#MAKMAArte
‘Hálito’, de Anna Pastor
VII Ciclo de Arte y Medioambiente de Aguas de Alicante
Pozos de Garrigós. Museo de Aguas de Alicante.
Plaza del Puente s/n, Alicante
Hasta el 9 de septiembre de 2026
“Este espacio es como entrar a un cuerpo”, comenta Anna Pastor en la breve presentación que realiza justo antes de entrar a enseñarnos su obra. Y es que, realmente, los Pozos de Garrigós tienen ese efecto la primera vez que nos adentramos en ellos.
Las grandes cavidades que ahora forman parte del museo ya existían en el siglo XVI –e incluso se cree que desde tiempos islámicos– y, en cierta medida, sí es verdad que es como introducirse en un cuerpo; un cuerpo montañoso donde la piedra, la mampostería y, más todavía, el agua son las protagonistas.
Durante todo este verano, la obra de Anna Pastor se expone en estas espectaculares hendiduras; estos grandes cuerpos inspiran a la artista para hacer visible lo invisible, para mostrarnos ese ‘Hálito’ que nos acompaña siempre.
Esta exposición surge con motivo del Día Mundial del Medioambiente. El Museo de las Aguas de Alicante organiza, desde hace ya siete años, el Ciclo de Arte y Medioambiente, en el que invita a un artista de relevancia nacional no solo a exponer su obra, sino a crear un diálogo con el espacio. Una cita imperdible donde confluyen las prácticas artísticas, el territorio, el pensamiento crítico y la conciencia medioambiental.
Anna Pastor reúne en ‘Hálito’ varias de las temáticas que le interesan, desde la praxis científica, la recolección biológica, la creación colectiva, y la construcción de la identidad. Estas materias se van desarrollando a lo largo de la muestra. En un primer momento, se nos presenta una instalación con vídeos que recogen ese “hacer visible lo invisible”.
Pastor nos cuenta que hace año y medio empezó a recolectar el aliento de diferentes personas. Para poder ver ese aliento tenía que mezclarlo con algo de agua, y así consiguió que ese vapor exhalado se convirtiera, tras mucho tiempo, en pequeñas gotas condensadas, que fueron incorporándose a distintos recipientes hasta conseguir unos 150 ml.
Esta presencia física se hace aún más tangible al observar los vídeos a cámara lenta que se han colocado a lo largo del espacio. En una suerte de imágenes ilustrativas, la artista decide posicionar a varias personas exhalando a cámara. Le interesa la multiplicidad para marcar esa diferencia entre lo que es efímero y lo que es esencial.
El uso de materiales de laboratorio y la relación del trabajo de Pastor con la ciencia están respaldados visualmente con una mesa donde vemos un auténtico laberinto de matraces y probetas. Un circuito de vidrio que contiene agua, la materia esencial que nos ocupa, en un laberinto transparente, dando la sensación de fragilidad, pero también de versatilidad.
Por último, y casi como conclusión, en el último espacio podemos participar –y, de hecho, lo haremos involuntariamente– de un video generativo que capta el CO₂ mediante sensores y que proyecta, en el último pozo, una suerte de gráfico variable con los datos que percibe.
Esta instalación ha sido realizada gracias a la técnica de Sergi Hernández, especialista en arte digital y tecnólogo creativo. El hecho de colocar al final una instalación que se construye entre todos no es casual, ya que en la trayectoria de Pastor siempre se insiste en esa realidad más amplia que deja atrás la individualidad, esa disolución del yo a través de lo biológico. El agua y el aire nos conectan y, como ya ha explorado en proyectos como ‘Weareone’ (2023) o ‘Inter-Ser’ (2019), todas las partes de un algo mayor suelen estar interelacionadas.
Así, desde una eficaz reflexión sobre la identidad y a través de la interconexión entre seres humanos como la cualidad más pura, Pastor nos lleva a la conclusión de que “constantemente nos respiramos unos a otros”. Insiste en que con cada exhalación expulsamos partículas y microgotas que ya han sido en el pasado, y que volverán a ser en el futuro. Este planteamiento recuerda, inevitablemente, al pensamiento tentacular de Donna Haraway, según el cual la idea de un pensamiento individual se presupone una ficción.
En ‘Hálito’, Anna Pastor esboza la superación del antropocentrismo y, a través de metodologías híbridas, nos invita a repensar el mundo que habitamos. Un ejercicio necesario, especialmente en un espacio que propicia y amplifica esa reflexión.

