesar de las crisis, nadie pone sobre la mesa unas medidas que permitan a la industria editorial navegar con el mar revuelto. Nos limitamos a esperar que pasen para volver a empezar con el mismo modelo y el mismo ritmo. El sector necesita una gran revolución si quiere sobrevivir en esos tiempos inciertos (llegarán otras crisis) y me refiero a la hiperproducción y al modelo colocación/devolución. Por otro lado, hasta que la cultura no llegue a ser una cuestión de Estado, como lo es en otros países, su autorregulación respecto al modelo nos llevará a un inmovilismo en el que los grupos de poder siempre impondrán sus reglas. El sector necesita una regulación institucional, y que su intervención no se limite a subvencionarnos.

4) Dos títulos no pudieron salir, pero saldrán en junio y, claro, si los libros previstos para marzo/abril salen en junio nos tocará mover todo el plan editorial. No tenemos claro todavía si lograremos publicar todos los títulos que teníamos contratados para 2020. Estamos a la espera de ver cómo reacciona el mercado y tomaremos decisiones en cuanto veamos las colocaciones de esos dos libros de junio. Lo último que queremos es publicar por publicar, así que si la crisis resta visibilidad a nuestros títulos, tenemos muy claro que las grandes apuestas las pasaremos a 2021. ‘Tokio. Pinceladas del alba’, de Michaël Ferrier (3 de junio); ‘Alois Nebel’ (novela gráfica), de Jaroslav Rudiš & Jaromír 99 (24 de junio).

5) Es complicado hacer un pronóstico, entiendo que hay que intentarlo y solo entonces sabremos… Hay muchos profesionales implicados en la organización de los eventos editoriales y hay mucho trabajo detrás como para que se tire por la borda. Hay que ser optimista y, aunque bajen las ventas, todo es mejor que nada y todo suma.

LIDIA LÓPEZ MIGUEL (LASTURA EDICIONES Y KAÓTICA LIBROS | MADRID)

1) Ha significado un cambio total en mi rutina y en mi vida. En el plano personal este confinamiento me ha pillado con una mudanza a casa de mi pareja recién hecha. Ha sido la primera mudanza de mi vida tras haber estado viviendo en otra provincia los últimos 13 años. Volver a Madrid y encerrarme ha sido prácticamente un todo en uno; así que lo he afrontado y lo afronto con cierta normalidad, porque tenía claro que con la mudanza habría un cambio en mis rutinas normales, fundamentalmente, porque he pasado de vivir sola mucho tiempo a vivir en pareja, pero que los cambios llegasen a este punto…, tampoco me lo imaginaba (ja, ja). Lo cierto es que me siento muy afortunada por haber podido vivir el confinamiento en mi actual situación personal, vivirlo enamorada y con la persona con la que quieres estar es tener muchísima suerte. Todo lo horrible e inenarrable se ha quedado de puertas para afuera; dentro, en la protección del hogar, hemos sacado tiempo para disfrutar de los juegos, la música, el cine, la comida, las risas y todo eso para lo que, a veces, el día a día de la normalidad no te dejaba hueco.

2) Soy de las que piensan que en toda crisis surgen oportunidades y, en este sentido, yo las he aprovechado de muy diferentes maneras. En primer lugar, hemos incorporado al equipo de Lastura Ediciones a Ana Orantes, una estupenda profesional que viene del mundo de las librerías y que ha realizado durante los últimos años una magnífica labor de distribución y marketing en una de las editoriales de poesía más conocidas en nuestro país. Que ahora vaya aplicar todos sus conocimientos en Lastura creo que va a suponer un gran salto en nuestra proyección. En segundo lugar, debo decir que este parón relativo (seguimos manteniendo el mismo ritmo de publicación) me ha permitido ponerme al día con esos asuntos pendientes que siempre se quedan colgando porque no son una urgencia del día a día. Son asuntos administrativos para los que nunca se saca tiempo y, bueno…, en este sentido he quitado algo de acumulación (¡no toda!). Y en tercer y último lugar, me ha servido, también, para conocer nuevas plataformas y medios de difusión que serán muy buenos para darles uso cuando todo esto pase. Sí, creo que me está sirviendo para superarme, y me quedo con eso.

3) Creo que estos meses van a suponer una reestructuración del mercado de la pequeña y mediana editorial. Muchas, lamentablemente, ya han cerrado y otras se están planteando hacerlo, especialmente aquellas cuyos dueños no se dedican de forma exclusiva al mundo editorial. Esto, que podría parecer algo bueno para las editoriales que tenemos intención de resistir el vendaval, no lo es en absoluto. Me duele ver la situación en la que se encuentran algunos compañeros de este cardumen. Por otra parte, el sector de las librerías se ha quedado muy tocado y hundido en algunos casos. Esto tampoco es bueno para los editores. En primer lugar, porque ya está empezando a haber muchos problemas para el cobro de facturas de las distribuidoras y eso nos ahoga la producción. Está habiendo, en este sentido, verdaderos problemas y, como ya se ha visto, las ayudas para el sector editorial son ínfimas y, desde luego, los pequeños estamos a kilómetros de olerlas.

Para sobrevivir tendremos que hacer muchos cambios tanto en la producción como en la distribución de las obras. Por el momento, tendremos que centrarnos en la venta de libros de manera exclusiva en las librerías y a través de nuestras plataformas propias, pero eso, bien sabemos, es un goteo que no renta, ni mucho menos, como lo hacen las ventas en las presentaciones de libros. Por eso estamos implementando muchas campañas online, como ‘Al habla con la editora’, que son directos en Instagram todos los jueves desde nuestra cuenta, y presentaciones de libros a través de distintas plataformas. También creemos que es importante apoyar a las librerías y, en este sentido, cuando alguna librería presenta online alguno de nuestros títulos, le hacemos llegar el 30% de la recaudación de esa obra obtenida a través de la venta en nuestra página web durante toda esa semana. Algo es algo. Todo con tal de que salgamos a flote todos juntos.

4) Muchos, muchísimos. Cuando se decretó el estado de alarma tuvimos que cancelar más de tres presentaciones semanales; esto sin incluir todas las presentaciones que se iban a llevar a cabo en las diferentes ferias del libro que teníamos comprometidas (Fira del Llibre de València, Feria del Libro de Sevilla, Feria del Libro de Bajadoz, Feria del Libro de Fuenlabrada, Feria del Libro de Rivas, Feria del Libro de Trujillo, Feria del Libro de Madrid…). Esto nos ha caído a los editores en el peor momento. Abril y mayo son nuestros mejores meses del año. Sin embargo, he de decir que en Lastura, aunque llevamos algo de retraso, estamos manteniendo el mismo calendario de publicaciones pactado con los autores –que en esta época del año, debido a las ferias, es algo superior con respecto al resto del año–. Cada mes ven la luz entre cinco y siete títulos nuevos editados de una manera tradicional (quiero recalcar esto, porque el esfuerzo económico que estamos realizando es titánico y, con total sinceridad, espero que se vea recompensado).

5) No quiero ser pesimista, pero lo veo bastante complicado. Si ya es complicado que alguien se acerque a tu caseta y abra un libro del que previamente no tiene referencias, pues con estas medidas lo será aún más. Habrá que ser muy imaginativos y, por nuestra parte, ya estamos buscando métodos para hacer llegar a los posibles lectores toda la información de las obras sin necesidad de abrirlas. También habrá que ser muy selectivos con lo que se pone encima del mostrador. Habitualmente, intentamos colocar el máximo número de títulos y ahora creo que habrá que cambiar radicalmente la estrategia. En cuanto a lo que se refiere a las organizaciones de las diferentes ferias y encuentros, espero que nos faciliten tanto las medidas de higiene necesarias como la venta de los libros. En este sentido, sería interesante que las organizaciones de las grandes ferias se comprometieran a comprar un determinado número de ejemplares a cada editorial para ayudarnos a superar esta caída. Hay que tener en cuenta que nosotras ya pagamos en su momento el precio de las casetas como si fuéramos a acudir a una feria con total normalidad. En consecuencia, espero compromiso y solidaridad real con quienes estamos haciendo el esfuerzo de resistir y seguimos con la intención de acudir a estas convocatorias ya de por sí siempre excesivamente caras para los editores.

MAYDA BUSTAMANTE (HUSO Y EDICIONES CUMBRES | MADRID)

1) Desolación y, al mismo tiempo, me ha sorprendido la capacidad de adaptación que al final me habita.

2) Con incertidumbre, pero no he dejado de trabajar (en algunos aspectos, incluso más).

3) La situación es muy compleja, sobre todo para las editoriales independientes y las librerías literarias. Son necesarios apoyos muy concretos al sector, si no muchos quedaremos en el camino.

4) Nosotros tenemos seis novedades que duermen en el almacén de nuestra distribuidora, en espera de que que la situación se normalice.’La voz de lo que fuimos’, de Juan Laborda; ‘Atrapadores de polvo’, de Lucie Faulerová; ‘Guernica’, de Liliana Díaz Mindurry; y ‘Que nadie muera sin amar el mar’, de María Luisa Balaguer –estos de Huso–. Y ‘Augusto Bournonville. Historia de una tradición’, de Ioshinobu Navarro Sanler; y ‘Diálogos con la danza’, de Alicia Alonso –de Ediciones cumbres–. Tuvimos que cancelar dos presentaciones para las cuales ya habíamos cursado invitaciones. Esta situación debe de ser la de muchos. ¿Y cómo soportarán las librerías la avalancha de novedades cuando sea posible la distribución? Habrá víctimas. Será inevitable.

5) Necesarias serán. Rentables, me temo que no.

RUTH LLOPIS (ANANTES | SEVILLA)

1) Un nuevo palo al sector. Por la fecha, ya teníamos inversiones de cara a la primavera que han supuesto más gastos extras e ingresos escasos.

2) Echando imaginación. Nos tenemos que volver a inventar para que todo siga igual.

3) Con esperanza, si no ya hubiese cerrado (je, je). Esta situación nos ha dado tiempo, y espero que la gente tome conciencia crítica de la situación y la aproveche en el futuro. Creo que se debería fomentar, desde las istancias educativas, el fomento de la lectura contemporánea y de autores próximos. Eso hará que el hecho de escribir/leer sea algo real al alcance de todos.

4) Teníamos muchas expectativas en ‘Diario de cabotaje’, de Rafael García Maldonado, que ha tenido una gran acogida de crítica, y ‘Casi todas mis letras del cante’, que se había planificado presentar con cantaores que interpretarían esas letras. Esos eventos no van a poder hacerse, de momento.

Además, siendo sevillanos, teníamos ‘Rimas’, una reedición prologada por una de las mayores expertas en Bécquer, Pilar Alcalá, que era nuestro pequeño homenaje en el año del 150 aniversario de la muerte del poeta.

5) Por definición, esas normas nunca pueden ser rentables. Nos ayudarán a paliar un poco la situación, porque sin ellas no habrá ventas. Todo dependerá de la comunidad científica y del tiempo en encontrar vacunas o tratamiento. Si la gente pierde las buenas costumbres sanitarias, habrá recaídas, y, si tiene miedo, no irá a los eventos. Es un equilibrio difícil, pero en este sector estamos acostumbrados a adaptarnos a lo que venga.

Lectora anónima durante la gripe española de 1918.

Merche Medina

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