#MAKMAArte
ValenciaPhoto
Festival Internacional de Fotografía y Debate
16 exposiciones, 17 sedes
Del 6 de mayo al 31 de julio de 2026
El Mediterráneo, como cualquier otro mar u océano, al igual que la naturaleza en su más amplia extensión, contiene en su ser la misma dualidad entreverada, el mismo bombeo de sangre, tan pronto nutriente de vida como de muerte. Para entenderlo, bastará tomar prestado del escritor Manuel Vicent un par de sus líricas referencias a ese mar de ensueño y pesadilla.
“Siempre he soñado que una manera elegante de acabar este baile sería sentarse en una mecedora blanca con un sombrero de paja junto al Mediterráneo y guardar un silencio definitivo durante muchos años mirando el horizonte sin mover una pestaña”, escribía Vicent en una de sus columnas dominicales en El País.
En otra, dirá lo siguiente: “En el Mediterráneo los dioses de mármol criminalmente enterrados solo han generado paredones de ladrillo de una brutal ordinariez, que te obligan a ver el mar a través de los calzoncillos del vecino tendidos en la terraza”.

ValenciaPhoto, Festival Internacional de Fotografía y Debate, dedica su quinta edición a los ‘Países Mediterráneos’ –tal es su lema de este año– que, bañados por sus aguas, concitan esa misma amalgama de buenas intenciones, reflejadas en los sueños de sus habitantes, y a veces cruel realidad fruto de esa “brutal ordinariez”, a la que se refiere Vicent, cuando no literal brutalidad bélica.
Esa distinta manera de percibir y de sentir el Mediterráneo es la que atraviesa el conjunto de exposiciones –hasta un total de 16– que forma parte del programa de ValenciaPhoto y que se extiende por 17 sedes, entre ellas, el Centro López Siquier de Almería, que acoge desde el pasado mes de abril la muestra ‘El largo camino’, de Jürgen Schadeberg.
La inclusión de un espacio de fuera de la Comunitat Valenciana viene a ser el refrendo a lo apuntado en la pasada edición, cuyo lema, ‘Expandir los límites’, queda suficientemente probado un año después. Lo cual no significa, como apuntó Nicolás Llorens, director del festival, que esa expansión de los límites tenga que ser así en cada una de las ediciones.
De hecho, en la presente, de lo que se trata es de fijarse en la proyección física a la que aluden las diferentes exposiciones, poniendo el foco, merced a las “distintas interpretaciones” (Llorens dixit) que suscitan los artistas, en los diversos territorios bañados por el Mediterráneo, empezando por la amplia mirada que sobre ellos dirige el fotógrafo francés Théo Combes, en la muestra ‘Noire Mediterranée’ que acoge el Centre del Carme.
El arte de la fotografía –de cuya práctica se cumple ahora su bicentenario– consiste en la capacidad de observación, en tratar de encontrar, como destacó el fotógrafo estadounidense Elliott Erwitt, “algo interesante en un lugar ordinario”. Es lo que hace Combes, viajar entre Portbou y Menton con el fin de captar las señales que va encontrando a su paso, ya sea mediante las huellas depositadas en los territorios por los que atraviesa o a través de los rostros y los cuerpos que poseen, igualmente, el rastro del tiempo adherido en la piel.

Con su ‘Noire Mediterranée’, Valencia Photo ha echado a andar oficialmente, dejando un reguero de exposiciones por otras sedes del festival, como La Llotgeta, la FNAC, el Octubre Centre de Cultura Contemporània (OCCC), el Museu d’Història, la Galeria del Tossal, el espacio Las Tres Negras, el Palau de Cervelló –donde tuvo lugar la rueda de prensa y que acoge una muestra de Didier Ben Loulou– o el mencionado Centro Pérez Siquier, entre otros. “Hay, además, cinco exposiciones en exteriores”, resaltó Llorens.
Todo ello, pensado para establecer puentes entre esos ‘Países Mediterráneos’ del lema del festival, algo que subrayó Said Drissi El Bouzaidi, cónsul general del Reino de Marruecos, al señalar que el Mediterráneo “no es un solo un mar, sino un espacio que nos une y donde se cruzan historias compartidas, pero también desafíos”.
Vilma Dobilaité, directora artística del certamen, se refirió a ello mismo cuando, en otro momento y en diferente contexto, preguntada por lo que significa para ella la cultura, afirmó: “Para mí la cultura es como el aire, es vital, y el modo perfecto para unir mundos enriqueciéndonos mutuamente a través de nuestras diferentes identidades y tradiciones”.
El cónsul de Marruecos también aludió a los fotógrafos de su país como aquellos que proponen “miradas sensibles, críticas y comprometidas”, contando con una representación de los mismos en la muestra ‘Ville(s) fatamorgana’ que acoge La Llotgeta, colectiva organizada por la Asociación Marroquí de Arte Fotográfico (AMAP), bajo la dirección de Jaafar Akil.

“Lejos de un retrato documental al uso, las obras cuestionan la fotografía misma como herramienta de registro y archivo”, explorando “sus límites como medio de conocimiento y representación del espacio urbano”, tal y como se apunta en la información de dicha exposición.
‘Rostros. El mar de culturas’ es otra de las muestras programadas para esta quinta edición, “una exposición bastante innovadora”, en palabras de Llorens, que ocupa dos sedes, la del OCCC y de la Biblioteca Pública Pilar Faus. Thami Benkirane (FNAC), Didier Ben Loulou (Cervelló), Sergio Izquierdo (Torres de Serranos), Pau Roca (Las Tres Negras), Kazimierz Nowak (Plaza del Ayuntamiento) o Italo Zannier (Museu d’Història) son otros de los fotógrafos participantes.
Del acto institucional de clausura se encargarán Isabel Oliver, Carine Krecké y Marisa Benito Crespo, en la Galería del Tossal, en una exposición de elocuente título interrogativo: ‘¿Qué permanece cuando todo parece desmoronarse?’ Pues diríase que las propias fotografías, ya sean las más pretéritas, algunas de las cuales nos trae Nowak a través de ‘En bicicleta sin fronteras’, o las más contemporáneas, pero todas ellas anunciando lo que está por venir, como dejó dicho Imogen Cunningham, cuando le preguntaron por su fotografía favorita: “Una que voy a hacer mañana”.



