LaGeste. Badke(remix). Palestina. Festival 10 Sentidos

#MAKMAEscena
XV Festival 10 Sentidos
Lema: ‘Naturaleza viva. Vol.02’
Diversos espacios de València
Del 14 al 26 de mayo de 2026

El tramo final del XV Festival 10 Sentidos, que busca expandir nuestra sensorialidad, nos proporcionó momentos de verdadera emoción, reflexión, indignación y belleza. Desde piezas internacionales de Dewey Dell, LaGeste o Grace Tjang a creadoras locales como Colectivo SinPar, Arantxa Cortés o Aurora Diago; exposiciones, obras interactivas y muchas artes escénicas. Todo para reivindicar la necesidad de que nuestra naturaleza siga viva.

Esto que sigue debe ser un resumen de lo que ha sido la segunda parte del festival, pero me siento en la obligación de empezar por el final. La jornada de clausura fagocitó para mí todo lo maravilloso que había sucedido en la semana anterior. Cuando algo bueno se acaba, suele dejar una sensación con un ligero sabor amargo. Más aún cuando la obra que sirve de colofón nos sirve de espejo como sociedad y como especie.

No debería haber dos posturas ante una situación de violencia. No tendría que haber ninguna duda a la hora de detener una masacre injusta, desigual, desproporcionada y fuera de cualquier justificación. LaGeste, con su baile tradicional palestino dabke, puso punto y final a una décima edición de 10 Sentidos que ha hablado de todo aquello que está desapareciendo por culpa de una voluntad destructora y mezquina.

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El público quería bailar, pero se podía notar que muchas de las personas que llenaban un martes el Principal estaban conteniendo la emoción y las lágrimas por uno de los genocidios más flagrantes y vergonzosos que ha acontecido en nuestro tiempo. Lo que pasa aquí, en un teatro del sur de Europa, donde la gente viene cómodamente y compra una entrada, puede parecer abyecto cuando la guerra y la exterminación están sucediendo a unos pocos kilómetros de distancia.

Yo he estado en Palestina en un tiempo de paz que era un espejismo entre la última intifada y la invasión de Israel a la franja. Lo que ocurre en ese lugar, en ese oasis que ha sido cuna e inspiración de las civilizaciones más importantes de la historia, es una muestra inaceptable de que la humanidad puede contener mucho mal en su forma de actuar. Este mal está argumentado y fundamentado en ideas. Esas ideas son las mismas que puede tener aquí tu vecino cuando decide que quien ocasiona su infelicidad es el distinto.

El festival quería seguir hablando, en su decimoquinta edición, de naturaleza viva, pero necesariamente ha terminado hablando de la humanidad perversa, del egoísmo destructor que puede gobernar a las naciones, acabar con la vida, ya sea humana, animal o vegetal. Destruir glaciares, hábitats naturales, el hogar y la existencia de grupos enteros de seres vivos, normalmente para el enriquecimiento propio o de unos pocos.


 El Festival 10 Sentidos, una iniciativa privada que arranca cada año desde la incertidumbre por la financiación y las ayudas públicas, que sigue adelante gracias a un numeroso equipo de gente anónima, nos da la posibilidad de disfrutar de propuestas internacionales en nuestra propia casa, todas articuladas alrededor de un tema. Este año es ‘Naturaleza viva. Vol.02’ y, más que nombrarlo, habría que gritarlo. Parece que la toma de conciencia, no acaba de llegar.

Dos piezas en Bombas Gens, una de las sedes habituales del festival, nos mostraban el lado más inspirador de un medio que solo permanece en los recuerdos. Así sucede con ‘Malam / Night’, de Grace Tjang y la Needcompany. La coreógrafa de origen indonesio nos enseñó mediante la técnica de sombras javanesa qué sucede en su jardín cuando cae la noche. Manipulando retroproyectores e imagen en movimiento, la atmósfera creada transportaba al público a tierras lejanas en un intento de descolonización de la memoria.

En la sala contigua, Doomsday, con ‘Her Project’, mezclaba danza contemporánea, proyecciones y arte sonoro en una obra muy estimulante para los ojos. Una potentísima proyección en el suelo servía de sostén para este Día del Juicio Final sobre el que las dos bailarinas se movían. El uso recurrente de plásticos y mantas térmicas y el juego con la luz vestía la sala de reflejos coloridos en este montaje dirigido y coreografiado por Sung Im Her y Martha Pasakopoulou.

En la Sala OFF, la relación entre organismos inspira ‘Forest’, de Cie BewegGrund y Annie Hanauer, en una obra de danza inclusiva. Al día siguiente y también en Bombas Gens, Adrián Salvador Candela nos mostró su artesanía en ‘Los Viajeros Epífita: Spolia’. Acompañado por la actriz Paula Serrano y la presencia de Ricard Camarena, las lámparas artesanales conversaban como si fueran inteligencias artificiales del futuro.

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En diálogo con la actriz, realizaban el juego de recordar el tiempo actual con perplejidad, casi como si fuera ficción, para subrayar la absurdidad de nuestro comportamiento. A la finalización de la presentación, se pudieron degustar unas bebidas que Camarena había realizado en botellas de tirada limitada con elementos sobrantes de su cocina.

EL Centre del Carme, otro de los lugares que apoya al festival desde sus inicios, acogía la obra de Aurora Diago ‘Gymkhana’, un dispositivo de mediación que busca romper la jerarquía entre artista y espectador. Al día siguiente, las bailarinas granadinas afincadas en Valencia Wilma Puentes y Lara Misó (Colectivo Sin Par) presentaban ‘Brotes de Siam’, inspirada en la historia real de Chang y Eng Bunker, los famosos hermanos nacidos en el siglo XIX con los cuerpos unidos. A continuación, Arantxa Cortés revisitaba el mito de Medea en ‘Amor de madre’ para hablar de la maternidad en un tiempo en el que, a veces, nos planteamos la idoneidad de traer a alguien más a este mundo.

En La Nau, pudimos ver el trabajo de mediación, de creación de tejido y red realizado por Juan Ayala y Miguel Oyarzun ‘COLAPSO, ser joven ante los límites del crecimiento’. Se trata de la muestra del trabajo que los creadores han llevado a cabo con jóvenes locales a partir del informe de Donella Meadows. En Inestable, ‘Como si todo esto fuera a desaparecer’, de la compañía argentina Gaston Core, hablaba de cómo los hogares, que son receptáculos de vivencias, van desapareciendo de la noche a la mañana y se convierten en fachadas huecas donde se simulan vidas, es decir, carne de turismo.

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Paula Puchalt y el Cuarteto de Cuerda Valencia cuestionaron “el ideal de belleza y la disciplina impuesta” para reivindicar el cuerpo imperfecto y cansado en ‘Swan Fake’. Al día siguiente, el estudio de la compañía Taiat Dansa abrió sus puertas como lugar de encuentro en la Jornada de Nueva Creación para congregar los trabajos de Martí Corberá, Laura Pascual, Iver Zapata, Vicent Orts, Marta González-Adalid y Elisa Andueza.

En el TEM, sobre la partitura de Igor Stravinsky, tradición musical y la experimentación sonora se dieron cita en ‘Le Sacre du Printemps’, de Dewey Dell. Algunos de los asistentes remarcaron la potencia visual del espectáculo. Detrás de esta compañía están los hijos e hijas de Romeo Castellucci que siguen con la saga emprendida por su padre y su tía Claudia.

Y, como colofón del festival, el ‘Badke(remix)’ de LaGeste y Stereo 48, pieza con la que comenzábamos el artículo. Coreografiada por Amir Sabra y Ata Khatab, la obra que cerraba el Festival 10 Sentidos era una fiesta con una docena de bailarines incansables que se retroalimentan energéticamente durante algo más que una hora.

Con la única escenografía de un dispensador de agua, el recorrido emocional por el que nos llevaron es difícil de describir. Cada gesto, cada matiz, podía borrar la sonrisa de los observadores. Hay que recordar que Khatab no ha obtenido el permiso para viajar a España y permanece en Ramala. A esto le llaman danza de la resistencia, y es que toda denuncia es poca para no olvidar el genocidio que está sufriendo Palestina y del que todos somos cómplices.

La humanidad es capaz no solo de destruir el medio que necesita para vivir, sino de matarse entre sí. La otra cara de la moneda es la humanidad que baila, la que crea algo bello, la que hace que una emoción pueda perdurar para la eternidad. Aunque tengamos ganas de tirar la toalla y pensemos que todo es fútil, seguimos volviendo a esta celebración conjunta que son las artes escénicas para recordarnos que todavía hay algo de esperanza.