Manuel Ortuño. Trama Editorial. ARCE. FeLiX

#MAKMALibros
Entrevista con Manuel Ortuño, editor de Trama y presidente de la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE)
X Feria del Libro de Gijón/Xixón (FeLiX)
Organiza: Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular de Gijón/Xixón
Del 17 al 21 de junio de 2026

Sobre las regalías reales y ficticias

Un fama, que era editor, le envió a un cronopio, que era escritor, un sobre marrón con el estado de cuentas. El cronopio, lleno de esperanza, abrió el sobre y de él salió un número tan pequeño y encogido que se escondió detrás de la tetera. El fama, por teléfono, le explicó:


–Las ventas han sido un gesto de pura generosidad del universo, pero el papel, la tinta y la logística son realidades que cobran su peaje. Tu regalía es la cifra que queda después de un combate entre la poesía y la contabilidad.


El cronopio, entristecido, fue a buscar el número. Lo encontró temblando de frío y se lo metió en el bolsillo del chaleco para darle calor. Soñó que esa noche el número crecía y se multiplicaba, pero al despertar descubrió que solo había una mancha de moho en la tela del gabán.

Una vez contado este cuento –me encanta la palabra: cuento–, existe una segunda opción, una grieta en el universo de los sobres marrones. Es la posibilidad de que el editor, en lugar de un fama con calculadora, sea un cronopio empedernido. Un ser capaz de mirar el abismo de la hoja de cálculo y, en lugar de un déficit, ver un poema épico.

Manuel Ortuño es ese editor cronopio. Poseedor de una valentía que no blande espadas, sino catálogos. Es el hombre que, con una sonrisa invisible –porque siempre parece serio,–, decide publicar un libro de tropemil páginas, encuadernado con la piel de un diccionario y un precio de producción que haría temblar al más pintado. Y lo hace sabiendo, con la certeza de quien mira el cielo y sabe que lloverá, que su criatura de papel va a cabrear a media humanidad y a la otra media le va a cambiar la vida.

Así que olvidad al fama del sobre marrón. El que se sienta a nuestra mesa es un cronopio en toda regla. Y tengo la suerte infinita de que viene con ganas de charla.

Manuel, te he oído decir que una editorial es un “estado de ánimo”y que, si el trabajo no te arranca al menos una carcajada, no vale la pena. En un mundo donde muchos editores andan con la calculadora en una mano y el certificado de defunción del libro físico en la otra, ¿cómo se mantiene uno en ese estado de ánimo?

Este oficio –el mejor oficio del mundo, que decía alguien– es de libre elección; nadie nos obliga a él. Editar es compartir con pasión unas lecturas, hacérselas llegar a aquellos lectores que ni siquiera sabían que las necesitaban. Y, sí, la calculadora es una extensión del brazo que nos debe permitir seguir adelante. Pero, en otra frase acuñada en la tertulia de Trama, qué esperamos de un negocio muy serio con unos resultados de risa… Como no sea echarle unas dosis de tranquilidad y paciencia, humor y pasión, cuestionarnos continuamente lo que estamos haciendo, tejer complicidades alrededor de este proyecto.

Diriges la Asociación de Revistas Culturales de España (ARCE), además de Trama Editorial. Las revistas culturales de papel se parecen un poco a esos animales que creemos extintos y, de repente, aparecen en un documental de La 2. Mientras las redes sociales nos escupen información a borbotones sin corregir, sin pausa y sin respeto, ¿qué función tiene una revista cultural que se toma meses en salir? ¿No es un acto de pura osadía (o de terquedad cronópica) seguir haciendo revistas cuando cualquier individuo con un móvil ya se cree columnista?

Osadía, terquedad cronópica y también unas gotas de resistencia y rebeldía. Una revista de pensamiento y cultura es un espacio para la conversación calmada y la confrontación plural y respetuosa de las ideas, ampliando los límites, aportando nuevas reflexiones… Huyendo del ruido, la bronca y del trampantojo de la actualidad más inmediata. Una revista cultural es como un palco en el que un grupo de amigos, y también de enemigos favoritos y escogidos, se juntan a observar el mundo y conversan sobre él.

Hablemos de otro animal en peligro de extinción: el corrector. Antes había correctores de estilo, de pruebas, ortotipográficos… Gente que sudaba por una coma. Ahora, con la autoedición, los blogs y los influencers que graban en vertical, la corrección parece un lujo de otro siglo. ¿Dónde quedó el oficio de mirar dos veces? ¿Y cómo afecta esa pérdida a los libros de verdad, a esos que en Trama se publican con paciencia de monje y rabia de punk?

Y mirar cuatro veces. Y abrir el libro recién impreso justo por la página en donde está la única errata (esperemos) que nos recuerda nuestra mortalidad. Hoy, incorporar un libro a nuestra vida, encontrarle su espacio en casa, exige a quienes nos dedicamos a esto no escatimar esfuerzos a la hora de producir el mejor objeto con nuestras posibilidades, que sea agradable, cariñoso, legible…

Y, no, ni las prisas ni la IA ni el desprecio hacia los lectores podrán sustituir nunca la búsqueda de hacer las cosas lo mejor posible.

Manuel, has publicado a Mark Twain (muerto, pero muy vivo en sus textos) y a Ray Loriga, Enrique Murillo o Julián Hernández, entre otros (vivitos y coleando). Dime con franqueza y sin miedo al qué dirán: ¿con cuáles te peleas menos, con los muertos o con los vivos? ¿Los muertos mandan notas a pie de página? ¿Los vivos te llaman un domingo por la mañana para cambiar una coma? Hazme una confesión de esas que cuentas en las sobremesas de Guadalajara.

Muchos domingos por la mañana suelo desayunar con Mark Twain, Chesterton, George Sand, Barrie… y todos ellos coinciden en decirnos que publican en la mejor editorial, que los libros han quedado fantásticos y bien editados, que la distribución en librerías es muy buena, que las reseñas y críticas que han aparecido son estupendas…

Así pues, la responsabilidad del editor es hacer públicos los escritos privados. Parafraseando a Constantino Bértolo, los escritores no escriben libros, sino textos. Los que hacen los libros son los editores. Y, en ese proceso, el trabajo codo con codo con los autores es una experiencia magnífica, reconfortante, en ocasiones difícil y tensa, muchas veces divertida, como no podría ser menos. Es el cuore de lo que hacemos, lo que le da sentido a nuestro papel en este mundo. Y, sí, esto de la edición también nos enseña a dejar el teléfono apagado los domingos por la mañana.

Ya que mencionamos la Feria del libro de Guadalajara, a la que eres asiduo, Una pregunta que se me queda en el paladar: ¿cruzas el charco para beber tequilitas al atardecer, para disfrutar de esas largas sobremesas con amigos que saben a gloria o de verdad a eso le llaman trabajo? Porque hay quien dice que en Guadalajara los editores van a vender libros, pero los cronopios van a escuchar el pulso de las historias.

Efectivamente, seguimos con los cronopios… Si entendemos esta actividad editorial también como el pretexto de innumerables charlas, paseos casi infinitos, tranquilos y sosegados, la Feria de Guadalajara es el momento privilegiado para encontrarte con los viejos colegas y volver a mirarnos a los ojos, aprovechar para comidas y cenas repletas de complicidades, amistades cruzadas, buenas viandas y mejores digestivos, buscando siempre que las ideas y los proyectos fluyan.

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Miremos el mapa: Trama, Texturas y ARCE ya plantan su bandera, entre otras ferias, en la de Guadalajara y Madrid, ni más ni menos. Tu pasaporte de “Presencia en las mejores ferias” está atestado de sellos brillantes. Pero no puedes completarlo sin pisar FeLiX, la Feria del Libro de Gijón. Este año, en Gijón estamos de suerte, y me gustaría saber si tienes pensado traer a alguno de tus autores. Quizás Mark Twain; si alguien es capaz de traer a Twain a FeLiX, ese eres tú.

Estamos contando los días que faltan para la Feria del Libro de Gijón, a la que, por fin, podremos asistir con nuestro teatrillo, con buen humor.

Siempre digo que eres un valiente. Eres capaz de publicar un libro de tropemil páginas, con un precio que asusta, y que encima sabes, antes de que salga a la venta, que va a cabrear a una legión de lectores (y a algún crítico con resaca). ¿Eso es valentía, inconsciencia o una forma rara de amor? Claro que, a veces, como en ‘Personaje secundario’, de Enrique Murillo, la cosa sale bien…

Un proyecto editorial es víctima de su entusiasmo. Y, si hablamos de entusiasmos, nada como ver esos primeros ejemplares que llegan de la imprenta. Hay quien ha tildado a la banda de Trama como seres inconscientes que, título a título del catálogo, no hacen más que pegarse tiros en el pie. Pues que nos quiten lo bailado… Ya dijo Winston Churchill que el éxito es ir de fracaso en fracaso sin perder el entusiasmo…

Vamos al grano, que la feria está a la vuelta de la esquina. ¿Qué se va a encontrar el visitante en la caseta de Trama y ARCE en Gijón? Y, ya que estamos, ¿qué se está cociendo para los próximos meses? Suéltame algo que aún no haya salido en ningún lado, que a los cronopios nos gusta ir de enteradillos.

Con la Asociación de Revistas Culturales (ARCE) queremos salir al encuentro de los lectores con una propuesta de más de setenta revistas culturales que se publican en España, con formatos, temáticas y periodicidades muy distintas y heterogéneas, pero que constituyen un mosaico de los mejor de la reflexión y creación cultural en nuestro país. Y, sí, en papel, porque el papel empieza a ser un lujo.

Trama se pondrá sus mejores galas para esta primera cita en Gijón, con los nervios propios de los enamoradizos, donde queremos proponer lo mejor y más reciente de nuestra trayectoria editorial. Sin olvidar que, también, abriremos nuestros armarios para recuperar algunas antiguallas que nos sacarán los colores, pero al mismo tiempo nos recordarán de dónde venimos.

Hubert Nyssen escribió que el catálogo de un editor es su monumento. Tú tienes motivos a porrillo para sentirte orgulloso del tuyo. De todos los títulos que forman el catálogo de Trama, ¿de cuál te sientes más orgulloso? Y, ya puestos, ¿qué le dirías a ese lector que pase por delante de tu caseta en Gijón, duda y piensa: “Me lo apunto para otra vez”? (No valen respuestas de fama, solo de cronopio).

No seremos nosotros los que diremos esa cursilada de que todos lo que hay en el catálogo los consideramos como hijos nuestros. No. Estamos, en todo caso, encantados con todo lo que hemos publicado porque así lo hemos querido, porque seguimos disfrutando con lo que hacemos, porque este es un proyecto colectivo y transversal en el que compartimos una mirada sobre el mundo. Y mientras podamos seguir…

Y, a esos lectores, que se acerquen a los libros, que los ojeen y hojeen, que comenten, pregunten y también inquieran. Que seguramente encontrarán algo que les llame la atención, les provoque interés o una sonrisa, y que somos la única editorial que si alguien se lleva un libro y, por la razón que sea, no es lo que buscaba o pensaba encontrar, tiene todo el derecho a la devolución sin mayores explicaciones.

Para concluir, ¿se anima Manuel Ortuño a poner el pie en Gijón este año o tendremos que mandarte un sobre marrón con una invitación tan pequeña y encogida que se esconderá detrás de la tetera?

Por supuesto que estaremos en Gijón, al menos una parte importante de la banda que nos juntamos en Trama. No hacen falta pretextos y excusas para poder disfrutar intensamente el estar rodeados de libros, colegas, momentos impredecibles y, sobre todo, de lectoras y lectores que son, en definitiva, el motivo de dedicarnos a esto de llevar la obra de los autores a quienes son sus destinatarios.

Coda

Y así, entre tequilitas, sidra y sobres tan marrones como inexistentes, Manuel Ortuño dejará su huella en la FeLiX. Buscad la caseta de Trama y ARCE. Es aquella donde el papel huele a osadía y las conversaciones duran más que un vídeo de TikTok.

Y, si veis un número pequeño y encogido escondido detrás de una caseta, no lo pisotees: puede que sea la regalía de un libro que le cambie la vida a alguien.