Hong Sang-soo

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‘¿Qué te dice esa naturaleza?’, de Hong Sang-soo
Reparto: Ha Seong-guk, Kwon Hae-hyo, Cho Yun-hee, Park Mi-so y Kang So-yi
Música y fotografía: Hong Sang-soo
Atalante Cinema
108′, Corea del Sur, 2025

No hace tanto tiempo, gracias a la difusión de las tecnologías digitales, gurús de todo el mundo se apresuraron a anunciar la radical democratización del acceso a los recursos necesarios para un cine que ya no estaría restringido a los grandes presupuestos. Gracias a la tecnología del píxel, bastaría con disponer de un teléfono móvil para poder hacer una película en condiciones de calidad suficientes para su distribución, al mismo nivel, incluso, que las producciones hollywoodienses.

De allí hasta aquí no han faltado los experimentos que han tratado de demostrar esta teoría. En la cabeza de todo aficionado aparecen, así, títulos como ‘El proyecto de la bruja de Blair’, cinta en la que, bajo la premisa de reproducir un material previamente grabado por los propios protagonistas de la historia, se permitía el uso de cámaras domésticas en el rodaje.

O ‘Tangerine’, película rodada con tres iPhones modificados en la que el cineasta estadounidense Sean Baker nos contaba las andanzas de una prostituta transgénero que trataba de vengarse de su novio después de salir de la cárcel.

Pero, aunque la tecnología digital ha abaratado algunos costes, estos experimentos no han acabado por establecer ningún nuevo estándar de producción. Más bien, al contrario, aquellas experiencias cargaban en su origen con la culpa de la excepción ante una industria que, a la hora dar vida a sus historias, sigue necesitando del apoyo de un amplio y costoso equipo técnico, de actores y de recursos de posproducción. A día de hoy, el cine sigue siendo la forma de expresión artística (y de entretenimiento) más cara que existe.

‘¿Qué te dice esa naturaleza?’, de Hong Sang-soo. Atalante Cinema

Pero eso no quiere decir que no haya quien sí ha sabido aprovechar esta coyuntura. Es el caso del director coreano Hong Sang-soo, quien ya lleva décadas adaptando su obra a estas nuevas tecnologías hasta lograr redefinir sus métodos de trabajo y, con ello, construir toda una estética propia.

Esto le ha permitido desarrollar una dinámica que le ha llevado a rodar hasta dos y tres películas en un mismo año. Sang-soo asume todas las facetas del proceso creativo, desde la autoría del texto, la dirección, la producción y, en ocasiones como esta, llega a ejercer de operador de cámara, sonido, montador y compositor de la música original, lo que le permite una libertad, ligereza y versatilidad poco frecuentes en el cine contemporáneo.

Una obra que, además, ha contado con el beneplácito de la crítica y el público de todo el mundo, lo que da prueba de que, efectivamente, no son necesarios muchos recursos para elaborar un corpus creativo interesante. Otra cosa es que cualquiera tenga algo que proponer.

¿Qué te dice esa naturaleza?’, su último trabajo, nos presenta a Donghwa y Jun-hee, una pareja de treintañeros que, al arrancar la película, esperan en un coche frente a la casa familiar de ella. Tras despedirse después de un largo viaje juntos desde Seúl, Jun-hee reconoce el coche de su madre que, en ese momento, sale de la propiedad.

Creyendo que la vivienda ha quedado vacía, Jun-hee invita a Donghwa a visitarla, pero la casualidad viene a determinar que, justo entonces, llegue su padre. Al reconocer a su hija, esta no tiene más remedio que presentar al joven, al que identifica como su novio.

Una cosa lleva a la otra y el padre de Jun-hee acaba invitando a la pareja a comer. A partir de ese momento, se suceden una serie de situaciones en las que los personajes empiezan a medir los términos y límites de esta nueva relación.

Fotograma de ‘¿Qué te dice esa naturaleza?’, de Hong Sang-soo.

Como ha declarado en varias entrevistas, Hong Sang-soo parte de una situación cotidiana (algo vivido o que le han contado) para tirar del hilo y tratar de descifrar las claves de la relación de sus personajes con el entorno y, de manera general, con la vida misma.

No es que no haya aquí un conflicto, pero este surge de la actitud de esos personajes frente a sí mismos y a ese contexto, físico y emocional, en el que se van a desenvolver. En el caso de ‘¿Qué te dice esa naturaleza?’ podemos decir que, más que un relato convencional, se trataría de una mera anécdota.

Un chico visita la casa de sus futuros suegros, lo que lleva a una serie de situaciones propias de unos individuos que, simplemente, tratan de conocerse. Y, en principio, podríamos decir que no hay nada más. ¿Saldrá el pobre y tímido Donghwa airoso de esta prueba? Pero en el caso de un director como Sang-soo, no basta con atender a los hechos, hay que saber leer entre líneas para sacarle a la propuesta toda su molla.

Aunque Sang-soo ha declarado en varias ocasiones su desinterés por abordar, desde su cine, lo que podríamos llamar ciertas causas centrales o temas, eso no quiere decir que no nos hable de algo. De hecho, podríamos decir que esta penúltima producción (ya está embarcado en la siguiente) es, en ese sentido, una de sus películas más concretas, si es que, en su caso, se puede decir algo así.

‘¿Qué te dice esa naturaleza?’ nos habla, ante todo, de la familia. En ese sentido, Sang-soo no entra, como otros cineastas, a juzgar. La familia en el cine de Sang-soo es una circunstancia, una realidad vivida, una estructura. A partir de esa concepción, establece de manera admirablemente orgánica, sutil, toda una malla de relaciones que queda trazada con muy pocos elementos.

Todo aquí queda expresado entre lo dicho o mostrado y lo que queda sugerido o convenientemente silenciado (al menos, en un primer momento; luego se volverá a retomar para expresar los verdaderos pensamientos de los personajes).

La familia, en primer término, como ese entorno al que todos volvemos, un lugar donde siempre seremos acogidos, protegidos. Es el caso de Jun-hee, como veremos, pero también de su hermana pequeña Neunghee, que sigue instalada en su antigua habitación, donde parece que vive ajena a cualquier otra responsabilidad que no sea aprender a tocar un raro instrumento.

Fotograma de ‘¿Qué te dice esa naturaleza?’, de Hong Sang-soo.

Hasta esa casa se acerca el pobre Donghwa, un elemento extraño en un universo al que le pesa ya una historia, un relato del que él no forma parte. Sang-soo elabora sensaciones a partir de pequeños detalles que ni siquiera tiene que resaltar: una frase dicha en medio de una conversación ligera, la naturalidad con la que se mueven los personajes en un marco que se siente conocido, un gesto apenas subrayado al fondo de la imagen son signos suficientes para construir todo un mundo.

En este aspecto, el uso del espacio por parte del director coreano es admirable. Tras unas horas descansando, después de una copiosa comida (en la que ha bebido mucho; los personajes de Sang-soo siempre beben demasiado) Donghwa se levanta de la siesta. Ha caído la noche y el joven busca entre las estancias de la vivienda a la familia de su novia. Desconcertado, aturdido, escudriña habitaciones y pasillos sin encontrar a nadie.

Sobre una mesilla, debajo de unas escaleras, hay una fotografía. Donghwa se detiene, la toma y le echa un vistazo, curioso. No vemos la fotografía, no es necesario, y, sin embargo, comprendemos de inmediato esa distancia que el joven siente ante los objetos, las propias paredes y puertas de la casa. Sang-soo dota a cada imagen de esa calidez propia de un verdadero hogar.

Un hogar que, en el caso de la familia de Jun-hee, incluye una amplia parcela que da cuenta del valor de la naturaleza en el cine de Sang-soo (por eso el título de la película). Naturaleza que nos vincula con nuestras raíces, tanto como seres necesitados de esa presencia a fin preservar nuestra capacidad de asombro, nuestro equilibrio emocional, pero también como conexión con nuestro pasado, con nuestra herencia.

Como le explica al cohibido Donghwa, el padre de Jun-hee ha construido alrededor de la casa un enorme jardín en memoria de su difunta madre, cuya tumba se encuentra a los pies de un árbol. Pasado, presente y futuro confluyen, así, en el mismo lugar a la espera de que llegue nuestro turno (¿quién lo enterrará a él?, se pregunta el padre de Jun-hee), y donde nuestro yo queda expuesto, empequeñecido ante el devenir del tiempo.

Fotograma de ‘¿Qué te dice esa naturaleza?’, de Hong Sang-soo.

La familia también como punto de partida para hacer examen de nuestras vidas. Aunque Donghwa es bien recibido por los padres de su novia, pronto empezarán las preguntas. ¿A qué te dedicas? ¿En qué se ocupas tu tiempo? ¿Cómo ves tu futuro?

Poco a poco, Donghwa se somete a un férreo interrogatorio. O así lo entiende él. De ahí devendrá el conflicto, no solo frente a estos extraños a los que trata de agradar y que, quizá sin pretenderlo, se inmiscuyen en su vida, sino contra sí mismo, contra sus propias dudas e inseguridades.

Bien de manera consciente o inconsciente, dejándose llevar por su lógica (y la del espectador), Sang-soo confronta a dos generaciones, una que ya tiene las cosas hechas y otra que, a pesar de haber pasado de los treinta, aún lo tiene todo por construir. A través de una serie de conversaciones alrededor de la mesa del comedor, en una habitación apartada o en el jardín de la casa, el director coreano nos habla, casi sin querer, del irremediable peso de esa edad que va cambiando, sin proponérnoslo, nuestra visión del mundo.

No son las mismas expectativas cuando tienes toda una vida por delante que cuando ya ha pasado el plazo más grueso de la misma. Frente al idealismo de Donghwa, que sueña quizá con ser poeta, con llevar una vida sin ataduras materiales, los padres de Jun-hee se muestran escépticos. Saben que esas ilusiones tienen un recorrido muy corto. Pasados los años, el bienestar económico cuenta y los sueños, sueños son.

Ante esta mirada materialista, ¿es posible el amor?, parece preguntarse el cineasta. Sin desvelar nada, podríamos decir que sí, pero ese amor no es romántico, es de otra clase, más racional, más comedido, más sensato. Aunque, quién sabe, quizá Donghwa acabe sentando la cabeza. O no.

¿Qué piensa Jun-hee de todo esto? Sang-soo no es ni optimista ni pesimista. Simplemente, expone desde esa sabiduría del que ha vivido, como los padres de Jun-hee, y deja que el espectador saque sus conclusiones. Nada está cerrado. Y ni siquiera eso importa.

Hong Sang-soo rueda sin un plan prestablecido. Pone la cámara frente a ese espacio y esos personajes y ahí decide qué va a hacer. Esa predisposición a la búsqueda, no de la imagen perfecta, sino de lo cercano, le permite cualquier juego que se le ocurra, desde el empleo del desenfoque, un efecto que ya tanteo en ‘In water’, el zoom de cámara o, incluso, una iluminación deficiente. No importa.

Sang-soo explora los límites de su cine, de su capacidad para comunicarse con el espectador, al encuentro de una verdad a ras de suelo. Un algo real, honesto, que nos remite a nosotros mismos. Esa casa podría ser la casa de nuestros padres o nuestros suegros, y esa situación, una situación que también hemos vivido.

Los personajes de Sang-soo no son piezas de diseño que responden a un plan preestablecido ni son vehículos de ninguna causa, como sucede en buena parte del cine de autor contemporáneo. No son una construcción al servicio de un mensaje, sino que se construyen a sí mismos desde la misma experiencia.

En este contexto, el espectador se deja llevar y, si acepta la propuesta, comprende. Un espectador que no debe buscar un final a ningún principio, sino que asiste a un trozo del transcurrir de la vida. Y para entender la vida, no necesitamos ningún guía, si acaso, buscamos a alguien que nos acompañe. Nada más y nada menos.