Línea Vital Silvia Lerín

#MAKMAArte
‘Línea Vital’, de Silvia Lerín
Comisaria: Anna Pastor
Arte en la Casa Bardin
Casa Bardin
Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert
San Fernando, 44 Alicante
Hasta el 31 de julio de 2026

La línea es el gesto más básico de lo gráfico, sirve para adelantar un comienzo, para crear un boceto o, como en muchos ejercicios de dibujo, para ordenar una idea. Así, la artista propone aquí que la línea sea metáfora de la vida.

Silvia Lerín (València, 1975) vive y trabaja en Londres y ha expuesto internacionalmente en instituciones como la Académie des Beaux-Arts, Pavillon Comtesse de Caen en París, Collection Lambert de Aviñón, en el Centro del Carmen de Valencia o en el IVAM. Ha sido seleccionada para numerosas becas y residencias, y su trayectoria le ha llevado a crear varias piezas instalativas que dialogan con el espacio.

En ‘Línea Vital’, Silvia Lerín parece querer volver a reflexionar sobre la pintura en su estado más esencial, dándole pureza a la propia pintura como material a través del que crear texturas. La mayoría de piezas que se exhiben en la Casa Bardin del Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, hasta el 31 de julio, pertenecen a la serie ‘Life Line’, creadas en 2022 por la artista.

Los lienzos y las tablas se suceden y, solo en estos, la línea vertical divide la composición. Mientras que, en las obras en papel, la línea se diluye y el color toma más protagonismo.

Línea Vital. Silvia Lerín. Casa Bardin
Detalle expositivo de ‘Línea Vital’, de Silvia Lerín, en la Casa Bardin. Foto: María Ramis.

La obra de Silvia Lerín no siempre se centra en la pintura, ha realizado instalaciones, intervenciones en arte público, performance y, como también veremos en la muestra, vídeos o esculturas.

Quizá esto ocurre porque aquello que más parece interesarle no es la técnica, sino utilizar el soporte para explorar la poética de la materia y el color, siempre con la geometría como base sobre la que trabajar. Así resume sus anhelos pero también su pasado o sus recuerdos.

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Es interesante acercarse a las obras y observar sus restos de pintura, sus pliegues o los raspados de manera detallada. Al mismo tiempo, conviene alejarse y aplicar una perspectiva general que nos ayuda a cambiar entre las diferentes texturas.

Así, la línea adquiere más fuerza gracias a ese contraste y al color elegido. Rojos, azules o verdes que se cortan tajantemente, pero con los parece llevarnos a la sensación de lo elemental para luego proponernos otra variante.

Un ejercicio interesante es, también, si introducimos la oxidación de las líneas como un elemento metafórico: ¿hace referencia al envejecimiento del cuerpo? Directamente, expone la decadencia del material para que pensemos en el paso del tiempo y en esa línea vital como algo imperfecto.

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Es, precisamente, en la pieza escultórica donde mejor puede observarse este recorrido vital irregular: aunque lo percibamos recto en el momento, en perspectiva, nunca suele serlo. Las piezas exentas adquieren protagonismo en el espacio, formando vueltas y bucles.

Al mismo tiempo, nos hacemos con ellas por la obligatoriedad de movernos; y ese movimiento se replica en el video. La coreografía, creada por Lerín, lleva a la bailarina a dialogar con las obras, de nuevo, mediante trayectorias más o menos circulares.

En definitiva, Silvia Lerín juega con su lenguaje para abordar cuestiones personales que, a la vez, resultan cercanas y reconocibles. La materia y el control sobre lo pictórico le sirven para generar un fácil coloquio con el espectador, que se sentirá identificado.

Como bien dice la comisaria Anna Pastor, “[la línea)] a veces separa, a veces une, a veces interrumpe y a veces sostiene”. A la postre, es fácil identificar momentos vitales de cambio donde esa línea móvil es la mejor metáfora.