Achero Mañas y el legado del cine de autor

#MAKMACine #MAKMAEntrevistas | Achero Mañas, Gala Amyach y Gerardo Herrero
‘Un mundo normal’, de Achero Mañas
Con Enrnesto Alterio, Gala Amyach, Ruth Díaz, Magüi Mira y Pau Durá
103′ | Tornasol Films, Last Will, Voramar Films, Crea SGR, 2020
Festival Antonio Ferrandis de Paterna
Cines Kinépolis València
Martes 15 de septiembre de 2020

Reorientado el horizonte hacia el oeste de las vastas canículas de asfalto, entre acordes de jazz y narcóticos, el novelista estadounidense Jack Kerouac –insigne y turbulento prócer de la generación beat– sentenciaba en su obra iniciática ‘En la carretera’ (‘On the Road’, 1957) que “La única gente que me interesa es la que está loca (…), por vivir, (…) por salvarse, (…) la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde, arde como fabulosos cohetes amarillos explotando igual que arañas entre las estrellas”.

Lirismos de un viaje homérico por la ruta 66 (The Mother Road) que encuentran inmediato acomodo universal en las inquietudes de aquellos individuos que habitan, refulgentes, en la periferia, alejados del desnortado rumbo de lo ordinario. Un trayecto revelado, a la postre, en una responsabilidad contraída con la heterodoxia que palpita, incontenible, bajo el tórax de ciertos creadores en permanente búsqueda, cuya obra debe ser indubitable consecuencia del compromiso moral que timonea todas las fases del ingenio.

Y a buen seguro que tal deber gobierna el pulso creativo de uno de los autores limítrofes de nuestro celuloide, el cineasta Achero Mañas (Madrid, 1966), quien retorna a la gran pantalla con su cuarto largometraje, ‘Un mundo normal’ –tras la silente década transcurrida desde ‘Todo lo que tú quieras‘ (2010)–, acompañado por el experimentado elenco que conforman Enrnesto Alterio, Ruth Díaz, Magüi Mira y Pau Durá, al que se suma el debut de Gala Amyach, hija del director madrileño.

De este modo, ‘Un mundo normal’ –que cuenta, entre otros, con la participación de À Punt Media y el apoyo del ICAA y del IVC de la Generalitat Valenciana– transita tras los pasos de Ernesto (Ernesto Alterio) y su lúcida vesania de entregar al Mediterráneo el cadáver de su madre (Magüi Mira); un cáustico y libérrimo deseo último sobre el que elevar las vicisitudes de la odisea (tan legítimas como ilegales) en compañía de su hija (Gala Amyach), radiografiando la singular calología hopperiana del paisaje secundario y manchego, con inherentes acentos proposicionales de las road movies.

Un cosmos de personajes edificados sobre una normalidad transmutada en “una ironía, porque el discurso de la película habla de cómo sobreviven las singularidades dentro de los elementos comunes”, matiza Achero Mañas, en tanto que “el díalogo entre lo particular y lo común es algo que tiene que existir para haya conciliación. Tenemos que saber participar de nuestras singularidades y nuestras diferencias en relación con lo común”.

Para el cineasta Gerardo Herrero, productor del filme, «la película tiene muchas emociones, muchas historias por detrás, y lo que uno pretende siempre es que lo que hace sea bueno, otra cosa es que lo consiga. Intento hacer películas que estén bien, pero que tengan un público, que no sean tan de autor, cerradas solo a determinados cines y a los festivales. Esta película tiene humor, tiene drama, tiene vida».

Y para materializar en pantalla tales fundamentos, Achero Mañas, sirviéndose de las siempre fecundas experencias personales como génesis de la determinación, erige al personaje de Alterio –un escéptico dramaturgo distanciado (que no marginado) del oficio por sus onerosas convicciones profesionales– en un tipo afín (más que trasunto) con el que perfilar ciertas reflexiones sobre la industria audiovisual española.

Gala Amyach y Ernesto Alterio durante un instante de ‘Una vida normal’, de Achero Mañas. Fotografía cortesía de la productora.

A este respecto, refiere Máñas que “hay una situación en la industria actual muy difícil para los proyectos autorales. Las ayudas cinematográficas, desde el año 2015, se han industrializado”; una desequilibrante situación para los autores con voluntades independientes que propicia que “vivamos el mundo al revés”, puesto que “las televisiones privadas acceden a la ayuda pública y nos condicionan y nos fiscalizan el contenido, cuando tendría que ser justamente lo contrario. Si tú vas a participar de la ayuda pública, nosotros y lo público –que, según la ley, se debe a la diversidad cultural–, son aquellas las que deberían atender a esa diversidad si quieren acceder a la ayuda”.

Por su parte, Gerardo Herrero apunta que «el cine, técnicamente, está en un buen momento, hay mucha calidad técnica e interpretativa, lo cual es un poco la respuesta sociológica al hecho de que en las familias ya se acepta que los hijos puedan dedicarse a la actuación. Otra cosa es que no haya dinero suficiente para hacer las películas que haría falta hacer. Y tampoco hay tanto público que vaya a ver cine español».

En ese sentido, Herrero considera que «el cine español se ha profesionalizado mucho y, ahora, con las series también. Otra cosa es que los proyectos que salgan sean lo suficientemente interesantes. Por otro lado, la implicación creativa de las plataformas y las cadenas determinan mucho lo que puedes comprar. Antes había una ley de cine que hacía que no necesitaras de las cadenas de televisión y de las plataformas para hacer películas, y ahora eso es impensable».

Más aún cuando «la pandemia ha afectado a todos los sectores del cine: las salas de exhibición, donde la asistencia es de un 30% de lo que debería ser, lo cual es un poco absurdo porque es de las opciones más seguras de ocio y la gente». Sin embargo, advierte Gerardo Herrero, «los espectadores se han asustado, cuando no lo hacen al ir a bares, y (la COVID-19) también ha afectado a los rodajes, que están siendo más lentos, más caros –alrededor de un 9% por la implementación de las medidas de seguridad (mascarillas nuevas cada cuatro horas, pruebas de PCR y test rápidos cada semana)–, además de haber tenido que parar muchos rodajes durante la pandemia».

El cineasta y productor Gerardo Herrero durante un instante de la entrevista. Foto: Merche Medina.

«Se habla de sanidad, de automoción, de cualquier otra cosa, pero de cine y de la cultura en general apenas se habla, lo cual demuestra cómo es el país. No se dan cuenta que sin la cultura, un país no existe. Entiendo que la sanidad y la educación son lo más importante, pero lo tercero, igualado con la ciencia, es la cultura: son los cuatro pilares de un país», manifiesta Herrero.

En consecuencia, tales condiciones exarceban un escenario que, en ocasiones, imposibilita la puesta en marcha y evolución de los proyectos tras la rúbrica creativa; territorio sobre el descansa el motivo de la ausencia de Achero Mañas durante este tiempo: “Los proyectos determinados ya los tenía. Otra cosa es encontrar la forma como yo quería hacerlos”, advirtiendo que “no soy solo yo el que ha tardado tanto en volver a dirigir; hay muchos autores que no pueden hacer cine, que hemos dejado de ver en las pantallas”.

Una omisión que transmuta, ineludiblemente, el acervo audiovisual español y continental, en tanto que “hay una tradición europea de cine de autor, de cine de personajes de clase media, que se está abandonando y se está perdiendo”, por lo que Mañas exhorta a la ponderación y reincide en que “es importante que reflexionemos sobre lo que está pasando, sobre esas ayudas de 2015, y pensemeos qué legado cinematográfico vamos a querer dejar en este país”.

Un incógnito patrimonio futuro cuyo presente, que en generosa medida se encuentra supeditado al ámbito de las series de ficción, “está en manos de los estudios, que son quienes lo controlan todo”, por lo que los actuales cineastas “no tienen esa libertad que nosotros teníamos antes en el cine”. A este respecto, asevera Mañas, “las series”, aunque “están atendiendo más que las películas a las historias de la clase media de los personajes”, se nutren, salvo excepciones, de “contenidos muy comerciales y generalistas”.

Un conjunto de universalidades –“que los grandes estudios pretenden a través de los algoritmos”–, advierte, provenientes “de originalidades que han ocurrido anteriormente, que es, justamente, cuando ellos, del original y lo singular, de repente, lo universalizan”; por ello “los estudios están obligados a atreverse a hacer algo singular” –“’Merlí’ es una serie personal, cuidada, pero es pequeñita, no es de gran estudio, se ve la mano del autor, la mirada. Esos es bueno y ocurre pocas veces”, refiere como ejemplo–.

Una peculiar y decisiva apuesta por la mirada que Achero Mañas procura extender, igualmente, a su metodología de trabajo en la dirección actoral, puesto que, si en “el oficio del actor todos los elementos juegan en contra (actuar aquí, hace una realidad creíble, delante de toda esta gente en un contexto antinatural, ante un foco opresivo, frente a trocito de cámara y no frente a otro actor, caminar falsamente…)”, su habitual período de ensayo previo, matiza Gala Amyach, “ayuda muchísimo para luego entrar con otra actitud y comodidad al momento de tensión, de presión del rodaje. No llegas desnudo”.

De este modo, “habiéndose preparado los actores y estando cómodos con el material, poder jugar tranquilamente en escena, no tener que andar con la ansiedad y con la presión de no tener las cosas claras, permite hacer cosas nuevas y frescas, porque tienes una base muy sólida”, concluye Amyach. Estrategias fundamentales para Mañas, ya que, “para mí, el guion no es un cine en sí mismo, sino que es un medio y una herramienta de trabajo. No ha sido porque mi hija haya estado en el proyecto. Lo he hecho así en todos mis proyectos”.

Procedimientos previos que, tal vez, sean factibles de implementar en otro ámbitos del audiovisual: “Me encantaría hacer una serie. Tengo proyecto de serie, pero, por favor, que yo tenga la mirada y la libertad que necesito”.

Achero Mañas
La actriz Gala Amyach y el cineasta Achero Mañas tras la presentación de ‘Un mundo normal’. Foto: Merche Medina.

Jose Ramón Alarcón*

* Entrevista realizada por Salva Torres, Merche Medina y Jose Ramón Alarcón

«Hay que reivindicar y redescubrir a Berlanga»

#MAKMAEntrevistas | Santiago Segura
‘Padre no hay más que uno 2. La llegada de la suegra’
Cines Kinépolis Heron City
Avenida de Francisco Tomás Valiente, s/n. Paterna (València)
Viernes 31 de julio
Martes 4 de agosto de 2020

Tras el paréntesis que supuso la crisis sanitaria, los cines Kinépolis Valencia abrieron sus puertas el pasado viernes 31 de julio con el ciclo de presentaciones de las películas españolas más importantes del año. Un proyecto que arrancó en marzo de 2017 y que, desde entonces, ha acogido más de 40 eventos y ha contado con la presencia de prestigiosos cineastas e intérpretes de nuestra industria.

El encargado de poner de nuevo marcha estos encuentros fue Santiago Segura, que presentó ante la prensa su nueva comedia, ‘Padre no hay más que uno 2: La llegada de la suegra’, continuación de la que fue la película más vista del cine español en 2019, un verdadero fenómeno que consiguió reunir a 2,3 millones de espectadores y obtuvo una recaudación de 14,2 millones de euros.

Berlanga, Santiago Segura
Cartel de la película ‘Padre no hay más que uno 2’, de Santiago Segura.

Huyendo nuevamente del consejo de Alfred Hitchcock de no rodar con niños, en esta segunda parte Santiago Segura multiplica la apuesta. En esta ocasión, el actor y director se atreve nuevamente con los cinco niños y añade a la ecuación un bebé y perrito (la segunda parte del consejo era no rodar con animales). Lo que sin duda ha resultado mucho más sencillo ha sido rodar con la gran Loles León, que se incorpora a la familia como la todopoderosa suegra.

Coescrita una vez más por Santiago Segura y Marta González de Vega, el guion de ‘Padre no hay más que uno 2. La llegada de la suegra’ nos depara muchas sorpresas. El rodaje, que se desarrolló durante más de cinco semanas en Madrid, Guadalajara y Toledo, completó la grabación de las últimas imágenes hace apenas unas semanas, tras el confinamiento.

Santiago Segura, en el acto de presentación de su película en los cines Kinépolis de Valencia. Foto: Irene Valdés.

¿Pensaste o te viste frenado en algún momento por la situación que se aproximaba?

Ha habido muchos rodajes que se han quedado a la mitad y, obviamente, eso ha sido muy traumático. Sin embargo, nosotros habíamos rodado aproximadamente el 98% de la película antes del estado de alarma, y durante el confinamiento pude estar montando y editando la película. La verdad es que he notado diferencias abismales. Rodar después del confinamiento ha sido como una película basada en la novela de Richard Matheson, ‘Soy leyenda’ (1954), y en la adaptación a la película con el mismo título, de Francis Lawrence, cuyo protagonista fue Will Smith.

Era como rodar en un planeta diferente. Sitios desiertos, gente con mascarillas, manteniendo las distancias… Da pena, angustia y respeto. Llámalo como quieras, no es un sentimiento positivo, es más bien duro.

¿Habías rodado alguna vez con un perro y/o con un bebé?

Con perros, nunca. Había rodado con cabras en ‘El día de la bestia’ (1995), de Álex de la Iglesia. La primera vez que estuve en contacto con una cabra fue terrible porque no hacía nada de lo que se le pedía, pero la segunda vez, aunque también fue algo desastroso, la cosa mejoró un poco. Recuerdo que la cabra empezaba a topar y tuve que darle con el micrófono en la cabeza y fingir que se caía, era todo surrealista.

En este caso, pensaba que rodar con un perro sería fácil, y creo que lo es, pero un cachorro… Lleva mucho tiempo. Yo soy muy fan de los perros, me parecen seres adorables, el peligro de este perro es que aparte de ser un cachorro, era monísimo, y mis hijas me preguntaron que si nos lo podíamos llevar a casa al acabar el rodaje.

Por otro lado, con bebés nunca había rodado. Además, el bebé de la película era un encanto, es como que tenía algo especial. Tenía una sonrisa contagiosa, y eso era lo que yo quería captar. Por ejemplo, cuando íbamos a rodar había veces que se quedaba dormida, y se le veía enfurruñada, pero a mí no me importaba esperar porque lo que quería mostrar en pantalla era esa risa del bebé. A lo mejor tardé más de lo necesario en hacer esos planos, pero no me importó.

Fotograma de ‘Padre no hay que uno 2’, de Santiago Segura.

¿Cómo es escribir un guion dos personas? ¿Lo dividís de alguna manera? ¿Tenéis alguna técnica para hacerlo?

En esta película éramos Marta y yo, el famoso “a cuatro manos”. Yo no sé cómo se dividirían los grandes dúos de la comedia como Billy Wilder e I.A.L. Diamond, o Berlanga y Azcona. Nosotros intentamos hacer reír al otro, lanzamos ideas cada cual más loca, yo le freno a ella, y ella me frena a mí; le digo lo que funciona y lo que no, y viceversa. Es como un frontón, a mí me parece mucho más eficiente, es el triple de fácil.

Cuando escribes un guion tú solo es más complicado porque piensas: esto me hace gracia a mí, pero ¿le hará gracia al público? Al ser dos es más dinámico y fácil sobre todo teniendo en cuenta el ingenio de mi compañera. Cuando escribes con alguien a quien admiras y con quien te ríes tanto se facilita mucho el proceso. Enriquece mucho, no tienes una visión tan parcial, abarcas más con la mente de dos personas.

¿Los actores de reparto alguna vez han rechazado el papel que les has ofrecido?

En este caso concreto ha sido súper agradable. Por ejemplo, fui al estreno de ‘A Chorus Line’ de Antonio Banderas, en Málaga, y ya solo estando en el vestíbulo -cuando yo ya estaba escribiendo el guion- me crucé con Nuria Fergó y comentamos que nunca habíamos coincidido en ninguna película, así que nos pusimos de acuerdo y decidió participar en el filme. Al igual que me pasó con Ainhoa Arteta, que me encontré con su marido, y que, aparte de tener una visión cómica, es una gran cantante.

Quiero decir que solo con ir a un estreno puedes salir con muchas ideas de guion y de actores o actrices, y con otras sobre papel. Piensas: ¿quién podría hacer este papel para que hiciera gracia? Además, como yo tengo la suerte de tener amigos a los que admiro y que pienso que son grandes cómicos –llevo dos años de gira con Florentino Fernández y con José Mota–, pensé en ellos para que también participaran, porque les conozco muy bien y sé lo que pueden hacer; me parecería un desperdicio no incluirlos en la película.

Al igual que ‘El Cejas’, que hace un tiempo su representante me envió un vídeo suyo para participar en Torrente, y me hizo mucha gracia. Al final te comunicas con gente a través de diferentes vías, barajamos varios perfiles, buscamos en redes sociales como Tik Tok o Instagram, aprendes de las nuevas tecnologías… De hecho, como mis hijas están todo el día haciendo tiktoks hasta yo me tuve que crear una cuenta.

Santiago Segura, durante la presentación de su película en los cines Kinépolis de Valencia. Foto: Uiso Crespo.

¿Qué significa para ti que se vaya a celebrar el año Berlanga?

Recientemente, Fotogramas me dedicó el coleccionismo de cine, porque me encantan los blue rays, objetos, pósteres antiguos, ilustraciones originales, etc. Hace poco el hijo de Luis contactó conmigo y me dijo que como su padre me quería tanto, seguro que le habría encantado que me quedase las revistas bondage, así que acepté. La iba a poner como uno de mis grandes tesoros, pero no quiero perjudicar a Berlanga, porque, actualmente, todo se radicaliza mucho y la verdad es que Luis merece ser reivindicado, redescubierto, estudiado por las nuevas generaciones, y sería injusto intentar enfrascarle o etiquetarle. ¡Que viva el año Berlanga, que se merece todas las celebraciones posibles y más!

¿Tienes expectativas buenas sobre esta segunda parte?

Tengo grandes expectativas porque soy una persona muy entusiasta, que siempre pienso en lo mejor porque lo peor ya viene solo. ¿Para qué te vas a poner a pensar en lo peor si ya vendrá? Así que sí, yo confío en esta segunda parte y agradezco mucho que se hayan vuelto a abrir los cines, y deseo que estén llenos.

Santiago Segura (el padre), Toni Acosta (la madre), los niños Martina D’Antiochia, Calma Segura, Luna Fulgencio, Carlos G. Morollón y Sirena Segura, los cuñados interpretados por Leo Harlem y Silvia Abril, y ahora también Loles León, vivirán una nueva y divertida aventura en la que, nuevamente, se verán reflejadas muchas familias españolas.

Santiago Segura, durante la presentación de su película en los cines Kinépolis de Valencia. Foto: Uiso Crespo.

Irene Valdés

‘Jurassic World’ inaugura la sala 4DX de Kinépolis

Sala 4DX de Kinépolis Valencia
Avenida de Francisco Tomás y Valiente, s/n. Paterna (Valencia)
Inauguración: miércoles 14 de junio de 2018

Los directores de cine, actores, responsables de festivales pudieron comprobar el pasado miércoles 13 de junio cómo será el cine del futuro. El cine que nos espera, no solo se ve, también se siente. Al menos que las películas se adapten al formato 4DX y que en València ya tienen su sala. La sala 4 de los cines Kinépolis.

El productor Ximo Pérez y el director Nacho Ruipérez en la inauguración de la Sala 4DX de Kinépolis. Foto: Iris Montoya.

El productor Ximo Pérez y el director Nacho Ruipérez en la inauguración de la Sala 4DX de Kinépolis. Foto: Iris Montoya.

Personalidades del mundo del cine y la cultura se dieron cita en los cines de Paterna para vivir esta experiencia con la proyección de la película ‘Jurassic World: El reino caído’, dirigida por J.A. Bayona. Luis Esteban, director de Kinépolis València, actuó como maestro de ceremonias  dando la bienvenida, entre otros,  al director adjunto de audiovisual del IVC José Luis Moreno, al vicedirector de la Mostra de València Eduardo Guillot, a la directora del festival La cabina Sara Mansanet, al director de cine Nacho Ruipérez, al actor y director Sergio Villanueva, al productor Ximo Pérez, a Nuria Cidoncha (gerente de MICE y directora de ‘Cinema, wild & free’), a la directora Susi Gozalvo  o a la presentadora y actriz Carmen Alcayde.

Nuria Cidoncha (segunda por la izda), José Luis Moreno y Sergio Villanueva (primero por la dcha) en la inauguración de la Sala 4DX de Kinépolis. Foto: Iris Montoya.

Nuria Cidoncha (segunda por la izda), José Luis Moreno y Sergio Villanueva (primero por la dcha) en la inauguración de la Sala 4DX de Kinépolis. Foto: Iris Montoya.

También asistieron representantes de la cultura como Lucas Zaragosí y Adrián Salvador (de estudio Savage), el ilustrador Paco Roca, McDiego, el artista Manel Levi (Leviathan), la directora de televisión Carol Vegas, la ilustradora Marta Colomer (autora de una serie de camisetas y objetos relacionados con el cine), el mentalista Toni Pons, la influencer Natalia Segrelles, la personal shoper Loles Romero, el peluquero Rafa Moreno y su marido José Alandes, José González Barranca, Gonzalo Chastel o Javier Alastrúe; sin olvidar a un gran cinéfilo: el alcalde de Paterna Juan Antonio Sagredo.

Los asistentes “sufrieron” entre carcajadas las inclemencias meteorológicas de la película y las peleas entre dinosaurios, así como los viajes en avión, barco o todoterreno. A través de los efectos de agua, viento, luz, niebla, olores, etc., combinados con los movimientos de la butaca que acompañan a la película en momentos precisos, se estimulan los cinco sentidos logrando que el espectador disfrute de una experiencia única e inigualable en cada sesión.

Rafa Moreno y José Alanders en la inauguración de la Sala 4DX de Kinèpolis. Foto: Iris Montoya.

El peluquero Rafa Moreno y su marido José Alandes en la inauguración de la Sala 4DX de Kinèpolis. Foto: Iris Montoya.

Esta es la segunda sala 4DX en España después de la estrenada en Kinépolis Madrid el pasado diciembre. 4DX es una tecnología revolucionaria que eleva el cine a las cuatro dimensiones ofreciendo al espectador una experiencia cinematográfica inmersiva totalmente novedosa. La sala, que cuenta con 160 butacas con la tecnología 4DX, proyectará la película ‘Jurassic World: El reino caído’ durante sus primeras semanas. Gracias a esta innovadora tecnología, los espectadores sentirán que forman parte de la aventura como si se encontraran realmente en una isla repleta de peligrosos dinosaurios. Las butacas están equipadas con un motor que permite movimientos extremadamente precisos y que controla la velocidad de estos movimientos en perfecta sincronía con la película.

Cada año, las productoras de Hollywood lanzan sus mejores títulos en formato 4DX, desde acción, animación y terror hasta fantasía. 4DX está disponible para películas en formato 2D y 3D.

Jurassic Park

Chris Pratt y Bryce Dallas Howard en ‘Jurassic World: El reino caído’, de Juan Antonio Bayona, película con la que se inaugura la Sala 4DX de Kinépolis Valencia.