Renovación y actualidad en Dansa València

XXXII Dansa València
IVC Teatro Principal, Teatro Rialto, Sala Matilde Salvador, Carme Teatre, Espacio Inestable, TEM, Espai Rambleta, La Mutant, CCCC y Plaza del Patriarca
Del 9 al 14 de abril de 2019

El renovado festival del Instituto Valenciano de Cultura, Dansa València, que se celebrará del 9 al 14 de abril en diversos espacios de la ciudad, ha presentado en rueda de prensa la programación de su XXXII edición. La presentación ha contado con la participación de Mar Jiménez, directora del festival; Roberto García, director de IVC Escéniques; Josep Policarpo, director Teatre Escalante-Diputació de València; y Bernard Gaspar, de Acción Cultural del Ayuntamiento de València.

“Presentamos una nueva y pujante edición de Dansa València, después de haber recuperado su formato original hace dos años y que emerge impulsando la actualidad de la danza tanto nacional como valenciana”, apunta Jiménez, directora del festival. Una edición que acogerá el trabajo de 26 compañías (12 valencianas y 14 del Estado español), 29 representaciones, siete espectáculos de calle y ocho estrenos absolutos.

Imagen del espectáculo 'Keep Going', de la compañía de danza La Macana. Fotografía de Gorka Bravo, cortesía de Dansa València.

Imagen del espectáculo ‘Keep Going’, de la compañía de danza La Macana. Fotografía de Gorka Bravo, cortesía de Dansa València.

Desde su inauguración en 1988, el festival se convirtió en un referente de la danza contemporánea del Estado español, donde numerosas compañías y artistas muestran sus proyectos más recientes y visibilizan la actualidad de la danza, tanto española como valenciana.

Durante seis días, del 9 al 14 de abril, Dansa València contará con una programación innovadora abierta a todos los públicos y con el objetivo de convertir València en “punto de encuentro del sector escénico, con el objetivo de compartir nuevas propuestas e imaginar nuevos territorios para la danza”, señala la directora del festival.

Mar Jiménez ha destacado los tres elementos clave que suponen una novedad en el desarrollo del festival. En primer lugar, el protagonismo de la música y el sonido en directo de los montajes, convirtiéndolos en el eje temático que conducirá la gran diversidad de formas de expresión que se podrá encontrar en todas las creaciones de esta edición.

Una segunda novedad es la gran apuesta por los proyectos pedagógicos. Dansa València inicia una colaboración con diferentes Conservatorios Superiores de Danza de todo el país para intercambiar experiencias educativas. Asimismo, Roberto García, director de IVC Escéniques, ha comentado el proyecto didáctico ‘Dansem’, una iniciativa del Institut Valencià de Cultura vinculada a la reactivación del Espai La Granja de Burjassot y dirigida a estudiantes de Educación Secundaria.

Imagen de la obra 'Canvas of bodies', de Taiat Dansa. Fotografía cortesía de Dansa València.

Imagen de la obra ‘Canvas of bodies’, de Taiat Dansa. Fotografía cortesía de Dansa València.

Un centenar de alumnos de los IES Vicent Andrés Estellés y Comarcal de Burjassot, guiados por los coreógrafos Idoya Rossi y Ramón Baeza, mostrarán en la Rambleta una creación coreográfica a partir de los movimientos generados por ellos. La Banda Juvenil de la Unió Musical l’Horta de Sant Marcel·lí se une al proyecto, interpretando la música en directo.

El tercer proyecto pedagógico es el de ‘Coreografías de la miradas tránsitos’, un proyecto de investigación artística que trata de indagar las relaciones entre el cine y la danza, que se podrá ver en el CCCC.

Como tercera novedad, el festival se abre a las artes vivas, un territorio transversal que huye de las etiquetas y que quiere generar preguntas alrededor de la creación contemporánea más heterodoxa.

Con la firme voluntad de crear una red de diálogo para construir, cada vez más en relación, el festival de danza y artes vivas de la ciudad, Dansa València se expande por diferentes espacios de la ciudad, favoreciendo de este modo la ampliación de nuevos públicos en distintos distritos de València. Así pues, el festival contará con los espacios del IVC Teatro Principal y Rialto; la Sala Matilde Salvador, el Carme Teatre, Espacio Inestable y el TEM. Y se incorporan Espai Rambleta, La Mutant y el CCCC. Las actuaciones de calle se realizarán en la Plaza del Patriarca

Al igual que en ediciones anteriores, Dansa València facilitará el encuentro entre profesionales de procedencia local, nacional e internacional.

Animal de sequia, de Sol Picó. Imagen cortesía de Dansa Valencia.

Animal de sequia, de Sol Picó. Imagen cortesía de Dansa Valencia.

Metro cuadrado. La fuerza gravitacional del movimiento

Metro Cuadrado
Grupo de danza 33 Volts
Teatre Carme
Carrer de Gregori Gea, 6. València

El Carme Teatre acoge en sus residencias las distintas investigaciones y actuaciones en torno a la danza y el movimiento. En este marco, entre los días 18 y 21 de octubre pudimos disfrutar de ‘Metro Cuadrado’. Una incisiva pieza que interpela al espectador para desplazarlo de los límites de su zona de confort y confrontarlo con la incomodidad de la realidad misma.

 Iván Colom ataviado con escafandra espacial representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

Iván Colom ataviado con escafandra espacial representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

El grupo de danza 33 Volts consiguió llenar la sala del Carme Teatre de luces y sombras, de cacofonías y sonidos melódicos que llevaban al espectador a una realidad paralela en la cual todo se regía por las delgadas líneas que componen un metro cuadrado. De tela o de fieltro, iluminado o bruno, el cuadrado se convirtió en el regente del espacio y del tiempo de la obra teatral.

Detalle del centro del escenario de la sala Carme Teatre. Fotografía de Alain Dacheux.

Detalle del centro del escenario de la sala Carme Teatre. Fotografía de Alain Dacheux.

Imbuidos por una atmósfera oscura y confusa el espectáculo comenzó desde la calma para pasar a estados de extremo dinamismo en el que los cuatro bailarines conjugaban sus desplazamientos al unísono, generando pulsaciones que fluctuaban entre la bradicardia y la arritmia más absoluta.

Los cuerpos combinados de sugerentes maneras, jugaban con la mente del espectador, quien en las construcciones corpóreas podía vislumbrar las anatomías de un ser monstruoso que avanzaba con ritmo severo hacia el cuadrado, epicentro del cosmos creado por 33 Volts para esta pieza. En torno a esta zona orbitaban los movimientos y desplazamientos de los bailarines, atraídos y a la vez repelidos por la gravedad que ejercía el cuadrilátero.

Iván Colom, Cristina Martí y Edwin Valentín representado Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

Iván Colom, Cristina Martí y Edwin Valentín representado Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

La apoteosis final llegó de la mano de la imagen proyectada que ponía el acento en el marcado carácter ecológico de la obra. ‘El lamento de Dido’ de Henry Purcell, impelía al espectador a transitar por sus emociones, mientras contemplaba los estragos del ser humano sobre La Tierra.

Bailarines del grupo de danza 33 Volts representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

Bailarines del grupo de danza 33 Volts representando Metro cuadrado. Fotografía de Alain Dacheux.

“Metro Cuadrado”, transforma danza y movimiento en el catalizador idóneo para experimentar con las emociones del individuo en su paso por  el espacio. La obra en definitiva, permite el deleite de la belleza ecléctica de un espectáculo en el que las Bellas Artes se funden para conformar una crítica reflexiva del espacio, el yo y el nosotros.

Cristina Martí bailarina de 33 Volts. Fotografía de Manu Ramírez.

Cristina Martí bailarina de 33 Volts. Fotografía de Manu Ramírez.

Andrés Herraiz Llavador

Carme Teatre en Dansa

Primer Ciclo Carme Dansa
Carme Teatre
C / Gregorio Gea, 6. València
De octubre a diciembre de 2018

La  danza es un poco la Cenicienta de las Bellas Artes por su carácter minoritario. Pero este otoño se vestirá con sus mejores galas para bailar en el Primer Ciclo Carme Dansa que se celebra en el teatro del mismo nombre a lo largo de los últimos meses del año con la exhibición de diez espectáculos, talleres gratuitos y encuentros para la reflexión y el debate. Su objetivo, informan los organizadores, es “generar sinergias reales entre espectadores, alumnos y profesionales de la danza contemporánea, darle a la danza difusión y visibilidad, poner en valor las artes del movimiento entre la sociedad y reivindicar su gran potencial educativo, creativo y constructor de subjetividades críticas”.

Además de los espectáculos, habrá cinco talleres gratuitos impartidos por algunos de los creadores participantes: Roberto Torres, Mamen Agüera, Marta Carrasco, David Climent y Cristina M. Gómez. Talleres destinados a dar a conocer los procesos creativos y facilitar herramientas técnicas a alumnos y alumnas de esta disciplina. El ciclo también apuesta por el debate y la reflexión en torno a la danza contemporánea con diversos encuentros  coordinados por Sandra Gómez y Noelia Liñana.

Dulces bestias, de Nómada Danza. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Dulces bestias. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Los niños tienen su propio espacio, con siete espectáculos de teatro, circo, títeres y clown. Son las  propuestas de las compañías Ultramarinos de Lucas y Títeres de María Parrato, ambas Premio Nacional de las Artes Escénicas para la Infancia, el poeta sonoro Jesús Ge y Bagatelas Teatro.

El pasado fin de semana la Compañía Provisional Danza Nómada presentó ‘Una vez más’, creación de Carmen Werner y Roberto Torres.  Del 12 al 14 octubre regresa Torres con ‘Dulces Bestias’, una producción del  Instituto de las Artes Escénicas de Tenerife del Cabildo insular inspirada en la animalidad del hombre y en la nostalgia de la naturaleza. “El hombre se viste con tributos animales para trascender su condición de hombre”, escribe Torres.

“Mis ganas de volar me dan ganas de ser pájaro, poder ver en la noche los misterios que esconde, algo que voy perdiendo como ser, lejos de la naturaleza a la que pertenezco y de la cual cada día estoy más ajeno. Me reconozco en los dientes de carnívoros que arrancan la carne de otros en mi venganza y mi odio. Me reconozco en otras bestias que con uñas, garras o cuernos se defienden cuando como víctima me siento acorralado. (…) Hoy vivo en una jungla de ruidos y asfalto, en un mundo de encuentros y desencuentros, añorando un aire limpio, un cielo repleto de estrellas y olor a tierra que me despierte los sentidos y me devuelva a la naturaleza a la que pertenezco y renuncio a ella como dueño”.

Cuerpos y números, The Little Queens. Imagen cortesía de Carme Teatre

Cuerpos y números, The Little Queens. Imagen cortesía de Carme Teatre

Del 26 al 28 de octubre la compañía The Little Queens residente en La Puerta Estrecha de Madrid presenta ‘Cuerpos y números’, una creación de Mamen Agüera que reflexiona sobre la violencia machista. Ocho piezas-documento y un epílogo, que denuncian un “problema de salud global con proporciones epidémicas”, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La coreografía integra seis solos y dos piezas corales que denuncian una realidad que afecta a un tercio de las mujeres del mundo. Ocho piezas de danza documento ponen cuerpos, números y movimiento a la lapidación, la ablación, la feminización de la pobreza, el maltrato, la cárcel, la trata, el abuso sexual como arma de guerra o el feminicidio de Ciudad Juarez (México). Esta pieza es fruto de cinco años dedicados por Agüera a un proceso de documentación e investigación, que convierte en danza los datos y los testimonios más conmovedores y brutales. Con influencias de Pina Bausch y el Tanz Theater, la coreógrafa toma como base para este trabajo la Logomotion de Simone Forti.

Go Wild, de Cristina M. Gómez y Sebastián Rowinsky. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Go Wild, de Cristina M. Gómez y Sebastián Rowinsky. Imagen cortesía de Carme Teatre.

La compañía Marta Carrasco estará el primer fin de semana de noviembre con ‘Perra de nadie’, finalista de los Premios Max 2018, que puede considerarse le canto del cisne de esta creadora barcelonesa y que cierra una etapa iniciada con ‘Aiguardent’ (1995), su debut en solitario, al que siguió años después ‘Blanc d’Ombra’ (1998), su homenaje a Camille Claudel.

En esta ocasión Carrasco se transforma en ocho mujeres distintas o perras, como las llama con afecto; perras listas, maltratadas algunas, que van a su bola, pues como dice: “Siempre he tenido debilidad por las mujeres más que por los hombres, porque nosotras somos complejas, interesantes, contradictorias, listas, fuertes, vulnerables, rompedizas. Pueden caer, y ha ocurrido a lo largo de la historia, pero las mujeres siempre se vuelven a levantar”.

Gesto, música y potentes imágenes se funden en una impactante creación “no apta para avestruces”, como escribió la realizadora Isabel Coixet. “Un espectáculo lleno de emoción, amor y humor, que puede leerse de muchas maneras, dependerá de cómo te haya tratado la vida”, puntualiza Carrasco.

Marta Carrasco Llovet culmina una dilatada carrera profesional como directora y creadora escénica, pedagoga teatral, bailarina, intérprete y coreógrafa. Tras pasar por varias compañías de danza, en 1995 emprendió su camino en solitario, y crea su primer solo de danza/teatro. Desde entonces  ha acumulado más de una treintena de premios y realizado más de otra treintena de colaboraciones.

(www.carmeteatre.com)

Perra nadie, de la compañía Marta Carrasco. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Perra nadie, de la compañía Marta Carrasco. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Bel Carrasco

Metro cuadrado. Danza, espacio y reflexión

Entrevista a Edwin Valentín, director de Metro cuadrado
Grupo de danza 33 Volts
Teatre Carme, Carrer de Gregori Gea, 6, Valencia
Del 18 al 21 de octubre de 2018

¿Somos conscientes del espacio que ocupamos?
La velocidad con la que transitamos los lugares apenas deja tiempo para una toma de conciencia real del espacio que habitamos. En el mundo en que vivimos, se impone más que nunca repensar la forma en la que consumimos tiempo y espacio, conocedores de que ambos son compartidos y en muchas ocasiones efímeros. El arte, y más concretamente la danza, siempre interesada en el movimiento, ha investigado y conformado la manera en que vemos el cuerpo. Ahora, la concepción de este ha cambiado para terminar fundiéndose en un todo. Fagocitados por una rutina opresora que vacía de sentido nuestros trayectos, sumergiéndonos en dinámicas donde se desdibujan los límites de nuestra frontera de contacto.

Sin duda, la danza es el mejor catalizador a través de la cual el ser humano puede expresar sus ansiedades y miedos, experimentar con sus emociones y dirigir su fuerza, tanto hacia lo individual como a lo colectivo. Las residencias del Carme Teatre acogerán en este mes octubre la práctica e investigación en torno al movimiento hecho danza. Gracias al grupo 33 Volts, dirigido por Edwin Valentín, podremos disfrutar de la belleza ecléctica de un espectáculo en el que las Bellas Artes se funden para conformar una crítica reflexiva del espacio, el yo y el nosotros.

Edwin Valentín estudió en la Escuela Nacional de Antropología e Historia de México, su país de origen, de donde parte la inspiración de sus obras. Licenciado y especializado en Antropología Física, sus proyectos ahondan en los fenómenos sociales y culturales que tienen como punto de referencia el cuerpo y su relación con el entorno. Su formación artística comenzó en un Bachillerato de Artes y Humanidades, ligado al Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en el que se especializó en danza.

En 2014 quedó en 4º lugar en la primera edición del concurso “Encuentro Creadores de Danza, Premio Movimiento Original”, de la Ciudad de México, en la cual presentó por primera vez el proyecto Metro cuadrado, que estrena en Valencia el próximo jueves 18 de octubre.

Fotografía de Edwin Valentín, cortesía del director.

Fotografía de Edwin Valentín, cortesía del director.

 ¿De dónde surge Metro cuadrado?

El contexto de la ciudad de México es el de vivir en una ciudad enorme en la cual las dinámicas que tu generas o que la propia ciudad te genera, te ponen en un estado de alerta. Más allá de la situación del país, el hecho de cómo convivir con tanta gente, es lo que me inspiró. Cuando has de ocupar el transporte público para moverte a cualquier lado, entras en relación con un todo, en un estado en el cual ves a las personas y no te queda otra opción que estar cuerpo a cuerpo, en una ciudad en la que todas las horas se han vuelto “hora pico”, en algunas líneas de metro. Por mucho que trates de evitarlo el espacio personal se pierde y termina por generarse una masa. El hecho de cruzarme la ciudad de México, de norte a sur para trabajar me hizo pensar en esas personas que hacen todos esos tránsitos constantemente.

Un día que estuve en un paradero de autobús esperando el trasporte, empecé a agobiarme por el ruido de los puestos ambulantes, el tráfico, la gente, el cansancio etc. y traté de voltear la cabeza hacia arriba para respirar y ver hacia el cielo. Me encontré con una enredadera de cables y me di cuenta de que no había espacio por ningún sitio. De ahí sale Metro cuadrado, de esa sensación en la que te preguntas ¿estamos viviendo esto?, ¿de dónde viene? y ¿para dónde vamos? En ese momento, mi punto de apoyo fue el metro de la ciudad que sirvió para la primera exploración de la obra.

Al momento de mudarme a Valencia, me encuentro con una ciudad en la que se siente totalmente lo contrario, en la cual yo tengo espacio, mi cuerpo lo vive distinto, se llega a relajar de otra manera. Descubro esta ciudad, nueva para mi y la siento totalmente contraria, los mismos traslados se hacen sin tanta gente, y no siento la misma sensación que en México. Entonces fue cuando me planteé ¿cómo estas personas viven  la relación con la sobrepoblación mundial?, ¿cómo se vive la sobrepoblación mundial en una ciudad como Valencia? y ¿qué pasa con este concepto?, ¿se piensa? De ahí, decido retomar Metro cuadrado aprovechando la oportunidad que generan las residencias del Carme Teatre. Estas me permiten generar un proyecto para trabajar las visiones de cómo los habitantes de una ciudad más pequeña sienten la sobrepoblación aunque, tal vez, pueda parecer que no está tan presente ese concepto o imagen. Tenia todavía esa sensación de que se podía indagar más en Metro cuadrado, explorando los distintos ángulos de donde tratar este tema. Desde un principio me interesó tener bailarines de aquí para que ellos me hablaran de sus vivencias y ver cómo sus cuerpos las expresan.

 Háblanos de la obra ¿en que consiste?

La obra parte de la danza contemporánea y podría definirse como tal porque el principal elemento del cual comunicamos es el cuerpo y el movimiento. Nos apoyamos de video, de artes plásticas, etc. La música es esencial ya que el espectáculo es mudo. La piezas sonoras no son del todo melódicas y hay algunas que transmiten sonidos ambientales con el fin de generar una sensación concreta. El sentido del oído está muy presente dentro de la pieza, por lo tanto, hablamos de danza contemporánea apoyada en otras artes.

¿Metro cuadrado tiene un punto experimental?

Si, los bailarines van a ser quienes a través de su cuerpo trasladen una serie de sensaciones al público. Siempre les pido que hablen y que conozcan el concepto que trabajamos en la obra, con el fin de que ellos lo reflexionen e investiguen y me vayan contando a través de sus experiencias y su vida cómo sienten esta relación entre ellos y la reducción de espacio. A partir de esta reflexión previa, comienzan a investigar el movimiento que posteriormente integrarán dentro del discurso. Este proceso a mi me enriquece tanto a nivel personal como profesional, nutriendo también el trabajo y la obra en sí, en la que se pueden ver un conjunto de emociones diversas.

Detalle de los bailarines ensayando Metro cuadrado. Fotografía cortesía de Edwin Valentín

Detalle de los bailarines ensayando Metro cuadrado. Fotografía cortesía de Edwin Valentín

¿Cómo fue el proceso de selección del equipo de Metro cuadrado?

El proceso de selección de bailarines fue un poco largo, porque al principio tuve que buscar personas que quisieran integrarse dentro del proyecto. Buscaba en primer lugar, que más allá de que fueran bailarines tuvieran una buena condición física, porque la propuesta tiene varios momentos de mucha fisicalidad, en la cual el cuerpo se pone muy al límite. El equipo lo conformamos Cristina Martí (Conservatorio Superior de Danza del Institut de Teatre Barcelona), Ivan Colom (Conservatorio Superior de Danza de Valencia), Pablo Caracol (Ilustrador y bailarín), Natalyd Altamirano (Asistente de dirección, actriz y bailarina y yo mismo como antropólogo físico, director, coreógrafo y bailarín.

¿Qué te pareció el espacio del Carme Teatre?

Tenía mucha ilusión de representar en el Carme Teatre. La primera vez que conocí la sala, en su sede actual, me provocó bastante. Es una sala no muy grande en la cual el público está muy cerca de lo que está sucediendo. Cuando entré inmediatamente lo pensé, “aquí yo podría representar Metro cuadrado”. Desde un primer momento, la sala en mi mente se prestaba para realizar esta obra en la que quería que la gente estuviera cercana a lo que hiciéramos en escena. El Carme Teatre es el espacio perfecto.

¿Podríamos afirmar que hay un tono crítico en la obra?

Mi intención es que el público reflexione sobre la sobrepoblación y llegue a pensarlo como algo que no está tan lejano, que se vea como un espejo que refleja una sociedad. En nuestro planteamiento, confluyen muchos elementos que sirven para hablar de este tema y hacer pensar al público que somos distintos elementos. Existe una complejidad mayor, no por estar separados unos de los otros y que aquí en Valencia no se viva esta situación de sobrepoblación, no significa que en otro lado no esté pasando.

El fin último es que el arte comunique alguna emoción, sentimiento o imagen, que mueva al público hacia esta reflexión. Nosotros a partir de las emociones, el movimiento y las imágenes pretendemos que al público se le genere algo en su ser que lo haga reflexionar. Para mi es muy importante este tema y considero que es algo relevante de que hablar. La población mundial va en aumento. No está mal que vaya en aumento, pero hemos de darnos cuenta que no somos los únicos, la humanidad no es lo único que habita en este espacio.

¿Crees que Metro cuadrado se podría lanzar a la calle?

Sí, es una buena manera de acercar la danza al público en general. Yo creo que el arte debe ser más accesible, con apoyo del gobierno y de las instituciones, y tiene que haber un hábito y una educación por consumir arte en la sociedad. Creo que ahora más que nunca la gente necesita ser muy empática, sentir y saber qué es lo que están sintiendo los demás. En estos tiempos todo es tan rápido que la gente necesita tomarse un tiempo para reflexionar eso que está sintiendo, y el arte ayuda en este proceso.

¿Si te dieran la oportunidad de lanzar Metro cuadrado a la calle lo harías?

Sí, sin pensarlo, lo haría.

¿Para cuándo la próxima obra? ¿Alguna idea de futuro en mente?

Tengo varias ideas en mente, pero hay una en especial que me está moviendo mucho desde hace unos meses atrás. Primero habría que terminar Metro cuadrado, seguir representando la obra hasta donde se pueda y una vez asentada, empezar otra investigación. Yo que veo México en la distancia y me genera muchas emociones y pensamientos, hay algo sobre mi país de lo que quiero hablar, quizás no sobre él, pero sí partiendo del mismo. Creo que en el próximo proyecto México estará más explícito que en Metro cuadrado, que ya está más globalizado. Considero que la obra debería estar abierta y continuar. Se puede adaptar a otras circunstancias, espacios y bailarines.

Logotipo del grupo de danza 33 Volts. Imagen cortesía de Edwin Valentín

Logotipo del grupo de danza 33 Volts. Imagen cortesía de Edwin Valentín

Andrés Herraiz Llavador

‘Salt’, el baile de las trasplantadas

Salt, de Fil d’Arena
Carme Teatre
C / Gregorio Gea, 6. Valencia
Del 19 al 22 de octubre de 2017

El tema no es especialmente original. Se habla desde una óptica comprometida de los padecimientos que sufren los refugiados, sobre todo de la vulnerabilidad de las mujeres que intentan sobrevivir en un entorno desconocido y muchas veces hostil. Lo que sí resulta novedoso es expresar esa realidad mediante la danza,  los movimientos de tres bailarinas que, a través de una coreografía plasman las duras condiciones que viven las emigrantes cuando dejan su casa en busca un futuro mejor en Europa o Estados Unidos, la explotación sexual y laboral, el efecto que tiene en ellas la pérdida de seres queridos y  de su propia identidad. El baile de las trasplantadas.

Es ‘Salt’, último montaje de la compañía valenciana Fil d’Arena dansa-teatre que se estrenará en Carme Teatre el próximo 19 de octubre, con la participación de Isabel Abril, Irene Ballester y Roseta Plasencia. Su objetivo, abrir los ojos y estimular la mente de la somnolienta sociedad occidental que asiste entre la indiferencia y la frivolidad a hechos terribles. Una llamada de atención contra los que creen que los problemas de países lejanos terminan cuando se deja de leer o escuchar las noticias. Por comodidad, desconocimiento, supervivencia, o por una mezcla de las tres cosas.

Salt

Salt, de Fil d’Arena. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Con la dirección compartida de toda la compañía, la obra denuncia el sensacionalismo de los medios de comunicación capaces de fagocitar tragedias sin dar importancia las vidas que se pierden en el camino. Una propuesta argumental llevada a cabo con riesgo gracias a una vigorosa puesta en escena marcada por el lenguaje físico de los cuerpos de las bailarinas, a través de coreografías que generan imágenes a modo de interferencias sobre la realidad distorsionada que muchas veces se percibe.

En escena hasta el 22 de octubre, Salt  forma parte del proyecto Residències de Creació Carme Teatre  2017-2018. El montaje es la segunda parte de la trilogía que Fil d’Arena comenzó con su anterior obra, La Sal que ens ha partit. En la última edición de Cabanyal Íntim se llevó a cabo un work in progress sobre Salt que ha servido como punto de partida, después de muchos cambios y ajustes, para la versión definitiva, estreno absoluto en Carme Teatre.

Salt, de Fil d'Arena. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Salt, de Fil d’Arena. Imagen cortesía de Carme Teatre.

La compañía Fil d’Arena dansa-teatre fue creada, en 2011, por Isabel Abril, Irene Ballester y Clara Crespo, y años más tarde, Roseta Plasencia se unió a ellas. La creación colectiva es su seña de identidad. Para ellas, su lenguaje es el movimiento y su herramienta el cuerpo. En el nombre de la compañía se especifica dansa-teatre porque se encuentran en el límite entre ambas disciplinas, aunque no renuncian a ninguna opción escénica como la música o el circo.

A lo largo de su trayectoria, ha estrenado las obras: Café Sol (2011), La Consagración de la Primavera (2014) y La Sal que ens ha partit (2015). Además,  ha llevado la danza a los museos (Museo de la Ciudad, IVAM, San Pío V, etcétera), ha realizado proyectos de danza comunitaria y Roseta Plasencia participó en el videoclip Qui t’estima del grupo Gener. También diseña y desarrolla programas formativos en torno a las artes escénicas.

Salt, de Fil d'Arena. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Salt, de Fil d’Arena. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Bel Carrasco

Las salas de teatro exigen cambios en la normativa

Asociación de Empresas de Artes Escénicas del País Valenciano (AVETID)
Federación de Espacios Teatrales Independientes de la Comunidad Valenciana (FETI)
Solicitan una licencia específica para las salas de teatro
Jueves 1 de junio de 2017

Muchas de las salas de teatro privadas de la ciudad de València corren el peligro de ser cerradas debido a problemas con sus licencias de actividad. Algunas salas han recibido los primeros expedientes sancionadores y no podrían abrir sus puertas al público. Estos espacios congregan cada año más de 500.000 espectadores y dan visibilidad y trabajo a decenas de compañías y centenares de profesionales de artes escénicas valencianas y españolas.

Las salas privadas son: Teatro Zircó, Teatro Talía, Teatre Raval (Gandía), Teatro Flumen, Teatre Micalet, Sala Russafa, Sala Off-Teatro, Sala L’Horta, Sala La Carreta (Elx), Sala Carolina, Olympia Teatro, El Teatret, Sala Ultramar, Teatro Círculo, Carme Teatre y Espacio Inestable.

La Asociación de Empresas de Artes Escénicas del País Valenciano (AVETID) y la Federación de Espacios Teatrales Independientes de la Comunidad Valenciana (FETI) solicitan a la Generalitat Valenciana y al Ayuntamiento de Valencia una renovación de la regulación de las licencias de actividad de las salas de teatro y exigen que exista una licencia de actividad específica para salas de teatro de medio y pequeño aforo que contemplen las necesidades reales de este tipo de salas de exhibición.

Una de las salas valencianas afectadas por la actual normativa denunciada por AVetid y Feti.

Una de las salas valencianas afectadas por la actual normativa denunciada por Avetid y Feti.

El origen de la problemática data de 2008, cuando se publica una ordenanza sobre contaminación acústica que imposibilita la creación de espacios teatrales en la ciudad de València y las equipara con actividades de ocio nocturnos, incluyéndolos en el Grupo 1 de discotecas. Además, la Ley que contempla los teatros no hace distinción alguna entre los tamaños, aforos y capacidades, obligando a cumplir una serie de requisitos que lejos tienen que ver con la mayoría de teatros privados con los que cuenta la Comunidad Valenciana que son los pequeños o medianos.

Según la actual redacción de ordenanzas y leyes, la única vía legal para la regularización de esta parte del sector cultural valenciano es convertirlos en “salas de conferencias, cafés o salas polivalentes”. AVETID y FETI critican el tener que hacer uso de eufemismos y reclaman que las licencias de actividad reciban el nombre de lo que son, Teatros.

Departamentos del Ayuntamiento de València y de la Generalitat Valenciana implicados en la renovación de la normativa que se solicita son conocedores del problema y muestran voluntad de trabajar en ello. Sin embargo, debido a la gravedad del asunto y la urgencia que requiere, AVETID y FETI, solicitan a los máximos representantes de ambas instituciones una resolución inmediata de la problemática.

Existen ejemplos de buenas prácticas en cuestión de renovación de regulación de actividades de salas de teatro en ciudades como Madrid, Barcelona o Sevilla. Estos municipios han reconocido la importancia de la existencia de estos espacios de cultura por la incidencia positiva que tienen en sus ciudadanos. AVETID y FETI confían en que los gobernantes de València y de la Comunidad Valenciana se sumen también a este cambio de normativa.

Una de las salas integradas en Avetid.

Una de las salas valencianas afectadas por la actual normativa denunciada por Avetid y Feti.

Lanuca y su ‘Tibia turbia’ en el Carme Teatre

Lanuca
Presentación ‘Tibia Turbia’
Carme Teatre
Carrer de Gregori Gea nº 6 de València
Sábado 13 de mayo a partir de las 22,30 horas
Precio entradas: 8 € en http://www.carmeteatre.com/entradas

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Uno de los discos más sorprendentes, originales, agradables y seductores de lo que llevamos de año en el panorama nacional español es “Tibia turbia” de Lanuca, el alter ego de Angela Bonet, con el que completa su “trilogía anatómica” tras “Pómulo” en el 2013 y “Gran Mandibula” en el 2015.

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Se trata de un trabajo donde ahonda profundamente en el concepto del amor desde una perspectiva tan sensible como introspectiva y poética.

Está formado por siete canciones. Tanto de “Mi revolver” como de la versión de “Mirando al mar” de Jorge Sepúlveda se han realizado sendos vídeos. Véanse enlace pinchando sobre sus títulos.

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A ellas se añaden cuatro preciosidades más de profundas letras como “Es por amor”, “Pétalo de abismo”, “Besos tormenta” y “Tibia turbia” más el instrumental “BBB”.

Musicalmente estamos ante un caso difícil de etiquetar, mas o menos sus canciones podrían ubicarse a mitad camino entre el velvetismo más melódico y el ambient-rock, con influencias de obras maestras como el “Street hassle” de Lou Reed o el “Before and after science” de Brian Eno.

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La presentación oficial de “Tibia turbia” será en el Carme Teatre de Valencia, sito en la c/Gregorio Gea nº 6, el próximo 13 de mayo a partir de las 22,30 horas, con un precio de entrada de 8 euros.

Para tan recomendable cita estará acompañada de Ana Santos al sintetizador, Vanessa Juan al cello y Manolo Bertrán a la guitarra, tres nombres de la escena local valenciana que también participaron en la grabación de este singular trabajo.

Juanjo Mestre.

‘Milagro’ en Carme Teatre

Milagro, de Tranvía Teatro y Teatro del Astillero
Carme Teatre
C / Gregori Gea, 6. Valencia
Martes 15 y miércoles 16 de noviembre de 2016

Carme Teatre será, el 15 y 16 de noviembre, el escenario de un ‘Milagro’, el que da título a la nueva obra de Tranvía Teatro y Teatro del Astillero. Ambas compañías traen a suelo valenciano su nuevo proyecto, estrenado con gran éxito en el Teatro de la Estación de Zaragoza. Se trata de una delicada comedia sobre el amor, sobre la piedad, sobre la identidad y sobre la memoria, que cuenta con un equipo artístico de lujo.

Cristina Yáñez, directora de escena con más de una veintena de montajes en su experiencia profesional, dirige un reparto en el que está presente una conocida figura de la escena valenciana. Maribel Bravo, reconocida como la mejor actriz de la Comunidad en 2006, comparte escenario con Chema Ruiz, ganador del Premio de la Unión de Actores y Actrices en 2015 y el veterano intérprete Javier Anós. Este reconocido artista, fundador del Teatro de la Ribera en 1974, siempre ha estado vinculado a las artes escénicas  como profesor, gestor cultural e iluminador, pero no se subía a las tablas desde 2003. Ahora ha vuelto a ponerse bajo los focos para formar parte de este sutil y cuidadísimo espectáculo.

Milagro, de Tranvía Teatro y Teatro del Astillero. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Milagro, de Tranvía Teatro y Teatro del Astillero. Imagen cortesía de Carme Teatre.

La trama de la obra arranca el día del cumpleaños y aniversario de boda de Emma, que muere de repente sin que nada haga sospechar que esto pudiera ocurrir. Andrés, su marido, no quiere hacerse a la idea de la desaparición de su esposa y de la pérdida de alguien tan joven y querido, por lo que intenta que su amigo, el Doctor, la cure, pero la muerte es un hecho. Desesperado, Andrés implora el regreso de Emma que, inesperadamente,  resucita. Pero algo ha cambiado: ha perdido todos los recuerdos que la anclaban al amor…

El dramaturgo Luis Miguel González Cruz firma el texto de este espectáculo, que cuenta con el diseño de espacio escénico y vestuario de Silvia de Marta, la iluminación de Miguel Ángel Camacho, la composición musical de Miguel Ángel Remiro y la caracterización de Ana Bruned. Se trata de un proyecto llevado a cabo por dos formaciones teatrales de larga experiencia: Tranvía Teatro y Teatro del Astillero.

Tranvía Teatro, compañía aragonesa residente en el Teatro de la Estación, cumple en 2017 su trigésimo aniversario. Ha estrenado más de cincuenta espectáculos y realizado más de 3.000 representaciones en la escena española e internacional. Tres son sus líneas de producción: Espectáculos del repertorio dramático universal, espectáculos de creación contemporánea y espectáculos dirigidos a público juvenil, en los que tiene una amplia y reconocida experiencia.

Teatro del Astillero es la única compañía española compuesta únicamente por dramaturgos, lo que supone un espacio para el ensayo y la búsqueda de nuevos recursos para la textualidad dramática. Creada en 1993 como grupo de investigación y laboratorio teatral, trabaja con  textos propios y ajenos, y analiza y experimenta con nuevas escrituras dramáticas.

Milagro. Carme Teatre.

Milagro, de Tranvía Teatro y Teatro del Astillero. Imagen cortesía de Carme Teatre.

Esta coproducción se enmarca en un proyecto cultural denominado El Colectivo del Texto, del que el Teatro de la Estación es impulsor y sede. Se trata de un laboratorio de creación de textos dramatúrgicos en el que participan 17 autores de renombre como Eva Hibernia, Albert Tola, Raúl Hernández Garrido, Ruth Vilar, Miguel Ángel Mañas, Inmaculada Alvear o Luis Miguel González Cruz.

‘Milagro’ se representa en el Carme Teatre el martes 15 y miércoles 16 de noviembre a las 20.30 horas. Valencia es la segunda parada de una amplia gira que le llevará a destinos como Sevilla, Cáceres, Sádaba o Madrid y que incluirá destinos internacionales cuyas fechas se están cerrando actualmente.

Poetas a viva voz

Vociferio. Festival de Poesía Oral y Escénica de Valencia
Carme Teatre
C / Gregorio Gea, 6. Valencia
Del 8 al 12 de junio de 2016

Los poetas de antes se reunían en tertulias y cenáculos, rivalizaban en sarcasmo y mala leche, y soñaban con alcanzar la gloria. Algunos, los más optimistas, incluso con cambiar el mundo. Los poetas de ahora, al menos una significativa parte de ellos, salen a la calle, suben a los escenarios y, sin necesidad del papel impreso ni libros como intermediarios, proclaman a viva voz el poder vivificador de la palabra. Juglares y trovadores en una pieza, vates del pueblo, también un poco actores y actrices que representan sus propios textos  (sin música) otro tanto cuentaversos, vendedores de ungüentos milagrosos, de columnas de humo, de sonidos bellos. Amor y sexo, crítica social y cantos fúnebres. Temas para todos los gustos. Estilos, más de lo mismo. Estos poetas autónomos no rinden pleitesía a la crítica oficial, ni a los santones enrocados en sus torres de marfil.

Masilla y los Espías. Imagen cortesía de Vociferio.

Mansilla y los Espías. Imagen cortesía de Vociferio.

Los mejores de toda España, una veintena procedentes de distintas ciudades,  se dan cita estos días en Valencia en el Festival Vociferio —de vociferar—, que se celebra en Carme Teatre (Gregorio Gea, 6) hasta el domingo. Una iniciativa nacida en 2011 de la mano de Carme Teatre y la asociación cultural El Dorado, que regresa con nuevos bríos tras un año de parón por motivos técnicos, codirigida por Raúl Lago, de Carme Teatre y David Trashumante.

“Éste es el único festival existente dedicado a la poesía oral y escénica con la vocación de contestar a una poesía académica, institucionalizada y elitista, que se había escindido, en cierta medida, del público en general”, señalan los organizadores. “Puede entenderse como una forma distinta de hacer poesía, igual de lícita que la convencional, pero capaz de llegar, comunicar y emocionar en la actualidad a un mayor número de personas”.

En esta edición el festival  se hace eco de una de las corrientes más frescas y populares de la poesía nacional e internacional: el Spoken word (Palabra hablada), un movimiento que se originó a finales de los años cincuenta en los clubs y pubs donde se reunían músicos de jazz y poetas de la generación beat.

Dani Orviz. Imagen cortesía de Vociferio.

Dani Orviz. Imagen cortesía de Vociferio.

El momento cumbre del encuentro tendrá lugar el sábado 11 de junio, a las 20 horas, con  el VI Campeonato Nacional de Poetry Slam, un concurso de poetas en el que un jurado compuesto al azar por el público asistente determina el ganador a través de un sistema de puntuación. Su objetivo es dinamizar un recital colectivo en formato de concurso con sus propias reglas. “Se podría decir que es  un tipo de poesía; una poesía que busca la comunicación directa con el oyente. Pura frescura”, señalan los organizadores.

Este año se realizará un hermanamiento con el Festival Kerouac de Vigo con la presencia de su director Marcos de la Fuente.

Entre los poetas presuntamente implicados: Miriam Reyes, Mónica Caldeiro, Víctor López, DYSO, Le Fay, Rio Muten, Fernando Mansilla, Eladio Orta, María Eloy-García o Nuria Martínez Vernís, entre otros. También participan  voces  locales, como Encar Reig, Enrique Falcón, Mar Benegas o Hugo Mas, raperos como Mc Gibigí, grupos como Cafè de Fel o Versonautas, y proyectos nacientes de la escena valenciana como los ciclos de poesía Versonalidad o Intromissió Poética al Mercat. Habrá numerosos micros abiertos al ingenio e inventiva de los asistentes.

Los patrocinadores del evento poéticos son: El INAEM,  Generalitat Valenciana,  Facultat de Filología, Traducció i Comunicacció y el Aula de Poesía de la Universitat de València, Arroces Dacsa y Amargord Ediciones.

Cartel del Festival Vociferio. Imagen cortesía de la organización.

Cartel del Festival Vociferio. Imagen cortesía de la organización.

Bel Carrasco

Vociferio: la poesía toma la palabra

Festival de Poesía Vociferio
Carme Teatre, Innsa Hotel, Mercado Mosen Sorell y Colegio Mayor Rector Peset, de Valencia
Del 8 al 12 de junio de 2016

A Vociferio le van que ni pintados los versos de Bécquer: “¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía…eres tú”. Que trasladados al siglo XXI vendrían a multiplicarse en los innumerables ‘tús’ de la gente de Kerouac, “loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse…la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde”. En medio de esa combustión de palabras, se presenta la quinta edición del Festival de Poesía de Valencia Vociferio, este año del 8 al 12 de junio haciéndose eco del Spoken Word, la corriente más fresca y popular de la lírica nacional e internacional.

Como señalan David Trashumante y Raúl Lago, impulsores del evento, “aparte de reivindicar el ‘Spoken Word’, muy maltratado por la Academia que lo considera baja cultura, cuando no lo es, se trata de juntar propuestas locales, tanto en castellano como en valenciano, con otras del ámbito nacional e internacional, con el fin de recuperar la palabra y la poesía”. Poesía que vendría a ser lo que Celaya entendió como un arma cargada de futuro. Trashumante y Lago así lo creen. De ahí su apuesta decidida por una “poesía entremezclada con otras disciplinas como la música, las artes escénicas o el libro objeto”.

Le Fay en Vociferio. Imagen cortesía de la organización.

Le Fay en Vociferio. Imagen cortesía de la organización.

Piensan que después de la caída de muchos festivales en los 90, se está viviendo un “repunte” de los mismos. “La palabra empieza a tener cada vez más presencia entre los jóvenes”. Y sitúan ese auge en coincidencia con el movimiento 15M y las políticas abrasivas del capitalismo más feroz. “Eso de la poesía encerrada en los libros, pues no, la poesía puede vivir fuera del papel”, subrayan. Las actividades que integran Vociferio son muestra de ese espíritu libertario de la poesía emparentada con la canción protesta o esos encuentros poéticos a pie de calle y en aquellos pubs de los 50 a ritmo de jazz.

Vociferio se anuncia como poesía viva contemporánea, joven, espectacular, interactiva, fresca, prestigiosa, multidisciplinar, bella, elegante y popular. Trashumante y Lago justifican algunos de esos conceptos. “Es contemporánea porque queremos estar atentos a lo que se está haciendo, de lo que se está investigando ahora”. Su hermanamiento con el Festival Internacional Kerouac Vigo de poesía y performance va en esa dirección.

“Es joven porque entre el público de la poesía se está produciendo un rejuvenecimiento”. Prueba de ello es el VI Campeonato Nacional de Slam Poetry que este año se celebra en Valencia de la mano de Vociferio, y en el que un jurado compuesto al azar por el público decide el ganador del concurso de poetas que tendrá lugar el 11 de junio en Carme Teatre, de quien precisamente parte la iniciativa del festival en su conjunto. Este recital colectivo a micrófono abierto con participación del público dibuja el perfil, junto al Spoken Word, de esa poesía viva en todo momento aludida por Trashumante y Lago.

Y es espectacular con matices. “Algunos lo dicen en términos despectivos, como teatralización que viene a tapar la baja calidad poética, y eso es mentira”, exclama Trashumante. “Es espectacular en cuanto a la experiencia emocional que promueve esta poesía y que estimula a la participación activa”, sostiene Lago. Y concluyen ambos: “Es una amplificación de la palabra”. Amplificación cuya causa hay que buscarla en la definición misma de poeta que ofrece Trashumante: “Es un ser en el que cuerpo y voz casan y te seduce”.

Los recitales tendrán lugar en Carme Teatre, Innsa Hotel, el Mercado Mosen Sorell y el Colegio Mayor Rector Peset, donde hay programados Showcase, Palabreadoras, que reúne a una serie de mujeres poetas (“por casualidad y atendiendo al talento de la propuesta más allá de lo paritario”), vermús poéticos a cargo del propio Trashumante y los mencionados Spoken Word (“100%”) y Slam Poetry. Un festival de poesía “muy directa”, destacan sus impulsores, y en la que los jóvenes “han encontrado mediante la palabra un modo de contar historias”.

Mansilla y los espías. Imagen cortesía de Vociferio.

Mansilla y los espías. Imagen cortesía de Vociferio.

Salva Torres