El erotismo ‘gandul’ e imprescindible de Messa

Messa. Palpitacions i Art Gandul
MuVIM
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 5 de febrero de 2017

“¿Por qué no pintar sin pintar?”, se preguntó Francesc Sempere Fernández de Mesa (Albaida 1915-1996), dedicándose a ello durante toda su vida bajo el seudónimo de Messa. “Incorporó la doble ‘ese’ a su firma, escritas al revés, por influencia picassiana”, señaló Artur Heras, comisario de la exposición que le dedica el MuVIM a “un imprescindible del arte valenciano”, subrayó Rafael Company, director del museo. “Artur Heras, otro imprescindible, pone en valor una de las figuras clave del arte contemporáneo valenciano”, afirmó el diputado de Cultura, Xavier Rius.

Instalación de la exposición 'Messa. Palpitacions i Art Gandul' en el MuVIM.

Instalación de la exposición ‘Messa. Palpitacions i Art Gandul’ en el MuVIM.

¿De dónde proviene su carácter de imprescindible? Entre unos y otros fueron localizando ese carácter en su “honestidad”, su “provocación fascinante”, su “humor valenciano en estado puro” y su “retaguardismo”, aludido por Heras, como señal de la forma “singular” que tuvo de experimentar en el marco de las vanguardias. El comisario de la exposición, que recordó la que en 1984 se le hiciera en la Sala Parpalló que por entonces él dirigía, recoge en el catálogo de la muestra: “[Me] pregunto si fue tomado en serio por una sociedad indiferente que ignora, y con frecuencia desprecia, a aquellos de sus miembros que rompen los clichés de la norma dominante”.

Con la exposición ‘Messa. Palpitacions i art Gandul’ se pretende redescubrir la figura de un artista “solitario, incomprendido y desconocido”, según apuntó Amador Griñó, jefe de Programación del MuVIM. Palpitaciones porque, como explicó Heras, “es un término que utilizó [Joan] Fuster para hablar del trabajo de Messa en su casa taller de Albaida, donde transmitía ese pálpito del entusiasmo del joven que se pone a experimentar”. Y arte gandul, porque “es un arte vago literalmente, al aprovecharse de cosas ya hechas por otros”, anticipo de lo que después se ha denominado “apropiacionismo”, apostilló Heras.

Obra de Messa en el MuVIM.

‘De quina dona seran aquestes bragues…’, obra de Messa en el MuVIM.

Las más de 70 obras, algunas inéditas, reunidas en la exposición, reflejan ese carácter singular mediante dibujos, la recreación ambiental de su estudio, repleto de objetos inquietantemente empapelados, su serie de ‘apegasants’ y ‘art gandul’, y sus pinturas blancas. Pinturas que Heras describe así: “Probablemente es el reducto donde Messa proyectó con mayor intensidad una carga erótica idealizada e impregnada de pureza bajo esa piel blanca, fusión entre la casa y el cuerpo humano”.

El ‘Homenatge a Zabaleta’, obra de 1974, resume ese hedonismo provocador de Messa, explicado por su hijo Félix Sempere durante el recorrido expositivo. “La pieza fue prohibida por el entonces gobernador civil Oltra Moltó y en ella se ven los cuatro elementos que componen la siguiente frase: ‘A las tres de la madrugada [por el reloj de la izquierda], cuando la luna está en la cumbre [por el astro lunar de la parte superior], hay más mujeres follando [mujer tumbada con miembro fálico entre las piernas dominando el centro del cuadro] que pucheros en la lumbre [objetos en la parte inferior]”.

'Harem', de Messa, en su exposición en el MuVIM.

‘Harem’, de Messa, en su exposición en el MuVIM.

“El erotismo enroscado de los cuerpos mantiene su regularidad a lo largo de los años”, subraya Heras. Ejemplo de lo cual es la pieza más grande de la exposición titulada ‘Harem’ (1980). “La línea se desplaza libre y fácil sobre el papel en la que, probablemente, sea la acción más hedonista, continuada e invariable en la obra de Messa”, agrega el comisario. “Messa combina un grado de inocencia, de virginidad y de osadía y entusiasmo dentro de la vanguardia”, concluye Heras.

Obras de Messa en su exposición en el MuVIM.

Obras de Messa en su exposición en el MuVIM.

La “fugacidad y pobreza”, términos con los que definió el propio artista su arte gandul, adquieren, tras la vista conjunta de su obra, una permanencia y riqueza que, superado el centenario de su nacimiento, reverdece en la sala Alfons Roig del museo valenciano. “Prisionero y solitario entre gente que no me entiende. Mudo dentro de un bosque humano de árboles que se mueven y emiten sonidos que no entiendo”. Así anticipaba Messa su propio sentimiento a rebufo de una obra desconcertante, que ahora se vuelve “imprescindible” en el MuVIM.

Obra de Messa en su exposición en el MuVIM.

Obra de Messa en su exposición en el MuVIM.

Salva Torres

La Vall d’Albaida se llena de títeres

XXXI edición de la Mostra Internacional de Titelles de la Vall d’Albaida
Diferentes municipios de la Vall d’Albaida
Del 5 al 8 de noviembre

Los títeres se adaptan a cualquier escenario y La Vall d’Albaida es uno con muchísima tradición. La XXXI edición de la MIT, Mostra Internacional de Titelles a la Vall d’Albaida, llevará del 5 al 8 de noviembre un total de trece espectáculos que convierten esta comarca en un gran teatro.

Una cita impulsada por el Área de cultura de la Mancomunidad de la Vall d’Albaida y la Diputación de Valencia que cuenta con el apoyo de la Generalitat Valenciana, la Universitat de València y el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Y que permitirá acoger en Agullent, Aielo de Malferit, Albaida, Atzeneta d’Albaida, Benigànim, Benissoda, Bocairent, Fontanars del Alforins, Montitxelvo, L’Olleria, Otos, El Palomar, La Pobla del Duc y Salem representaciones de destacadas compañías valencianas, nacionales e internacionales, además de diversas actividades paralelas para escolares, vecinos y visitantes.

En la programación de este año tienen cabida lecturas contemporáneas de cuentos clásicos, nuevas visiones de historias universales, poemas-canción, aventuras protagonizadas por juguetes, cuentos y disciplinas como el mimo o la danza en una selección de lo mejor del teatro con títeres que se dirige a espectadores a partir de 4 y 5 años, pero donde también encontramos algunas propuestas para adultos.

La profesión valenciana estará representada con cinco propuestas que llegan de diferentes puntos de la Comunitat y entre las que se incluyen tres compañías que presentan el relieve generacional de nuestros titiriteros.

La Terra dels Babaus.

La Terra dels Babaus, de El Ball del Sant Vito. Imagen cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d’Albaida.

La primera es El Ball del Sant Vito (Valencia), que presenta el espectáculo La Terra dels Babaus, donde los cuentos, los títeres, el humor y la música en directo se unen para rendir un homenaje a la tradición cultural más puramente valenciana. Otra formación emergente es Teatre a mà (Valencia), que ofrecen una nueva mirada sobre uno de los iconos de la literatura infantil más universales, El patito feo. Partiendo del cuento creado por Hans Christian Andersen y utilizando títeres de mano con apariencia clásica, recuperan esta historia sobre la aceptación de las diferencias en una pieza llena de ternura.

Finalmente, Teatre Plegable (Castellón) cierra este grupo de nuevos titiriteros valencianos. La joven compañía se sumerge en el mundo de la fantasía con La fàbrica de les joguines defectuoses, una aventura en la que un juguete tratará de conseguir su sueño ayudado por un hombre de gran bigote, una bailarina y un enorme ratón, entre otros curiosos personajes.

La representación autóctona se completa con El Circ de La Safor (Potríes, Valencia), que ofrece una original representación del mundo del espectáculo con Don Pepino, un títere, empresario teatral de baja estopa, que se convierte él mismo en titiritero.

Xup-Xup. Imagen cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d'Albaida.

Xup-Xup, de Factoría Los Sánchez e Imaginary Ladnscape. Imagen cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d’Albaida.

Por último, el tándem Factoría Los Sánchez e Imaginary Landscape (Benicarló) se unen en Xup-Xup para recrear en escena la preparación de una receta de cocina que echa mano de la música, el baile y la imaginación para transformar en una delicia las cosas más cotidianas.

Endrapasomnis. Imagen cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d'Albaida.

L’endrapasomnis, de Teatre al Detall y Tresca i la Verdesca. Imagen cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d’Albaida.

La MIT ofrece una selección del mejor teatro de títeres nacional donde se incluyen destacados galardones como el Premi de la Crítica Catalana (2014) de L’endrapasomnis, una versión de la historia creada por Michael Ende sobre la princesa del País del Buen Sueño que, precisamente, no puede dormir. La compañía barcelonesa Teatre al Detall se une con la Tresca i la Verdesca, quien aporta la música a este espectáculo que desborda poesía, imaginación y magia para conseguir que los pequeños vean como una aventura el momento de ir a dormir y empezar a soñar.

La isla del tesoro. Imagen cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d'Albaida.

La isla del tesoro, de Teatro Arbolé. Imagen cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d’Albaida.

Otro importante galardón es el Premi Nacional d’Arts Escèniques per a la Infància (2009) que ostenta Teatro Arbolé, una de las compañías más solventes de la escena nacional. Los zaragozanos presentan en la MIT una versión libre del clásico de R.L. Stevenson La isla del tesoro. Utilizando elementos encontrados en la playa, maderas, desperdicios y abalorios que ha devuelto el mar, se han confeccionado los títeres que representan esta apasionante aventura de piratas que ha marcado a generaciones de escritores y lectores desde hace más de un siglo.

El bosque de Grimm. Imagen cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d'Albaida.

El bosque de Grimm, de La Maquinè. Imagen cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d’Albaida.

Una de las joyas de la programación de este año es El bosque de Grimm, Mejor Espectáculo Infantil de los Premios Max (2014) y en los Premios Teatro de Rojas (2015). Desde Granada, La Maquinè presenta este homenaje a los cuentos de hadas que utiliza la música de Maurice Ravel como elemento conductor. Un trabajo de exquisita plasticidad y gran capacidad evocadora, que casi transforma el escenario en un lienzo donde dos actrices y muchos títeres dan vida a los momentos más populares de historias como Pulgarcito, Blancanieves, Caperucita Roja o la Bella Durmiente.

Adiós Bienvenida. Imagen cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d'Albaida.

Adiós Bienvenida, de Mimaia Teatro. Imagen cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d’Albaida.

Otra pieza presente en la MIT y que acaparó reconocimientos fue Adiós Bienvenida, Premio Espectáculo Revelación en FETEN (2013). Música en directo y una impresionante escenografía para esta tierna historia de la compañía murciana Mimaia Teatro que aborda el paso del tiempo, la distancia y la necesidad de cerrar ciclos para empezar nuevas etapas a través de la historia de una entrañable tabernera que tiene que aprender a despedirse.

El Mêtre. Cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d'Albaida.

El Mêtre. Cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d’Albaida.

La selección de propuestas nacionales incluye dos piezas más. La primera es El Mêtre, de la formación de Barcelona JAM. Un espectáculo sin texto que mezcla humor y manipulación de objetos para demostrar que en esta vida las cosas pueden parecer una cosa y ser otra. Así, un anodino metro plegable de madera puede ser un pez, una televisión o un corazón que late sin medida. Y desde Cádiz llega A cuentagotas, un espectáculo de la veterana compañía La Gotera de Lazotea que incluye dos cuentos llenos de valores para que el teatro sea una fuente de entretenimiento, pero también de aprendizaje para los pequeños.

La llamada del mar. Cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d'Albaida.

La llamada del mar. Cortesía de la Mostra Internacional de Titelles de La Vall d’Albaida.

La reputada compañía francesa Philippe Genty pone este año el acento internacional a la Mostra. Su trayectoria arranca a mitad de los años setenta y le ha llevado a recorrer el mundo con espectáculos con un sello muy personal, caracterizados por un trabajo escénico transgresor, donde se utilizan títeres, manipulación de objetos, la escenografía y la interpretación para contar historias a que apelan a aquello más irracional, recóndito y auténtico de las emociones. En la MIT 2015 presentan su última producción para niños, La llamada del mar. Basada en La Odisea de Homero, solo con una cortina de ducha, un recogedor y una escoba consigue recrear una aventura tan divertida como insólita, que habla de la necesidad de huir y evadirse.

La programación de este año aporta como novedad una propuesta escénica para adultos firmada por la compañía catalana Zero en Conducta. Allegro ma non troppo es una representación donde tienen cabida los títeres, la manipulación de objetos, el mimo y la danza. Sobre el escenario, una pareja recrea diferentes situaciones donde el amor es el protagonista, como sueño o como realidad, contando pequeñas historias donde a veces este sentimiento es ciego y otros, donde el problema es que los amantes son invisibles.

También a los adultos se dirigen las actividades paralelas programadas con la colaboración del Campus Universitario de Ontinyent. Los autores teatrales valencianos Pasqual Alapont, Roberto García y Jaume Policarpo intervienen en la charla Pensar l’impossible, donde hablan de su universo literario propio, de tendencias y géneros literarias actuales, así como de las posibilidades didácticas de la literatura dentro de la escuela. Además, el creador Jaume Policarpo hace un recorrido por la noción del títere, las estructuras vivas, la manipulación, el intérprete, las imágenes y los símbolos en la clase magistral Objecte-Subjecte.

Y una propuesta para todos los públicos es la instalación interactiva Cambiar de cara, de la compañía asturiana Lîla. Cerca de cuarenta rostros creados con materiales reutilizados e imanes que invitan al juego para intercambiar piezas y crear nuevos personajes. Por último, las actividades paralelas se completan con un Taller de Titelles impartido por la compañía valenciana Lluerna Teatre donde enseñarán a los niños a crear y animar un títere empleando materiales sencillos. Una introducción a un mundo lleno de encanto y creatividad que del 5 al 8 de noviembre impregna La Vall d’Albaida con la Mostra Internacional de Titelles.

 

El principiante Segrelles

Los dibujos académicos de Segrelles
Sala de Exposiciones de IberCaja
C / Barón de Cárcer, 17. Valencia
Inauguración: jueves 30 de abril
Hasta el 30 de mayo, 2015

Antes de alcanzar el éxito internacional, de ilustrar las portadas de publicaciones como The New York Times o la traducción de ‘Las 1.001 noches’ firmada por Vicente Blasco Ibáñez, mucho antes de convertirse en el artista que acabaría inspirando a cineastas como Guillermo del Toro, José Segrelles fue un niño de 8 años que demostraba un talento innato para dibujar en la escuela de su Albaida natal.

Un modesto centro de enseñanza primaria que un día visitó el Rector del Distrito Universitario de Valencia por aquel entonces, Francisco Moliner Nicolás, quien se quedó impresionado por el retrato que le hizo uno de los niños hasta el punto de insistir a su familia para que lo llevaran a la Escuela de Bellas Artes.

Fue así, por casualidad, como Segrelles llegó a la Academia de San Carlos en Valencia, donde de  1898 a 1903 tallaron a ese diamante en bruto con una formación cuyos frutos recoge la muestra ‘Los dibujos académicos de Segrelles’. Una exposición que se inaugura el 30 de abril y que puede visitarse hasta el 30 de mayo en la Sala de Exposiciones de IberCaja.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

La colaboración de coleccionistas privados ha permitido reunir un total de 34 piezas, la mayoría inéditas. Un extenso conjunto para trazar un recorrido por el aprendizaje del joven Segrelles en aulas que compartían talentos como Pinazo, Benlliure o Fillol, casi una escuela de genios en uno de los periodos más fértiles del arte valenciano.

«Esta selección de obra permite asomarse a una de las etapas más desconocidas y curiosas de un artista, su formación, cuando empiezan a despuntar las claves de su estilo» comenta Vicent Vila, comisario de la muestra y director del Escalante Centre Teatral, que ya acogió esta temporada una exposición sobre el pintor.

Sandro Carbó, miembro de la Asociación Española de Críticos de Arte y coautor del catálogo de esta exhibición, destaca el retrato que se realiza a través de sus obras tempranas de un periodo fundamental del artista cuando adquirió los sólidos fundamentos técnicos que le acompañarían el resto de su trayectoria, convirtiéndole en un ilustrador a la altura de maestros como Doré o Rackman. Pero antes tuvo que pasar por las aulas y someterse a las directrices de profesores como Antonio Muñoz Degrain o Sorolla, que llevaba a los alumnos a la playa para dibujar en movimiento.

Con solo 13 años, Segrelles recibió la Medalla de San Carlos por sus excelentes calificaciones, «aunque en sus trabajos de clase encontramos a un artista que intenta cumplir con las normas académicas al tiempo que va conformando su propio estilo» señala Joan Josep Soler Navarro, Miembro de ICOM-Unesco y otro de los autores del catálogo.

Una personalidad artística que, a medida que crece, va sintiéndose asfixiada por el ambiente académico. Sin embargo, su formación se verá truncada por la muerte de su hermano, que le obliga a regresar a su Albaida natal. Pero éste no es más que el cierre del primer episodio de una apasionante historia en la que Segrelles desarrolló una rica y fructífera carrera.

Una trayectoria a la que, paralelamente, se rinde homenaje en la muestra ‘J. Segrelles. El laberinto de la fantasía’, programada  hasta finales de mayo en el MuVIM. Una propuesta que se complementa perfectamente con este acercamiento al despertar del artista valenciano que realizan los 34 dibujos alojados en la Sala de Exposiciones de IberCaja, cercana al Mercado Central.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

Dibujo de José Segrelles. Cortesía de IberCaja.

El alienígena José Segrelles

José Segrelles. El laberinto de la fantasía
Museu Valencià de la Il.lustració i la Modernitat (MuVIM)
C / Quevedo, 10. Valencia
Hasta el 31 de mayo, 2015

H. G. Wells publicó ‘La guerra de los mundos’ en 1898. Por aquel entonces, José Segrelles tenía 13 años. Una edad tan tierna como propicia para ponerle imágenes al fantástico relato de la invasión marciana de la Tierra. Algo que sin duda fue madurando con el tiempo, en medio del aluvión de imágenes que hizo de Segrelles un pintor e ilustrador de fama mundial. Fama que consiguió primero en Nueva York, donde estuvo entre 1929 y 1935, y que luego fue ampliándose por Europa hasta alcanzar su Albaida natal, la Barcelona donde vivió y Valencia. Murió en 1969, año en que aquel cielo alienígena de su infancia era surcado por el Apolo IX.

Obra de José Segrelles en la exposición del MuVIM.

Detalle de una de las obras de José Segrelles en la exposición del MuVIM.

El MuVIM recorre todo ese espacio sideral del que se nutrió en vida José Segrelles, en la más amplia retrospectiva dedicada al artista valenciano que compitió en fama con Sorolla y Blasco Ibáñez. Recorrido que se inicia precisamente con pinturas e ilustraciones evocadoras de ‘La guerra de los mundos’. Una de ellas, prácticamente calcada por Steven Spielberg en una de las secuencias de su versión cinematográfica (2005) del clásico de Wells. Calco no reconocido, pero sin duda explícito en la comparativa de imágenes que sirve de arranque de la exposición ‘José Segrelles. El laberinto de la fantasía’.

Els gats (Cuentos de Grimm), de José Segrelles, en la exposición del MuVIM.

Els gats (Cuentos de Grimm), de José Segrelles, en la exposición del MuVIM.

Como sí reconoce Guillermo del Toro, “Segrelles es conocido y estudiado por creadores visuales de todos los países y todos los medios incluido, claro está, el del cine”. Creadores como Spielberg, John Howe, por ‘El señor de los anillos’, o William Stout y el propio Del Toro, por ‘El laberinto del fauno’. El director de ‘Mimic’ no escatima elogios hacia el artista de Albaida: “Segrelles pertenece a la más selecta lista de los grandes de la ilustración mundial: Doré, Rackham, Dulac”. Incluso va más lejos: “Es un creador total, un maestro de la narrativa y un tesoro mundial”.

Gran parte de ese tesoro, con 260 obras originales y más de 300 ejemplares entre libros y revistas que recogen sus innumerables ilustraciones, se muestra en el MuVIM, haciéndose eco de tan brillante legado. Un legado que abarca desde sus ilustraciones más fantásticas, a las realizadas para editoriales como Araluce, ilustrando novelas como La Eneida, Fausto, La Divina Comedia, Lazarillo de Tormes, Cuentos de Edgar Allan Poe, algunas de Blasco Ibáñez y, por encima de todas, las del Quijote o Las 1001 noches. Ilustraciones que lejos de acompañar tan sobresalientes narraciones, disputan en calidad con ellas.

Boceto de 'El laberinto de los faunos', inspirado en José Segrelles, mostrado en la exposición del MuVIM.

Boceto de ‘El laberinto de los faunos’, inspirado en José Segrelles, mostrado en la exposición del MuVIM.

De nuevo, Del Toro: “Segrelles transforma el texto y crea imágenes que se vuelven definitivas; reclama para sí gran parte de la gloria de contar esas historias entrañables”. Todo lo que tocó Segrelles se elevó por encima del género que trabajaba, como se puede igualmente comprobar en los carteles publicitarios que realizó para numerosas revistas entre 1920 y 1939 e incluso para las Fallas. Hasta se le recuerda como cartelista oficial del Fútbol Club Barcelona.

Tras el desastre de la Guerra Civil española, Segrelles se dedicó a realizar encargos de pintura religiosa. Pintura, una vez más, que transforma el motivo en objeto de una singular percepción estética, de nuevo próxima a la ensoñación fantástica. Ensoñación que no abandonó hasta el final de su vida, atareada en reflejar la carrera espacial de la década de los 50. Fue la manera que tuvo José Segrelles de cerrar el círculo que le llevó de ‘La guerra de los mundos’ a la conquista del espacio. Espacio que sin duda conquistó con sus sobresalientes creaciones. El MuVIM, cual isla del tesoro, las acoge hasta finales de mayo.

Obra de José Segrelles.

Obra de José Segrelles, de ‘La guerra de los mundos’, en la exposición del MuVIM.

Salva Torres

Monjalés, ¡qué bueno que viniste!

Monjalés, una trayectoria artística: 1953-2014
Centro del Carmen
C / Museo, 2. Valencia
Fundación Chirivella Soriano
C / Valeriola, 13. Valencia
Hasta el 29 de junio y 7 de septiembre, respectivamente

Tiene 82 años muy bien llevados. Quién sabe si fruto de una vida dedicada con pasión al arte. Cuando habla de su obra, que arranca a principios de los años 50, la mirada parece regresar al instante de cada creación, emanando un brillo que diluye las tinieblas del pasado proyectando un gran chorro de luz hacia el futuro. La represión franquista, que le obligó a un exilio prolongado durante 46 años, apenas ha dejado huella en su figura, que se mueve impulsada por esa energía interior depositada en su dilatada producción. De hecho, diríase que ha salido indemne de tan tristes avatares, gracias al vital combate sostenido en cada una de sus obras. Ahora, de vuelta en Valencia, Monjalés (Albaida, 1932) puede disfrutar de la amplia retrospectiva que le dedican al alimón el Centro del Carmen y la Fundación Chirivella Soriano.

Obra de Monjalés en el Centro del Carmen de Valencia.

‘Casi que por ensalmo’, obra de Monjalés.

Josep Soler Vidal, Monjalés, comenta sus obras una por una, deteniéndose en aquellas que mejor explican cada etapa pictórica o marcan el salto hacia una nueva. Y la palabra salto es fundamental. “Cuando un pintor está sujeto a perpetuar la inutilidad de un momento en su día vivo, está condenado a morir”. Por eso Monjalés ha ido saltando de serie en serie, renovándose a cada instante, para no caer en esa trampa de la repetición a la que suele abocar cierta docilidad comercial. ¡Y eso que pudo hacerlo! Tras la Bienal de Venecia de 1960, en la que participó, la prestigiosa galería Marlborough quiso montarle una exposición que él rechazó. “Querían que hiciera el tipo de obra que había presentado en la Bienal, cierta abstracción revolucionaria, pero yo estaba en otra cosa y les dije que no volvía a la abstracción”.

Obra de Monjalés de su serie Pacto de las premoniciones.

Obra de Monjalés de su serie Pacto de las premoniciones.

Los seres aterrados que aparecen en su serie sobre la lucha, los vencidos y los torturados destilan idéntico terror al que manifiesta Monjalés por la repetición y el acomodado encasillamiento. Por eso en la retrospectiva de más de un centenar de obras, repartidas entre el Centro del Carmen y la Fundación Chirivella Soriano, se recogen las diversas etapas por las que ha ido saltando Monjalés: desde sus primeros paisajes de Albaida (“fuera de lo manido”), a sus últimas producciones en homenaje a la expedición botánica del Nuevo Reino Granada dirigida por Mutis, pasando por su serie El pacto de las premoniciones, en torno al jardín de las delicias de El Bosco, sus Itinerarios, su serie negra más constructivista, los mapas ibéricos, los derrotados o vencidos, ya más figurativos, o sus Hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

El Centro del Carmen acoge las 54 obras que van desde sus inicios paisajísticos al cuadro La paloma de la paz (1960), que Monjalés señala como el último de su serie plenamente abstracta. Cuando en 1954 viaja a Madrid, se queda impresionado con El jardín de las delicias de El Bosco, del que se sorprende que no fuera a la hoguera por esa obra repleta de provocativas escenas sexuales. Monjalés agrega elementos de ese cuadro a sus figuras en la serie sobre las premoniciones, dando como resultado un conjunto de piezas igualmente sorprendente. Otro viaje posterior a Bélgica le introducirá de lleno en el informalismo. “Entonces no había nadie informalista y hoy, en cambio, se hace mucho, lo cual me parece ridículo porque significa estar muerto”. Alain Robbe-Grillet, escritor y teórico del nouveau roman, o el poeta Paco Brines, figuran entre los compradores de sus obras informalistas.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Obra de Monjalés de su serie Los hijos de España.

Siempre en la búsqueda de nuevos caminos, ideas o formas de expresar lo que muerde por dentro, Monjalés empieza a enseñar la patita figurativa por debajo de la puerta de la abstracción, que es donde arranca la muestra de Chirivella Soriano. Allí, las figuras aparecen dolidas, derrotadas, vencidas o en abigarrada lucha contra la falta de libertad que por aquellos años 60 representaba el franquismo. “Son figuras suspendidas en el aire, que representan lo más denigrante, el sometimiento del ser humano a lo peor”. Obras que, como subraya Monjalés, están impregnadas de cierta lucha (pictórica y representacional) por “hacer y deshacer”. Pintura que, más que social, el artista entiende de “lucha y protesta contra el franquismo”.

Obra de Monjalés de su serie La lucha.

Obra de Monjalés de su serie La lucha.

Su serie Los hijos de España tiene el complemento idóneo del poema de Antonio Machado escrito sobre la pared, elegido por el propio Monjalés: “Ya hay un español que quiere vivir y a vivir empieza, entre una España que muere y otra España que bosteza. Españolito que vienes al mundo te guarde Dios. Una de las dos Españas ha de helarte el corazón”.

Las cerámicas de la última planta, con fragmentos de Gaudí y referencias picassianas, su serie de sellos, nuevas sombras (con los pífanos de Manet), las oraciones comparativas y las “Adveraciones taléticas” completan el recorrido. “Siempre he pensado que la función del ser humano es hacer algo significativo o denunciar algo”. Ahora está enfrascado en su serie botánica, como “apología de la conservación de la naturaleza”. De manera que Monjalés, lejos de regresar a Valencia a lomos de cierta nostalgia, sigue mirando el futuro con insistencia creativa. Su inquietud no encuentra límite alguno en retrospectivas por amplias que éstas sean.

Detalle de una de las obras de Monjalés.

Detalle de la obra de Monjalés ‘Los derechos humanos’, de su serie Los sellos.

Salva Torres