“El arte es conversación y los galeristas somos un filtro”

#MAKMAEntrevistas | MAKMA ISSUE #02
Merche Medina | Ana Serratosa: “El arte es conversación y los galeristas somos un filtro”
MAKMA, Revista de Artes Visuales y Cultura Contemporánea, 2019
Viernes 7 de agosto de 2020

Para la galerista Ana Serratosa su licenciatura en Historia del Arte no hizo más que dotar de argumentos la sensibilidad, el aprendizaje, la investigación, el entusiasmo y la inquietud por transmitir su apasionada relación con el arte a todo el que se acercase, directamente o de manera periférica, a su lado.

En los albores de los 90, junto a la artista plástica Marisa Casalduero (València, 1961-2013) y sus respectivos cónyuges, emprendía en València la Galería Bretón. Un espacio a pie de calle que plantearon de un modo convencional, al uso de las galerías de arte de la época. Inauguraban con el pintor y escritor Antón Patiño – miembro fundador del grupo Atlántica, renovador del arte gallego durante los años ochenta–, que, según confiesa Ana Serratosa, “fue un impacto para amigos y clientes”.

Desde la Galería Bretón también apostaron por jóvenes creadores como José Luís Albelda, seducidos por su figuración en las pinturas sobre tabla y su toque casi realista y mágico, que evidencia una evolución técnica superior en sus obras –actualmente Albelda es profesor de la UPV–, y otros de la talla del mallorquín Bernardí Roig.

galerista, Ana Serratosa,
Páginas iniciales del artículo publicado en MAKMA ISSUE #02.

“Al principio, trabajar con artistas conocidos es difícil. La galería abre la mente y trabaja para el futuro, y esto es satisfactorio porque vas viendo que la gente va entrando en las propuestas.

“Con Bretón acudíamos a ferias, como las de Estocolmo, Chicago, ARCO y Basilea. Vimos lo que se hacía en otros países y llevamos a artistas jóvenes fuera de València. Las ferias nos abrieron una ventana al exterior; entonces no existían las redes sociales”.

A mediados de los 90 y tras una crisis económica que asolaba a todo el país, la Galería Bretón cerraba sus puertas. No obstante, Ana Serratosa apostaba por abrir otro espacio, “pero no a pie de calle. Quería poder estar con el cliente y transmitirle qué es el arte contemporáneo, darle más profundidad a lo que es la parte teórica y lo que es el arte, no solo a la parte venal. Los que estamos vinculados al mundo del arte disfrutamos mucho con todo esto, así que por qué no hacer disfrutar a la gente que viene a visitarnos, dándoles conocimiento y ponernos de igual a igual”.

De este modo, la Galería Ana Serratosa se inauguró en el año 2000, cobrando forma en un penthouse de la calle Pascual y Genís de València. “Quería hacer algo distinto, venía de otra etapa que me había dado un bagaje de cómo funcionaba una galería, cómo relacionarse con los artistas y los galeristas”. Al situar la galería en un ático “me interesaba la relación de calidad con el arte, el artista y el cliente. El arte es conversación y los galeristas somos un filtro. Yo ya tenía un fondo importante de antes y, después, los artistas me cedían obra para hacer exposiciones, puesto que ya me conocían. Ahora me llaman artistas cada vez mas importantes”.

‘Decatrás’, de Pedro Castro Ortega, abrió la línea expositiva del nuevo espacio. Si bien Serratosa ya había apostado por el artista ciudadrealeño en su anterior etapa, en tanto que “algunos artistas y nosotros hemos crecido a la par”, confiesa. Con esta propuesta, la galerista pretendía hacer “un homenaje al mundo del arte –artistas, comisarios y coleccionistas–. Traje toda la obra vendida en aquellos diez años. Invité a los coleccionistas y luego Castro Ortega explicó qué había pasado con él en todo ese tiempo. Fue una exposición muy simbólica”.

Más tarde continuó solidificando el vínculo con autores con los que ya había trabajado, como el mencionado Bernardí Roig y su obra en blanco y negro de telas rasgadas, y otros internacionales.

Portada de MAKMA ISSUE #02, a partir de una de las obras del proyecto ‘Autocines’ (2019), de la fotógrafa Gala Font de Mora.

En paralelo a la trayectoria de la galería y con el fin de refrendar su criterio, en 2011 materializa Fondo Arte AS en una zona apartada del centro y del circuito habitual del gremio, próxima al cauce del río Turia, en cuya vaguada asienta en 2012, y de la mano del avilesino Javier Riera, ‘Alameda Llum’, el primero de sus proyectos artísticos al aire libre, mediante la instalación de once proyecciones que modificaron el espacio público, recurriendo a la intervención de la geometría en el paisaje.

Así, tras el impacto visual y social que esta propuesta supuso, Ana Serratosa formuló en 2014 ‘Eclosión en Valencia’, junto a la pareja de escultores alemanes Venske&Spänle y sus Smörfs, criaturas marmóreas que fueron diseminadas por la ciudad a comienzos de ese año. Algunos para quedarse.

Tiempo más tarde, Serratosa conoció a Bob Verschueren, artista belga de land art y académico de las Artes en Bruselas, quien tras una visita a València junto a su mujer y poeta Dominique Sintobin, queda impactado por el traslado del río fuera de la ciudad. De este modo, Verschueren investiga acerca del devenir histórico del Turia y crea un conjunto de instalaciones vinculadas con la huella del antiguo afluente, dando lugar a ‘Ecos de la Memoria’ –de noviembre de 2015 a febrero de 2016–.

Una vez finalizado este último proyecto, Ana Serratosa consideró que había concluido una fase y quiso hacer balance de ello junto a todos los actores que intervinieron en los tres proyectos emprendidos, convocándoles a un coloquio conjunto a modo de puesta en común y reflexión acerca de dichas acciones, en el que Marc Wellmann -–comisario de ‘Eclosión en Valencia‘ y actual director artístico del Berlin Kunstverein– apuntaba que “existen dos posicionamientos frente a la creación del proyecto: los proyectos permanentes y los efímeros crean una conciencia positiva al espectador. Hacen que el espectador esté alerta, observando el territorio, dándose cuenta de lo que hay en el lugar que habita, estableciendo conexiones entre ambos”.

Tras esta etapa, para Ana Serratosa continúan siendo de gran relevancia la formación, los viajes, las visitas a ferias nacionales e internacionales, la reflexión de sus acciones, así como la interacción con todos y cada uno de los agentes del mercado. Durante todo este tiempo, además de los mencionados, han complementado sus contenidos artistas como Jorge Pardo, Kara Walker, Kiki Smith, Carmen Calvo, Joana Vasconcelos, Carmen Jabaloyes y Helena Almeida, entre otros, siendo Carlos Franco –en cuya exposición ‘Pintura Fruta’ se exhibía una selección de los últimos trabajos del artista madrileño– y la creadora iraní Shirin Salehi, mediante ‘Dentro de un agua extraña, mi sombra’ –comisariada por la historiadora del arte Ana Martínez de Aguilar– sus más recientes apuestas expositivas durante la temporada 2018-19.

A la postre y tras este repaso por su trayectoria como galerista, Ana Serratosa concluye que “me gusta estar cerca del arte y crear cosas nuevas, dar a conocer lo que se está haciendo fuera y presentarlo de forma distinta. Tiene mucho aliciente y la gente también lo agradece”.

galerista, Ana Serratosa,
La galerista Ana Serratosa. Foto: Jose Ramón Alarcón.

Merche Medina

Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (II)

#MAKMAEntrevistas | Reflexionar la pandemia. Cultura vs coronavirus (II)
Lunes 16 de marzo de 2020

Habituados a cuestionarnos y a convivir con nuestras incertidumbres –no solamente cotidianas–, nuestros respectivos proyectos se materializan, en numerosas ocasiones, a través del gélido teclado y la baja temperatura tras la lente, reconvirtiendo la escarcha instrumental en vibrante, cálido y háptico territorio de la imaginación. Son días convulsos e inusuales y el mundo de la cultura sigue más activo que nunca.

A pesar de vernos confinados y, oficialmente, alarmados, y contemplar cómo las dubitaciones se instalan con notable intensidad en nuestro fuero sacramental, el pensamiento y la creatividad –y por qué no, la bienvenida ironía– nos atemperan frente a la perturbación y a ellos nos asimos.

En consecuencia, desde MAKMA, tras una primera y fecunda toma de contacto, proseguimos invitando a difundir su testimonio a un diverso elenco de profesionales de las artes visuales, escénicas, literarias, cinematográficas, universitarias e institucionales, procurando respuesta a variadas cuestiones que nos ofrecen una interesante y lúcida reflexión acerca de cómo aquellas personas que vivimos y participamos de la cultura afrontamos –ya desde el hogar– la presente pandemia de coronavirus.

1) ¿Dónde y en qué situación te encuentras?
2) ¿Cómo te imaginas el escenario inmediato y cuáles serían, a tu juicio, las consecuencias a medio y largo plazo en lo social, cultural, económico y político?
3) Tras el decreto de estado de alarma, ¿de qué modo prevés afrontar tu confinamiento? ¿Qué lecturas y/u otras actividades llevarás a cabo?
4) Comentarios y conclusiones.

ANA R. LEIVA (ARTISTA Y COEDITORA DE TAPAS DURAS | VALÈNCIA)

Fotografía: Kora Leiva.

1) En casa, con mi hija, que desde hacía meses vivía fuera. Aprovechando el reencuentro para una convivencia más madura. Del taller me he traído el ordenador, un cuaderno y una caja de lápices; con esto pienso sobrevivir.

2) Pues como inmediato veo la oportunidad que se nos brinda para desacelerarnos, para replantearnos nuestros modos, nuestras relaciones, nuestro consumo, nuestra relación con nosotros mismos… A medio y largo plazo se me oscurece un poco más el panorama; solo espero que como sociedad aprendamos algo, y que desde los gobiernos se prioricen las necesidades y el bienestar de los ciudadanos cuando toque salir de la crisis económica que va a venir.

3) De momento estoy encantada. La verdad es que hasta me da un poco de vergüenza decirlo, pero afronto la reclusión con mucha calma y optimismo, muy ajena a la histeria de algunas personas. Tengo muchos libros por leer: ‘Vértigo’, de Eugenia Ginzburg, con el que no avanzaba por falta de tiempo, ahora lo estoy devorando. También he empezado un ‘Diario de los confines’, a modo de cuaderno de artista: imagen+texto. Quiero enfocarme también en los proyectos fotográficos que tengo empezados, sola y con Tapas Duras. Retomar la meditación. Cocinar y ver pelis con Kora… ¡Hay tanto para hacer!

4) Ante la psicosis y el consumo descontrolado, reivindico el uso del bidé y la vuelta al pequeño comercio de alimentación, conversaciones pausadas y empezar a gestar ideas para reinventarse.

ANA SERRATOSA (DIRECTORA DE LA GALERÍA ANA SERRATOSA | VALÈNCIA)

1) Estamos en València, en casa, sin salir y sin dejar de ver las noticias, conmocionados por la situación en que se encuentra el país, nada más cercano a esas películas de ciencia ficción que tantas veces hemos visto. La realidad supera la ficción.

2) Creo que esta situación nos ha sacado de nuestra zona de confort y nos plantea otra forma de vivir, de relacionarnos, de trabajar y de sacrificarnos para un bien de orden superior. En definitiva, nos va a ayudar a estar más pendientes de los otros que de nosotros mismos. Esto va a ser aplicable a todos los niveles, no solo el familiar, sino también en lo cultural y económico.

El aspecto político es algo que está quedando en evidencia cuando estos anteponen sus intereses a los de la comunidad.

3) Nosotros estamos en casa y, gracias a Dios, estamos siempre ocupados: con cosas domésticas, avanzando en temas de la galería o dedicando más tiempo a los hijos que aún tenemos en casa.
Ese libro que siempre empezaba a leer, pero te vencía el sueño, ahora tienes el tiempo para hacerlo. Esas películas pendientes, esas fotos que llevan años pidiendo ser ordenadas y clasificadas dadas por artistas y museos…

4) Se me ocurre decir la famosa frase de “no hay mal que por bien no venga”. Tenemos un reto personal: saber aprovechar este tiempo que antes lo dedicábamos a hacer vida social y a viajar por temas de trabajo o de ocio.

ANTONIO ARIÑO (VICERRECTOR DE CULTURA E IGUALDAD DE LA UV | VALÈNCIA)

1) Me encuentro hoy (sábado 14 de marzo) en casa, practicando el refugio solidario: reducir contactos para evitar contagiarme y contagiar.

2) El escenario inmediato será aprovechar para leer, escribir, compartir las tareas de casa. Al mismo tiempo, pensar cómo podemos producir cultura desde la Universitat online y en red. Esta situación nos debe hacer redefinir nuestras maneras de crear y difundir cultura.

Sin pretender magnificar la experiencia actual, tiene un carácter histórico de acontecimiento inédito y, por tanto, intuyo que vamos a cambiar bastantes cosas. La primera es nuestra experiencia común de humanidad.

Va a poner a prueba nuestras capacidades de organización, nuestras instituciones y, sobre todo, entiendo que debería producir un salto cualitativo hacia las potencialidades de la sociedad digital en todos los terrenos.

Pero también está revelando la cara oscura de cada ser humano: irresponsabilidad, acaparamiento primario, etc.

3) Lecturas tengo tantas pendientes que no las agotaré. Me interesa acabar ‘The Reinvention of Humanity’ (Charles King). Pero, sobre todo, he de aprovechar para sacar adelante un compromiso editorial que tengo, una nueva Sociología de la cultura. Ahora tengo claro cómo comenzará: tratará de los comportamientos ante esta pandemia.

Lo que me resultará más difícil es tener voluntad para hacer ejercicio.

4) Estamos ante una oportunidad para redefinir prácticas de convivencia a distancia y de organización social para seguir defendiendo y ampliando derechos.

ELIA BARCELÓ (ESCRITORA | INNSBRUCK, AUSTRIA)

1) Estoy en Innsbruck (Austria), donde vivo la mitad del año o algo más. Tenía billete para irme a España –a empezar la otra mitad del año– la semana que viene, pero por obvias razones, nos quedaremos aquí. Esta mañana las fronteras de Austria han quedado definitivamente cerradas y se nos ha pedido que no salgamos de casa más que para compras imprescindibles de supermercado o farmacia o para ayudar a alguien que no puede solo.

Estamos bien y, como tenemos mucho trabajo y estamos acostumbradísimos a trabajar en casa, la verdad es que no notamos demasiado el cambio, salvo que nos gusta salir a dar largos paseos, y eso, de momento, no puede ser. Resulta curioso cómo el silencio lo ha invadido todo, ahora que casi no circulan coches y no hay movimiento de personas.

2) Como soy terriblemente optimista, creo que vamos a sacar unas cuantas cosas buenas de esto. Lo peor, lógicamente, va a ser la terrible crisis económica que nos va a afectar a todos, y con todos me refiero a una escala global, planetaria; pero eso quizá sirva, también, para que nos demos cuenta de que ese camino en el que nos habíamos metido –la locura capitalista, neoliberal, de privatización de todo y de amasar dinero– no es el más adecuado. Yo creo que todos vamos a volver a apreciar la solidaridad, la ayuda mutua, el valor de la compañía, de lo bonito que es poder charlar con otras personas cara a cara, caminar juntos, cocinar juntos… Creo, también, que muchas personas van a notar que estar en casa también tiene sus cosas buenas, que estar solo con uno mismo sirve de mucho, que leer es una excelente opción (porque no se puede estar días y días viendo series y jugando a videojuegos).

Pienso que otra consecuencia será que muchos empresarios verán que el teletrabajo funciona, que no es necesario tener a los empleados físicamente presentes. Eso ahorrará mucho tiempo a muchas personas que pasan un tercio de su vida en transportes públicos y ahorra muchas emisiones nocivas que aumentan la polución. De ese modo, nuestra vida se hace más vivible. También nos hemos dado cuenta, como sociedad, de que si bajamos el ritmo de producción fabril, mejoramos el equilibrio ecológico de nuestro planeta. Y hemos visto algo muy importante: que hay que invertir en educación e investigación si queremos tener profesionales preparados que puedan sacarnos de situaciones como la de esta pandemia. No podemos ahorrar en nuestro futuro, como han hecho muchos gobiernos, reduciendo las subvenciones y todo lo que es público. Otra cosa fundamental que estamos viendo es la resiliencia del Estado, que es el único garante de que las cosas funcionen para todos, porque un Estado no está orientado a ganar dinero y repartir beneficios con sus accionistas, olvidando a todos los demás. El Estado es robusto y trabaja para el bienestar social, repartiendo el dinero que recoge de nuestros impuestos y asegurándose de que nadie se quede tirado.

3) Ya digo que a mí el aislamiento no me viene de nuevas. Yo soy muy sociable cuando tengo actos públicos, pero soy muy feliz en mi casa escribiendo, leyendo, haciendo cosas varias. En mi vida normal puedo pasar tres o cuatro días sin salir para nada. En Innsbruk tengo una terracita con plantas, en España tengo jardín. El trabajo con las plantas me permite tomar el aire y el sol y me hace feliz. Yo recomiendo ponerse al día de lecturas que una siempre tuvo apartadas esperando el momento adecuado, releer novelas que nos hicieron felices hace tiempo, ver películas, dibujar, retomar un instrumento o empezar ahora (hay montones de tutoriales en Internet), visitar museos virtuales, oír conferencias de alto nivel como si volviera una a la universidad, hacer yoga aunque sea en el descansillo de la escalera si tienes muy poco espacio en casa, transplantar macetas, arreglar armarios, reparar esas cosas que llevas meses posponiendo, hacer una limpieza a fondo, cocinar recetas nuevas de esas que guardaste hace siglos y nunca has hecho… Se me ocurren mil cosas, en serio. No me cabe en la cabeza que alguien pueda aburrirse en su propia casa.

4) Una sugerencia: podríamos intentar tomarnos esto como una cura, como un periodo de reflexión para que, cuando todo pase, hayamos aprendido que juntos se está mejor que luchando cada uno por su lado para sí mismo. Nos han metido en la cabeza que tenemos que ser competitivos, luchar para ganar. Y cuando alguien gana, alguien pierde, o muchos pierden. Ahora tenemos una oportunidad para darnos cuenta de que podemos hacer una sociedad basada en la solidaridad, la ayuda, la amabilidad, no el odio y el enfrentamiento. Ya he dicho antes que soy muy optimista.

EVA VIZCARRA (CINEASTA | MADRID)

1) Me encuentro en Madrid, en casa… Vine para varias reuniones de trabajo a Madrid y aquí me he tenido que quedar . Estoy bien, con mi familia y mi perra.

2) El escenario inmediato me lo imagino desalentador y triste, la verdad. Pienso en la gente que está sola, que es mayor y que no tiene medios para estar en una situación cómoda; esto me preocupa. No sé, me imagino que, como todo el mundo, ¡no acabo de entender esta locura!

A mi juicio, a medio plazo espero que el medio ambiente se arregle algo y el ser humano reflexione sobre su tiempo y empiece a valorar los pequeños gestos diarios. En el plano social, ¡aprendamos a querernos y cuidarnos más! En el plano económico y político nos daremos cuenta, de una vez, que el excesivo consumo no es necesario. Me reservo mi opinión política: yo ya tiré la toalla hace tiempo. Creo en las personas y en el ser humano y, a veces, no mucho (sorry).

3) Estoy en casa disfrutando de mis lecturas, música, pelis, series, etc. Me encanta cocinar y jugar con mi perra, cuidar la terraza y leer los guiones y proyectos que llegan a Endora. Puedo trabajar desde casa.

Estoy preparando dos pelis, una como productora ejecutiva y otra como directora, y escribiendo un guion con Tolentino (Javier) –hablamos mucho por teléfono–. Tengo que rodar pronto (bueno, cuando nos deje este puto virus ) un corto documental sobre Martin I Soler… Como veréis, no me aburro y son trabajos que puedo hacer desde casa.

Leyendo los diarios de Anne Lister ‘Caballero Jack’, ‘Mira‘m als ulls’ ( quiero preparar una peli basada en los dos libros de Carme Morera y Tona Català ) y escuchando música de mi gran amigo Javier Vercher, una maravilla…

Viendo pelis. ¿Qué tal ‘El ángel exterminador’? Bueno, estoy repasando a Buñuel y ¡deseando daros un abrazo! Eso será buena señal…

Y, queridos, hay algo que no voy ha hacer, y son: ¡planes de futuro!

Besos virtuales para todos.

FARID BENTRIA (ESCRITOR, ARTISTA Y GESTOR CULTURAL | TÁNGER, MARRUECOS)

1) Estoy en Tánger (Marruecos), mi base, sin poder ir a España ni a Bélgica, donde tenía varios actos que se han anulado, al igual que aquí.

2) Dicen que esto va a ocasionar una recesión económica y me lo creo, es lógico; en cierta manera se ha puesto en suspenso el capitalismo. Lo que venga va a afectar a sectores que ya son débiles y en los que se trabaja en precario, como es la cultura, y eso puede ser devastador para muchos profesionales. Sin embargo, como elemento positivo, parece que todo apunta a un refuerzo del Estado del bienestar, de apoyarse más en lo público, empezando por la sanidad, y esto es alentador.

3) En casa, con tranquilidad, Es un buen momento para dedicarme un tiempo que me debo, sin prisas, en el que pienso leer obras pendientes, escribir, pintar al óleo y preparar un par de proyectos que tenía en espera.

4) No hay que entrar en pánico. Es un tiempo para reflexionar sobre los derechos y deberes, ahora que tocan los segundos –no estamos acostumbrados a autolimitarnos, somos una sociedad de consentidos–, y a ser empáticos. Quizá esta crisis nos esté poniendo en bandeja una puesta en valor y un retorno al humanismo.

FELICIA PUERTA (ARTISTA Y PROFESORA DEL DEPARTAMENTO DE DIBUJO DE LA FBBAA DE LA UPV | ALBORAYA, VALÈNCIA)

1) Estoy con mi familia en una antigua alquería en medio de la huerta de Alboraya; de no ser por lo lamentable de la situación, es un buen lugar para aislarse. Aún aquí, sorprende “el silencio del paisaje” y la falta de actividad en el campo.

Después de una semana muy activa de emprender proyectos –un viaje a Cádiz al que nos habían invitado para un seminario, una jornada de ApS que habíamos coordinado, el viaje a Londres de Feli–, todo aplazado, o cancelado. Lo peor, no poder estar con mis padres – de 93 y 87 años– en Murcia; tienen reservas para una semana, dicen.

2) Nadie debería hablar categóricamente sobre lo impredecible (recuerdo los primeros mensajes de los sabios expertos); imposible imaginar escenarios, solo deseos de contención para evitar alargar en el tiempo esta situación. Me gustaría pensar que, enseguida, todos vamos a colaborar para que no sea tan catastrófico a todos los niveles. Todo pasará y se nos llevará a unos cuantos seres queridos, que para algunos siguen siendo solo unos pocos estadísticamente hablando; relativizar, comparando esta con otras crisis humanitarias, no debería haberle restado importancia.

En el plano económico es más fácil acertar. Las consecuencias se evidencian desde el minuto uno: quienes soportarán con mayor dificultad la crisis afrontarán los despidos, cierres, como siempre, las clases más desfavorecidas, pymes, autónomos, los puestos más precarios, evidenciando las desigualdades del sistema.

Sí me gustaría imaginar la mejor consecuencia, y es que después de esta dura experiencia hubiera un aprendizaje, se pusieran en valor las aportaciones de cada individuo, de cada perfil profesional para el bien común. Que hubiera una reflexión más profunda sobre los valores excesivamente individualistas de nuestra sociedad por una concepción más universal sobre el significado de nuestras vidas, ante el cambio climático, conservación de la naturaleza, desigualdades, etc. Afortunadamente, se está viendo un cambio de conciencia, cómo cada uno de nosotros puede y debe actuar. La campaña ‘Quédate en casa’ está funcionando y es el ejemplo de lo que se puede conseguir con civismo y conciencia social. Pero pensemos que mientras algunos podemos desplazarnos a una segunda vivienda, otros siguen sin hogar.

3) Después de unos días de preacondicionamiento, bricolajes y limpieza necesaria, si la enfermedad no nos lo impide, deseando terminar el último libro intervenido para la próxima edición de SINDOKMA: ‘Compra-Venta’, de Christian Boltanski, con texto de José Miguel G. Cortés. Se ha dado la coincidencia, reflexionando mucho estos días sobre la “presencia y la ausencia”, la “memoria del olvido”, recordando a seres queridos a través de los objetos que nos quedan después de su muerte. Ideas que, sin lugar a duda, repensaremos todos en un futuro inmediato: “la pérdida”, “la transformación”; habrá un cambio en la percepción de lo cotidiano.

También me propongo revisar algunos de los libros y publicaciones de arte maravillosos que tengo en casa, para compartir con mis estudiantes de dibujo.

Habitualmente, trabajamos la clase inversa, así que ahora, más que nunca, voy a esforzarme en elaborar nuevos materiales para completar contenidos. La suspensión de las clases es indefinida y la universidad nos ha preparado plataformas para continuar con nuestras clases online.

4) Sin querer, mientras pongo orden en casa, pienso en las rutinas familiares con las niñas, para que puedan aprovechar y hacer algo útil estos días. Me van viniendo a mi cabeza todas y cada una de las actividades sociales que he realizado esta última semana, sin duda he estado expuesta: he ido al hospital a recoger mi tratamiento antimigraña, he acompañado a grupos de estudiantes, hemos visitado tres colegios de València para iniciar proyectos de ‘Aprendizaje Servicio’, visitado una residencia de enfermedades mentales, realizado reuniones docentes, tutorías, he asistido a un curso de formación, impartido docencia a más de cien estudiantes, reuniones de la asociación de vecinos, y qué se yo… Qué duda cabe que somos seres sociales y que cada uno de nosotros afectamos a nuestro grupo. Seguramente nos hemos contaminado, pero no solo del COVID-19, sino del trabajo en equipo.

JOSÉ LUIS CUETO (VICERRECTOR DE ALUMNADO, CULTURA Y DEPORTES DE LA UPV | VALÈNCIA)

1) Hoy (domingo 15 de marzo) en casa y sin moverme; es lo que toca hacer ahora para minimizar el contagio y evitar el colapso de los servicios sanitarios.

2) Es difícil aventurar algo en estos momentos. Estábamos acostumbrados a un mundo complejo y cambiante, pero previsible, al menos en Occidente, y veíamos los conflictos en los informativos o en la ficción, pero, de repente, estamos dentro de las noticias como protagonistas y en una situación excepcional y de escala global. Todo es nuevo y no hay manual de instrucciones, así que se impone sentirnos parte del colectivo y actuar en sintonía, siguiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias de manera responsable y con disciplina. Nuestros padres y nuestros abuelos quizá estaban más preparados en esa disciplina porque les tocó lidiar con situaciones terribles de precariedad y violencia y hoy somos nosotros quienes debemos dar la talla en este escenario.

En cuanto a la afectación, es también impredecible, pero es seguro que cambiarán cosas. Para empezar, y dependiendo de su duración, la económica se va a resentir y los efectos de la parálisis de estos meses no serán menores. A poco que pensemos la cantidad de trabajos que han desaparecido de manera inmediata es tremendo, en todos los ámbitos.

No sé si es exagerado pensar que será una inflexión en la historia, “un antes y un después”, pero si se alarga en el tiempo es bastante seguro que así sea. Hasta ahora vivíamos las ventajas de la globalización, el acceso a la información, la compra a distancia de casi cualquier cosa o la reserva de viajes o alquileres en cualquier parte del mundo, pero ahora toca ver los inconvenientes y eso incluye también una más que posible recesión global y la necesidad de evaluar los costes de todo este sistema y las prioridades sociales. Más que nunca habrá que proponer la exigencia de igualdad que hasta ahora se aplicaba solo al pequeño entorno conocido, pero sin evaluar que nuestro modo de vida exigía desigualdad y precariedad a miles de kilómetros y, también, fuera de nuestra burbuja y a pocos metros de nosotros. Venga lo que venga, esta exigencia que concilie lo global con la igualdad y el acceso a los recursos deberá ser una prioridad compartida.

3) Bueno, en mi caso no sé todavía cómo serán estos días porque tengo responsabilidades en la universidad y, al menos, esta semana estaré en Rectorado organizando cómo haremos las cosas, ya que debemos poner en marcha procedimientos online en la docencia y también en la gestión, pero en cuanto sea posible me quedaré en casa y, dado el “fondo de armario” que vamos acumulando y la columna de libros pendientes y trabajo atrasado, no tendré tiempo de aburrirme.

Además, practicar el arte de no hacer nada siempre es nutritivo y propicio; de la ociosidad pueden surgir grandes ideas y también nos vendrá bien vernos desde fuera, con un tiempo distinto al habitual, que es una mezcla de velocidad que no conduce a ningún sitio y una dispersión que impide acompasar la vida con la consciencia y con el asombro de lo cotidiano y de la rutina, cosa que en estos momentos tanto añoramos…

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) Poco más que decir, solo que todo esto pasará y, si realmente somos una especie inteligente, habrá que tomar nota y aprender para mejorar lo construido hasta ahora, se lo debemos a los que nos han precedido. La situación tiene mucho de distopía en toda regla. Nos costaría creer en la ficción una historia en la que una enfermedad se llevara del planeta a los más veteranos, los que más han vivido, perdiéndonos su experiencia; ellos nos lo contaron todo y nos dejaron un mundo mejor del que ellos tuvieron. Es una pesadilla horrible este contra-Hamelin que hace desaparecer la memoria del mundo y nos enfrenta a reinventarlo a ciegas. Ojalá no tengamos que hacer ese “ensayo de ceguera” y podamos superar este trance y aprender sin olvidar.

JOSÉ MIGUEL G. CORTÉS (DIRECTOR DEL IVAM | VALÈNCIA)

1) Durante la cuarentena declarada por el estado de alarma decretado por el Gobierno tendré que estar confinado en casa. Como cualquier ciudadano. Voy al museo solo para cuestiones puntuales y para gestiones que necesitan actuación presencial. Por lo demás, gestiono las cuestiones más urgentes desde casa. El museo ha cerrado las puertas al público pero su actividad online y administrativa continúa.

Hemos aumentado nuestra presencia en las redes sociales, ya que el IVAM desea estar abierto el máximo tiempo posible. Asimismo, estamos alentado el teletrabajo en todos los departamentos del museo y las reuniones virtuales.

2) Creo que en estos momento no es tiempo de elucubrar con escenarios futuros. Las consecuencias de esta pandemia en todos los sectores serán duras, pero la prioridad, ahora mismo, son las personas. Los y las trabajadoras del museo son mi primera preocupación.

Tenemos que salir de esta crisis más fuertes, más solidarios y más unidxs. El arte no resuelve los problemas urgentes, pero nos ayuda a entender el mundo y las relaciones entre las personas y nuestro entorno.

3) Como todo ciudadano, mi obligación es quedarme en casa y únicamente salir por motivos absolutamente justificados. La mejor manera de afrontar este aislamiento es mantener la calma y verlo como una oportunidad para hacer cosas para las que habitualmente no tengo tiempo.

Escuchar música, leer, ver cine en casa… Ahora mismo es momento de ver las exposiciones que tenemos en el IVAM, o de casi cualquier museo del mundo, de manera virtual.

A mí, particularmente, me gusta escuchar Radio 3 y Radio Clásica. Escuchar música en Spotify y las noticias en la Cadena Ser.

Un libro que recomendaría para estos días es ‘Frankestein en Bagdad’, de Ahmed Saadawi, o ‘Le lambeau’ (‘El colgajo’, en castellano), de Philippe Lançon. Me parece que son dos libros que, por su temática, nos ayudan mucho a situarnos en el contexto social y político en el que vivimos nosotros y otros muchos pueblos y personas bastante más olvidados.

‘Chernobyl’ o ‘Years and Years’ son dos series que me han gustado mucho últimamente. Me parecen unas grandes series.

Este fin de semana he visto la miniserie ‘Angels in America’, que habla de otra pandemia (la del SIDA) y que nos recuerda nuestra enorme fragilidad y la tremenda importancia de la amistad, la comprensión y el amor.

También es momento de ver arte a través de las distintas webs de los mejores museos del mundo. A parte de los grandes museos de España, yo recomendaría el Stedelijk Musuem de Ámsterdam o el Whitney Museum of American Art.

JOSÉ PEDRO MARTÍNEZ GARCÍA (DIRECTOR DE ACTIVIDADES Y CONSERVACIÓN DE LA COLECCIÓN MARTÍNEZ GUERRICABEITIA DE LA FGUV | VALÈNCIA)

1) Estoy en mi domicilio en València, con mi esposa. Ambos nos encontramos físicamente bien, aunque es imposible aislarse psicológicamente de la presión mediática, lo que hace que estemos demasiado pendientes de síntomas físicos que, en otras circunstancias, no serían dignos de ser considerados. En nuestro caso, la presión se refuerza, positiva o negativamente, por el hecho de que soy catedrático de Microbiología de la Universitat de València. Supongo que se entiende lo que quiero decir.

2) El escenario inmediato es difícil de prever. Las infecciones por virus como el COVID-19 son difíciles de controlar por la forma en que el virus se transmite y disemina. Es un patógeno nuevo y la población humana aún no ha desarrollado una respuesta inmune y no hay vacuna. Yo creo que, a pesar de las medidas de contención (cuya validez es, en algunas casos, discutible, cuando menos), vamos a seguir asistiendo a un incremento notable del número de personas infectadas y, por ende, de fallecidos, en las próximas semanas. Es díficil establecer, con los datos disponibles, cuándo podra tener lugar la inversión de la tendencia.

Afortunadamente, la letalidad del COVID-19 es, de momento, baja. El problema de los virus es su elevada tasa de mutación, que puede dar lugar a la aparición de cepas con mayor virulencia y, en esto, los coronavirus no son una excepción.

Las consecuencias económicas pueden ser catastróficas. No olvidemos que las medidas de contención han afectado a sectores clave en el PIB español, los servicios y los autónomos. Si la crisis se prolonga, los daños pueden tardar muchos años en poder ser reparados. El paro puede crecer de forma incontrolada y desmedida. Y, obviamente, si la economía se resiente, los efectos dañinos a nivel social y cultural seran inevitables y, en principio, de gran calado. A nivel político, en mi opinión, la crisis del COVID-19 pasará factura a todos aquellos que hayan gestionado dicha crisis de forma incompetente e ilógica.

3) No me preocupa el hecho de que tenga que confinarme voluntaria o forzosamente (espero que no sea esta última opción porque ello significará que mi mujer, yo, o los dos, estamos infectados y/o enfermos), porque hay muchos libros que leer, música que escuchar, películas y series que ver. Por otro lado, solo para ojear, seleccionar y descartar toda la información que llega a través de las redes sobre la actual crisis del COVID-19 hay que emplear mucho tiempo. De momento, es imposible aburrirse. Además, por mi profesión tengo que leer mucha información sobre microbiología. Como soy un gran admirador de los romanos, del Imperio Romano, he empezado a leer ‘SPQR’, de Mary Beard, una magnífica historia de la antigua Roma, cuya lectura tenía pendiente.

MAC DIEGO (DISEÑADOR Y EDITOR DE CÓMIC –“CAZARRECOMPENSAS GRÁFICO”– | VALÈNCIA)

1) La misma de los últimos años, y en mi hogar. Perfecto equilibrio entre el mejor lugar donde estar y la economía que dispongo. Tengo mucha suerte.

2) Llevamos tres días confinados y, de momento, es lo mejor que le puede pasar a esta sociedad. Tiempo de reflexión individual por el bien general. Hechos ya constatables: la cultura como vacuna para salir de prejuicios y rutinas; evacuación de lo que cuesta tiempo y dinero por abundancia de lo que nos es gratuito, y una mayor responsabilidad en el escenario político. A saber por dónde salimos, que confío sea para mejor…, y no olvidemos que el Mediterráneo sigue con sus mareas…

3) Llevo años acumulando subcultura. No me queda vida suficiente para devorar lo que ya tengo que aún no he leído. Y no te cuento si encima me da por escribirlo. Por supuesto, poco de pantallas…

4) Lástima que algunos se queden en el camino.

SOLEDAD VILLALBA Y PABLO MACÍAS [CINEASTAS, DIRECTORES DEL DOCUMENTAL ‘LA VIDA PERRA’ (2019) | MÁLAGA]

1) Nos encontramos en casa, en un municipio de la costa malagueña, con pocos vecinos, ya que la mayoría son extranjeros y en las últimas veinticuatro horas están volviendo aceleradamente a sus países. Pero estamos tranquilos y con mucho trabajo por delante, aunque con la mente puesta en la familia y amigos que están en Málaga capital.

2) Tras el debacle todo volverá a la normalidad, aunque con cambios en lo económico y social, como cuando el 11S, cambios sutiles pero profundos. En lo inmediato, viviremos un espejismo de solidaridad, unión y compromiso, pero por desgracia volveremos al mundo que ya conocemos. La rueda que mueve al mundo no va a dejar de girar, con dinero, sangre y humo…

3) Lo nuestro va por temporadas, somos muy caseros, pero no antisociales, nos gusta mezclarnos con la gente. Hay días que los pasamos en casa aislados, casi siempre preparando algún proyecto, porque sabemos que luego vendrán otros días más movidos. Estas últimas tres semanas no hemos parado por casa ni un solo día, ya que hemos estado trabajando en innumerables eventos del MaF (Málaga de Festival). Ahora tenemos mucho trabajo de montaje audiovisual por delante, así que vamos a estar entretenidos en la cueva.

Avanti con la guaracha. Mucho ánimo para todos.

RAFAEL COMPANY (DIRECTOR DEL MuVIM | VALÈNCIA)

1) Ahora mismo, en casa con mi pareja (siempre paciente, siempre al lado), pendiente de lo que dura el cierre del MuVIM y pendiente, igualmente, de las instrucciones que nos puedan dar desde Diputación.

2) No puedo imaginar una resolución rápida. En lo social asistimos estos días al compromiso e, incluso, al heroísmo de muchos profesionales (sanitarios y de otros ramos), y también vemos ejemplos de egoísmo temerario y de «ausencia de cerebro». En el futuro inmediato creo que mucha gente va a padecer estrecheces económicas, y me temo que podemos volver al desánimo y a la ausencia de perspectivas que, entre los años 2008 y 2012, se generaron por la gestión de la crisis –o estafa, si se prefiere– de las hipotecas basura, la deuda soberana y el euro: lejos de haberse «reinventado el capitalismo» (como prometieron), el paradigma neoliberal campa a sus anchas, y me horroriza ver a las personas que llevan las riendas políticas y económicas en el mundo y en Europa.

En el caso de España, de la Comunitat Valenciana y de la ciudad de València, y dado el sesgo actual de sus gobiernos, confío en que se aplicarán medidas paliativas contra el desastre que se augura. No puedo saber hasta qué punto los lobbies mediáticos y políticos de derecha extrema y de extrema derecha serán capaces de imponer su relato de lo que está pasando, pero supongo que no repararán en medios para minar las salidas de tinte social y proceder, nuevamente, a hacer «recortes» y a instaurar restricciones estructurales de libertades. Las inversiones en políticas de difusión cultural pueden quedar gravemente afectadas: como tantas veces a lo largo de las décadas recientes, la cultura puede volver a ser una víctima propiciatoria.

3) En caso de confinamiento futuro, y ahora mismito ya (que a los efectos estoy «confinado»), entra en mis cálculos acabar la crónica de Martin Amis ‘Koba el Temible’, así como leer la biografía escrita sobre Lenin por Stéphane Courtois, ‘Lénine, l’inventeur du totalitarisme’. Además, estoy hipercomunicado –Whatsapp, fundamentalmente, y algo de teléfono– con mis familiares, mis amigos y amigas, mis compañeros y compañeras del museo, etc.

Siempre son buenos tiempos para recibir y dar cariño o, cuando menos, apoyo. Buscaré, igualmente, alguna serie que me enganche: he acabado recientemente las tres temporadas –con algún que otro altibajo de interés– de la muy recomendable ‘Babylon Berlin’, y ante este vacío, tendré que rastrear por las plataformas. También utilizaré Youtube a saco: lo hago regularmente, y más ahora. Y, como tengo el canal Viajar’, me evadiré hacia lugares que, supongo, estarán vedados en bastante tiempo. Roma, por ejemplo, a la que tanto quiero. ¡Ah!, también tendré que hacer pasos por los pasillos de casa para no engordar.

4) Es inevitable, ante un suceso como este, no recordar las películas y telefilmes «de catástrofes» apocalípticas donde, para que la ficción quede supuestamente redonda, siempre hay un señor de Los Ángeles o de Nueva York que, en su afán de rescatar a sus hijos de la amenaza (porque han quedado aislados en el Medio Oeste o similar), acaba salvando a los Estados Unidos y, de paso, al planeta. Es inevitable recordar estas películas, digo, para comparar con lo que sucede en la realidad.

Tengo angustia, claro, por mí, por las personas que quiero y conozco, y por tantas vidas anónimas que pueden ser afectadas e, incluso, perderse. Tengo una sensación de desamparo: a pesar de la pretendida sofisticación humana, de todos es sabido que somos una especie muy expuesta a las contingencias naturales, y todo esto que estamos viviendo –toda esta guerra– lo pone de relieve de una manera palmaria. Los griegos tenían la palabra hybris para designar a la soberbia; creo recordar que, particularmente, se referían a la soberbia que desafiaba a los dioses: esto es una caída del pedestal en toda regla, una especie de nuevo terremoto de Lisboa de 1755, un drama planetario que quienes sobrevivan nunca podrán olvidar. Un aldabonazo.

¡Ah!, por cierto: me importan un pimiento ahora mismo los orígenes concretos de la transmisión a gran escala del virus; si alguna de las teorías conspiratorias fuera cierta ya tomaríamos nota, pero las energías deben concentrarse ahora en seguir las instrucciones del personal médico, que está desgañitándose para que muchas personas dejen de ser cerriles. Como dice una mujer de la localidad valenciana de Titaguas: «No es tan difícil».

RICARDO MARTÍN (PERIODISTA, FOTÓGRAFO Y EDITOR GRÁFICO | MADRID)

1) Estoy con mi mujer en mi domicilio de Madrid, sin salir a la calle desde hace casi una semana. En medio de esta rara experiencia, me encuentro sereno y procuro llenar el día de rutina laboriosa y de cierta actividad física: dibujo, mucha lectura, música, gimnasia… Ordeno mi despacho y mis archivos. También me encanta cocinar.

2) Creo que esta situación de incertidumbre durará más de lo previsto, condicionará nuestras costumbres futuras y sufriremos otra nueva crisis económica devastadora; habrá tiempo de comprobar las consecuencias con más precisión.

3) Mi libro de cabecera es desde hace mucho tiempo, y ahora más que nunca, ‘Los Ensayos’, de Montaigne. Su cordialidad tiene un efecto tónico y sedante en medio de estos tiempos oscuros, parecidos pero menos peligrosos a los que él vivió. Recomiendo vivamente su lectura porque también es un antídoto contra fanatismos y supersticiones. Es como el consuelo de un bien amigo.

TETÉ AMAT (ARQUITECTA, DECORADORA Y CODIRECTORA DE DOCE ISLAS | VALÈNCIA)

1) Estoy en casa, con mi madre y mi sobrino. Estamos bien, la verdad.

2) El escenario inmediato algo incierto, cambia día a día. Respecto de las consecuencias a medio plazo, será interesante hacer un estudio de los comportamientos individuales y colectivos en esta circunstancia. Socialmente, seremos más solidarios (creo yo); económicamente, recesión; culturalmente, todo será más individualizado; y políticamente, sin cambios.

3) Voy a releer a mi querida Jean Austen (la antología completa, je, je) y buscaré y reordenaré la biblioteca. También pienso hacerme algún vestido veraniego, ver pelis, dejar la cocina como los chorros del oro, jugar a las cartas y bailar por la mañana, restaurar mobiliario… y cocinar tranquilamente. Planazos casi todos.

4) Como dijo Machado: “Todo pasa y todo queda…, pero lo nuestro es pasar”. Y ya vendrán tiempos mejores.

Merche Medina

Seis artistas intervienen la finca de Ausiàs March

Inventar el espacio 2020, de Ana Serratosa
Intimidades colectivas, comisariado por Pedro Medina
C / Cabillers, 3. Valencia
Febrero de 2020

Fue desvelando el proyecto poco a poco, a ritmo de violín y poesía. Jerahy García puso la música y Jaime Siles y Shirin Salehi, la lectura de poemas. Luego fue el comisario Pedro Medina quien introdujo las claves del ascenso posterior por las escaleras de la finca de la calle Cabillers de Valencia, donde vivió el poeta Ausiàs March. Seis artistas aguardaban con sus respectivas obras, estratégicamente colocadas en el rellano y sucesivos pisos del edificio. Ana Serratosa, responsable del proyecto Inventar el espacio 2020, lo ha llamado Intimidades colectivas. Seis artistas cohabitando entre sí, para demostrar que el espacio que conduce a los diferentes pisos de la finca puede dar mucho de sí.

Obra de Shirin Salehi. Foto: Makma

“Intervenir un espacio es un modo de habitarlo, una manera de darle vida para producir significados nuevos en su interior. Por ello, todo el que trabaja en la creación de espacios, suele guiarse por alguna definición preferida de lo que significa habitar”. Y Pedro Medina citó a la escultora Eva Lootz: “Habitar es ser amigo de lo dado”, lo que establece, dijo el comisario, “una alianza entre lo nuevo y lo heredado”.

Obra de Venske & Spänle. Foto: Makma

Lo nuevo proviene de la rehabilitación de la finca de Cabillers y lo heredado tiene que ver con el espíritu de Ausiàs March que sirve todavía de aliento al edificio. Presente y pasado dándose la mano, como se la dan entre sí los artistas Venske & Spänle, Bernardí Roig, Javier Riera, José Luis Albelda, Bob Verschueren & Dominique Sintobin, y la propia Shirin Salehi. Todos ellos demostrando, con la sutileza o radicalidad de sus respectivos trabajos, que subir por unas escaleras puede convertirse en un acto que excede el rutinario movimiento de ascenso, para convertirse en una ascensión cuasi mística.

Para entender la magnitud de la intervención artística en el espacio, Medina aludió a Martin Heidegger que, en Construir, habitar, pensar, se refiere al efecto “que tiene un puente cuando es colocado sobre dos espacios que en nada se diferencian del resto de la orilla”. Descubriéndose, de esta forma, “que el artista tiene la capacidad de inferir un nuevo significado al espacio con su intervención”, ligando lo íntimo “a esta manera de relacionarse con el espacio”. El comisario del proyecto de Ana Serratosa, tras explicar la doble acepción que en el idioma inglés tiene la palabra intimidad, apuntó que se podía abrir “el habitar artístico de un espacio a una intimidad compartida y colectiva, y al mismo tiempo privada”.

Obra de Bernardí Roig. Foto: Makma

La incursión dentro del edificio de la calle Cabillers, que se realizó en grupos de 15 personas para que el ascenso por las escaleras fuera fluido y, efectivamente, más íntimo, depara, como destacó Medina, una primera sorpresa: “Los smörfs [singulares esculturas de mármol] de Julia Venske y Gregor Spänle, fascinantes criaturas invertebradas, de rostros y extremidades ocultos, cuya naturaleza marmórea surge ahora de las entrañas del mismo inmueble”. 

Esto sucede nada más entrar en la finca. Después, al fondo y debajo de la escalera, hay una figura “inquietante” de Bernardí Roig. “Sus ojos están cerrados y su expresión está claramente turbada, pues alberga un profundo malestar”, explicó Medina. La apesadumbrada figura parece sostener sobre sus espaldas la escalera entera de la finca a modo de martirologio. 

Obra de José Albelda. Foto: Makma

“Fascinación y estupefacción se reúnen así en el inicio del recorrido”, para después ir ascendiendo por las escaleras impulsados por cierto deseo, que Medina vinculó, aludiendo al Diccionario etimológico de la lengua latina, con cierta forma de “desviar la mirada de las estrellas hacia el suelo, para poder moverse por el mundo. Sin embargo, ello tuvo una terrible consecuencia: produjo en la humanidad un hondo anhelo por algo perdido”. El deseo aparece, así, vinculado a cierta imposibilidad, que motiva el acto creativo de narrar esa pérdida.

Imagen de Javier Riera. Foto: Makma

“La solución”, señala el comisario, “es volver a mirar al cielo, girar de nuevo la cabeza y contemplar las estrellas”. Justo en ese momento se divisa una nueva parada: “Las capillas de José Albelda, que invitan al recogimiento y a una experiencia directa y pausada de la obra”. Un ciervo proyectado en las paredes de la escalera acompaña el ascenso del visitante. “Siluetas de ciervos que han sido extraídas por un lento proceso de rotoscopia a partir de imágenes grabadas por Javier Riera de animales en libertad”, recoge el texto que acompaña la exposición. 

Obra de Bob Verschueren y Dominique Sintobin. Foto: Makma

La instalación de Bob Verschueren, serie de ramas de las que parecen brotar palabras poéticas, sirven de vasos comunicantes entre las piezas “para que germine un poema de Ausiàs March, habitante ilustre del edificio”, precisó Medina. Shirin Salehi, por su parte, acoge la poesía del místico sufí Hafez, “también él un poeta medieval como March”, para construir con sus poemas “una delicada estación, un recoveco que invita de nuevo a la reflexión y al recogimiento”. ¿Y qué hay al final del ascenso?, se interroga por último el comisario: “Los confines gozosos de un universo iluminado que permite otra epifanía: nuevos smörfs que emergen del propio edificio, como resultado de esta catártica metamorfosis”, concluye. El espíritu de Ausiàs March, revivido.

Obra de Venske & Spánle. Foto: Makma

Los modos de mirar de Jabaloyes en Ana Serratosa

‘Miradas Manufacturadas’, de Carmen Jabaloyes
Galería Ana Serratosa
Pascual y Genís 19 (ático), València
Hasta enero de 2020

La Galería Ana Serratosa acoge, hasta enero de 2020, la exposición ‘Miradas Manufacturadas’, de Carmen Jabaloyes, un proyecto en el que la artista valenciana, de fecunda trayectoria internacional –con galería en Washington, Boston o Düsseldorf– retorna a la obra escultórica –tras varios años dedicada a la pintura–, disciplina en la que se formó en sus inicios en la Universidad de València y de Venecia.

Tal y como ha referido Jabaloyes, ‘Miradas Manufacturadas’ esta exposición, que reúne una treintena de esculturas, “tiene su origen en Venecia, en las piezas que hice entonces para expresar el impacto que para mí supuso vivir en dicha ciudad. Desde entonces, la idea de cómo se conforma nuestra manera de mirar, de percibir nuestro entorno y de entender la realidad que nos rodea me ha interesado profundamente”.

‘Love of contemplation’, de Carmen Jabaloyes. Fotografía cortesía de la Galería Ana Serratosa.

Un modo de observar la realidad, a la postre, en el que, según aprecia el filósofo y crítico de arte Emilio Raimondi en el texto expositivo, “debemos atender menos a su representación y más a la mirada que se le dedica. Ver es representar, construir una ciudad, sea la que sea, como si fuera una fábrica de piedra y agua. Como Venecia”; legendaria urbe asentada en el imaginario colectivo “como un lugar quieto, inerte, muerto”, pero que, “como Carmen ya sabe, vive en Fondamenta Nove, una de las partes más expuestas a la transformación gracias al agua, como vive en sus ojos”.

Si bien los materiales son trabajados de una forma precisa y delicada –maderas de una fábrica local especializada en la fabricación de instrumentos y partes tejidas en crochet (que representan a las mujeres de su familiia), el hierro, la malla metálica y el latón–, otro elemento de densa simbología se encuentra en la pieles, puesto que “fueron curtidas por mi padre en su juventud. Me interesaba incluirlas por la fuerte carga emocional que para mí supone el poder encontrarles un nuevo uso. Son, junto al trabajo de talla y soldadura, los elementos que yo asocio a la parte de masculinidad de mi trabajo y del desarrollo del proyecto”, rubrica Jabaloyes.

Detalle de la obra ‘Cannaregio 4885’, de Carmen Jabaloyes. Fotografía cortesía de la Galería Ana Serratosa.

Elementos constructivos que “se descomponen y se distorsionan, cambian de dimensión y de disposición para, después, volver a reagruparse, reordenarse y conformar un nuevo discurso y una nueva sustancia”, describe la artista, quien procura, de este modo, un “alejamiento definitivo de los referentes, de su origen y sus condicionantes”, posibilitando, a la postre, “la construcción de una mirada personal. La mirada manufacturada”.

‘Out of the cage’, de Carmen Jabaloyes. Fotografía cortesía de la Galería Ana Serratosa.

MAKMA




Shirin Salehi: memoria y dolor sobre papel

‘Dentro de un agua extraña, mi sombra’, de Shirin Salehi
Comisaria: Ana Martínez de Aguilar
Galería Ana Serratosa
Pascual y Genís 19, ático, València
Hasta el 28 de junio de 2019

“Asesinado por el cielo,
entre las formas que van hacia la sierpe
y las formas que buscan el cristal,
dejaré caer mis cabellos.

Con el árbol de muñones que no canta
y el niño con el blanco rostro de huevo.”

(Extracto de ‘Vuelta de paseo’, Federico García Lorca)
(‘Poemas de la soledad en Columbia University’, ‘Poeta en Nueva York’, 1929-30)

Resuenan como un hondo pleonasmo los versos lorquianos del paseo urbanita por la gran megápolis. Eclosiona la angustia frente al hiperbólico vacío de hormigón, craquelado de laceraciones y memoria solemne y solitaria, de naturalezas mutiladas y estrofas de raquis circular; no caben razones para el éxodo, pues todo habita aún en este penal de materia sempiterna.

Detalle de la obra 'Poemas de soledad en Columbia University', de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Detalle de la obra ‘Poemas de soledad en Columbia University’, de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Salehi transita por las avenidas cuadrangulares de aquella vasta hacienda del desconsuelo, portando consigo el eco prosódico y metafórico de las propias amputaciones, que aquí sí cantan y resuenan como una liturgia de voluntades biográficas repetitivas, a modo de mantra gestado desde la oralidad cuyo paisaje sonoro debe ser transcrito con el reiterado pulso de las ‘Cadencias del vacío’.

Así lo procura la artista teheraní, residente en España, Shirin Salehi en su serie ‘Vuelta de paseo’, bajo cuyo título –homónimo del poema del malogrado vate de Fuente Vaqueros– evolucionan diversos dibujos caligráficos, grabados y aguafuertes, planchas de cobre y pergaminos, firmes materias y quebradizos ejemplares de libro de artista que rezuman y recogen “el ritmo, el gesto y la cadencia, (…) la gestualidad de la emoción generada durante la acción, (…) el fluir instintivo de la emoción creciente que se apodera sutilmente de su cuerpo”, tal y como subraya la comisaria e historiadora del arte Ana Martínez de Aguilar en el texto curatorial de la exposición.

Imagen de una las piezas de la serie 'Todo permaneció en silencio', de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Imagen de una las piezas de la serie ‘Todo permaneció en silencio’, de Shirin Salehi. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

‘Dentro de un agua extraña, mi sombra’, que la Galería Ana Serratosa acoge hasta el 28 de junio de 2019, desemboca en la obra última de la autora iraní tomando pulso, a la par, de las constantes creativas sobre papel –“como un lugar donde algo sucede, no como soporte” (Martínez de Aguilar)– que han singularizado su devenir artístico durante la última década: memoria y dolor como alumbradores líricos y elementos motrices.

“«¡No conviene recordar! ¡No hay que revolver el pasado!
¡A quien recuerde lo pasado que le arranquen un ojo!»
Pero el proverbio termina diciendo:
«¡Y al que lo olvide que le arranquen los dos!»”

(‘El archipiélago Gulag’, Alexander Solzhenitsyn)

Constantes atravesadas por las evocaciones literarias, por el turbio feudo de las aflicciones que habitan en ‘Todo permaneció en silencio’ –sordas alusiones al siniestro testimonio oral recogido por Aleksandr Solzhenitsyn, mediante decúbitas incisiones y cosidos sobre papel– o en ‘Bailando con el carcelero’ –II Premio Anakaria al Libro de Artista (2015)– acerca de cuyo proyecto, inspirado en la desgarradora novela carcelaria (y crítica de los totalitarismos) ‘Invitado a una decapitación’, de Vladimir Nabokov, pueden contemplarse algunos testimonios en aguafuerte y aguatinta, en los que “la incisicón incicial dará paso al grabado, que le permite dibujar sobre planchas de metal, otorgando mayor libertad a la imaginación. Misteriosas imágenes lumínicas emergen de universos oscuros como filamentos verticales que recuerdan husos o espigas”, asevera Ana Martínez de Aguilar.

Detalle de una las piezas de la serie 'Los originales de los jardines', de Shirin Salehi, perteneciente a su proyecto ‘Bailando con el carcelero’. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Detalle de una las piezas de la serie ‘Los originales de los jardines’, de Shirin Salehi, perteneciente a su proyecto ‘Bailando con el carcelero’. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Desazones que habitan, igualmente, en la materia, en el objeto supeditado a la metamorfosis de los compuestos químicos actuando sobre el metal, como acontece en su proyecto de residencia florentino ‘Aguardar’, cuyas once matrices de cobre y zinc y sus ulteriores estampaciones sobre papel japonés Sekishu (‘Desaparecer de sí’) funcionan como una heurística, como un ingenio de revelación y descubrimiento, a modo de “indagación sobre el dolor, la muerte, la consunción de la materia, con lenguaje renovado”, concluye Martínez de Aguilar.

‘Dentro de un agua extraña, mi sombra’ se postula, de este modo, como una excelsa ocasión para aproximarse al recóndito y sutil acervo léxico de la obra de Salehi, sustentado por un horizonte estético equilibrado, intrínsecamente convulso y morfológicamente armónico.

La artista iraní Shirin Salehi posa junto a una de las matrices de cobre de la serie 'Aguardar'. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

La artista iraní Shirin Salehi posa junto a una de las matrices de cobre de la serie ‘Aguardar’. Fotografía: Jose Ramón Alarcón.

Jose Ramón Alarcón

El mythos de Carlos Franco en Ana Serratosa

‘Pintura fruta’, de Carlos Franco
Galería Ana Serratosa
Pascual y Genís 19, ático, València
De 15 de diciembre de 2018 al 28 de febrero de 2019
Inauguración: sábado 15 de diciembre a las 11:30

Bajo el título ‘Pintura fruta’, la galería Ana Serratosa acoge, a partir del sábado 15 de diciembre, la exposición del artista Carlos Franco (Madrid, 1951), que podrá visitarse hasta el 28 de febrero de 2019.

La muestra reúne piezas pertenecientes a la etapa más reciente del artista. Pinturas entre las que predomina el gran formato, la técnica mixta, la impresión digital y, sobre todo, la riqueza cromática que tanto ha caracterizado la obra de Franco desde sus inicios, en el Madrid de los años 70.

En ‘Pintura fruta’ el visitante podrá hacer un recorrido por escenas y personajes procedentes de mundos dispares, en el que las manchas de color aparentemente azarosas se conjugan en armonía y encuentran su inspiración en momentos célebres de la literatura y la mitología más fantástica.

Imagen de la obra 'Almuerzo campestre en Nawasakill', de Carlos Franco. Fotografía cortesía de Ana Serratosa.

Imagen de la obra ‘Almuerzo campestre en Nawasakill’, de Carlos Franco. Fotografía cortesía de Ana Serratosa.

Referencias al mundo clásico, la religión, las visiones y los sueños se hacen presentes en una exposición a la que Pablo J. Burillo, director de Cultura de la Fundación MAPFRE, describe como “un mundo que hunde sus raíces en la historia de la pintura, en la iconografía de nuestras distintas tradiciones y, a su vez, en otras magias más misteriosas y oscuras en las que todo parece jugar”.

La paleta de Franco es artífice de una pintura que, en palabras de Burillo, “está más allá de preocuparse de sus perfecciones o imperfecciones, y vuelca sobre el papel su necesidad de contar historias”.

Entre las 11:30 y las 14:00 horas del próximo sábado, la galería Ana Serratosa abrirá sus puertas al público en una presentación en la que el mismo Carlos Franco hablará brevemente de sus nuevas y antiguas creaciones. Un esperado encuentro que se lleva a cabo tras una ausencia de más de diez años del pintor en la ciudad del Túria, pero que sirve de continuación a la aplaudida exposición retrospectiva que recientemente protagonizó en el Centro de Arte Tomás y Valiente.

Imagen de una de las obras de Carlos Franco que forman parte de la exposición 'Pintura fruta'. Fotografía cortesía de Ana Serratosa.

Imagen de una de las obras de Carlos Franco que forman parte de la exposición ‘Pintura fruta’. Fotografía cortesía de Ana Serratosa.

 

Carmen Calvo o la metafísica de lo cotidiano

‘Peces de colores en la azotea’, de Carmen Calvo
Galería Ana Serratosa
Pascual y Genís 19, ático, Valencia
Inauguración: miércoles 29 de noviembre de 2017
Hasta el 28 de febrero de 2018

La galería Ana Serratosa inaugura el próximo miércoles 29 de noviembre su próxima exposición, protagonizada por la artista Carmen Calvo (Valencia, 1950).

Bajo el título ‘Peces de colores en la azotea’, la muestra reúne obra de nueva producción completamente inédita de la reconocida autora. Piezas creadas a partir de disciplinas que viajan desde la escultura, el grabado y la fotografía, hasta la video-proyección y el collage. Este último, intrínseco a la obra de la valenciana desde el inicio de su trayectoria como artista en 1969.

Comisariada por el Catedrático de Historia del Arte Rafael Gil Salinas, la exposición es un claro reflejo del particular universo personal de Carmen Calvo que, en palabras de Gil Salinas, se hace presente “tanto a partir del lenguaje que utiliza como de sus constantes fantasías, preocupaciones, sueños y desvelos”.

Imagen de la obra 'Golfos sombríos', de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Imagen de la obra ‘Golfos sombríos’, de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Entre los temas tratados, se encuentran metáforas hacia la educación, la familia, el sexo, la religión, el amor y la reminiscencia a la infancia. Temas que tratan de ser biografías de aquello que los elementos que componen las obras han vivido.

Por otro lado, entre los procesos artísticos empleados por la autora, destaca la búsqueda de la tridimensionalidad a través del uso de objetos “que no han sido diseñados con fines artísticos, sino que han sido redescubiertos por la artista […] trazando un diario de preocupaciones, alegrías, ilusiones, tristezas, sueños, pérdidas y encuentros”.

La obra de Carmen Calvo es una obra cargada de matices -y en el caso de esta exposición, de mucho color-, cuya complejidad radica “no tanto en hallar su correcto significado, como en dejarse seducir por el juego de sus imágenes”. Así pues, Calvo muestra las imágenes que inundan su presente para hallar respuesta a cuestiones pasadas, aspirando mostrar un arte que tiende a lo surreal.

Entre el vasto currículum de la artista destaca su presencia en la 47ª Bienal de Venecia (1997), junto a Joan Brossa; y distinciones como el Premio Nacional de las Artes Plásticas (2013) o la medalla de la Facultad de Bellas Artes de San Carlos de Valencia. Su obra figura en colecciones como la del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, el IVAM, la Fundación Bancaja o el MACBA, entre otras.

Imagen de la obra 'Soñando con vistas al invierno', de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

Imagen de la obra ‘Soñando con vistas al invierno’, de Carmen Calvo, presente en la exposición. Fotografía cortesía de Galería Ana Serratosa.

 

Fondo Arte-AS dona dos obras a la ciudad de Valencia

Fondo Arte-AS
Donación a Valencia de dos obras de Bob Verschueren
Tramo XIV del antiguo cauce del Turia. Valencia
Viernes 2 de junio, 2017, a las 11.00h

Fondo Arte-AS, junto a Olivares Consultores y Doctores Gandía y Aguiló – Identis donan a la ciudad de Valencia dos instalaciones, obra del artista Bob Verschueren (Bélgica, 1945), tituladas  ‘Hanging Nest’ y ‘Creepy Shape’.

El acto de donación tendrá lugar el viernes 2 de junio, a las 11.00 horas, en el tramo XIV del antiguo cauce del río Turia, lugar en el que están ubicadas las obras y acogió ‘Ecos de la memoria 2016’, proyecto artístico del que ambas instalaciones formaron parte.

Hanging Nest, de bob Verschueren.

Hanging Nest, de Bob Verschueren, en lo alto de una de las palmeras. Imagen cortesía de Fondo Arte-AS.

Acudirán al acto la concejal de Cultura Gloria Tello Company y la jefa de Patrimonio Artístico y Cultura Marta García Pastor; Mario Olivares, socio fundador de Olivares Consultares; la doctora Luz Aguiló, directora de Doctores Gandía y Aguiló – Identis, y Ana Serratosa, directora de Fondo Arte-AS.

Bob Verschueren, uno de los principales impulsores de corrientes como el Natural Art y el Land Art, se inspiró en la gran riada que asoló la ciudad de Valencia en 1957 para la creación de las obras. Estas instalaciones fueron algunas de las protagonistas de la mencionada exposición al aire libre organizada por Fondo Arte-AS, la gestora de proyectos artísticos dirigida por Ana Serratosa.

Celebrado entre el pasado 11 noviembre y el 28 de febrero, ‘Ecos de la memoria 2016’ es un proyecto dentro de la corriente del ‘Natural Art’, movimiento en el que las obras de arte se crean a partir de elementos de la naturaleza, pero respetando siempre el medio ambiente.

La primera de las obras donadas, ‘Creepy Shape’, tiene unas dimensiones que superan los dos metros de altura y los seis de longitud. Fue creada con ramas procedentes de restos de poda de los árboles del propio parque y, para su construcción, fueron necesarias tres semanas de arduo trabajo, que dieron como resultado final una “criatura” que habita junto al río y se alimenta de él para sobrevivir.

‘Hanging Nest’, creada también in situ por el artista a partir de pequeñas ramas de sicomoro enlazadas, se encuentra suspendida a más de cinco metros de altura, en torno al tronco de una de las muchas palmeras que habitan los jardines del Turia. Como su propio nombre indica, la instalación representa un nido. Un lugar de cobijo, descanso y protección para las aves del parque; del mismo modo que el Río representa un hogar para los miles de valencianos que lo disfrutan cada día, para quienes es fuente de oxígeno, entretenimiento, socialización y cultura.

Las dos obras permanecerán en los jardines del Turia, donde vecinos y turistas podrán seguir disfrutándolas. Junto a ellas, se ha instalado también un tótem informativo en el que los viandantes pueden encontrar información acerca de su autor y significado.

Creepy Shape, de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Fondo Arte-AS.

Creepy Shape, de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Fondo Arte-AS.

Presentación del catálogo Ecos de la memoria 2016

Presentación del catálogo Ecos de la memoria 2016
Ana Serratosa Arte
C / Pascual y Genís 19, ático. Valencia
Jueves 2 de febrero, 2017, a las 20.00h

Fondo Arte-AS cierra el primer ciclo en proyectos artísticos (2012-2016) y prepara un segundo ciclo con diferentes proyectos para los próximos años. Para ello, ha convocado a artistas y comisarios artífices de las tres primeras ediciones con el fin de hacer la presentación del catálogo, acto en el que además se podrá disfrutar de una nueva muestra que los artistas de los proyectos anteriores han creado para el espacio Ana Serratosa Arte.

El catálogo cuenta con una edición para coleccionistas a la que se suman los dos catálogos de las ediciones anteriores, AlamedaLlum 2012 y Eclosión en Valencia 2014.

Imagen del catálogo de Alameda Llum. Artista Javier Riera.

Imagen del catálogo de Alameda Llum. Artista Javier Riera.

Para el acto de presentación, está previsto que excepto Bob Verschueren (Ecos de la memoria 2016) que actualmente se encuentra trabajando en otro proyecto artístico en Francia- todos los artistas y comisarios que han participado hagan una mesa redonda en la que tratarán temas de interés dentro panorama artístico internacional. ¿Qué papel ejercen las galerías dentro de los nuevos escenarios artísticos? ¿Qué sentido tiene acercar el arte al espacio público? ¿Tiene el arte tan solo el papel de conmover al espectador o también de alertarlo frente a cuestiones sociales y medioambientales? ¿Qué valor se le da actualmente al artista del “buen hacer”?.

Son algunas de las cuestiones que saldrán a debate en el acto. Pedro Medina (comisario de Ecos de la Memoria 2016), Anne-Marie Meslter (comisaria de Alameda Llum 2012), Marc Wellman (comisario de AlamedaLlum 2012), entre otros serán los encargados de dar respuesta, -si cabe- a todas ellas. A su vez, conoceremos la impresión acerca de las tres ediciones de proyectos al aire libre realizadas en Valencia con los propios artistas: Javier Riera, Julia Venske, Gregor Spänle.

Imagen de Eclosión en Valencia. Artistas Julia Venske & Gregor Spänle.

Imagen de Eclosión en Valencia. Artistas Julia Venske & Gregor Spänle.

El acto en sí, resuelve el final de un ciclo y marca el comienzo de otro nuevo para el que Fondo Arte-AS plantea una marcada línea profesional como modelo participativo, urbano y didáctico de una nueva forma de concebir la industria cultural contemporánea.

Esculturas en la cicatriz del Turia

Ecos de la memoria, de Bob Verschueren
Artífice del proyecto: Ana Serratosa
Cauce del Turia, a la altura de la Ciudad de las Artes y las Ciencias
De noviembre de 2016 a febrero de 2017

“Es observador y muy meticuloso”, señala Ana Serratosa, artífice del proyecto ‘Ecos de la memoria’ del artista belga Bob Verschueren, patrocinado por Obra Social La Caixa, Olivares Consultores y Gandía Aguiló. Observador hasta el punto de empaparse acerca de lo ocurrido a finales de los 50, cuando el río Turia se desbordó anegando las calles de Valencia, y hacerse eco del suceso como si hubiera estado allí achicando el agua con sus manos. Y meticuloso porque su obra, nutriéndose de tan vasta naturaleza, no deja de transmitir la sensación de lo hecho con elementos despojados de grandiosidad.

Water Lilies, instalación de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Water Lilies, instalación de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Es así como la serie de esculturas diseminadas por un tramo del cauce del Turia, el que se halla a la altura de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, vienen a restañar una vieja herida. “Es un homenaje al río Turia”, subraya Serratosa, directora a su vez de la galería Fondo Arte-As, que amplía en el interior la exposición de piezas ubicadas al aire libre. “A Bob le interesa el proceso y dar cuenta de los aspectos de la naturaleza en los que apenas nos damos cuenta”. Aunando ese trabajo en proceso y esa sutileza a la hora de construir su obra con ramas, hojas y objetos que va encontrando en su entorno más inmediato, se hace eco de la memoria aludida en el título del proyecto.

El recorrido por esa “cicatriz” del río a la que se refiere el propio artista, en comunión con el texto poético de Dominique Sintobin, delata lo que de bello y siniestro hay en la naturaleza, ahora tan amable, destinada al juego y al esparcimiento de los valencianos, y entonces desbocada y destructora. Como apunta Serratosa, incluso en aquellos momentos se daban la mano la belleza de quienes vivían del río, y la embestida de sus aguas. Por eso ‘The Creepy Shape’, una de las piezas, sorprende por sus grandes dimensiones de animal varado junto al agua, y por el minucioso trenzado de las ramas con las que está hecho.

Escultura de Bob Verschueren en la galería Fondo Arte, de Ana Serratosa. Imagen cortesía de la galerista.

Escultura de Bob Verschueren en la galería Fondo Arte-As. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Lo mismo podría decirse de la espiral ‘Running’ o de ‘Water Lilies’, cuyas palas de intenso color rojo, que en su día sirvieron para escavar la tierra, ahora se ofrecen a modo de símbolo cauterizador. Bob Verschueren juega con aquello que la memoria guarda en el fondo como pesadilla, tornándola sueño de múltiples aristas. Un conjunto de esculturas a las que se suman la poesía de Sintobin y el sonido del agua del propio río. Un río ahora “enmudecido, de aguas domadas”, que deja su sitio a la “urbanidad para albergar un inmenso jardín”, como describe Pedro Medina, comisario de la exposición junto a John K. Grande.

Ana Serratosa advierte que las obras que integran estos ‘Ecos de la memoria’ no pertenecen al género de ‘Land Art’ [que en estas mismas páginas recogemos en el proyecto ‘Enclave’, de Miguel Mallol y Andrea Abbatangelo], sino que están más próximas al movimiento ‘Natural Art’, cuya intervención en el paisaje supone la más mínima alteración. Verschueren se nutre de los materiales del entorno, para lo cual ha contado con la ayuda del personal de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Valencia y estudiantes del Máster en Arquitectura del Paisaje de la UPV, para dejar que sean los propios elementos naturales quienes dicten el proceso creativo.

The Nest, instalación de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

The Nest, instalación de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

“Incluso cuando traslada la naturaleza al interior de la galería, ya sea con ramas, hojas de olivo o pinochas, lo hace de forma que no agredan su espíritu”, explica Serratosa, señalando la serie de ramas que escapan al marco del cuadro o la posición sobre el tablero de pinochas cuya forma curva se resiste a la cómoda ubicación. ‘Ecos de la memoria’, proyecto en el que además de Obra Social La Caixa, Olivares y Gandía Aguiló, han colaborado la Escuela Superior de Arte y Tecnología (ESAT), Panaria, Cabify, Joyería Siete y la Embajada de Bélgica, entre otros, se sirve de la cicatriz del río Turia motivada por el desbordamiento de sus aguas, para dejar constancia de la labor terapéutica del arte.

Obra de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

‘The Creepy Shape’, de Bob Verschueren. Imagen cortesía de Ana Serratosa.

Salva Torres