#MAKMAArte
‘Mi yo, hoy’, de Roberto Orallo
Centro Cívico Tabacalera
Antonio López 36, Santander
Hasta el 14 de agosto de 2026
En Santander, los grandes espacios expositivos y las muestras que en ellos se encuentran no paran de recibir visitantes cada día. Lugares como el Centro Botín o las Naves de Gamazo se han convertido en referentes culturales donde cientos de visitantes son recibidos por las obras de artistas internacionales como Yuko Mohri y Marisol —en el edificio de Renzo Piano—, o las fotografías de Estela de Castro y los XIX Premios de Fotografía Fundación ENAIRE —dentro del marco de PHotoESPAÑA—, que acogen las Naves de Gamazo.
Sin embargo, pese a estos grandes pilares de la cultura expositiva de la capital cántabra, no son los únicos sobre los que se sostiene el ámbito cultural de la ciudad. Salas como la Nave Sotoliva, el recién inaugurado Espacio Lafuente Cultura Material, el Museo Arte de Santander (MAS), el Centro de Documentación de la Imagen de Santander (CDIS) y el Palacete del Embarcadero, entre otros, son las que hacen de Santander una ciudad rica y diversa en exposiciones.
A pesar de tan amplio abanico cultural, la cosa no se queda ahí, puesto que espacios como los centros cívicos —lugares donde los creadores tienen la oportunidad de brillar en ámbitos como la pintura, la escultura, la fotografía o los cortometrajes— van consolidándose a medida que pasa el tiempo, tal y como ocurre igualmente con el Centro Cívico Tabacalera, que cumple este 2026 un lustro de actividad expositiva.
Bajo el hilo conductor de ‘Paisaje de la emoción’, encontramos, en medio del fragor de su quinto aniversario, la exposición conmemorativa del pintor cántabro Roberto Orallo (Santander, 1947) ‘Mi yo, hoy’. En ella, el artista reúne cerca de treinta obras inéditas que se centran en su evolución personal y creativa.
El pintor francés Pierre Bonnard (1867-1947) señaló: “Un cuadro es un microcosmos que debe bastarse a sí mismo”. Sin embargo, para el imaginario del pintor cántabro, ese microcosmos se le queda corto. Por ello, tras más de medio siglo de vida artística, Roberto Orallo ha conseguido moldear un universo pictórico que evoluciona por sí mismo.
Pese a la influencia del cubismo en su obra, en ‘Mi yo, hoy’ la geometría de los personajes se vuelve más orgánica, incluso flexible en algunos casos. Con la fuerza y rotundidad que le da ese trazo negro y uniforme que atraviesa toda su obra, Orallo consigue ordenar el caos emocional que caracteriza su imaginario pictórico.
La figura humana sigue siendo el gran leitmotiv de su vasta producción, situando los rostros y cuerpos en el centro de la imagen. Estos carecen de complacencia: solo son figuras que miran un mundo sobredimensionado tecnológicamente que tratan de entender. Con esos rostros, Orallo busca y defiende el humanismo pictórico como un faro de resistencia a la hipertecnificación que vivimos.
Para ello, busca ahondar en temas tan banales como complicados de tratar, como son la familia o la libertad, entre otros, explorándolos con ese particular sentido de la dualidad que siempre le acompaña en su trabajo.
Uno de los lienzos presentados en esta exposición muestra cómo una familia de tres componentes parece posar con un fondo de damero rojo y negro. Este tablero envuelve a la familia en un círculo inacabado; fuera de la circunferencia, una figura mimetizada con el entorno mira en dirección contraria a la escena sin mostrar interés alguno por lo que se desarrolla en el interior.
En contrapunto con este lienzo, a su lado, como si fuera un reflejo en el espejo, se contempla la misma escena, pero con diferentes colores. Si en la primera eran los rojos y ocres los predominantes, en esta es el azul eléctrico el que otorga otra vida con más dinamismo al decorado. El damero pasa a ser un fondo más amable visualmente con el espectador y la figura de cuerpo completo que se encuentra fuera del círculo no es tan inquietante como en el lienzo adyacente.
Este diálogo entre ambas obras no es el único que se da, pues existen varios ejemplos a lo largo de toda la muestra en los que, con diferentes trabajos —de pintura y dibujo—, Orallo aborda distintos temas como la igualdad, la dualidad, el feminismo, la inmigración o el compromiso con los demás.
‘Mi yo, hoy’ se erige, fiel a su propio enunciado, como una encendida celebración del presente —del Orallo más visceral y contemporáneo—, rehusando cualquier complacencia retrospectiva. Lejos de mirar atrás, la muestra que acoge el Centro Cívico Tabacalera despliega una vibrante reivindicación: el testimonio inapelable de que el artista continúa latiendo en el epicentro de la pintura cántabra, entregado a su oficio con el pulso febril y la incansable devoción del primer día.
Bajo este ‘Paisaje de la emoción’, el centro cultural celebra su primer lustro mostrando distintas propuestas, además de la de Orallo. Desde pinturas más clásicas, como las de Joaquín Besoy, Ana Canal o Claudia Iza, hasta planteamientos más contemporáneos, como los que presentarán Verónica Bueno y Yeyo Riancho durante los últimos meses de 2026.

