#MAKMAEscena
‘Un tranvía llamado Deseo’, de Tennessee Williams
Director: Jaroslaw Bielski
Intérpretes: María Pastor, Alejandro Tous, Isabel Guardiola, Jose Di Ferri y David Ballesteros
Producción: Pamundi Producciones y Réplika Teatro
Teatre Talía
Caballeros 31, València
Del 3 al 8 de abril de 2024

El tranvía llamado Deseo que nos remite a la famosa obra teatral de Tennessee Williams existió en la realidad. Deseo era el destino de una de las líneas de transporte público de Nueva Orleans que circulaba cerca del apartamento donde el dramaturgo escribió la dramática historia, por la que obtuvo el premio Pulitzer en 1949.

Representada por primera vez en Broadway, el 3 de diciembre de 1947, bajo la dirección de Elia Kazan –que la llevó al cine en 1951–, no tardó en convertirse en un éxito y hoy se considera uno de los grandes clásicos representado en infinidad de ocasiones.

Su argumento escenifica la pugna entre un mundo decadente y delirante en proceso de extinción que cultiva sueños de grandeza, encarnado en el personaje de Blanche DuBois, y una clase proletaria emergente que ansía formar parte del sueño americano representado por su tosco cuñado, Stanley Kowalski. Sueños y deseos tanto eróticos como económicos en una tormenta perfecta de pasiones y sentimientos desatados. También plasma el contraste entre la naturalidad saludable de la clase obrera y la sofisticación hipócrita de los que se consideran socialmente superiores.

La camiseta de Marlon Brando –cuyo centenario celebramos hoy, miércoles 3 de abril– en la piel de Kowalski, obrero de origen polaco, jugador de cartas y de carácter bronco, se convirtió en icono popular. Las ventas de esta prenda masculina se multiplicaron, y cuenta la leyenda que tuvieron que hervir en agua caliente la que el legendario actor –que, a la sazón contaba 24 años– usó en la película para que no rompiera las costuras de las de menor talla en el mercado. Frágil y delicada, Vivian Leigh le daba la réplica en el filme. Una pareja tan conflictiva como inolvidable.

En un montaje dirigido por el dramaturgo polaco Jaroslaw Bielski y protagonizado por un actor de la terreta, Alejandro Tous, junto a un elenco encabezado por María Pastor, la potente historia llega esta semana al Teatre Talia de València tras girar por numerosas ciudades. Completan el reparto Isabel Guardiola, que dota al personaje de Stella Kowalski de determinación, Jose Di Ferri como Mitch y David Ballesteros. Tras su estreno en Socuéllanos (Ciudad Real), la obra ha subido a escena en Madrid, Valladolid, San Martín de Valdeiglesias, Torrejón de Ardoz, Majadahonda, Valdemoro, Colmenar Viejo, San Agustín de Guadalix, Altea y Donostia.

«Vivimos para morir». Es lo que cuenta este drama, según Bielski. «Y, mientras vivimos, la vida es un sinfín de deseos. Los deseos mueven a las personas, a la sociedad, a las naciones, a la humanidad entera. Deseos sexuales, materiales, verdaderos, inventados, soñados, buscados, envidiados, pretendidos, conquistados, destruidos. Deseando nos alejamos del pensamiento sobre la muerte. El deseo hace olvidar la muerte, la anula por un momento, hace como si no existiera».

Blanche DuBois huye de su pasado en un tranvía llamado Deseo, que le lleva por el Camino de los Cementerios hasta los Campos Elíseos, donde vive su hermana. Huye del pasado marcado por el fracaso de sus deseos incumplidos, por sus pérdidas materiales, acribillada por las muertes de sus familiares.

Llega a casa de su hermana en busca de paz y tranquilidad. Busca un refugio o, tal vez, ese paraíso llamado Campos Elíseos. Pero el paraíso nunca es tal y como lo imaginamos. Siempre decepciona. La paz es imposible y el deseo renace. Un anhelo que sigue vivo en Blanche y que la traiciona de nuevo; un camino equivocado. Tal vez aquello que elucubramos nunca se corresponde con lo que imaginan los otros. Blanche no quiere conocer la verdad de su fracaso, a ella le vale como verdad aquello que imagina, o quiere imaginar. Por eso, el tranvía llamado Deseo le sube y le baja por las calles de su vida, llevándola otra vez al cementerio.

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¿Cómo superar el reto de interpretar a un personaje tan conocido sin caer en el peligro de la imitación? «Como todos los grandes clásicos, esta obra es muy profunda, tiene muchas caras y está muy bien escrita», responde Alejando Tous. «Todo ello ha permitido al director, que es un gran profesor de teatro, alejarnos de los clichés y, a partir del texto, aprovechar lo que aportan los demás personajes».

La simbiosis entre los cinco actores es perfecta. «Somos amigos, además de colegas. Habíamos trabajado juntos y deseábamos hacerlo de nuevo», confiesa Tous, que estuvo a las órdenes de Bielski protagonizando ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’, y que en los últimos años ha participado en varios montajes dirigidos por el Premio Nacional de Literatura Dramática 2022, Josep María Miró.

Alejandro Tous (Alicante, 1976) se trasladó a Madrid con veinte y pocos años para meter cabeza en el mundo de la farándula. Y lo consiguió. Catorce largometrajes, otros tantos cortos y numerosas series de televisión lo atestiguan. Primero como figurante o en pequeños papeles, se le pudo ver en ‘Hable con ella’, ‘Son de mar’ o ‘Los fantasmas de Goya’. Su primer protagonista fue el de ‘Spinnin’ debut de Eusebio Pastrana, un joven homosexual que, junto a su pareja, intenta tener un hijo.

También la televisión, terreno abonado para él, le permitió crecer como intérprete, desde pequeñas apariciones a su personaje de Álvaro Aguilar en ‘Soy Bea’ y el que ahora interpreta en ‘L’alqueria blanca’ de À Punt. Con barba o sin ella, Tous se precia de no repetirse y «jugar con distintos aspectos ante el público».

«Me gustan los tres medios, pero prefiero el escenario primigenio, el contacto directo con el público en cada función, que es como escuchar un disco que te gusta mucho y que cada vez te suena diferente, según tu estado de ánimo. En el teatro se eleva el nivel de atención y de calidad», concluye Alejandro Tous.