Isabel Gutiérrez. Galería Alba Cabrera

#MAKMAArte
‘Cantos y ensoñaciones’, de Isabel Gutiérrez
Galería Alba Cabrera
Joaquín Costa 4, València
Hasta el 30 de junio de 2026

En el jardín de su hermana Lili, al sur de Inglaterra, Isabel Gutiérrez observa desde hace años el ir y venir de los pájaros entre árboles, flores y comederos. De sus trinos y de la contemplación cotidiana de la naturaleza nace ‘Cantos y ensoñaciones’, exposición que acoge la Galería Alba Cabrera de València hasta el próximo 30 de junio.

A partir de esas experiencias aparentemente sencillas, la artista construye un universo pictórico donde el color, la poesía y la imaginación dialogan para invitar al espectador a algo cada vez más infrecuente: pausarse, escuchar y contemplar. Una propuesta que reivindica una experiencia más lenta y sensible del mundo.

La muestra reúne una serie de óleos sobre lienzo y tabla en los que Gutiérrez desarrolla un lenguaje cada vez más próximo a la abstracción lírica. El punto de partida son los cantos de los pájaros, esos sonidos que la artista transforma en ritmos cromáticos, secuencias visuales y formas que parecen desplazarse por la superficie pictórica con la misma ligereza con la que un trino atraviesa el aire.

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“Transformo el sonido en plástica. Lo simbolizo repitiendo patrones más o menos nítidos que van apareciendo y desapareciendo”, explica la artista. En sus cuadros, los cantos de las aves y otros sonidos armónicos de la naturaleza se convierten en secuencias de color y composiciones que sugieren movimiento, ritmo y ligereza.

Pero los pájaros son solo el comienzo. La otra palabra que articula la exposición es ‘ensoñaciones’. No se trata exactamente de sueños ni de realidad, sino de un territorio intermedio donde las formas abstractas adquieren vida propia. En sus cuadros aparecen figuras que vuelan, flotan o se balancean entre el cielo y la tierra, ajenas a cualquier lógica física. “Vivo de ensoñaciones”, confiesa Gutiérrez. “Paso casi todo el día aparentemente viviendo lo cotidiano, pero en el interior ensoñada. Para mí es mi entorno natural”.

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La artista busca otorgar cualidades de seres vivos a formas abstractas y convertirlas en una celebración de la libertad que todos deberíamos tener para vivir y disfrutar plenamente. Ese universo se construye también a través de los títulos. ‘Nadadores celestes’, ‘El aire de todos’, ‘Restos de luz al paso de las nubes’ o ‘Tapando el cielo con un pañuelo matissiano’ funcionan como extensiones poéticas de la imagen.

La palabra, integrada en la pintura, forma parte de su origen emocional. “Generalmente, suelo partir de un título que se convierte en un sentimiento o una emoción”, explica Isabel Gutiérrez. La poesía atraviesa, de este modo, toda la muestra, otorgando libertad y significado a unas formas que, siendo abstractas, parecen reclamar una existencia propia.

La exposición supone, además, una nueva etapa dentro de la relación entre la Galería Alba Cabrera y la artista, que presenta aquí su tercera individual. La directora de la galería, Graciela Devincenzi, destaca la evolución que ha experimentado su lenguaje en los últimos años. “La constante ha sido siempre el tratamiento del color, que es muy potente en Isabel. Pero es cierto que ha ido evolucionando desde una cierta figuración deconstruida con una aproximación al cubismo hacia una abstracción cada vez más poética y lírica”.

Devincenzi, que lleva casi cuatro décadas al frente de la galería valenciana, subraya, igualmente, la dimensión ética que atraviesa la obra de Gutiérrez. Animalista y vegetariana, la artista encuentra en la naturaleza una fuente constante de inspiración. “Isabel es una persona que se deja emocionar profundamente por el mundo natural. Lo que nos plantea es exactamente lo que siente”, explica la galerista.

Una sensibilidad que se traduce en una pintura donde los pájaros, las formas orgánicas y los paisajes imaginados funcionan también como una reivindicación de la conservación de la naturaleza y del respeto por el entorno.

Esa lectura adquiere una dimensión especialmente significativa en el contexto actual. Para Devincenzi, la exposición, además de hablar de pájaros o jardines, también conversa en torno a una necesidad urgente de recuperar la sensibilidad frente a un entorno cada vez más agresivo. “Estamos conviviendo con un horror impresionante y lo estamos viendo como normal”.

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La galerista recuerda que en muchos territorios devastados por la guerra los pájaros han desaparecido y reivindica la importancia de volver la mirada hacia aquello que debemos denunciar y proteger. Frente a esa realidad, considera que la obra de Gutiérrez “abre una ventana a un mundo de esperanza” y ofrece un respiro frente a las atrocidades que presenciamos diariamente.

No es casual que una propuesta de estas características encuentre su lugar en Alba Cabrera. Fundada en 1986, la galería ha construido una trayectoria marcada por la defensa del arte contemporáneo como espacio de reflexión, emoción y pensamiento crítico, combinando artistas consolidados y emergentes y participando en ferias nacionales e internacionales.

Para Devincenzi, el papel de las galerías sigue siendo fundamental ya que dan legitimidad a los artistas y fomentan la cultura. Además, permiten algo cada vez más escaso: detenerse ante una obra, sentirla e intentar interpretarla: “El arte es lo que nos hace más humanos», afirma. «Necesitamos las artes. No podemos carecer de ellas. Si prescindiéramos del arte, el mundo sería un horror. Nos deshumanizaría completamente».

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En ‘Cantos y ensoñaciones’ conviven todas esas capas de significado. Los trinos se transforman en colores vibrantes, la naturaleza en poesía y las formas abstractas en símbolos de libertad. Pero la exposición también plantea una invitación más profunda: pararse a contemplar y disfrutar esos pequeños detalles y momentos de la vida.

Recuperar la capacidad de sentir en un tiempo marcado por la velocidad y la saturación de imágenes e información. Como sugiere Graciela Devincenzi, abrirse a la contemplación no es un gesto pasivo. Puede ser también una forma de resistencia frente a la deshumanización de nuestro tiempo.