La mirada crítica de Pérez Agirregoikoa en Artium

’38 de julio / 37 de octubre’, de Juan Pérez Agirregoikoa
Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo
Sala Sur
Francia Kalea 24, Vitoria
Del 12 de abril al 17 de septiembre de 2017

Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo, presenta la exposición ’38 de julio / 37 de octubre’, de Juan Pérez Agirregoikoa (Sala Sur, hasta el 17 de septiembre de 2017), la mayor muestra realizada hasta la fecha por el artista donostiarra.

Afincado en París desde comienzos de 1990, Pérez Agirregoikoa proyecta una mirada perspicaz y crítica sobre la ideología, la religión, el capitalismo, la educación y la cultura, temas a los que dedica sus dianas más mordaces. El título de la exposición hace alusión a un tiempo del calendario imaginario, que hace de las efemérides políticas y revolucionarias un ritual un tanto absurdo. La exposición se concentra en trabajos realizados en los últimos quince años y también en algunas obras anteriores, inéditas o menos conocidas del artista. ’38 de julio – 37 de octubre’ es una producción del Museo Artium (Vitoria-Gasteiz) y del Centre d’Art La Panera (Lleida), con el patrocinio de El Correo, Euskaltel, EDP Energia y Fundación Vital y la colaboración del Instituto Etxepare.

Imagen de una de las obras incluidas en la exposición '38 de julio / 37 de octubre', de  Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Imagen de una de las obras incluidas en la exposición ’38 de julio / 37 de octubre’, de Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Juan Pérez Agirregoikoa (Donostia-San Sebastián, 1963) utiliza en su trabajo medios elementales y poco espectaculares: pintura sobre papel, textos, pancartas de tela y técnicas básicas como el carboncillo y la acuarela. Como indica el comisario de la exposición, Peio Aguirre, “aunque en una primera mirada su obra es de fácil lectura, detrás de esa capa legible el artista nos presenta elaborados comentarios que hablan de nuestro modo de vida y el comportamiento humano con una gran carga irónica. Detrás de eslóganes declamatorios, el artista presenta una cuidada reflexión sobre los códigos de representación”. En general, el contenido de sus obras se apropia y subvierte los discursos sobre el poder, la religión y la obediencia; el artista se apoya también en su interés por la filosofía política y por los aportes teóricos de Jacques Lacan al psicoanálisis.

En ese sentido, la exposición ’38 de julio – 37 de octubre’ presenta, por ejemplo, la serie ‘Ex-votos’ (1993-1994), en la que Pérez Agirregoikoa adopta esta forma popular de pintura religiosa poco elaborada para reproducir situaciones que mezclan realidad, ficción y mitología urbana. Otro caso es la obra ‘Lalangue Lavion’ (2011), para la que el artista realizó dos pancartas que fueron colocadas a modo de anuncios comerciales en la cola de una avioneta, sobrevolando la costa hasta las playas de San Sebastián en una calurosa tarde de verano. En las pancartas se podía leer “Marx, I love U. Will you marry me?” (Marx, te amo. ¿Te casarías conmigo?), y también “Il y a un ennemi” (Hay un enemigo). Toda la acción fue filmada dando como resultado un documento en vídeo.

Fotograma de la producción de vídeo 'Radio(a)phonie', de  Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Fotograma de la producción de vídeo ‘Radio(a)phonie’, de Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

En la exposición destacan asimismo dos producciones recientes en vídeo, ‘Letra morta/Dead Letter’ (2014) y ‘Radio(a)phonie’ (2017). El primero es el que Juan Pérez Agirregoikoa realizó con motivo de la Bienal de Sao Paulo de ese año. El artista filma en los suburbios de la ciudad brasileña una película basada en ‘El Evangelio según San Mateo’, de Pier Paolo Pasolini, pero centrándose en algunos pasajes del texto bíblico que el director italiano pasó por alto. En ese sentido, la película aborda por ejemplo la conocida como “parábola de los talentos” “en la que el inversor de éxito es recompensado y el fracaso en los negocios castigado”, pasaje que para el artista es “clave para la configuración discursiva del capitalismo occidental”.

En segundo lugar, ‘Radio(a)phonie’(2017) es un vídeo realizado ex profeso para esta exposición. Aquí el artista se centra en la relación entre política y educación. Basado en el mito de la caverna de ‘La República’ de Platón –es decir, los juegos de sombras y la reflexión sobre la representación, sobre cómo vemos las cosas y cómo son en realidad- y contando con un grupo de adolescentes, el vídeo es “una mirada crítica al panorama político y las ideologías que dominan nuestra realidad más inmediata”.

Junto a estas producciones en vídeo, Pérez Agirregoikoa presenta también series de dibujos realizados con carboncillo, acrílico y acuarela, en los que aborda temas como la condición del artista, como en ‘El síndrome Muntadas’ (2009), una serie de 37 dibujos al carboncillo en los que cuestiona, con sentido del humor, lo que se considera ser «un artista de éxito». En otros dibujos se centra en cuestiones como la re-educación, la familia, la autoridad y “la cultura como forma de adiestramiento”.

En definitiva, “estos son algunos de los temas más insistentes que caracterizan la obra y la trayectoria de un artista, cuyo quehacer oscila por un lado entre el materialismo, el anti-idealismo y lo posible, y, por otro, la voluntad de una contribución sensible y singular al hecho de ser artista”.

Imagen de una de las dos pancartas pertenecientes a la obra 'Lalangue Lavion', de  Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

Imagen de una de las dos pancartas pertenecientes a la obra ‘Lalangue Lavion’, de Juan Pérez Agirregoikoa. Fotografía cortesía del Artium, Centro-Museo Vasco de Arte Contemporáneo.

 

A vueltas con el capitalismo

Tóxicos, culturas, justicia
Palau de Cerveró
3, 10 y 17 de noviembre
Colegio Mayor Rector Peset
8,15, 22 y 29 de noviembre, y 13 y 20 de diciembre de 2016

Dos nuevos ciclos de películas continúan la programación del Aula de Cinema de la Universitat de València. En el Colegio Mayor Rector Peset se proyectarán películas sobre el mundo capitalista, mientras que el ciclo del Palau de Cerveró consistirá en una serie de documentales que muestran las consecuencias del vertido de los residuos en el medio ambiente. Todas las proyecciones del Aula de Cinema serán gratuitas y en versión original subtitulada, con presentación y coloquio. El Servei de Política Lingüística ofrece el ciclo de ‘Cinema en valencià’ tanto en Valencia como en los campus universitarios.

El Aula de Cinema de la Universitat inauguró el ciclo ‘Tóxicos, culturas, justicia’ en el Palau de Cerveró el jueves 3 de noviembre con la película ‘Bhopal: A Prayer for Rain ‘(2014). En ella, el cineasta Ravi Kumar construye un relato basado en los sucesos que provocaron el peor accidente industrial en la India.

La pesadilla de Darwin.

La pesadilla de Darwin, de Hubert Sauper. Aula de Cinema de la Universitat de València.

El jueves 10 de noviembre se proyectará uno de los filmes más prestigiosos del cine documental de los últimos años como es ‘La pesadilla de Darwin’ (‘Le cauchemar de Darwin’, Hubert Sauper, 2004) en la que se narran los efectos sociales y ambientales de la industria pesquera en el lago Victoria en Tanzania.

Finalmente, la película ‘Into Eternity’ (2010) cierra este ciclo el 17 de noviembre. En la cinta de Michael Madsen se aborda la dificultad de acabar con los residuos y la necesidad de crear un almacén que sea reconocible para las generaciones futuras.

Por otra parte, el programa dedicado al capitalismo se abre el martes 8 de noviembre con ‘American Psycho’ (Mary Harron, 2000), que retrata un mundo moralmente plano en el que destaca un personaje aparentemente perfecto que, sin embargo, actúa de una manera violenta. La siguiente sesión, el martes 15 de noviembre, se proyectará ‘La bicicleta de Pekín’ (‘Shiqi sui de dan che’, Wang Xiaoshuai, 2001), filme que muestra la pobreza en China, y cómo su protagonista da valor a lo que tanto esfuerzo le ha costado conseguir, simbolizado por la bicicleta.

Glengarry Glenn Rose. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Glengarry Glen Ross, de James Foley. Aula de Cinema de la Universitat de València.

El martes 22 de noviembre prosigue la programación con ‘Éxito a cualquier precio’ (Glengarry Glen Ross, James Foley, 1992), donde se narran las ajetreadas vidas de unos agentes inmobiliarios de Chicago y sus tácticas para llevar a cabo sus negocios, destapando las miserias de una sociedad altamente competitiva.

El martes 29 de noviembre se proyectará la película ‘Están Vivos’ (‘They Live’, John Carpenter, 1988), película denuncia disfrazado de ciencia-ficción que muestra que el mundo es totalmente diferente a lo que ven nuestros ojos, con una sociedad manejable a través de los mensajes subliminales.

Concursante, de Rodrigo Cortés. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Concursante, de Rodrigo Cortés. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Finalmente, cerrarán el ciclo dos sesiones en el mes de diciembre. El martes 13 de diciembre se proyectará ‘Concursante’ (Rodrigo Cortés, 2007), una fábula sobre las consecuencias fatales de la rueda capitalista en la que se ve encerrada un ciudadano común. Y, por último, el martes 20 de diciembre podrá verse ‘El Capital’ (‘Le capital’, Costa-Gavras, 2012), retrato por parte de un director comprometido del ascenso meteórico de un empleado de banca basado en el cinismo y el aprovechamiento de los más débiles.

El capital, de Costa Gavras.

El capital, de Costa Gavras. Aula de Cinema de la Universitat de València.

Un padre ¿fantástico o de fantasía?

Captain Fantastic, de Matt Ross
Con Viggo Mortensen, George MacKay, Annalise Basso y Samantha Isler

Sigmund Freud, al inicio de su magnífico ensayo ‘El malestar en la cultura’, se pregunta sobre lo que esperan los hombres de la vida y qué pretenden alcanzar en ella. La respuesta para el autor es fácil: la felicidad. El hombre pretende evitar el dolor, el sufrimiento, el displacer y experimentar intensas sensaciones placenteras, señala el autor. Ahora bien, como el propio Freud concluye en su ensayo, el designio de ser felices es irrealizable, pero no por ello hay que abandonar la tarea.

La película Captain Fantastic está infaliblemente orientada por los deseos de alcanzar la anhelada felicidad. El padre de la película de Matt Ross se impone esa tarea: evitar el dolor y el sufrimiento psíquico de su mujer, para que todos los miembros de su familia puedan hallar la felicidad. El camino a seguir es alejarse de la civilización y adentrarse en la naturaleza -en los bosques del noroeste del Pacífico de Estados Unidos.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

En esa naturaleza frondosa e inmensurable se asienta esta familia formada por un padre, una madre y sus seis hijos. Una comunidad familiar organizada alrededor de un fuerte y potente -que no autoritaria- figura paterna, que instaura unas normas educativas y de convivencia espartanas, atávicas, primitivas y platónicas. Y ahí, en ese bosque, protegidos y aislados de la civilización por la madre naturaleza, esta horda familiar parece haber alcanzado cierta cuota de felicidad.

Pero Sigmund Freud ya remarca en su ensayo que al ser humano le resulta difícil ser feliz, debido al sufrimiento que siempre está al acecho. Un dolor que amenaza desde tres fuentes: desde el propio cuerpo decadente y caduco, desde el omnipotente y destructivo poder de la naturaleza y desde la complicada relación con los otros seres humanos -como decía Sartre: el infierno son los otros. Tres fuentes de dolor que nadie, ni nada, puede detener, ni controlar, ni siquiera nuestra sociedad contemporánea a través del progreso tecno-científico.

La familia de Captain Fantastic no es inmune a la amenaza del sufrimiento, a pesar de estar protegidos por la inmensurable naturaleza y la potente fuerza física e intelectual del padre; la muerte inesperada de la madre golpea los cimientos de su felicidad.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

Vuelta a la civilización para recuperar el cuerpo de la madre

En esta segunda parte, la película se escora muy levemente hacia un discurso de retórica y crítica ideológica, casi  hasta la pedantería,  contra la cultura norteamericana, desde el punto de vista tanto de la enunciación, como del enunciado. Todos los valores y modos de vida de la cultura norteamericana son denunciados y criticados siguiendo las teorías de Noam Chomsky. Una crítica extrapolable a toda la cultura occidental capitalista, democrática y cristiana, y a sus correlatos de la economía neoliberal, la ciencia, el consumo, la publicidad, los mass-media, la institución educativa y sanitaria, etc…

De tal modo, que en la familia de Captain Fantastic no se celebra ni el día de Navidad, ni el de Acción de Gracias, sino el día de Noam Chomsky. Como se pregunta uno de los hijos: ¿es eso  normal? No, no es normal, pero sí deja en evidencia todo el malestar en la cultura que arrastra el padre de familia.

Fotograma de 'Captain Fantastic', de Matt Ross.

Fotograma de ‘Captain Fantastic’, de Matt Ross.

Pero, en seguida, Captain Fantastic endereza su rumbo hacia la verdad del relato narrativo y artístico: llegar a las pasiones humanas -la culpa, la angustia, la violencia, los celos, etc…-. Un sentimiento de culpa proveniente de la impotencia del padre para  proteger a su mujer y a la madre de sus hijos del sufrimiento y el dolor psíquico que le arrastró al suicidio. “No pude hacer nada”, declara a sus hijos. Un sentimiento que atormenta al padre hasta confesar que “fue un error” haber tomado la decisión de aislarse en ese bosque del noroeste del Pacífico.

Un sentimiento de culpa que le arrebata toda la potencia física e intelectual que le hacía ser el “padre de esa horda familiar atávica”. Abrasado por la culpa, la figura paterna de Captain Fantastic queda desolado y domesticado en el interior de la cocina del nuevo hogar familiar: una granja. Un espacio, la granja familiar, a medio camino entre la civilización y la naturaleza.

Imagen del cartel de Captain Fantastic, de Matt Ross.

Imagen del cartel de Captain Fantastic, de Matt Ross.

Begoña Siles

Fernando Sinaga se hace eco de la vida dañada

La vida dañada, de Fernando Sinaga
Aural Galería
C / Labradores, 17. Alicante
Inauguración: sábado 9 de julio, a las 20.00h
Hasta el 24 de septiembre de 2016

La vida dañada, La vida extraña y La vida ausente componen una trilogía expositiva de la obra producida por Fernando Sinaga en los últimos cinco años. El corazón de los muertos, 2012-2014, es una obra que se halla conectada directamente con la exposición que realizó Sinaga en Salamanca en el año 2012, La vida extraña. Esta obra fue realizada a lo largo de dos años y forma parte de la trilogía expositiva antes mencionada; un conjunto de exposiciones donde aparecen diferentes obras asociadas a la muerte (La muerte súbita, 2005; La vida extraña, 2012; Los consejos ciertos, 2012; Los últimos días, 2012; Todestrieb, 2012; Más allá del principio del placer, 2013; La muerte del cuerpo y la desaparición del alma (brandea), 2005-2015 y Algo se acaba, 2013).

El corazón de los muertos forma parte de la exposición La vida dañada y es una obra que se produce como una escritura irracional conectada con el más allá. Un cuerpo encriptado, automático e indicial donde la huella y la sombra caminan hacia un espacio funerario en el que emergen advertencias y premoniciones que viven en las formas arcaicas del ritual de un psicopompo.

Fernando Sinaga habla de su propia obra en los siguientes términos:

“Existen momentos súbitos que exudan conflictos. Son transferencias inscritas en ciclos donde lo subjetivo atado por lo político se desangra. Momentos, donde todo sucede como un vertedero de afecciones que anticipan y prefiguran las crisis internas de lo social.

En la situación actual, el arte como dispositivo emocional dibuja un mapa psíquico que trata de paliar el trastorno mental de nuestro tiempo. Una membrana fotosensible de procesos psicopolíticos instalados en una subjetividad precaria e indefensa.

Al capitalismo productivo ya solo le interesa la impotencia social y la crisis del sujeto. Un sujeto infartado, dañado y quebrado que sea incapaz de reaccionar frente a las condiciones y las exigencias actuales. Vivimos ya en un avance hacia una concepción de la vida que actúa desde una globalización de sesgo productivista y consumista que conviene al actual sistema opresivo. El arte entretanto subsiste abarrotado de conflictos inscritos en una subjetividad dañada.

La época presente actúa como la horma donde se configura segundo a segundo un adoctrinamiento social y educativo que intenta doblegar al sujeto a través de un estatuto laboral que incorpora recortes sociales cada vez más duros. Unas condiciones y exigencias que están desactivando cualquier posibilidad de protesta y emancipación”.

Obra de Fernando Sinaga. Imagen cortesía de Aural Galería.

Obra de Fernando Sinaga. Imagen cortesía de Aural Galería.

 

Vociferio: la poesía toma la palabra

Festival de Poesía Vociferio
Carme Teatre, Innsa Hotel, Mercado Mosen Sorell y Colegio Mayor Rector Peset, de Valencia
Del 8 al 12 de junio de 2016

A Vociferio le van que ni pintados los versos de Bécquer: “¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía…eres tú”. Que trasladados al siglo XXI vendrían a multiplicarse en los innumerables ‘tús’ de la gente de Kerouac, “loca por vivir, loca por hablar, loca por salvarse…la gente que nunca bosteza ni habla de lugares comunes, sino que arde”. En medio de esa combustión de palabras, se presenta la quinta edición del Festival de Poesía de Valencia Vociferio, este año del 8 al 12 de junio haciéndose eco del Spoken Word, la corriente más fresca y popular de la lírica nacional e internacional.

Como señalan David Trashumante y Raúl Lago, impulsores del evento, “aparte de reivindicar el ‘Spoken Word’, muy maltratado por la Academia que lo considera baja cultura, cuando no lo es, se trata de juntar propuestas locales, tanto en castellano como en valenciano, con otras del ámbito nacional e internacional, con el fin de recuperar la palabra y la poesía”. Poesía que vendría a ser lo que Celaya entendió como un arma cargada de futuro. Trashumante y Lago así lo creen. De ahí su apuesta decidida por una “poesía entremezclada con otras disciplinas como la música, las artes escénicas o el libro objeto”.

Le Fay en Vociferio. Imagen cortesía de la organización.

Le Fay en Vociferio. Imagen cortesía de la organización.

Piensan que después de la caída de muchos festivales en los 90, se está viviendo un “repunte” de los mismos. “La palabra empieza a tener cada vez más presencia entre los jóvenes”. Y sitúan ese auge en coincidencia con el movimiento 15M y las políticas abrasivas del capitalismo más feroz. “Eso de la poesía encerrada en los libros, pues no, la poesía puede vivir fuera del papel”, subrayan. Las actividades que integran Vociferio son muestra de ese espíritu libertario de la poesía emparentada con la canción protesta o esos encuentros poéticos a pie de calle y en aquellos pubs de los 50 a ritmo de jazz.

Vociferio se anuncia como poesía viva contemporánea, joven, espectacular, interactiva, fresca, prestigiosa, multidisciplinar, bella, elegante y popular. Trashumante y Lago justifican algunos de esos conceptos. “Es contemporánea porque queremos estar atentos a lo que se está haciendo, de lo que se está investigando ahora”. Su hermanamiento con el Festival Internacional Kerouac Vigo de poesía y performance va en esa dirección.

“Es joven porque entre el público de la poesía se está produciendo un rejuvenecimiento”. Prueba de ello es el VI Campeonato Nacional de Slam Poetry que este año se celebra en Valencia de la mano de Vociferio, y en el que un jurado compuesto al azar por el público decide el ganador del concurso de poetas que tendrá lugar el 11 de junio en Carme Teatre, de quien precisamente parte la iniciativa del festival en su conjunto. Este recital colectivo a micrófono abierto con participación del público dibuja el perfil, junto al Spoken Word, de esa poesía viva en todo momento aludida por Trashumante y Lago.

Y es espectacular con matices. “Algunos lo dicen en términos despectivos, como teatralización que viene a tapar la baja calidad poética, y eso es mentira”, exclama Trashumante. “Es espectacular en cuanto a la experiencia emocional que promueve esta poesía y que estimula a la participación activa”, sostiene Lago. Y concluyen ambos: “Es una amplificación de la palabra”. Amplificación cuya causa hay que buscarla en la definición misma de poeta que ofrece Trashumante: “Es un ser en el que cuerpo y voz casan y te seduce”.

Los recitales tendrán lugar en Carme Teatre, Innsa Hotel, el Mercado Mosen Sorell y el Colegio Mayor Rector Peset, donde hay programados Showcase, Palabreadoras, que reúne a una serie de mujeres poetas (“por casualidad y atendiendo al talento de la propuesta más allá de lo paritario”), vermús poéticos a cargo del propio Trashumante y los mencionados Spoken Word (“100%”) y Slam Poetry. Un festival de poesía “muy directa”, destacan sus impulsores, y en la que los jóvenes “han encontrado mediante la palabra un modo de contar historias”.

Mansilla y los espías. Imagen cortesía de Vociferio.

Mansilla y los espías. Imagen cortesía de Vociferio.

Salva Torres

Manipulando el odio y la guerra

Diego del Pozo y Estefanía Martín Sáenz
Ganadores de la XIII Bienal Martínez Guerricabeitia
La Nau de la Universitat de València

La Bienal Martínez Guerricabeitia de la Universitat de València llevaba este año por lema Manipulación y supersticiones. Es una forma de proponer la reflexión en torno a ciertos temas de indudable interés mediante el arte. Diego del Pozo y Estefanía Martín Sáenz han sido los ganadores de la XIII edición, sacándole partido a la propuesta con sendas obras muy sugerentes. El simple título de las piezas avanza el contenido y adivina sus posibilidades: Deconstruyendo el odio, por parte del primero, y Los cuervos que adoraban a la mujer, por parte de la segunda. Ambas obras toman la violencia, su poderosa energía destructiva, proponiendo un ejercicio de desmantelamiento o desactivación progresiva de la misma.

Estefanía Martín lo hace mediante técnica mixta sobre tela estampada. Y se nutre de Morrigan, antigua diosa celta de la guerra, a la que dota de otros poderes inversos al de la destrucción. “Lo que hago es manipular el estampado, de manera que se repiten ciertos patrones, nunca mejor dicho, para que se produzcan fallos en la tela a la hora de visibilizar algunos elementos”. Así, Morrigan, que tenía el poder de convertirse en cuervo, lejos de utilizar ese poder para generar el mal, se transforma en la obra de Martín Sáenz en dadora de parabienes.

“Concede el don de la desaparición, para que se crea que la mala suerte no existe, aunque siga ahí”, explica la artista. Ese juego entre elementos que remiten al acto destructivo y esos otros que reivindican la creación atraviesa la obra de la premiada. “Las supersticiones me encantan”, dice, en tanto le permiten recrear esa mala suerte que le parece igualmente atractiva desde el punto de vista creativo. El crítico Óscar Alonso Molina fue quien propuso su obra para la Bienal de este año: “Te va como anillo al dedo”, cuenta que le dijo. Y Los cuervos que adoraban a la mujer le han dado la razón.

Deconstruyendo el odio, de Diego del Pozo.

Deconstruyendo el odio, de Diego del Pozo. Imagen cortesía de la Bienal Martínez Guerricabeitia.

Diego del Pozo se aleja del mito para centrarse en la más rabiosa actualidad. “Tomo la final de Roland Garros de 2013, que ganó Rafa Nadal, y en la que saltó un hombre con una antorcha y paralizó la final”. El hombre, explica el artista de Valladolid propuesto para la Bienal por la Galería Adora Calvo de Salamanca, formaba parte de uno de los grupos que luchaban contra la homofobia cuando en Francia se aprobó la regularización del matrimonio homosexual. En su obra, Deconstruyendo el odio, monta tres secuencias de fotografías y dibujos en lo que el artista llama un “ejercicio de señalamiento y de reversión”.

Lo que señala es “la economía de los afectos que el capitalismo trata de invisibilizar”, cargando las tintas del odio sobre algunos grupos como los inmigrantes o los propios homosexuales, objeto de los disturbios que provocó el espontáneo en Roland Garros. Y la reversión que Diego del Pozo practica es la de transformar toda esa violencia en encuentro afectivo. En la primera secuencia, pone en relación el salto a la pista de tenis con una estatua de Arno Breker, favorito de Hitler. En la segunda, confronta la captura del espontáneo con la serie de dibujos que terminan en un grabado del siglo XVIII. Y, por último, liga la evacuación del agitador con el encuentro reposado de un grupo de hombres a dibujo.

“El capitalismo produce y regula las emociones, que tienden a relacionarse con lo privado y lo psicológico, y no con lo público”, señala Del Pozo, que en su obra visibiliza esas emociones. Lo hace mostrando primero su carácter desestabilizador, para después generar una cierta catarsis. En cualquiera de los casos, tanto Estefanía Martín como Diego del Pozo acreditan su pericia para revelar las contradicciones de esas manipulaciones objeto de XIII Bienal Martínez Guerricabeitia.

Ver noticia en ARTS de El Mundo Comunidad Valenciana

Los cuervos que adoraban a la mujer, de Estefanía Martín Sáenz. Imagen cortesía de la Bienal Martínez Guerricabeitia.

Los cuervos que adoraban a la mujer, de Estefanía Martín Sáenz. Imagen cortesía de la Bienal Martínez Guerricabeitia.

Salva Torres

Alegorías del consumo en la obra de Carlos Saura

Crónicas del No-Tiempo, de Carlos Saura
Museo de Arte Contemporáneo ‘El Mercado’
C / Cervantes, 16. Villanueva de los Infantes (Ciudad Real)
Hasta el mes de julio de 2016

En un lugar de la Mancha… Villanueva de los Infantes, se encuentra el Museo de Arte Contemporáneo ‘El Mercado’, que conmemora su quinto aniversario con la exposición ‘Crónicas del No-Tiempo’ del pintor Carlos Saura, nativo de la localidad, pero criado y residente en Valencia.

La exposición ‘Crónicas del No-Tiempo’ hace un recorrido por la obra realizada en la última década del pintor. Un recorrido sin orden cronológico que se inicia con el cuadro ‘Arquetipos 2008’. Un acrílico donde se muestra a cinco espectadores con una mirada entre interrogativa y sorprendida al contemplar/se en los bustos expuestos sus propios rostros. Una alegoría de la posición del espectador con respecto a la obra de arte: esto es, el espectador como parte indisoluble de la obra, y la obra como un espacio de disolución para el espectador al abrir cierta interrogación en sus pensamientos, en sus valores prefijados.

Arquetipos, de Carlos Saura, en 'Crónicas del No-Tiempo'. Museo de Arte Contemporáneo 'El Mercado'. Foto: Begoña Siles.

Arquetipos, de Carlos Saura, en ‘Crónicas del No-Tiempo’. Museo de Arte Contemporáneo ‘El Mercado’. Foto: Begoña Siles.

La obra de Carlos Saura y, en concreto, la expuesta en ‘Crónicas del No-Tiempo’, interpela al observador hasta disolverle en la indisoluble interrogación que el contenido y la estética de la representación plantean.

Obras como ‘She loves cakes & dogs’ (2011), ‘La sangre del ídolo’ (2011), ‘El ídolo’ (2010), ‘Star system’ (2010), ‘Reality blinds you’ (2010), ‘Superposición cuántica’ (2010) y ‘Seguridad ficticia’ (2008), representan aspectos y objetos de la realidad financiera, de consumo y mass-mediática de nuestra sociedad neocapitalista posmoderna. Aspectos y objetos convertidos en ídolos que ciegan la verdadera experiencia humana, tal y como reflejan los cuadros y los alegóricos títulos de los mismos.

The Idol, de Carlos Saura, en 'Crónicas del No-tiempo'. Museo de Arte Contemporáneo 'El Mercado'. Fotografía: Begoña Siles.

The Idol, de Carlos Saura, en ‘Crónicas del No-tiempo’. Museo de Arte Contemporáneo ‘El Mercado’. Fotografía: Begoña Siles.

La interrogación en la obra de Carlos Saura surge no sólo del contenido de la representación y de sus títulos, sino también de todos esos objetos y de las figuras geométricas que irrumpen en su trabajo. Cierto universo pictórico que entronca, bajo la mirada lúdica del pastiche, con muchos aspectos del capitalismo multinacional asociado a la sociedad de consumo. Unas cualidades temáticas y estilísticas propias del arte posmoderno de las últimas décadas del siglo XX, tal y como señala Frederic Jameson, en su artículo Posmodernismo y sociedad de consumo.

La mirada crítica de Carlos Saura orienta al espectador a interrogarse en la misma dirección que sugiere el inicio del ensayo ‘El malestar en la cultura’ de Freud: “No podemos eludir la impresión de que el hombre suele aplicar cánones falsos en sus apreciaciones, pues mientras anhela para sí y admira en los demás el poderío, el éxito y la riqueza, menosprecia, en cambio, los valores genuinos que la vida ofrece”. ¿Cuáles serían esos valores genuinos que ofrece la vida y que son menospreciados?

The Drama (Key Largo), de Carlos Saura en 'Crónicas del No-Tiempo'. Museo de Arte Contemporáneo 'El Mercado'. Foto: Begoña Siles.

The Drama (Key Largo), de Carlos Saura en ‘Crónicas del No-Tiempo’. Museo de Arte Contemporáneo ‘El Mercado’. Foto: Begoña Siles.

Una pregunta a la cual Carlos Saura intenta dar respuesta. Por una parte, en  los retratos de matemáticos, de físicos y de músicos que componen las series tituladas ‘Science as Art’ y ‘Chronicles of the Nontime I, II y III’, ambas de 2015; y, por otra, en los cuadros dedicados a la naturaleza: a la diosa madre naturaleza -’La Novia del Sol’ (2014), ‘Das Rheingold: Freida III’ (2007) y ‘Erda’ (2011)-  y al mar Mediterráneo -’Autofocus’ (2014), ‘Verdeazul I y II’, (2014), ‘Mediterráneo’ (2013)-.

La ciencia como arte y lo femenino como naturaleza parecen ser los espacios que pueden trascender a la idolatría de los valores económicos y de consumo propuestos por la sociedad neocapitalista. Probablemente por ello, en esa serie de cuadros la mirada pastiche del trazo posmoderno del autor se disimula tras la admiración y fascinación por lo representado: el genio del músico y del científico y la diosa femenina de la naturaleza.

Erda, de Carlos Saura. Museo de Arte Contemporáneo 'El Mercado'. Foto: Begoña Siles.

Erda, de Carlos Saura. Museo de Arte Contemporáneo ‘El Mercado’. Foto: Begoña Siles.

Ahora bien, la mirada posmoderna de la obra de Carlos Saura retorna al espectador en los cuadros de referencia cinematográfica: ‘The drama (Key largo)’ (2014) -fotograma de la película ‘Cayo Largo’ de John Huston (1948)- ‘Tomato sauce’ (2013) -pintura del rostro de Christopher Lee como Drácula-  y ‘El ataque’ (2013) -’Con la muerte en los talones’ de Alfred Hitchcock (1959)-. En estos cuadros, las escenas cinematográficas se ven invadidas por objetos que deconstruyen hasta la ironía el drama, la angustia y el terror inherentes en la obra fílmica tomada como referencia.

Carlos Saura en su exposición 'Crónicas del No-Tiempo'. Fotografía: Begoña Siles.

Carlos Saura en su exposición ‘Crónicas del No-Tiempo’. Fotografía: Begoña Siles.

En el universo pictórico de Carlos Saura la alegoría crítica surge de esos objetos que irrumpen en sus cuadros: navajas, tomates, pasteles, tostadoras,  pistolas de juguetes, playmobil, calaveras, planetas, etc… Objetos que se fusionan con el mundo representado en la obra y con el título de la misma para crear la metáfora que moviliza al observador hacia la interrogación.

Reality blinds you, de Carlos Saura en 'Crónicas del No-Tiempo'. Museo de Arte Contemporáneo 'El Mercado'. Foto: Begoña Siles.

Reality blinds you, de Carlos Saura en ‘Crónicas del No-Tiempo’. Museo de Arte Contemporáneo ‘El Mercado’. Foto: Begoña Siles.

Begoña Siles

Psico, de la alienación al acto criminal

Psico, de Aurelio Delgado
Inspirada libremente en American Psycho, de Breat Easton Ellis
Carme Teatre
C / Gregorio Gea, 6. Valencia
Del 10 al 28 de febrero de 2016, a las 20.30h

A modo de introducción de la novela, Easton Ellis cita a Dostoievski hablando de ‘Apuntes del subsuelo’ cuando dice: … “Individuos como el autor de estos Apuntes no sólo pueden existir en nuestra sociedad, sino que por fuerza deben existir, si se considera las circunstancias bajo las que, generalmente, esta sociedad nuestra se desarrolla”.  Y es esta sociedad mínimamente moral, banal, superficial, donde impera la imagen y que hace posible el personaje de Bateman la que interesa a la obra Psico, inspirada en American Psycho, por encima del sadismo y la narración de los crímenes que el protagonista comete.

Portada del libro American Psycho, de Bret Easton Ellis.

Portada del libro American Psycho, de Bret Easton Ellis.

Más que centrarse en el asesino en serie, aspecto fundamental que desde luego se aborda en el montaje, la obra que nos presenta Aurelio Delgado no se centra tanto en la narración de sus crímenes, como en la presentación de un universo que no sólo corresponde al mundo de los brokers de Wall Street  sino que se extiende por todo el mundo occidental,  donde el capitalismo impone unas normas, que atendiendo principalmente al consumo, sumerge nuestra realidad en esa “sociedad del espectáculo” de la que habla Guy Debord.

Christian Bale en un fotograma de 'American Psycho', de Mary Harron.

Christian Bale en un fotograma de ‘American Psycho’, de Mary Harron.

La representación, dentro de esa sociedad, vacía el personaje de Bateman. Lo convierte en un paradigma, si bien llevado al extremo, del hombre actual, presionado a olvidar la esencia en favor de la presencia, de ofrecer una imagen de sí mismo que lo acerque a un ideal de clase, prescindiendo de la moral para establecerse y, si es posible, convertirse en líder.

La paradoja le sobreviene al personaje, cuando en medio de seres condicionados al igual que él mismo para las mismas finalidades, pierde su identidad frente a los demás y se convierte en anónimo, susceptible de ser confundido con cualquier otro. En este contexto donde nada significa más que la apariencia, donde los valores y el hombre mismo se vacían de contenido, no es descabellado pensar que surja el monstruo.

Cartel de Psico, de Aurelio Delgado. Carme Teatre.

Cartel de Psico, de Aurelio Delgado. Carme Teatre.

Sergio Terrones presenta: No es tú, es nosotros

El trabajo de Sergio Terrones (Valencia, 1990) desmonta, subvierte y por lo tanto increpa a la sociedad dominante y con ello al poder. No nos deja indiferente frente a lo normativo, frente a la ignorancia y tampoco frente al contexto de crisis que nos rodea. Y es que la crisis fue la detonante para poner forma a sus pensamientos y con ello el surgir de su trabajo.

Sus pilares artísticos los conforman la obra de Robert Longo y Juan Genovés cuyos puntos en común, considera, conforman la imaginería de los desastres a través de características cinematográficas. Los protagonistas de su trabajo surgen del poder real de la línea que viene de la mano, la misma que incardina su obra entre la representación tradicional y entre lo abstracto, ofreciéndonos una lectura diferente de la realidad. Su obra, por tanto se nos muestra como una bofetada ante lo real, donde lo tradicional y lo cotidiano, es desmontado.

Sergio Terrones se apropia de la crisis que nos rodea para considerarla como una transición, como un viaje donde se permite jugar con la ambigüedad del mensaje. Y ahí entra la subversión, no sólo en cuanto a técnica sino también en la forma de transmitir el mensaje, cuya influencia bebe del lenguaje graffitero de la estética del 68, el cual ha utilizado en las calles pero que ahora se propone introducir en la sala de exposiciones. La finalidad es la misma: la transmisión del mensaje que conlleva su trabajo, porque la creatividad, es un arma enormemente poderosa e influyente. La obra de Sergio Terrones es un vehículo de conocimiento de ese mundo, de esa sociedad patriarcal enferma que necesita de una solución inmediata y que el arte ofrece frente al músculo de la virilidad, el capitalismo y la guerra.

Los protagonistas de sus trabajos suelen ser los hombres a los que la sociedad patriarcal encumbra como poderosos capitalistas como en su obra Dominio realizada en 2015.

Ellos son los grandes hombres dedicados a las finanzas, los ejecutivos grises de Wall Street envueltos por un fondo ausente, a la vez que dramático, a través del cual se conforma un bucle sin salida en el que predomina la iconografía de la crisis.

La ausencia del color nos introduce en una serie de rostros, acompañados por gestos que escenifican poses del bondage, cuyas ataduras eróticas, impiden el movimiento de alguien, regocijándose en su sumisión. De este modo Sergio Terrones subvierte la representación seria de los altos ejecutivos para convertirlos en marionetas del mismo sistema al que apoyan y respaldan con su trabajo.

Pero, ¿dónde están las mujeres en su obra? Sabedor del llamado techo de cristal, su mirada reconoce que el protagonismo en su trabajo lo han tenido los hombres, fruto de la sociedad patriarcal que nos rodea. Por eso, cuando la protagonista es una mujer, como sucede en su trabajo Dominio realizado el año 2014, la figura femenina, se desdobla por un rostro en el que surge el dolor, por el sufrimiento en silencio de las violencias patriarcales y de un mundo al que le faltan valores tan necesarios como educar en igualdad. Por ejemplo su trabajo Berdad del año 2013, con b alta y no con uve, así lo considera, porque si en momentos de crisis recortamos en educación, la sociedad del futuro será una sociedad sin estudios, sin saber pensar, donde la palabra verdad no sólo será mal escrita sino también confundida, pues la verdad, no representará la fiabilidad, como tampoco lo representan ya la mayoría de nuestros políticos.

En el año 2012, España fue uno de los países europeos donde más se recortó en educación pública1. Durante 2014, el 21.9% de personas entre 18 y 24 años de edad, según datos del INE-EPA, no habían completado la segunda etapa de enseñanza secundaria y no seguían ningún tipo de formación. Y es que la consecuencia de la crisis la hemos sufrido la población a través de los recortes sociales, priorizando el ajuste fiscal para afrontar el creciente peso de la deuda. En El juego del año 2013 Sergio Terrones escenifica los malabarismos de la gente joven para poder llegar a final de mes, lo cual también significa poder estar dentro de un sistema capitalista que no ha sabido dar cabida a la generación de españoles y de españolas más preparada académicamente.

Algo tan sencillo como puede ser un juego infantil, nos habla de los equilibrios económicos que tenemos que hacer la mal llamada generación perdida para poder subsistir. En “El estado somos nosotros” (L´État c´est moi) del año 2014, una serie compuesta por tres obras, los protagonistas son seres que escenifican el dramatismo con sus gestos y poses pero cuyo fondo deja paso a la reflexión, pues unas líneas amarillas, similares a papeles o recortables infantiles, nos hablan de la manipulación de la sociedad en tiempos de crisis, aplicándonos ciertas dosis de miedo e incertidumbre.

Su obra por tanto escenifica una pluralidad donde vernos reflejados y reflejadas porque víctimas de la crisis, hemos sido todos y todas, no sólo tú.

Irene Ballester Buigues

1 Recortes en educación: España a la cabeza de los países de la UE donde más caen los presupuestos

http://www.huffingtonpost.es/2014/11/13/recortes-educacion-espana-ue_n_6149902.html

Espai d’Art de El Corté Inglés de Nuevo Centro, Valencia
Hasta el 28 de febrero de 2016

 

 

 

 

La seducción del cartel

Mensajes desde la pared. Carteles en la colección del Museo de Bellas Artes de Bilbao (1886-1975)
Museo de Bellas Artes de Bilbao
Plaza del Museo, 2. Bilbao
Hasta el 18 de enero, 2016

El Museo de Bellas Artes de Bilbao inaugura una muestra con más de doscientos carteles de fondo propio. Son carteles comerciales, turísticos, taurinos, de cultura y entretenimiento, de ferias y congresos, deportivos y políticos. Abarcan un período de casi cien años (de 1886 a 1975) y reúne a autores de la talla de Picasso, Dalí, Miró o Chillida. Pueden verse por ejemplo los famosos carteles que el fotógrafo Richard Avedon creó para The Beatles, el de Milton Glaser para Bob Dylan, los de Saul Bass para varias películas de Otto Preminger, o el de Dorotea Fischer-Nosbish para el de Billy Wilder protagonizada por Marilyn Monroe, La tentación vive arriba.

Cartel de Bob Dylan, por Saul Bass. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de Bob Dylan, por Milton Glaser. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El cartel moderno, como todo acto publicitario, entra en el orden (o desorden) de la seducción. Visitar un lugar turístico, comprar una marca, acudir a un espectáculo o difundir una idea política, se convierten en objetos de seducción, y por supuesto en producto. Algo que hay que consumir. El consumismo es el objetivo final. Y la seducción, el medio.

Uno de los carteles de la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

El cartel arranca a mediados del siglo XIX como uno de los nuevos lenguajes del liberalismo económico, es decir, de la burguesía. La burguesía, excluida de todo protagonismo en los gobiernos feudales y absolutistas, se reivindica cuando estos se derrumban proclamando la autoridad del individuo como auténtico eje social. Aunque también para convertirlo en el perfecto consumista, en el eterno comprador que mantendrá el nuevo orden basado en esa consideración de que absolutamente todo puede ser considerado producto, incluido por supuesto el propio consumidor.

Cartel de John Lennon en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de John Lennon en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

También las litografías de contenido político que pueden verse en esta exposición, demuestran cómo el aparato propagandístico se unió a esa corriente liberal desde la convicción o la necesidad de considerar la idea política también un producto que había que difundir, a través de la cual había que persuadir, seducir, para satisfacer los propios intereses de cada partido.

Cartel de la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Una situación no muy distinta de la actual, donde la relación (individual o colectiva, pública o privada) se basa en el intercambio, el servicio, la funcionalidad, el uso y la persuasión. Una muestra de este gran escenario propagandístico, de este enorme trabajo persuasivo y seductor, son estas litografías donde la creatividad de los autores se mantiene en perfecto equilibrio con lo que, no lo olvidemos, debe anunciar. Que para eso están.

Cartel de Marilyn de la película La tentación vive arriba en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Cartel de Marilyn de la película La tentación vive arriba en la exposición Mensajes desde la pared. Cortesía del Museo de Bellas Artes de Bilbao.

Iñaki Torres