Fugas, westerns: Nits de Cinema al galope

Nits de Cinema
Claustro del Centre Cultural La Nau
C / Universidad, 2. Valencia
Del 10 al 23 de julio de 2015, a las 22.00h

La octava edición de ‘Nits de Cinema’ organizadas por el Aula de Cinema de la Universitat de València alternará este año películas de intentos de fugas y meticulosas estafas, con ‘westerns’ contemporáneos. Del 10 al 23 de julio, el Claustro del Centre Cultural La Nau acogerá proyecciones nocturnas a partir de las 22 horas. En total se proyectarán 13 títulos que se ofrecen en dos ciclos: ‘Planes maestros’ y ‘Nuevos horizontes del western’. La entrada a las sesiones -todas en versión original y subtitulada- es libre.

El Aula de Cinema de la Universitat de València, que a lo largo del curso ofrece ciclos de cine mensuales en horario de tarde, traslada su programación a su sede estival: La Nau y en horario nocturno. En esta octava edición, la programación de ‘Nits de cinema’ se organiza de nuevo en torno a dos ciclos. ‘Nuevos horizontes del western’, una variada muestra que resume en cinco títulos la reciente evolución del género, desde su ‘renacimiento’ en los años noventa hasta la actualidad.

Y ‘Planes maestros’, una lúdica propuesta compuesta por ocho películas que relata meticulosos intentos de fuga, ingeniosas estafas o metódicos asesinatos que parecían perfectos cuando se gestaron. ‘Nits de Cinema’ cuenta con la colaboración de la Filmoteca CulturArts IVAC, por ello el ciclo ‘Planes maestros’ tendrá su continuación en la Filmoteca d’Estiu, a partir del 31 de julio, en los jardines del Palau de la Música.

Fotograma de Fargo, de Joel Coen. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de Fargo, de Joel Coen. Nits de Cinema de la Universitat de València.

‘Planes maestros’

Recientemente adaptada como serie televisiva, Fargo (Joel Coen, 1996) será la película encargada de inaugurar las proyecciones de ‘Nits de cinema’ el viernes 10 de julio. Título clave del neo-noir, esta ácida comedia negra se regodea relatando las mil complicaciones de un ‘plan maestro’ que pronto se tuerce y regala un desternillante e inolvidable retrato de personajes gracias a la mirada excéntrica de los hermanos Coen.

El ciclo continúa el domingo 12 con una de las cintas más exitosas del ‘cine político’ italiano de los setenta, Investigación sobre un ciudadano libre de toda sospecha (Indagine su un cittadino al di sopra di ogni sospetto, Elio Petri, 1970). Un film que examina los mecanismos del poder a partir del proceso de autoinculpación de un asesino, que resulta ser el jefe del Departamento de Homicidios.

Con la proyección de La huella (Sleuth, Joseph L. Mankiewicz, 1972), el lunes 13, el público podrá asistir al duelo de ingenio entre un escritor de novelas de misterio y el actual amante de su mujer y, al mismo tiempo, disfrutar del duelo interpretativo entre dos de las máximas figuras actorales que ha dado el cine británico, Laurence Olivier y Michael Caine.

Fotograma de 'La evasión', de Jacques Becker. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de ‘La evasión’, de Jacques Becker. Nits de Cinema de la Universitat de València.

El miércoles día 15 está programada una de las grandes obras maestras de la cinematografía francesa de todos los tiempos: La evasión (Le trou, Jacques Becker,1960) un drama carcelario que describe con asombrosa meticulosidad la ejecución de un complejo plan de fuga. Y el jueves 16, de la mano del valenciano Luis García Berlanga, llega el turno de la comedia rural, Los jueves, milagro (1957), sátira sobre la organización de un falso milagro para revitalizar la economía de un pueblo, que revela la mediocridad y las penurias de la España franquista.

El ciclo encara su recta final el lunes 20 con el pase de Las margaritas (Sedmikrásky, Vera Chytilová, 1966). Con esta sesión, el Aula de Cinema brinda al público la oportunidad de descubrir este título de corte experimental, un collage visual y auditivo dirigido por una cineasta clave de la Nueva Ola Checoslovaca y protagonizado por dos jóvenes que planean provocar el caos en su entorno de las formas más dispares.

No podía faltar a la cita el ‘mago del suspense’, cineasta por excelencia de los crímenes perfectos, de quien se proyectará el martes 21 un clásico indiscutible como Extraños en un tren (Strangers on a Train, Alfred Hitchcock, 1951).

Fotograma de 'Tarde de perros', de Sidney Lumet. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de ‘Tarde de perros’, de Sidney Lumet. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Finalmente, el atraco convertido en espectáculo mediático de Tarde de perros (Dog Day Afternoon, Sidney Lumet, 1975) cerrará el miércoles 22 el ciclo dedicado a ‘Planes maestros’ en el claustro de La Nau. Un ciclo compartido con la Filmoteca d’Estiu, que un año más organiza CulturArts IVAC en los jardines del Turia, donde se prolongará esta muestra a partir del 31 de julio con la proyección de cintas como Perdición (Double Indemnity, Billy Wilder, 1944) o El quinteto de la muerte (The Ladykillers, Alexander Mackendrick, 1955).

Fotograma de 'Sin perdón', de Clint Eastwood. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de ‘Sin perdón’, de Clint Eastwood. Nits de Cinema de la Universitat de València.

‘Nuevos horizontes del western’

La programación de ‘Nits de cinema’ se completa con las cinco sesiones que componen ‘Nuevos horizontes del western’. Un ciclo que se inicia el sábado 11 con la proyección de Sin perdón (Unforgiven, 1992), la obra maestra de Clint Eastwood que hizo pensar en una revitalización del cine del Oeste o, al menos, en la posibilidad de puntuales ‘resurrecciones’ de un género que se daba ya por enterrado. Muy buenas muestras del género ha ofrecido el cine desde entonces, y este ciclo no pretende sino ofrecer un breve repaso, que dé cuenta de la originalidad y la heterogeneidad de las propuestas.

Fotograma de 'Lone Star', de John Sayles. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de ‘Lone Star’, de John Sayles. Nits de Cinema de la Universitat de València.

El martes 14 se proyectará Lone Star (John Sayles, 1996), un western ‘de misterio’ que profundiza en dos elementos temáticos esenciales del género, el racismo y la frontera, escarbando en los secretos más ocultos de un pueblo de Texas. Una joya coreana situada en la Manchuria de los años 30, El bueno, el malo y el raro (Joheunnom nabbeunnom isanghannom, Kim Jee-woon, 2008), será la protagonista el viernes 17, en una sesión que ofrecerá el más explosivo cine de acción y un homenaje al spaghetti western de Sergio Leone. El cine de animación, por su lado, tendrá también cabida en la presente edición de ‘Nits de cinema’ con la proyección de Rango (Gore Verbinski, 2011) el domingo 19. Una cinta para todas las edades y con citas y referencias a algunos de los westerns esenciales.

El jueves 23, el cine independiente de Jim Jarmusch y su original revisión de los mitos, temas y formas del western clausurarán con Dead Man (1995) esta octava edición de Nits de cinema al claustre de La Nau.

Fotograma de Fargo, de los hermanos Coen. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Fotograma de Fargo, de Joel Coen. Nits de Cinema de la Universitat de València.

Jersey Boys, el musical de Clint Eastwood

Jersey Boys, el musical de Clint Eastwood

Me rindo ante la evidencia una vez más. La grandeza de Clint Eastwood va más allá de lo que dudo mucho que alguien hubiera imaginado en sus inicios. Y no me refiero a los tiempos de “Por un puñado de dólares”“La muerte tenía un precio“ o “El bueno, el feo y el malo” sino más bien al período entre “Escalofrío en la noche” y “Bronco Billy” como director. Su versatilidad, mutabilidad o como se le quiere catalogar dentro de su trayectoria es uno de los muchos factores para admirar profundamente su faceta detrás de la cámara con un volumen de cintas de prestigio a la altura de unos pocos elegidos.

Ahora, con casi 85 tacos a sus espaldas, se dice pronto, ha engendrado otra interesante peli, Jersey Boys, esta vez con una propuesta arriesgada, la de un musical con tintes biográficos y dramáticos, en otra dirección a la línea que marcó con el biopic de Charlie Parker en 1988 titulado “Bird” o con el episodio de “Piano blues” en el documental de 2003.

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El modo vehemente en que se apodera Clint Eastwood de la típica historia musical basada en el ascenso, fama y decadencia, en este caso de Frankie Valli y su banda The Four Seasonsy de qué forma adapta al cine un exitoso musical de Broadway podría ser digno de análisis pormenorizado. A tanto no llegaremos, apuesto que más de un especializado sabrá hacerlo con detenimiento y pulcritud. Lo que sí creo que se puede destacar sin profundizar en exceso es cómo demuestra su pasión por la música, transmitiendo emoción en ese sentido a la concurrencia de turno, retratando una época con fidelidad y conocimiento de causa (no en vano el director californiano ya contaba con más de treinta años cuando Sherry se convirtió en el primer gran éxito de los de Nueva Jersey). Me atrevería a decir incluso que Clint homenajea un período muy importante de su vida, valga como ejemplo cuando en una secuencia aparece su imagen en un western televisivo.

A título particular me parece un gran acierto haber mantenido a John Lloyd Young, adaptando su papel teatral de Frankie Valli al cine. Por supuesto mención especial sobre cómo este actor borda el falsete del legendario artista al mando de una banda caracterizada por las armonías vocales y preludio de otras que serían más populares poco tiempo después como los Beach Boys o los Beatles. Por otra parte, la fórmula de que los actores hablen a la cámara no es nueva pero en el entorno argumental aparenta innovadora. Otro tino importante es la aparición de Christopher Walken como amigo mafioso de la banda con nombre de bolera, un secundario de lujo, menudo crack, se sale en cada una de sus apariciones.

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Esa recta final tras el trágico suceso de Francine, la hija de Frankie Valli que muere por sobredosis, y cómo recupera el éxito perdido interpretando Can’t take my eyes off you son algunas escenas que transmiten emoción aunque a esas alturas el film ya ha perdido el poder seductor inicial para convertirse en una película biográfica más convencional. A ellas incluso añadiría algunas finales que pudieran ser cargantes como las de los componentes que cuentan visiones o retazos de su vida a la cámara a modo de despedida o ese colofón festivo-musical a modo de consumación teatral.

En definitiva, apuesto que este biopic, excesivamente largo a mi gusto y que a mi juicio dista de los mejores films de Eastwood, recibirá críticas negativas desde las posiciones más puristas, pero tiene bastantes detalles para ser alabado por cualquier revivalista o admirador de la música que se gestó a finales de los cincuenta y a principios de los sesenta así como por buena parte de amantes de la música popular en cualquier vertiente o estilo. Eso sin contar con aficionados cinéfilos tanto desde la perspectiva más especializada como desde la más comercial y popular. Y todo ello con un musical. ¿Qué más se puede pedir entonces? A los que haya unido Clint Eastwood que no los separe el hombre.

JJ Mestre

woody-jagger.blogspot.com.es

Jersey Boys, un Eastwood en do menor

Jersey Boys, de Clint Eastwood
Película estrenada el viernes 5 de septiembre, 2014

Quien vaya a ver ‘Jersey Boys’, la última película de Clint Eastwood, que se olvide de ‘Mystic River’, ‘Million dollar baby’, ‘Cartas desde Iwo Jima’ o ‘Gran Torino’. La fuerza dramática y expresiva de estas películas ejemplares de su más reciente filmografía, dejan paso a un musical sin duda fresco, repleto de pegadizas canciones del grupo de Jersey The Four Seasons, pero débil argumentalmente. De hecho, diríase que la historia, santo y seña del mejor Eastwood, es una simple excusa para adornar la vida de los ‘Jersey Boys’ a los que alude el título de la recién estrenada película.

Fotograma de 'Jersey Boys, de Clint Eastwood, con el grupo The Four Seasons en plena actuación.

Fotograma de ‘Jersey Boys, de Clint Eastwood, con el grupo The Four Seasons en plena actuación.

Eastwood se recrea en las peripecias de Frankie Valli (John Lloyd Young), Tommy Devito (Vincent Piazza), Bob Gaudio (Erich Bergen) y Nick Massi (Michael Lomenda) para narrar el humilde origen de la banda, al amparo de la mafia (magnífico Christopher Walken), sus éxitos y fracasos, sus confrontaciones internas y la lucha por salir adelante cuando las condiciones son más adversas.

Hay, qué duda cabe, trama argumental, pero el relato y la fuerza expresiva de las imágenes a que nos tiene acostumbrado el director de ‘Los puentes de Madison’, se debilitan aquí para que en su lugar brillen los números musicales, la atracción por canciones como ‘Sherry’, ‘Big girls don’t cry’ ‘Walk like a man’ o la más pegadiza de todas ‘Can’t take my eyes off you’. De manera que la nostalgia musical termina empañando la historia, siempre al servicio de la música.

Frankie Valli (John Lloyd Young), con Tommy Devito (Vincent Piazza) detrás, en un fotograma de 'Jersey Boys', de Cint Eastwood.

Frankie Valli (John Lloyd Young), con Tommy Devito (Vincent Piazza) detrás, en un fotograma de ‘Jersey Boys’, de Cint Eastwood.

Algunos se sentirán decepcionados por este quiebro de Clint Eastwood, pero tomadas las lógicas reservas hacia un musical que se sigue a golpe de pie y tarareo, se pueden encontrar las huellas, por débiles que sean, de su potente cine. Entre ellas, como ya sucediera en la oscarizada ‘Sin perdón’ (perdón, valga la redundancia, por la comparación), la reflexión acerca de la culpabilidad por abandonar las obligaciones familiares llevado por la pulsión, asesina en el western y más poética o artística en el caso del musical que nos ocupa.

Eastwood se toma un respiro con ‘Jersey Boys’ para sumergirse en los ‘falsetes’ de voz de Frankie Valli y sus muchachos. La violencia tan presente en su filmografía encuentra su acomodo en el musical, aunque rebajada a la categoría de anécdota sin duda hilarante y jocosa en ocasiones, para que la carrera de The Four Seasons tenga la aspereza que sus canciones endulzan.

Fotograma de 'Jersey Boys, de Clint Eastwood.

Fotograma de ‘Jersey Boys, de Clint Eastwood.

‘Can´t take my eyes off you’, compuesta por Bob Gaudio en pleno duelo de Frankie Valli por la muerte de una de sus hijas, resume esa mezcla de dolor y emocionada recreación de la vida de la que se nutre ‘Jersey Boys’. Dolor, eso sí, carente de la intensidad de sus mejores películas, porque en esta ocasión Clint Eastwood ha preferido darse una alegría musical en tiempos de revival: el propio Martin Scorsese prepara un biopic sobre el grupo los Ramones. Con todo, más vale un musical de un gran maestro que ciento volando. Utilicen los pies y el corazón, más que la cabeza, para seguir las andanzas de los Jersey Boys.

Fotograma de 'Jersey Boys', la última película recién estrenada de Clint Eastwood.

Fotograma de ‘Jersey Boys’, la última película recién estrenada de Clint Eastwood.

Salva Torres

“Ya no hay crítica, porque no quedan cines”

Mesa redonda: La crítica cinematográfica en conflicto
Con Óscar Peyrou, Carlos Pumares y Antonio Llorens
Celebrada el martes 24 de junio en el Ayre Hotel Astoria Palace de Valencia
Festival Internacional de Cine de Valencia – Cinema Jove
Del 20 al 27 de junio de 2014

El crítico cinematográfico argentino Óscar Peyrou está embarcado en el rodaje de ‘En busca del Óscar’ y ha visitado Cinema Jove para rodar una de las escenas. En ella, los conocidos periodistas Antonio Llorens y Carlos Pumares participan en una rueda de prensa real junto con Peyrou, y tanto ellos como el público y los medios de comunicación asistentes se convierten en extras de la película.

La película trata de Óscar, un crítico de cine que lleva los últimos treinta años cubriendo los festivales más importantes del mundo. Después de jubilarse de la empresa de comunicación de toda la vida, ahora colabora con una revista digital. Pero en este nuevo trabajo no le piden contar sus críticas de forma escrita, sino a través de una pequeña cámara que él mismo llevará a los festivales y que utilizará para auto-grabarse. Pero para que todo salga bien tendrá que seguir las pautas y exigencias de un joven realizador.

La rueda de prensa real tuvo lugar en el Hotel Astoria de Valencia y allí se contaron algunas cosas. Por ejemplo ésta: “Ya no hay crítica porque no quedan cines”. Lo dijo Carlos Pumares y a renglón seguido se fueron sucediendo una cascada de declaraciones de Óscar Peyrou y Antonio Llorens en clave más o menos irónica, más o menos desencantada y siempre inconclusa, porque, como subrayó Peyrou, “no hay conclusión que cierre al asunto de la crítica, sino permanente conflicto”.

El jinete pálido, de Clint Eastwood, como plagio de 'Raíces profundas', señalado por Carlos Pumares en la mesa redonda sobre la crítica cinematográfica celebrada en Cinema Jove.

El jinete pálido, de Clint Eastwood, como plagio de ‘Raíces profundas’, señalado por Carlos Pumares en la mesa redonda sobre la crítica cinematográfica celebrada en Cinema Jove.

“Hay gente que va a ver una película por una buena crítica”, afirmó Llorens, amparado por la dilatada trayectoria como crítico en la galardonada Cartelera Turia, Premio de Comunicación Alfonso Sánchez concedido por la Academia de Cine en reconocimiento a los 50 años de divulgación cinematográfica. Y agregó: “El crítico es un espectador que cuenta a otros lo que viendo”.

Peyrou sacó a colación una investigación de la Universidad de Columbia en la que se dice que la opinión de los críticos importa poco, que funciona mejor el boca a boca para dar a conocer una película. En todo caso, “el espectador completa lo que dice el crítico”, apostilló Peyrou, que mientras abogaba por las respuestas breves se sumergía en largas peroratas, muchas de ellas en tono irónico festivo, quién sabe si preparando el material de su propia película.

“El crítico es bueno si el que lo lee está de acuerdo con él”, precisó Pumares, y sobre todo, es bueno si tiene “el poder del medio para el que trabaja”. Tras contar anécdotas de diversos críticos que tenían la capacidad de estar “en dos festivales a la vez” o de hacer sus críticas por lo que le contaba una amplia caterva de correligionarios, Llorens y Peyrou se enzarzaron en una discusión acerca de la objetividad del crítico. Peyrou dijo que no existía, “es todo subjetivo”, mientras que Llorens apeló a la objetividad como fundamento de una buena crítica frente a los desatinos de hacerla incluyendo, por ejemplo, que determinada directora tuviera la regla mientras rodaba cierta secuencia (Carlos Boyero dixit).

Rafael Maluenda, director de Cinema Jove, intervino en varias ocasiones como moderador de la jugosa rueda de prensa, sin obtener de los contertulios conclusión alguna sobre el estado de la crítica. Ni sobre su estado, sin duda embarazoso, ni sobre el porvenir que le aguarda con el advenimiento de las nuevas tecnologías, la paulatina caída en picado de los medios generalistas y la desaparición de los cines en el centro de las grandes ciudades. Habrá que esperar a ver ‘En busca del Óscar’ para hacernos una idea. Al menos, una.

Óscar Peyrou, crítico de cine argentino, en pleno rodaje de 'En busca del Óscar'. Imagen cortesía de Cinema Jove.

Óscar Peyrou, crítico de cine argentino, en pleno rodaje de ‘En busca del Óscar’. Imagen cortesía de Cinema Jove.

“Marilyn era el sueño de todo fotógrafo”

Marilyn and Me and More. América en los 60, por Lawrence Schiller
Kir Royal Gallery
Reina Doña Germana, 25. Valencia
Hasta el 23 de noviembre

“Su piel mojada brillaba. Sus ojos centelleaban. Su sonrisa era provocativa. La curva de su espina dorsal complementó las suyas naturales, mientras se reflejaban en el agua las luces y toda la escena brillaba”. Así recuerda Lawrence Schiller aquella sesión de fotos junto a la piscina donde se rodaba la última película inacabada de Marilyn Monroe, Something’s Got to Give (1962). No sólo eso. Schiller, que ya había fotografiado a la actriz durante el rodaje de El multimillonario (1960), se quedó esta vez atónito. “Ella fue la que se quitó el bañador. Nadie le dijo que lo hiciera. Sabía que eso le daría publicidad en todo el mundo. Se explotaba a sí misma y nosotros éramos sus instrumentos”.

Imagen de Marilyn Monroe en la exposición de Kir Royal. Foto: Lawrence Schiller.

Imagen de Marilyn Monroe en la exposición de Kir Royal. Foto: Lawrence Schiller.

Será la primera vez que esas fotografías se vean en España. La galería Kir Royal, tras pasar por Mondo Galería de Madrid, acoge una selección de aquellas imágenes. Imágenes en color y en blanco y negro de una Marilyn arrebatadora. “Marilyn era el sueño de todo fotógrafo: imponente con la ropa puesta, pero más sin ella”. La imagen en que aparece desnuda de espaldas, sentada al borde de la piscina, está valorada en 6.000 euros. Forma parte de la exposición Marilyn and Me and More. La América de los 60 que hoy se inaugura en Kir Royal. Pero no se hagan ilusiones: todas las copias de esa imagen están ya vendidas.

Imagen de Marilyn Monroe. Foto: Lawrence Schiller.

Imagen de Marilyn Monroe. Foto: Lawrence Schiller.

“CON AUDREY HEPBURN SIEMPRE ERA LA MISMA FOTOGRAFÍA”

Lawrence Schiller recuerda el magnetismo que desprendía Marilyn Monroe cuando se ponía delante de una cámara. “Había sido fotografiada por los grandes. Sabía cómo posar. Con ella, todas las fotografías eran diferentes. Con Audrey Hepburn, por ejemplo, era siempre la misma fotografía”. Cuando Schiller se encontró con ella por primera vez “estaba muerto de miedo”. Tanto es así que decidió ponerse a hablar para tapar sus inseguridades. “Me dijo: ‘Hola, Larry de Look. Yo soy Marilyn’. Y yo le contesté: ‘Soy el lobo malo’. Creo que le gusté. Era una persona muy profesional, sabía lo que quería y cómo aparecer en las fotografías”.

– ¿Pero era tan bella? ¿Dónde residía su belleza?

– “Le sacaba la sonrisa a los hombres cuando contoneaba las caderas mientras caminaba. Sabía cómo hacer esas cosas que la hacían única. Parte de su magia era que sabía cómo ser una persona diferente para cada uno de nosotros”.

Imagen de Marilyn Monroe en la exposición de Kir Royal. Foto: Lawrence Schiller

Imagen de Marilyn Monroe en la exposición de Kir Royal. Foto: Lawrence Schiller

“MARILYN SABÍA CÓMO SER ADORABLE, ABRAZABLE”

Cuenta Larry Schiller que Marilyn estaba tan segura de sí misma delante de la cámara que su seguridad era contagiosa. “No había ningún indicio en esa mujer que hiciese pensar que había tenido problemas durante la mayor parte de su vida”.

– ¿Era tan tentadora como frágil?

– “Sabía cómo ser juguetona, cómo guiñar un ojo, cómo ser deseada. Sabía cómo ser adorable, abrazable, follable. Pero también fue alguien que sobrevivió, que aguantó tantas palizas, que fue de casas de acogida a orfanatos, y que miró el matrimonio cuando tenía dieciséis años como una manera de salir de la miseria y la inseguridad. Pero un matrimonio feliz, con éxito y duradero no estaba escrito para ella”.

Imagen de Marilyn Monroe en la exposición de Kir Royal. Fotografía: Lawrence Schiller.

Imagen de Marilyn Monroe en la exposición de Kir Royal. Fotografía: Lawrence Schiller.

Schiller afirma que a Marilyn nunca le faltó compañía masculina, desde fotógrafos como Sam Shaw y Milton Greene, “que la adoraba”, hasta actores como Marlon Brando, Frank Sinatra, Yves Montand y Tony Curtis, pasando por poderosos ejecutivos de estudio, directores o políticos como Jack y Bobby Kennedy, “que puede que la explotasen”. Y agrega: “Fue una mujer que luchó por mantenerse viva y que no tenía confianza en sí misma para triunfar”.

Imagen de Bette Davis en la exposición de Kir Royal. Foto: Lawrence Schiller

Imagen de Bette Davis en la exposición de Kir Royal. Foto: Lawrence Schiller

“A ROBERT MITCHUM LE ENCANTABA PERSEGUIR A LAS MUJERES”

La exposición de Kir Royal es Marilyn and Me, referido al propio Larry Schiller que la fotografió, pero algo más. Y ese algo más (and More) tiene que ver con las numerosas estrellas de Hollywood que Schiller inmortalizó y que también aparecen en la muestra: Paul Newman, Robert Redford, Bette Davis, Barbra Streisand, Robert Mitchum o Clint Eastwood, entre otras. Estrellas de las que guarda singulares recuerdos.

Robert Redford y Paul Newman jugando al ping pong. Foto: Lawrence Schiller.

Robert Redford y Paul Newman jugando al ping pong. Foto: Lawrence Schiller.

“La que más me sorprendió fue Bette Davis. Era una mujer lista, franca, directa al grano. Las arrugas de su cara contaban la historia de su vida. Me enseñó que no se entiende nada de la vida hasta que no te has divorciado varias veces”. De Paul Newman recuerda que era “un bromista; quería divertirse y, con él, las cosas más difíciles eran fáciles”. Robert Redford era “un hombre de negocios, familiar, leal, un auténtico ecologista”. Y de Robert Mitchum recuerda que, además de un gran actor, “le encantaba perseguir a las mujeres”.

A Larry Schiller, a sus 77 años y con decenas de exposiciones alrededor del mundo, no sólo le gusta “recordar el pasado”, sino “trabajar duro cada día, defender los derechos de autor, pasármelo bien y ser mejor”. Siempre termina diciendo que “lo mejor está por venir”, aunque las fotografías de Marilyn Monroe desnuda en aquella piscina le persigan de por vida.

Imagen de Marilyn Monroe expuesta en Kir Royal y valorada en 6.000€, de la que ya no quedan copias. Foto: Lawrence Schiller.

Imagen de Marilyn Monroe expuesta en Kir Royal y valorada en 6.000€, de la que ya no quedan copias. Foto: Lawrence Schiller.

Salva Torres

Cine con firma

Carlos Ríos, director del Festival Internacional de Cine de Autor de Barcelona

 

Del 25 de abril al 2 de mayo

 

Varios espacios.

 

www.cinemadautor.cat/es

 

Por Gerardo León

 

 

A punto de abrir sus puertas, cojimos a Carlos Ríos en medio del marasmo que significa inaugurar un festival. Entrevistas en radio, televisión, medios escritos, en fin, todo el lío que supone la inauguración de este certamen que dirige dedicado, en exclusiva, al cine de autor. Ese cine que, como nos comenta en esta entrevista, ofrece una mirada diferente, una mirada personal. Ya sea sobre el propio arte de narrar con imágenes como del mundo.

 

Con Carlos hablábamos de cine en general, cine de autor en particular, cine con credenciales. De crisis, de la económica y la propia del sector, de nuevas plataformas y usos del consumidor pero, sobre todo, hablábamos de su criatura (suya y de todo el equipo que la saca adelante), este festival de cine de Autor de Barcelona. El D’A.

 

 

¿Por qué un festival de cine de autor?

 

Bueno, lo primero que hay que decir es que, aparte de que el certamen lleve el nombre de cine de autor, este es un festival abierto. Es un festival de cine, en realidad. Es un festival con una mirada muy amplia sobre lo que se está produciendo a nivel audiovisual o cinematográfico en el mundo. Lo que pasa es que, es verdad, que la autoría o el llamarle “de autor”, es porque se cuida un tipo de cine que está más alejado de lo que sería el cine más industrial, comercial, fotocopia. De todas maneras, el ADN del festival es eso, un festival de cine de ficción, largometrajes… de autores.

 

Esta es la tercera edición del certamen, ¿cómo surgió, en origen, la propuesta de hacer un cine de estas características?

 

Bueno, esto surgió porque parte del equipo, y yo, personalmente, era codirector del Festival de Cine Asiático de Barcelona. Y hace tres años, cuando estábamos en pleno proceso de crisis económica en este país, hubo un final de etapa e inicio de otra etapa, y con este festival casi hemos vuelto a la esencia de un festival de ciudad. Una oportunidad para ver todo el cine que se produce principalmente en Europa, el cine independiente americano, todo lo que se está pasando en Sudamérica y todo el cine a nivel mundial. Pero, sobre todo es, eso, un festival de ciudad. Un festival para el público de la ciudad. Evidentemente, también pude ser atractivo par el resto del estado, cuidando la programación, cuidando los espacios, haciendo una programación grande y cuidando mucho la calidad de las películas. Y ahí está, sin categorías, sin temas, sin geografías, sin nada en concreto, sino un festival en general que, realmente, en Barcelona no lo teníamos. Igual que puede pasar en Madrid o puede pasar en Valencia con el Cinema Jove con lo que es la nueva autoría, y que en Barcelona, repito, no lo teníamos. Aquí hay diferentes propuestas de festivales. Pues, no sé, el festival de documentales, de películas dirigidas por mujeres, cinema gay y lésbico, es decir, todo tipo de propuestas. Pero no había un festival general. Y ahí está. Ahí está el Festival de Cine de Autor.

 

Puestos a hablar de autores, ¿qué sería para ti, hoy en día, un cine de autor?

 

Bueno, es una pregunta muy difícil. Quiero decir, no es que sea complicado responder pero, incluso, nosotros, el año pasado hicimos un pequeño juego para la inauguración que era hacer esta misma pregunta de ¿qué es el cine de autor? Y se la hicimos a una serie de directores, actores, actrices, productores, críticos, periodistas y, bueno, hay miles de respuestas. Pero la esencia, principalmente, es, eso, un cine donde la mirada del director o directora que dirige esa película es más especial. Donde tienen un protagonismo todos los que participen en esa película. No porque aquella película sea de un director, sino de todo el equipo. La mirada, repito. Esa mirada, esa propuesta está muy cuidada en los porqués. Por qué se rueda de tal manera, por qué tiene un estilo, por qué explica una serie de cosas, cómo quiere llegar al espectador y todos esos pasos se cuidan. Muchos dirán, bueno, pero entonces, ¿qué pasa? ¿Que el cine de Hollywood no tiene autores? No, al contrario. El cine de Hollywood nos ha proporcionado miles de autores. Clint Eastwood, por decir un solo director, es un autor indiscutible. Pero en el cine de Hollywood, que es el que principalmente copa las pantallas, hay mucha fotocopia. Es cierto, habrá directores y directoras, pero hay una serie de películas que son pura industria, pura película comercial. No hay una mirada especial hacia nada. Pueden ser muy divertidas. Tú y yo las podemos ver y disfrutar y reírnos brutalmente con esa película, pero estaríamos de acuerdo en que no las podemos incluir en la lista de autores a tener importancia. Quiero decir, que de las producciones, por ejemplo, de serie B, o de una película de terror no aparecen autores. Aparece alguno. Pero no en todas las películas de serie B o Z, son todos autores. Para no confundirnos, todos son directores o directoras. No quiero quitarle protagonismo a nadie porque yo creo que, si somos muy amplios de miras, la frontera la extendemos. Y en Europa también hay películas comerciales, también hay comedia con pocas aspiraciones artísticas. Pero hay que reconocer que una parte del cine que se produce en Europa es de autor, donde cada director o cada directora tiene unas intenciones. Como ves no es fácil responder (risas)

 

Sí, no es fácil, sabía que era una pregunta complicada. Pero es una cuestión siempre candente. Yo creo que hay un debate sobre esta cuestión, a veces con opiniones innecesariamente encontradas.

 

Sí, no es enfrentarlo. A lo mejor si le quitas la palabra autor, estamos hablando de un festival de cine. Y ahí ya nos adentraríamos en qué es el D’A y qué programación tiene. Qué estilo tiene el festival, qué cuida. Imagínate que el Festival de Barcelona de Autor pasara solamente películas muy, muy comerciales. Hombre, pues a lo mejor tendría mucha importancia y tendría mucho público, pero no tendría ninguna relevancia a nivel artístico y no estaríamos aportando nada. El Festival de Cine de Autor lo que intenta es hacer una mirada de todo lo que se produce, en seleccionar, en descubrir cosas, en descubrir nuevos directores, nuevos talentos… Y también dar la oportunidad a los autores que ya conoces. Por decir algo, está, por ejemplo, Gondry, o está Kiarostami o está Winterbottom, que son directores más o menos conocidos y que están presentes en el festival. Y es eso, esa combinación entre autores o autoras conocidos, películas de largo recorrido o de mucho éxito a nivel de crítica, público y premios, y esas nuevas promesas. Y también riesgo, hay películas de mucho riesgo.

 

La semana pasada saltaba la noticia del cierre de Alta Films como distribuidora en España de cine de autor y se produjo en algunos medios una especie de alarma con respecto a este tipo de cine. Sus posibilidades de distribución, etc. Vosotros, desde el festival, y estando en contacto con este mundo, ¿cómo veis la situación?

 

Bueno, la situación es mala. Cualquier cierre de un cine o el cierre de una distribuidora es mala noticia. Por otra parte, estamos en una situación de cambios, de usos, de cambios de modelos, de la difusión audiovisual o cinematográfica. El sistema tradicional del productor, distribuidor, exhibidor se ha desmontado. Hay otras pantallas, hay otras maneras de ver cine, hay otras maneras de consumir cine y está todo en proceso de cambio. Y encima se junta con una crisis. Una crisis real, económica, y una crisis de público en las salas de cine que era el modelo tradicional. El modelo tradicional se apoyaba en un productor que produce la película, se la vende a un distribuidor que decide hacer un estreno más o menos masivo, veinte copias, cuarenta copias, doscientas, intentaba encontrar cines y el público iba. En el momento en que todo eso se ha desmontado, porque hay muchísimo menos público, y eso es así, es cierto, hay menos público que va a las salas, se desmonta el modelo y hay que adaptarse. Ahora estamos en un momento de adaptarse a los cambios. Entonces, este modelo de crisis junto con un cambio de modelo pues a lo mejor arrastra a Alta Films a la desaparición. Yo creo, de todas formas, que es una alarma. Es decir, que no creo que vaya a cerrar realmente sino que tendrá que hacer una reestructuración importante. Pero no es una buena noticia. Y la situación  no es buena. Por el contrario, te puedo decir que el festival, el año pasado y esperemos que este año, sigue con buena salud. El festival está creciendo en el número de películas que proyectamos, en el número de espacios, en público. Porque público hay. Y público interesado en cine, hay. Y la prueba está en que realmente el visionado de películas, legales o  ilegales, es decir, de forma legal o ilegal, no cae. Es decir, hay un público y la gente tiene ganas de ver. Investiga, sabe, se ve más cine que nunca y la gente sabe más cine que nunca. Esto no quiere decir que todo el mundo consuma los mismos productos y las mismas películas, ¿eh? Así que yo lo único que puedo responder es que estamos en proceso de cambio, estamos en una crisis profunda económica y una crisis de concepción del cine, de la cultura y de las decisiones que se toman a nivel de las instituciones. Y ahora estamos en ello. En los cambios.

 

 

¿Podría ocurrir que los festivales como este pasaran de ser un espacio de promoción o lanzamiento a una, si no la única, manera de acceder a este tipo de cine?

 

Para muchos de nosotros, ya hace tiempo, es un espacio de difusión, una plataforma de un tipo de cine que no llegaría y no llega a las pantallas. El 90% de las propuestas del festival son inéditas en nuestra ciudad. Muchas de ellas, en España. Y se quedarán inéditas. No las volverás a ver, aparte del festival. Puede ir alguna a otro festival, igual que hay algunas que vienen de algún festival internacional o que se han proyectado en algún festival nacional, tipo San Sebastián, por decir algo. Pero hay algunas películas que nunca más las volverás a ver, que no tendrás la oportunidad de verlas en pantalla. En pantalla sala, quiero decir. En Internet, podrías. Y sí, los festivales cada vez más somos un espacio más de difusión e, incluso, muchos de ellos, y también el nuestro, el Festival de Cine de Autor, tenderá a convertirse en un difusor de contenidos. Un poco como distribuidor sí que participará en lo que es la difusión. Además, también en ese sentido, habrá una noticia después del festival, justo el día 2 de mayo, que anunciaremos nuevos proyectos del festival y que van en esa línea. En cómo ayudar a la distribución y la exhibición de una serie de películas que, sobre todo, con estos cambios que están produciéndose y con las malas noticias que vamos sumando, pues bueno, tenemos que poner nuestro granito de arena. Porque si el festival ha hecho un trabajo en seleccionar una serie de títulos, hay unos títulos que tienen un potencial grande a nivel nacional. Tenemos que ayudar o tenemos que darle más posibilidades para que se pueda ver.

 

Esto del cine de autor, en oídos del espectador medio, que no tiene tanto contacto con él, se presenta con una idea de cine raro o incomprensible. ¿Cómo ayudarías tú a desmontar este mito?

 

Primero hay que tener la mente abierta y dejarnos sorprender. El festival tiene una variedad muy grande de tipos y de estilos y de directores y de propuestas En el festival hay de todo. Hay películas de alto riesgo, hay películas que pueden estar más al margen por la producción, por el tipo de propuesta que hacen. Pero, después, hay propuestas que, sinceramente, siempre hablando de los cines en versión original, los que cuidan este tipo de cine o programan este tipo de cine, hay algunas películas, digo, que están en el festival y que podrías cambiarlas por las que tienes ahora mismo en las carteleras de, precisamente si hablamos de Alta Films, de los cines Renoir. ¿Por qué no llegan unas y llegan otras? Pues porque todas no caben. Es verdad que todo el cine que se produce en el mundo no cabe en una sala de cine, en las pocas salas de cine que hay. Y, lo más importante, repito, tener una mirada abierta, dejándote sorprender. Evidentemente a veces hay películas que te pueden disgustar. Pero a veces decides ver alguna película en televisión, las pocas que programan las televisiones, también eso es cierto, o vas al cine, te dejas sorprender y, a veces, pues, te disgusta. Pero un festival es eso. Un espacio para poder conocer propuestas de todo el mundo. Pero para desmontar ese mito yo creo que hay que decir que el cine de autor no es un estilo concreto que uno diga es más raro, o muy independiente, o muy alternativo, sino todo lo contrario.

 

Hablando en concreto del festival, ¿podrías contarnos cuál ha sido el criterio de selección de las películas?

 

Bueno, hay varias secciones. Hay una sección que es Direcciones, que intenta recoger la propuesta de directores con largo recorrido. Directores con una obra bastante extensa o, al menos, directores que son ya muy conocidos. Hay propuestas, como comentaba antes, como la de Winterbottom con Everyday, está Kiarostami con Like someone in love, está Michel Gondry con una propuesta que ha ido a rodar a EEUU, la propuesta de Frances Ha de Noah Baumbach, que es uno de los ejemplos del nuevo cine independiente americano. Después tenemos la presencia de Xavier Dolan, que es uno de los directores que cada año va a concursar a Cannes, que es el niño mimado de Cannes. Eso por Direcciones. En la parte de Talents es donde siempre intentamos escoger, buscar y ofrecer películas de los jóvenes talentos. Lo que es la nueva autoría y, sobre todo, porque serán los directores del futuro, los que reconoceremos y les pondremos nombres y apellidos. No son películas tampoco menores o muy desconocidas. Algunos de los directores o de las películas han tenido un largo recorrido a nivel internacional en festivales, han cosechado premios y éxito de crítica y público. Ahí está, de Bart Laytom El impostor, una propuesta que triunfó en el Sundance de 2012, o Simon Killer, de Antonio Campos, uno de los directores afincado en EEUU más importantes que, ya en Cannes, presentó tanto esta Simon Killer como Afterschool, una de sus películas más conocidas. Después hay sorpresas muy recientes como Leones de Jazmín López. Y luego otras propuesta nacionales como la de Jonás Trueba, Los ilusos. Es decir, que en estas dos secciones hay un poco un juego entre los directores más conocidos y los nuevos talentos. Y, a partir de aquí, con muchas de las propuestas que nos han llegado, con películas que hemos visto, hemos creado dos secciones temáticas, especiales de este año, (el próximo año serán otras). Como Film Diaries, que son películas que están muy centradas en el yo. Es decir, que es el yo del director o el yo el protagonista de la película. O el yo y la cámara, es decir, que la cámara se utiliza muchas veces como terapeuta. Un ejemplo que mucha gente, a lo mejor, conocerá, es Mapa, de León Siminiani. Una película que ha tenido una distribución muy particular, porque ha sido siempre el director el que ha ido con la película por todo el mundo. Esta es una película perfecta para entender qué propuesta es la de Film Diaries.

 

 

Sí, te iba a preguntar después en concreto sobre esa sección porque me preguntaba el por qué merecía ese tipo de cine una sección aparte. Si es que habéis encontrado ahí un nexo común en muchos autores.

 

Bueno, ha coincidido. Evidentemente es una propuesta, este Film Diaries, que no viene de ahora. De todas maneras sí que nace un poco en los últimos años porque son propuestas que van muy ligadas a la tecnología, a las cámaras. Eso que decimos del yo, yo y yo, es muchas veces porque el director o la directora lo hacen todo. Es decir, con una cámara digital rueda, monta, produce, escribe. A veces va sobre él mismo o sobre ella misma. Y es una cosa que, a lo mejor, se nota más ahora. Además, estamos en una sociedad donde el yo es lo más importante, a veces, ¿no? Y no solamente hay que hablar de Facebook y todas las redes sociales donde el yo toma más protagonismo. En cierta manera, es una tendencia. No quiere decir que no existiera antes, pero ahora es una tendencia. Y sobre todo porque en las películas que hemos visto y que nos han llegado había un nexo de unión. Incluso, hay una, The Juan Bushwick diaries, de David Gutierrez Camps, que son precisamente eso, unos diarios.

 

El festival acoge películas de EEUU, de Grecia, de Francia, Rusia… No sé cómo lo ves tú, pero a mi este cine de autor siempre me ha parecido una ventana al mundo, una oportunidad de conectar con el mundo, no sé si compartes esta perspectiva…

 

La verdad es que sí. Siempre el cine, bueno, el cine, seguro, es una ventana al mundo. A veces es una ventana de ficción, otras veces es docuficción, otras documentales, pero te da una perspectiva de cosas que pasan en el mundo. Miradas, maneras de entender la sociedad o que reflejan la sociedad de un país que tú no conoces o tú no has tenido la oportunidad de ir. Un ejemplo así, al vuelo, una manera de entender qué ha pasado en Rumanía, por ejemplo, es la retrospectiva que tenemos este año de 10 años de cine Rumano. A través de esa selección entendemos muy bien cómo ha sido la evolución de Rumanía. Sin estas películas, a no ser que hayas ido a Rumanía, no lo entenderíamos. Cómo se ha librado una sociedad de una dictadura, una dictadura, además, brutal que es la de Ceaușescu. A partir de aquí, el país entra en una democracia con sus más y con sus menos y con sus problemas políticos. Pero hay toda una serie de directores, una industria nueva de cine que nos permiten entender qué ha pasado en Rumanía, cómo está Rumanía, cuál ha sido su pasado, su presente y cuál es o, podemos vislumbrar un poco, cuál va a ser su futuro. Y sí, el cine es una ventana abierta al mundo, eso está claro.

 

 

Me ha llamado la atención en la sección oficial, en la de Directores, la presencia destacada del cine portugués. No sé si se debe a una casualidad o a que es un cine especialmente productivo en este sentido.

 

Sí, evidentemente, la propuesta de Joao Rui Guerra y Pedro Rodrigues, son dos directores importantes en Portugal. Bueno, depende de cada año. Este año nos ha quedado muy británico, también. Hay una presencia bastante alta del cine británico y anglosajón. Depende de la cosecha de cada año. También depende de qué selección se hace. A veces hay una presencia más grande de Francia. Otras veces, no. Este año, por ejemplo, no está representada Italia. Pero tampoco hacemos cuotas, no hacemos aquello de decir, tiene que haber una película italiana, una alemana y una francesa. Sino que tú vas seleccionando a partir de las propuestas que hay y ya está.

 

El cine español lo hemos visto representado en la sección de nuevos talentos. Nos has hablado ya de algunas obras. ¿Hay alguna que te gustaría destacar especialmente?

 

Bueno, con el cine español o el cine producido en España y en Cataluña tendemos a dar o acoger a esas propuestas que tienen más difícil acceso a las salas. O que no se han estrenado o que podemos ayudar a darles un empujón, más difusión para que se estrenen. Porque el cine español, la gran mayoría, menos mal, se estrena en las salas. Entonces, el festival tiene que dar cabida a aquel cine que lo tiene más difícil,. O también propuestas como la de Los ilusos de Jonás, donde ahí la idea es no hacer un estreno comercial en veinte salas del país sino ir a cada festival. Por ejemplo, en Madrid, que la estrenó en la Cineteca, esas cosas especiales. Ese es el objetivo. Eso no quiere decir que el próximo año no haya en la sección Direcciones una película, no sé, de Jaime Rosales o de Rebollo, siempre que no se haya estrenado antes. Aunque normalmente son directores que van a los cuatro o cinco festivales que ya conocemos y que tienen más importancia en premios y en difusión. Hablamos de San Sebastián o, incluso, Málaga. Nosotros también sugerimos que vayan a los festivales importantes. Es decir que el D’A no está a la altura de competir en difusión con San Sebastián, eso está claro. Hay directores que te dicen, me gustaría mucho presentar la película en el D’A, pero la difusión no es la misma. Y claro, es que tienes que hacerlo, tienes que ir a San Sebastián. Te tienes que esperar. No porque yo la haya visto, se va a estrenar antes en el festival. De producción nacional nos dedicamos a otras películas para poder darles un empujón.

 

También hay un espacio dedicado a al cinematografía catalana. Desde tu perspectiva, haznos un diagnóstico de la producción en Cataluña.

 

Con  las sección de Autoría Catalana intentamos también mantener un espacio, ya que estamos en Barcelona, a la producción que se realiza en Cataluña. Y también con el mismo objetivo. Darle cabida a una serie de películas que, a lo mejor, les cuesta encontrar un espacio de difusión o que se han proyectado en algunos festivales internacionales o nacionales, pero que aún en Barcelona no han encontrado la oportunidad porque, o no han conseguido distribución o no se han estrenado en salas. Una de ellas es, por ejemplo, Volar, una propuesta de Carla Subirana, que ya se ha proyectado en varios festivales, pero que aquí, en Barcelona, aún no se había proyectado. También tenemos el estreno de Otel·lo, una propuesta alrededor de la escuela de cine de la ESCAC, muy interesante. Son propuestas que se han podido ver, a lo mejor, en Málaga o San Sebastián o, a lo mejor, en Madrid, pero no hemos tenido la oportunidad de verlas en Barcelona. Después tenemos un par de estrenos, como Et dec una nit de divendres (Te debo una noche de viernes), de Dimas Rodríguez, una propuesta muy fresca, muy veraniega, muy indie. Y, desde luego, estamos muy contentos con la clausura. La clausura es precisamente un proyecto del que se había oído hablar mucho dentro del sector audiovisual, que finalmente se estrenó en la Berlinale, donde yo tuve la oportunidad de verla y me fascinó. Y, bueno, directamente de la Berlinale ha pasado a ser la clausura del festival. Estamos muy contentos y muy orgullosos de tener La plaga, una propuesta muy especial y muy interesante de Neus Ballús.

 

 

Por último danos alguna clave para animar al público a asistir al D’A de este año.

 

(risas) ¿Clave? Sí, que hay mucho cine. Que hay muchas propuestas interesantes. Yo siempre le digo al público que se deje sorprender. Ya no digo arriesgar. Que se deje sorprender porque encontrará maravillas. Y después, lo hemos puesto fácil. Hay un abono de cinco entradas por 20€, que sale a 5€ la película. Es decir, pocas cosas te dan por 5€. Hemos hecho un esfuerzo muy grande para tener, al menos, entradas económicas. Para que la gente a quien le interese pueda asistir a la D’A.

 Gerardo León