Shiras

#MAKMAArte
‘Pinturas sinfónicas’, de Luis Fernández
‘Entre líneas y curvas’, de Sergio Rocafort, Estefanía Serrano, Francisco Mayor Maestre y Diego Balazs
Shiras Galería
Vilaragut 3, València

La programación actual de Shiras Galería vuelve a poner en práctica una de las ideas que han definido el espacio valenciano desde su apertura en 2015: el diálogo entre artistas de larga trayectoria y creadores emergentes. Una línea de trabajo que, según su directora artística, Sara Joudi, busca generar encuentros entre planteamientos artísticos de artistas de generaciones distintas a través de las dos salas de la galería.

Mientras la Sala Principal acoge ‘Pinturas sinfónicas’, la nueva muestra de Luis Fernández, el Espai Refugi —un auténtico refugio de la guerra civil española— reúne a Sergio Rocafort, Estefanía Serrano, Francisco Mayor Maestre y Diego Balazs —finalistas del 28º Premio de Pintura Fundación Mainel 2025— en ‘Entre líneas y curvas’. Dos exposiciones que, desde planteamientos distintos, invitan a reflexionar sobre la construcción de la imagen y las posibilidades de la pintura contemporánea.

En ‘Pinturas sinfónicas’, Luis Fernández establece una relación directa entre pintura y música. El proyecto surge de una reflexión sobre la capacidad de ambas disciplinas para organizar ritmos, tensiones, armonías y contrastes y la posibilidad de la fragmentación.

El artista parte de una preocupación concreta: recuperar una forma de contemplación más pausada. Frente a la rapidez con la que consumimos imágenes en la actualidad, Fernández propone obras más complejas que obligan al espectador a recorrer la superficie durante largos periodos de tiempo, descubriendo detalles.

Para ello, construye sus pinturas a partir de múltiples fragmentos. Algunas de esas partes pueden acercarse a la abstracción cuando se observan de manera aislada, aunque la imagen general mantiene la figuración.

Vista de la exposición ‘Pinturas sinfónicas’, de Luis Fernández. Imagen cortesía de Shiras Galería.

“No puedo conformarme con pintar un abstracto. Por eso tengo que pintar muchos y hacerlos convivir con imágenes figurativas sin perder de vista la unidad del conjunto”, explica el artista. El resultado son composiciones en las que conviven referencias a la tradición pictórica y recursos vinculados a las vanguardias del siglo XX.

La música aparece como una herramienta para reorganizar el espacio pictórico. Fernández compara cada fragmento de sus obras con una melodía dentro de una composición más amplia. Del mismo modo que una sinfonía alterna momentos de tensión y relajación, sus pinturas reúnen fragmentos que transmiten diferentes emociones según la zona que se observa.

El color desempeña un papel fundamental en este planteamiento. Para el artista, es el elemento pictórico que más se aproxima a la capacidad de la música para influir sobre el estado de ánimo. Cada fragmento desarrolla así una “musicalidad” propia que contribuye a la construcción de la imagen completa.

Por otro lado, la exposición ‘Entre líneas y curvas’ propone una reflexión colectiva sobre algunos de los elementos más básicos de la construcción visual: la línea y la curva. Los cuatro artistas participantes parten de ese punto en común, aunque cada uno lo desarrolla desde perspectivas muy diferentes.

En las obras de Sergio Rocafort, la imagen se sitúa en un territorio donde la figuración nunca llega a definirse completamente. “Me interesa trabajar en ese límite donde la imagen aún conserva algo reconocible, pero nunca termina de revelarse por completo”, explica.

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La ambigüedad se convierte así en una herramienta para activar la mirada del espectador y dar pie a diferentes interpretaciones. El color ocupa una posición central en su trabajo. A través de degradados, superposiciones y altas saturaciones, Rocafort construye espacios que parecen extenderse más allá de los límites físicos del cuadro.

La propuesta de Estefanía Serrano se centra en el estudio de la línea desde una doble perspectiva: geométrica y orgánica. La artista rechaza entenderla como un elemento emocional y prefiere analizarla como una estructura presente tanto en la naturaleza como en los sistemas de representación.

“Estamos rodeados y llenos de líneas”, afirma. Su proceso combina planificación técnica y experimentación formal. Aunque controla rigurosamente los materiales y procedimientos, muchas decisiones compositivas aparecen durante el propio desarrollo de la obra.

Francisco Mayor Maestre aborda la pintura como una construcción por capas. Sus obras reúnen elementos que pueden recordar a tradiciones visuales muy diversas, aunque el artista insiste en que su punto de partida siempre es la propia práctica pictórica.

“Es más relevante la idea de capa que la de estilo”, señala. Esa acumulación de elementos permite que sus pinturas se descubran gradualmente. Pequeños detalles incorporados a la superficie modifican la percepción del conjunto y aparecen a medida que la mirada paciente va deteniéndose en las diferentes partes de la obra. El artista se interesa precisamente por ese proceso de descubrimiento, por aquello que siempre ha estado presente en la imagen pero que solo se revela cuando se observa con atención.

Obras de Diego Balazs y Sergio Rocafort, en la exposición ‘Entre líneas y curvas’. Imagen cortesía de Shiras Galería.

Por su parte, Diego Balazs incorpora referencias procedentes del videojuego, el grafiti, el dibujo infantil y la cultura visual popular. “Casi toda mi obra dialoga con la iconografía del juego”, afirma. Sus imágenes beben tanto de los juegos infantiles como de universos visuales que marcaron su infancia, entre ellos la estética de la MTV de los noventa.

Para Balazs, el juego no es únicamente una fuente iconográfica, sino también una herramienta para plantear cuestiones relacionadas con las jerarquías, la identidad o las formas de relación con el entorno. De ahí que sus obras busquen establecer una relación más directa con el espectador.

Más allá de las diferencias formales y generacionales, ambas exposiciones funcionan como un reflejo de la identidad de la galería Shiras. La Sala principal y el Espai Refugi vuelven a actuar como dos espacios complementarios donde conviven artistas de distintas generaciones y trayectorias.

Desde los fragmentos pictóricos en los paisajes y referencias a obras emblemáticas de la historia del arte de Luis Fernández hasta las propuestas de Rocafort, Serrano, Mayor Maestre y Balazs, las dos muestras comparten una misma invitación que hacer al espectador: detenerse ante la imagen y descubrir que una pintura alberga mucho más de lo que se ve de un vistazo.

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Vista de la exposición ‘Pinturas sinfónicas’, de Luis Fernández. Imagen cortesía de Shiras Galería.