«Tenemos una misión de divulgación artística»

#DesayunosMAKMA | Abierto València 2020
«Tenemos una misión de divulgación artística»
Con los galeristas Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería)
Entrevista de Salva Torres y Merche Medina
Jueves 24 de septiembre de 2020

La octava edición de Abierto València, organizada por LAVAC del 25 de septiembre al 2 de octubre de 2020, además de portar consigo un cambio de imagen que ha implementado el diseñador valenciano Antonio Ballesteros, renueva su compromiso anual con el cronograma cultural de la ciudad en un inicio de temporada extraordinariamente inusual como consecuencia de la COVID-19, que, aún cuando ha trastocado el desarrollo habitual del evento, no ha mermado la necesaria voluntad de reemprender todo aquello que la pandemia se ha llevado consigo durante los últimos meses en el universo del arte.

Por ello, desde MAKMA hemos querido contar con el testimonio de tres jóvenes galeristas que han incorporado, recientemente, sus respectivos proyectos al mapa del mercado del arte valenciano: Amalio Vanaclocha, director de la Galería Vangar –que participa en Abierto València con la artista María Marchirant y su proyecto ‘La bañera de la rusa’–; Ignacio Borafull, responsable de La Mercería –iniciando la temporada de LAVAC con ‘What Remains’, de Lucía Blas–; y Pablo Vindel, quien emprende, junto a Carmen Mariscal, la galería The Liminal, exhibiendo ‘Ofrecer la protección más adecuada’, propuesta de la artista francesa Anaïs Florin que se programa en paralelo a Abierto València, aguardando su participación para venideras ediciones.

En primer lugar, ¿cómo habéis sobrellevado el fulminante cese de la actividad durante el estado de alarma?

Pablo Vindel (PV): Ha sido tremendamente extraño. En The Liminal estábamos en pleno proceso de reforma y acondicionamiento del espacio. Con el corte, a mitad de marzo, nosotros lo hemos vivido con mucha incertidumbre.

Amalio Vanaclocha (AV): Nosotros llevamos año y medio y la verdad es que empezamos bien. Con el parón te entra el miedo de cuándo podrás abrir. Pasa un mes, dos y tienes que seguir pagando. Después del confinamiento he percibido ganas de salir a las galerías y se ha vuelto a la normalidad muy poco a poco. Tuvimos que anular o posponer exposiciones a 2021. No obstante, me mantengo optimista.

Ignacio Borafull (IB): He notado bastante bajón. La respuesta del Gobierno fue una buena ayuda: recibir el cese de actividad, dejar de pagar autónomos, etc. El trastoque a la programación fue muy gordo, ya que te elimina exposiciones, hay que posponer, cancelar… No sabes cuándo vas a poder programar y tienes mucha incertidumbre. Así que, en mi caso, decidí hacer una exposición para la reapertura y comenzar, después, con Abierto València.

Una de las consecuencias más significativas de la pandemia ha sido la necesidad de potenciar la vertiente online en detrimento de la presencialidad. ¿De qué modo afecta a vuestro trabajo cotidiano en la galería?

IB: Es algo que va a ser complementario y necesario, pero no va a sustituir completamente a la galería y el espacio físico y presencial. La obra se disfruta más en persona que en un medio digital.

AV: Me sigo resistiendo a que la galería sea un medio digital. La proximidad, el recorrido por la exposición, su contexto… Aunque sí me ha pasado que he gestionado ventas por redes sociales. Estas ventas permiten que el negocio siga funcionando, pero ojalá no se pierda nunca la experiencia de que la gente siga acudiendo al espacio y se establezcan lazos.

IB: En la galería tenemos una misión de divulgación cultural y artística y eso, quizá, se pierda en el medio digital. Somos espacios a los que nos encanta que la gente venga. El espacio abierto de cara al público es muy importante.

PV: No puede ser un sustitutivo, pero, en este caso, nosotros hemos creado un segundo espacio que solo existe virtualmente; y creo que de esa manera estás ofreciendo otra experiencia. La galería, además de ser un lugar de venta y encuentro, también la entiendo como un lugar de producción de arte, dinámicas, conocimiento y reflexión. En este sentido, pasar a un espacio virtual –que no es un sustitutivo, sino un proyecto en sí mismo– sí que puede ser que genere una nueva dinámica de trabajar.

Una de las obras de la expsoción en The Liminal ‘Ofrecer la protección más adecuada’, de Anaïs Florin. Fotografía cortesía de la galería.

¿Se ha transformado la idea primigenia con la que emprendísteis vuestras galerías?

AV: Mantengo la idea de dar a conocer artistas que no son conocidos en València. Dar a conocer y promocionar a artistas jóvenes y de media carrera, manteniendo, ante todo, la ilusión en el proyecto.

PV: Hay ciertos cambios. Nosotros incidimos mucho en la cuestión de que somos una galería productora de arte contemporáneo. Tenemos un programa de residencias artísticas y de talleres en torno al libro de artista que sirven a la gente para conectar con la galería y dinamizar el espacio, cuestiones que requieren contacto y presencia física, en un principio. Ahora estamos planteando estas residencias artísticas online, donde se generan dinámicas muy interesantes, incluso espacios de intimidad. Frente a ese escenario, creo que debemos tomar, en vez del daño colateral, el beneficio colateral.

¿Cómo convive vuestra programación expositiva con la naturaleza comercial de la galería?

IB: Quizás mi primera motivación no sea vender, sino crear un proyecto con el que me siento involucrado. Pienso que a raíz de hacer cosas interesantes vamos mejorando y, al final, quizás nos vaya a llevar a un beneficio económico. Si solamente nos centramos en el tema económico estamos perdiendo muchísima alma en el arte. La razón de abrir la galería es para hacer proyectos que, muchas veces, no he conseguido hacer sin tener este espacio.

AV: No hay que perder de vista que es un negocio. Cuando programo, incluso a mí me gusta, porque el artista tiene interiorizado ese mensaje. Podemos hacer algún proyecto que sea muy potente, pero podemos no vender nada. Siempre has de saber conjugar un poco las dos líneas. Eso sí, a los artistas les doy total libertad para trabajar en la galería.

‘Beina’, de María Marchirant, perteneciente a la exposición ‘La bañera de la rusa’. Fotografía cortesía de la Galería Vangar.

En consecuencia, ¿cómo planteáis vuestra selección y nómina de artistas?

PV: La selección (volviendo a la idea de incertidumbre) es un trabajo más allá del negocio, tremendamente vocacional, del artista y del galerista. Debes tener una afinidad, respeto y amor por el trabajo que estás representando. Además, somos una galería feminista y queer (la única manifiestamente con esta idiosincrasia). Feminista fundamentalmente, porque representamos a práctica y exclusivamente a mujeres (salvo algún artista queer que no se identifica como mujer).

IB: Intento trabajar con gente con la que me llevo y me puedo comunicar bien. Si tuviera a un artista que me fuera a vender mucho, pero con el que no me llevase bien, decidiría no trabajar con él.

AV: Una de las señas de identidad fue esta. Yo veía algunas malas relaciones entre artista y galerista. No puedo permitir que un artista de mi galería vaya hablando mal de mí por el trato que le doy o las condiciones que le ofrezco. Sí es cierto que su producción es importante, pero pesa más en la balanza el feeling que tenga con ese artista, propiciando que ambos rememos en este barco y veamos cómo mejora la galería y cómo crece el proyecto; es decir, que vaya madurando la galería al mismo ritmo que sus carreras.

IB: Llega mucha gente a presentarte portfolios, y no tenemos la capacidad de asumir tanto volumen de artistas. Queremos darle al artista el espacio y el tiempo que se merece. Por eso hay que comunicar muy bien las condiciones, las expectativas y darle un punto de realidad.

Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería). Foto: Merche Medina.

Y en cuanto a su desarrollo venal, ¿qué particularidades distinguen al mercado del arte en España respecto de otros países?

IB: Yo, que estudié fuera, advierto que a la formación en España le hace falta conocimiento del mercado, y debería incorporarse en la universidad de manera constante. Explicar, invitar a las galerías y a todo tipo de profesionales del resto del mundo artístico y cultural, que al final también son mercado. Hay que hacer esas distinciones, como en otros países. En Estados Unidos, por ejemplo, hay otra forma de funcionar: allí tienen claro que no es un tabú hablar de empresa y de industria. Al final, la cultura es un industria y es una parte importante del PIB. En España hay mucho miedo porque se piensa que cualquier cuadro va a ser carísimo.

AV: Tener una galería de arte es, desde el principio, algo muy vocacional. Tuve muy claro que quería tener una galería, pero sin tener ni idea de cómo funcionaba. Después [tras cursar Historia del Arte en la Universitat de València], me formé en un museo de Barcelona y sí que vi que el sector cultural, allí, está más profesionalizado y tienen un público muy fiel.

IB: En otros países el arte se ve de una manera menos elitista, al contrario que aquí, donde todavía queda un poso de pensamiento de que al arte no es para el público general. Yo abrí la galería para que todo el mundo pueda tener obra original de calidad y que, en realidad, no es muy cara y puede adquirir gente de toda capacidad económica.

PV: Todo pasa por la comunicación, la reorientación en la enseñanza y el ajuste de expectativas del público, de los artistas y de los propios galeristas. Yo trabajé en Chicago y es verdad que ese pudor no existía, pero tampoco en ningún otro trabajo. No sé si es una cuestión de que allí el sector cultural ha sabido sobrepasar ese umbral o es que el sector laboral, en general, habla de dinero sin ningún tipo de pudor.

Detalle de una de las piezas de la exposición ‘What Remains’, de Lucía Blas. Fotografía cortesía de La Mercería.

¿Qué expectativas os brinda, por tanto, un evento como Abierto València? ¿Influye decisivamente en la elección del proyecto con el que iniciar la temporada?

IB: Desde luego, da más visibilidad. Mediante las campañas publicitarias y los gallery walks llegas un público distinto del habitual. Se nota una afluencia mayor en Abierto València que durante el resto del año. Las rutas hacen que el público vaya en el mismo día a varias galerías, cuando, normalmente, acude a ver una sola exposición por día. Eso cambia, también, la manera de percibir el arte y la propia ciudad. Abierto València ayuda a la gente a percibirlo como un gestalt: el todo frente a la individualidad de cada uno.

AV: Apuesto porque el artista con el que abro Abierto València sea de aquí, como, en este caso, María Marchirán, con la que dar a conocer un proyecto en el que lleva trabajando mucho tiempo. En ese sentido, espero dar a conocer al artista y a la propia galería.

PV: No participamos de Abierto València, pero en próximas ediciones espero que sí. Creo que hay otra cuestión de la galería que creemos importante, que es aunar lo global y lo local. Realmente, se trata de generar un nexo fuerte entre ambos y una serie de dinámicas con las que experimentar.

Hemos apostado por artistas internacionales (salvo en un caso), pero lo hemos hecho con un sentido muy claro, y es que el programa de residencias, que implementamos como parte de la faceta productora de la galería, da la bienvenida a artistas locales, de forma que podemos generar esas sinergias con los artistas internacionales, que representamos y traemos para sus exposiciones. Así que, en paralelo con Abierto València, hemos apostado por una artista local de origen francés, Anaïs Floran, que trabaja y reside aquí –València es su tema de trabajo y creíamos que era una buena manera de conectar esas facetas–.

divulgación artística, Abierto València 2020
Los galerístas Pablo Vindel (The Liminal), Amalio Vanaclocha (Galería Vangar) e Ignacio Borafull (La Mercería). Foto: Merche Medina.

Merche Medina

Cuando la calle entra por la ventana de los ‘Soñadores’

#MAKMAExposiciones | ‘Dreamers 2.0’, de VV.AA.
Comisaria: Cristina Chumillas
IX Festival 10 Sentidos | ‘Soñadores’
Las Naves, Centre d’Innovació
Joan Verdeguer 16, València
Del 10 de septiembre al 10 de octubre
Miércoles 9 de septiembre de 2020

“Las calle ha entrado por la ventana”, pronuncia Isabelle (Eva Green) durante una secuencia de ‘The Dreamers‘ (‘Soñadores’, 2003), de Bernardo Bertolucci; un lírico y metáforico modo de anunciar, con morfología de adoquín, la espontánea y virulenta irrupción de las revueltas de Mayo del 68 en el callejero doméstico (y universal) de París, abanderadas por una heteróclita y fecunda generación estudiantil que atesoraba por norte vindicativo la desaprobación de los poderes políticos y económicos.

Protestas enmarcadas en un convulso contexto nacional (aumento exponencial del desempleo, crisis industrial y exacerbada polarización partidista) e internacional (de marcados acentos anti-imperialistas, tras la eclosión, entre otras, de la Revolución cubana y el ineludible descrétido estadounidense a causa de la guerra de Vietnam).

Un escenario que no difiere en demasía de cuantos entornos administrativos, sociales y culturales han configurado el devenir geopolítico –con mutaciones epidérmicas– desde entonces hasta nuestro días (semejantes en crispación e incertidumbre).

Cartel de la IX edición del Festival 10 Sentidos, bajo el lema ‘Soñadores’, de cuya imagen gráfica se ha encargado la diseñadora PIlar Estrada. Fotografía cortesía del festival.

Por ello, el Festival 10 Sentidos, en su heterodoxa novena edición, centra su atención proposicional en la figura de los ‘Soñadores’, lema bajo el que se pretende focalizar la atención en “las generaciones más jóvenes, que se van a encontrar con un modelo de vida distinto, con unas circunstancias inéditas y con miles de sueños truncados. ¿Qué piensan? ¿Cómo conciben los años venideros? ¿Por qué luchan?”.

Y al calor de las explícitas referencias del celuloide, la programación de festival principia su cronograma presencial (tras la inciativa, volitiva y primaveral, de ‘Future Desires’) mediante ‘Dreamers 2.0‘, exposición colectiva, comisariada por la historiadora, galerista y gestora cultural Cristina Chumillas, que concita la obra de 27 artistas provenientes del Máster de la Universitat Politècnica de València (UPV) en sus diversas titulaciones (Animación, Artes Visuales y Multimedia, Fotografía, Ilustración y Producción Artística).

Tal y como refiere su comisaria, “son artistas en proceso de aprendizaje, que ponen en valor herramientas como el conocimiento y la innovación, que reivindican un modelo de sociedad diferente y cambiante donde se priorizan derechos fundamentales como la libertad de expresión o la pluralidad sexual, que luchan contra el machismo y los estereotipos de género”.

Cristina Chumillas, comisaria de la exposición, e Inma García, directora ejecutiva del Festival 10 Sentidos, durante la presentación de ‘Dreamers 2.0’. Foto: Jose Ramón Alarcón.

Creadores que «manifiestan su repulsa frente a la destrucción de las personas y del territorio», y que «exponen los temas que les afectan de una manera más personal, como la cuestión del tiempo o el vacío, abordado desde una visión estética clásica, y exteriorizan el temor que les provoca la crisis del cuarto de siglo», aservera Chumillas en su texto curatorial.

Una generación de artistas perfilada por las consecuencias de la denominada ‘Crisis del cuarto de vida’ –terminología rubricada, a finales de los años noventa, por la psicóloga Abby Wilner, que desembocaría en una publicación homónima, en 2001, junto a la periodista Alexandra Robbins–, que afecta a las personas comprendidas entre los 20 y los 30 años de edad (especialmente a aquellas con estudios superiores y titulaciones universitarias), quienes padecen un inquietante período de inseguridad frente a sus propias capacidades y ante el incierto porvenir, alumbrado desde la confusión y el desencanto.

Un conjunto de síntomas que se refugian tras la obra ‘Cuarter – Life Crisis Fest’, del artista asturiano Arze.design, quien emula la composición mural de decenas de carteles en los que descansa el concepto. “Uniendo, por un lado, la estética del movimiento vaporwave, nacido en Internet y ligado a sentimientos de depresión, crisis, ensimismamiento y nostalgia, y, por otro lado, los festivales de música, templos y focos sociales de la juventud contemporánea, surge este proyecto”, sentencia el artista.

Captura de uno de los chat que conforman la obra ‘Chat Player’, de Meritxell Ahicart. Fotografía cortesía del festival.

Igualmente, por ‘Dreamers 2.0’, entre otros, evolucionan conceptos críticos asociados a la injerente relación existente entre el espacio público y la publicidad (‘div class=”ad”>Public Spaces </div>’, de Jorge Pérez Higuera); la descomposición de los esteriotipos asociados a las personajes femeninos en los cuentos clásicos (‘Princesas por Apocalipsis’, de Raquel Juan Maestre); la invisibilidad de los individuos tras el ejercicio virtual y frente a las pantallas (‘Invisible’, de Paola Tejera Manchón’); la infame radiografía laboral padecida por las kellys en el depredador marco turístico de las Canarias (‘Islas Canarias’, de Alejandrx) o la simbología audiovisual tras el turismo hpiderdesarrollado (‘Ficciones Turísticas. La Mirada’, de Sara Fornés).

Y sugestiva y túrbida resulta la obra de Meritxell Ahicart en su composición ‘Chat Player’, que incluye capturas de pantalla de mensajes y fotografías de torsos y rostros anónimos fruto de su trabajo en una plataforma de chat erótico, “donde aportaba la identidad de perfiles ficticios con el pretexto de que hombres pudieran conocer mujeres y satisfacer sus fantasías», apunta la artista.

A la postre, ‘Dreamers 2.0’ procura un negativo final tan diverso como emparentado entre sí, cuyo nexo en común, tal y como indica Cristina Chumillas, es la materialización de “una reflexión social que, como individuos, creo que tenemos que hacer de manera independiente y, depués, intentar aplicar en el ámbito colectivo”.

Soñadores
Detalle de la obra ‘Cuarter – Life Crisis Fest’, del artista asturiano Arze.design. Foto: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

ESAT: tras el desarrollo disruptivo de la imagen

#MAKMAExposiciones #MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Jose Ramón Alarcón | ESAT: tras el desarrollo disruptivo de la imagen
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Viernes 21 de agosto de 2020

Tomando como premisa deontológica la supresión de los confines educativos y la correspondencia entre diversos campos del conocimiento mediante un solidificado equilibrio teórico-práctico, en el que convergen abstracción y empirismo, la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT), bajo la dirección de Jaime Torres, implementa, desde su fundación, un cosmos de titulaciones técnicas que auxilian al educando a encarar su deriva profesional ulterior con el sustento formativo de la ciencia instrumental, en tanto que “la más noble y por encima de todas las demás, la más útil, pues gracias a ella todos los cuerpos animados que tienen movimiento ejecutan sus acciones”, tal y como consta en la justificación definitoria de su acrónimo.

Tal es el ideario aplicado a una de sus carreras de referencia, Arte y Diseño, cuyo programa ‘HDN in Art & Design’ –vertebrado ordinalmente por la adquisición de conocimientos, su conversión en habilidades y la gestión y defensa de un proyecto profesional–, reporta competencias en Diseño Gráfico, Ilustración, Videoproducción y Diseño Web, con el fin último de capacitar al alumnado en campos como Identidad Corporativa, Diseño Editorial, Ilustración, Diseño Web, Aplicaciones Interactivas para todo tipo de dispositivos, Tipografía, Fotografía, Imagen de Síntesis, Videoproducción, Gráfica Audiovisual y Animación 2D y 3D.

Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Si la deriva de tales estudios se orienta hacia un norte pragmático cuyos fines desembocan en el mercado laboral, uno de los ámbitos sustanciales de sus postulados educativos recae, ineludiblemente, sobre el estudio de la imagen y su inexcusable relación con su uso, en tanto que esta ocupa una posición de preeminencia que exige ser abordada en base a un proceso de análisis con fines funcionales y, por tanto, que auxilien a la constitución definitiva de profesionales capacitados, igualmente, para “el estudio de la imagen en sí misma, la que se realiza con fines estéticos”, afirma Alberto Adsuara –director del Departamento de Audiovisuales–, para quien aquella debe entenderse como la suma de dos factores: función (comunicacional) y estética (disruptiva), “y es ello una de las características diferenciadoras de ESAT: su implicación con el desarrollo disruptivo de la imagen y su vinculación al ámbito expositivo”.

No en vano, la Escuela Superior de Arte y Tecnología, de la mano y orientación curatorial de Adsuara, ha ejecutado, durante el último lustro, diversos proyectos fotográficos y exposiciones, de entre los que cabe destacar la muestra ‘Miradas fotográficas’, exhibida en el Museo de Bellas Artes de València durante el primer trimestre de 2017, en la que alumnos del último curso de la titulación de Arte y Diseño formularon una mirada actual sobre 30 obras representativas de la colección permanente del museo, lo que permitió no solo propiciar un factor cronológico inédito –como es la exposición de obras de artistas tan jóvenes en las dependencias de la segunda pinacoteca más importante del país–, sino “mostrar lo clásico con una visión moderna y contemporánea”, indicaba el director de ESAT, Jaime Torres, y, a la par, “acercar a la juventud al pasado”, aseveraba su comisario, Alberto Adsuara.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Igualmente, Las Naves–Centre d’ Innovació acogió, durante la primavera de 2018, la exposición colectiva ‘Revolutum’, que concitaba la obra de 12 profesores y 12 alumnos de la Escuela –“sin especificar en ningún momento quién es alumno y quién es profesor”, con el fin de profundizar en los vínculos e influjos gestados entre educante y educando, asentando “la demostración de esos productivos intercambios de talento que generan las relaciones directas en ESAT”.

Por su parte, ‘ESAT en Railowsky’ permitió contemplar, durante el mes de abril de presente año, el trabajo fotográfico de los alumnos de la asignatura Fotografía de Estudio, clases de teoría y práctica, impartida por Adsuara, bajo la premisa referencial de la obra del fotógrafo y director norteamericano David LaChapelle, mientras que sus alumnos de primer curso alimentan los contenidos de ‘ESAT asalta Ruzafa’ –cuyas exposiciones colectivas cumplen cinco ediciones– y los estudiantes de la asignatura Narración Audiovisual, amén de habilitarse para la realización de videos corporativos, participan en el Festival Internacional de Cortometrajes de Radio City, que el pasado mes de mayo de 2019 celebró su décimo novena edición.

En definitiva, una suma de acciones –cuya materialización prosigue durante el estío mediante ‘ESAT en el Convent’, una exposición de obras monumentales en los jardines del espacio de ocio cultural Convent Carmen– que ejemplifican la teoría de inversión universitaria de la Escuela Superior de Arte y Tecnología, que transita inductivamente de la praxis a la formación abstracta complementaria para la implementación de programas de investigación y desarrollo.

ESAT,
‘Ira’, de Reveca Gómez. ‘ESAT en el Convent’, 2019.

Jose Ramón Alarcón

Este artículo fue publicado en MAKMA ISSUE #02, revista especial en papel con motivo del sexto aniversario de MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, en junio de 2019.

Little Review Dadá: Revistas & Mujeres

#MAKMAArtistas #MAKMAOpinión | MAKMA ISSUE #02
Ximo Rochera | Little Review Dadá: Revistas & Mujeres
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Jueves 6 de agosto de 2020

Hablar de Dadá exige desviar la mirada a Nueva York, año 1915: en el bar de la Modern School –centro gratuito en el que se instruía sobre filosofía, literatura, pintura y sindicalismo, con profesores como Emma Goldman, Isadora Duncan o Jack London, y cuyo lema era “¡Ni premios ni castigos!¡Ni jurados!”– están reunidos Man Ray, Beatrice Wood, Francis Picabia y Marcel Duchamp, y comienzan a dar forma a Dadá.

Según el cineasta Hans Richter, Dadá tenía vínculos con el ¡da, da! esloveno (sí, sí, en castellano), aunque el propio Tristan Tzara, en su revista Dadá (1917-1921), publicaba su manifiesto dadaísta y aseguraba que Dadá no significaba nada. Oficialmente –Wikipedia dixit– se creó en 1916 en Zurich, en el Cabaret Voltaire, por el escritor Hugo Ball, aunque me pregunto si algo tendría que ver Emmy Hennings –poetisa y performer creadora de la revista Revolution, dueña de Cabaret Voltaire y pareja de Ball–.

Dadá era un movimiento creador que unificaba las “viejas vanguardias”: cubismo, expresionismo, futurismo, constructivismo, cubismo órfico… “Dadá es un misil dirigido a la cabeza”, concepto que utilizó Walter Benjamin para definir el movimiento artístico. En los ‘Soirées dadá’, en Cabaret Voltaire, la provocación a los asistentes era constante. Era fácil ver a Mary Wigman danzar con movimientos extraños de su cuerpo, retorciéndose y arrastrándose por el suelo –principio de la danza contemporánea–, o a Sophie Taeuber bordando líneas geométricas y coloridas –en los años 30 publicó su diario constructivista ‘Plastique’–.

Dadá, Ximo Rochera,
Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

Zurich y Barcelona, además de Nueva York, se establecieron como centros neurálgicos del dadá. Barcelona estaba repleta de artistas exiliados como Robert Delaunay, Marie Laurencin, Olga Sacharoff o Arthur Cravan, y espías como Mata Hari o Martha Richer. También Arthur Cravan –sobrino de Oscar Wilde, poeta, boxeador y viajero– creó su propia revista, Maintenant (1912-1915), y editó cinco números en París.

Dadá tuvo lugar en una época en la que las mujeres comenzaron a tener un rol más activo, no solo en los ámbitos políticos y sociales, sino también artísticos. Marinetti, editor de la revista Poesía (1905-1909), publicó en Le Figaro, el 20 de febrero de 1909, su manifiesto futurista: “Queremos glorificar la guerra… y el desprecio por la mujer (…) queremos defender los museos, las bibliotecas, combatir el moralismo, el feminismo…”.

La misoginia es algo que siempre ha estado presente en los movimientos de avant-garde artísticos. El género y la identidad son transgredidos en Dadá y también en el surrealismo.

Emma Goldman mostraba sus amantes en público y se enfrentaba a la policía; Emmy Hennings utilizaba su cuerpo como soporte dadá; Mina Loy escribió un manifiesto feminista inédito hasta su muerte, en 1966; Isadora Duncan era una artista libre que defendía la emancipación de la mujer a través de la protesta y de la liberación sexual.

Mabel Dodge Luhan era una activista wobbly precursora y mecenas de la revista The Masses (1911-1917); Winnifred Efferman (Bryer) fue una escritora y mecenas involucrada en revistas lésbicas y feministas, fundó la revista de cine Close-up (1927-1933) y financió la apertura de la librería Shakespeare and Company en París; Elsa von Freytag-Lorinhoven fue descrita en la revista The Little Review (1914-1929) como “la única persona viviente en el mundo que se viste dadá, ama dadá y vive dadá”; la dadásofa Hannah Höch fue una figura fundamental en el dadá berlinés.

Realizó fotomontajes dando una nueva visión de la mujer en torno a su identidad sexual –irónicamente representaba a la novia como un maniquí o un niño–, sus personajes eran ambiguos. Höch, precursora del punk, denunciaba la imagen frívola que transmitían algunos medios de la mujer liberada; Beatrice Wood –la mamá dadá– combinaba la cerámica y el dibujo en sus obras, fundó la revista The Blind Man junto a Henri-Pierre Roché y Marcel Duchamp. Roché se jugó en una partida de ajedrez el futuro de la revista con Picabia: quien perdiese dejaba de editar.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

Picabia pudo continuar editando 391 (1917-1924) mientras The Blind Man (1917) finalizaba en el número 2 con una defensa de ‘La Fuente’ de Duchamp. El resultado de la partida de ajedrez se publicó en la revista de un solo número Rongwrong –Picabia también publicó Cannibale (abril-mayo, 1920)–; Suzanne Duchamp fue una de las pocas artistas visuales femeninas de las que se ha documentado como participante del movimiento dadá.

De alguna forma, Marinetti, con su manifiesto misógino, hizo de acicate de ese movimiento reivindicativo de las mujeres. Valentine de Saint Point contestaba a Marinetti con su manifiesto de la mujer futurista, publicado en la revista Lacerba el 25 de marzo de 1912: “Es absurdo dividir la humanidad en hombres y mujeres, pues se compone solo de feminidad y masculinidad. El übermensch está compuesto al mismo tiempo de elementos masculinos y femeninos”.

También Mina Loy escribió su manifiesto feminista el 15 de noviembre de 1914, que envió manuscrito a su amiga Mabel Dodge Luhan, en el que expresaba la necesidad de realización de la mujer a través de una “Demolición Absoluta”.

El paso de más de cien años desde que se creó Dadá y la demanda de un espacio propio para la mujer no parece que haya servido para que una búsqueda en Google sobre Dadá nos muestre a las mujeres que no solo estuvieron en el movimiento, sino que lo crearon.

Es relativamente fácil encontrar a Hugo Ball como fundador de Dadá sin que se nombre a Emmy Hennings, o descubrir ‘La Fuente’ de Marcel Duchamp sin que se pueda acceder a Elsa von Freytag-Lorinhoven; ver la apuesta imagen deportiva de Arthur Cravan sin que imaginemos el rostro de Mina Loy, las fotografías de Raoul Hausmann sin Hannah Höch, o las esculturas de Jean Arp sin los bordados de Sophie Taebeur.

There is no Life or Death / Only activity / And in the absolute / Is no declivity.
There is no Love or Lust / Only propensity / Who would possesess / Is a nonencity.
There is no First or Last / Only equality / And who would rule / Joins the majority.
There is no Space or Time / Only intensity, / And tame things / Have no inmensity

Este poema de Mina Loy fue editado en la revista Camera Work, de Alfred Stieglitz, en 1914, y finalizo con la traducción de la última estrofa, a modo de reflexión sobre el lugar que ocupa la mujer en los anaqueles, tanto físicos como de códigos binarios, hoy en día: “Lo domesticado / carece de inmensidad”.

Dadá
‘Dada damen. 100 jahre dada Mujeres Dadá celebran el centenario del Cabaret Voltaire en la explanada de la estación central de Zurich’ (2016), de Pere Sousa.

Ximo Rochera

Doce artistas revisitan sus obras en ‘IVAM Retrovisor’

‘IVAM Retrovisor’ | ‘#IVAMdesdecasa’
Institut Valencià d’Art Modern (IVAM)
6 de mayo de 2020

Un total de doce artistas españoles participan en la iniciativa ‘IVAM Retrovisor’ para rememorar a través de sus ojos y en solo cien palabras sus propias obras de arte pertenecientes a la colección del IVAM. Carmen Calvo, José Mª Yturralde, Jordi Teixidor, Artur Heras, Patricia Gómez y Mª Jesús González, Ángela García Codoñer, Chema López, Isabel Oliver, Maribel Doménech, Mira Bernabeu y Ricardo Cotanda son los creadores que forman parte de esta propuesta, englobada en el programa ‘#IVAMdesdecasa’, con la que el museo pretende acercar su colección a los usuarios a través de su página web y difundir el valor de sus fondos, un patrimonio de más de 12.000 obras de arte.

El pintor Jordi Teixidor, ganador del Premio Nacional de Artes Plásticas 2014 por su abstracción reflexiva, comenta sobre su obra ‘Pintura Azul’ (1986) que “desde un primer momento la precisión del título deja bien claro que la obra no es un paisaje; con su obviedad, el título señala al espectador la actitud que debe tomar cuando se coloca frente al cuadro”, poniendo de manifiesto las circunstancias y maneras del proceso de ejecución de esta pieza.

‘Has hecho de mi lo que querías’ (2005), de Carmen Calvo. Fotografía cortesía del IVAM.

Entre las obras que conforman esta selección, la artista conceptual Carmen Calvo explica una de sus características fotografías intervenidas titulada ‘Has hecho de mí lo que querías’ (2005). “Una vez me preguntaron: ¿qué quería decir el cubrir el rostro de estas mujeres con una estrella de David? No es cubrir, es anular a estas mujeres. Por ser mujer y por ser de raza judía”, proclama en su texto rotunda.

También bajo el género de arte feminista se encuadra la serie ‘Misses. Los concursos de belleza’ (1974) de la pintora Ángela García Codoñer, “obras reivindicativas hechas por mujeres que no aceptaban el papel que aquella sociedad había organizado para ellas”, escribe la autora. En esta línea, la obra ‘Cirugía’ (1970-1973), de la valenciana Isabel Oliver, trata, según la creadora, sobre “la dictadura de la belleza, impuesta a las mujeres respondiendo al arquetipo del gusto masculino de cómo debían ser las mujeres para ser adecuadas”. Por su parte, Maribel Doménech desvela por qué incorpora la fotografía en su trabajo titulado ‘La energía de una segunda piel’ (1993): “la piel como escudo protector y espejo de acontecimientos me permite desvelar el cuerpo en lugar de ocultarlo, la luz negra transforma la piel de la modelo, de tal manera que caderas, vientre, pechos y glúteos asemejan un cuerpo cíborg”.

En la propuesta de ‘IVAM Retrovisor’ también participa José Mª Yturralde, que cuenta en cien palabras el proceso de creación de ‘Figura Imposible’ (1972), una serie en la que el artista “trataba de explorar la idea del espacio-tiempo, de la forma, integrándola con los conocimientos científicos del momento”. Otro artista valenciano, el pintor e ilustrador setabense Artur Heras, destaca “la duplicidad y colores vibrantes propios del pop art” de su obra ‘Els set pecats capitals’ (1971). Mientras que Chema López selecciona su serie ‘Los años de plomo’ (2012-2013), donde traslada al lienzo las fotografías insertas en las fichas policiales de delincuentes. “Imágenes fotográficas con rostros tachados, hendidos y rasgados, en una operación que pone en cuestión la obstinación de nuestra sociedad por fijar y controlar a los ‘sujetos’ que la conforman”.

‘Cirugía’ (serie ‘La mujer’, 1970-1973), de Isabel Oliver. Fotografía cortesía el IVAM.

La fotografía también es el medio utilizado por Mira Bernabeu en su pieza ‘Panorama social, 1965 – 2007† – 2009* – 2014’ (2014), donde retrata el viejo zoo de València en una fase avanzada de dejación y abandono como elemento simbólico que puede extrapolarse a otros contextos.

Perteneciente a la serie ‘Llegar a la nieve’ (1995), Ricardo Cotanda presenta la obra ‘Dado’: un pañuelo masculino de algodón con una mancha bordada en hilo de seda, “la alusión más ‘filial’ a Marcel Duchamp”. La lista de artistas participantes en ‘IVAM Retrovisor’ culmina con el trabajo del dúo de artistas Patricia Gómez y Mª Jesús González, una intervención con arranque mural en un edificio del s. XVIII situado en el barrio del Carme de València para recordarnos que “ciertos lugares, en vísperas de su desaparición, funcionan como contenedores de memoria, y son capaces de hacernos percibir y reconstruir pedazos de historia y vivencias pasadas”.

Esta actividad de ‘IVAM Retrovisor’ es la segunda entrega de una iniciativa dedicada a recordar exposiciones y obras de arte de la colección del IVAM. Tras la primera serie, en la que participaron periodistas y críticos de arte recuperando en cien palabras sus muestras del IVAM favoritas, llega el turno de reunir a doce artistas para que comenten sus propias obras de arte.

Imagen de los artistas participantes en ‘IVAM Retrovisor’. Fotografía cortesía del IVAM.

MAKMA

Salvar lo público a través del arte

‘Salva lo Público’ | Manifiesto conjunto de más de 160 artistas en defensa y apoyo de lo público
1 de mayo de 2020

La inquietud y el compromiso del artista multidisciplinar Carlos García-Alix comenzaba a movilizar, hace unas semanas, a gran parte del colectivo de artistas visuales con el fin de sumarse a esta iniciativa elaborando un manifiesto conjunto en apoyo de lo público. “Un hermano médico me pidió dibujos para diferentes webs de hospitales y fundaciones de la sanidad pública, me puse a ello y, tirando de hilo, pedí a un grupo de pintores y grafistas amigos que me apoyaran en esta iniciativa”, explica Alix.

Obra de Óscar Mariné para ‘Salva lo Público’.

Artistas nacionales de la talla de los premios nacionales Alberto García-Alix, Óscar Mariné y Chema Mádoz, el propio Carlos García-Alix, Elena Goñi, Sean Mackaoui, Teresa Moro, Vari Caramés y Álvaro Laíz, así como diversos creadores valencianos, entre los que destacan Roberto Mollá, Teresa Tomás, Juan Cuéllar, Paco de la Torre, Emilio Gallego e Ignacio Evangelista, entre otros, se han sumado, sin dubitaciones, a este manifiesto que conforman ya más de 160 artistas.

Obra de Alberto García-Alix para ‘Salva lo Público’.

Igualmente, según afirma García-Alix, “decidimos luego, hacer un manifiesto en defensa de lo público, de la sanidad, sí, pero también de la educación, de la cultura, de los servicios de asistencia social”, en tanto que “somos conscientes de que pertenecemos a ese mundo que se llama la cultura, un mundo muy amplio y diverso, un mundo con muchos y diferentes intereses. Sabemos que los artistas visuales necesitamos todo un conjunto de medidas de manera urgente: ley de mecenazgo, estatuto del artista, bajada del IVA cultural…, y que debemos movilizarnos por ello, pero también pensamos que todas estas medidas solo pueden llegar desde un parlamento y un Gobierno que apoye e impulse, con decisión, políticas al servicio de la mayoría social, y que no permita nunca más el desmantelamiento de lo público, de aquello que es de todos y nos protege a todos. ‘Salva lo Público’ se propone, también, de inmediato, abrir una reflexión y un debate entre los artistas visuales sobre qué tipo de relación se debe dar, después de la pandemia, entre la cultura, el arte y lo público”.

Obra de Sean Mackaoui para ‘Salva lo Público’.

En esta línea, Juan Cuéllar considera importante “visibilizar la defensa de lo público desde nuestro trabajo, un sector de la cultura que no es industria y que rara vez se postula en bloque, porque lo público, entendido como lo universal, es el camino que garantiza una mayor igualdad en sanidad, educación, justicia, etc.”.

Obra de Juan Cuéllar para ‘Salva lo Público’.

Su pieza ‘#SANIDADPUBLICA’ es un sutil y potente retrato conceptual concebido “de una forma rápida y ágil para redes sociales. Una foto de un juguete vendado de mi hija, un juguete roto y curado. Una alegoría de nuestra situación actual y de lo que defendemos”.

El fotógrafo valenciano, afincado en Madrid, Ignacio Evangelista tuvo conocimiento de ‘Salva lo Público’ a través de su compañero de la Galería Utopía Parkway, el pintor Alberto Pina (uno de los primeros en sumarse). Evangelista argumenta su propuesta apuntando que “dada la limitación de movimientos que tenemos, mi primera idea fue tirar de archivo y utilizar alguna fotografía ya realizada. Recordé una que había hecho hace tiempo, de un corazón de vaca, y pensé que podía funcionar muy bien. Ya que la pandemia es mundial, decidí que el mensaje tenía que hacer referencia a que la sanidad pública (se sobreentiende que gratuita y en condiciones dignas) debería ser universal”.

Obra de Ignacio Evangelista para ‘Salva lo Público’.

En relación a la condición ecuménica de la sanidad que defiende Evangelista, recuerda que “hace unos días leí en la prensa que se teme que muchos estadounidenses con síntomas de coronavirus no hayan ido a hacerse las pruebas por temor a que, en caso de estar infectados, la factura que les llegue después del tratamiento les arruine de por vida. Así que decidí hacer un guiño a lo estadounidense y poner el mensaje de ‘Sanidad Pública Universal’, usando tipografías que, de alguna manera, evocaran a Estados Unidos. Utilicé una que recordara toda la iconografía de high schools, universidades, películas de adolescentes, fútbol americano, etc., y otra más dramática relacionada con llamadas a la guerra, lo militar, Vietnam, etc.”.

La amistad de adolescencia y juventud fraguada en mil batallas crea vínculos indisolubles, así que cuando Carlos García-Alix llamó a su amigo Emilio Gallego –artista, comisario y adjunto a coordinación de AVVAC–, este no dudó en apoyar una de las causas que siempre les ha unido. “Mi postura de defensa de lo público viene de muy lejos, desde siempre he pensado que el Estado debe ser el garante del bienestar de las personas y que eso debe estar por encima de cualquier consideración».

Obra de Emilio Gallego para ‘Salva lo Público’.

Gallego concluye manifestando que «apoyo con todas mis fuerzas lo público, como resorte imprescindible para el bienestar de las personas y por supuesto la iniciativa de #salvalopúblico. Es necesario que el Estado fortalezca los servicios a la ciudadanía, como la sanidad, educación, atención a la tercera edad o también la cultura, que son estratégicos y fundamentales para gozar de una sociedad democrática y justa, donde, como tanto se repite actualmente, nadie se quede atrás”. Y esto, precisamente, es lo que ha querido plasmar en su pieza.

Por su parte, Roberto Mollá, pintor valenciano y ganador del People’s Choice Award de la feria Pulse de New York en 2010 y que, junto a Juan Cuéllar, funda ‘Encapsulados’ –un proyecto dedicado al comisariado de exposiciones de arte portátil–, no albergaba dudas respecto de ‘Salva lo Público’: “Para una cosa así no necesitas que te animen mucho. En una situación como esta los que estamos encapsulados en casa y con los deberes hechos intentamos echar una mano, por ejemplo, a los mayores con su compra y con sus ganas de charlar y, también, a los que ahora apechugan con el problema a diario y que ya están de la dichosa mascarilla hasta el moño: nuestra panadera Analía, los trabajadores de los supermercados, los libreros y toda la sanidad pública. Aunque ahora les homenajeamos a ellos y les mostramos nuestra solidaridad, el problema gordo lo tenemos todos. Por detrás de la famosa curva de Simón, como era de prever, se va formando otra que me recuerda a ‘La gran ola’, de Hokusai, tragándose diminutos pescadores japoneses. ¿Puede ser de alguna ayuda una imagen en una situación así? El grabado de Hokusai no salva a los pescadores pero les reivindica y deja memoria de su trabajo, como el de los sanitarios y tantos otros ahora, esencial”.

Obra de Roberto Mollá para ‘Salva lo Público’.

En esa línea, Mollá asevera que “la sanidad pública es el refugio de todos, al que acudimos cuando enfermamos o cuando creemos enfermar. Todos vivimos momentos de gran intensidad, dolorosos o alegres, en hospitales públicos. Muchos de estos hospitales tienen arquitecturas intimidantes, volúmenes duros y no siempre luminosos. Otros, afortunadamente, tienen un aspecto más acogedor, una escala más asumible. Unos y otros ofrecen cobijo a todos. Ese refugio es el que tenemos la obligación de cuidar para cuando vengan mal dadas. Por esta razón completé uno de mis dibujos geométricos de aire arquitectónico con la tipografía ‘REFUGIO’, alfabeto reconstruido brillantemente por Kike Correcher a partir de la señalización de los refugios antiaéreos de Valencia”.

De Teresa Tomás dicen que “desafía en su pintura el concepto de realismo con el objetivo de representar ideas o imágenes mentales a través de una nueva objetividad poética de carácter científico”. En la obra que ha concebido para ‘Salva lo Público’ se evidencia “la metáfora del corazón como órgano fundamental de una sociedad con un gran problema de salud. Un órgano de cristal debido a su fragilidad, con dificultades de todo tipo, pero que es capaz de crear un sistema circulatorio con bombeos de salud capaces de reanimar esta horrible pandemia”.

Obra de Teresa Tomás para ‘Salva lo Público’.

Desde sus primeras exposiciones en la Galería Postpos de València, pasando por My Name´s Lolita Art durante un periodo muy longevo a la vez que prolífico –en el que explora e investiga la videocreación–, en la actualidad, no ha habido hemisferio donde no haya expuesto. “Me hubiera gustado poder colaborar de manera más activa. Siempre me ha sorprendido la generosidad y la humanidad tanto de médicos como del resto personal sanitario, ya que son capaces de luchar contra la enfermedad como no sabemos hacer los demás. Cuando un problema de salud mundial como el COVID-19 explosiona, están trabajando al límite visibilizando su heroicidad. Como sociedad, deberíamos escucharlos y respetarlos más y mejor. Ahora y siempre”, concluye Tomás.

Obra de Paco de la Torre para ‘Salva lo Público’.

Cuando interrogamos a Paco de la Torre sobre su voluntad de sumarse a ‘Salva lo Público’ afirmaba que “los artistas conformamos tejidos invisibles que se activan en momentos críticos como el que vivimos. Desde el confinamiento es difícil ofrecer otra colaboración que poner al servicio de iniciativas como ‘Salva Lo Público’ nuestro imaginario para poder visualizar los idearios que defendemos como miembros de la sociedad”, y, por ello, “el impulso de sumarme a la iniciativa con la inmediatez que las circunstancias exigían me llevó a manifestar el significado de algunas de las imágenes creadas para mi colaboración con la revista de pensamiento científico Mètode. Al rotular el deseo de una sanidad pública sobre la escena hospitalaria avoco al espectador a una lectura inequívoca”.

Así mismo, desde ‘Salva lo Público’ continúan trabajando para visibilizar todas las obras en una exposición que pueda itinerar a lo largo y ancho de la geografía española. Preparémonos para reflexionar.

#SalvaLoPúblico.

‘¡Viva la sanidad pública!’, de Carlos García-Alix.

Merche Medina

“Ya que no podemos salir a las calles, salimos a las redes”

#MAKMAOpinión | #ApagónCultural
12 de abril de 2020

Mañana, tarde, noche
Mañana, tarde …
Mañana …

Mañana, tarde, noche. Mañana, tarde, noche. Mañana, tarde, noche… Así pasan las horas en nuestro confinamiento. Nos hemos acostumbrado, ahora más que nunca, a que nuestro móvil sea la ramificación de nuestro brazo, y gran parte de nuestro entretenimiento lo visualizamos en esa pantalla. Bibliotecas, museos, galerías y cientos de artistas desde el primer momento han abierto sus puertas virtuales e ideado iniciativas culturales para aligerar el peso de la cuarentena, pero no todos nos hemos parado a pensar de qué podrían vivir estos durante y después de ella.

Las redes sociales explotaron el 9 de abril en un mar de protestas con el hashtag #ApagonCultural, creado por la Unión de Actores y Actrices, desembocando en una huelga de 48 horas en la que se pretendía que la cultura no estuviera disponible en plataformas streaming, ni en ninguna red social. ¿La razón? Como dice Trimagasi en la película ‘El Hoyo’, obvia: el ministro de Cultura no ofreció medidas para mitigar la crisis que va a tener que superar el sector artístico. En otros países, como en Alemania, Francia o Italia, la cultura se ha declarado un bien de primera necesidad con medidas especiales para protegerla. Por el contrario, José Manuel Rodriguez Uribes aludió a Orson Welles, el pasado martes, para poder recalcar que “primero va la vida y luego el cine”. Así, algunos artistas se han visto con la cuenta a cero y con un futuro desalentador, viendo cómo se hunden, mientras al resto nos intentan rescatar de las peores situaciones.

Ilustración de yyyyoa (Yolanda Tortosa Sanz).

Seguramente, lo que más ha molestado a este sector es que se les ha vendido como un grupo insolidario que desea medidas especiales para no caer en el círculo de la crisis que nos afectará a la mayoría de nosotros. Pero esa afirmación no es justa ni cierta. Como se ha podido comprobar en este tiempo de cuarentena, empresas de artes escénicas y musicales, artistas plásticos, músicos, y de todos los sectores culturales en general, han subido vía online sus obras de forma gratuita con el fin de aportar luz, risas, conciencia social y compañerismo. Como siempre se ha demostrado en cada situación difícil. Además, se sienten confusos al ver como Deportes sí que ha obtenido una ayuda de 50 millones de euros para las federaciones deportivas.

Ilustración de de.be.pe (Diego Blanco Prieto).

Debido al descontento generalizado y la rápida respuesta por parte de la cultura, que abarca a más de 700.000 trabajadores, el gobierno actual ha optado por escuchar las demandas del sector. La ministra de Hacienda, María Jesús Montero, ha anunciado que se reunirá con representantes del sector junto al ministro de Cultura para escuchar sus reivindicaciones. Por ello, los convocantes de la huelga han decidido suspenderla para dar un voto de confianza al Ejecutivo.

Sin embargo, aunque los ánimos se hayan calmado, los artistas siguen airados; significativa es la declaración de Juan Echanove mostrando su descontecto: “Nosotros llevamos soportando esto desde el comienzo de la democracia. Se lo voy a explicar: cada cosa que ocurre cae sobre la cultura como una losa de granito. (…) En lo que a mí respecta, ya no eres mi ministro de Cultura, porque si no tengo cultura para qué coño quiero un ministro”.

Tamara Pérez

La estupidez del arte

Sobre la dignidad de los artistas y del mercado del arte
Valencia
Martes 21 de mayo de 2019

1.Había una cierta dignidad en aquellos artistas antiguos que fueron desplazados por los modernos allá por el siglo XVIII. Pero los modernos llegaron con su espíritu libertario y rompieron sus lazos con el tirano y restrictivo Poder, ese que les imponía los asuntos que debían pintar y además con la adecuada forma de representarlos. Así, llegó el siglo XIX y los artistas se liberaron definitivamente de los despóticos Reyes y de los malditos Arzobispos. Y aceptaron las consecuencias, quedar expuestos y estar sujetos a una demanda mucho más inestable y abstracta: el mercado. Como todos ustedes saben Van Gogh sería un perfecto representante del artista moderno; la libertad de poder hacer lo que le viniera en gana fue el precio que tuvo que pagar para no comerse un rosca. Había una cierta dignidad en aquellos artistas modernos que desplazaron a los antiguos aún cuando esto les supusiera comer raspas de sardina (en nombre de la libertad, claro).

Autorretrato de Vincent Van Gogh.

2.Ahora los artistas son otra cosa, carecen de dignidad. Y sus prescriptores también, pero vayamos primero con los artistas. Criados en su propia autosuficiencia -la que deviene de ser más resolutivos y acomodaticios que sus mayores- los artistas del hoy nadan sin guardar la ropa y por eso están permanentemente humedecidos. Se valen de la tecnologización globalizadora para ser hippies con sus perfiles y sus followers, pero sueñan con que un matrimonio maduro les pague las cervezas y las nikes; son relativistas de libro pero necesitan tranquilizantes cuando alguien no entiende sus pesadillas. Dicen rechazar el mercado por sus vinculaciones a la economía liberal, pero en realidad todos son unas doñas ineses que se mueren por el abrazo de un cínico protector; les gusta ir de escépticos pero cuando la Consejería de Cultura de turno les llaman para cubrir un espacio con su contenido político/social, estos entran en trance místico. Se dicen comprometidos pero en realidad les gusta levitar.

La artista vasca Itziar Okariz.

3.Noticia (10 de mayo): “La artista vasca Itziar Okariz, que representa a España en la Bienal de Venecia, “mea en diferentes espacios públicos del mundo”; en un proyecto comisariado por el periodista también vasco Pelo Aguirre que se presenta como una iniciativa que “perfora y vacía” el espacio físico, a través del sonido, imagen escultura y arquitectura. Aguirre ha explicado que “es un pabellón en el que el cuerpo aparece representado y esta idea de perforación asociada al cuerpo me parece una metáfora importante y potente en esta edición”.

La verdad es que no sé quién es más tonto, si la artista (que se cree libre) o el prescriptor (que se cree poeta). Lo de menos es la acción de mear, que sin duda es tan inocua e inofensiva como cualquier otra mientras se haga en el nombre del arte*. Tampoco resulta relevante el hecho de si es o no arte la acción mientras la institución sea la que como tal lo señale. Como siempre**. No, lo que verdaderamente resulta hilarante es que se tomen en serio su supuesta influencia sobre la sociedad; lo que resulta desternillante es que crean estar cuestionando las convenciones sociales; que crean estar luchando contra el conservadurismo mientras son subvencionados por la misma Institución político/artística; que se crean provocadores defendiendo además su mismo discurso; y que se crean libres en su perfecta pose genuflexa. Ahora los artistas son, como decía, otra cosa, carecen de dignidad. No tienen mercado (porque el mercado no los quiere y ellos dicen odiarlo) y además son los lacayos de un Poder que sólo les ofrece unas migajas de basura, las que sirven para comprarlos. El que se mea soy yo.

Video de Cristina Lucas en el Centre del Carme.

4.El problema de los tontos es que nunca paran de trabajar, que nunca descansan. Noticia (17 de mayo): titular, “A golpes contra el patriarcado”; subtitular, “Cristina Lucas y Eulalia Valldosera critican en el Carme la tradición artística dominada por el hombre” Y en las fotos que ilustran el artículo vemos a Cristina Lucas destrozando con una maza una réplica del Moisés de Miguel Ángel. Todo muy original e imprevisible como puede verse. Pero por si alguien no se había dado cuenta de la originalidad del concepto y del riesgo que comporta el discurso respecto a la Institución llega su prescriptor, el director del Museo y dice que “se trata de una apuesta por visibilizar la falta de mujeres en colecciones públicas” y alaba esta exposición por situarse en contra “del relato oficial” en el arte, donde “la mujer queda relegada a un segundo plano”. Respecto a lo de estar en contra “del relato oficial” insto a los no perezosos a investigar en las hemerotecas (físicas y digitales, para que contabilicen y analicen los impactos mediáticos, así como la cantidad de eventos “En Femenino”). Respecto a la segunda les aconsejo que lean este post: https://albertoadsuara.blogspot.com/search?q=arte+mujeres (El texto del post es un exabrupto sin gracia estilística pero deja claras las cosas)

5.Había una cierta dignidad en aquellos artistas antiguos que fueron desplazados por los modernos allá por el siglo XVIII. Y también la había en aquellos artistas modernos que pagaron un alto precio por aceptar la libertad de no tener amos. Ya digo, los artistas del hoy, unas doñas ineses en búsqueda de un Don Juan adulador pero canalla.

*Así que los que siempre centran el problema en la tesitura de si es o no arte una bravuconada mejor que se callen, porque su ignorancia es tan grande como la de quienes se llevan las manos a la cabeza porque no entienden nada. La cuestión nunca ha sido dilucidar si es o no arte un “montón de ladrillos” o una “lata de mierda” mientras hayan sido señalados por la Institución; la cuestión es saber cuánto han aportado -humanísticamente- a la Humanidad aún con toda su carga teórica.

**Lo que resulta verdaderamente provocador, transgresor e intranquilizador es ver a todas esas niñas que mean en público en plena calle, durante la farra y sin vergüenza alguna. A ver si os enteráis, pardillos, todo lo hecho en nombre del arte queda desactivado por el mismo hecho de hacerse en nombre de la institución. De hecho, nada hecho en el nombre del arte puede ser eficaz, -en tanto que transgresión comprometida-, porque no puede ser otra cosa que espectáculo manierista y patético.

Video de Cristina Lucas en el Centre del Carme

Alberto Adsuara

Hacia la profesionalidad del artista visual

#EncuentrosCañadaBlanchEnElSporting
Organizan: Fundación Cañada Blanch, Sporting Club Russafa Carlos Moreno Mínguez y MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea
Sporting Club Russafa
Sevilla 5, València
Viernes 17 de mayo de 2019 a las 19:00

La Fundación Cañaba Blanch y el Sporting Club Russafa Carlos Moreno Mínguez, en colaboración con MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, organizan los #EncuentrosCañadaBlanchEnElSporting, cuya primera edición, que tendrá lugar entre mayo y junio de 2019, se postula bajo el lema ‘Hacia la profesionalidad del artista visual’, con el objetivo de procurar un diagnóstico fidedigno y actual –mediante el desarrollo de una mesa redonda– de las diversas circunstancias y vicisitudes laborales en las que se encuentran numerosos creadores, a la par de ofrecer, a través de un seminario, un mapa de herramientas y estrategias con las que reorientar y enmendar su situación de inestabilidad profesional.

MESA REDONDA (VIERNES 17 DE MAYO DE 2019)

#EncuentrosCañadaBlanchEnElSporting iniciará sus contenidos con la celebración de la mesa redonda ‘Hacia la profesionalidad del artista visual’, que tendrá lugar en la sede del Sporting Club Russafa (Sevilla 5, València), el viernes 17 de mayo de 2019 a las 19:00.

Formarán parte del debate Marisa Giménez Soler –comisaria y galerista del Museo del Ruso (Alarcón, Cuenca), Emilio Gallego –artista y representante de la Asociación de Artistas Visuales de València, Alicante y Castellón (AVVAC)–, Felicia Puerta –artista y profesora de Metodología de Proyectos de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos (UPV)–, Ismael Teira –artista y miembro del consejo editorial de MAKMA– y Lucía Peiró –artista y representante del Sporting Club Russafa Carlos Moreno Mínguez–, quienes serán moderados por Salva Torres, en calidad de periodista cultural de El Mundo Comunidad Valenciana y director de la revista MAKMA.

Un instante del happening poético ‘¿De qué viven los artistas?’, con Rosa González y Javier Seco. Fotografía cortesía de Laquerencia Producciones.

Esta primera jornada de los #EncuentrosCañadaBlanchEnElSporting será rubricada con la escenificación, a partir de las 20:00, de la pieza ‘¿De qué viven los artistas?’, de Rodrigo García, Pedro Gabo y Javier Seco, y protagonizada por Rosa González y Javier Seco, de la compañía Laquerencia Producciones; un mordaz e hilarante happening poético interdisciplinar “cargado de denuncia y sátira, que cuestiona los papeles que juegan el azar, el dinero, el prestigio o el triunfo en la práctica artística, propiciando, junto al espectador, un viaje lúdico y experimental. En definitiva, “las contradicciones e inseguridades de un alma artista y su batalla diaria con el ego y las apariencias”.

SEMINARIO (VIERNES 7 Y SÁBADO 8 DE JUNIO DE 2019)

Bajo el título ‘El artista y la autogestión: emprender en el mundo del arte’, Marta Pérez Ibañez –historiadora del arte, gestora cultural, miembro del Instituto de Arte Contemporáneo (IAC) y docente en la Universidad de Nebrija, entre otras instituciones– impartirá en el mes de junio un seminario de doble jornada (viernes 7, de 16:00 a 20:00, y sábado 8 de junio, de 10:00 a 14:00).

Los contenidos fundamentales del curso, que clausurará la primera edición de los EncuentrosCañadaBlanchEnElSporting, se aproximarán a la figura del artista profesional mediante la intercesión de conceptos como branding, mercado del arte, comunicación offline (objetivos y estrategias, imagen, composición curricular, etc.) y autogestión (administración y economía,
aspectos legales y derechos del artista, entre otros), así como perfilarán un mapa del artista “ante el reto del nuevo mercado global”, en términos de autogestión sostenible y nuevos modelos de negocio, sustentados por razones de “equilibrio y coherencia para conseguir los mejores
resultados”.

La participación en el seminario ‘El artista y la autogestión: emprender en el mundo del arte’, destinado a un máximo de 40 alumnos y con un coste de 20€ por participante, se llevará a cabo mediante inscripción previa a través del correo convocatorias@makma.net, indicando en el asunto “Seminario EncuentrosCañadaBlanchEnElSporting” e incluyendo en el cuerpo del mail los siguientes datos: nombre completo, NIF y teléfono de contacto.

El criterio de selección final de alumnos se implementará por orden estricto de recepción de solicitudes. El equipo de organización de los #EncuentrosCañadaBlanchEnElSporting se pondrá en contacto directo con la nómina definitiva de participantes para proceder con los trámites
económicos correspondientes al pago del seminario.

MAKMA