ArtEnBlanc, un nuevo festival de la moda

ArtEnBlanc, festival de moda
Menador Espai Cultural de Castellón (19 de diciembre de 2017)
Monasterio de San Miguel de los Reyes de Valencia (24 de enero de 2018)
Lonja de Alicante (28 de febrero de 2018)

“El modelo de consumo de la moda ha cambiado”. Y Josep Lozano, comisario del proyecto ArtEnblanc, entiende que actualmente se produce “con la mayor rapidez posible”, porque el usuario lo quiere todo “aquí y ahora”. Una instantaneidad en el consumo de moda que el propio Lozano lo resumió así: “Lo veo y lo quiero ya”. “Eso de presentar colecciones cada seis meses está quedando obsoleto”, apostilló. Para hacerse cargo de esa transformación y dar visibilidad a los diseñadores que, alejados de la industria tradicional, vienen trabajando en esa otra dirección, nace el proyecto expositivo ArtEnBlanc.

Nacido a partir de una convocatoria pública lanzada por la Dirección General de Cultura y Patrimonio, de la que resultó ganador el proyecto de Nil Comunicación, la iniciativa que lidera Josep Lozano viene a tomar el relevo de la desaparecida Valencia Fashion Week. Tras tomar buena nota de los errores del pasado, con respecto a la forma de dar visibilidad al sector de la moda en la Comunidad Valenciana, ArtEnBlanc se postula como una vía distinta de mostrar el trabajo del diseño textil. “Toda aquella grandilocuencia se quedó sin respaldo privado”, apuntó Lozano, durante la presentación del nuevo proyecto de moda en el Centre del Carme.

De izda a dcha, Josep Lozano, Carmen Amoraga y Sonia Vilar. Imagen cortesía del Centre del Carme.

De izda a dcha, Josep Lozano, Carmen Amoraga y Sonia Vilar. Imagen cortesía del Centre del Carme.

“Lo ideal es que tenga continuidad”, señaló el comisario. A su lado estaba la directora general de Cultura y Patrimonio, Carmen Amoraga, quien recogió el guante sin precisar el modo en que la iniciativa tendría próximo recorrido: “De momento hemos arrancado con esta convocatoria pública”. Aunque tenía claro que el proyecto iba a hacer “mucho ruido”. Un ruido del que también esperaba aprovecharse Lozano: “Nosotros buscaremos financiación privada para poder seguir haciéndolo”.

Con un presupuesto escasamente superior a los 70.000 euros (“muy bajo”), Josep Lozano era consciente de haberlo sacado adelante gracias a la generosidad en muchos casos de los participantes: “Lo hemos ido haciendo pidiéndolo todo por favor”. El resultado es más que satisfactorio: un total de 26 diseñadores, del medio centenar al que se envió una carta de presentación, mostrarán un único outfit o conjunto en las tres exhibiciones previstas en el Menador Espai Cultural de Castellón (19 de diciembre), el Monasterio de San Miguel de los Reyes de Valencia (24 de enero) y la Lonja de Alicante (28 de febrero).

“Hemos pensado que no era necesario presentar colecciones enteras, sino que con un solo outfit era suficiente”. Eso sí, hecho en blanco, tal y como pretende el propio lema del proyecto ArtEnBlanc, cuyo cartel ha sido obra del artista Claudio Zirotti. Lozano justificó la elección del blanco porque a su juicio es el comienzo de todo: “La disciplina de la moda es arte porque comienza siendo dibujo sobre un papel en blanco, luego tamizado por la industria, que acaba en un comercio para después ser consumido”. El proyecto se centra, en esta primer año de arranque, en esa fase inicial de la creación, a la espera de poder continuar en el futuro desarrollando los aspectos relacionados con la industria, el comercio y la compra final.

Firmas como Alalá Costura, Alejandro Resta, Guatermelon, Hortensia Maeso, Juan Vidal, Sebastián Chavarriaga, Uke Forever o Yvan Andreu, entre otras, se encargarán de mostrar sus diseños en esos tres pases programados en las tres capitales de la Comunidad Valenciana. La coreografía de los desfiles correrá a cargo de Ana Ramírez, mientras que del maquillaje se ocupará Kuki Giménez. Y si el modelo de consumo ha cambiado, también lo ha hecho el de exhibición, según Lozano: “No puede ser que se muestren conjuntamente una colección de bañadores con otra de prêt-à-porter junto a otra de pieles”.

En la mesa, de izda a dcha, Joep Lozano, Carmen Amoraga y Sonia Vilar. Imagen cortesía del Centre del Carme.

En la mesa, de izda a dcha, Joep Lozano, Carmen Amoraga y Sonia Vilar. Imagen cortesía del Centre del Carme.

Además de los tres desfiles, ArtEnBlanc acogerá tres exposiciones y un catálogo que recoja el conjunto de la propuesta. “Vamos a volver a hablar de moda y por eso los diseñadores se han volcado”. Diseñadores que han entendido los cambios en la moda operando desde hace tiempo en las redes sociales, en Instagram, donde el usuario puede ejercer esa inmediatez del consumo basado en lo veo y lo quiero: “El cliente ha llegado a la conclusión de que las cosas las quiere aquí y ahora”.

Lozano también subrayó la incapacidad de la industria para hacerse cargo de este cambio de modelo: “La industria en España está reñida con el diseño, con la autoría de moda”, cuando “el 2,9% del PIB representa más que todo el sector primario de agricultura”. Sonia Vilar, coordinadora de ArtEnBlanc, puso el acento en la cantidad de talento que se estaba perdiendo al no disponer de una plataforma de visibilidad como la que ahora nace: “Esto va a permitir que la gente vea la moda desde otro prisma”. “La moda es cultura, industria y mucho trabajo detrás”, recalcó Lozano, para cortocircuitar esa idea de la moda como pura frivolidad.

Salva Torres

La escritura asémica de Zirotti en la Fundación Frax

‘Pre-Texto’, de Claudio Zirotti
Comisaria: Natividad Navalón
Sala Pedro Delso
Fundación Frax
Paseo de las estrellas 3, L’Alfàs del Pi (Alicante)
Del 6 de octubre de 2017 al 7 de enero de 2018

La escritura es el asidero en el que tomar aliento en la travesía de la vida. Es el aliviadero que nos permite representar, dibujar, expresar ideas o pensamientos, sentimientos, rabia o dolor, el acontecer, a veces sin sentido, expresado por medio de palabras, números, notas musicales o trazos; grafías que recogen lo impreciso del ser humano. Ese pensamiento abstracto es el que nos consiente cambiar a voluntad de una situación a otra, el que nos consiente descomponer el todo en partes, el que nos permite analizar de forma simultanea distintos aspectos de una misma realidad.

Las obras que componen la exposición ‘Pre-Texto’ nos presentan la escritura como aparejo que transforma el lienzo, convirtiéndolo en el teatro donde el texto cobra vida, donde el texto entra en acción. Texto que ya no toma por modelo a la frase, pero sigue siendo el brote de sentimientos que supone los goces del lenguaje, texto que conforma las páginas de historia para cancelar, de las que, como nos señala Claudio Zirotti, sólo quedan mapas para contar, mapas para trazar un pensamiento abstracto que le permita planear y asumir simulacros, y pensar, y sentir, y actuar.

Las obras que presenta el artista para esta exposición se construyen en el paraíso de los signos, conformando un texto utópico sin lugar donde varar; donde todos los significantes están ahí, desafiantes, pero ninguno alcanza su fin porque todos son parte de un narración. Formas alfabéticas en continuo movimiento, que se encuentran y se funden, que se enfadan y separan, creando un espacio vivo, a veces saturado, otras veces sereno y calmo. En cada uno de los textos que el autor nos despliega en sus obras convierte la caligrafía en movimiento. En ella, la frescura del trazo, el equilibrio de la línea o la transparencia de la tinta, son partes de la coreografía que se desarrolla en la escena del lienzo. Ese texto se convierte en nuestra tabla de náufrago, en el lugar de la memoria.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

Cuando Zirotti proyecta esta obra la plantea y la razona desde un punto de vista semiótico. Desde una perspectiva semiológica, la narración se puede realizar con cualquier clase de signos, por ello, siempre trabaja con la visión real del elemento, del signo, glifos o personajes, como el autor los llama, que se podrían esculpir uno a uno. Y es en este contexto plástico en el que Claudio recompone la narración a través de recursos plásticos como el color, las formas, el tachado o lo huidizo, lo escondido, lo oculto o lo encubierto, disimulado, tal vez. Una manera de dibujar el discurso sin volverlo insensato.

La deconstrucción de la palabra en su obra, viene determinada por el metro, por la asonancia, por el ritmo prosódico de trazos caligráficos que nos dibujan las pinceladas como notas musicales en un pentagrama: blancas, negras, piano, crescendo, silencio. Es en esa danza en la que el espectador logra aprehender los signos y el espejismo del lenguaje que representan. Una escritura asémica que a modo de mantra lo mece en la cuna del recuerdo. Como nos evoca Rimbaud, no existe poesía sino cuando existe meditación del lenguaje, lo cual supone la ruptura de los cuadros fijos del lenguaje, de las reglas de la gramática y de las leyes del discurso. Y es en esa libertad del discurso en la que se mueve este artista italiano.

Lo que nos atrapa precisamente de los cuadros de Zirotti no son directamente las referencias, ni su estructura, sino más bien la percepción que nos ofrece el propio texto allí representado: colores, formas, personajes que aparecen y desaparecen, historias más allá de la narración. La visión de la coreografía y puesta en escena nos permite recorrer, saltar, descubrir, abstraernos y volver a sumergirnos en un profundo desgarramiento que imprime el propio lienzo y no la simple temporalidad de su lectura.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

En el espacio expositivo de la Fundación Frax, el artista nos presenta sus dos últimas series, ‘Alegoría de los signos’ (2015-2016) y ‘Pre-texto’ (2016-2017), que, en su devenir, nos muestran la metodología empleada por el artista en la génesis de las obras y en la libertad de creación que le permite la producción de las mismas. La obra de Zirotti, que nace con el Art Brut en sus comienzos en Italia, vuelve a retomar a través de estos dos trabajos el territorio de la escritura asémica. Si revisamos el arte contemporáneo, grandes personajes en el mundo artístico como Jean Dubuffet, Paul Klee, Twombly, Joan Miró o Zhang Xu se han adentrado en algún momento de su recorrido artístico en este interminable recurso y fascinante contexto. En este artista italiano, la práctica de la escritura asémica se afinca cada vez más en su obra y cobra así un protagonismo que tinta sus últimas series.

La serie ‘Alegoría de los signos’ empieza presentándonos cada una de las iconografías, cada uno de los signos que constituyen el alfabeto utilizado a lo largo de este trabajo. Signos que son abocetados, identificados, protagonistas, formas dotadas de personalidad y movimiento para después, en una danza con el resto de personajes, ir configurando cada uno de los textos que componen y organizan el discurso de los cuadros. La estructura del texto se transforma en iconografía, la iconografía en movimiento y el movimiento se expande por toda la tela. Signos que cobran vida y se transforman en personajes antropomorfos que interactúan entre sí. Iconografías que juegan en el espacio del lienzo libremente, sin un orden aparentemente lógico, tal vez, la incomodidad de la aglomeración las resitúe, provoque la necesidad de cambiar trazos, espesores o armonías, para llegar a una estética del equilibrio a través de la danza, de la musicalidad, de la expresión sin preconceptos en el instante de la creación. En el transcurrir del tiempo, el acto de escribir se convierte en una melodía cinética. A cada nota un trazo, repetición, tonos y colores, ritmos y sonidos. El lienzo es el escenario de cada una de las composiciones que plasma en sus cuadros, de cada uno de los textos que nos narra, para llegar a una comunicación que va más allá de la palabra.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

En la segunda serie titulada ‘Pre-texto’, que da nombre a la exposición, los signos se rebelan, sus personajes se reducen, juegan, son como duendes que aparecen y desaparecen y la caligrafía toma protagonismo dentro de un mundo donde prevalece la forma, el color, estructura, procesos gráficos y proporción. Inmerso en esa imagen abstracta, Claudio Zirotti incorpora una caligrafía donde la expresión adquiere más importancia que la legibilidad de las letras. En un intento de hacer fluctuar al espectador entre el leer y el mirar se apropia de una escritura no convencional, sin semántica, los manuscritos que nos deja leer no corresponden con alfabeto ninguno ni forma predeterminada, nos introducen en la escritura asémica. El espectador llega al entendimiento con la obra, no por la narración del texto sino por la forma caligráfica del mismo. En la escritura anémica no hay interpretaciones erradas, pues siempre está sujeta al ciclo comunicativo que se completa entre el artista-escritor y el lector-espectador. Como el mismo artista señala, la escritura que usamos para comunicarnos es estática, pero la escritura asémica siempre tiene un mínimo de movimiento, es creada desde el sentimiento, es arrojada por movimientos palpitantes descritos en la acción. El espectador desconoce el alfabeto; la lectura, muda, no tiene ningún significado, el artista solamente nos dibuja el relato del recuerdo, más allá de las palabras.

Poetas visuales como Tim Gaze y Jim Leftwitch, partituras de Jonh Cage u obras de Cy Twombly nos acercan también a una caligrafía propia, individual, sin significado pero sin error, sin contexto semántico específico, una escritura abstracta e inmaterial, no sonora e ilegible, una escritura que no se puede leer, sino observar.

Claudio Zirotti expresa sensaciones que si bien pueden ser armónicas y representativas nos apuntan hacia un discurso íntimo y particular mediante el cual transmite emociones, acciones y recuerdos, dudas y temores. Los cuadros plantean una escritura pensativa inmaterial que busca preservar su aliento primario de pensatividad, plantear la textura de las meditaciones entre azarosas y automáticas, donde cobra protagonismo el trazo en el borde del discurso, en un intento de dotar aura a la escritura. Textos que no se pueden leer, pero con una caligrafía perfecta. Textos que no se pueden recitar, pero se sienten en la impresión de la línea. Procesos que nos remiten a la frase del poeta Osvaldo Lamborghini “no leía, pero sus subrayados eran perfectos”, en el caso del artista italiano, textos llenos de pasión, imposibles de leer, pero con una caligrafía impecable.

La escritura asémica que nos presenta en sus cuadros va apoderándose del lienzo, comparte espacio con colores y formas, con grafismos y signos, con trazos y fuertes pinceladas que a veces quieren apartarla. La escritura asémica, sigue sigilosamente recuperando su lugar porque está acostumbrada a liberarse de los límites impuestos, aun así guarda una relación formal con los recursos plásticos que le acompañan.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

Es precisamente su aparición la que seduce al espectador porque está abierta a múltiples interpretaciones. La forma de la caligrafía y la estructura del texto sugieren un significado, más allá de las palabras, más allá de los objetos, más allá de los signos, connotaciones al dictado de la percepción y de la intuición de quien la hace y quien la ve. Esta intuición y esta percepción describen un mundo, un mundo que como apunta Eco adquiere una rica complejidad de significados a través de la sucesión de los signos, una obra abierta a la interpretación del espectador. Este sentido de la semiótica es el que Claudio Zirotti va desarrollando a través de estas dos series.

El espacio, a veces el color, a veces la incisión en una textura, tejen el intervalo entre los signos, dibujan los ritmos de la gramática que compone los cuadros. Tiempos, simetrías y tenores nos construyen la serie espacial en la que los términos se relacionan entre sí. En este caso, las frases, aunque ilógicas, continúan siendo frases. El diálogo entre los recursos utilizados por el artista es el pilar donde descansa la significación. Podría decirse que el método de trabajo utilizado por Zirotti coincide con el concepto intuitivo, en semiología, de caos. Cada uno de los textos, cada uno de los signos no se pueden decir, se ven pero son indecibles, como cuando un hombre recuerda lo que estuvo pensando en un momento anterior, o cuando continua pensando en algo.

Cuando relaciona cualquier elemento, cualquier signo uno detrás de otro, está creando una escritura, porque al dar un valor a cada signo, o un nombre a cada signo comienza a establecerse un diálogo. La abstracción del diálogo, de la palabra, la abstracción del lenguaje, la abstracción de la idea. El signo potencia en su obra una estructura abstracta. Una estructura formada por varios signos que representa el propio acto de comunicación. Si cuando leemos una palabra, cada una de las letras van configurándonos la imagen al que alude el significado. Cuando percibimos el texto creado por Claudio, cada una de las letras, cada uno de los signos, se transforman en personajes protagonistas de la escena, figuras en una narración, en el escenario de la acción. Su obra no ofrece mensajes unívocos, en este sentido hace referencia a la evasión del didactismo que nos relata Kafka y acepta múltiples interpretaciones. Se mantienen las leyes naturales pero el conflicto surge de la relación ente el mundo normal y los elementos descolocados. Alude más de lo que muestra.

A veces los lienzos son el PRE-TEXTO para presentar momentos vividos, momentos guardados en el lugar de la memoria hasta que el impulso de la escritura los hace aflorar. Una colección de recuerdos compartidos, una fusión de vivencias por la estética, un camino acompañado que no deja de enseñar, una mujer querida que marca el movimiento, una vida deseado que dibuja el equilibrio. El tiempo y la frescura siempre de la mano, en perfecta armonía son uno en el devenir de los tiempos. Es el momento para reencontrase con el placer de la madurez que concreta con simplicidad las ideas, que valora la esencia del ser, que entra en el intimismo. Como nos sugiere Jakobson, es el momento de dejar las palabras en libertad.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición 'Pre-Textos'. Fotografía: Eduardo Peris.

El artista Claudio Zirotti durante un instante del montaje de la exposición ‘Pre-Textos’. Fotografía: Eduardo Peris.

Natividad Navalón

 

Claudio Zirotti o el poder poético de las flores

Un fiore per te (Una flor para ti), de Claudio Zirotti
Galería Acuda
C / Médico Doctor Aleixandre, 16, Godella (Valencia)
Hasta mediados de diciembre de 2016

“Casi un recuerdo de mi época donde una flor conseguía enfrentarse a la violencia de una guerra”. Claudio Zirotti explica así algunos de sus últimos trabajos reunidos en la galería Acuda de Godella (Valencia) bajo el título de ‘Un fiore per te’ (Una flor para ti). Ese recuerdo aflora sin duda en la serie de obras que ha ido realizando a base de contraponer el rígido material de lonas de camión militar, con delicadas flores pintadas sobre tan áspera superficie. No es aquel ‘flower power’ al que se refiere el artista italiano afincado en Valencia, pero rezuma ese aire de combatir la violencia a base de poesía.

Obra de Claudio Zirotti en la Galería Acuda de Godella. Imagen cortesía del autor.

Obra de Claudio Zirotti en la Galería Acuda de Godella. Imagen cortesía del autor.

Y lo hace precisamente a escasos meses del fallecimiento del fotógrafo francés Marc Riboud, famoso por su retrato de una joven que sostenía una flor ante los fusiles de unos soldados. Ocurría el 21 de octubre de 1967 en una manifestación en Washington contra la guerra de Vietnam. Han pasado casi ya 50 años y Zirotti vuelve a experimentar aquella sensación. “Éste es un canto a la vida que, en esta época, resulta casi anacrónico”.

El canto a la vida de Claudio Zirotti pasa, entonces, por doblegar la resistencia que impone la materia, su violencia, amansándola pacientemente con el simple gesto germinal de una flor. La gran lona que descansa en la amplia terraza de la galería de Godella es un claro ejemplo. En ella, una flor se abre paso, como salida de las entrañas de la tierra, para imponerse al magma telúrico y al fondo rugoso, áspero, manchado, de la lona que Zirotti encontró perteneciente a un camión militar. “Recorrí un montón de kilómetros para hacerme con ella”, recuerda el artista frente a tan mayestática obra.

Obras de Claudio Zirotti en la Galería Acuda de Godella, Imagen cortesía del autor.

Obras de Claudio Zirotti en la Galería Acuda de Godella, Imagen cortesía del autor.

Ese tipo de lona se ha convertido en el singular lienzo de una buena parte de sus últimos trabajos. Contra ella, luchando cuerpo a cuerpo en un combate más jovial que angustioso (“no sé trabajar más que con alegría”), Zirotti va transformando la tela en un campo donde se van dando cita las múltiples flores y muchos de los signos que caracterizan su trayectoria: edificios industriales, torres humeantes, tuberías, el agua, la mar, algún que otro ser extraño tipo alien y manos que ofrecen esa ‘fiore per te’ a la que se refiere el conjunto expositivo. También el nombre del escultor Ramón de Soto, fallecido hace dos años, apareciendo tan frágil como las flores por entre un bosque de signos.

“Ramón de Soto ha dejado una profunda huella en mí, como artista y como persona”. Por eso Zirotti, como si pintara todavía en su compañía, va dejando rastros oníricos de su presencia. De nuevo la muerte, la violencia que todo lo engulle, sobreponiéndose en la obra del artista italiano por efecto de simples gestos. “Vivo la alegría de la creatividad y del arte. La mancha, el trazo, los colores. Todo mi mundo necesita alegría y disfrute”. Ninguna bajada a los infiernos. En todo caso, el movimiento contrario: la lenta ascensión y apertura de lo telúrico hacia la luz.

Obra de Claudio Zirotti. Imagen cortesía del autor.

Obra de Claudio Zirotti. Imagen cortesía del autor.

Las flores que Zirotti ofrece en su exposición son en cierto modo las mismas que ofreció aquella joven a los soldados. Por tanto, no son las flores del mal de Baudelaire, sino las que, saliendo de las entrañas de la tierra, encandilan por su luminosidad. “La flor dulcifica esta textura vivida y cambia el discurso”. El arte contra la lona de Zirotti, más que destilar el aroma del boxeador noqueado a base de sucesivos golpes, representa el vigor de quien, sabedor del destino que nos aguarda a todos, se resiste a dejarse vencer. Por eso, parafraseando a Picasso, va y dice: “Todos nos parecemos a un animal, menos tú. Hay en ti el garbo de una flor en primavera. A veces el pintor no escoge. Hay formas que se le imponen”.

Y las formas que se le imponen a Zirotti, por mucho que surjan de un trasfondo que aventura cierta pesadilla, son formas vigorosas nacidas de un gesto frágil. “Para tanta violencia, asocialidad, corrupción y falta de valores, opto por la simple gestualidad de un dibujo jugando con algo tan simple como el ofrecimiento de una flor”, insiste el artista. Como insisten las flores en mostrar su colorido y su fuerza, abriéndose paso por entre un enjambre de signos. Los signos que dibujan el perfil de un artista que busca siempre lo mismo: “El final: estar a gusto consigo mismo”, concluye Zirotti.

Obra de Claudio Zirotti en el exterior de la Galería Acuda de Godella. Imagen cortesía del autor.

Obra de Claudio Zirotti en el exterior de la Galería Acuda de Godella. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Las ataduras de Toni Aparisi

Oblig-acciones, de Toni Aparisi
Sala Russafa
C / Denia, 55
Del 11 al 13 de diciembre, a las 20.30h

La Sala Russafa acoge el último espectáculo de una de las figuras de la danza nacional, el valenciano Toni Aparisi,  que vuelve a Valencia dentro de su gira nacional. Aparisi ha sido ganador del Premio Max al mejor bailarín en 2007, ocho veces nominado a estos galardones nacionales y otras tantas a los Premis de les Artes Escèniques Valencianes. ‘Oblig-acciones’ (del 11 al 13 de diciembre) es una original propuesta multidisciplinar, que puso al público en pie en su estreno la temporada pasada en el teatro de Ruzafa.

La idea surgió de una serie de obras plásticas creada por Claudio Zirotti donde se plasman las cargas que atenazan al individuo en la sociedad contemporánea. “Cuando las vi, pensé que lo que transmitían podían transformarse en un espectáculo de danza, se lo comenté al artista y creó unos objetos con los que podía interactuar mientras bailaba” explica Aparisi.

Después llegaron al proyecto el guitarrista José ‘El Minero’ y el cantaor Francisco Javier Calderón ‘El Tete’. “El tema de las obligaciones me pareció que encajaba muy bien con el flamenco porque es una música que va a lo profundo, que conecta muy bien con los sentimientos”, explica Aparisi. “Quedábamos para ensayar y yo comenzaba a moverme, a trasladar a la danza contemporánea alguna de las obligaciones de las que iba a hablar el espectáculo. Del movimiento, ellos se inspiraban para ir creando la música e iba casando todo, ha sido una experiencia preciosa”, comenta el bailarín, coreógrafo y director de esta propuesta multidisciplinar.

Toni Aparisi en un momento de 'Oblig-acciones'. Cortesía de Sala Russafa

Toni Aparisi en un momento de ‘Oblig-acciones’. Cortesía de Sala Russafa

Sobre las tablas, Aparisi interacciona con esculturas y con la música en directo en una puesta en escena vigorosa, con emoción creciente, que representa situaciones vitales con las que puede identificarse cualquier espectador. “La religión, lo prohibido, la familia o la economía son elementos con su cara positiva y negativa, que a veces nos imponemos nosotros mismos pero que otras veces vienen impuestos por la sociedad. Lo importante es que los espectadores pueden plantearse qué cargas quiere seguir llevando y cuáles estarían dispuestos a abandonar al salir del espectáculo” argumenta el bailarín y coreógrafo.

Aparisi destaca igualmente la buena acogida que está teniendo esta propuesta por parte del público: “Muchos se sorprenden de lo bien que encajan las artes plásticas, la danza contemporánea y el flamenco. Pero es como un maridaje, sale lo mejor de cada uno y el resultado final es muy apetitoso” comenta Aparisi, quien volverá a Sala Russafa a partir del 18 de diciembre en el elenco de ‘Alicia en Wonderland’, la nueva coproducción del teatro y Arden, una versión libre y para adultos del clásico de Lewis Carroll en la que interpretará al sarcástico gato Chesure de Chesire.

 

Valencia se rinde a David Bowie

‘Lyrics and Visions’, homenaje a David Bowie
Espacio 40 y L’ArTería
C / Puerto, 40 y Conde Altea, 5. Valencia
Hasta finales de octubre

Mick Jagger, otro que tal, dijo de Bowie algo que definía a las mil maravillas su camaleónica personalidad: “Si te ve un modelo nuevo de zapatos, al día siguiente los tiene. Todos creen que es un descubrimiento suyo”. En eso consistía la habilidad del cantante británico al que Valencia rinde tributo con sendas exposiciones y un majestuoso concierto: en ser original, copiando.

Es lo que hacen, a su vez, Roberto Herraiz (de Bob Producciones), José Luis Macías y Salva Ortiz: tomar prestada la música de David Bowie para montar dos originales exposiciones en Espacio 40 y L’ArTería, bajo el título de ‘Lyrics and Visions’, y un concierto en Jerusalem Club (17 de octubre) con 30 intérpretes venidos de acá y acullá para que resuenen, entre otras, Life on Mars, Starman o Ziggy Stardust.

Detalle de la obra de Carlos Michel Fuentes para la exposición 'Lyrics and Visions'. Imagen cortesía de Espacio 40.

Detalle de la obra de Carlos Michel Fuentes para la exposición ‘Lyrics and Visions’. Imagen cortesía de Espacio 40.

Artistas como Antonio Barroso, Rafa de Corral, Ramón Espacio, Carmen García Gordillo, Paloma Hervás, Carmen Ibarra, Ana Karina Lema o Claudio Zirotti, hasta un total de 16, han pintado obras escuchando cada cual temas del amplio repertorio de David Bowie. Los coordinadores del Tributo a Bowie en Valencia les adjudicaron una canción y ellos se dejaron llevar del sonido glam rock con el que se acuñó la música de aquellos años 70 abrumadores y rupturistas.

'Ziggy Stardust', de Ramón Espacio para la exposición 'Lyrics and Visions'. Imagen cortesía de Espacio 40.

‘Ziggy Stardust’, de Ramón Espacio para la exposición ‘Lyrics and Visions’. Imagen cortesía de Espacio 40.

La ruptura procedió del carácter camaleónico que definió al propio Bowie y al ‘Rock and roll suicide’ del que se nutrió. “El ‘rock’ pasa por representar la actualidad, pero usa siempre referencias y emociones de unos cuantos años antes”. Dicho y hecho. David Robert Jones (Londres, 1947) fue cambiando de envoltorio personal y escénico para representar como nadie esa originalidad a partir de sucesivas copias. Ahora que celebra sus 50 años de carrera con un disco que saldrá a la venta el 17 de noviembre, ‘Nothing has changed’ (Nada ha cambiado), Valencia le rinde homenaje al gran camaleón británico.

'Starman' de Cristina Navarro para la exposición 'Lyrics and Visions'. Imagen cortesía de Espacio 40.

‘Starman’ de Cristina Navarro para la exposición ‘Lyrics and Visions’. Imagen cortesía de Espacio 40.

“Imita y lo mejora, por eso es un artista tan grande”, destaca José Luis Macías que, junto a Salva Ortiz, aclara que la salida de ese último disco y las fechas del tributo, todo ello los días 17, de septiembre, en el caso de las exposiciones, y de octubre, en el caso del concierto, “ha sido pura coincidencia”. Y ahí lo dejan, para los amantes de las casualidades astrales. A ellos lo único que les importa es mostrar la grandeza artística de Bowie, ya sea como cantante, actor, productor, artista, modelo e icono ¿bisexual? del perturbador glam rock.

'Space Oddity' de Claudio Zirotti para la exposición 'Lyrics and Visions'. Imagen cortesía de Espacio 40.

‘Space Oddity’ de Claudio Zirotti para la exposición ‘Lyrics and Visions’. Imagen cortesía de Espacio 40.

Para el concierto en la Sala Jerusalén, los organizadores del evento han recurrido a una pléyade de músicos que tienen a Bowie en los altares. Algunos vendrán ex profeso desde Inglaterra; otros se reunirán en Valencia procedentes de otras ciudades españolas o diferentes puntos de la Comunidad Valenciana. Todos dispuestos a dejarse la piel que el propio Bowie mudaba en cada disco o concierto. Steve Hovington, de B-Movie, Carol McCloskey (Double Vision) y John Alexander (Megaphone ou la Mort) encabezan el reparto de un concierto que repasará 30 canciones del autor de Space Oddity con otros tantos artistas reunidos para tan magna ocasión.

'Ashes to ashes' de Carmen García Gordillo para la exposición 'Lyrics and Visions'. Imagen cortesía de Espacio 40.

‘Ashes to ashes’ de Carmen García Gordillo para la exposición ‘Lyrics and Visions’. Imagen cortesía de Espacio 40.

La letra de uno de esos temas rememorados, ‘Heroes’, del que Antonio Barroso se ocupa en su ‘Serie Hardcore’, lo dice casi todo: “Podemos golpearles sólo por un día. Podemos ser héroes sólo por un día”. Los héroes que se hacen cargo del Tributo a Bowie en Valencia extienden los golpes del camaleón británico desde ya mismo hasta prácticamente finales de octubre. La ambigua y alargada sombra de David Bowie da para mucho.

Obra de Doña Bárbara para la exposición 'Lyrics and Visions' que se exhibe en Espacio 40 y l'Arteria. Imagen cortesía de Espacio 40.

Detalle de la bra de Doña Bárbara para la exposición ‘Lyrics and Visions’ que se exhibe en Espacio 40 y L’ArTeria. Imagen cortesía de Espacio 40.

Salva Torres

Sala Russafa otorga sus Premios del Público

Premios del Público 2014
Sala Russafa
C / Denia, 55. Valencia

Decenas de personajes, actores y actrices, han pasado por el escenario de Sala Russafa en lo que va de temporada. En cada una de las funciones, ellos han sido los protagonistas, pero ha llegado el momento de poner el foco de atención sobre los espectadores y más concretamente, sobre sus opiniones.

Tras cada pieza teatral, musical o de danza, el público ha tenido la oportunidad de puntuar el espectáculo que acababa de ver, quedando fuera de las votaciones los espectáculos de Arden Producciones y los coproducidos por la propia sala. Una manera de democratizar un reconocimiento al sector de las artes escénicas que es más necesario que nunca,  cuando la sostenibilidad del sector está en serias dificultades y las instituciones valencianas han dejado de ofrecer galardones que impulsen las producciones y difundan la labor de los profesionales de esta área cultural.

Foto de grupo de los premiados. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Foto de grupo de los premiados. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Sala Russafa, desde su modesta posición, ofrece al público la oportunidad de hacer un pequeño homenaje a quienes hacen posible que las artes escénicas sigan vivas, en cada teatro y, más concretamente, en el del barrio de Ruzafa. En esta tercera edición de los “Premios del Público” promovidos por el centro cultural han participado cerca de 1.500 espectadores y el recuento de las puntuaciones que han ofrecido a los espectáculos que participaban en las distintas categorías ha conformado el siguiente palmarés de premiados.

‘Un entre tants’, de la compañía Perros Daneses, ha recibido el Premio al Mejor Espectáculo Valenciano. Un galardón patrocinado por Cartelera Levante que ha reconocido a esta joven compañía autóctona. Mientras que el Premio al Mejor Espectáculo Nacional ha recaído en ‘El rayo colgado y peste de loco amor’, una obra de Francisco Nieva llevada al escenario gracias a la colaboración de cuatro compañías de reconocido prestigio, coordinadas por la castellano manchega La Cantera Producciones.  Este premio ha sido patrocinado por la emisora iRadio.

Los ganadores del Premio del Público al Mejor Espectáculo de Danza. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Los ganadores del Premio del Público al Mejor Espectáculo de Danza. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El público infantil también ha participado en esta edición de los Premios del Público de Sala Russafa. A través de sus votos, los espectadores más pequeños han elegido como Mejor Espectáculo Infantil un trabajo de la compañía Dinamo Producció Teatral, ‘Leonardo y el enigma de las matemáticas’, que se lleva este reconocimiento patrocinado por Chupa Chups.

El premio al Mejor Espectáculo de Danza, patrocinado por Coca-cola, ha recaído sobre ‘Oblig-acciones”, una pieza del bailarín Toni Aparisi que reúne sobre el escenario las coreografías de Aparisi, las artes plásticas de Claudio Zirotti y el flamenco en vivo  de José Santos ‘El minero’ y Javier Calderón ‘El Tete’.

Los ganadores del Premio del Público al Mejor Colegio en Campaña Escolar otorgado al Colegio Santa María. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Los ganadores del Premio del Público al Mejor Colegio en Campaña Escolar otorgado al Colegio Santa María. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Además, este año Sala Russafa estrena un nueva categoría dentro de sus galardones, muestra de su consolidación como espacio para conciertos de todo tipo de estilos musicales pero apostando, mayoritariamente, por la escena local independiente. El primer Galardón al Mejor Directo Musical de los Premios del Público de Sala Russafa,  patrocinado por el bar-restaurante Los Pitufos, ha sido para el grupo Tórtel por el concierto de presentación de su trabajo ‘La Gran Prueba’.

El ganador del Premio del Público al Mejor Espectáculo Valenciano para la compañía Perros Daneses por 'Un entre tants'. Imagen cortesía de Sala Russafa.

El ganador del Premio del Público al Mejor Espectáculo Valenciano para la compañía Perros Daneses por ‘Un entre tants’. Imagen cortesía de Sala Russafa.

Los pequeños también tienen su espacio en estos galardones. El Premio al Mejor Colegio en Campaña Escolar ha sido para el Colegio Santa María mientras que el Premio al Mejor Trabajo Escolar ha sido para Miriam Melgoso Marco de 1º A del Colegio Niño Jesús. Ambos galardones han sido patrocinados por Ediciones Bromera.

Y como no se entiende un espectáculo sin su público, Sala Russafa quiere agradecer a cada uno de los espectadores que han pasado por el centro cultural su confianza y asistencia. De entre las cerca de 1.500 papeletas correspondientes a los votos emitidos por los espectadores, una ha sido escogida al azar para otorgarle Premio Sala Russafa-Restaurante Lamaldo al Espectador. En esta ocasión, ha recaído sobre Paula Burirel, quien podrá disfrutar de una cena en dicho restaurante y de invitaciones para el estreno de la próxima temporada del teatro, tras el verano.

Los ganadores del Premio del Público al Mejor Espectáculo Infantil por 'Leonardo y el enigma de las matemáticas' de Dinamo Producció. Imagen cortesía de Sala Russafa

Los ganadores del Premio del Público al Mejor Espectáculo Infantil por ‘Leonardo y el enigma de las matemáticas’ de Dinamo Producció. Imagen cortesía de Sala Russafa

Sala Russafa quiere agradecer el apoyo recibido por los patrocinadores de estos premios, que han colaborado aportando el galardón entregado en cada una de las categorías. También quiere reconocer a cada uno de los espectadores que han participado en estas votaciones, aportando su valoración sobre las piezas programadas y, sobre todo, siendo partícipes de una pequeña iniciativa que quiere reivindicar la valía del trabajo de los profesionales del teatro. La suma de unos y otros hace posible que cada día se alce el telón en Sala Russafa y en millones de escenarios del mundo.

Imagen del espectáculo 'Un entre tants' de la compañía Perros Daneses, Premio del Público al Mejor Espectáculo Valenciano de la Sala Russafa.

Imagen del espectáculo ‘Un entre tants’ de la compañía Perros Daneses, Premio del Público al Mejor Espectáculo Valenciano de la Sala Russafa.

Espacio 40: El arte que surgió del vino

Nosotros lo contamos con vino
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Hasta finales de junio

No es la primera vez. Ni será la última. El vino tomado como ingrediente del proceso creativo viene de largo. Pero desde que la televisión ha hecho de la gastronomía un plato esencial de su programación, todo lo relacionado con el arte culinario parece invadir ahora el terreno  del arte a secas. Ya no se trata de pintar clásicos bodegones y relamerse con sus frutas, sino de pasar directamente al vino para extraer de sus efluvios el aroma mismo de la creatividad. Ya lo dijo Gómez de la Serna: “Entre el género epistolar no hay que olvidar la carta de los vinos”.

Obra de Toni Durá en 'Nosotros lo contamos con vino'. Espacio 40.

Obra de Toni Durá en ‘Nosotros lo contamos con vino’. Espacio 40.

Y ahí la tenemos, formando parte del menú de Espacio 40, galería valenciana que ha participado en el reciente Russafart con una exposición de 15 artistas que toman como referencia de su obra tres cepas: carmenére, malbec y sauvignon blanc. ‘Nosotros lo contamos con vino’, tal es el elocuente título de una exposición pensada para ser catada con los cinco sentidos. La vista se da por supuesta en una colectiva de obra plástica. Pero también intervienen el olfato y el gusto, dado el complemento enológico de la muestra; el tacto, tan necesario a la hora de calibrar los diversos materiales, e incluso el oído, a cargo de la música compuesta por Salva Ortíz como un integrante más del singular evento.

Como pasa en estos casos, el vino se puede subir a la cabeza hasta el punto de perderla, porque hay propuestas difícilmente asociables al tema evocado, aunque en general funciona. Algunos, incluso, resuelven ciertas deficiencias de conjunto al tomarse al pie de la letra el enunciado propuesto. Tal es el caso de Claudio Zirotti, que lejos de irse por las ramas del abstracto vino, tomó como referencia las etiquetas de las tres cepas elegidas para construir su obra. Y lo hizo además basándose en el concepto de colección.

Obra de Claudio Zirotti en 'Nosotros lo contamos con vino'. Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti en ‘Nosotros lo contamos con vino’. Espacio 40.

“Los sobres transparentes pertenecen a la colección de filatelia de mi padre”, dice el artista. En ellos introduce las etiquetas de las cepas carmenére, malbec y sauvignon blanc, previamente trabajadas con minuciosidad de orfebre, dotando al conjunto de piezas presentadas del aroma y sabor contenidos en las botellas de referencia. Zirotti, ciñéndose como ninguno a los vinos señalados, diríase que extrae la personalidad de cada uno decantando artísticamente los sucesivos caldos, ya sean tintos o blancos, chilenos o argentinos.

Obra de Kiko Feria en 'Nosotros lo contamos con vino'. Espacio 40.

Obra de Kiko Feria en ‘Nosotros lo contamos con vino’. Espacio 40.

Toni Durá derrama directamente sobre el papel el vino que metafóricamente representa, firmando una obra sencilla pero muy sugerente. Cristina Navarro se hace cargo de la letra gozosa que acompaña la leyenda del vino, mientras a Kiko Feria el vino le evoca cierta figura femenina encerrada en el interior de una botella. Y así, entre placeres directamente relacionados con el vino en cuestión o los evocados a través de obras que sugieren su presencia en forma de color, textura o esquivas sensaciones, se van mostrando piezas de Ana Karina, Amparo Santamarina, Carmen García Gordillo, Carlos Pérez-Bermúdez, Carlos Sebastiá, Jesús Mullor, Irene Bofill, Joan Barrantes, Marisa Herrón y Mar Ortega, además de los citados.

‘Nosotros lo contamos con vino’ es una aproximación al arte tomando como caldo de cultivo tres cepas. Algunas, sabiamente combinadas; otras, simplemente utilizadas como pretexto de una creatividad sin etiquetas. El guión lo exigía, pero los artistas ya se sabe que puestos a imaginar toman dos o, como es el caso, tres vinos y se les va la cabeza. Que es, por otro lado, lo que Espacio 40 recoge en tan ecléctica muestra.

Obra de Carlos Sebastiá en 'Nosotros lo contamos con vino'. Espacio 40

Obra de Carlos Sebastiá en ‘Nosotros lo contamos con vino’. Espacio 40

Salva Torres

El IVAM, reina por un día

Colección del IVAM. XXV aniversario
Institut Valencià d’Art Modern
C / Guillem de Castro, 118. Valencia
Hasta el 4 de mayo

Imagen de la Reina Doña Sofía, en un momento de su visita al IVAM.

Imagen de la Reina Doña Sofía, en un momento de su visita al IVAM.

La Reina Doña Sofía vino de rojo a Valencia para la celebración del 25 aniversario del IVAM. Entró entre aplausos al museo y, en una visita guiada que duró algo más de una hora, fue despachando curiosa las 430 obras seleccionadas por el comisario Francisco Jarauta para conmemorar la efemérides. Detrás, un sequito de periodistas, reporteros gráficos, artistas y responsables institucionales seguían atentos el avance regio. 25 años de historia museística concentrados en apenas 70 minutos. La Reina Sofía, de rojo, marcó la pausa de un recorrido expositivo integrado por lustrosas obras de la colección del IVAM. Colección a la que Jarauta dijo haber intentado darle “el valor que se merece”.

La Reina Doña Sofía, durante la inauguración de la exposición conmemorativa de los 25 años del IVAM. Foto: Miguel Lorenzo

La Reina Doña Sofía, durante la inauguración de la exposición conmemorativa de los 25 años del IVAM. Foto: MAKMA.

El Institut Valencià d’Art Modern brilló con luz propia en su 25 cumpleaños y, a rebufo del intenso rastro dejado por la Reina Sofía, diríase que él también fue reina por un día. Atrás quedaban las críticas recibidas por el “deterioro agresivo en su mala gestión”, que colectivos como la Associació Valenciana de Crítics d’Art o Artistes Visuals de València, Alacant i Castelló denunciaron en un comunicado firmado con título harto elocuente: “El ocaso del IVAM”. De las críticas, injustas o no, nada quiso saber el comisario Jarauta que, preguntado al respecto, respondió: “No tengo el briefing de esas críticas, pero en todo caso yo únicamente me he hecho responsable de esta exposición”.

Obra de Darío Villalba en la exposición 'Colección del IVAM. XXV aniversario'.

Obra de Darío Villalba en la exposición ‘Colección del IVAM. XXV aniversario’.

Y de ella habló, no sin antes afirmar que muchas veces “los árboles no dejan ver el bosque”. Vamos, que tanta crítica impedía reconocer el hecho de que en el IVAM se partió de cero, en aquel 1989 de su inauguración, y ahora posee cerca de 11.000 piezas de indudable valor. Todas ellas a disposición de Jarauta, para el montaje de una muestra lacónicamente denominada Colección del IVAM. XXV aniversario. Exposición dividida, según explicó el comisario, en tres etapas: la que va de las vanguardias al final de la II Guerra Mundial; de los 50 a los 90, y la que culmina en la actualidad.

La Reina Sofía, junto a una veintena de artistas en la conmemoración del 25 aniversario del IVAM. Foto: Miguel Lorenzo.

La Reina Sofía, junto a una veintena de artistas en la conmemoración del 25 aniversario del IVAM. Foto: MAKMA.

De la primera, Jarauta señaló que puesto que el IVAM “no cuenta con obra importante de ese periodo”, se había tirado de archivo, principalmente “documentos, revistas y dibujos”. La Reina, según subrayó el comisario, mostró especial interés por la sala dedicada precisamente a la guerra. El informalismo europeo y el expresionismo abstracto norteamericano, con obras de Pollock, Barnett Newman, Dubuffet, Saura, Chillida, Tàpies, Rauschenberg o Johns, entre otros, integran la segunda fase. De la tercera se ocupó el propio Jarauta en un “diálogo personal con obras que hablan de los problemas del arte en la actualidad”.

Detalle de la obra de Arnulf Rainer en la exposición 'Colección del IVAM. XXV aniversario'.

Detalle de la obra de Arnulf Rainer en la exposición ‘Colección del IVAM. XXV aniversario’.

Entre esos problemas figuran, qué duda cabe, la manida crisis económica. A ella se refirió Francisco Jarauta: “El IVAM tiene que encontrar su lugar en un momento donde la financiación resulta escasa”. Para hallar ese lugar, más que las cuentas importan los criterios que el museo dirigido por Consuelo Císcar desarrolle. Y aquí, de nuevo, surgen las críticas: “Existe una ausencia total de profesionalización en los procedimientos empleados por la dirección del centro y que en un sinfín de ocasiones hemos denunciado públicamente”, señala el comunicado de los críticos de arte y artistas visuales. El nuevo consejo rector del IVAM, integrado en su mayor parte por cargos políticos, tampoco ayuda a esa mejora de los criterios que permitan devolver al museo valenciano su buen lugar en el panorama internacional.

La celebración del 25 cumpleaños es una buena ocasión para retomar el rumbo. La colección presentada, y una vez más bautizada por la Reina Sofía, como ya lo hiciera cuando el IVAM nació, sin duda merece ser puesta en valor. Pertenece a miles de artistas que entonces, al igual que ahora, esperan su oportunidad. Oportunidad que sólo profesionales como los Vicente Todolí o Carlos Pérez de turno pueden otorgar con el criterio debido. Más profesionales, pues, y menos carácter político del consejo rector. Entretanto, feliz cumpleaños IVAM, el día en que la Reina tiñó de rojo sus dependencias.

Obra de Richard Linder en la exposición 'Colección del IVAM. XXV aniversario'.

Obra de Richard Linder en la exposición ‘Colección del IVAM. XXV aniversario’.

Salva Torres

Claudio Zirotti, ¡qué Butoh!

Teatro, danza, ciudad. Claudio Zirotti
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Hasta el 12 de noviembre

A Claudio Zirotti, italiano de Modena pero residente en Valencia desde hace más de 20 años, le apasionó en su momento el Art Brut de Jean Dubuffet. Le apasionó las posibilidades que le ofrecía ese arte marginal que pretendía recoger experiencias lindantes con las enfermedades mentales; la vuelta a cierto primitivismo. Pasados los años, y tras exploraciones varias, Zirotti vuelve a hacerse eco de las emociones más recónditas, más oscuras e inaprehensibles, que afloran en la superficie del cuerpo. Inspirándose en la danza japonesa Butoh, ha creado una serie de obras con la figura, el cuerpo y el rostro como protagonistas. Al conjunto lo ha llamado Teatro, danza, ciudad. Un conjunto plástico que puede verse en la galería Espacio 40 de Russafa, y en el que Zirotti explora la expresividad del cuerpo humano doliente.

Obra de Claudio Zirotti para 'Teatro, danza, ciudad' en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40

Obra de Claudio Zirotti para ‘Teatro, danza, ciudad’ en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40

La danza Butoh ya tiene un origen que, clamando al cielo, se fija en los infiernos terrestres. Se atribuye su creación a Tatsumi Hijikata y Kazuo Ohno, especialmente sensibilizados con las pavorosas imágenes de Hiroshima y Nagasaki. Para dejar testimonio crítico del dolor contenido en los cuerpos quemados por la guerra nuclear, utilizaron la danza como vehículo expresivo de lo que resulta inexpresable. Esa misma paradoja entre lo que el cuerpo reclama como verdad sin tapujos, por apelar a cierta hondura prístina, y la necesidad de un conjunto de imágenes que traduzcan la desolación en historia sentida y compartida, es la que anima la obra de Claudio Zirotti expuesta en Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti para 'Teatro, danza, ciudad' en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti para ‘Teatro, danza, ciudad’ en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40.

Kazuo Ohno lo dejó bien claro: “Yo aprendí el Butoh en el vientre materno”. Se trata de sentir, por tanto, ese pálpito primigenio, esa oscuridad de las entrañas que se va revelando poco a poco mediante la compleja luz que arroja el arte. Las expresiones de los rostros dibujados por Zirotti, la tensión de los cuerpos, así como los collages empleados, hechos con trozos de cartas y pedazos de sellos, están pensados para vehicular esos sentimientos que el cuerpo manifiesta sin ambages, una vez caídas todas las máscaras. Y, sin embargo, la sola dramatización de esa danza, de ese teatro, que utiliza el cuerpo dolorido, aquejado de una cultura que se vive con opresión, ya supone una mediación entre lo real del instante y su posterior creación plástica. Y es que se nos olvida que máscara significaba ‘persona’ en el teatro clásico, ya que los actores la necesitaban para protegerse de los brutales hechos que interpretaban.

Obra de Claudio Zirotti para 'Teatro, danza, ciudad' en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti para ‘Teatro, danza, ciudad’ en Espacio 40. Imagen cortesía de Espacio 40.

Claudio Zirotti, queriendo expresar en su serie titulada Teatro, danza, ciudad esa sensación primigenia, diríase que por fuera de los límites de la cultura, entendida aquí como institución represora, no deja de contener el grito y la desolación mediante un conjunto plástico dramatizado. Y lo hace, además, con un papel Arches de gran calidad, lo que permite asistir a ese despliegue corporal y gestual, como si se tratara de una rigurosa y cuidada puesta en escena. El cuerpo se revela así como soporte de una verdad que exige cierto desnudamiento, las justas y precisas mediaciones, en esa búsqueda del acto primordial. Zirotti se adentra en ello con la pulcritud del escenógrafo que asiste a cierto alumbramiento.

Obra de Claudio Zirotti para la exposición 'Teatro, danza, ciudad' en Espacio 40. Imagen cortesía de la galería Espacio 40.

Obra de Claudio Zirotti para la exposición ‘Teatro, danza, ciudad’ en Espacio 40. Imagen cortesía de la galería Espacio 40.

Salva Torres