Cris Blanco, entre lo analógico y lo digital

Bad Translation, de Cris Blanco
Las Naves
C / Juan Verdeguer, 17. Valencia
Sábado 5 de noviembre de 2016

La última performance de Cris Blanco, ‘Bad Translation’, es una lucha encendida entre lo analógico y lo digital, y donde la primera de las opciones resulta claramente ganadora. Blanco, artista multidisciplinar, invita al público a adentrarse en un juego lleno de humor donde intenta traducir la nueva tecnología a la vieja, creando un efecto divertido y atrapante desde el primer minuto, y en la que, además, se nos habla de cómo la tecnología organiza nuestro día a día.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Para cumplir este objetivo, Blanco nos presenta como escenario un gran ordenador, creado con materiales artesanales, elaborados por la propia compañía. Es hacer el camino a la inversa, «traer lo digital a lo analógico», describe la propia Blanco. Esa analogización está llena de reflexión sobre el influjo que tiene la tecnología en la sociedad actual, pero también de comedia, de un interés por encima de todo de divertir al público, de hacerlo cómplice y partícipe del juego.

«Me gusta ese mix de disciplinas, mezclar lo supermoderno con lo tradicional, jugar con las convenciones teatrales (…) que todo sea permeable». El público, por supuesto, se presta encantado a ese juego que se da entre adultos que aceptan creérselo y que están dispuestos a reírse mucho.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

No es la primera vez que Blanco experimenta con esta voladura de las reglas convencionales. En ‘El agitador vórtex’ (2014) creaba cine en directo, y el patio de butacas asistía al rodaje de una película hecha también de manera artesanal.

Cris Blanco desarrolla proyectos escénicos desde 2003 y trabaja en performances, música, teatro y cine, mezclando los géneros y las disciplinas. ‘Bad Translation’ ha sido creada y desarrollada por ella y Óscar Bueno Rodríguez, Javier Cruz, Amaranta Velarde y Cris Celada, los cuales también actúan en la obra. Ha sido coproducida por Mercado de las Flores/ El Granero, La Casa Encendida, Las Naves, Fuga.es y CAET – Centro de artes escénicas de Terrassa.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

Bad Translation, de Cris Blanco. Imagen cortesía de Las Naves.

La Caixa Negra, en memoria de Paco Esteve

La Caixa Negra, de José Carlos Díaz
Realización: Xavier Cortés
Interpretación: Sara Vallés
Producida por On Air en colaboración con Visual Producciones

El título del documental ya encierra la doblez con la que juega José Carlos Díaz, director de La Caixa Negra. “Hace referencia a la cámara oscura de la proto fotografía y a la caja negra de los aviones, lugares donde se guarda la memoria de  nuestra vida”. Fruto de la casualidad, Díaz se encontró en el rastro de Valencia esa caja negra a la que alude la película presentada en la Sala Berlanga de la Filmoteca. Y lo que halló en su interior fueron decenas de fotografías a modo de “fragmentos de vida”, según definió el realizador Xavier Cortés, del compositor de música festera Francisco Esteve Pastor, nacido en Muro (Alicante) y del que se celebra el centenario de su nacimiento.

Fotografía de Lía Delby, a la sazón esposa de Paco Esteve, en una imagen de La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Cortesía del autor.

Fotografía de Lía Delby, a la sazón esposa de Paco Esteve, en una imagen de La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Cortesía del autor.

Indagando en esas fotografías, como se indaga en la caja negra de los aviones en busca de respuestas por la muerte acaecida, José Carlos Díaz fue reconstruyendo la vida de Paco Esteve. Lo hace mediante la investigación que en el plano de ficción realiza Sara Vallés. Y lo que se va encontrando, a través de testimonios de musicólogos, amigos y familiares, es con la sorprendente carrera de quien ha compuesto casi un centenar de pasodobles y marchas moras, y uno de los que más veces ha ganado el Primer Premio de Música Festera de Alcoi, para regocijo de sus paisanos de Muro.

Fotografía de Paco Esteve y Lía Delby en La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Paco Esteve y Lía Delby en La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

La caja negra con todas esas fotografías se perdió posiblemente durante algún traslado a raíz de la muerte de Esteve, según se dice al final del documental. Fotografías entre las que despunta una bella cantante, Lía Delby, a la postre Amalia Cuerda, mujer del compositor. Ella coronaba el grupo musical Los Chicos de España, del que también formaba parte su marido. Juntos recorrieron media Europa y Oriente Medio, traspasando fronteras con su música, de la que se ocupa en el documental Luis Prado (Señor Mostaza). “Queríamos que la música tuviera una importancia total; que no fuera un fondo añadido, sino parte de la historia”, explicó Cortés.

Lia Delby y Francisco Esteve en una de las fotografías de La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Cortesía del autor.

Lia Delby y Francisco Esteve en una de las fotografías de La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Cortesía del autor.

José Carlos Díaz, al igual que hizo Sergi Pitarch Garrido en El último abrazo (nominada a los Goya), rescata del olvido la vida de una persona a partir del azar que supone el hallazgo de cierto material. “Nos deshacemos de lo analógico y, por casualidad, resulta luego un hallazgo de gran valor”. Pura arqueología en plena era de Internet. “Sí, en cierto modo”. El grafitero valenciano DEI también aparece en la película, recreando en una pared la figura de ese arqueólogo de imágenes que viene a ser Díaz. “Ayuda a representarme biográficamente”, subraya el director de una obra que considera coral por la “gran labor de todo el equipo”.

Parte del equipo de La Caixa Negra, durante la producción del documental. Imagen cortesía del autor.

Parte del equipo de La Caixa Negra, durante la producción del documental. Imagen cortesía del autor.

El documental, escrito por Díaz junto a Francesc Picó y producido por la valenciana On Air en colaboración con Visual Producciones, fue seguido en la Sala Berlanga por dos de sus sobrinas y el hijo de Paco Esteve y Amalia Cuerda, Rafael Esteve, que en la película recibe finalmente el legado de esa caja negra de manos de Julia (Sara Vallés). Un legado que, como recordó Remigi Morant, vicepresidente de la Federació de Societats Musicals de la Comunitat Valenciana, sirve de reivindicación de los músicos valencianos: “Todas las bandas no serían lo que son sin gente como Paco Esteve”.

Sentados, Rafael Esteve, hijo de Lía Delby y Francisco Esteve, y Sara Vallés, actriz, en La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

Sentados, Rafael Esteve, hijo de Amalia Cuerda y Francisco Esteve, y Sara Vallés, actriz, en La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

José Carlos Díaz, que durante una veintena de años ha estado vinculado a RTVV, siguió haciendo memoria al desear que La Caixa Negra, también presentada en Muro, “ojalá pudiera emitirse en Canal 9 y que esto fuera pronto”. Hasta que tal cosa suceda, el documental seguirá su curso presentándose a festivales y otras televisiones.

Detalle del cartel de la película La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

Detalle del cartel de la película La Caixa Negra, de José Carlos Díaz. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Mr. Pink y sus paraísos artificiales

Les Paradis Artificiels
Leonardo Gutiérrez Guerra, Kalo Vicent y Tactelgraphics
Galería Mr. Pink
C / Guillem de Castro, 110. Valencia
Inauguración: viernes 18 de septiembre, a las 20.00h
Hasta el 30 de octubre de 2015

Cada vez que irrumpe la sombra de Charles Baudelaire en una muestra que se apoya en el medio fotográfico, se produce una seductora paradoja si tenemos en cuenta que el poeta francés se refería en 1859 a tal formato como a un síntoma de la “estupidez de las masas”. Para el maestro de los simbolistas, la capacidad de la fotografía de mostrar el mundo de una manera realista y fiel no era bella. Cuando publicó El pintor de la vida moderna subrayó que el artista debía mirar todo lo que le rodea como si fuera un niño ebrio que ve todo por primera vez. Se trata de un «conflicto» para el que el Surrealismo ofrece una salida o justificación.

André Breton tenía claro que el error estaba en pensar que el modelo solo podía ser tomado del mundo exterior. En esta dirección, la fotografía jugó un papel crucial en la construcción de una estética surrealista toda vez que se presentaba como un instrumento para atrapar lo “maravilloso” (pensemos en Claude Cahun, Hans Bellmer, o Man Ray), para cuestionar las diferencias entre la realidad interna y externa, y dejar al desnudo una cualidad onírica que Baudelaire se empeñaba en negar en los comienzos de tal medio. Los surrealistas rompieron con el dominio de la realidad apoderándose de otras imágenes que van más allá, una estela seguida por generaciones posteriores en la que podemos encajar las modalidades “paradisíacas” que nos ofrecen los proyectos fotográficos que integran esta muestra.

Obra de Kalo Vicent en la exposición Les Paradis Artificiels. Imagen cortesia de la Galería Mr. Pink.

Obra de Kalo Vicent en la exposición Les Paradis Artificiels. Imagen cortesia de la Galería Mr. Pink.

En esta propuesta de lectura de Les Paradis Artificiels, dentro de la primera modalidad citada y de un posible subapartado dedicado a la memoria de  las experiencias sensoriales personales, Kalo Vicent (Valencia, 1965) lleva a cabo un terapéutico proyecto fotográfico con el que a través de unos espacios domésticos y unos personajes reales, resuelve algunos episodios de su biografía mientras nos desvela su personal temporada en los “paraísos artificiales”.

En Appartament 34 vivienda y estupefacientes se alían en escenas similares a las que sucedieron dentro de los muros de otros bloques de occidente en las décadas de los ochenta y noventa (análogas habitaciones y rellanos con biografías semejantes aparecen, por ejemplo, en las imágenes del desaparecido Hulme Crescent de Manchester). Se trata de instantáneas que  testifican, siguiendo a Artaud, que “los sueños o las ideas delirantes no son menos reales que lo que está ahí fuera”. La memoria del edificio y sus alrededores experimentados desde los estupefacientes se vuelve inédita, más bella, una belleza en este caso y en palabras del artista “metáfora del abismo, de la desorientación, del suicidio posible, del suicidio lento”.

Obra de Leo Gutiérrez en Les Paradis Artificiels. Imagen cortesía de la galería Mr. Pink.

Obra de Leo Gutiérrez en Les Paradis Artificiels. Imagen cortesía de la galería Mr. Pink.

Apnea es otra propuesta que podríamos situar en la segunda línea temática por lo que tiene de simulación de una realidad paralela. Leo Gutiérrez (La Habana, 1973) enlaza a través del título una enfermedad asociada al sueño y a la muerte (la interrupción temporal de la respiración mientras se está dormido), con un deporte subacuático. Se trata de una poética de la ensoñación, apoyada de nuevo en la fotografía, que tiene que ver con esa otra vía en la que se representa la realidad onírica o la alucinación y que sirve para delimitar otra versión del “paraíso artificial”.

Obra de Tactelgraphics en Les Paradise Artificiels. Imagen cortesía de galería Mr. Pink.

Obra de Tactelgraphics en Les Paradise Artificiels. Imagen cortesía de galería Mr. Pink.

Tactelgraphics son los autores de Paradise Waterfall, una tercera llamada al “paraíso” que podemos posicionar en esa otra realidad/irrealidad construida sin sustancias. Ismael Chappaz (Valencia, 1982) y Juanma Menero (Vila-real, 1982) han diseñado para esta ocasión una trilogía de entidades compuestas por imágenes de cascadas artificiales de los siglos XVIII y XIX, extraídas de internet y manipuladas mediante el dibujo para “devolver lo digital a lo analógico”, y por fotografías del parque de Benicalap, un “escenario idílico” para los que han vivido este espacio de la periferia valenciana. El resultado de esta apropiación es una inquietante suerte de folly reversible que funciona, citando a Foucault, como “heterotopía feliz” y como puente onírico entre el imaginario personal (en este lugar Menero fue atracado y Chappaz estuvo a punto de ser secuestrado) y el colectivo, y que nos sitúa en un ambiguo emplazamiento de naturaleza domesticada donde la decadencia es subrayada y poetizada al incluir imágenes semi-abstractas que ocultan lugares como el bosque de Vincennes, el parque Des Buttles Chaumont o el Palacio Real de Caserta.

Obra de Kalo. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Obra de Kalo Vicent. Imagen cortesía de Galería Mr. Pink.

Francisco Ramallo*

*Extracto de su texto de la exposición Les Paradis Artificiels

 

Desnudos fotovoltaicos de Pedro Hernández

Sens/Sex. El cuerpo la arma, de Pedro Hernández
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Hasta el 11 de julio de 2015

Si de la actriz Ava Gardner se llegó a decir que era “el animal más bello del mundo”, entonces del fotógrafo Pedro Hernández se puede decir que es el mejor cazador de esa belleza animal. Nada de erotismo suave. Puestos a encarar el lado salvaje del cuerpo femenino, el artista del Cabanyal residente en Marsella prefiere dejarse llevar por el instinto de su alma periodística. Porque él, por encima de todo, se considera “un curioso” de cuanto le rodea. De forma que ante un desnudo, y son miles ya los que han pasado por delante de su inquieta mirada, se comporta como el predador que sigiloso aguarda el instante oportuno.

Fotografía de Pedro Hernández en la exposición 'Sens/Sex. El cuerpo la arma',  de Espacio 40. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández en la exposición ‘Sens/Sex. El cuerpo la arma’, de Espacio 40. Cortesía del autor.

Casi medio centenar de esos instantes pueden verse en la galería Espacio 40 del barrio de Ruzafa, que de este modo se sumerge en el verano con una exposición de alto voltaje erótico. Cuídense mucho de acudir quienes, acostumbrados a la carnaza televisiva, piensen que ya lo han visto todo. Los desnudos de Pedro Hernández están hechos sin concesiones, pero su radicalidad escapa al torpe visionado del cuerpo dejado de la mano del morbo. Con ser explícitas, sus fotografías arropan hasta el desnudo más obsceno merced al cuidadoso trabajo del blanco y negro.

Fotografía de Pedro Hernández en 'Sens/Sex'. Espacio 40. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández en ‘Sens/Sex’. Espacio 40. Cortesía del autor.

Cada una de esas imágenes le lleva horas y días de trabajo. Se cabrea y mucho cuando alguien se fija en sus desnudos pasando por alto el encuadre, la luz, la composición y el riesgo que conlleva fotografiar al natural sus modelos. Apasionado del trabajo artesanal que conlleva el revelado analógico y detractor de cierta insustancialidad digital, Pedro Hernández se pasa horas y horas en lo que él llama su sala de maternidad, hasta parir fotografías escandalosamente cuidadas hasta el más mínimo detalle.

Fotografía de Pedro Hernández, en Espacio 40. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández, en Espacio 40. Cortesía del autor.

Los desnudos que muestra en Espacio 40, bajo el elocuente título de ‘¡El cuerpo la arma!’, destacan por su potencia visual, más allá de la explicitud sexual de algunas de sus imágenes. No hay culos, ni senos, ni coños (con perdón), que se resistan al látigo con que Pedro Hernández domeña tan fiera naturaleza. Lo hace, sin duda, de manera provocadora, ya sea por el descaro de tamaña desnudez, bien por la forma que tienen las modelos de entregarse al deseo carnal que el artista, lejos de encubrir, alienta con su penetrante cámara. Pero es una provocación sometida al exacto cumplimiento de una de sus máximas artísticas: “¡Vivo de la imagen profundamente!”.

Fotografía de Pedro Hernández en 'Sens/Sex'. Espacio 40. Cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández en ‘Sens/Sex’. Espacio 40. Cortesía del autor.

Tan profundamente que no entiende la dejadez con que algunos dan por buenas ciertas fotografías mal encuadradas, sin blancos y negros puros, descuidando la posición de las modelos. Las suyas, por muy desnudas, abiertamente desnudas, que se muestren, siempre aparecen cubiertas de sombras, de geometrías o del propio marco de la representación. Ya sea en confesionarios de iglesias, en la barra de algún bar, en cementerios, en terrazas, salas o dormitorios, incluso en la Malvarrosa o la Ciudad de las Ciencias, sus desnudos tan pronto acarician la gloria de un placer intenso como la tierra de la aspereza carnal.

No caben medias tintas en las fotografías de Pedro Hernández, en sus desnudos. Puestos a cazar esa belleza animal, cualquier distracción puede resultar nefasta: un mal gesto, una luz mal tratada o cierta sensualidad de postal y adiós erotismo. Con 40 años de profesionalidad a sus espaldas y multitud de premios en su Francia adoptiva, Pedro Hernández sube ahora la temperatura de Valencia con una exposición de alta graduación visual.

Fotografía de Pedro Hernández en 'Sens/Sex. El cuerpo la arma', en Espacio 40. Imagen cortesía del autor.

Fotografía de Pedro Hernández en ‘Sens/Sex. El cuerpo la arma’, en Espacio 40. Imagen cortesía del autor.

Salva Torres

Pedro Hernández, cuerpo a cuerpo

Sens / Sex. ¡El cuerpo la arma!, de Pedro Hernández
Espacio 40
C / Puerto Rico, 40. Valencia
Inauguración: sábado 23 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 11 de julio de 2015

Espacio 40 inaugura el sábado 23 de mayo la exposición de fotografía ‘Sens/Sex: ¡El cuerpo la arma!’ del artista Pedro Hernández, nacido en el Cabanyal pero con residencia en Marsella. Se trata de un conjunto de imágenes que, conviene advertir, pueden herir la sensibilidad del público. Un público acostumbrado a ver las imágenes más descarnadas en televisión, pero que luego puede llegar a escandalizarse al contemplar otras más carnales y artísticas.

Fotografía de Pedro Hernández en 'Sens / Sex'. Espacio 40.

Fotografía de Pedro Hernández en ‘Sens / Sex’. Espacio 40.

Lo que propone Pedro Hernández con ese conjunto de fotografías en torno al desnudo franco y sin concesiones, es atrapar la mirada del espectador y zarandearla mediante un cuerpo a cuerpo a veces envuelto en sombras y otras abrasado por el goce. Hay primeros planos de sexo púbico e impúdico, de senos, de culos. Cuerpos femeninos osados, entregados al placer de una mirada que hurga en ciertos relieves y oquedades para adentrarse en los misterios de la naturaleza arrebatada.

Fotografías de Pedro Hernández en 'Sens / Sex'. Espacio 40.

Fotografías de Pedro Hernández en ‘Sens / Sex’. Espacio 40.

Los desnudos de Pedro Hernández, que hasta el 11 de julio permanecerán expuestos en Espacio 40, se ocultan en la intimidad de las cuatro paredes, al tiempo que se ofrecen transgresores mostrando su poder evocador. Y lo que evocan tiene mucho que ver con la pasión allí donde ésta nos confronta con los límites que impone la cultura en pugna con lo animal. Por muy  cruda que parezca la visión de esos cuerpos, lo cierto es que Pedro Hernández los cocina mediante cuidadosos encuadres y un primoroso trabajo del blanco y negro.

Fotografías de Pedro Hernández en 'Sens / Sex'. Espacio 40.

Fotografías de Pedro Hernández en ‘Sens / Sex’. Espacio 40.

Espacio 40 se adelanta al caluroso verano con esta encendida exposición. Está permitido asomarse a su interior, pero dado el peligro que se corre en medio de tanta llama corporal, conviene protegerse con el cortafuegos de una mirada atenta y desprejuiciada. Cuando el cuerpo la arma, mejor tener a mano el arte con el que aplacar la violencia a la cual esa pasión nos convoca. ¡Pasen y vean ese cuerpo a cuerpo al que nos convocan los desnudos de Pedro Hernández!

Fotografía de Pedro Hernández del cartel de la exposición 'Sens / Sex. ¡El cuerpo la arma!'. Espacio 40.

Fotografía de Pedro Hernández del cartel de la exposición ‘Sens / Sex. ¡El cuerpo la arma!’. Espacio 40.

Fotografía de Pedro Hernández en la exposición 'Sens Sex. ¡El cuerpo la arma!'. Espacio 40.

Fotografía de Pedro Hernández en la exposición ‘Sens Sex. ¡El cuerpo la arma!’. Espacio 40.

 

Weegee: El temible burlón del fotoperiodismo

Weegee The Famous
Festival Valencia Negra
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10 y Guillem de Castro, 8. Valencia
Hasta el 31 de agosto

Ningún criminal lo era, “por muy Al Capone que sea”, hasta que llegaba Weegee y lo retrataba. Así lo recordó Silvia Oviaño, comisaria de la exposición que el MuVIM, en el marco del festival Valencia Negra, le dedica a toda una auténtica leyenda del fotoperiodismo. Llegó a contar con una emisora de radio portátil de onda corta conectada a la de la comisaría, lo que le permitía llegar a los sucesos antes que la propia policía. Eso, más el cuarto oscuro que tenía en el maletero del coche, le convertía en el reportero gráfico más rápido del Nueva York de los años 30 y 40. Su leyenda ha ido creciendo con los años, no así la fama que alcanzó desde el principio.

Summer, The Lower East Side, 1937. Fotografía de Weegee en la exposición 'Weegee The Famous' en el MuVIM.

Summer, The Lower East Side, 1937. Fotografía de Weegee en la exposición ‘Weegee The Famous’ en el MuVIM. ©Weegee-Caravan.

De hecho, la exposición del MuVIM se llama así: ‘Weegee The Famous’. Adjetivo que se ganó a pulso, tras otorgárselo él mismo, convencido de la calidad de su trabajo. Tanto es así que optó por convertirse en freelance para que sus fotografías aparecieran firmadas con esa rúbrica: The Famous. “Cronista de fotografía negra”, subrayó Oviaño, Weegee se hizo famoso por esos disparos rápidos y certeros (“retocaba la escena del crimen, para desesperación de la policía”), pero también por la manera que tenía de radiografiar las calles de la ciudad y sus gentes.

“Era un fotógrafo de calle”, destacó la comisaria. Calles que pateó como nadie, al tiempo que dignificaba la profesión del fotoperiodista con imágenes tomadas al vuelo y reveladas con su temible espíritu burlón. “Poseía un gran sentido del humor”, señaló Oviaño. Espíritu que tal vez le venía de su afición por la güija, de cuya pronunciación fonética se supone que le viene el sobrenombre de Weegee, ya que el suyo verdadero era Arthur H. Fellig (1899-1968). Arthur, una vez llegó a Estados Unidos, porque de su natal Ucrania salió con el nombre de Usher.

Simply Add Boiling Water. Fotografía de Weegee en la exposición 'Weegee The Famous' en el MuVIM.

Simply Add Boiling Water. Fotografía de Weegee en la exposición ‘Weegee The Famous’ en el MuVIM. ©Weegee-Caravan.

Sea como fuere, Weegee sintetizó las cualidades del fotoperiodista: rapidez de gatillo en situaciones límite de tiempo, agudeza para encuadrar lo relevante y el aderezo de un talento innato para congelar en un instante la fluyente vida. Algo que hizo igualmente con los retratos de damas de la alta sociedad, de personajes famosos como Marilyn Monroe, Andy Warhol, Peter Sellers o la pin-up Betty Page, y hasta cualquiera de los mendigos o gente de mal vivir que se encontraba por esas calles que tan a menudo frecuentaba.

Fue tal su talento, que hasta el MoMA de Nueva York abrió las puertas de su museo, algo inaudito, al fotoperiodismo de Weegee. En España, tan sólo la Fundación Telefónica y ahora el MuVIM se han hecho eco de sus hallazgos fotográficos. “El fotoperiodismo no era considerado hasta que apareció él”, insistió Oviaño, a la que secundó Bernardo Carrión, como portavoz de Valencia Negra. “La fotografía, y sobre todo la Weegee, es fundamental dentro del territorio negro; es una exposición que ya teníamos pensada desde la pasada edición”.

Two Offenders in the Paddy Wagon. Fotografía de Weegee en la exposición 'Weegee The Famous' en el MuVIM.

Two Offenders in the Paddy Wagon. Fotografía de Weegee en la exposición ‘Weegee The Famous’ en el MuVIM.

El casi centenar de piezas exhibidas en el hall del MuVIM abarca desde lo sórdido y la carnaza (asesinatos y sucesos), a la crónica de la ciudad, siempre bajo ese toque divertido que tanto Oviaño como Carrión recordaron a modo de sello de su trabajo.

También el cine se nutrió de su talento, haciéndose eco de sus imágenes películas como The Naked City (‘La ciudad desnuda’), de Jules Dassin, o ‘The Public Eye’ (El ojo público), de Howard Franklin, protagonizada por Joe Pesci en una imagen calcada a la que el propio Weegee tomó como autorretrato y que sirve para abrir la exposición. Carrión concluyó advirtiendo de lo difícil que lo tendría ahora Weegee con los medios digitales y la velocidad de la red social. ¡Quién sabe!

Lovers with 3-D glasses at the Palace Theater (Infra-red), 1943. Fotografía de Weegee en el MuVIM.

Lovers with 3-D glasses at the Palace Theater (Infra-red), 1943. Fotografía de Weegee en el MuVIM. ©Weegee-Caravan.

Salva Torres

Inma Femenía: sensorial y cognitiva

Inma Femenía: Graded Metal
Área 72
C / Barón de Cárcer, 37. Valencia
Inauguración: viernes 15 de mayo, a las 20.00h
Hasta el 30 de julio, 2015

La coyuntura actual se encuentra marcada, por un lado, por el revisionismo del capitalismo tardío y del impacto de sus poderes en la esfera de lo social; y por otro, por la reconfiguración de los imaginarios y las estructuras de relaciones que instauran la noción de realidad en la llamada sociedad de la información.  Podría decirse que habitamos un intersticio histórico, mecánico, cognitivo, e incluso cosmogónico, en el constructo general de la civilización, plausible también en los lineamientos que determinan el carácter del individuo contemporáneo.

La artista Inma Femenía pertenece a la primera generación de la escisión electrónica, marcada por la fractura con las generaciones anteriores, que no crecieron con la presencia cotidiana de los entornos digitales. Esta ruptura es el punto de partida desde el cual Femenía aborda su práctica, vinculando las instancias analógicas y las digitales, las materiales y las intangibles, en un juego de territorialidad superpuesta donde los tiempos históricos del arte y la sociedad establecen un diálogo a partir de sus síntomas visibles.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Área 72.

Obra de Inma Femenía. Graded Metal. Área 72.

Centrándose en la luz como leitmotiv, genera transferencias entre las lógicas formales de la percepción, incidiendo en el fenómeno óptico como suceso y como sujeto capaz de devenir objeto. Intentando superar las limitaciones de las leyes físicas que rigen el hecho lumínico, buscando la materialización, la tangibilidad, del instante de luz, en su obra materia, luz, tiempo, espacio y movimiento aparecen encriptados; un ilusionismo más relacionado con cierta crónica del espíritu del tiempo que con la estricta voluntad compositiva de las formas físicas.

Suplantar, restituir, decodificar, resignificar… En sus protocolos de materialización del espectro lumínico Femenía aborda por igual lo sensorial y lo cognitivo, remarcando además las analogías entre los distintos materiales y sus cargas simbólicas. Un espacio de relación crítica, reflexiva, entre los estados mentales y los sustratos físicos del destello incandescente. Una gestión consciente, pero también intuitiva, de la traducción de lenguajes –informáticos, físicos, visuales- que intervienen en la presencia de la luz como territorio de sentido, más allá del estadio perceptivo, en la actualidad.

Procurando desplazamientos constantes que rindan cuenta del condicionamiento y la contaminación que supone el estadio virtual en la esfera de lo real, ha abordado fenómenos como la transparencia, la aleatoriedad, el errorismo, el simulacro, la huella o el reflejo. Una investigación continua que rastrea, a través de la especulación estética, las transferencias dialécticas entre representación y sustantividad que se instauran con la disolución de fronteras entre el espacio físico y el virtual.

Obra de Inma Femenía en la exposición 'Graded Metal'. Cortesía de Área 72.

Obra de Inma Femenía en la exposición ‘Graded Metal’. Cortesía de Área 72.

Tras un recorrido que conjuga imagen fija y en movimiento, materiales rígidos, flexibles, opacos y translúcidos, soportes y fuentes electrónicos y mecánicos, Femenía ha abordado en los últimos meses las posibilidades de la superficie metálica, refractante, como receptáculo físico de sus señalamientos. De allí surge Graded Metal, en la que áreas específicas de la gama de colores degradados de softwares para tratamiento de imágenes son impresas digitalmente sobre láminas de metal que luego son moldeadas de forma artesanal (mejor de “forma manual”). El resultado es una serie de instantáneas cromáticas del cuerpo exterior, más bien la piel, del macroorganismo sistémico de la red (evitaría ésta referencia a la red), donde la combinación binaria de datos funciona como ente consitutivo, homologable a la unidad celular de la materia biológica.

Procurando transferencias entre la abstracción compositiva y las convenciones técnicas de la producción del color –entendida como despliegue cromático del haz luminoso-, en Graded Metal la autora combina con preciosismo el gesto sinuoso y la rigidez estructural. En un juego de pulsión entre la autonomía del material y el control de su conducta, perfila y depura correspondencias entre múltiple y único, fluido y estático, plano y volumétrico. Una estrategia que le permite recuperar también, cual desdoblamiento, espejismo o transmutación, la mineralidad inherente a los dispositivos de gestión de la información en la sociedad de redes.

El resultado es una secuencia de cuadros-escultura-objeto y una intervención específica en el espacio que funcionan como naturalezas muertas de la mise en scène contemporánea. Paisajismos escultóricos a partir de los paisajes virtuales que infundan el imaginario post-Internet que apuestan por trascender, a través de la noción de masa, la cosmética electrográfica.

Un delicado equilibrio que es también un balance semiótico y formal. Hablamos de la suspensión serena, condensada, en medio de la velocidad y lo efímero del dato, de la violencia implícita en las transformaciones sociales provocadas por el carácter expansivo, casi esteroide, de la dualidad analógico-digital; aquella cuya progresiva imbricación en el imaginario instaura los cimientos de un renovado régimen de lo real, en un incipiente e impredecible s. XXI.

Obras de Inma Femenía en 'Graded Metal'. Área 72.

Obras de Inma Femenía. ‘Graded Metal’. Área 72.

Alex Bahim

¿Cómo crear una campaña con artículos sugerentes?

Alejandro Macharowski
Artículo seleccionado por la agencia Be Republic de Barcelona para su campaña The Positive Seeds

¿Cómo crear una campaña positiva con artículos sugerentes? Esta ha sido la idea de la agencia publicitaria Be Republic de Barcelona, una empresa especializada en comunicación interactiva que ha diseñado una campaña llamada The Positive Seeds en la que me han tenido en cuenta -entre otros autores- al considerar que ¿Es el diseño una respuesta a la totalidad de la vida? es un artículo que funcionaría para esta campaña que habla sobre la creatividad, las ideas y la participación. Un mensaje que nos llega a través de una web interactiva invitándonos a participar en ella como una manera de innovar en nuestro entorno.

Vivimos en una realidad que a veces no nos lo pone fácil, no estamos en el universo virtual, hecho a medida, de Second Life, tu mundo, tu imaginación, sino en el mundo que el hombre ha creado para sobrevivir  desde que camina sobre la faz de la tierra. Hoy día vivimos en una sociedad -una construcción social amplia y compleja- en donde existen un sinfín tanto de intereses como de oportunidades, y para interactuar en ella utilizamos la creatividad como medio para resolver los problemas que se nos presentan.

En palabras de Walter Benjamín: «La creatividad se define como la capacidad de resolver problemas con cierto grado de innovación».

Ilustración de Alejandro Macharowski.

Ilustración de Alejandro Macharowski.

Tenemos una mente prodigiosa que posee una tecnología que desconocemos en gran medida, una herramienta útil -junto a la razón y los sentimientos- con la cual podemos crear soluciones como ningún otro ser vivo sobre la tierra, de manera que todo esto nos permite interactuar en el mundo donde vivimos, en una época donde lo digital es el código de comunicación común a todas las personas, instituciones, gobiernos y empresas.

Un bit no tiene color, ni tamaño, ni peso y puede desplazarse a la velocidad de la luz, nada menos que a 300.000.000 km por segundo, gracias a ello la información digital que uno genera da la vuelta al mundo en menos de un segundo -recordemos que 12.742 km mide el diámetro de la tierra-, pero si observamos el mundo como si fuera solo una red digital, su tamaño es ínfimo. Esto jamás ha sido logrado por ningún otro ser vivo en la tierra, salvo por el hombre. Por eso vivimos en un mundo globalizado, en pocos años hemos pasado de vivir únicamente en un mundo analógico, solo de átomos, a vivir también (porque lo analógico no murió) en un mundo digital. Átomos y bits hoy día interactúan permanentemente diseñando el mundo actual donde vivimos.

Imagen capturada de Internet.

Imagen capturada de Internet.

«La hipermodernidad ha creado una situación nueva que afecta al saber mismo, hoy estamos en el “doble caos” de la abundancia y la inmediatez, jamás ha estado disponible tanta información» (La cultura-mundo. Lipovetsky-Serroy, 2010, p. 180).

Considero la campaña de Be Republic una idea original ya que su mensaje, no sólo se transmite a través de la palabra, sino también por medio de la imagen y del diseño. En palabras de Nietzsche: «necesitamos la estética para no sucumbir ante la realidad»

De este modo, la agencia de publicidad ha creído que mi artículo -escrito originalmente para la revista Gràffica en 2013- es una semilla que aporta un valor añadido a esta idea y por eso lo ha incluido en su campaña

Imagen extraída de la web de Be Republic.

Imagen extraída de la web de Be Republic.

El mío es un artículo sobre las ideas de un diseñador que en los años setenta revolucionaba el mundo del diseño, texto que se ha integrado a esta campaña digital aportando su mensaje, cuando lo analógico (en la época de Jones) era lo único que existía, y lo hace a través de una web dinámica, de diseño atractivo y novedoso creada para transmitir una idea: dar un mensaje positivo al mundo. Me alegra saber que mi texto ha aportado su granito de arena a esta idea aunque, a veces,  una grata sorpresa como es ésta, me hace reflexionar en cómo uno puede llegar a desconocer cuál es su trascendencia en Internet. Lo que me lleva a creer que la red (lo digital) ha convertido la palabra en un texto que, convertido en viral, se funde en el alma de lo global.

Imagen extraída de la web de Be Republic.

Imagen extraída de la web de Be Republic.

J.C. Jones, en su libro Diseñar el Diseño (1985), nos dice, entre otras cosas, que el azar puede ser el motor en la generación de nuevas ideas, capaz de crear nuevos pensamientos. Las ideas de Jones me han inspirado como profesor: algunas de ellas las he adaptado a la didáctica de mis asignaturas y las he aplicado con mis alumnos en la Escuela Superior de Arte y Tecnología de Valencia (ESAT) donde desempeño mi labor docente.

¿Es el diseño una respuesta a la totalidad de la vida? es el título de uno de los capítulos en que el autor sostiene que el diseño -como acto de diseñar- no tiene nada que ver con la certeza, pues diseñar es crear algo nuevo y lo nuevo siempre es incierto en un mundo donde el hombre quiere tener el control.

Portada del libro de J. C. Jones.

Portada del libro de J. C. Jones.

Les dejo con mi artículo, comprueben si se ha elegido bien, y si mi semilla (o mejor dicho la de J. C. Jones), que revolucionaría el mundo del diseño en el siglo pasado, les transmite algo positivo. Jones hablaba de crear métodos de diseño novedosos, y para traer sus ideas a los tiempos actuales he escrito la reseña de uno de sus libros más inquietantes, creativos y provocadores. Espero que su legado sea una semilla positiva para las personas que vivimos en un siglo distinto al de Jones. Sepamos cómo movernos en este mundo digital en el que los bits son los protagonistas.

Alejandro Macharowski