#MAKMAAudiovisual
‘A certa distància’, de Laura Pérez Gómez
Reparto: Elsa Moreno, Sonia Almarcha, Teresa Lozano y Joaquín Climent
19′, España, 2026
41ª edición del Festival Internacional de Cine
Hasta el 27 de junio de 2026
Seguir el currículo de Elsa Moreno es sumergirse en la mente de una persona que solo se puede definir como inquieta, quizá versátil, cuyos intereses se mueven por todo tipo de disciplinas, algo que, en un país como el nuestro, tan proclive a encasillar a sus creadores, es una temeridad o un signo de valentía, que cada cual escoja su límite.
Graduada en Comunicación Audiovisual y en Danza Contemporánea, Moreno ha cofundado una compañía de teatro L’Abocador, con la que ha escrito y dirigido dos obras (‘Sorpresa’ y ‘La Filla dels Cabuts’), es tallerista de escritura creativa y expresión corporal y, recientemente, ha dado un nuevo paso hacia la interpretación en el papel protagonista del cortometraje ‘A certa distància’, de Laura Pérez Gómez, que estos días se puede ver en el Festival Cinema Jove de València.

Un corto donde Moreno encarna a Alba, una joven que, durante la celebración del cumpleaños de su abuela, debe gestionar bajo una aparente normalidad familiar la difícil inquietud de verbalizar su deseo de ver a su padre.
Pero si hay un espacio donde Elsa Moreno ha cosechado sus mayores logros ha sido en el terreno de la poesía gracias a sus dos poemarios, ‘En un lugar limítrofe’ (La Imprenta, 2023) y ‘Prendida o el valor de erguir’ (Arrebato, 2025), textos que le han servido de plataforma para organizar una serie de recitales cuyos fragmentos son seguidos por miles de usuarios en Internet.
Hablamos con Elsa de su nueva ambición como actriz, del mundo de la literatura –sobre todo, de su poesía– y acerca de cómo, a través de sus textos, explora su propia manera de ver el mundo.
En las lecturas dramatizadas de tus poemas, ya hay mucho de interpretación. ¿Qué diferencia encuentras entre esta actividad e interpretar a un personaje de ficción?
Es un proceso totalmente diferente. En mis recitales, aunque hay una interpretación del poema, no hay tanto una construcción de personaje, sino que se trata de evocar el momento originario del poema. En la ficción audiovisual, he tenido que conectar con una experiencia que no es propia, aunque sea universal. La otra gran diferencia es que mis recitales suceden en escena y el cortometraje es audiovisual. Tienen pulsos muy distintos el escenario y la cámara.
Esta es tu segunda participación en un cortometraje. Antes, participaste en ‘Les xiques van al parc de nit’, de Iñaki Sánchez Arrieta y Celia Cuenca García. Dado tu currículo, ¿estás pensando en hacer carrera en el cine o son experiencias meramente tangenciales?
Siempre me ha interesado la interpretación audiovisual. Tampoco he insistido mucho en esa vertiente porque la vida me ha llevado por otros caminos; pero, cuando surge la oportunidad, la recojo con gusto. Me gustaría seguir haciendo cine, sí.
/* Corrección de márgenes y espacios para vídeos en móviles */ @media screen and (max-width: 767px) { .wp-block-embed, .wp-block-embed-vimeo, .wp-block-embed__wrapper { margin-top: 0 !important; margin-bottom: 0 !important; padding-top: 0 !important; padding-bottom: 0 !important; } /* Ajuste para el contenedor de video */ .wp-has-aspect-ratio .wp-block-embed__wrapper { padding-bottom: 56.25% !important; height: 0 !important; margin: 0 !important; } }Por lo que comentas en redes, lo tuyo es, en parte, la creación escénica. ¿Qué diferencias encuentras entre le cine y el escenario?
Pf, todo. Creo que el escenario me da más seguridad porque es donde más me reconozco. En la experiencia escénica, sucede una conexión mágica entre intérprete y público. Una conexión que solo se da por la presencia de la carne; una resonancia visceral que conduce a ambos cuerpos a otro plano que se eleva sobre el teatro. Cuando actúo, realmente siento que me llevo al espectador de la manita a otro universo.
En el cine, también está esa capacidad de viajar en el espacio-tiempo, pero no realizamos el viaje a la vez. Durante el rodaje, yo soy responsable de encarnar eso que se me pide con la mayor veracidad y transparencia posible, pero entra más en juego una cuestión compositiva y formal que no depende de mí como intérprete.
En escena (por como yo la trabajo), estoy al servicio del espectador, soy responsable de hacerle viajar conmigo; en rodaje, estoy al servicio de la obra, soy responsable del material emocional que ofrece mi personaje para que luego lo junten con el resto de materiales y hagan su magia.
¿Qué importancia tiene para ti el lenguaje corporal, no solo en la interpretación, sino en la escritura?
Es mi manera de percibir el mundo y, por tanto, es indisociable de la escritura. Percibo, cuestiono y entiendo desde el movimiento.
La palabra, el texto, es, hasta ahora, tu principal medio expresivo. ¿Escribir para exponerte o como medio de comunicación? ¿Quién es para ti el otro (el público, el lector) en relación a tu obra?
En mi escritura hay una voluntad de comunicación, de poner en común. Escribo para desentrañar el mundo y recito en un afán de compartir esas revelaciones. En mi obra, el otro es toda persona sensible.
En uno de los reels de tu canal de Instagram, interpretas uno de tus poemas para un talent show de televisión. Poesía y televisión de entretenimiento parecen hoy un oxímoron. ¿Cómo fue esa experiencia? ¿Qué significó para ti?
Parece y es un oxímoron. Fue una experiencia entre tantas que me trae la vida. Me llamaron y acepté participar con la idea de poder introducir la poesía en prime time, porque realmente creo que la poesía le puede atraer a mucha más gente de lo que parece.
Luego, la televisión es la televisión. Ellos tienen su relato atado y bien atado y no van a aceptar fugas. Participé hasta donde me permitieron ser fiel a mi obra. Lo que no iba a hacer es pervertir mi poesía para encajar en su relato.
El objetivo de expandir la poesía hacia otros sectores se ha cumplido. La mayoría seguramente se quede con 40 segundos de ese reel y no creo que se vuelvan a interesar por la poesía. Pero confío en que habrá una minoría que sí que sienta curiosidad, que haya empezado a escribir, a rondar por los micros abiertos de su localidad y a leer poesía. Me quedo con eso, aunque me pese la incoherencia.
¿Qué lugar dirías que ocupa la poesía en la sociedad contemporánea? Hay quien sostiene que está viviendo una especie de renacimiento. ¿Cómo lo ves?
Depende de con qué parámetros hablemos de ese renacimiento. En términos de mercado y de industria llevamos, aproximadamente, una década con un movimiento de expansión. Cada vez hay más festivales de poesía, circuitos locales de micros abiertos, casos de poetas superventas y una cantidad de publicaciones imposible de absorber por el propio circuito.
Pero prefiero hablar de la poesía como una esencia, no como un producto, y creo que la sociedad contemporánea mata la poesía. La poesía son tiempos dilatados, una atención abierta y porosa, un compromiso con la belleza terrible, la fraternidad con lo misterioso de la vida.
La sociedad contemporánea es todo lo contrario: aceleración, atención ultradirigida, negativa de la vida y todos sus efectos, pretensión de transparencia. La poesía en la sociedad contemporánea es lo que nos devuelve el amor a la vida. Y no diría que está en su mejor momento.
¿Las redes sociales son una ayuda o una esclavitud? ¿En qué dirías que has condicionado tu mirada hacia el mundo?
Las redes sociales son un peligro. Me reconozco víctima de un síndrome de Estocolmo. Creo que las redes nos desconectan de la experiencia real del mundo, de los cuerpos y de la interacción con el otro. Nos generan una falsa necesidad de hiperconectividad que no se traduce en afectos reales. Pero mi conciencia crítica no me salva de estar enganchada. Haber crecido con las redes sociales me ha llevado a pensar que lo que hago debe ser exhibido para ser valioso, que la experiencia personal no es suficiente, que todo debe contener un relato.
Al margen de todo esto, en otra de tus publicaciones, proponías la creación de un club de escritura. De hecho, este año has organizado un taller en los Cines Babel. ¿Qué te ofrece la escritura de los demás para tu propio trabajo?
Mi propósito con el club de escritura es crear espacios comunitarios en torno a algo tan personal como es la escritura. La escritura de los demás me inspira y me fascina como todas las manifestaciones sensibles.
En uno de tus últimos poemas, ‘NOTAS desde la inmanencia’, escribes: “Escribo entre el autoconocimiento y la autocomplacencia”. Entiendo que uno sea consciente de su autocomplacencia o, al menos, sospeche de caer en sus garras, pero me resulta más difícil saber hasta dónde llega nuestro autoconocimiento. Para despedir esta charla, expláyate sobre esta cuestión.
Este verso con tono juguetón nace de esa ambigüedad. Me pregunto si, al rascar tanto en las profundidades de mi ser, realmente pretendo encontrar algo más acá (el Uno debajo del Yo, el individuo universal detrás del ego) o si me contento con descubrir patrones para justificar mis tendencias. Creo que el autoconocimiento tiene un límite y es el de las sombras. Cuando uno quiere comprenderse a sí mismo lo que quiere es un abrazo y el perdón.
- Elsa Moreno: “Percibo, cuestiono y entiendo desde el movimiento, y escribo para desentrañar el mundo” - 26 junio, 2026
- Félix Sabroso, Premio Luna de Valencia: “Al final, la obra artística la termina siempre el espectador” - 22 junio, 2026
- Jonás Trueba (‘Los ilusos 13+13’): “Las películas son una obra de creación viva que nunca está cerrada del todo” - 19 junio, 2026


