‘Tide of Returns’: lo que el mar no termina de devolver

Tide of Returns. Ocean Space | TBA21-Academy

Una duna de arena australiana en la 61 Bienal de Venecia. Presentada por TBA21-Academy en Ocean Space, la exposición ‘Tide of Returns’ reúne miles de pequeñas figuras hechas por mujeres Warnindilyakwa para interrogar a los museos occidentales: devolver un objeto expoliado no es solo cambiarlo de vitrina, sino reparar los vínculos rotos con su territorio.

Cultura necesaria: mirar, habitar, crear

La cultura se ha hecho agresivamente funcional, diseñada para entretener sin exigir reflexión ni memoria, sin requerir tiempo ni atención sostenida. Lo que debería ser espacio de cuestionamiento se ha convertido en producto, prescindible o incluso incómodo para quienes lo consumen.

El patrimonio no se conserva, se usa

Patrimonio. ‘The Only True Protest Is Beauty’. Fondazione Dries Van Noten

Hay una forma de conservar el patrimonio que, paradójicamente, lo saca de circulación. A propósito de la apertura de la Fondazione Dries Van Noten en Venecia, su primera exposición, ‘The Only True Protest Is Beauty’, plantea una pregunta que debería ocupar a cualquier institución: ¿para qué conservamos? ¿Para proteger los objetos del presente o para conseguir que vuelvan a producir presente?

‘O Banquete (1)’: la mesa como dispositivo de relaciones en la Galeria NAVE de Lisboa

O Banquete (1). NAVE. Lisboa

La Galeria NAVE de Lisboa presenta hasta el 26 de junio ‘O Banquete (1)’, una colectiva comisariada por Mercedes Cerón que reúne a once voces de la escena emergente portuguesa. A través de una mesa compartida como eje central, la muestra –en colaboración con la Fundación Caja Castellón y el Instituto Camões– trasciende lo individual para reivindicar el arte como un espacio de vínculo, donde el significado nace de la coexistencia y el encuentro.

Juan Muñoz en el Museo del Prado: teatralidad, apropiación y ficciones del mirar

Juan Muñoz. Museo del Prado

La exposición ‘Juan Muñoz. Historias de Arte’, presentada en el Museo del Prado bajo el comisariado de Vicente Todolí, reúne 160 piezas –esculturas, instalaciones, dibujos, obras sonoras y textos– que permiten observar con nitidez la densidad del diálogo que la práctica de Muñoz mantuvo con la historia del arte, particularmente aquella que custodia el propio museo.