Películas navideñas. Navidad

#MAKMANavidad
De ‘Los amigos de Peter’ y ‘Plácido’ a ‘El apartamento’
10 (+1) películas navideñas para salirse del tiesto, los ecos de villancicos y las largas digestiones

Se acercan inminentes los festejos navideños y, con la situación epidémica algo disparada, parece buena idea agarrar una mantita, un pedacito de roscón y una buena película navideña para quedarse en casa todo lo posible.

Sin embargo, debo decir que entrar en las sugerencias de las plataformas tiende a ser poco menos que deprimente si uno no quiere caer en el guilty pleasure de turno –y ver, en el mejor de los casos, ‘Love actually’ (Richard Curtis, 2003) por quincuagésima vez y, en el peor, una de esas comedietas predecibles de chica nueva en la ciudad y maromo que arregla su fontanería por Navidad. Francamente, ya sabemos de qué van–.

Por eso propongo un ranking de películas navideñas que suelen salirse del tiesto, no porque no sean absolutamente maravillosas, sino porque no son las obvias en las que caemos una y otra vez cuando se oyen ecos de villancicos y largas digestiones. Ahí van diez propuestas.

‘Los amigos de Peter’ (Kenneth Branagh, 1993)

Para irónicos con su corazoncito: ‘Los amigos de Peter‘ (Kenneth Branagh, 1993) es una de esas películas burbuja, casi una obra de teatro, que sucede en una gran casa de la campiña inglesa. En ella brillan actores como Emma Thompson, Imelda Staunton (futura reina de Inglaterra en las últimas temporadas de ‘The Queen’), el propio Branagh y el mítico doctor House (Hugh Laurie).

Con un puntito de cinema vérité dado que los actores, amigos íntimos en la vida real y viejos compañeros de la mítica compañía teatral The Footlights de Cambridge, daban vida a un grupo de antiguos alumnos de universidad y viejos miembros de una compañía de teatro cómico amateur. Es decir, la vida misma. En un fin de semana de reencuentro navideño en casa de Peter (ese cómico dandy que es Stephen Fry) por fin se ponen todas las cartas boca arriba.

‘Plácido’ (Luis García Berlanga, 1961)

Para muertos de hambre y comilones: ‘Plácido‘ (Luis García Berlanga, 1961). Se nos olvida, a veces, que tal vez la mejor película del cine español –o, por lo menos, entre las cinco mejores– tiene a la Nochebuena como protagonista: la cena llena de excesos con su falsa caridad, su ternura y su cinismo.

En ‘Plácido’ se cuenta la iniciativa real del “Siente a un pobre en su mesa”, en la que los ricos de provincias invitaban a cenar a un pobre y así apaciguaban sus conciencias. Con lo mejor de lo mejor en cómicos, guionistas y director, del que celebramos su centenario. Si no la has visto, hazte ese favor.

‘Algo para recordar’ (Nora Ephron, 1993)

Para románticos radiofónicos: ‘Algo para recordar‘ (Nora Ephron, 1993). Si lo que buscas es una peli de amor de las que dejan regusto dulce pero sin indigestión de glucosa (bueno, solamente un poquito), esta es tu historia.

La maravillosa Nora Ephron juntó por primera vez a Tom Hanks y a Meg Ryan. Un niño que le busca novia a su padre, recientemente enviudado, llama a un sucedáneo del ‘Hablar por hablar’ y derrite los corazones de media América. Al otro lado, una recién separada neoyorquina se obsesiona con él y decide emular el gran clásico de Cary Grant y Deborah Kerr, ‘Tú y yo'(Leo McCarey, 1939 y su remake de 1957), quedando con él en lo alto del Empire State. ¿Qué mas se puede pedir?

‘El día de la bestia’ (Álex de la Iglesia, 1995)

Para heavies sin escrúpulos: ‘El día de la bestia‘ (Álex de la Iglesia, 1995). Una de emociones fuertes, sangre a borbotones y ese Madrid apocalíptico rodeado de persecuciones, vandalismo y luces de ‘Cortilandia’ (pues bastante realista, diría…). Hemos seguido con atención los pasos de Álex de la Iglesia, pero para mí esta sigue siendo su gran película por su acidez y frescura, por su originalidad, y por juntar los mitos folclóricos con las distorsiones grotescas a ritmo de heavy y villancicos. Merece una revisión.

‘Eduardo Manostijeras’ (Tim Burton, 1990)

Para outsiders con alergia a los peines: ‘Eduardo Manostijeras‘ (Tim Burton, 1990). A pesar de situarse en un cálido territorio californiano, la navidad en la urbanización de Eduardo Manostijeras tiene todos los clichés de las festividades: mala leche, cinismo y un puntito de incomodidad.

Lo único malo de esta película (de lo mejor de la filmografía de Tim Burton) es que le dio a Johnny Depp un pasaporte para sus habituales histrionismos, aunque es inevitable que quedase marcado por este personaje a medio camino entre el emo doliente que inaugura los noventa y la criatura de Frankenstein, colmo de bondad a pesar del terror que produce. Está exquisitamente realizada y nos devuelve al mítico dúo del “Winona Forever”que tantísimo marcó esa época.

‘El bazar de las sorpresas’ (Ernst Lubitsch, 1940)

Para fetichistas de los zapatos y de las risas: ‘El bazar de las sorpresas‘ (Ernst Lubitsch, 1940). Deliciosa screwball comedy en la que dos antagónicos personajes se enamoran por carta mientras se detestan en la vida real. Diálogos ácidos, chicas que no se dejan pisar y mucha, mucha ternura. Fue el antecedente de ‘Tienes un e-mail’ (también de Nora Ephron, 1998), de la que hablamos hace poquito en un artículo sobre librerías, y es una excusa perfecta para disfrutar de una comedia luminosa protagonizada por un jovencísimo James Stewart.

‘La gran familia’ (Fernando Palacios, 1962)

Para nostálgicos de los puestos de la Plaza Mayor de Madrid: ‘La gran familia‘ (Fernando Palacios, 1962). Déjate de americanadas, esta es la película navideña por excelencia: Macaulay Culkin no es el primer niño olvidado por su familia entre regalos, panderetas y abalorios para el Belén, el primero fue Chencho, a quien buscaba a voz en grito un afónico y genial Pepe Isbert por la Plaza Mayor de Madrid. El abuelo de España sin duda. Toda una radiografía de lo que fuimos y tal vez de lo que todavía seamos.

‘Cita en San Luis’ (Vincente Minelli, 1944)

Para amantes de los musicales: ‘Cita en San Luis‘ (Vincente Minelli, 1944). La película que unió a los padres de Liza Minelli es una joya absoluta del primer cine en color. La historia de una familia acomodada de Missouri durante la feria internacional que se celebra a principios de siglo. En ella, Judy Garland, estrella galáctica en esos tiempos debido al exitazo de ‘El Mago de Oz’, le canta a su hermana pequeña el ya icónico “Have Yourself A Merry Little Christmas» para consolarla. Solo por esos minutos ya merece la pena, pero la cinta es una belleza. Perfecta para ver en familia.

‘Doctor Zhivago’ (David Lean, 1965)

Para adictos a los amores imposibles: ‘Doctor Zhivago‘ (David Lean, 1965). Aquí un pedazo de historión de amor de los inolvidables, con cúpulas rusas, revoluciones y mucha nieve. El amor que no lo puede todo, o sí, es el que marca los destinos de Yuri Zhivago y su amadísima Lara. Tiene una de las bandas sonoras más bellas de la historia del cine y sus tres horazas de planos panorámicos merecen una buena sobremesa navideña.

‘El apartamento’ (Billy Wilder, 1960)

Para currantes y pringados, es decir, para todos: ‘El apartamento‘ (Billy Wilder, 1960). Si eres de los que no sabe decirle que no a tu jefe, incluso de los que escurre los espaguetis con una raqueta de tenis, ya es hora de que veas esta maravilla que provoca tantas carcajadas como escalofríos (es lo que tiene ese diciembre neoyorquino). Tal vez sea el guión más perfecto de la historia del cine: por su extrañísima sencillez, por conseguir hablar de todos los temas importantes sin apenas pestañear, y sí, por contarnos una historia de amor sin principio y sin fin, sólo con intermedios (lo cual solo tiene sentido si la chica es ascensorista, claro). Imprescindible.

Y si no te convence ninguna de estas, siempre puedes ponerte ‘Qué bello es vivir‘ (Frank Capra, 1946). ¡Felices fiestas!

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