Cristina Fernández

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‘La dona invisible’
Cristina Fernández Pintado
Rodaje en Valéncia

La valenciana Cristina Fernández Pintado todavía tiene caliente el estreno de ‘Cowgirl’, su anterior producción, y ya está terminando la siguiente. ‘La dona invisible’ es una adaptación de la novela homónima de la también valenciana Mònica Richart García y está producida por Atresmedia Cine, The Fly Hunter, La Terraza Films y Sucedió en Valverde AIE con la colaboración del IVC, el ICAA y el apoyo de las televisiones Atresmedia y À Punt.

‘La dona invisible’ cuenta la historia de Mihaela, una limpiadora rumana que, a punto de jubilarse, descubre el cadáver de una funcionaria mientras limpia los baños de una Consellería. Aunque la policía considera el suceso un accidente, Mihaela, gran aficionada a la novela negra, sospecha que algo no cuadra en la escena y decide investigar. A esta búsqueda, se le unirá una joven becaria que acaba de llegar a este intrincado mundo del funcionariado y las oscuras entretelas del poder.

Visitábamos el set de rodaje de ‘La dona invisible’ cuando Fernández estaba rodando una de las ultimas escenas de la película en las amplias instalaciones de Feria de Valencia, punto final de un programa de trabajo que ha construido, en su recorrido, un mapa casi completo de la ciudad del Turia, visitando barrios como la Fuente de San Luis, el Eixample, el Parque Central, el barrio del Carmen o municipios como Alfahuir.

Para la directora, rodar en Valencia es como estar en casa. Ya en su primera película, ‘Coses a fer abans de morir’, tomaba espacios como el barrio del Cabanyal como marco de la trama.

Cristina Fernández (en el centro) con Victoria Oliver y Mona Martínez. Foto: Antonio Calatayud.

“Yo estoy enamorada de Valencia. Creo que todo lo que decimos es verdad: tiene una luz maravillosa, tiene zonas a nivel arquitectónico que son fantásticas, el contraste con la playa, y a nivel cultural e histórico que también es muy rica. Es un espacio que a nivel fotográfico te lo da todo”, afirmaba Fernández en un breve encuentro con la prensa.

Ese sello valenciano queda retratado también en una ficción que, engarzadas en el desarrollo de la trama, se detiene en retratar muchas de nuestras costumbres, todo ello desde una mirada irónica, gracias a la visión de la valenciana María Mínguez, encargada del guion.

“María ha hecho un trabajo estupendo reflejando las costumbres valencianas: el almuerzo, el tema de las pausas, qué pasa cuando todo el mundo desaparece, que es algo muy nuestro. Al final, hemos jugado con los tópicos para ver si se desmontan o no”, reconocía la directora.

Si hasta ahora la filmografía de Cristina Fernández se había centrado en relatos más personales, aquí da un salto al thriller de género en una pieza de encargo que ha supuesto un reto para la directora.

Fotograma de ‘La dona invisible’, de Cristina Fernández. Foto: Antonio Calatayud.

“Yo digo que estos encargos son fantásticos porque te colocan en lugares donde tú no te colocarías. Yo tengo un tipo de escritura y me interesan un tipo de historias, pero esto te permite colocarte en un género en el que nunca me hubiera colocado”, reflexionó Fernández. Un cambio de registro que ha supuesto, según sus propias palabras, un salto al vacío profesional.

Y es que no es lo mismo tratar cuestiones íntimas que gestionar los límites de un género que requería otro tipo de tempo y puesta en escena, algo que, sin embargo, no la ha intimidado.

“Jamás lo hubiera dicho, pero de repente he descubierto que tengo mucho de esto. He disfrutado mucho, pero es verdad que no era mi lenguaje. Pero me he sentido cómoda, me he sentido muy creativa, he sentido que tenía mucha intuición para ello, así que está siendo un disfrute, una aventura”, contaba.

Mona Martínez, que interpreta a Mihaela, compartía con Fernández esta opinión: “A mí me parece que este es su elemento. Estar delante, detrás de las cámaras, contarlo de la forma que sea, contar la historia de forma diferente es su elemento. Es un disfrute haber leído el guion, ensayarlo con ella para saber cuánto de la historia se enriquece a través de la dirección”, contó la actriz a los medios.

Y lo mismo sucede en el caso de Victoria Oliver (‘La ruta’) quien, desde su experiencia, considera que el proyecto le ha venido a Fernández como anillo al dedo. “A la hora de dirigir, ella tiene esa parte de ser actriz y de haber hecho danza, que es todo física. Como directora, Cristina fusiona estas dos visiones, lo que le permite tener un buen tempo, que es muy importante en la comedia, sin perder la interpretación. Y eso es maravilloso porque nos sentimos cuidadas, estamos dirigidas hacia el lugar que toca, de la manera que toca”, sentenció.

Fotograma de ‘La dona invisible’, de Cristina Fernández. Foto: Antonio Calatayud.

Cine de género que, como dicta la tradición, esconde una reflexión sobre la realidad contemporánea. En este sentido, y aunque la trama trascurre diez años en el futuro, ‘La dona invisible’ aspira a dirigir nuestra mirada hacia ciertas profesiones que, según Fernández, están hoy invisibilizadas.

En ese futuro, hay cosas que han cambiado, hay más coches eléctricos, hay Consellerias dedicadas al cuidado animal, la ciudad tiene más espacios verdes, pero hay otras que no han cambiado, como es el trato a aquellos que se encuentran en los escalones más bajos de la pirámide social.

“Las mujeres de la limpieza son mujeres de la limpieza, no vemos a hombres de la limpieza, siguen siendo becarias, siguen teniendo la misma posición, siguen estando igual de maltratadas. Y luego está la situación de esta mujer particular que, por circunstancias, se encuentra sola. Una mujer migrante que ha intentado adaptarse, pero no ha podido”, señala.

“Además, está el tema del poder, de la política, de qué es lo que interesa, dónde se queda lo humano y dónde está el interés, a nivel político, cuanto más se sube en los cargos; todo esto aparece en la película”, comentó la directora valenciana.

Dos personajes, dos mujeres de generaciones diferentes ante una misma situación, dos perspectivas que se van a encontrar por culpa de unos hechos y una curiosidad compartida sobre ellas mismas. Para la actriz Mona Martínez esa confrontación invita a girar la mirada hacia una generación que viene pidiendo paso y ve la vida de una manera diferente.

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“Al final, yo creo que se forma una unión muy enriquecedora que a mí me encantaría que me pasara. A mí me pasa con mi sobrina, que aprendo mucho de ella, de los nuevos vocabularios, de las nuevas formas, de las nuevas relaciones. Esto se produce en la película y es muy hermoso”, afirmó.

También los jóvenes tendrán mucho que aprender. “A veces nos pensamos que sabemos más que los otros y hay que parar para aprender de la experiencia. Mi personaje se encuentra en este punto donde se equilibran un poco. Son como dos polos supuestos que acaban bebiendo uno de lo que le falta y de lo que tiene el otro y se acaban complementando, aunque sean muy diferentes”, compartió la actriz Victoria Oliver, en concordancia con su compañera de reparto.

“En esta relación intergeneracional se plantea algo muy chulo entre alguien que está en un punto de la vida y alguien que está en otro, pero que, de repente, crean entre ellas una amistad y casi una familia”, comentó Fernández de sus personajes.

Termina la entrevista. Los periodistas nos retiramos de un set ahora vacío. Pasan las dos de la tarde y el equipo técnico se ha retirado para comer. Aunque estamos en los últimos momentos del rodaje, aún queda mucho trabajo. Y de aquí, a la sala de montaje, donde el relato cobrará su forma definitiva. Nos vemos en los cines.